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Prohistoria

versão On-line ISSN 1851-9504

Prohistoria vol.17  Rosario jan./jun. 2012

 

RESEÑAS

Valobra, Adriana María (ed.) Mujeres en espacios bonaerenses, Edulp, La Plata, 2009, 325 pp.- ISBN 978-950-34-0538-3, por Agustina Veronelli (UBA-UNC)

Fruto del trabajo de más de veinte investigadores de diferentes universidades convocados por la Doctora Adriana Valobra, este libro reconstruye biografías individuales y colectivas de mujeres anónimas o reconocidas, poco visibilizadas por la historiografía. Se trata de un completo trabajo que se propone recuperar el rol de aquellas en el pasado bonaerense. El recorrido temporal de los diecinueve artículos, entre los tiempos de la sociedad tardocolonial y la actualidad, logra introducirnos en la importancia de una Historia con Mujeres, una Historia "generizada", como refiere el Prólogo de Dora Barrancos.
Los autores que desde diversas disciplinas e instancias de formación colaboran con su pluma en este libro, aplican un esquema similar: una breve introducción del contexto histórico, una referencia más extensa a la vida de los sujetos individuales o colectivos abordados en cada oportunidad, y la descripción de un problema particular. Luego, un análisis del mismo. De esta manera, logran dar cuenta no sólo del accionar femenino a lo largo del tiempo sino también, aunque indirectamente, de una multiplicidad de temas y procesos.
En la Introducción, Valobra establece algunas de las grandes líneas teóricas acerca de los Estudios de Género en nuestro país. Además enfatiza la importancia de trabajar con historias de vida, reconstruidas a partir de diversas fuentes primarias y secundarias.
El artículo de la Doctora Silvia Mallo marca el inicio de la trama. Conocida especialista en Historia Americana Colonial, Mallo refiere a la situación de las mujeres de la campaña bonaerense en el Río de la Plata tardocolonial. Caracteriza a la sociedad de la época como multiétnica y multicultural, e indica que no existían lazos de solidaridad entre las mujeres rurales de los diversos "colectivos étnicos" y sociales, aunque todas sufrían la opresión civil y política. Sin embargo en las zonas de frontera los patrones morales no eran tan rígidos como en los ámbitos urbanos.
En adelante suceden los escritos de Paula Salguero, Gustavo Vallejo, Gisela Manzoni y Nadia Ledesma Prietto que abordan diversos aspectos del "largo siglo XIX" en la provincia de Buenos Aires. El interesante texto de Salguero se detiene en la participación de la señora Carmen Machado, en la rebelión de los hacendados de 1839 contra las políticas económicas de Rosas. Vallejo, estudia la ciudad "letrada" de La Plata, concentrándose en el rol de dos damas educadas: Emma de la Barra y Mary Olstine Graham; en tanto que Manzoni y Ledesma Prieto ahondaron en la vida de la inmigrante española anarquista Juana Ruoco Buela en el contexto de los primeros años del siglo XX en la Argentina.
Ya más adelante en la obra, los capítulos de Marta Antúnez, Graciela Queirolo, Eleonora Ardanaz, y Adriana Valobra, relatan las vidas de algunas mujeres durante las décadas de los Treinta y Cuarentas en tiempos de fraude electoral, persecución al movimiento obrero y cruces entre fascismo y antifascismo. Antúnez nos presenta a Carola Lorenzini, una mujer peculiar que logró atravesar las estigmatizaciones de género características del ámbito deportivo en la primera mitad de siglo XX, para darse un lugar propio en la "volación", es decir en la aviación argentina de aquellas épocas. Graciela Queirolo analiza la trayectoria de Herminia Catalina Brumana, maestra y escritora, cuya historia cruza los ejes de migración, magisterio y matrimonio. Eleonora Ardanaz       recupera la biografía de Sara Frandkin, odontóloga de Bahía Blanca, simpatizante del comunismo, quien desde su juventud participó de diversas agrupaciones antifascistas, en las que las mujeres lograban colaborar con la causa pero también pelear por sus derechos civiles y políticos.
Tampoco escapa a este recorrido la militancia femenina en la Unión Cívica Radical. Así es como Valobra narra la vida de María Luisa Coutouné que organizó el Comité Feminista 5 de Abril en la localidad de Mercedes, que pugnaba por el reconocimiento de las mujeres como parte del Radicalismo y reivindicaba la instauración del sufragio femenino. Resulta curioso el hecho de que cuando María Luisa falleció en 1969, el radicalismo seguía sin contar con una democracia interna, ni con una fuerza femenina propia.
