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Estudios de filosofía práctica e historia de las ideas

versión On-line ISSN 1851-9490

Estud. filos. práct. hist. ideas  n.9 Mendoza ene./dic. 2007

 

Walter Omar Kohan. Infancia, política y pensamiento. Ensayos de filosofía y educación. Buenos Aires, del estante editorial, 2007

Mariana Alvarado*
UNCuyo - CONICET

Walter Omar Kohan es argentino nacido en Buenos Aires y radicado en Brasil. Se doctoró en Filosofía en la Universidad Iberoamericana de México, DF. Actualmente realiza estudios de pos-doctorado en la Universidad de París 8, donde ha trabajado como profesor visitante en el ciclo 2005-2006, sobre las relaciones entre educación, filosofía y política, en torno de la figura de Sócrates. La enseñanza de la filosofía, las relaciones entre filosofía e infancia, la filosofía antigua y la filosofía de la educación constituyen sus áreas de interés. Es profesor titular de Filosofía de la Educación en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), donde trabaja en la carrera de grado en Pedagogía y en la maestría y doctorado en Educación (PROPED). Es bien conocida su participación como Presidente del Consejo Internacional para la Investigación Filosófica con Niños (ICPIC) hacia 1999/2001 y, en la actualidad, como coordinador del Núcleo de Estudios Filosóficos de Infancia na Universidade do Estado do Rio de Janeiro (www.filoeduc.org). Ha publicado más de 40 trabajos en revistas académicas y actas de eventos. Es autor y co-editor de más de 30 libros o capítulos. De su obra en castellano destacamos: Filosofía en la escuela. Caminos para pensar su sentido. (Buenos Aires, EUDEBA, 1996, con Alejandro A. Cerletti); Infancia. Entre educación y filosofía. (Barcelona, Laertes, 2003); Filosofía para niños. Discusiones y propuestas. (Buenos Aires, ediciones Novedades Educativas, 2000, con Vera Waksman); Filosofía con niños. Aportes para el trabajo en clase. Buenos Aires, ediciones Novedades Educativas, 2000. Con Vera Waksman).

El libro que hoy nos ocupa propone como título Infancia, política y pensamiento para un conjunto de ensayos de filosofía y educación que como ejercicios del pensamiento buscan abrir nuevos espacios frente a lo que el autor presenta como las tres mitologías de la infancia: el mito pedagógico de la formación políticaque tiene por inicio el dispositivo socrático-platónico de quien pregunta lo que sabe; el mito antropológico de la infancia queconcebida como sujeto infantil ocupa el inicio en la lógica de las etapas de la vida y aún persiste en las psicologías del aprendizaje; el mito filosófico de las ausencias engendradas ya en la etimología latina de infans (prefijo privativo in y el verbo fari: infantia: ausencia de habla).

De aquí entonces, las preguntas centrales que proponen el desafío de la lectura, sugieren motivos para pensar y apelan a la transformación: ¿qué analogías guarda el vínculo entre infancia y extranjeridad?; ¿es posible pensar la educación en lo que ella tiene de inmigrantes, extranjeros, ilegales, embajadores, representantes, esclavos, huéspedes, turistas, cosmopolitas, exiliados, peregrinos, emisarios, segregados, etc.?; ¿cuáles son las condiciones para relacionarnos con el extranjero sin atentar contra su extranjeridad en la hospitalidad? Y ¿qué imágenes del pensamiento están a la base de esas relaciones?; ¿quién es el extranjero?, ¿el profesor?, ¿el infante?; el asilo ¿exige saber la identidad de la alteridad o por el contrario es posible aun allí donde no hay nombre, no hay identidad, donde no hay palabra?; ¿cuáles son las maneras de habitar la extranjeridad y cuáles las de recibir al extranjero en la casa, en la escuela, en la comunidad?; ¿qué relaciones con el pensamiento se afirman al hablar de extranjeros y nativos en educación y en filosofía?; ¿cómo nos vinculamos con el pensamiento cuando sostenemos que alguien enseña filosofía y que alguien aprende tal cosa?

De aquí entonces, las proyecciones hacia una nueva política que en clave deleuzeana requieren de un trabajo político en el pensamiento que asuma la provocación de construir planos, trazar problemas sobre esos planos y construir conceptos que respondan a esos problemas. Una política del enseñar y del aprender como problemas no delimitados de antemano y que se precisa delimitar; una política del pensamiento que niega las relaciones ya conocidas entre educación y política y elabora nuevos planos para pensarse a sí misma, que desatiende los problemas planteados como urgentes por el discurso pedagógico y que insinúa otras relaciones a las ya conocidas entre enseñar y aprender; una nueva política que desconfía de los conceptos vituperados y afirma las condiciones para pensar aquella relación desde nuevas coordenadas –ya no sucesivas, consecutivas, progresivas– que instauren otros modos de pensar la subjetividad en lo que ella tiene de afirmación, fuerza y vida, es decir, de infancia. Es que "Los conocimientos no están antes de la relación pedagógica, sino después; la igualdad no está después, como objetivo, sino antes, como opinión verificada cada vez. El profesor trabaja sobre la voluntad del alumno, no sobre su inteligencia”. (Kohan, 2007: 18).

