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Análisis filosófico

versión On-line ISSN 1851-9636

Anal. filos. vol.24 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires mayo 2004

 

RESEÑAS

José A. Díez y Pablo Lorenzano (editores), Desarrollos actuales de la metateoría estructuralista. Problemas y discusiones. Quilmes, Universidad Rovira i Virgili, Universidad Autónoma de Zacatecas, Universidad Nacional de Quilmes, 2002, 362 pp.

La reconstrucción de teorías científicas particulares era uno de los objetivos considerados fundamentales en los comienzos de la filosofía de la ciencia contemporánea. El lenguaje formal principal con el que se pretendía llevar a cabo tales reconstrucciones era la lógica elemental (o de primer orden). Las teorías eran consideradas conjuntos de proposiciones unidos por la relación lógica de deducción. En general se aúna la diversidad (sumamente heterogénea) de los autores dedicados a la filosofía de la ciencia en este primer momento bajo el rótulo de "concepción heredada". Presentándose como enfrentados a estos primeros filósofos de la ciencia, surgieron los generalmente llamados "nuevos filósofos de la ciencia". El más popular de todos ellos probablemente sea Thomas Kuhn. Este grupo (también terriblemente heterogéneo) de filósofos e historiadores de la ciencia arremetió, entre otras cosas, contra el logicismo supuesto por los autores de la concepción heredada en la reconstrucción de teorías. Muchos autores actuales dedicados a estos temas, incluso aquellos que manifiestamente rechazan las tesis de los historicistas, aceptaron sus críticas y abandonaron así el objetivo de reconstrucción de teorías científicas con herramientas formales.
En el estructuralismo se toman las críticas hechas por los nuevos filósofos de la ciencia como críticas constructivas, procurando la elucidación de conceptos que en los escritos de dichos autores estaban un tanto confusos. Sin embargo, el estructuralismo comparte con la concepción heredada la idea de que uno de los objetivos principales de la filosofía de la ciencia es reconstruir teorías científicas particulares con herramientas formales y precisas. A diferencia de los autores de la concepción heredada, esta reconstrucción no se lleva a cabo dentro del lenguaje formal de la lógica de primer orden, sino en el lenguaje semiformal de la teoría de conjuntos. Las teorías ya no se consideran conjuntos de proposiciones sino conjuntos de modelos. Con estas herramientas conceptuales los estructuralistas pretenden aclarar los conceptos kuhnianos de paradigma (en el sentido de matriz disciplinar), esquemas de ley, ejemplar, etc.
Algunos de los éxitos del programa estructuralista son los siguientes: el considerar a las teorías como conjuntos de modelos y no como conjuntos de proposiciones, independiza la cuestión de reconstruir teorías científicas de problemáticas de filosofía del lenguaje; se ofrecen herramientas formales para estudiar las teorías no solo desde un punto de vista sincrónico sino también desde un punto de vista diacrónico; se elucidan los distintos sentidos en los que se usa el término "teoría" y se brinda una caracterización clara de cada uno de ellos (incluso de lo que Kuhn llamaba paradigma); se presentan diversas herramientas para analizar las relaciones entre distintas teorías; se ofrece una distinción entre términos teóricos y no teóricos relativos a una teoría dada que aclara muchos de los problemas de la tradicional distinción teórico-observacional (esta distinción sería una mezcla de dos distinciones independientes: observacional y no observacional, y teórico y no teórico); y, finalmente, se puede esgrimir a favor de esta concepción metateórica lo que los mismos estructuralistas, probablemente, consideran el mayor mérito de dicha concepción, es decir, la gran cantidad de teorías de diversas disciplinas (física, biología, economía, psicología, etc.) que han sido reconstruidas.
En este libro se recogen algunos de los trabajos presentados en el I Encuentro Internacional "Perspectivas actuales de la metateoría estructuralista" que se realizó en Zacatecas, México, en febrero de 1998. Este fue el primer congreso internacional, en castellano, dedicado completamente a la metateoría estructuralista. Como dicen los editores en el prólogo, los trabajos compilados se pueden dividir en dos grandes grupos: aquellos en los que se abordan problemáticas generales de filosofía de la ciencia con herramientas brindadas por el estructuralismo, y aquellos en los que se utiliza el estructuralismo para reconstruir teorías científicas en particular. Los trabajos del primer grupo tratan de temas variados: José L. Falquera se ocupa del análisis ontológico y semántico de los términos científicos; Ulises Moulines, de aspectos pragmáticos de las teorías científicas; Andoni Ibarra, de la representación en la ciencia; y Jesús P. Zamora Bonilla, de la dinámica de las teorías. En los trabajos del segundo grupo se discuten reconstrucciones de diversas teorías científicas: José A. Díez se ocupa de las métricas combinatorias no cerradas; Adolfo García de la Sienra, de la teoría de juegos finitos; César Lorenzano, de la bioquímica; Mario Casanueva, de la teoría de la hibridación mendeliana; Pablo Lorenzano, de la teoría del gen; Alfonso Ávila del Palacio, de la teoría keynesiana; y Luis M. Peris-Viñe, de la teoría lingüística.
La lectura de casi todos estos trabajos supone el conocimiento de la metateoría estructuralista. Dada la complejidad de dicha metateoría, el acceso a este libro sería bastante restringido. Por tal motivo los editores han incluido una introducción de alrededor de setenta páginas, que probablemente sea la introducción más extensa al estructuralismo escrita en castellano y, al menos para el lector no versado en estas cuestiones, lo más interesante del libro. La intención de los editores es que el libro esté autocontenido, es decir, que no presuponga conocimiento especial previo, salvo algunas nociones de lógica y teoría de conjuntos. En esta introducción no solo se expone de manera accesible la metateoría en cuestión, sino que además se la ubica en la historia de la filosofía de la ciencia relacionándola y comparándola con otras concepciones metateóricas.  También se presentan (y se lleva a cabo una primera evaluación de los méritos relativos de) otros miembros de la familia semanticista, de la cual el estructuralismo es parte, como la metateoría de Suppe, la de Van Fraassen y la de Giere.

(Santiago Ginnobili, Universidad de Buenos Aires)