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Análisis filosófico

versión On-line ISSN 1851-9636

Anal. filos. vol.30 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires nov. 2010

 

ARTÍCULOS

El debate entre externistas e internistas acerca de la racionalidad inferencial*

Manuel Pérez Otero

Universidad de Barcelona / LOGOS
perez.otero@ub.edu

Resumen

Se han presentado diversos argumentos contra el externismo sobre el contenido. Abordo aquí uno de esos argumentos, que -como algunos otros- procede de Boghossian. Se relaciona con nuestra racionalidad inferencial (por usar sus términos). Según su razonamiento, la aprioridad de nuestras habilidades lógicas es inconsistente con ciertas asunciones externistas. Esa conclusión no está justificada. El problema que señala Boghossian constituye un reto importante para cualquier teoría del contenido, no sólo para el externismo. Además, cuando examinamos qué pueden proponer los internistas para resolver el problema, constatamos que los externistas tienen un repertorio de posibles respuestas más prometedor que el de los internistas. En ese sentido, si cabe extraer alguna conclusión relevante para el debate externismo/internismo, es justamente contraria al propósito original de Boghossian, pues el escenario que plantea puede proporcionar indicios adicionales en favor del externismo.

PALABRAS CLAVE: Externismo; Racionalidad inferencial; Boghossian; Tierra Gemela; Términos singulares.

Abstract

Several arguments have been presented against content externalism. I deal here with one of these arguments, which -like some others- comes from Boghossian. It is related to our inferential rationality (to use his terms). According to his reasoning, the apriority of our logical abilities is inconsistent with certain externalist assumptions. This conclusion is not justified. The problem posed by Boghossian constitutes an important challenge for any theory of content, not just for externalism. Furthermore, when we examine what internalists may propose to solve the problem, we see that externalists have at their disposal a more promising repertoire of possible replies than internalists. In that sense, insofar as Boghossian's scenario is relevant to the debate externalism/internalism, it can be seen -against Boghossian's original intention- as providing additional evidence for content externalism.

KEY WORDS: Content externalism; Inferential rationality; Boghossian; Twin Earth; Singular terms.

Introducción

Se han presentado diversos argumentos incompatibilistas en contra del externismo, tratando de mostrar que esta concepción sobre el contenido (el significado) de nuestras representaciones entra en contradicción con el auto-conocimiento de los propios pensamientos. La mayoría de esos argumentos tienen como finalidad última rechazar el externismo, pues sugieren que las tesis sobre auto-conocimiento deben mantenerse. Mi posición en relación con este debate es compatibilista. Creo que el externismo sobre el contenido es fundamentalmente correcto, incluyendo bajo esa clasificación tanto el externismo lingüístico, según el cual el significado de -al menos- algunas expresiones depende de factores externos, no accesibles introspectivamente al sujeto, como el externismo intencional, que propone una tesis análoga respecto a los estados mentales.1 Por otra parte, me parece que tenemos cierto tipo de acceso privilegiado a nuestros pensamientos, de forma que alguna tesis (tal vez modesta, pero en cualquier caso sustantiva) sobre autoconocimiento del contenido es verdadera igualmente. Desde mi punto de vista, todos los argumentos incompatibilistas pueden encontrar una réplica compatibilista apropiada (muchos la han encontrado ya). En este trabajo me concentraré en uno de esos argumentos. Ha sido presentado por Boghossian (1992a, 1994), y se relaciona con nuestra racionalidad inferencial (por usar la terminología de Boghossian).2
La conclusión principal de su razonamiento es que el externismo es inconsistente con el hecho de que sabemos a priori si un argumento es o no lógicamente válido (Boghossian se refiere a ese supuesto hecho describiéndolo como la aprioridad de nuestras habilidades lógicas). Esa conclusión no está justificada. Cuando examinamos atentamente lo que un internista podría decir sobre el problema planteado por Boghossian, constatamos que únicamente una vertiente radical del externismo -el externismo afín a Mill- se vería imposibilitado de invocar los factores internos mediante los cuales el internismo podría tratar de solventar dicho problema. Por tanto, únicamente para ese externismo milliano radical surge el inconveniente de que -al menos aparentemente- debe renunciar a la tesis de la aprioridad de nuestras habilidades lógicas. Además, hay margen también para combatir esa apariencia, pues los externistas millianos pueden (como cualquier otro externista) invocar cualquiera de las otras réplicas que se han propuesto para bloquear el argumento de Boghossian. Una de esas líneas de réplica (la propuesta anafórica, defendida por Schiffer y por Burge) es consistente con la tesis de la aprioridad de la lógica. Así pues, ni siquiera el externismo radical, milliano, está comprometido con el rechazo de esa tesis. Evaluando también otras alternativas, en última instancia defenderé que, globalmente, los externistas tienen a su disposición un repertorio más solvente de posibles soluciones al problema señalado por Boghossian que el que pueden exhibir los internistas. En ese sentido, el problema es más preocupante para el internismo que para el externismo; contrariamente al propósito original de Boghossian.

1. La inferencia de Peter y el problema planteado por Boghossian

Para facilitar la exposición, Boghossian asume que llevamos a cabo nuestras operaciones mentales en un lenguaje del pensamiento, indicando que nada dependerá de dicha tesis (Boghossian 1992a, p. 14). Aceptaré aquí ambas ideas; tampoco mi réplica dependerá de este punto. Teniendo en cuenta ese supuesto sobre un lenguaje del pensamiento, usaré expresiones como ''Pavarotti'' para referirme indistintamente a la palabra 'Pavarotti' y también al signo mental correspondiente al término 'Pavarotti'.
Boghossian describe una variante de los escenarios usuales acerca de Tierras Gemelas. Pero existen dos diferencias relevantes con los escenarios más conocidos de ese tipo. En primer lugar, los pensamientos invocados para ilustrar la discusión no conciernen a un género natural y al correspondiente género natural gemelo aparentemente indistinguible del anterior (como serían el agua y la bi-agua, por ejemplo), sino a un objeto singular, Pavarotti, y a su contraparte en la Tierra Gemela: Bi-Pavarotti. (Esta primera diferencia pudiera ser relevante para explicar -cuando tengamos suficiente perspectiva- por qué en última instancia esta discusión favorece la posición externista.) En segundo lugar el ejemplo es un caso de lo que Burge (1988) denominó cambio lento [slow switch ] así, el protagonista del experimento mental, Peter, no está confinado en uno de los planetas.
Según la situación planteada por Boghossian, Peter es un terrícola entusiasta de la ópera a quien la visión de Pavarotti bañándose en el Lago Taupo (de Nueva Zelanda) produce una profunda y memorable impresión. Años después, Peter es trasladado sin saberlo a la Tierra Gemela, donde entre otras contrapartidas de sus antiguos cohabitantes de la Tierra, existe también un gemelo de Pavarotti, Bi-Pavarotti. Peter pasa allí tiempo suficiente como para que sea natural considerar que sus nuevos usos de 'Pavarotti' refieren típicamente a Bi-Pavarotti (obviamente, sin tener noticia Peter de ese cambio). Boghossian resalta otro punto que es crucial para la construcción del ejemplo. Su contrincante externista debería aceptar que aunque las ejemplificaciones de 'Pavarotti' típicamente conectadas con los avatares del nuevo entorno, la Tierra Gemela, refieren ya usualmente a Bi-Pavarotti, los recuerdos de Peter y sus creencias sobre el pasado basadas en ellos todavía le permiten tener también ocasionalmente pensamientos sobre Pavarotti (cf. Boghossian 1992a, p. 19). Este supuesto podría ser objeto de controversia; pero en mi estrategia argumentativa concederé que es correcto. Una noche, Peter acude a un concierto de Bi-Pavarotti. Al día siguiente, se recrea rememorando situaciones recientes y otras antiguas. Tiene los pensamientos que expresaría diciendo 'Pavarotti se bañó una vez en el Lago Taupo' y 'El cantante que oí ayer es Pavarotti'. A partir de ellos, infiere lo siguiente: El cantante que oí ayer se bañó una vez en el Lago Taupo. Es decir, Peter razona conforme a la inferencia:

P1 Pavarotti se bañó una vez en el Lago Taupo
P2 El cantante que oí ayer es Pavarotti
C Por tanto: El cantante que oí ayer se bañó una vez en el Lago Taupo.

Boghossian señala que la inferencia le parecerá claramente válida a Peter. Y añade: "Pero no lo es. [...] Premisas verdaderas conspiran, mediante una falacia de equivocación que Peter, por principio, no está en posición de detectar, para producir una conclusión falsa." (Boghossian 1992a, p. 22). En el pensamiento expresado por la primera premisa, Peter hace referencia a Pavarotti. Pero su segunda premisa, relativa al tenor que escuchó la noche antes, no es sobre Pavarotti, sino sobre Bi-Pavarotti. Siendo así, ambas premisas serían verdaderas; aunque sería falsa la conclusión.3
¿Cuál es exactamente el problema? Según Boghossian, la situación que se ha planteado (o la descripción de ella que un externista debería hacer; cf. más abajo, acerca de la ambigüedad de Boghossian) es inconsistente con lo que considera "un aspecto muy importante de nuestra concepción intuitiva de la mente -a saber, [es inconsistente] con la aprioridad de nuestras habilidades lógicas" (Boghossian 1992a, p. 17). Esa tesis, llamémosla APHL, establecería que un sujeto puede saber a priori si una inferencia que lleva a cabo es o no lógicamente válida. Para simplificar la discusión, podemos suponer que APHL se restringe a inferencias con muy pocas premisas, ninguna de las cuales conlleva gran complejidad sintáctica (tal y como sucede con la inferencia de Peter). Boghossian cree que APHL es irrenunciable porque desempeña un papel fundamental en la racionalización de nuestras inferencias (tanto teóricas como prácticas) que llevamos a cabo mediante la atribución de actitudes proposicionales (cf. Boghossian 1992a, p. 26; 1994, pp. 42-43). Parecería que Peter es perfectamente racional. No obstante, los externistas estarían obligados a acusarle de irracionalidad por razonar conforme a un argumento que, pese a la convicción de Peter, no es lógicamente válido.4
Es importante reparar en que APHL es un requisito epistémico particularmente exigente. No se trata meramente de que sepamos distinguir a priori formas de argumentos lógicamente válidas de aquellas otras que no lo son. Según APHL, podemos incluso distinguir a priori si un argumento concreto (representado mediante premisas y conclusión concretas, pertenecientes a un lenguaje público o al lenguaje del pensamiento) ejemplifica o no una forma argumentativa lógicamente válida. Boghossian es bien consciente de la diferencia entre APHL y ese otro requisito más débil que acabamos de mencionar (sabemos distinguir a priori formas de argumentos lógicamente válidas de aquellas otras que no lo son), pues afirma que no atribuye al externismo inconsistencia con el requisito débil (cf. Boghossian 1992a, nota 10). Así, intenta cerrar el paso a quien para evitar la dificultad alegara simplemente que Peter no constituye un contraejemplo a nuestro conocimiento a priori de la validez lógica de patrones inferenciales, admitiendo que Peter no sabe a priori si su inferencia ejemplifica o no tal o cual patrón.
El problema planteado por Boghossian constituye un importante reto para cualquier teoría del contenido. Cualquier concepción sobre la determinación del contenido representacional, no únicamente el externismo, debería tener alguna explicación de lo que sucede en casos como la inferencia de Peter. Tal vez se presta especial atención a lo que las teorías externistas dirían sobre ese problema, probablemente debido al hecho -contingente- de que Boghossian lo ha presentado (erróneamente, desde mi punto de vista) como un reto para el externismo. Pero la idea de que los externistas tienen aquí un problema derivado de sus propios supuestos resultará extravagante tan pronto como examinemos con cierto cuidado cómo afronta el internismo esa dificultad (nos ocuparemos de ello en la sección 3).