El trabajo presenta cuatro capítulos y un epílogo a propósito de la infancia, la política y la educación.

En "Política, educación y filosofía: la fuerza de la extranjeridad” atiende a un movimiento aplicable tanto al infante como al extranjero; se trata de la lógica de la ausencia y la negación que deriva en la incapacidad y en la impotencia. Quiere invertir su sentido en fuerza afirmativa, en capacidad, en posibilidad. Toma la Apología de Sócrates para problematizar las coordenadas que hacen de la infancia el derecho del extranjero a hablar la lengua de la filosofía. Mas resitúa la problemática en la extranjeridad literal de la lengua de un infante literal que, en un país extranjero, habla alemán, francés e inglés (a través de un pasaje de G. Steiner) para ligar la extranjeridad a la hospitalidad en la antinomia que sugiere el asesinato de la extranjeridad en la lengua del nativo y en la condición paradójica que excluye y discrimina en nombre de la acogida y del reconocimiento (con J. Derrida). La extranjeridad tal que la infancia es una condición que abre una diversidad de formas de relación con la tierra, con el saber y con el otro. En esa condición es en la que se detiene y hace explotar la noción de extranjero en un nuevo espacio para la extranjeridad y la infancia que se despliega en un otro en cuestión a la dupla Rancière-Jacotot. Finalmente las distancias entre Jacotot-Rancière y Paulo Freire son excusa para hablar de la concientización y la institucionalización en los modos de entender y hacer política y de entender y hacer educación.

El segundo capítulo "La infancia de la educación y la filosofía. Entre educadores héroes y tumbas de filósofos” quiere problematizar en torno a la infancia de la educación y de la filosofía cuestionando el esquema del imperialismo de lo mismo presupuesto que atraviesa el interior de las prácticas y de las ideas pedagógicas institucionalizadas. Ataca en primera instancia el mito de las dos filosofías producto de dos formas de pensamiento que se corresponden con dos formas de escritura y de transmisión, y, por ello, con dos tipos de lenguas, de filósofos y de instituciones a fin de desterrar este modo de análisis, exagerado e impreciso, señalar sus peligros y abrir otros modos posibles. Kohan toma como gestor de este mito a la figura conceptual y no histórica de Sócrates, el fundador de la mayéutica, y desarrolla el modo en el que se inicia en él una filosofía y una pedagogía desde las que impera lo mismo a la luz de lo descrito por la helenista N. Loraux. Toma como pre-textos la Apología - Menón - Eutifrón - Teeteto - Fedro a fin de preocuparse por la imagen del pensamiento que nace, afirma y lega Sócrates a través de su portavoz Platón para los filósofos y para los profesores de filosofía. "[...] muestra a la filosofía como una actividad del pensamiento que se instala en un lugar y no sale de ese lugar con la pretensión de que sean los otros los que salgan de su lugar y vayan a su encuentro; una actividad del pensamiento que descalifica las respuestas de los otros que no coinciden con sus propias respuestas; una experiencia que es insensible a los diversos intentos de pensar las mismas preguntas de otro modo, desde otros presupuestos, con otra lógica; más aun, que nace no aceptando no sólo otras respuestas para sus preguntas, sino tampoco otras preguntas –y un modo específico de entenderlas– que las que ella consagra para el pensamiento” (Kohan, 2007:45). Con todo, "cualquiera de nosotros” imitaríamos a Eutifrón: saldríamos corriendo, nos escaparíamos de Sócrates y de cualquier intento socrático en el que prime la imagen del pensamiento presupuesta para y por la filosofía: el ideal identitario a ser transmitido constituido desde la lógica de la asimilación (el esclavo) y la lógica de la negación (Eutifrón). El Filósofo-profesor se ha quedado solo. ¿Qué ha pasado entre Eutifrón y Sócrates? ¿Qué hará Eutifrón sin el Filósofo-profesor? ¿Qué hará el Filósofo-profesor sin Eutifrón? ¿Qué hará la filosofía sin Sócrates y sin Eutifrón? ¿Qué fue capaz de enseñar Eutifrón a Sócrates? ¿Qué pudo aprender Sócrates de Eutifrón? Kohan proyecta una historia zapatista, señala un nuevo inicio, una nueva infancia para la filosofía y la educación, para el enseñar y el aprender.

