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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar vol.3 no.3 La Plata ene./dic. 2002

 

EDITORIAL

Las razones de un nombre

Raquel Macciuci; María Teresa Pochat

Universidad Nacional de La Plata; Universidad de Buenos Aires

Las coordinadoras y responsables de la primera edición especial de Olivar dedicada a Max Aub no tuvimos grandes dudas acerca de quién debía encabezar la serie de dossiers o números monográficos que acompañarán a esta recién fundada revista.

Cuando pensamos que la deliberada heterogeneidad temática y cronológica de Olivar -dado el contexto académico en el cual surge- se vería oportunamente equilibrada con una sección independiente dedicada a un tema específico, varias circunstancias nos condujeron de inmediato al autor del Laberinto mágico.

En la España del siglo XXI, el nombre de Max Aub, sus obras, su vida, han dejado de ser una huella velada pendiente de un justo conocimiento y reconocimiento en el campo de las letras y la cultura de su país. Hubiera sido una empresa desmesurada para la incipiente andadura de Olivar intentar revocar esa injusticia de la historia, pero creemos no obstante que aún hay mucho por hacer.

Aunque las teorías más actuales han demostrado suficientemente que tratándose de literatura nuevas lecturas abrirán siempre nuevos caminos y, por lo tanto, ningún asunto ni autor pueden considerarse agotados para la investigación, también es verdad que ciertos casos constituyen un motivo de especial repercusión en un determinado universo literario. Cuando, después de un largo peregrinar, el justo reencuentro de un escritor con su público se produce, el especialista siente una suerte de obligación moral y de diligente impaciencia por sacar de las sombras y preservar del efecto del tiempo las letras encontradas, tanto en su forma material como simbólica, tanto en sus libros como en el valioso material del que se va rodeando un escritor a lo largo de su vida.

Feliz mente para la literatura española, el nombre de Max Aub es sinónimo de un proceso ya sólidamente encaminado; su recobrada presencia es visible en los homenajes, las tesis doctorales, reediciones -de divulgación y especializadas- de sus obras, en múltiples evocaciones y reconocimientos. Por otra parte, destacados escritores manifiestan su deuda con el autor de los Campos: Antonio Muñoz Molina, joven novelista que lo descubrió tempranamente, le dedica su discurso de ingreso a la Real Academia Española; Juan Goytisolo, representante de la generación anterior, confiesa haberlo conocido en un primer momento sólo en forma parcial; Juan Luis Cebrián, en los decisivos años ochenta, le expresó su admiración tomando en préstamo un título aubiano para su columna en un importante periódico.

Al mismo tiempo, instituciones que en otros momentos le dieron la espalda o le cerraron el paso, como las universidades de su país o la Real Academia  Española, respaldan hoy el rigor y la calidad de los estudios dedicados a Max Aub.

Por último, en Segorbe, Valencia, el Archivo-Biblioteca y la Fundación que llevan su nombre guardan el rico patrimonio documental del escritor, apoyan iniciativas diversas dirigidas a la investigación y promueven actividades culturales que honran su memoria.

Pero razones tan sólidas no hubieran sido suficientes para decidirnos a afrontar la responsabilidad de este número especial. Fue necesario además que concurrieran nuestros antecedentes individuales en la investigación del exilio republicano español y de su literatura, para considerar que podíamos llevar adelante el proyecto. Disponíamos así no sólo de los instrumentos y saberes propios de la disciplina sino también, muy especialmente, de la experiencia acumulada en muchos años de trato con el exilio, con los protagonistas directos, con sus familiares o allegados; conocíamos de cerca, hasta compartirlas, sus constantes intelectuales, vitales y humanas.

