SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.7 número7Geometrías de la memoria, Conversaciones con Manuel Vázquez MontalbánLa Ordenación (Retrospectiva1980-2004) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Bookmark


Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar vol.7 no.7 La Plata ene/jun. 2006

 

RESEÑAS

Ana Luengo, La encrucijada de la memoria. La memoria colectiva de la Guerra Civil Española en la novela contemporánea, Berlín: Edition Tranvía, 2004, 287 pp.

 

Federico Gerhardt

Universidad Nacional de La Plata

 

Poco puede sorprender al lector encontrarse en la actualidad con un título que invoque la memoria colectiva. De un tiempo a esta parte, hemos asistido a una suerte de explosión o auge -como objeto de investigación de diferentes disciplinas, como materia sujeta a debates públicos o mediáticos, como fondo de diversas elaboraciones artísticas- de la memoria. En este contexto, y a riesgo de abrir la reseña con una obviedad, es necesario destacar que el libro de Ana Luengo constituye un ejercicio crítico, en tanto y en cuanto somete una particular manifestación de este fenómeno a una mirada analítica lúcida, consciente de que "ningún discurso sobre el pasado es enteramente inocente" (p. 274).
La autora parte de una observación: en la última década del siglo XX y principios de la nueva centuria, la memoria de la Guerra Civil Española, soterrada o relegada de la discusión pública durante los años de la Transición y los comienzos de la democracia tras la muerte de Francisco Franco, cobra popularidad en tanto materia novelable, en clara correspondencia con un resurgimiento del tema en los medios de comunicación masivos. Esta paradójica "novedad" de la memoria suscita una pregunta en torno a cuya respuesta gira la tesis doctoral -escrita en la Universidad de Hamburgo- de la que el libro es resultado:

¿Era acaso una toma de compromiso en el replanteamiento del pasado veinticinco años después de la Transición ?, ¿o era más bien una propuesta efectista para encauzar la venta de libros en una dirección muy atractiva y que da mucho de sí estéticamente? (p. 11).