Otro inicio es posible porque otra historia es posible. Dos infantas literales ofrecen los "Motivos para pensar la infancia” desde dos lugares diferentes. Una de ellas es Bianca, huésped en el Distrito Federal de Brasil, con 10 años participa del proyecto Filosofía en la Escuela, en una escuela pública. La otra Milena, la menor de las hijas de Kohan, brasilera, extranjera en Buenos Aires con apenas dos años. En este, el tercer capítulo, Kohan evidencia que no sólo es posible hacer filosofía en la escuela y fuera de ella sino que además es posible que la infancia más literal haga filosofía e incluso que en su hacer altere nuestra relación con el pensamiento volviéndonos extranjeros allí donde creíamos ser nativos. He allí el motivo para que Kohan establezca una relación no institucionalizada con la filosofía, con la educación y con la infancia y otra política en la educación de la infancia a "partir de” y "con” lo dicho por Bianca y lo pensado por Milena. En suma, una infancia de la política y una política infantil sólo son posibles a partir de otra infancia y de otros modos de relacionarnos con ella: zapatismo infantil.

"Una infancia para la educación y el pensamiento” el último capítulo, antes del epílogo, quiere interrumpir la lógica del pensamiento atravesada por ideas como representación, modelo, trascendencia, repetición de lo mismo y, pensar, con Gilles Deleuze, una infancia no radical, no cronológica sino más bien inmanente, la de los cuerpos sin órganos. Se trata de algo así como un devenir infantil, un devenir-infante, un infanciar que "[...] piensa la infancia de la educación y no la educación de la infancia; la infancia de la filosofía y no la filosofía de la infancia, la infancia del propio pensamiento y no ya el pensamiento de la infancia”. (Kohan, 2007:84). A estas alturas Kohan revela un riesgo que no promete ninguna tierra firme pero que quiere asumir y que está dispuesto a compartir con nosotros: "Se trata de un movimiento que, de alguna manera, supone algunos de los anteriores y al mismo tiempo los expande: no ya reconstruir una filosofía deleuziana de la educación, sino repetir –deleuzianamente, sin imitar, sin modelo, de manera libre y compleja– el gesto deleuziano del pensamiento a partir de, en medio de y atravesados por teorías y prácticas educativas; en palabras más simples, intentar, aun con los límites y las reservas notorias del caso, hacer lo que Deleuze dice que es interesante hacer para la filosofía; hacer filosofía, a secas, en el medio de la educación, a propósito de la infancia”. (Kohan, 2007:86). En esta línea Kohan quiere enfrentar la imagen dogmática del pensamiento, la lógica fundacional de la educación que encuentra en Platón su origen y que atraviesa contemporáneamente instituciones, teoría y prácticas al afirmar una nueva imagen que permita pensar lo aún no pensado en educación. Se apropia de la pregunta ontológica y política –spinoziana y deleuziana– "¿qué puede un...?” para hacer estallar con un rayo esta nueva imagen.

En su epílogo, "infancia, entre literatura y filosofía”, recolecta desperdicios en el silencio de un poeta de Mato Grosso. Sale a buscar otros rastros de lo que puede un infante, de lo que puede la infancia, de lo que puede infanciar Manoel de Barros, quien hospeda en sus palabras signos infantiles: pensar otro pensamiento, escribir otra escritura, hablar otra palabra, vivir otra vida, habitar otro mundo, pero sobre todo verse y encontrarse otramente.

Esta reseña no ha sido más que el gesto que señala un itinerario, el que a mi juicio Kohan propone en su texto. Podría haber otros posibles; según educadores, amigos del pensamiento, filósofos, practicantes y enseñantes de la filosofía; Filósofos-profesores; según los lectores de Kohan; según el mismo Kohan. De allí que no he querido ampliar el viaje por riesgo de caer en el ejercicio de la razón explicadora que Rancière viene a poner en cuestión al momento de explicitar que en la extranjeridad no hay enseñanza ni institución posibles. Es que si aceptamos la opción que propone Foucault entre los modos de establecer relaciones con la escritura –una relación de verdad o una relación de experiencia– (Kohan, 2007: 22) yo prefiero invitar a leer sugiriendo un trayecto, sin sostener con ello la posibilidad de anticipar la trayectoria de un aprendizaje; porque aunque el viaje del extranjero sea un viaje de intervalos, paradojas, polémicas, rupturas, interrupciones, desacuerdos, antinomias, disonancias susceptibles de poner en cuestión las verdades en las que el lector está instalado, sólo un quién puede extranjerizarse en su lectura al salir de su patria. De allí que Infancia, política y pensamiento. Ensayos de filosofía y educación ofrece, a mi juicio, un nuevo espacio para la experiencia del pensar desde una experiencia de interrogación que sólo un infante puede arriesgarse a experienciar si es que ha optado por una relación silenciosa con el texto de Kohan.

La autora
Mariana Alvarado es Profesora de Grado Universitario en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. Especialista en Constructivismo y Educación por la FLACSO. Ha sido becaria de posgrado de la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado de la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente es Becaria doctoral de CONICET. Participa del Proyecto de Investigación Plurianual de CONICET: "Diversidad e Integración en el pensamiento latinoamericano. Siglos XIX y XX". Es Profesora Adjunta de Antropología Filosófica en la Carrera de Psicología de la Universidad de Congreso. Miembro activo del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Filosofía en la Escuela (CIIFE) e investigadora adscripta del Instituto de Filosofía Argentina y Americana (IFAA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.