En un orden más estrictamente académico, habíamos participado de debates y foros especializados y reflexionado en diversas instancias sobre los problemas teóricos que la producción de la diáspora republicana de 1939 plantean a la literatura española del siglo XX, ya que la obra de los españoles exiliados ha originado un campo de estudios específico y una larga serie de controversias. Pasados más de sesenta años del final de la guerra civil, y casi treinta del retorno de España al sistema democrático, especialistas y escritores no dejan de preguntarse si la denominada literatura del exilio republicano español constituye una categoría válida, si debe seguir ocupando un lugar aparte en las historias de la literatura y, de no ser así, cómo debe integrarse. Se puede afirmar hoy que, afortunadamente, la producción de la "España peregrina" pasó de ser una literatura exiliada -letras errantes en los diferentes países de asilo y proscriptas para el público y las instituciones literarias españolas- a ser una literatura lentamente reencontrada con los lectores y la tradición cultural a la que pertenecía por naturaleza. En esta dirección, seguimos la señera perspectiva que adoptó Ignacio Soldevila Durante en su libro La novela desde 1936, según la cual, a partir de considerar impropia la creación de un compartimiento especial para los narradores exiliados, incluyó a éstos en los distintos capítulos de su fundamental estudio, junto a los escritores que permanecieron en España. Superada -aunque no totalmente- la etapa de recolección de obras dispersas, el momento del estudio y de la investigación de ese valioso patrimonio se presenta más que nunca propicio y necesario, como bien lo indica el número creciente de análisis, publicaciones y congresos dedicados al tema.

El itinerario de los republicanos españoles constituye una experiencia invalorable, cuya estela ética, plena de heroísmos, contradicciones, pequeñeces y grandezas, no se empaña si, desde distintos ámbitos disciplinarios, se conjuga la aún inconclusa tarea de rescatar escritos y documentos con la de ampliar el campo del conocimiento mediante epistemes y metodologías que interroguen el objeto de estudio desde puntos de vista diversos, tendiendo a resituarlo en nuevos contextos, para romper así el a veces reducido y reductor marco de la categoría exilio -existen numerosos ejemplos que ilustran la productividad de este doble lineamiento. De esta manera, el tiempo y la reflexión dedicados a nuestro objeto de estudio nos ha llevado a concebir esta categoría, aplicada al campo de las letras, como una rosa de los vientos -el símil no es casual- que, desde su invulnerable, y ejemplar presencia, ineludible ya en el plano simbólico de todos los españoles -aunque a veces sea para intentar borrarla-, tiende puentes y pasajes hacia zonas a cuyo contacto la dimensión del destierro se enriquece y adquiere nuevas resonancias.

En el contexto al que hemos hecho referencia, creemos que la obra y la proyección pública de Max Aub, debido sus dimensiones literarias, éticas e intelectuales, constituyen un campo privilegiado para llevar a la práctica los postulados expuestos.

El proyecto de tratamiento monográfico dedicado a Max Aub, que inicialmente fue imaginado como un dossier incluido en el cuerpo de la revista, recibió de inmediato el apoyo y la colaboración de los más reconocidos especialistas en la obra aubiana; luego se sumaron jóvenes investigadores que desde hace unos años siguen los pasos de sus maestros, atraídos por la obra y el caudal humano del autor que hoy nos ocupa. De esta manera, paulatinamente, fueron siendo superadas las dimensiones del dossier, hasta alcanzar entidad y volumen como para formar un número independiente. Sin duda, la labor fue considerablemente mayor que la prevista al comienzo, pero la conjunción de la obra y la trayectoria de Max Aub, con la excelencia de los trabajos recibidos, logró que la ampliación de la idea inicial, lejos de constituir un impedimento, se convirtiera en un inmejorable estímulo.

Se inicia el número especial con el testimonio de José Ángel Ezcurra. Quien fuera director de la renombrada revista Triunfo evoca las circunstancias históricas en las que Max Aub regresa por primera vez a España y cómo la concordancia ideológica del escritor con la publicación, favorece un primer acercamiento entre ambos. Una oportuna selección de las citas aubianas permite a Ezcurra establecer un sugerente diálogo intertextual que articula recuerdos y experiencias compartidas.

