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Prohistoria

versión On-line ISSN 1851-9504

Prohistoria vol.10  Rosario dic. 2006

 

RESEÑAS

CAVIGLIA, Mariana Vivir a oscuras. Escenas cotidianas durante la dictadura, Aguilar, Buenos Aires, 2006, 208 pp. ISBN 987-04-0343-3.

 

En un momento en el cual han comenzado a abundar las investigaciones, reflexiones y debates de todo tipo en torno a los años 1970s. en la Argentina, una indagación sobre la vida cotidiana en ese periodo resultaba casi imprescindible.
Mariana Caviglia, licenciada en Comunicación Social, se propone avanzar en este campo con un libro que tiene su origen en la tesis de grado de su carrera.
Son cada vez más numerosas las ocasiones en que distintos estudiosos se preguntan por las condiciones sociales de implantación del Gobierno militar. Es decir, qué características ostentaba la sociedad argentina a mediados de los años 1970s. que posibilitaron no sólo la instauración sino también la perpetuación, durante 7 años, de una de las dictaduras más sangrientas de América Latina.
En esta dirección, Caviglia interroga a los argentinos que "suelen ser englobados como ‘el resto de la sociedad’" (p. 13). ¿Existía un consenso tácito sobre los actos de terrorismo perpetrados desde el Estado? ¿Se trataba de una anuencia silenciosa provocada por la más violenta coacción? ¿Qué escala de grises podía situarse en medio de estos extremos?
El libro de Mariana Caviglia pretende responder algunos de estos interrogantes:

"intento explorar cómo se construyeron, en la vida cotidiana, las diversas condiciones que hicieron posible el surgimiento, la instalación y las consecuencias de la última dictadura militar argentina; es decir, cómo el régimen militar tejió su hegemonía en el espacio de la cotidianidad y llegó a ser posible, más allá de las conocidas razones políticas, económicas, sociales internacionales, también porque encontró, creó o recreó allí condiciones sobre las cuales sostenerse" (pp. 11, 12).

