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Prohistoria

On-line version ISSN 1851-9504

Prohistoria vol.16  Rosario July/Dec. 2011

 

RESEÑAS

Frydenberg, Julio Historia social del fútbol: del amateurismo a la profesionalización, Siglo XXI, Buenos Aires, 2011,  300 pp. - ISBN 978-987-629-169-9.

 

"Gibbon observa que en el libro árabe por excelencia, en el Alcorán, no hay camellos; yo creo que si hubiera alguna duda sobre la autenticidad del Alcorán, bastaría esta ausencia de camellos para probar que es árabe. Fue escrito por Mahoma, y Mahoma, como árabe, no tenía por qué saber que los camellos eran especialmente árabes; eran para él parte de la realidad, no tenía por qué distinguirlos". En su famoso texto de 1932 El escritor y la tradición Jorge Luis Borges reflexionaba a partir de este ejemplo memorable, sobre las relaciones entre la literatura y la identidad nacional. El hecho de que Borges tomara para oponerse a las demandas estéticas del nacionalismo, un argumento de la Historia de la declinación y caída del Imperio Romano del historiador británico Edward Gibbon puede sonar un tanto paradójico. Para Borges el escritor, lo "propio" era un hecho, algo que estaba desde siempre allí y allí se mantendría; su obra consistía justamente en la capacidad de alejarse, de ir más allá de esa realidad ineludible. En cambio para Gibbon el historiador, la tarea central era la inversa: cuestionar lo natural y demostrar de qué manera aquello que los hombres jamás se cuestionan de sí mismos es lo que mejor los caracteriza como seres históricos.
El proyecto de Historia social del fútbol: del amateurismo a la profesionalización de Julio Frydenberg no podría ser, en ese sentido, más apropiado. Porque el fútbol constituye sin duda uno de los fenómenos medulares de la cultura popular argentina del siglo XX, capaz de articular aspectos tan diversos como las identidades y las prácticas sociales, la conformación de una sociedad de masas o la ampliación de la participación política; y sin embargo, o quizás precisamente por ello, ha pasado prácticamente desapercibido en los estudios y análisis de los sectores populares realizados desde la historiografía profesional. Frydenberg parte de esta primera constatación y plantea la necesidad de reconocer y discutir esa presencia -tan "invisible" como los camellos de Mahoma- del fútbol en la historia argentina.
El objetivo del libro es revisar el lugar ocupado por la práctica deportiva y el espectáculo del fútbol en la conformación de los hábitos, sentimientos, creencias y valores de los sectores populares de la ciudad de Buenos Aires a lo largo de las primeras tres décadas del siglo XX. Una investigación que sin dudas se inscribe en el contexto más amplio de toda una serie de trabajos sobre la sociedad porteña de aquella época, consagrados a estudiar en sus diversas facetas el surgimiento y desarrollo de una nueva cultura popular. En esta línea, se podría afirmar que el libro trata de enriquecer la mirada de aquel proceso a partir de una perspectiva poco explorada, dando cuenta de las formas en que tanto la práctica del nuevo deporte como el emergente espectáculo futbolístico influyeron sobre la cultura de los sectores populares.
El libro está estructurado en dos grandes secciones y un breve epílogo, siguiendo un orden cronológico. La primera sección abarca la primera década y media del siglo XX y analiza los inicios del deporte y los procesos de popularización de su práctica y surgimiento y masificación del espectáculo futbolístico. La segunda sección se ocupa de los cambios ocurridos en los años veinte, haciendo foco en las relaciones entre el fútbol y el rápido desarrollo urbano; estudia también otros aspectos como el papel jugado por los medios de comunicación masivos de la época, la institucionalización del fútbol; se detiene, finalmente, a analizar el estado de las actitudes y creencias de los jugadores y el público hacia fines de la tercera década y comienzos de la cuarta. Por último, el epílogo sirve como espacio de síntesis y reflexión sobre el trabajo y propone algunas posibles líneas de investigación a futuro.
El relato comienza a fines del siglo XIX, con la introducción del fútbol -el football- en el país a través las instituciones educacionales de la colectividad inglesa. Frydenberg realiza una rápida revisión de este primer momento, para luego pasar a plantear uno de los interrogantes centrales de la obra: "¿cómo se transformó el fútbol de un evento de poca relevancia en uno tan atractivo?" (p. 40). En otros términos, el autor se pregunta de qué manera una actividad propia, en la década de 1890, de la aristocracia porteña de ascendencia inglesa se convierte en poco más de una década en un fenómeno sociocultural de enorme masividad, que involucra múltiples ámbitos y genera prácticas y valores novedosos. Es entonces cuando aparece en escena el actor principal de Historia social del fútbol: la juventud masculina proveniente de los sectores populares.1
