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Prismas

versión On-line ISSN 1852-0499

Prismas vol.15 no.1 Bernal ene./jun. 2011

 

RESEÑAS

Gisèle Sapiro (dir.), L'espace intellectuel en Europe. De la formation des États-nations à la mondialisation XIXe-XXIe siècle, París, La Découverte, 2009, 325 páginas

 

¿Cómo se explica que Europa haya alcanzado un elevado nivel de evolución en su unificación económica y administrativa, pero se encuentre aún lejos de haber logrado lo mismo respecto del espacio intelectual?, más todavía, ¿cómo se entiende ese desfasaje teniendo en cuenta no sólo la existencia de un pasado letrado común sino también de incentivos específicos proporcionados por la Unión Europea para tal fin? Estas preguntas son el punto de partida de la obra colectiva L'espace intellectuel en Europe. De la formation des Étatsnations a la mondialisation,XIXe-XXIe siècle, dirigida por la socióloga francesa Gisèle Sapiro. La hipótesis general que guía el volumen, y que es abordada a través de distintos casos, escalas y estrategias de análisis, es que las principales limitaciones al desarrollo de este espacio intelectual deben buscarse en los efectos del proceso histórico de nacionalización de la vida cultural llevado a cabo por los estados-nación a lo largo de la etapa de su emergencia y consolidación, que desintegró el antiguo universo letrado continental.
L'espace Intellectuel en Europe es la producción más reciente de la Red ESSE, Pour un Espace des Sciences Sociales Européen, creada en 2003 y que reúne a un importante número de prestigiosos sociólogos e historiadores en su mayoría europeos, cuyo objetivo es analizar, a partir de un trabajo sistemático de comparación de las historias y las tradiciones intelectuales nacionales, las condiciones de posibilidad de formación de un espacio europeo de investigación en ciencias sociales. Sin embargo, la clase de intereses, el enfoque adoptado y las relaciones científicas internacionales que definen tanto la red como la obra pueden comprenderse mejor a la luz de las empresas científico-políticas llevadas adelante por Pierre Bourdieu, donde ambas encuentran su origen.
Entre los numerosos artículos, intervenciones y libros a través de los cuales el sociólogo francés elaboró su aproximación teórica para el análisis de los intelectuales y sus obras,1 la ya clásica conferencia de 1989 "Las condiciones sociales de la circulación internacional de las ideas"2 tiene especial significación en este caso. En ella subraya que para alcanzar un verdadero internacionalismo en materia de cultura, en el que la circulación y la recepción de bienes simbólicos pudiesen librarse de los constreñimientos nacionales y de los prejuicios de los que los intelectuales no están en absoluto exentos, es necesario un estudio sistemático de las condiciones sociales de esta circulación. A partir de esta afirmación destaca la necesidad de avanzar hacia
un "programa de investigación científica europea sobre las relaciones científicas europeas".3

La explicitación de este programa en ese contexto parecería haber apuntado no tanto a crear un proyecto radicalmente novedoso, sino, en todo caso, a extender las experiencias que venía desarrollando desde hacía varios años con la revista Actes de la Recherche en Sciences Sociales y con el Centre de Sociologie Européene.4 Efectivamente, el tipo de problemas abordados, las aproximaciones elegidas y la apuesta por la constitución de una red internacional de científicos, distinguían, y aún distinguen, a ambos proyectos por su manifiesta vocación en pos de la desnacionalización de la investigación social.5 A su vez, estas empresas científicas tuvieron un correlato de perfil más político en Liber: revue internationale des livres, que comienza a ser publicada en 1989, el mismo año de la conferencia aludida.6 Con esta revista, que buscaba trascender el espacio más acotado de los especialistas, Bourdieu pretendía dar cuerpo a una plataforma continental para enfrentar desde la intervención intelectual a la avanzada internacional del neoliberalismo, a la que identificaba como el nuevo y más preocupante desafío a la autonomía del espacio intelectual.7 Es pues sobre la base de estas experiencias convergentes que se erigen la Red ESSE y el volumen colectivo aquí comentado.
L'espace intellectuel enEurope se abre con una introducción de la directora de la obra en la que despliega el programa de investigación seguido, y tras ésta, a modo de reafirmación del programa y de la perspectiva teórica asumida, se incluye una reedición de la conferencia de Pierre Bourdieu recién mencionada. El cuerpo de la obra se compone de doce contribuciones de reconocidos historiadores y sociólogos con una vasta producción en los temas tratados. Los artículos se organizan sobre tres ejes, analizados a partir de la tensión entre las tendencias hacia la afirmación nacional y la internacionalización: el espacio intelectual, la literatura y las ciencias sociales y humanas. Finalmente, el volumen se cierra con un breve anexo de carácter explícitamente normativo con una serie de principios y propuestas orientados a resguardar y fortalecer la autonomía como fundamento vertebrador del espacio intelectual.

