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Análisis filosófico

versión On-line ISSN 1851-9636

Anal. filos. v.26 n.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires mayo 2006

 

Prólogo al homenaje a Alchourrón

Eugenio Bulygin

Carlos Eduardo Alchourrón fue sin duda uno de los más destacados e influyentes filósofos argentinos y probablemente el más conocido en el exterior. Durante muchos años fue profesor de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la UBA y también enseñó Lógica en las Facultades de Filosofía y Letras y en Ciencias Exactas. Participó en muchísimos congresos internacionales y como profesor visitante enseñó en diversas universidades en Estados Unidos, Italia, España, Finlandia, Noruega, Suecia, Holanda, México y Colombia. Había ganado varios premios importantes (Guggenheim, Fullbright, Konex) y dejó una obra escrita en forma de libros y artículos sumamente influyentes. Si bien su interés principal era la lógica, especialmente lógica deóntica, era un profundo conocedor de filosofía, tanto clásica como moderna. Su obra filosófica tuvo una considerable influencia en tres campos distintos, pero profundamente relacionados entre sí: Filosofía del Derecho, Lógica Deóntica e Inteligencia Artificial y en todos ellos ha dejado una huella muy profunda. Fue precisamente su versación en tantas disciplinas diferentes lo que le permitió descollar en numerosos congresos y simposios interdisciplinarios. La contribución de Carlos a todas estas disciplinas fue fundamental y esto se debió no sólo a sus profundos conocimientos de lógica, filosofía (sobre todo, pero no exclusivamente, analítica), derecho, computación e inteligencia artificial -una combinación no demasiado frecuente-sino sobre todo a su inteligencia poco común, su gran talento y su extraordinaria capacidad de análisis.
Carlos tenía una personalidad muy curiosa; diría que era el prototipo de homo theoreticus. No conozco ningún otro caso de una persona tan apasionadamente interesada en cuestiones teóricas, es decir, en temas que habitualmente no despiertan pasiones desenfrenadas. No quiero decir que Carlos no haya tenido también otras pasiones. Basta mencionar como ejemplo su entusiasmo con las playas. Pero se trataba de una pasión temporalmente acotada: en los veranos Carlos cambiaba su personalidad, abandonaba sus actividades teóricas y se dedicaba a tomar sol, a nadar o a la pesca submarina. Pero pasado el verano volvía a su pasión por la teoría. Su interés por la teoría (de la música, de la lógica, de la filosofía jurídica o de la informática) era estable y duró toda su vida. Haciendo uso de la famosa dicotomía introducida por Nietzsche en su obra juvenil El Origen de la Tragedia (Die Geburt der Tragödie, 1872), entre lo apolíneo y lo dionisíaco, cabe afirmar que Carlos era un pensador apolíneo par excellence, pero por debajo de la racionalidad, de la coherencia lógica y del rigor formal, se asomaba una pasión casi dionisíaca, pero dirigida a los problemas teóricos.
La muerte prematura de Carlos Alchourrón ha dejado huérfanos a sus numerosos discípulos y amigos. Todos ellos, sus colegas, sus alumnos y también los que sólo lo conocían por su obra escrita, quedaban deslumbrados por la claridad y el rigor de sus razonamientos y la profundidad de sus ideas y siguen recordando a Carlos como un maestro generoso, un generador de ideas y un crítico implacable (de los demás y de sí mismo). Su pérdida es irreparable en el sentido más estricto del término.
Al cumplirse 10 años de su muerte, la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico (SADAF), de la cual Alchourrón era cofundador y presidente, resolvió dedicar a su memoria un volumen de Análisis Filosófico, órgano oficial de SADAF. La tarea de organizar este homenaje recayó en dos antiguos amigos y colaboradores de Alchourrón: Gladys Palau y Eugenio Bulygin. Nos abocamos inmediatamente a la tarea de invitar colaboradores con un éxito que rebasó todas nuestras expectativas. En poco tiempo, el número de artículos creció tanto que hubo que ampliar el homenaje a dos volúmenes de Análisis Filosófico. Lo que ofrecemos hoy a los lectores es el primer volumen que contiene básicamente trabajos referidos a temas de lógica e inteligencia artificial. El segundo volumen comprenderá en su mayoría las contribuciones que se ocupen de temas de filosofía jurídica.