2. Algunas soluciones externistas

Voy a mencionar algunas de las principales réplicas que los externistas han ofrecido. No las examinaré a fondo ni evaluaré cuál de ellas es preferible. El propósito de esta sección es otro. Es clarificar en qué medida puede el externismo hacer frente a la dificultad, con el propósito ulterior de comparar dicha concepción -en lo que respecta a esta cuestión- con el internismo, para poder sostener (como haré en las próximas secciones) que los externistas están globalmente mejor equipados que los internistas para solucionar el problema.
Las propuestas de solución externistas que consideraré aceptan gran parte del planteamiento de la situación tal y como es presentada por Boghossian. Estas réplicas se clasifican en dos grupos diferentes, según la respuesta que dan a la siguiente pregunta: ¿es lógicamente válida la inferencia de Peter?
Tanto Schiffer (1992) como Burge (1998) contestan positivamente. La conclusión de esa inferencia es falsa, ciertamente. Pero consideran que también es falsa su segunda premisa, P2: 'El cantante que oí ayer es Pavarotti'. Esa proposición sería falsa, porque en ella el término 'Pavarotti' no hace referencia a Bi-Pavarotti, sino a Pavarotti. Para respaldar esa idea, Schiffer y Burge elaboran hipótesis (similares entre sí) acerca de restricciones en las relaciones referenciales de los términos y conceptos que aparezcan en las premisas de un argumento. En un contexto algo diferente, Peter se referiría a Bi-Pavarotti mediante el nombre 'Pavarotti' al proferir el enunciado 'El cantante que oí ayer es Pavarotti' (análogamente respecto al pensamiento). Pero al estar P2 precedida por la premisa P1, 'Pavarotti se bañó una vez en el Lago Taupo', en la que Peter ha usado 'Pavarotti' para referirse a Pavarotti, las cosas son distintas. Dada la intención de referirse a una misma persona, la interpretación del término en la segunda premisa queda restringida por la interpretación que haya de tener en la primera. La relación entre ambas apariciones de 'Pavarotti' asemeja la que existe, en casos de anáfora, entre un determinado término y un pronombre que por su relación anafórica con dicho término comparte con éste la referencia. (Cf. Schiffer 1992, pp. 33-34; Burge 1998, p. 367).
Tenemos, pues, que este tipo de solución anafórica al problema permite salvaguardar íntegramente APHL, tal y como querría Boghossian. Peter cree estar razonando conforme a una argumentación lógicamente válida. Efectivamente, Schiffer y Burge aceptan que su inferencia es lógicamente válida. El inconveniente (que una de sus premisas sea falsa, por factores no accesibles al sujeto) es un rasgo perfectamente asumible para un externista, que no amenaza ninguna tesis relevante sobre aprioridad de nuestras capacidades lógicas.5
David Sosa ha planteado una crítica a la solución Schiffer-Burge (en la próxima sección mencionaré una crítica diferente, formulada por Boghossian). Su objeción -si la entiendo bien- invoca una posible disociación entre la activación del mecanismo cognitivo al que apelarían Schiffer y Burge (el mecanismo encargado de preservar apropiadamente el contenido de ciertos términos a través de las diferentes premisas) y el éxito de dicho mecanismo cuando opera. Aunque el mecanismo entre en funcionamiento, puede fallar; y ese fallo sería introspectivamente inaccesible al sujeto. El internista podría conceder que normalmente ese mecanismo funcionará bien y en casos como el de Peter por lo general la premisa P2 será acerca de Pavarotti. Pero basta un caso anómalo en que eso no suceda para suscitar el problema. (Cf. Sosa 2008, p. 212 y nota 19.) Como réplica, cabe preguntarse si es suficientemente clara y coherente dicha posibilidad. Si lo fuera, quizá podrían plantearse otros problemas sobre el autoconocimiento completamente independientes del debate externismo/internismo. Supongamos que alguien dice: "Aristóteles es sabio y nadie es más sabio que él". ¿Existe la posibilidad de que falle el mecanismo que asegura que 'él' debe tener la misma referencia que tenga 'Aristóteles'? Si el mecanismo falla, ese fallo sería introspectivamente inaccesible al sujeto y éste no conocería el significado de lo que dice.
Sosa parece sugerir que una solución similar a la que esa réplica propone, que en cierta manera estipulase el éxito del mecanismo relevante (la memoria retentiva, conforme a la ejemplificación más concreta que él discute), infringiría una tesis que considera irrenunciable: el internismo sobre la inferencia, según la cual si S1 y S2 son duplicados internos durante un período de tiempo, entonces S1 efectúa una inferencia durante ese tiempo si y sólo si S2 también efectúa una inferencia
durante ese tiempo (cf. Sosa 2008, pp. 199 y 214-215). Cabe hacer dos consideraciones, en respuesta a Sosa:

(i) Según parece, Sosa cree que la réplica (estipular que la memoria retentiva resulta exitosa) infringe el internismo sobre la inferencia, porque asume que esa réplica implica que cuando la memoria retentiva falle el sujeto no estará llevando a cabo ninguna inferencia. Es decir, Sosa entiende la idea en estos términos: sólo se contemplan como casos relevantes aquellos en que la memoria retentiva opera apropiadamente, de forma que si falla, consideramos que no se produce inferencia alguna. Pero no es claro que ése sea el sentido de la réplica. Volvamos a la analogía anterior. Interpretar así la idea de que el mecanismo que asegura que 'él' debe tener la misma referencia que tenga 'Aristóteles' ha de ser exitoso implicaría que dicho mecanismo puede fallar a veces y cuando falla el sujeto (que profiere: 'Aristóteles es sabio y nadie es más sabio que él') no está diciendo nada.
(ii) Como reconoce Sosa (cf. p. 216), el internismo sobre la inferencia que postula será rechazado por aquellos externistas que no sólo acepten la tesis (promovida por los experimentos mentales sobre Tierras Gemelas) de que los duplicados pueden diferir en sus estados mentales, sino también la tesis más fuerte (promovida por el experimento mental de Davidson (1987), sobre el Hombre de los Pantanos) de que la diferencia puede radicar en que un sujeto tenga estados mentales y su duplicado no tenga estados mentales en absoluto. Creo que la motivación para abrazar la tesis externista débil y rechazar esta otra versión será conceptualmente muy inestable.

Otros autores, por el contrario, asumen que el razonamiento de Peter no es lógicamente válido. Renuncian a la tesis APHL, pero consideran que eso no es grave. Aceptan incluso algunas consideraciones de Boghossian sobre el vínculo entre APHL y la racionalización de nuestras argumentaciones. Peter no es racional cuando lleva a cabo su inferencia. Su caso ejemplifica un fenómeno teórico importante, que merece atención y análisis: la suerte lógica. Sorensen (1998) y Faria (2009) ilustran esta posición.6 Las tesis externistas tienen aplicación más allá de la determinación del contenido representacional (lingüístico, o también intencional), el campo para el cual han sido postuladas y discutidas mayoritariamente. Los sujetos podemos a veces ser irracionales. Y no meramente por errores que podrían ser subsanados si somos suficientemente reflexivos y cuidadosos al razonar. En ocasiones ser o no racionales depende de factores externos a nosotros, sobre los cuales no tenemos control ni acceso epistémico. En ese sentido, inferir conforme a un argumento lógicamente válido es algo que no siempre podemos controlar. Se extiende así una noción de suerte que algunos filósofos habían postulado en relación con la ética, acuñando el concepto análogo de suerte moral (cf. Nagel 1976; Williams 1976).
Esta concepción está comprometida con un externismo especialmente radical,7 pues, al margen de lo que establecieran las teorías sobre el contenido representacional (lingüístico y/o intencional), parecería que el internismo debe ser válido al menos en el ámbito de la racionalidad y la inferencia lógica. Pero el externismo derivado de las tesis mencionadas (externismo inferencial, podríamos llamarlo) niega también que esas cualidades (inferir conforme a patrones lógicamente válidos; con más generalidad: ser racional) dependan sólo de factores internos, accesibles introspectivamente al sujeto.
No obstante, conviene recordar que el postulado APHL infringido por esas tesis es también muy exigente. Estos externistas inferenciales no tienen necesidad de comprometerse (al menos no se sigue de la discusión que estamos examinando) con que se infrinja también el postulado más débil, sobre el conocimiento a priori de los patrones o formas de argumentos lógicamente válidos.
Entre quienes sostienen que el razonamiento P1-P2-C no es lógicamente válido existe también la opción de negar que la consiguiente infracción de APHL tenga las graves consecuencias que pretende Boghossian sobre la racionalidad de Peter. Por ejemplo, según Brown (2004) no puede decirse que Peter sea irracional por razonar incorrectamente. Ocasionalmente nos equivocamos al razonar; y si el error (aunque no descubrible a priori por el sujeto) es explicable (como, en efecto, puede explicar el externismo lo que sucede con Peter), entonces el sujeto es racional en el sentido mínimo apropiado. Desde otra perspectiva, Garmendia (2010) defiende que la inferencia es válida si se complementa con premisas o presuposiciones implícitas que es correcto atribuir a Peter al evaluar si es o no racional. Peter cree que Pavarotti es Bi-Pavarotti. En general, tenemos ese tipo de creencias sobre la identidad o no identidad de los objetos acerca de los cuales pensamos. Un sujeto emplea como premisa (quizá sólo implícita) al razonar una de esas creencias si se requiere esta atribución para que su inferencia sea lógicamente válida.8
Campbell (1987) ha elaborado una crítica -respaldada por Brown (2004) y Faria (2009)- a la estrategia de postular premisas implícitas de ese tipo para resolver el problema. Alega que conduce a un regreso infinito. Garmendia pretende evitar ese regreso: no cualquier creencia implícita relevante de un sujeto debe intervenir como premisa implícita cuando el sujeto razona, sino sólo aquellas que, por ser falsas, permiten reconstruir su argumento de forma que sea válido (compatiblemente con la falsedad de la conclusión); eso permite suponer que el regreso acabe cuando la siguiente presunta premisa implícita relevante sea verdadera, en cuyo caso ya no intervendría como premisa implícita. Como contrapartida, su externismo también resulta especialmente radical: aunque la validez lógica de una inferencia sólo depende de factores internos (contrariamente a Sorensen y a Faria), factores externos (cuáles de nuestras creencias sobre identidad o no identidad son verdaderas) contribuyen a determinar qué premisas componen nuestras inferencias.

