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Postdata

On-line version ISSN 1851-9601

Postdata vol.17 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./June 2012

 

REFLEXIÓN

Guillermo O'donnell. Seguiremos conversando

por Catalina Smulovitz*

*Profesora de ciencia política en la Universidad Torcuato Di Tella. E-mail: smulovitz@utdt.edu.

En estos días se han dicho y recordado muchas cosas sobre Guillermo O'Donnell. Se han destacado sus inmensos logros académicos, la originalidad de sus trabajos, su pasión por el conocimiento, su compromiso y preocupación con la democracia y por la Argentina, su rol como constructor de instituciones, su generosidad con las nuevas generaciones de investigadores sociales. Todos rasgos ciertos y por los cuales lo vamos a extrañar.
Me gustaría agregar a esa larga e incompleta lista otro motivo que hace su pérdida aún más dolorosa. De una forma u otra, y aun cuando no lo supiéramos, aquellos que nos dedicamos a la ciencia política nunca pudimos dejar de dialogar con él. No estoy pensando en esas conversaciones en las que dos personas se sientan en una mesa cara a cara para discutir un tema. No. Estoy pensando, en cambio, en esos diálogos en los que la conversación transcurre en nuestra cabeza aun cuando el otro no está presente. Esas conversaciones en las que uno imaginaba qué hubiera contestado "GOD", como con cariñosa e irónica admiración era conocido entre los politólogos de mi generación. Guillermo era partícipe inevitable de esos imaginarios diálogos. Era nuestro interlocutor ineludible por su habilidad para anticipar, identificar, y delinear los temas sobre los cuales iba a transcurrir la discusión académica y política subsiguiente. Ese secreto pero ininterrumpido diálogo intelectual que muchos mantuvimos con él tuvo la estructura de las fugas y variaciones de Bach. Guillermo avanzaba el tema de la fuga que daba luego lugar a jugosos y variados contrapuntos. El "juego imposible", la naturaleza y causas del Estado autoritario latinoamericano, la dinámica política de las transiciones de regímenes autoritarios a democráticos, el carácter delegativo de las democracias nacientes o la desigual distribución de bienes públicos entre las zonas marrones y verdes del territorio son algunas de las fugas que desde mediados de los años 70 dieron lugar a contrapuntos. Y los contrapuntos y variaciones que se sucedieron discutieron, desde la teoría y desde el análisis empírico, la validez y el alcance de los motivos que proponía. Es posible, como señalan algunos autores, que la historia muestre que la estructura del "juego imposible" tuviera algunas salidas no contempladas en el modelo inicial. También es factible, como señalaron otros, que no todas las condiciones que explicaban la emergencia del Estado Burocrático Autoritario se aplicaran por igual a todos los casos latinoamericanos. Y también es probable que el ejercicio de la autoridad en las democracias nacientes haya sido menos delegativa que lo que sus primeros análisis indicaban. Sin embargo, estos contrapuntos, y las investigaciones empíricas a las que dieron lugar sólo fueron posibles porque las anticipaciones de Guillermo imponían el motivo y advertían sobre la entidad y magnitud de un problema que hasta ese momento había permanecido innombrado. Lo quisiéramos o no, lo supiéramos o no, en estos años nunca dejamos de dialogar con él.
Es habitual señalar que el diálogo con el fantasma de Marx dio lugar a la monumental obra de Weber. Sin desconocer las otras repercusiones internacionales que tuvieron los escritos de Guillermo, estoy convencida que su obra tuvo un rol similar para el desarrollo de la ciencia política de la región. Estoy también convencida de que seguiremos dialogando.