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Prohistoria

versión On-line ISSN 1851-9504

Prohistoria vol.14  Rosario jul./dic. 2010

 

RESEÑAS

Gelman, Jorge Rosas bajo fuego: los franceses, Lavalle y la rebelión de los estancieros, Sudamérica, Buenos Aires, 2009, 218 pp. ISBN 978-950-0730-35-8.

Rosas bajo fuego instala al lector en una coyuntura particular del régimen rosista: aquella en la que el Restaurador de las Leyes, jaqueado por el avance de sus "enemigos", sintió tambalear el orden político y social que había logrado construir en la provincia de Buenos Aires, luego de décadas convulsionadas por enfrentamientos y disputas. La conjunción del bloqueo francés, el levantamiento de los Libres del Sur y la invasión del ejército unitario en el período 1838-1840 puso en evidencia grietas y debilidades en el interior de ese orden que -se creía- gozaba del apoyo de gran parte de la sociedad bonaerense. Pero, más allá del mero repaso acontecimental por la breve pero problemática etapa, el libro propone tomarla como punto de partida para reflexionar sobre una cuestión bastante más compleja: cuáles fueron los elementos, condiciones y mecanismos que hicieron posible la instauración y consolidación del régimen rosista.
El interés que guía a Gelman en su investigación no es una novedad. La inquietud por develar las bases de poder del gobierno de Juan Manuel de Rosas no fue ajena a las distintas tradiciones historiográficas que analizaron el fenómeno del rosismo,  así como tampoco lo fue para los observadores contemporáneos. De esta manera, al tiempo que se consolidaba dicho régimen, también lo hacían ciertos tópicos, que luego serían abordados de manera recurrente: el papel jugado por los distintos sectores sociales, el rol de la coerción y el terror en el mantenimiento del sistema, los diferentes grados de apoyo regionales, entre otros.
Si la originalidad de Rosas bajo fuego no reside en su propósito, el aporte significativo se encuentra en la estrategia utilizada para enfocar el problema, las prevenciones metodológicas presentes al hacerlo y las hipótesis trazadas por el autor a lo largo del libro.
Gelman sostiene que la coyuntura 1838-1840, debido a su carácter crítico, permite distinguir con mayor nitidez aquellos mecanismos, solidaridades y oposiciones del rosismo que en momentos "normales" pasarían desapercibidos. El análisis de este momento particular rescata la temporalidad del fenómeno, puesto que el autor señala que el sistema armado tras dicha crisis no reflejó en su totalidad al que prevalecía en los inicios del gobierno, pero tampoco permaneció igual hasta el final. Esta advertencia inicial le permite sostener, como argumento central de la obra, que el sistema de equilibrios inicial, por el que Rosas buscaba incorporar a los sectores populares, a la vez que mantener el consenso con las elites y con otros grupos, se fue erosionando hasta quebrarse profundamente en la crisis de 1838-1840. La tensa situación puso en cuestión una forma predominante de organizar el poder hasta el momento y forzó una reformulación de la misma. Al alejarse de las elites -convertidas en francas opositoras- Rosas debió buscar fuentes alternativas de poder: los sectores populares, los indios amigos y las redes clientelares. Por lo tanto, esta coyuntura, en la que se observó una creciente autonomía del gobierno respecto de las elites, representó una fase central en la transformación y afirmación de la construcción del poder estatal, es decir, de un poder separado de la colectividad civil.
El libro se estructura de manera sencilla; luego de la introducción, se despliegan tres capítulos y una conclusión, en la que se retoman los principales planteos. El primer capítulo tiene un carácter general, puesto que describe las consecuencias del quiebre del lazo colonial y los intentos por lograr instaurar un orden luego de 1810, para luego caracterizar lo que el autor denomina el "primer sistema de Rosas". Este primer gobierno no provocó mayores modificaciones en el orden legal y político heredado de la experiencia rivadaviana: Rosas logró mantener un  consenso bastante amplio, sin recurrir a extremos de represión y violencia, respetando la legalidad vigente y ciertas instancias de negociación. Para Gelman, lo inédito estaba en la implementación de un discurso y unas prácticas que intentaban consolidar su liderazgo sobre los sectores subalternos y acallar las disputas intraelite para reconstruir la unidad del Estado, sobre una comunidad definida ahora como federal.
Los dos capítulos siguientes analizan la Revuelta de los Libres del Sur, ocurrida en 1838, y la invasión unitaria comandada por Lavalle en 1840, a través de una serie de variables que le permitirá extraer conclusiones comunes a ambos acontecimientos: las reacciones de la sociedad, los tipos de alianzas establecidas, los apoyos ganados por los sectores en pugna, los mecanismos específicos de la lucha política, los recursos movilizados por Rosas y sus opositores en los enfrentamientos.
Gelman comprueba que en ambos conflictos las elites se pasaron al bando opositor con escasas excepciones, en lugares de tradición antirrosista y en aquellos considerados bastiones federales. Ante esta situación, Rosas debió apoyarse en los sectores más humildes, en los indios amigos y en parte del aparato militar, cristalizándose una división en gran medida clasista de la sociedad. La crisis reflejó un nuevo cuadro de lealtades y la separación de casi todos los sectores de la elite. El sistema de Rosas se vio, por lo tanto, obligado a dar un vuelco. Aunque los elementos que pasaron a ocupar el centro de la escena no eran nuevos, se convirtieron en mecanismos claves: la agudización de la exaltación de la unanimidad rosista/federal y la aplicación, la ampliación y reestructuración del aparato represivo del Estado, la movilización de sectores subalternos controlados por la Mazorca y el recurso a redes clientelares.
Por último, la crisis del 1838-1840 permite a Gelman deslizar que la oscilación de Rosas entre la represión y el más feroz faccionalismo -que movilizó a una parte de la sociedad contra la otra- y la búsqueda de consensos y pactos -que incluyeron a sectores muy amplios y variables- constituyó uno de los rasgos característicos de la construcción del régimen rosista y, en general, de la autoridad del estado.
A través de un sólido trabajo documental -basado en periódicos, correspondencia publicada y sobre todo inédita- Gelman reconstruye las percepciones de los principales actores involucrados en esta coyuntura. A la vez, establece un rico diálogo con los estudios escritos sobre el fenómeno, en el que procura rescatar en algunos casos, y refutar en otros, aquellas imágenes cristalizadas sobre el régimen rosista.
Las sugerencias interpretativas y la riqueza informativa que se desprenden de Rosas bajo fuego revitalizan el tratamiento de un tema crucial, convirtiéndose de este modo en una lectura sumamente provechosa para todos los interesados en este período histórico tan controvertido.

Por Irina Polastrelli (UNR)