3. Respuestas internistas que postulan identidad en contenido-significado

Es momento de preguntarnos qué posición está en condición de adoptar un internista ante el problema planteado por Boghossian. Describiré y analizaré críticamente seis explicaciones o descripciones distintas de la situación en que está Peter, cada una de las cuales constituye una alternativa internista diferenciada. Quizás algún lector considere que alguna de ellas (la quinta y la sexta opción, por ejemplo) son claramente preferibles a las restantes, siendo entonces irrelevante resaltar los inconvenientes que esas otras presentan. Pero como todas las propuestas resultan problemáticas de una u otra forma, considero conveniente mencionar también las menos razonables, a fin de disipar la impresión de que tal vez no hemos explorado con suficiente detenimiento el abanico de respuestas que puede ofrecer el internismo. La línea directriz de esta discusión señala hacia un punto ya anunciado: argumentar que los análisis internistas de la inferencia de Peter son menos plausibles que los análisis externistas.
Según Boghossian, a partir de su ejemplo podemos concluir lo siguiente: "la tesis de la aprioridad de las habilidades lógicas [APHL] se demuestra [...] que es inconsistente con supuestos [assumptions] externistas" (1992a, p. 22). Empecemos por preguntarnos a qué supuestos externistas se está refiriendo. Obviamente, un internista -o al menos un internista cercano a Boghossian- pretenderá que su análisis de la inferencia de Peter incluirá típicamente el rechazo de tales supuestos, solventando así la dificultad.
¿Cuáles son exactamente esos supuestos externistas, presuntamente responsables del problema? Las cinco primeras explicaciones internistas que describiré están motivadas por la siguiente respuesta a esa pregunta. Parecería bastante natural considerar que la tesis característicamente externista que estaría en la raíz del asunto es la idea de que usos estándar del símbolo 'Pavarotti' (recordemos: del símbolo del lenguaje público y del símbolo del lenguaje del pensamiento) en la Tierra y en la Tierra Gemela difieren típicamente en contenido, en significado. Normalmente, quien usa el símbolo en la Tierra hace referencia a (piensa en) Pavarotti y quien usa el símbolo en la Tierra Gemela hace referencia a (piensa en) una entidad particular distinta: Bi-Pavarotti. Esa diferencia en referencia determina una diferencia en contenido. Partiendo de esa idea, Boghossian -como ya se ha indicado- defiende que cabe atribuir al externista otras dos tesis: tras permanecer suficiente tiempo en la Tierra Gemela, Peter se referirá usualmente a Bi-Pavarotti (y no a Pavarotti) con sus nuevos usos de 'Pavarotti'; no obstante, Peter todavía puede, en virtud de su memoria y de sus creencias basadas en ella, referirse a Pavarotti y pensar en él. Concretamente: el externista se comprometería con que el contenido de 'Pavarotti' en la premisa P1 de la inferencia de Peter remite a Pavarotti y difiere así del contenido de 'Pavarotti' en la premisa P2, que remite a Bi-Pavarotti.
La hipótesis de que Boghossian achaca el problema a ese supuesto externista estaría también apoyada por sus reiteradas alusiones (al discutir esta cuestión) a la transparencia del contenido, como condición presuntamente no respetada por el externismo. Por ejemplo: "En la situación descrita, las ejemplificaciones de los pensamientos de Peter externamente individualizadas no son transparentes para él [Peter's externally individuated thought tokens are not transparent to him]" (1992a, p. 21). A Peter le parecería que 'Pavarotti' no difiere en contenido en las dos premisas. Del externismo se sigue que difiere, y por tanto Peter no conoce el contenido de sus pensamientos, contrariamente al principio de transparencia sostenido por Boghossian.
Guiados por esa hipótesis, consideraremos cinco maneras diferentes en que un internista puede proponer que el contenido de 'Pavarotti' en ambas premisas se individúe de forma que resulte ser el mismo (proponiendo también que sea idéntico, en general, el significado de ese símbolo, independientemente de si se usa en la Tierra o en la Tierra Gemela):

(a) Un término singular como 'Pavarotti' expresa un mismo concepto, se use en la Tierra o en la Tierra Gemela; a ese concepto le corresponde también una misma referencia; además, dicha referencia es tal que, no sólo las premisas P1 y P2, sino también la conclusión C es verdadera. Es más fácil pensar primero lo que un filósofo internista defensor de esta idea diría para el caso de 'agua'. Esta variante del internismo respondería al experimento original de Putnam rechazando que las muestras de agua en la Tierra y las muestras de lo que en la Tierra Gemela se llama 'agua' pertenezcan a dos substancias o géneros naturales diferentes. Sostendría (quizás movido por la reflexión suscitada por Putnam) que las estructuras atómicas diferentes (H2O y XYZ, respectivamente, existiendo la primera sólo en la Tierra y la segunda sólo en la Tierra Gemela) no son determinantes de la naturaleza de la substancia.9
Es más complicado aplicar esa propuesta a 'Pavarotti' precisamente porque (como veremos enseguida) resulta entonces también bastante más implausible. Antes hagamos recuento de otras consecuencias de la propuesta. Peter consideraba lógicamente válida su inferencia; según la propuesta que estamos contemplando, las premisas y la conclusión son verdaderas, de forma que no hay inconveniente en atribuir validez lógica a la inferencia de Peter. Se satisface así un desiderátum de Boghossian: respetamos APHL, la tesis de la aprioridad de las habilidades lógicas.
Un primer inconveniente se reconoce inmediatamente. Boghossian afirma explícitamente que la inferencia de Peter no es válida (cf. La primera cita de Boghossian 1992a, p. 22, recogida más arriba). Parece, pues, que la opción (a) no representaría apropiadamente su posición internista preferente. Como contrarréplica, existe la posibilidad de alegar que cuando Boghossian declara que la inferencia de Peter no es válida esa declaración forma parte de las posiciones que atribuye al externismo, y no refleja su propio punto de vista. De hecho, algunas frases de Boghossian apuntan muy claramente en esa dirección; por ejemplo, en una ocasión comenta el caso afirmando que el sujeto consideraría "lógicamente válidas inferencias que, bajo una interpretación externista, no son válidas" (Boghossian 1992b, p. 39; las cursivas son mías).
De todas formas, la dificultad fundamental con la propuesta (a) concierne a la conclusión C, verdadera según esta propuesta. ¿Qué entidades son las personas, y particularmente los cantantes, para que resulte verdadera C? Este internismo conlleva una semántica muy extravagante, o una ontología muy extravagante, o ambas cosas. Ser el cantante Pavarotti se concibe de forma que no sólo Pavarotti y Bi-Pavarotti caen bajo esa propiedad, sino que caen bajo ella siendo el mismo cantante.
Una manera de hacer inteligible (aunque, pese a todo, contrario a nuestras intuiciones semánticas y ontológicas) esa idea es concibiendo a 'Pavarottí' como un término masa y a Pavarotti como una especie de fusión mereológica de lo que preteóricamente habríamos considerado dos cantantes.10 La conclusión C sería verdadera, en un sentido cercano al sentido en que puede ser verdad 'el líquido en que se bañaba habitualmente Sócrates cae del cielo cuando llueve'. (Si sustituimos en el argumento original 'se bañó' por 'se sumergió completamente', obtenemos otra inferencia que también podría haber llevado a cabo Peter, y conforme a la cual es aún más contraintuitivo que P1 sea verdadero siendo Pavarotti una fusión de ambos cantantes.)
Seguramente resultará menos confusa la segunda opción, pese a compartir con (a) la consecuencia de que 'Pavarotti' tiene el mismo el contenido y también la misma referencia en la Tierra y la Tierra Gemela:

(b) Dada la existencia de la Tierra Gemela, un término singular como 'Pavarotti' expresa un concepto amalgama, asemejándose al caso de 'jade' cuyo concepto -podría decirse, de forma aceptable también para el externismo- es de ese tipo, en el sentido de abarcar a dos géneros diferentes: la jadeíta y la nefrita. Nuevamente, la analogía con el caso de 'agua' facilita la comprensión. Aunque -según este internista- se reconoce que H2O y XYZ son dos substancias o géneros naturales diferentes, 'agua' tiene el mismo significado y la misma extensión cuando se usa aquí y cuando se usa en la Tierra Gemela; expresa -en ambos contextos- un mismo concepto amalgama cuya única extensión incluye muestras de cualquiera de las dos substancias, tal y como en nuestro contexto usual 'jade' expresa un único concepto cuya única extensión incluye las muestras de jadeíta y también las de nefrita.
Esta opción (b) difiere de la anterior principalmente porque considera falsa la conclusión C de la inferencia. Eso se verá más claramente si asumimos hipotéticamente que 'agua' funciona efectivamente como 'jade' y consideramos una inferencia diferente que también llevara a cabo Peter:

P1* El agua se congeló una vez en el Lago Taupo
P2* La substancia que bebí ayer es agua
C* Por tanto: La substancia que bebí ayer se congeló una vez en el Lago Taupo.

Quien crea, conforme a (b), que 'agua' abarca dos substancias diferentes (H2O y XYZ) rechazará C como proposición falsa. Eso es compatible con dos alternativas respecto a P2*:

(i) Asumiendo que P2* es un enunciado de identidad, se rechaza también, pues por no ser una substancia, el agua (que incluye H2O y XYZ) no puede ser idéntica a la substancia (XYZ) bebida por Peter (así como jade no es idéntico a una cierta substancia, nefrita, de la que en un momento determinado tal vez decimos que "es jade").
(ii) Interpretamos que P2* no es un enunciado de identidad. Entonces puede aceptarse como verdadero, justamente en el sentido en que sería verdad decir de una cierta substancia, nefrita, que "es jade". En ambos casos el sentido de 'es' sería cercano al de la relación de inclusión: la substancia en cuestión (XYZ/nefrita) se incluye entre las varias substancias que conjuntamente constituyen el agua/jade.

Siguiendo con la analogía, la conclusión de la inferencia original de Peter es falsa, pues la individuación de cantantes que se propone coincide con la individuación preteórica del sentido común -contrariamente a lo que sucedía con (a)- y el cantante que oye Peter la noche anterior jamás se ha bañado (podemos estipular) en el Lago Taupo. Veamos los casos análogos a (i) y (ii) relativos a la primera inferencia de Peter:

(b.i) Asumiendo que P2 es un enunciado de identidad, se rechaza; pues Pavarotti no es idéntico a ningún cantante particular. Ser Pavarotti es ser o bien el cantante de la Tierra o bien el cantante de la Tierra Gemela.
(b.ii) Interpretamos que P2 no es un enunciado de identidad. Entonces puede aceptarse como verdadero: el cantante de la noche anterior también "es" Pavarotti, como lo "era" el otro cantante.

Una y otra alternativa, (b.i) y (b.ii), comportan consecuencias diversas respecto a APHL. Conforme a (b.i), la situación final con APHL es similar a la que teníamos en (a): la inferencia puede considerarse válida (aunque no tendría ahora premisas y conclusión verdaderas, sino conclusión y premisa P2 falsas); se respeta APHL. De nuevo, el inconveniente ya mencionado: Boghossian declaraba que la inferencia no es válida (al que podría replicarse como antes). Si se asume (b.ii), la inferencia no es válida (tiene premisas verdaderas y conclusión falsa). Pero esta opción contradice APHL, pues Peter cree razonar correctamente; el hecho de que la inferencia no es válida resultaría inaccesible internamente al sujeto.
Bajo cualquiera de las dos hipótesis, (b.i) y (b.ii), hay un problema añadido (en el caso de (b.i), seguramente es el problema principal). Aunque  la idea no resulta tan extravagante como en (a) (porque según (a) la conclusión C es verdadera), la situación descrita, que ser Pavarotti consista en ser o bien el cantante de la Tierra o bien el cantante de la Tierra Gemela, es también muy contraintuitiva. Para el caso del agua, la idea no parece descabellada; pero 'Pavarotti' era clasificado preteóricamente como un término singular. De nuevo: la idea contradice intuiciones semánticas, o intuiciones ontológicas, o intuiciones de ambos tipos. ('Pavarottí' funcionaría como un término masa también según esta opción, si es que 'jade' es un término masa.)
(c) El símbolo 'Pavarotti' funciona como una expresión deíctica. Tiene el mismo contenido-significado en la Tierra y la Tierra Gemela. Pero ese contenido no basta para determinar su referencia, que difiere típicamente con un cambio como ése: en la Tierra refiere usualmente a Pavarotti; en la Tierra Gemela refiere usualmente a Bi-Pavarotti. El significado del término singular sería análogo al significado de un deíctico, en el sentido en que dicho significado queda apropiadamente expresado por una regla típicamente conocida por el hablante (una regla estableciendo, por ejemplo, -para el caso de 'yo'- que la referencia del término en una ocasión de uso es el hablante). Aunque en el caso de 'Pavarotti' los factores contextuales que determinan más concretamente esa referencia involucrarían típicamente la percepción, el contacto cotidiano (directo o indirecto) con uno u otro cantante, los recuerdos, etc.
Se supone que quien mantuviera esta posición, la aplicaría también a términos de género natural, como 'agua'. No voy a reiterar aquí las objeciones existentes en la literatura a esta interpretación deíctica fuerte de los términos de género natural.11 En este debate quiero resaltar -nuevamente- que esa hipótesis resulta especialmente implausible si dejamos de lado los términos de género natural y pretendemos extenderla a expresiones como 'Pavarotti'. Ser Pavarotti sería como desempeñar un determinado papel, que diferentes personas pueden desempeñar en diferentes contextos; algo semejante a ser el presidente de los Estados Unidos, por ejemplo. Y también 'Pavarotti' funcionaría semánticamente de forma similar a (uno de los modos en que puede sistemáticamente interpretarse) 'el presidente de los Estados Unidos'. También esta opción contradice notoriamente nuestras opiniones preteóricas.
Esta propuesta también va contra la tesis APHL (y, por tanto, contra la pretensión de Boghossian de achacar sólo al externismo la dificultad). En efecto, las premisas de la inferencia de Peter son verdaderas, pero su conclusión es falsa. Esa distribución de valores de verdad resulta de asumir que la inferencia es -respecto a este punto- análoga a esta otra:

P1# El presidente de los Estados Unidos fue asesinado una vez en un teatro
P2# El político que oí ayer es el presidente de los Estados Unidos
C# Por tanto: El político que oí ayer fue asesinado una vez en un teatro.

(d) Tratar a 'Pavarotti' como deíctico puede implementarse de otra forma. Existe la alternativa de clasificar ese término como deíctico de impronta contextual. El referente de las expresiones de ese tipo es dependiente del primer contexto de uso. En todos los usos de 'Pavarotti' por parte de Peter se nombra a Pavarotti, porque esa fue la entidad nombrada la primera vez. La referencia en ese primer contexto de uso determina la referencia de los usos futuros.
Otro ejemplo de deíctico de impronta contextual (que permitirá ver fácilmente el contraste con una expresión deíctica similar) es 'mañana*'. Su regla semántica: usado por H, 'mañana*' es un designador temporalmente rígido (es decir, que refiere en todo momento a la misma entidad) cuyo referente en su primer contexto de uso coincide con el referente de 'mañana' (usado por H en ese contexto). En otras palabras: funciona la primera vez como 'mañana' y el resto de ocasiones como un nombre propio del referente de la primera vez.
Quizá no existan expresiones deícticas de impronta contextual en el lenguaje natural. Tampoco es claro por qué sería conveniente, desde un punto de vista funcional, disponer de ellas. Sin embargo, en el contexto de nuestra discusión no es arbitrario acuñar esa noción y ofrecérsela al internista; pues, de hecho, la opción (d) podría resultar preferible a (c). En efecto, se seguiría que P2 es falsa. Así, está abierta otra vez la posibilidad de considerar lógicamente válida la inferencia de Peter. Con ello, se preservaría APHL.
Como réplica cabe mencionar primero la objeción ya familiar, sobre las declaraciones de Boghossian negando validez lógica a la inferencia, ante la cual ya sabemos qué podría contestarse. Pero, en segundo lugar, tenemos que una parte importante de las intuiciones usuales contrarias a que 'agua' o, especialmente, 'Pavarotti' sean deícticos, se aplican también contra la hipótesis de que sean deícticos de impronta contextual.
Surge la duda de si la estrategia (c) era la forma más apropiada de interpretar, caritativamente, la idea de considerar a 'Pavarotti' como un deíctico del tipo usual (no de impronta contextual). Eso nos conduce a reconocer otra posibilidad:

(e) 'Pavarotti' funciona como una expresión deíctica, tal y como se ha descrito en (c). Pero nada impide al internista invocar la estrategia anafórica de Schiffer y Burge. La regla general asociada al término determinaría una referencia para 'Pavarotti' en P1 diferente a la referencia que determinaría para 'Pavarotti' en P2 sólo si ambas premisas estuvieran en otros contextos (suficientemente aisladas la una de la otra). El propósito de estar refiriéndose a (pensando en) un mismo individuo también contribuye, resultando que en ese argumento 'Pavarotti' en P2 no refiere a Bi-Pavarotti, sino a Pavarotti. Todo ello conforme a la tesis internista de que ese término singular es deíctico (pues, de otro modo, esta opción se confundiría con la estrategia anafórica externista).12
La ventaja sobre (c) parece obvia. Esta solución anafórica, como sucedía también con su versión externista, permite decir que la inferencia de Peter es válida, preservando así el principio APHL. Por esta razón, se evita el segundo de los problemas mencionados acerca de (c). De todas formas, no se evita el primer problema que aquejaba a (c): nuestra opinión preteórica contradice que sean deícticos los términos referenciales, especialmente si se trata de términos singulares como 'Pavarotti'.
Por lo que respecta a la cuestión exegética sobre cómo debemos interpretar a Boghossian, atribuirle la solución internista (e) presentaría un problema ulterior (un problema a entender así su posición, o un problema de su posición). Las razones aducidas por Boghossian para rechazar la solución anafórica de Schiffer y Burge se aplicarían también a esta solución anafórica internista (cf. Boghossian 1992b, p. 42). Según Boghossian, dados dos usos suficientemente diferenciados de 'Pavarotti' por parte de Peter, tales que en uno de ellos el referente es Pavarotti y en el otro el referente es Bi-Pavarotti, sería perfectamente concebible que Peter reuniera posteriormente las dos creencias correspondientes y llevara a cabo una inferencia como la que estamos considerando. Esa inferencia tendría premisas verdaderas y conclusión falsa.

4. Diferencias en contenido-significado según el internismo

Las cinco opciones internistas que hemos comentado, (a)-(e), estaban motivadas por la hipótesis de que el supuesto atribuido al externismo y que Boghossian consideraba responsable del problema era sostener que las dos apariciones de 'Pavarotti', en P1 y P2, diferían en contenido-significado. Por ello, esas opciones proponían que ambas apariciones compartían el contenido-significado. La alternativa internista que veremos a continuación toma otro camino:

(f) Las dos apariciones de 'Pavarotti' difieren en contenido-significado. Pero dicha diferencia depende de factores internos, accesibles al sujeto. Así, el supuesto externista crucial y erróneo -según esta opción- sería que la diferencia en contenido-significado depende de factores externos.
Conforme a esta idea, la inferencia de Peter no es válida: sus premisas serían verdaderas y su conclusión falsa. Eso implicaría, aparentemente, que esta opción tampoco concuerda con APHL, porque Peter cree razonar válidamente. Sin embargo, se diría que el inconveniente es aún peor. Pareciera que la estrategia (f) está vedada al internista, precisamente porque Peter, que tiene acceso a todos los factores internos que pudieran contribuir a determinar el contenido, acepta sin reticencias inferir según P1-P2-C, mostrando que, desde su punto de vista, las dos apariciones de 'Pavarotti' comparten el contenido-significado. ¿Acaso no prueba esto que si existe diferencia debe derivar de factores externos?
Un internista tiene cierto margen de respuesta ante eso. Por ejemplo: tampoco se pretendía que fuera un componente neutral, no controvertido, de la descripción de la situación que Peter llevase a cabo la inferencia; es sólo el externista (al sostener que la diferencia en contenido en las dos apariciones de 'Pavarotti' depende de factores inaccesibles al sujeto) quien está obligado a asumir que Peter razonará despreocupadamente de esa forma. Según el internista, Peter, en tanto que sujeto racional, no cometerá el error de suscribir el razonamiento P1-P2-C.
Pero esa réplica resulta empíricamente muy insatisfactoria. Es decir, es muy fuerte la convicción de que si se dieran las circunstancias descritas por Boghossian (en los aspectos contemplados por los componentes neutrales de esa descripción) las acciones que un observador reconocería empíricamente en Peter, incluyendo su conducta verbal, indicarían claramente que efectivamente habría hecho la inferencia; por tanto, tenemos la firme convicción de que Peter razonaría de ese modo.
Seguramente un internista prudente -que quiera sostener esta opción (f)- evitaría esa dificultad por otra vía. Tal vez debe aceptarse que Peter infiere según P1-P2-C. Pero esa idea puede reconciliarse con APHL y con la transparencia del contenido. Aunque Peter de hecho lleve a cabo la inferencia, tiene a su disposición los medios para no inferir así. Puesto que la reflexión a priori le permitiría acceder a tales diferencias de contenido y le permitirían pues -siendo suficientemente reflexivo- (al constatar que esas diferencias podrían comportar una diferencia en el referente de 'Pavarotti') abstenerse prudentemente de extraer la conclusión C a partir de P1 y P2, es perfectamente legítimo -para el internista- atribuir a Peter cierta irracionalidad cuando infiere según P1-P2-C. Si Peter reflexionara apropiadamente tendría acceso a esas diferencias y, compatiblemente con APHL, constataría que el razonamiento no es lógicamente válido.13
El filósofo externista que postule diferencias en contenido (entre ambas apariciones de 'Pavarotti') sólo derivadas de factores externos está obligado a admitir que la inferencia no es válida y que Peter no puede acceder internamente (por muy reflexivo que sea) a los factores determinantes de que la inferencia no sea válida; por tanto, infringe APHLy, consecuentemente
(asumiendo la supuesta conexión postulada por Boghossian entre APHL y racionalidad) no dispone de medios para describir el error de Peter como un caso de fallo evitable si Peter fuera suficientemente reflexivo y racional. Dados los inconvenientes de las estrategias internistas consideradas hasta ahora, tal vez ésta ha de ser la posición de Boghossian; o es la posición que adoptaría si, tras examinar cuidadosamente las ventajas y los inconvenientes de sus otras opciones, todavía sostuviera la argumentación anti-externista que estamos abordando.
Debemos señalar dos problemas. Primero, parece muy difícil clarificar qué tipo de factores diferenciales puede proponer un internista para el caso de 'Pavarotti' (quizá tratara de invocar factores metalingüísticos; está por ver que tales factores puedan contribuir diferencialmente sin dejar de ser internos). En segundo lugar, las intuiciones externistas originales invocadas por Putnam (1973, 1975) para sostener que un factor externo -la referencia de 'agua'- contribuye a determinar el significado de 'agua' están también presentes, y de forma más patente, en el caso de términos singulares como 'Pavarotti'.

5. Otra réplica externista

Conviene mencionar ahora otra estrategia que podría usar un externista para abordar el problema de Boghossian. Bajo el supuesto de que la estrategia (f) que acabamos de comentar pudiera resolver la primera de las dos dificultades mencionadas (es decir, suponiendo que fuera capaz de clarificar mínimamente los factores internos postulados), un internista tiene a su disposición las ventajas de esa opción (f), pues existe para él la posibilidad de invocar esos factores internos que, según (f), ciertos internistas pretenden que determinan la diferencia en contenido entre ambas apariciones de 'Pavarotti'. El externismo declara que la diferencia en referente (denotar a Pavarotti en un caso; denotar a Bi-Pavarotti en el otro) es un factor determinante del significado. Pero no está comprometido con que tales factores externos agoten el significado. Solamente una versión radical del externismo, inspirada en las tesis de Mill sobre la semántica de los nombres propios, propone que el significado de 'Pavarotti' es meramente su referente. A este externismo milliano le está vedado afirmar que importan también esos otros elementos, introspectivamente accesibles al sujeto.14 No obstante, Boghossian se equivoca al suponer que esa prohibición se extiende también al resto de externistas.15
La intervención de tales factores internos no compromete al externista con alguna noción de contenido estrecho [narrow]. Porque no implica que por sí mismos sean suficientes para poder constituir algo genuinamente caracterizable como contenido.
Si, como es verosímil, (f) es la mejor solución internista al problema planteado por Boghossian, entonces el externismo no milliano está al menos en igual posición que la mejor teoría internista para afrontarlo, preservando también APHL: le basta recurrir a esos factores internos, beneficiándose de las ventajas de la opción (f). Su posición, en realidad, es preferible, dado el último problema mencionado en relación con dicha opción (f), que aqueja también a las restantes opciones internistas.
Por lo que respecta al externismo milliano, puede recurrir a las otras soluciones externistas examinadas en la sección 2 (entre ellas, la solución anafórica Schiffer-Burge, que también preserva APHL).

Conclusiones

Boghossian describe un caso, relativo al uso de términos singulares como 'Pavarotti', a partir del cual construye un argumento para demostrar que el externismo resulta incompatible con el hecho de que podemos conocer introspectivamente si una inferencia es lógicamente válida. Un examen atento nos muestra que también un internista tendrá dificultades para hacer frente a esa situación.
Hemos explorado varias soluciones posibles que externistas e internistas podrían ofrecer. Considerando globalmente las diferentes intuiciones preteóricas que cada alternativa preserva o infringe, creo que el ejemplo de Boghossian es más problemático para el internismo que para el externismo. En definitiva, la tesis mínima que he defendido es que ninguna tesis específicamente externista es responsable del problema. Pero sostengo también una tesis más fuerte: en última instancia, la discusión favorece la posición externista, que se muestra mejor posicionada para explicar el caso.
Al recorrer las diferentes opciones, he señalado varias veces que, en gran medida, son las intuiciones usuales, externistas (ya invocadas por Putnam y Burge en sus experimentos mentales originales), las que inclinan la balanza en favor del externismo. Parecería entonces que la presente discusión no aporta nada nuevo al debate entre externistas e internistas sobre el contenido representacional. Sin embargo, propongo, hipotéticamente, que la tesis fuerte se explica -en parte- porque nuestras intuiciones externistas son especialmente prominentes para el caso de los términos singulares. Al construir su ejemplo con un término singular, Boghossian, a su pesar, ha abierto la puerta a nuevos elementos de reflexión contrarios al internismo.