La primera parte,"Desintegración y reintegración del espacio intelectual en Europa", se conforma de cinco artículos que trazan un recorrido que va desde el siglo xvi hasta la década de 1960. En el primer texto, el sociólogo húngaro Victor Karady estudia el proceso de descomposición del espacio intelectual europeo medieval estructurado en torno a la Iglesia católica y al latín, que se inicia en el siglo xvi bajo el impacto convergente de la Reforma, la formación de los estados centralizados y la evolución interna de las condiciones de producción de los distintos saberes, y se profundiza en el siglo xix con la expansión del modelo de nacionalización cultural. La segunda mitad del siglo xix ocupa un lugar crucial para comprender la emergencia de la figura del "intelectual" en sentido moderno, tal como lo conocemos a partir del caso Dreyfus. Este período es abordado por el historiador Christophe Charle, quien analiza los modos en que una serie de profundas transformaciones sociales y culturales generales que tuvieron lugar en Europa entre 1860 y 1910 forjaron nuevas condiciones para el despliegue de la vida intelectual. Charle demuestra las maneras en que la variación de estos fenómenos de un país a otro dio como resultado configuraciones del espacio intelectual muy distintas, caracterizadas por diferentes grados de autonomía y modos de intervención política de los intelectuales.
El período de entreguerras constituye una etapa marcada, tal como lo señala Gisèle Sapiro en el tercer capítulo, por la creación de distintos proyectos de internacionalización de los espacios intelectuales, así como de procesos de repliegue nacional que marcaron los límites de estas empresas culturales. Entre las experiencias de internacionalización de la cultura Sapiro se detiene en dos en particular, la Confederación internacional de trabajadores intelectuales y la Comisión de cooperación intelectual de la Sociedad de las Naciones (precursora de la UNESCO que no sólo ponen de relieve el lugar central de Europa, y en especial de Francia, en el plano político-cultural internacional, sino también las fuertes discrepancias en torno a los modos de concebir la relación entre el Estado y el espacio de la cultura, y en las maneras de organización profesional.
La recomposición del espacio intelectual europeo tras la Segunda Guerra Mundial es tratada por Anna Boschetti a partir de una doble entrada. En primer lugar, estudia de manera comparativa los grados de autonomía del campo intelectual respecto del campo político y del Estado de, por un lado, los países comprendidos dentro del bloque socialista, y, por el otro, de las democracias liberales. En segundo término, analiza los intercambios transnacionales y la circulación de modelos intelectuales, en los que sobresale la figura del intelectual crítico encarnada por Sartre. Un acontecimiento especial del período de posguerra, Mayo de 1968, es abordado por Ingrid Gilcher-Holtey en el artículo que cierra la primera parte. La autora propone y desarrolla cuatro tesis para comprender la singularidad de este fenómeno a escala europea. Si bien el texto propone una aproximación muy productiva, cabría discutir la pertinencia de restringir la atención al marco geográfico europeo tal como lo hace para comprender los orígenes de "la reorientación cognitiva de la izquierda" en Europa, pues implica dejar de lado el impacto de diferentes revoluciones y movimientos políticos y culturales que tuvieron lugar en otras zonas del mundo durante la década de 1960.