Ésta es la encrucijada de la memoria. La respuesta es tan desalen­tadora que lleva a la coincidencia con el huraño Max Aub de La gallina ciega (1971): las futuras generaciones de españoles serán ignorantes del pasado, desmemoriadas.
Para poner coto a la ambiciosa indagación planteada, se delimita un corpus de novelas de autores españoles, abocadas al tratamiento de la memoria de la Guerra Civil : El jinete polaco de Antonio Muñoz Molina (1991), Cambio de bandera de Félix de Azúa (1991), La hija del Caníbal de Rosa Montero (1998), Cielos de barro de Dulce Chacón (2000), La caída de Madrid de Rafael Chirbes (2000) y Soldados de Salamina de Javier Cercas (2001).
El recorte responde al aparato metodológico elaborado en la primera parte del libro. Si bien la memoria no es un tema nuevo en el ámbito de la literatura y, por lo tanto, de la crítica literaria -a modo de ejemplo, recuérdese la celebérrima Recherche de Marcel Proust y las lecturas a que ha dado lugar, desde su publicación hasta la actualidad- , el estudio de la memoria colectiva y el de su representación literaria constituyen un área de conocimiento en formación, en virtud del repentino crecimiento del interés que ha despertado; a su vez, la memoria, por sus muchas implicancias y manifestaciones, se resiste a una mirada unilateral, de modo tal que la interdisciplinariedad se vuelve muchas veces inevitable. De la complejidad de este fenómeno dan cuenta los tres primeros capítulos, que constituyen la primera parte del trabajo y trazan líneas rectoras para un abordaje de la Novela de Confrontación Histórica, denominación aplicable a las "novelas que ofrecen un entendimiento del presente a partir del pasado y un replan­teamiento de éste", y que abarca "tanto [a] las que proponen una reflexión crítica, como [a] las que usan el pasado como materia curiosa y efectista" (p. 51).
Tras un breve recorrido por la historia de los estudios sobre la memoria colectiva -con el obligado paso por Maurice Halbwachs-, Luengo se ocupa de determinar las herramientas teóricas, los concep­tos y las nociones a los que habrá de echar mano en el análisis del corpus . En la conformación de los mismos queda en evidencia la ya mencionada variedad de manifestaciones que caracterizan a la memoria, ya que se conjugan categorías de la sociología o las ciencias políticas con hipótesis psicológicas y especulaciones narratológicas. Estas últimas, tomadas de los trabajos de Gérard Genette forman la base de la metodología propuesta, junto con la teoría de los tres niveles de memoria u homines desarrollada por Jay Winter y Emmanuel Sivan: el homo psychologicus (el individuo recuerda en una dimensión íntima), el homo sociologicus (el individuo construye su memoria en contacto con otras y apropiándose de recuerdos ajenos) y el homo agens (el individuo interviene en la memoria colectiva a partir de su lugar en el ámbito público). El método resultante presenta, como rasgo destacable, además de la originalidad, su pertinencia para dar cuenta de los diferentes niveles de la comunicación literaria, desde la composición de los diversos personajes y sus voces, hasta la función del intelectual en la sociedad, pasando por la elaboración de las tramas novelescas y el tratamiento de la materia histórica.
Una vez definido el marco teórico, la primera parte del libro concluye con una serie de observaciones a propósito de la configuración de la memoria de la Guerra Civil Española durante la posguerra y la democracia, el papel de la dictadura franquista al respecto, y las formas de desmemoria o amnesia en torno a la Transición.
La segunda parte del libro emprende el abordaje de las obras seleccionadas. A propósito, cabe señalar que entre las muchas categorías de las que se sirve el estudio de las novelas, consideradas por Luengo como lieux de mémoire , aparece la noción de "generación", susceptible, ella misma, de ser considerada como lugar de memoria, tal como lo hace Pierre Nora en el marco de la monumental obra por él dirigida. Sin embargo, la autora aclara oportunamente: "en ningún caso pretendo configurar una generación literaria con estos seis nombres, pues mi interés se centra en los textos escogidos" (p. 102).
En la selección de las obras -inevitable, teniendo en cuenta que resulta prácticamente inabordable la totalidad de novelas en torno a la Guerra Civil Española, que, en los últimos años, proliferan y continúan haciéndolo conforme lo determinan la industria editorial, los medios de comunicación, el público, la crítica y los mismos escritores- interviene un criterio que consta de cinco puntos: los autores no vivieron la Guerra Civil ; la geografía en la que transcurren las historias narradas es variada; la escritura de cada una de las novelas presenta una gran diversidad formal; las tramas dan cuenta de personajes de diferentes tendencias ideológicas; y todas las obras elegidas han tenido gran aceptación por parte del público y de las editoriales. Es importante destacar que el primero de los parámetros mencionados aporta un alto grado de especificidad a la investigación, en la medida en que apunta particularmente a la dimensión colectiva de la memoria, esto es, a su configuración "mediante los recuerdos ajenos, los datos históricos y la ficción" (p. 102).
En términos generales, el estudio de las novelas está centrado en la circulación de la memoria a través de las diferentes voces que recorren e informan las narraciones de los hechos. En el primer capítulo, dedicado a El jinete polaco -que obtuvo el Premio Planeta- el interés, en principio, se sitúa en el complejo tejido de narradores que conforman el texto, a través de un análisis narratológico que busca solucionar "insuficiencias" o "equívocos" de los especialistas con respecto al tema (p. 110), y a partir del cual realiza un seguimiento de la construcción del pasado en las rememoraciones íntimas de Manuel y Nadia -no sin detenerse en el casi mítico personaje del comandante Galaz-, cuyos recuerdos y olvidos concluye por considerar "reflejos" de la memoria y la amnesia involucradas en el desarrollo de la sociedad española desde la posguerra hasta la Transición y la democracia.
En Cambio de bandera , el juego del narrador-personaje Arrarás consigo mismo, al dar cuenta de sucesos políticos y sindicales en el País Vasco en tiempos de la Segunda República y la Guerra Civil , son explicados como una puesta en forma literaria de "la desconfianza en todo discurso historiográfico y reconstructor sobre el olvido" y en que " la Guerra Civil y sus muertos sigan vivos en la memoria" (p. 152).
La lectura de La hija del Caníbal centra su atención en el montaje de la figura del anarquista romántico, idealizado, despojado de su "cara oscura", por medio de la utilización selectiva de la bibliografía historiográfica que, según reconoce la propia Rosa Montero al comienzo, está en la base del componente histórico de esta novela de aprendizaje que le valió a su autora el Premio Primavera de Novela 1997. Un proceso en cierta forma similar se revela a lo largo del capítulo sobre Cielos de Barro (Premio Azorín), en la que una estructura complicada de historias muestra la barbarie de la Guerra Civil en un ficticio pueblo extremeño, aglomerando en un solo día sucesos traumáticos (fusilamientos, violaciones, quemas, humillaciones) llevados a cabo en dife­rentes momentos de la contienda en la zona de Extremadura, por ambos bandos. Luengo encuentra que, aunque de esta forma la llegada a la memoria del lector podría estar marcada por la imparcialidad, "finalmente la autora toma partido por el bando republicano... pero sólo por el de los buenos" (p. 203), en una evidente simplificación del conflicto.
La caída de Madrid constituye una suerte de excepción en el corpus recortado, ya que no presenta la multiplicidad de voces narrativas que se puede encontrar dentro de las demás novelas, y que las convierte en terreno fecundo para un método de raíces narratológicas. Se trata de una "novela realista" (p. 226) en la que el narrador "siempre mantiene su autoridad narrativa" (p. 227), focalizando, en ocasiones, en determinados personajes. Sin embargo, la obra ocupa un lugar importante en el conjunto, considerando las razones esgrimidas por Ana Luengo al justificar su inclusión en lugar de cualquiera de las otras novelas de Chirbes sobre la memoria de la Guerra Civil:

la he escogido porque sitúa la historia en 1975, el último día de la dictadura, y señala el estado de la memoria de la Guerra Civil en aquel preciso momento, pero desde un momento de la enunciación posterior, unos veinte años después. Por lo tanto, que se describa la relación de algunos personajes y sectores con la Guerra Civil de una forma y no de otra, responde, claro está, a una mirada retrospectiva y crítica del estado simbólico y de la instrumentalización de ciertos recuerdos colectivos ya desde el despegue de la Transición a la democracia que siguió a la muerte del dictador (p. 206).

La caída de Madrid ironiza, según la autora, sobre los sectores acomodaticios de la oposición al Régimen que, con sus silencios, contribuyeron a instaurar el olvido, prolongando la victoria de los vencedores en la orquestación de la Transición, proceso político que en el año 2000 -cuando se publicó la novela- se conmemoraba con orgullo y optimismo, tras veinticinco años.
Por último, la investigación se enfoca en el best-seller, ganador del Premi Llibreter 2001 de Narrativa: Soldados de Salamina. El examen de esta novela resulta sumamente productivo, e inserta una voz disonante en el conjunto de críticas favorables a la rápida y repetidamente reeditada obra, a través de la indagación acerca de las formas en que reelabora el pasado un libro que obtuvo un resonante éxito en una sociedad que la autora considera edificada sobre la amnesia y el olvido, a partir de la Transición. Con un minucioso seguimiento del proceso de construcción de la memoria de Javier Cercas (personaje) -en tanto homo psychologicus, sociologicus y agens -, y del análisis del "distanciamiento" entre éste y Javier Cercas (autor implícito), la lectura deconstruye el andamiaje sobre el que se erige un éxito de ventas reputado de "comprometido".
"Construcción" y "desconstrucción" son los dos puntos que determinan las coordenadas en las que Luengo ubica las novelas una vez analizadas, de acuerdo con la observación de cinco aspectos: la apropiación de la realidad fáctica, la transmisión de la memoria, la legitimación de la narración, la presencia de los traumas y mitos, y la composi­ción de los personajes. No se trata, sin embargo, de una taxonomía o clasificación estructurada en compartimentos estancos, sino que considera la posición de las novelas entre dos polos, los mismos que determinan las coordenadas de la encrucijada que da título al trabajo: "uso de ciertos acontecimientos de la Guerra Civil como materia curiosa y artística" o "replanteamiento histórico de la realidad extraliteraria a través de la ficción" (p. 269).
La resolución de la encrucijada en términos de tendencias y grados impide que cierta forma de maniqueísmo se adueñe del cierre del libro, en el que emerge una cuestión latente a lo largo de toda la investigación, la cuestión que involucra las otras dimensiones temporales de la memoria: "de qué forma se quieren sentar las bases morales para el presente, y para el futuro" (p. 274). Precisamente, la función del libro de Ana Luengo parece ser ésa, sentar bases, las bases para el estudio de la producción y circulación de las representaciones de la memoria colectiva en la literatura contemporánea. Su investigación, aunque necesariamente acotada a un selecto grupo de obras representativas, aporta una propuesta clara, concisa y rigurosa para el abordaje de una parte fundamental de la narrativa española del último entresiglos.