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Prismas

versión On-line ISSN 1852-0499

Prismas vol.14 no.1 Bernal jun. 2010

 

RESEÑAS

María Cristina Tortti,
El "viejo" partido socialista y los orígenes de la "nueva" izquierda (1955-1965),
Buenos Aires, Prometeo Libros, 2009, 405 páginas

El libro de María Cristina Tortti forma parte de una renovación historiográfica que viene produciéndose en los últimos años en el campo de los estudios sobre las izquierdas en la Argentina.1 Por largo tiempo los análisis sobre esta temática se redujeron a debates políticos internos y a una bibliografía que oscilaba entre relatos apologéticos y acusatorios sobre las trayectorias partidarias. Sin embargo, a partir de la apertura de centros archivísticos que han facilitado el acceso a materiales documentales se ha comenzado a reinterpretar el pasado de las izquierdas aplicando las reglas de la investigación histórica. Justamente una de las fortalezas de la investigación de Tortti es el exhaustivo uso de fuentes realizado, que se refleja tanto en el análisis de la prensa periódica partidaria, cotejada con periódicos no partidistas de mayor tiraje, como en el uso de entrevistas (estas últimas realizadas a los protagonistas del grupo político que constituye el objeto de estudio del libro). Es partiendo de esta base que se emprende la reconstrucción del itinerario de aquellos jóvenes que desde el interior del tradicional Partido Socialista (PS) conformaron uno de los grupos que dieron origen a la denominada "nueva izquierda" argentina.
Tal como lo indica en el título -El "viejo" partido socialista y los orígenes de la "nueva izquierda" (1955- 1965)-, Tortti se propone realizar una suerte de genealogía, tomando como hilo conductor del relato a una facción del socialismo que, a partir de dos ejes problemáticos principales, como lo fueron el peronismo y la Revolución Cubana, instalaron un estilo político que se cristalizará en los años setentas. La autora sigue el entramado de los acontecimientos y de los elencos políticos que encarnaron la "transición" entre la vieja y la nueva izquierda, articulando elementos de continuidad y de ruptura. El libro está organizado en tres partes: "Un partido de la izquierda 'tradicional'"; "Un partido en transición" y "Un partido de la 'nueva izquierda'". La primera comienza describiendo las características principales del PS bajo el liderazgo de Américo Ghioldi, en especial en lo referente a su rígida oposición al peronismo, y los primeros conflictos que esta postura generó en el interior del partido. A partir del golpe de Estado de 1955 los jóvenes denunciaron "el 'inmovilismo' y el 'liberalismo' de los 'viejos'" (p. 46) y cuestionaron a la dirigencia, responsabilizándola por la desvinculación con la clase obrera durante los años del gobierno peronista.
Como lo señaló Oscar Terán, la Revolución Libertadora dio comienzo a un proceso en el que las izquierdas profundizaron sus "relecturas" sobre el peronismo. Tortti parte de esta premisa para analizar la aparición de voces disonantes dentro del PS. Se enfoca en los sectores de la juventud socialista que plantearon abiertamente una postura renovadora sobre el gobierno destituido, postura que también recibió el apoyo de figuras de peso en la tradición partidaria como Alfredo Palacios y José Luis Romero. Especialmente en referencia a este último se resalta que, ya desde 1946, hizo esfuerzos por evitar el rechazo cerrado al naciente movimiento popular y pidió "que fuera revisada la caracterización del gobierno de Perón" (p. 34). No obstante lo cual el socialismo mantuvo una sistemática oposición al régimen justicialista y cuando éste fue derrocado algunos de sus miembros participaron en el gobierno de facto. Sobre esta participación la autora observa que los socialistas "mantuvieron diferencias con los sectores 'nacionalistas y clericales'" (p. 42). 2 Fue debido al desacuerdo en torno a cómo posicionarse ante el "electorado vacante" legado por el peronismo proscripto que se produjo la primera gran división del partido. En 1958 se formaron, por un lado, el Partido Socialista Democrático (PSD) y, por otro, el Partido Socialista Argentino (PSA).
El PSA nucleó a los sectores renovadores "moderados" y a las juventudes izquierdistas. Ambos buscaban, por entonces, diferenciarse del gobierno golpista y de las posiciones más "gorilas". Sumado a esto, al año siguiente de la ruptura se produjo otro hecho que marcó profundamente los debates políticos del período: la Revolución Cubana. Tanto moderados como izquierdistas coincidieron en su apoyo al proceso político cubano. Éste fue uno de los rasgos distintivos del PSA, y la causa de la nueva afluencia y de la efervescencia entre la militancia juvenil. Desde entonces los jóvenes desempeñaron un rol cada vez más destacado y visible, como "punta de lanza" de un giro a la izquierda, evidenciado en la aparición de temáticas, ideas e incluso "lenguajes diferentes" vinculados a las prácticas revolucionarias (p. 107).