En efecto, la popularización del fútbol estará fuertemente ligada a la progresiva y veloz apropiación del nuevo deporte por parte de un creciente número de jóvenes varones que habitan en la ciudad. Son ellos los que convierten a la práctica futbolística en uno de los canales privilegiados a través de los cuáles producir nuevas formas de expresión, identificación y distinción. Formas novedosas que, por cierto, se alejan de los tradicionales criterios de clase y de aquellos de origen inmigratorio (y aquí el trabajo de Frydenberg aporta un interesante matiz a la afianzada imagen de una sociedad porteña plagada de sociedades de socorro mutuo y recorrida por fidelidades étnicas). Por supuesto, en ninguna instancia de la obra el autor pierde de vista que "...la popularización de la práctica del fútbol estuvo asociada, fundamentalmente, a los inicios del espectáculo y a la aparición del deporte en los periódicos" (p. 46); al contrario, la obra destaca fuertemente el papel jugado por el diario La Argentina (entre 1903 y 1908), el diario Crítica y la revista El Gráfico (durante los años 1920s.) como interlocutores directos de los nuevos players, que hicieron de estos medios gráficos un espacio central para hacer oír sus propias voces.
No obstante, el foco se mantiene siempre en la propia creatividad y acción de esa juventud que crece y se conforma a la par del fenómeno futbolístico. Es por ella que, en pocos años, el mero entretenimiento se transforma en una actividad que exige un compromiso emocional y físico. El fútbol despierta en estos jóvenes las pasiones propias de una causa política, convierte sus rivales en "enemigos" y los lleva a involucrarse en una verdadera militancia futbolera. Frydenberg analiza puntillosamente este recorrido que condujo a que en cada partido se terminara jugando "...mucho más que el resultado de una competencia deportiva, puesto que el fútbol era un compendio de infinitas series de elecciones morales" (p. 83). Elecciones morales que, bajo la renovada interpretación de los jóvenes actores, dejarían de estar asociadas al originario modelo inglés del fair play y el sport por el sport e involucrarían otros valores -como la guapeza, la virilidad, el coraje y, fundamentalmente, el honor-, dando forma a un estilo cultural generacional.
Pero el proceso de popularización del fútbol no sucede en el vacío, sino en un escenario real y concreto que es el de una ciudad en vertiginoso crecimiento. Y es sin lugar a dudas en la presentación y el análisis de esa relación, casi simbiótica, que se establece entre el fenómeno futbolístico y la construcción de nuevos espacios urbanos, que el estudio de Frydenberg alcanza su mejor y más agudo momento. La hipótesis principal, que el autor consigue demostrar sólidamente, es que el nuevo deporte constituyó un elemento insoslayable en el proceso de formación de las identidades barriales. Esto fue así gracias a la gran plasticidad del fútbol, que le permitía articular "...magistralmente el instante y la excepcionalidad del ritual dominguero con la regularidad y la cotidianeidad de la vida diaria" (p. 130). Pero principalmente porque dio lugar a la aparición del hinchismo, ese fenómeno por el cual el público dejó de ser un simple espectador pasivo y comenzó a sentirse un protagonista activo y de alguna manera, el verdadero dueño del espectáculo. De esta forma, el fútbol fue uno de los ámbitos de creación de un orden simbólico asociado a lo barrial, cristalizado en una cierta noción del estilo de juego y el tipo de jugador propiamente argentinos donde lo esencial y común era la experiencia del mundo pequeño, local y urbano del barrio.
En conclusión, Frydenberg consigue insertar adecuadamente la historia del fútbol en procesos más amplios que la condicionaron y definieron; el trabajo se destaca además por su gran rigurosidad -ligada a un notable trabajo de archivo- y es consistente en todo momento. Y aunque es de esperar que las nuevas investigaciones aporten críticas y correcciones, nadie dejará de reconocer el valor y la importancia de este primer esfuerzo por abordar la problematicidad específica del fenómeno futbolístico. Historia social del fútbol es un estudio pionero sobre uno de los temas centrales de la cultura argentina del siglo XX.

Por Julián Delgado (UBA)

Notas

1. Convenientemente, Frydenberg explica en una nota al pie del libro que utiliza el término "sectores populares" "según un eje de demarcación respecto de los sectores dominantes" pues esta categoría, aún con toda su amplitud e imprecisión, es la que habilita una mejor comprensión de un fenómeno como el del fútbol, capaz de atravesar diversas distinciones sociales -particularmente la de clase.