Sin embargo, Caviglia no explota en su escrito las múltiples aristas plausibles de ser interrogadas alrededor de las razones del consenso social. Pilar Calveiro nos advertía, hace ya varios años, que "la represión consiste en actos arraigados en la cotidianidad de la sociedad, por eso es posible".1 Pero la autora de Vivir a oscuras no logra poner de manifiesto la posible relación entre represión y sociedad, en tanto se limita a recoger testimonios sin llevar adelante un análisis profundo y crítico de ellos.
En la Introducción sostiene: "he intentado mantenerme fiel a las historias que me han contado, sin juzgar ni hacer interpretaciones, aunque mi mirada sobre los acontecimientos esté presente en el modo de construir esas escenas y en la elección de una forma de narración" (p. 14), e intenta hacerlo reduciendo su presencia a los tres textos que intercala entre los testimonios. Pero es esa presunta fidelidad la que le resta riqueza al texto y lo despoja de las características más atractivas de un trabajo de este tipo, sin lograr tampoco borrar su posición, que se trasluce en los juicios que ella pretendidamente omite pero que están presentes. A modo de ejemplo, podemos citar el siguiente: "Marta […] se oponía indefectiblemente a toda lucha armada. Creía que esa no era la única salida y que el sacrificio de una generación no llevaba al nacimiento de una sociedad mejor" (p. 51). Frente a la lectura de estas líneas, resulta inevitable preguntarse: ¿sabía Marta que lo que venía de la mano del "proceso" era el sacrificio de una generación? ¿O son palabras de la autora? Mejor aún: ¿no se tratará del particular producto que resulta del encuentro entre un entrevistador y un entrevistado? Todos los trabajos sobre testimonios orales hacen hincapié en lo ineludible de la crítica de las fuentes, igual de indispensable que frente a los documentos escritos.2
Si bien Caviglia no es historiadora, los objetivos de su investigación nos remiten necesariamente a los estudios agrupados bajo el tópico de "Historia de la vida privada", en tanto intenta mostrarnos, a través de los múltiples testimonios que componen su libro, las dimensiones más íntimas de la subjetividad: de qué modo vivían el amor, la política, la familia y la niñez, entre otras temáticas.
Pero si el texto no amerita ser incluido dentro de la producción historiográfica, es más por la ausencia de los criterios de trabajo básicos del historiador que por la filiación académica de origen de su autora. Nos referimos a lo que consideramos algunas de las operaciones más importantes de la labor historiográfica, que le otorgan especificidad y sentido social: la reflexión en torno a los datos recolectados; la actitud crítica frente a las fuentes (orales y escritas); la puesta en relación de los modelos teóricos en juego en la investigación; la explicitación de la elección de las categorías y conceptos elegidos para analizar el tema, entre otros. Poner en evidencia estos procedimientos otorga solidez y riqueza a la tarea científica.
Caviglia no consigue mostrar que los testimonios orales están marcados por la tensión existente entre el pasado referido y el presente desde el cual se habla. No hace una crítica de las fuentes que permita establecer esas distancias y es así que, por ejemplo, al tomar uno de los testimonios afirma con sobrada contundencia: "Claudia […] el 24 de marzo del ’76 se había sentido aliviada: era necesario que alguien pusiera orden frente al caos, la confusión y la violencia extrema de dos bandos enfrentados a muerte" (p. 163). En este caso, la entrevistadora no ahonda preguntando si esta concepción acerca del enfrentamiento era producto de la elaboración de la memoria o si efectivamente Claudia lo había vivido así en aquellos años, y en este último caso no se interroga por los motivos por los cuales fue vivido de ese modo. Las fuentes orales se construyen sobre el presente y no hay en este libro un análisis de esta particularidad.
La escasez de trabajo crítico genera una insuficiencia de análisis de los testimonios que, en lugar de mostrar la variedad de respuestas frente a la dictadura, redunda en ciertos lugares comunes, ya que no por ser historias de la gente que conforma "el resto de la sociedad" dejan de ser reiteradas: la crítica de la violencia, el desconocimiento relativo frente a los hechos, la actitud condenatoria de los procedimientos del terrorismo estatal. Un solo testimonio -el de Lino- aparecido al final del libro, difiere en lo esencial con los demás, al afirmar que "con los militares estábamos mejor" (p. 189), pero su presencia no da lugar a reflexiones sobre los posibles vínculos entre testimonios de ese tenor y las actitudes sociales de consenso y aval hacia la dictadura.
Finalmente, queda claro, incluso para la autora, que los testimonios reunidos no son representativos del "resto de la sociedad": ella misma dice "me pregunto cuál habrá sido la experiencia del terrorismo de Estado de un ama de casa arquetípica" (p. 189). Y es que su único criterio de demarcación de los entrevistados es no haber pertenecido a las organizaciones armadas (p. 197). Todos ellos, por otra parte, son habitantes de grandes ciudades del país, ya sea Capital Federal o del interior. Faltan las voces de los vecinos de los pueblos que siembran de punta a punta el país, que parecen pocos pero que, aún hoy, tienen peso decisivo en la vida política.

El libro de Mariana Caviglia tiene el mérito de adentrarse en un periodo de la historia que sigue siendo controvertido y de difícil acceso para muchos historiadores. La perspectiva de análisis -la historia de la vida privada o el análisis de la vida cotidiana- es rica, ya que muestra los detalles que resultan evanescentes a otras miradas más generales. En definitiva, es una de las pocas referencias al periodo en estudios de este tipo que, además, logra exhibir una variedad de posturas y formas de vida frente a y durante la dictadura. Y, al mismo tiempo, no deja de señalar una doble vertiente para pensar los trabajos por venir: en primer lugar, que es posible y necesario seguir escribiendo una historia de la dictadura.3 En segundo lugar, que ésta ya no puede ser abordada sin problematizar el consenso que posibilitó su instalación y continuidad hasta 1983.

Notas

1 CALVEIRO, Pilar Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina, Colihue, Buenos Aires, 2001.         [ Links ]

2 Aún con las reservas del caso, mostrar dicha necesidad de crítica a los testimonios es el objetivo del trabajo de SARLO, Beatriz Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo. Una discusión, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.         [ Links ]

3 Es importante que hoy en día ya no puede hablarse de escasez en la producción acerca del periodo de la última dictadura. Destacamos las investigaciones llevadas adelante por Daniel Lvovich y Gabriela Águila, entre otros.

Por Lucía Brienza (UNR-CONICET)