En la segunda parte del libro se analizan los límites de la alianza que había dado origen al PSA. Más allá del enfrentamiento común al ghioldismo y de las coincidencias en torno al apoyo a la Revolución Cubana, pronto fue notoria la falta de cohesión ideológica. Las asperezas afloraron en cuanto los sectores juveniles izquierdistas ingresaron en el Comité Nacional. Ocuparon espacios institucionales desde donde procuraron establecer un puente con el movimiento obrero peronista apoyando, por ejemplo, la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre. Los sectores moderados por un lado vieron amenazado su predominio en la dirección del partido, y por otro se inquietaron ante el acercamiento a los dirigentes sindicales peronistas, de quienes desconfiaban. Desde sus respectivos órganos de prensa ambas corrientes debatían sobre la forma de posicionarse ante el partido proscripto. Mientras los moderados, a través de la revista Sagitario, apostaban al crecimiento del propio PSA y temían "diluirse" entre peronistas y comunistas, la izquierda, que había logrado controlar el tradicional periódico La Vanguardiay que también contaba con las revistas Situación y Che, proponía "ir hacia" los trabajadores (peronistas), adoptando una estrategia electoral frentista.
Especialmente en torno a la revista Che la autora identifica la aparición de temáticas propias de la "nueva izquierda" (p. 176). Desde sus páginas los socialistas de izquierda cuestionaban en un "lenguaje irreverente" la trayectoria de su partido durante el gobierno peronista, y buscaban redimirse por haber acatado políticas que habían generado el alejamiento de la clase obrera. Acusaban a la dirigencia de haber renunciado al discurso revolucionario y obrerista para ocuparse de la defensa de las libertades civiles y la democracia, y de que, en pos de mostrar su antifascismo, habían terminado posicionándose en el campo ideológico del liberalismo. Siguiendo el argumento de Tortti, en aquel clima de efervescencia política el atractivo del PSA radicó en su carácter "abierto y ecléctico" (p. 211). Sin embargo, puede observarse que esta "apertura" encontró rápidamente sus límites. Al igual que ocurrió en el Partido Comunista Argentino (PCA, el otro partido de la izquierda tradicional), los desafíos de los sectores juveniles no fueron tolerados por largo tiempo.3 En cuanto el gobierno de Arturo Frondizi comenzó a normalizar el sistema electoral el PSA perdió su rol de "canal legal" del peronismo proscripto. Desde entonces, las discusiones sobre el rumbo político se tornaron insostenibles y se produjo una nueva fractura. En 1961 el agotamiento de la relación entre los moderados y la juventud izquierdista derivó en la expulsión de Abel Latendorf y David Tieffenberg, dando nacimiento al Partido Socialista Argentino de Vanguardia (PSAV).
La tercera parte del libro entra de lleno en el clima de época de los años sesentas, retomando los principales postulados de los trabajos de Terán y Silvia Sigal sobre el período.4 Pero mientras que estos autores hicieron una historia de las ideas, de los discursos y de los intelectuales, la pregunta que recorre el trabajo de Tortti es sobre las prácticas políticas. La búsqueda de la eficacia política definió los rumbos y las rupturas de este grupo de la juventud socialista (el PSAV) que terminó formando parte de una corriente política que se propuso no sólo repensar el peronismo, sino vincularse políticamente con él. Buscaron establecer contacto con Perón, apoyaron la campaña por su retorno y la candidatura del sindicalista Framini. Esta última decisión alejó a los jóvenes de José Luis Romero y de los sectores que no deseaban dar pasos tan contundentes en esa dirección. Asimismo, debido a la fuerte ascendencia de la experiencia cubana, se abrió a la discusión sobre los límites de la vía democrática, comenzando a barajar la posibilidad de una salida armada. El PSAV adoptó una línea marxista leninista y se desafilió de la Internacional Socialista. Esto implicó un cambió en la forma organizacional: desde entonces se estructuraron en células y las decisiones partidarias dejaron de ser tomadas democráticamente. A partir del derrocamiento del gobierno de Frondizi se incrementó la persecución política, lo que provocó que el PSAV se viera más cercano a las prácticas clandestinas.