La segunda parte del libro, "La literatura en Europa: de los estados-nación a la mundialización", se inicia con un capítulo de Joseph Jurt en el que examina el proceso de desintegración de la "república literaria europea" a partir de la emergencia de la idea de "literatura nacional" y del lugar ocupado por ésta en la constitución de las culturas nacionales. Tras Jurt, Pascale Casanova se pregunta en su contribución cómo es posible pensar hoy la "literatura europea" en tanto corpus y objeto de análisis literario y/o histórico. De acuerdo con la autora, no se trata de extrapolar la voluntad política de unión continental para forzar la existencia de una unidad ni de contentarse con la idea de unidades nacionales irreductibles, sino de aprehender -en consonancia con la propuesta que despliega en La república mundial de las letras-8 la historia literaria de Europa, así como la de su unidad, más potencial aun que real, como resultado de las rivalidades, las luchas y las relaciones de fuerza entre literaturas nacionales.
En el artículo que cierra la segunda parte, Gisèle Sapiro ofrece un estudio de sólida base empírica acerca del lugar ocupado por Europa dentro del mercado mundial de la traducción. Si bien Europa continúa siendo, tal como lo fue tradicionalmente, el centro del sistema internacional de traducción tanto en términos de volumen como de diversidad de lo traducido, Sapiro explica que la lógica de funcionamiento se ha alterado en las últimas décadas a raíz de los cambios estructurales que entrañó la mundialización del mercado del libro. Basándose en la perspectiva de sistema mundial,9 explora los modos en que los niveles económico, político y cultural estructuran, de manera asimétrica, el espacio de las traducciones, condicionando la clase de bienes que circulan.
La tercera y última parte del volumen, "Las ciencias humanas y sociales entre el nacionalismo y el internacionalismo", es abordada por el sociólogo holandés Johan Heilbron a través de cuatro artículos que lo tienen como autor único o como co-autor. Retomando una idea que Norbert Elías había señalado ya en El proceso de la civilización (1939), la sección se inicia planteando la necesidad de pensar la ciencia en contra de la propia idea que la ciencia tiene de sí misma como independiente de los marcos nacionales. El autor sostiene que el surgimiento, la definición, la organización institucional y la producción de conocimientos de las ciencias sociales y las humanidades en el siglo xix estuvieron ligados a los procesos de afirmación nacional y a las rivalidades políticas y culturales entre naciones, y de modo más específico a los distintos modos de organización estatal moderna. Lo cual habría dado forma a "tradiciones nacionales" en el desarrollo de las ciencias que encontraron expresión tanto en el nivel de las conceptualizaciones como en las estrategias de investigación.
Sobre esta base, las contribuciones siguientes buscan comprender la escala transnacional de los modos de producción y circulación de estas áreas del conocimiento. Con el objeto de aprehender las lógicas de internacionalización de las ciencias sociales y sus contradicciones, el capítulo de Heilbron, Nicolas Guilhot y Laurent Jeanpierre concentra su atención en el funcionamiento de las instituciones científicas internacionales, la movilidad transnacional de universitarios (desde las estadías de estudio hasta la migración forzada) y las políticas de intercambios transnacionales seguidas por las organizaciones internacionales, los estados y las fundaciones. En el artículo "La sociologie européene existe-t-elle?", Heilbron propone una reconstrucción histórica de la evolución de la sociología en Europa desde 1830 en adelante, estudiando la instauración de tradiciones científicas nacionales, el desarrollo de canales de comunicación entre países, los diversos reordenamientos políticos europeos, la presencia de los Estados Unidos en tanto nuevo polo dominante del saber sociológico en la posguerra y el impacto de las políticas culturales y científicas europeas de las últimas décadas. En elúltimo artículo del volumen, Yves Gingras y Heilbron examinan, sobre la base de un sólido análisis estadístico de la producción científica europea (expresada en el número de publicaciones en revistas especializadas), en qué medida la Unión Europea ha encontrado su correlato transnacional en el ámbito de las ciencias sociales y humanas a lo largo del período 1980-2006. El artículo comprueba que a la par de cierto crecimiento en la colaboración internacional, se puede observar, por un lado, la pregnancia de los marcos nacionales tanto a nivel de instituciones y revistas como en los temas de investigación, y, por otro, el crecimiento del inglés en la producción académica europea en general, vía el predominio científico de los Estados Unidos.