La relación entre el autor exiliado y el director de Triunfo, que en esos años padecía los embates de la censura franquista, a partir de aquel momento se hizo más sólida. El respeto recíproco y una similar perseverancia ante los "empeños dificultosos" -tomando prestada una expresión del propio Ezcurra- se puso de manifiesto en la publicación, en un suplemento especial de la revista, del Discurso apócrifo de Max Aub, escrito con motivo de su imaginario ingreso en la Real Academia Española. Los entretelones de un hecho tan singular para la cultura española del período franquista, narrado por uno de sus protagonistas y enriquecido con vivencias personales que el nombre del Max Aub despierta, se completa de forma inmejorable, gracias a la gentileza del director de Triunfo, con la reproducción en este número monográfico de Olivar del texto completo del Discurso del académico ficticio.

Joan OIeza Simó, conocido experto en el análisis de las diversas formas de representación de la historia en la novela, rechaza las teorías posmodernas que vaticinan la muerte de la historia y la decepción del sentido. Destaca el hecho de que jóvenes narradores españoles contemporáneos establecen un diálogo renovado con sus lectores sobre la base de textos enraizados en acontecimientos que ambos reconocen como históricos y, entre éstos, encuentran en la guerra civil española el más noble referente para sus novelas con vocación de historia.

El Laberinto mágico se convierte en esta oportunidad en objeto del estudio de OIeza Simó, quien señala en los Campos las características que los constituyen en fieles exponentes de novela histórica pura. Ilustra su reflexión con múltiples ejemplos de cada uno de los aspectos de la estrategia aubiana, que va conformando este gran mural de héroe colectivo sobre la guerra civil española.

Entre las novelas que conforman la serie, Campo del moro es la seleccionada para destacar los grandes temas que acompañan el desarrollo de la intriga y los símbolos que se reiteran a lo largo del Laberinto, en el que ficción, verdad e historia se entrelazan para darle sentido.

En la línea de muchos de sus valiosos estudios sobre otros autores y obras de la literatura española, Francisco Caudet realiza una prolija relectura de los textos aubianos dedicados a la crítica y la historiografía literarias, en los que la estrecha relación entre texto y contexto sociohistórico es una constante. En este sentido, Caudet pone de relieve la importante incidencia del exilio en la renovación estética del autor de Laberinto mágico.

Francisco Caudet comenta las características del nuevo realismo postulado por Max Aub, señalando sus coincidencias y diferencias con las opiniones personales del autor del Dicurso de la novela española contemporánea y textos críticos posteriores.

La metodología empleada permite no sólo profundizar el conocimiento de las ideas estéticas de Max Aub, sino también apreciar en su justa medida el amplio conocimiento que este autor poseía sobre otros escritores y obras de las literaturas europeas y americanas.

El documentado estudio de fuentes y el de las sucesivas correcciones y modificaciones realizadas por Max Aub en sus ensayos permite, por otra parte, relacionarlos entre sí para obtener un panorama global de la trayectoria de Max Aub como crítico e historiador literario.

Dolores Fernández Martínez se interna en el sugestivo, ambivalente y cifrado mundo de Jusep Torres Campalans, en el inteligente juego de realidad y ficción, buscando la verdad y la mentira de la escultora-pintora Ana María Merkel. En su fino examen del mundo del arte de principios del siglo XX, que proporciona a Max Aub la materia prima de su invento, la autora del artículo establece, con sólidos fundamentos, la filiación entre los entes de ficción de la novela y las circunstancias y personajes históricos, para delinear, finalmente, un delicado perfil de la silenciosa y silenciada artista alemana, compañera de Torres Campalans. El artículo, impregnado de una sutil pero contundente revelación de la inmerecida postergación de la mujer en el ambiente de la bohemia artística, constituye, al mismo tiempo, una advertencia sobre la complejidad de esas existencias femeninas, tantas veces simplificadas excesivamente en las biografías de artistas que se han venido publicando en los últimos años.

Javier Lluch Prats en "Un manuscrito del taller de Max Aub" tiene la doble virtud de brindar una información panorámica de los valiosos materiales adquiridos por la Fundación Max Aub e ilustrar, con su propio trabajo crítico, el potencial de los fondos allí resguardados.