El rumor de fondo que recorría esta ruptura generacional era la pregunta por la debilidad de la izquierda en la Argentina, el cuestionamiento a las dirigencias y las trayectorias de sus partidos tradicionales. Este cuestionamiento, como mencionamos, excedía al socialismo. Los temas abordados y las estrategias políticas adoptadas conectaron, de manera inorgánica, a grupos diversos provenientes de ideologías y partidos diferentes que conformaron el campo de la nueva izquierda. Con el fin de "componer el cuadro" de esta nueva fuerza política, que por momentos resulta difícil de aprehender, Tortti incorpora un anexo en el que se repasan los recorridos políticos e intelectuales de otras agrupaciones afines, con las que el PSAV estaba en contacto y que incluso colaboraban en la revista Che. Provenientes de distintas extracciones partidarias, compartían una lectura política esperanzada en que el peronismo, eventualmente daría un "giro a la izquierda". Pero ante las evidencias de que esto no ocurría, un sector del PSAV comenzó a sentirse desengañado y esto desencadenó una serie de discusiones internas que llevaron a una nueva división, esta vez entre Latendorf y Tieffenberg. Esta última ruptura también estuvo relacionada a las propias características de la nueva estructura organizacional, el manejo más cerrado y verticalista que había adoptado el partido dio espacio a enconos personales irreconciliables. Un sector del PSAV creía que se había ido demasiado lejos en el "entroncamiento" con el peronismo y el comunismo, mientras que otros se "fugaban" hacia agrupaciones ligadas al peronismo revolucionario, que empezaba a captar a las militancias juveniles.
El último capítulo del libro lleva por título "Un confuso final" y se refiere al período posterior a 1963, signado por la forma en que el núcleo de militantes vanguardistas fue deshaciéndose en la lógica centrífuga de la coyuntura, hasta experimentar una "verdadera implosión" (p. 339). La adopción de estrategias de lucha armada, como por ejemplo la conformación de "Organizaciones de Combate", llevó a un mayor hermetismo, por lo que para abordar este período la autora recurre a las entrevistas con algunos de los protagonistas de este proceso. El uso de fuentes testimoniales hace que por momentos se diluya la perspectiva analítica y que la voz de los entrevistados impregne la argumentación. La reconstrucción de los debates en términos de "responsabilidades políticas", "apuestas fallidas" o "torpezas" reduce el problema al anhelo por desentrañar las causas de la desilusión política, corriendo el riesgo de adoptar la perspectiva de quien conoce el desenlace. Tortti señala que, en definitiva, a sólo cinco años de la ruptura de 1958 "el emergente Socialismo de Vanguardia, atrapado entre el deslumbramiento con Cuba y la atracción por el peronismo [...] llevó a sus extremos el 'balanceo' y su 'brillante' y breve aventura llegó a su fin". (p. 363). La hipótesis de la autora es que esta experiencia instaló el modo de intervención política que predominaría en los años setentas. De manera que la trayectoria de los grupos que se desprendieron de las izquierdas tradicionales resulta un "eslabón" en el proceso de transformación de la cultura política. Y por lo tanto un punto de referencia insoslayable para la comprensión de los fenómenos políticos de la siguiente década.
Como conclusión debemos resaltar que la investigación de María Cristina Tortti constituye una valiosa contribución para el estudio de la historia del socialismo. Ofrece una perspectiva renovadora sobre los orígenes de la nueva izquierda, especialmente en tanto echa luz sobre su anclaje político, sobre la lógica de las prácticas militantes, el funcionamiento interno de las agrupaciones, sus transformaciones, los debates, las luchas internas, las tensiones, las búsquedas y las frustraciones. La autora logra abordar uno de los problemas que vertebró el recorrido de la izquierda argentina desde mediados del siglo XX: la búsqueda de un desemboque socialista de la experiencia peronista. Sustentado en una sólida base documental el libro abre interrogantes y estimula la reflexión sobre un período fundamental para la comprensión del campo político e intelectual argentino.

Laura Prado Acosta

UBA

Notas

1Véase por ejemplo Hernán Camarero, A la conquista de la clase obrera. Los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2007;         [ Links ] Andrés Bisso (comp.), El antifascismo argentino, Buenos Aires, Buenos Libros y Cedinci editores, 2007;         [ Links ] o Ricardo Pasolini, Intelectuales antifascistas y comunismo durante la década de 1930. Un recorrido posible: entre Buenos Aires y Tandil, Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, Estudios Sociales. Revista Universitaria Semestral, 2004.         [ Links ]

2En referencia al cargo de rector de la UBA de J. L. Romero se destaca su enfrentamiento con el clerical ministro de Educación Atilio Dell'Oro Maini (p. 42).

3Sobre la ruptura del PCA con el grupo de la revista Pasado y Presente véase Raúl Burgos, Los gramscianos argentinos, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2004.         [ Links ]

4Oscar Terán, Nuestros años sesentas, la formación de la nueva izquierda argentina (1956-1966), Buenos Aires, El cielo por asalto, 1993;         [ Links ] Silvia Sigal, Intelectuales y poder en la Argentina: la década del sesenta, 2ª ed., Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2002.         [ Links ]