SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.7 número7Medieval Memory: Image and TextValoración de Francisco Umbral: Ensayos críticos en torno a su obra índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Bookmark


Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar vol.7 no.7 La Plata ene/jun. 2006

 

RESEÑAS

José Jesús de Bustos, coord., Textualización y oralidad, Madrid: Instituto Universitario Menéndez Pidal / Visor Libros, 2003, 207 pp.

 

Gloria B. Chicote

UNLP -CONICET

 

Como resultado del Seminario Internacional organizado por el Instituto Universitario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid a fines del año 2000, se presenta este volumen que aborda las textualizaciones de la oralidad desde perspectivas complementarias, en las que entran en consideración los diferentes factores presentes en el proceso mediante el cual la comunicación oral se transforma en textos y, a su vez, los textos escritos ingresan en el universo de la oralidad.
El libro está dividido en tres secciones: Oralidad y gramática, Oralidad y textos en prosa, Oralidad y romancero. El primer apartado está integrado por dos trabajos que incursionan desde una perspectiva teórica en los aspectos puramente gramaticales y discursivos del proceso. Antonio Narbona Jiménez, en: "Oralidad: los datos y las gramáticas"(14-25), insiste en la necesidad de nuevos criterios de análisis que consideren la diversidad lingüística de la comunicación oral, necesaria para la descripción del fenómeno en sus fijaciones textuales. Rafael Cano Aguilar, "Sintaxis histórica, discurso oral y discurso escrito" (27- 48), emprende un análisis diacrónico de la oralidad, a partir de la pequeña porción que se fija en la escritura. Se destaca la importancia radicada en que la diferencia oral - escrito se haya planteado últimamente no sólo en su dimensión medial, en su vinculación a los canales de transmisión, sino en virtud de su diversidad en la concepción del mensaje. Desde esta óptica lo oral sería propio de las relaciones de inmediatez comunicativa, mientras que lo escrito de la distancia.
La segunda sección está integrada por dos contribuciones que estudian la presencia de la oralidad en la prosa medieval hispánica en sus distintas manifestaciones. Álvaro Galmés de Fuentes indaga en "La leyenda de la procreación del rey Jaime I y la tradición oriental" (51­62), los relatos referidos al nacimiento de Jaime I de Aragón en diferentes textualizaciones: la autobiografía del mismo rey Conquistador y las crónicas posteriores de Bernat Desclot y Ramón Muntaner. En los distintos textos se pone de manifiesto el marcado carácter literario juglaresco de la leyenda que permite conectarla con obras de la cuentística oriental en las que se desarrolla el mismo motivo de la sustitución de la mujer en el lecho conyugal, tales como Las mil y una noches , el Syntipas y la Historia de los Siete Sabios , y asimismo establecer conexiones con el Decamerón de Boccaccio.
Rolf Eberenz, "Huellas de la oralidad en textos de los siglos XV y XVI" (63-83), deja de lado los temas procedentes de la oralidad para incursionar en el modo en que se textualizan las especificidades de la comunicación oral. A tal efecto parte de la producción escrita en el siglo XV en tanto período caracterizado por una serie de circunstancias culturales que tienen una incidencia muy concreta en el devenir de la lengua: la proliferación de diversas clases de textos que entra en una fase cualitativa, puesto que se multiplican notablemente los géneros, tanto los meramente utilitarios como los literarios. Una variada literatura de tratados que versan sobre temas de religión, moral, modos de vida de la nobleza, medicina, relaciones entre hombre y mujer, literatu­ra y lenguaje, los nuevos desarrollos de la historiografía, especialmente en el área de la biografía, y la difusión de géneros novedosos de prosa ficcional como la novela de caballerías, alejan al castellano del referente oral inmediato, pero a su vez lo convierten en un terreno productivo para acercarse indirectamente a la oralidad.