La mayoría de los artículos que integran este primer volumen giran alrededor de la teoría de cambio de creencias elaborada por Alchourrón, Gärdenfors y Makinson (conocida como AGM): los trabajos de Carnota y Rodríguez, de Makinson y Kourousias, de Maranhão, de Arló-Costa y de Hansson se ocupan explícitamente de AGM. Los tres restantes trabajos se refieren a las normas: a su derrotabilidad (Oller, Caracciolo) y a la fundamentación de la lógica deóntica (Zuleta).
Carnota y Rodríguez reconstruyen la génesis de la relación de Alchourrón con la lógica de los cambios de creencias y el origen de la teoría AGM. Muestran la conexión entre las investigaciones de Alchourrón en el campo de la filosofía jurídica y de la lógica de normas (especialmente los temas de derogación y de la derrotabilidad) con los problemas centrales de la Inteligencia Artificial (IA) e intentan dar una explicación del enorme impacto de AGM en ese campo, impacto que perdura hasta hoy.
David Makinson y George Kourousias retoman el tema de la AGM en conexión con el problema de la relevancia. Se ha sostenido que los cambios producidos por la contracción usando el modelo AGM eliminan más de lo debido: fórmulas que son irrelevantes para la inconsistencia del conjunto de creencias originario respecto de la creencia incompatible pueden quedar eliminadas. Makinson y Kourousias se encargan de mostrar (1) que esto no siempre es un inconveniente y (2) la forma en que la contracción de AGM puede ser modificada para preservar la relevancia.
Juliano Maranhão realiza una minuciosa investigación de las razones de Alchourrón para el rechazo de las lógicas no-monotónicas, a las que consideraba filosóficamente inadecuadas. Alchourrón creía firmemente que la relación de consecuencia no-monotónica oculta el cambio de premisas tácitamente presupuestas y propuso, para hacerlo explícito, un formalismo basado en la revisión de las premisas al estilo de AGM. Maranhão pone de manifiesto la motivación que hay detrás de esa propuesta, íntimamente ligada a la concepción de Alchourrón de la ciencia jurídica y propone un nuevo operador de revisión (refinamiento) aplicable a las teorías en lugar del antecedente del condicional, con lo cual cree representar más fielmente la idea de un cambio epistémico en una teoría científica para preservar su consistencia.
Horacio Arló-Costa se ocupa también de la problemática ligada a AGM y analiza, en particular, una serie de teorías que se apartan del tratamiento axiomático de AGM y exploran otras vías para la contracción. Examina en especial algunas teorías de Isaac Levi, Arló-Costa y Hans Rott.
Hugo Zuleta critica la propuesta de Alchourrón y A.A. Martino que trata de evitar el dilema de Jörgensen mediante la elaboración de una noción abstracta de consecuencia que permita caracterizar las relaciones lógicas entre expresiones carentes de valores de verdad y, en particular, entre normas. Zuleta sostiene que esa propuesta es inviable y considera que el problema puede ser resuelto recurriendo a la semántica de mundos posibles que permite atribuir valores de verdad a las normas.
Sven Hansson sostiene que el operador de contracción, llamado "full meet contraction" que fue elaborado por Alchourrón y Makinson a los comienzos de los ochenta no recibió debida atención, pero constituye una base utilísima para la construcción de diversos operadores de contracción. Hansson destaca sus numerosas virtudes.
Carlos Oller formula dos críticas a la teoría de Alchourrón de las normas condicionales derrotables. En primer lugar, señala que la noción de condición contribuyente usada por Alchourrón es inadecuada y en segundo lugar, considera que la idea de obligación prima facie de David Ross no está correctamente formalizada en el sistema AD de Alchourrón.
Ricardo Caracciolo analiza el enfoque disposicional de la derrotabilidad de las normas presentado por Alchourrón en su último trabajo "Law and Logic". Caracciolo formula una aguda crítica de esta concepción y muestra que conduce a consecuencias difícilmente aceptables y sugiere la conveniencia de volver a la concepción anterior.
Todos estos trabajos atestiguan la actualidad del pensamiento de Alchourrón y constituyen el mejor homenaje que cabe hacer a un filósofo: discutir sus ideas.