Hacia la mitad de la obra, Carolina Barry estudia el liderazgo de Eva Perón figura insoslayable que logró capitalizar las luchas femeninas de la primera mitad del siglo XX, y obtener poder y agencia política que concretaría a partir de su carismática dirección del Partido Peronista Femenino y de la Fundación Eva Perón. Barry entiende la relación de Eva con Juan Perón en términos de una complementariedad de roles: si bien ella lo había sustituido (aunque no de forma oficial) en la Secretaría de Trabajo y Previsión, tras su muerte él debía continuar con la conducción de las instituciones recién nombradas.
Mujeres en espacios bonaerenses también aborda el tema del trabajo femenino. Así es como a través del análisis bibliográfico y de diversos testimonios orales, Irene Molinari describe las características del empleo en Mar del Plata entre las décadas de 1940 y 1960. Tampoco faltan en la obra reflexiones sobre otra de las profesiones "típicamente" femeninas: la enfermería. Del periplo de dicha carrera en la ciudad de La Plata y del caso de Margarita Pura María Basomba, escriben Valobra y Ramacciotti.
Los años Setenta son abordados por Canela Gavrila, Kristel Best Uday, Viviana Pappier y Santiago Cueto Rúa. Gavrila recupera la historia de Nina Brugo, abogada, militante social y actual referente del feminismo. El artículo de Best Uday y Pappier, estudia el suceso de la Noche de los lápices a través de los testimonios de Emilce Moler, sobreviviente de aquella tragedia. A su vez, Cueto Rúa contrasta las vidas y experiencias de Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, la búsqueda de sus hijos, así como la construcción de sus liderazgos en Madres y Abuelas y las diferentes posiciones de ambas organizaciones.
El libro hace lugar también a las históricas medidas sancionadas a partir de la restauración democrática como la Ley sobre la patria potestad compartida, de la que da cuenta Verónica Giordano. Ella nos introduce en la historia de Florentina Gómez Miranda y repasa la situación civil de las mujeres desde la aplicación del Código de Vélez Sarsfield. Por su parte, Laura Masson hace hincapié en la experiencia de otra mujer política, Hilda González de Duhalde, y en su participación dentro del escenario peronista y nacional, deteniéndose en particular en la Ley de Cupo Femenino sancionada en 1991.
Hacia el final de la obra, pero si perder la profundidad inicial, los artículos se detienen en la participación política y social femenina de fines de siglo XX. Así, Bárbara Molinari compara dos experiencias de movilización, la de las Manzaneras de la provincia de Buenos Aires con la agrupación Casa de la Mujer Azucena Villaflor. Ambas son entendidas como formas de intervención "exclusivamente femeninas" en el ámbito público, y como diferentes maneras de constitución de la subjetividad. Por su parte, Julieta Sahade trabaja sobre los abusos de poder cometidos por la policía bonaerense a partir del caso de desaparición de Miguel Bru, en 1993 en la ciudad de La Plata, centrándose en la lucha de su madre, Rosa Schonfeld de Bru.
A su vez, el último capítulo de Gabriela Barcaglioni es un completo estudio acerca de la violencia de género y de los casos de femicidios en la ciudad de La Plata. Su artículo trabaja las causas de Monzón y de Barreda, ambos condenados por la justicia por haber asesinado a sus esposas e hijas. A su vez describe los mecanismos de violencia contra las mujeres, el recorrido que las víctimas trazaron para buscar ayuda y analiza críticamente los avances legales para hacer frente a este problema.
Sin dejar de lado la rigurosidad histórica, el trabajo de archivo y la discusión bibliográfica, la escritura de todos estos textos invita a lectores ajenos al ámbito académico a acercarse a la historia de las mujeres argentinas y sus luchas. Los artículos representan una novedad en la historiografía de género, al abarcar una amplitud temporal muy vasta, además de un sujeto centrado en un escenario innovador. Aquí desfilan mujeres urbanas, rurales, anónimas o desconocidas, deportistas, maestras, trabajadoras, militantes que se pusieron a la cabeza de empresas femeninas en un contexto hostil para su actuación.
En síntesis, este libro nos demuestra la importancia de concebir a las mujeres como un actor social heterogéneo y plural, que ha participado, vivido y desafiado aquel "juego pendular", de lo que Barrancos llamó inclusión-exclusión.