El tercer apartado, integrado por cinco artículos y el más extenso del libro, se hace eco de la larga trayectoria del Instituto en la investigación del romancero panhispánico. Giuseppe Di Stefano, "Transcribir - transcodificar: el ejemplo del romancero" (87-108), realiza un pormenorizado análisis del primer romance documentado La gentil dama y el rústico pastor, el Cancionero de Londres y algunos pliegos sueltos, con la salvedad de que la escritura, en especial la poética, es autorreferente, por lo tanto, "solamente en segundo término se le puede pedir testimonio de dominios ajenos, y esto con cautela." (p. 88). Una cuidada descripción de marcas de lectura, musicalización, alternancia prosa/ verso, es de especial utilidad para intentar reconstruir los componentes de la performance oral de los romances.
Samuel Armistead, "Oralidad y escritura en el romancero judeo­español" (109-126), presenta una clara síntesis de una de las ramas más compleja del género, el romancero sefardí, fenómeno en el que, a la interacción oralidad y escritura presente en todo el género, se le deben sumar componentes particulares como la diáspora de 1492, la relocalización de las comunidades judías en distintos puntos de África, Asia y Europa Oriental, la refuncionalización cultural no sólo del género romancero sino también de la lengua, y la nueva diáspora que estas comunidades vivieron en la primera mitad del siglo XX. Continuando con el aporte que las distintas subtradiciones del género incorporan al problema, Pere Ferré, "Oralidad y escritura en el romancero portugués" (127-156), ofrece una perspectiva diacrónica de la tradición lusitana a partir de un rastreo del movimiento operado desde la oralidad a la escritura y desde la escritura a la oralidad en poemas provenientes de los siglos XV y XVI y otros documentados en la tradición moderna. El estudio de Ferré pone en evidencia que "si la memoria fue el modo de conservación y gracias a ella se siguen transmitiendo los romances,... la tradición escrita pudo estar, en algunos casos, en sus orígenes..." (156).
La relación del romancero con otros géneros poéticos orales y su expansión hacia nuevas transformaciones genéricas es abordada en los dos últimos artículos del libro. Jesús-Antonio Cid, "Romancero hispánico y balada vasca" (157-188), parte de la complejidad embarazosa de los géneros poéticos de poesía popular y popularizada para detenerse en el análisis de las relaciones entre romancero y balada vasca. Ambos géneros fueron entendidos desde la concepción romántica como documentos históricos a través de los cuales era posible reponer eslabones perdidos del pasado, atribución que conllevó, como es sabido, la creación de falsificaciones en prácticamente todas las esferas lingüísticas y culturales. Un estudio pormenorizado de la balada vasca (en especial Euskal erromantzeak de Antonio Zavala) y el rastreo en los poemas de motivos narrativos compartidos con el romancero hispánico aportan elementos de juicio de suma utilidad para encarar enfoques de conjunto de la poesía oral. En último término, el artículo de Flor Salazar "De la escritura a la memoria" (189-207), ofrece un estudio de las particularidades del romancero vulgar en un lúcido análisis que conjuga la tradición crítica del romancero con un enfoque lingüístico integrado de los conceptos de escritura, oralidad y memoria, en función de las formas en que se conserva el saber, las formas en que se producen y en que se transmiten los discursos. Esta línea de análisis conduce a Salazar a trazar diferentes trayectos entre romances literarios y tradicionales, entre lo oral y lo escrito y viceversa, entre romances tradicionales y vulgares, para detenerse, finalmente, en los efectos operados por la tradición en los romances vulgares originados en el ámbito escrito, tomando como ejemplo el romance de La difunta pleiteada.
En síntesis, el presente libro pone al alcance de los especialistas tres coordenadas posibles para abordar las relaciones entre oralidad y escritura en el dominio hispánico: los tipos diferentes de textos en los que se fue insertando la lengua de la oralidad, inscriptos a su vez en tradiciones discursivas de dispar procedencia, las grandes innovaciones producidas en los niveles lexical, morfológico y sintáctico en las fijaciones medievales y renacentistas, y, por último, un retorno a la consideración de estos problemas a partir del campo siempre fértil de los estudios romancísticos.