L'espace intellectuel en Europe puede ser abordado desde distintos ángulos de acuerdo con la clase de intereses del lector. En primer lugar, las numerosas referencias bibliográficas sobre las que se asientan las distintas intervenciones convierten al libro en un rico índice de la producción académica más reciente en torno a la sociología de los intelectuales en Europa. En segundo término, tanto la multiplicidad de escalas y perspectivas de análisis (estructural e histórica, sincrónica y diacrónica, cuantitativa y cualitativa, comparativa y monográfica, internalista y externalista) como las aristas comprendidas y los materiales empíricos utilizados en los distintos capítulos ponen a disposición del estudioso un repertorio de aproximaciones y estrategias altamente estimulantes para reflexionar acerca de los modos de encarar el estudio del mundo intelectual. En tercer lugar, y tal vez el aspecto más sugerente para entablar un diálogo con los proyectos de investigación sobre los intelectuales a escala latinoamericana sea la apuesta por un programa de investigación de escala continental, que, además, en su misma formulación busca poner en discusión los presupuestos y los sesgos nacionales que subyacen a las distintas disciplinas sociales en favor de una empresa científica desnacionalizada. Por último, es preciso destacar que sin perder en ningún momento la rigurosidad analítica la obra no rehúye la intervención política, sino que, por el contrario, hace del análisis una base para proponer un programa de acción político-científico, explícitamente formulado en el anexo, que contribuya a resguardar la autonomía del trabajo intelectual como fundamento necesario de la producción en ciencias sociales y humanas. Múltiples razones que hacen de la edición de este volumen una referencia ineludible para cualquier empresa de investigación sociológica e histórica del espacio intelectual.

Alejandro Dujovne

IDES/CONICET

Nota

1 Esta serie de textos abarca desde la publicación del artículo "Campo intelectual y proyecto creador" en 1966 en Les Temps Modernes, Nº 246,         [ Links ] hasta, al menos, la magnífica obra Las reglas del arte en 1992. "Campo intelectual y proyecto creador", en Problemas del estructuralismo, Siglo xxi Editores, México, 1967; Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario, Barcelona, Anagrama, 1992.

2 Pierre Bourdieu, "Las condiciones sociales de la circulación de las ideas", en Intelectuales, política y poder, Buenos Aires, Eudeba, 1999.         [ Links ]

3 Ibid., p. 161.

4 Actes de la Recherche en Sciences Sociales fue creada y dirigida por Pierre Bourdieu desde 1975 hasta su muerte en 2002, mientras que el Centre de Sociologie Européene estuvo bajo su dirección desde 1985 también hasta su muerte. En la actualidad, el Centro, rebautizado como Centre Européen de Sociologie et de Science Politique (Université Paris-Panthéon-Sorbonne, CNRS, EHESS), se encuentra encabezado por Gisèle Sapiro.

5 Al respecto, véase Loïc J. D. Wacquant, "Un taller sociológico en acción: Actes de la Recherche en Sciences Sociales" (trad. de Javier Auyero), en Trabajo y sociedad. Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas, vol. v, Nº 6, junio-septiembre de 2003, Santiago del Estero, Argentina.         [ Links ]

6 Véase Pascale Casanova, "La revistaLiber. Reflexiones sobre algunos usos prácticos de la noción de autonomía relativa", en Patrick Champagne, Louis Pinto y Gisèle Sapiro (dirs.), Pierre Bourdieu. Sociólogo, Buenos Aires, Nueva Visión, 2007.         [ Links ] Los objetivos de esta publicación se extienden en el proyecto editorial Liber-Raisons d'Agir.

7 Esta preocupación y el programa político-intelectual general también pueden encontrarse explícitamente formulados en el post scriptum "Por un corporativismo de lo universal", con el que P. Bourdieu cierra Las reglas del arte.

8 Pascale Casanova, La república mundial de las letras, Barcelona, Anagrama, 2001.         [ Links ]

9 En el sentido propuesto por Abram de Swaan para el estudio de las lenguas, "Pour une sociologie de la société transnationale", Revue de synthése, Nº 1, enero-marzo de 1998, pp. 89-111; y Johan Heilbron para el estudio de la estructura asimétrica de intercambios simbólicos en general y de traducciones en particular, "Echanges culturels transnationaux et mondialisation: quelques reflexions", Regards Sociologiques, Nº 22, 2001, pp. 141-154; "Towards a sociology of translation: Book translations as a cultural worldsystem", European Journal of Social Theory, Nº 2, 1999, pp. 429-444.