Su artículo abre una nueva perspectiva sobre Campo del moro mediante el rastreo, análisis e interpretación de la versión autógrafa de la novela de Max Aub, tarea en la que el investigador valenciano muestra un sobrado dominio, adquirido en la preparación de la edición crítica de la obra mencionada.

A partir de la crítica genética, indaga en los distintos momentos de la elaboración de este Campo y enuncia con claridad la contribución que un trabajo como el suyo puede realizar al conocimiento de la novela: ampliación de los testimonios proporcionados por las ediciones impresas, conocimiento de su génesis, acercamiento al proyecto creador de Max Aub a través de sus múltiples estrategias frente a la obra en elaboración, acrecentamiento de las fuentes para resolver dudas y corroborar hipótesis sobre el texto impreso más fiel.

En la misma dirección de la crítica genética, Luis Llorens Marzo realiza un original acercamiento a Campo de sangre. Su artículo se asienta, como en el caso precedente, en su condición de editor de la novela y de investigador de la documentación depositada en el Archivo y la Biblioteca de la Fundación de Segorbe. Esta doble experiencia le permite obtener singulares frutos del hallazgo de quince cuadernos de notas, borradores y esquemas que preparó Max Aub para luego elaborar la novela.

El valioso material encontrado le permite a Llorens poner a disposición del especialista información inédita sobre la génesis del Laberinto mágico y demostrar que el autor concibió diferentes proyectos de Campo de sangre, el cual fue modificándose con el transcurso del tiempo, al hilo de la escritura y a medida que la estructura del relato y el diseño de los futuros Campos se lo iban sugiriendo. Sobresalen, entre los cambios operados en el traslado de los cuadernos al texto definitivo, el sufrido por Paulino Cuartero, personaje al cual Luis Llorens sigue con particular detenimiento.

Nuestro deseo de hacer conocer otra rica faceta de la ingente producción aubiana, la de su correspondencia, nos llevó a solicitar a Emilia de Zuleta su autorizado comentario al epistolario entre Max Aub y Francisco Ayala, recientemente publicado por la Fundación Max Aub en cuidada edición de Ignacio Soldevila Durante.

La larga y sólida trayectoria de Zuleta en la investigación del fenómeno del exilio republicano español en América le permite enriquecer sus notas a este "diálogo interrumpido" con el recuerdo de algunas importantes polémicas en las que participaron muchos intelectuales de la España Peregrina. Simultáneamente, la atenta lectura de las cartas conservadas la lleva a reconstruir un perfil personal de cada uno de los interlocutores, contrastando las reacciones de Aub y Ayala ante determinadas circunstancias de la historia política española.

El nombre del profesor y maestro Soldevila Durante está asociado indefectiblemente al del más acreditado especialista sobre Max Aub. Maxaubiana 2001 (Ensayo bibliográfico) es el resultado de su labor de incansable científico y sabio conocedor de la literatura española de este siglo, de su trato personal con el autor de los Campos, de sus múltiples vinculaciones académicas con estudiosos que reconocen su autoridad y respetan su trayectoria, de su sólido conocimiento de los fondos y archivos más valiosos sobre el exilio español. La bibliografía con que el catedrático español, afincado en Québec, ha ofrecido generosamente a Olivar no necesita entonces otro comentario que su propia densidad, rigor y diversidad. El registro comentado de títulos despliega un amplio espectro, desde la obra producida por Max Aub a los trabajos científicos y de divulgación sobre el escritor, en un pormenorizado registro que incluye libros y números monográficos de publicaciones especializadas hasta escritos breves aparecidos en revistas y medios de prensa. La ingente información crítica y sumaria que acompaña los títulos, inhallable por otros medios, es testimonio de muchos años de escrupulosa y sostenida labor y la convierten en una herramienta insustituible para el especialista.

Haber tenido la oportunidad de concluir este número especial de Olivar dedicado a Max Aub con la memoria bibliográfica elaborada por Ignacio Soldevila Durante constituye el mejor cierre al que podíamos aspirar para completar la alta calidad de las colaboraciones.