Notas

* He presentado estos contenidos en una sesión del LOGOS-Seminar (Universidad de Barcelona, Febrero de 2010) y también en el Seminario Anti-individualismo y conocimiento del significado (Universidad Autónoma de Madrid, Mayo de 2010). Agradezco los comentarios y preguntas que me han dirigido sus participantes, así como otras personas que leyeron versiones previas de este texto. También han sido relevantes las discusiones en el seno de un LOGOS-Reading Group sobre Externismo y transparencia del contenido, que coordiné durante el curso 2007-08. Estoy en deuda especialmente con Maite Ezcurdia, Paulo Faria, Manuel García-Carpintero, Ekain Garmendia, Max Kölbel, Genoveva Martí, Manolo Martínez, Pepa Toribio, Jesús Vega, Víctor M. Verdejo-Aparicio, Ignacio Vicario y dos evaluadores anónimos de Análisis Filosófico. Financiación: Programa CONSOLIDER-INGENIO 2010, "Perspectival Thoughts and Facts" (CSD2009-00056), MICINN. Proyecto "Discriminabilidad: representación, creencia y escepticismo" (FFI2008-06164-C02-01), MICINN. Grupo de investigación consolidado y financiado LOGOS (2009 SGR 1077), DIUE.

1 Putnam (1973, 1975) y Burge (1979) defendieron, respectivamente, ambos tipos de tesis a partir de sus célebres experimentos mentales sobre la Tierra Gemela. Tomando un camino diferente, Davidson (1987) también sostuvo posiciones similares. Hoy todo indica que la mayoría de filósofos con opinión formada sobre el asunto son favorables al externismo (cf. la encuesta accesible en http://philpapers.org/surveys/).

2 Quizá sea más conocido y debatido otro argumento suyo contenido en Boghossian (1989), que también -como el que examinaremos aquí- pretende mostrar que el externismo contraviene ideas irrenunciables sobre la transparencia del contenido. Un aspecto de ese argumento ha sido abordado y criticado en mi Pérez Otero (2009). McKinsey (1991) desarrolló un argumento incompatibilista sustancialmente distinto, relativo a la supuesta cognoscibilidad a priori de la existencia de géneros naturales como el agua (y propuso, excepcionalmente, que el error estaba en las tesis sobre autoconocimiento). He desarrollado una réplica en Pérez Otero (2004).

3 Para entender apropiadamente el ejemplo, evitando aumentar las complicaciones, conviene descartar que en la Tierra Gemela haya también un Lago Taupo Gemelo, que pudiera ser la referencia de 'Lago Taupo'.

4 Que la problemática abordada en este trabajo pueda ser un caso más de presunto conflicto entre externismo y auto-conocimiento de la propia mente dependerá de si cabe considerar el conocimiento del que trata la tesis APHL (según Boghossian integrante de nuestra concepción intuitiva de la mente) como auto-conocimiento, es decir, conocimiento de nuestros propios pensamientos. Pero en realidad eso es algo comparativamente secundario. Lo más importante será si APHL es verdadera, y -si es así- cómo dar cuenta de la inferencia de Peter.

5 Goldberg (1999) desarrolla un argumento similar al de Boghossian en favor de una conclusión algo más débil, y declara que ciertas diferencias entre su argumento y el de Boghossian hacen que la solución Schiffer-Burge no pueda aplicarse para resolver su caso. Creo que las diferencias que destaca son menos importantes de lo que supone, pero se relacionan con otra diferencia crucial: la protagonista del ejemplo de Goldberg, Sally, razona después de saber que ha estado expuesta a una situación problemática (análoga a la de Peter). Eso tiene una consecuencia relevante: en la medida en que, como indica Goldberg, la solución Schiffer-Burge no se aplique apropiadamente a su caso, es porque éste tiene una solución "previa", por decirlo así. Dada su situación epistémica, Sally -contrariamente a la descripción del caso propuesta por Goldberg- tendrá reparos en mantener simultáneamente las dos creencias que supuestamente le sirven de premisas (por ignorar cómo se ha originado la justificación de una de ellas).

6 Sorensen (1998) y Faria (2009) responden directamente al reto de Boghossian. Independientemente de esa problemática concreta, Williamson (2000) defiende una concepción cercana, también radicalmente externista, sobre la racionalidad.

7 Aunque radical en un sentido diferente al del externismo milliano que mencionaremos en la sección 5.

8 Garmendia no discute el tema bajo el supuesto de que empleemos un lenguaje del pensamiento. Una idea similar a la suya, dependiente de dicho supuesto, sería postular como premisa de la inferencia de Peter la tesis de que ambas apariciones de 'Pavarotti' comparten referencia.

9 La concepción de la esencia nominal correspondiente a términos como 'agua' defendida por Locke podría ser de este tipo.

10 No es la única manera. En una sesión del Logos-Seminar, M. García-Carpintero me ha indicado que una variante de esta opción (a) consistiría en aplicar a 'Pavarotti' las tesis contenidas en Salmon (1998), relativas a términos singulares sin referente, a los que asigna Salmon una cierta entidad abstracta (especialmente apropiada para el caso de nombres de ficción). Bajo esa interpretación no se identificaría entonces Pavarotti con una fusión mereológica y, por tanto, no procedería la crítica específica que señalo en el texto. Procederían críticas algo diferentes, pero que también resaltarían el carácter muy contraintuitivo de la propuesta (derivado principalmente de que 'Pavarotti' no es un término de ficción).

11 Digo que es una interpretación deíctica fuerte para desvincularla del sentido más débil en que el propio Putnam describe la situación señalando que términos como 'agua' son deícticos. En esta interpretación más fuerte se propone que el significado de 'agua' asemeja al de un deíctico, en el sentido de que una cierta regla general (que aplicada a un contexto determina un referente) agota dicho significado, excluyendo del mismo al referente en cuestión; contrariamente a la motivación externista de Putnam, quien prefiere mantener que el significado determina la referencia. (Cf. Putnam 1975, p. 234).

12 Estoy en deuda con M. García-Carpintero por llamar mi atención sobre esta opción (e) -una versión mejorada de (c), según la entiendo- que inicialmente yo no había tomado en consideración.

13 En ese sentido, Peter (incluso si como cuestión fáctica comete el error) sería mínimamente racional, usando la terminología de Boghossian (1994, p. 42).

14 Asumo aquí el uso contemporáneo que ha ido adquiriendo el término 'milliano', conforme al cual el significado de todos los términos referenciales, incluyendo los términos para géneros naturales, consistiría en su referente. Históricamente sólo para nombres propios mantendría Mill esa tesis.

15 Boghossian es consciente de que conforme a la caracterización estándar del externismo sobre el contenido representacional, dicha concepción es compatible con una versión débil, no necesariamente milliana (cf. Boghossian 1994, pp. 36-37). Reconoce que el caso sobre 'Londres' descrito en Kripke (1979) (un caso "inverso" respecto al de Peter) sólo mostraría la incompatibilidad entre la transparencia del contenido y un externismo milliano. Sin embargo, luego aduce que otro tipo de ejemplos (procedentes de Loar) muestran que la transparencia del contenido contradice cualquier versión del externismo. Pero su razonamiento ahí es confuso y parece presuponer -sin justificación- un margen muy limitado de factores internos invocables por los externistas no millianos.

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