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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar v.7 n.8 La Plata jul./dic. 2006

 

PRESENTACIÓN

Presentación

Raquel Macciuci1; María Teresa Pochat2

1 Universidad Nacional de La Plata
2 Universidad de Buenos Aires

   Dedicar un número de Olivar, el tercero con carácter monográfico, a la Guerra Civil española a los setenta años de su comienzo constituyó, para las editoras, un reto estimulante y dificultoso. Si bien el tema ha concentrado gran parte de nuestros esfuerzos académicos desde los más tempranos proyectos de investigación, la especial carga conmemorativa del aniversario a la vez que alentaba y daba forma a la idea, aumentó las prevenciones hacia los lugares comunes. Sabíamos que delante de nosotros se extendía un dilatado campo que hoy despierta la atención de los estudiosos de las más diversas disciplinas y de muy lejanas procedencias geográficas.
   Existía por otra parte la plena conciencia de que en esta nueva etapa de recuperación de un hecho tan decisivo, no sólo para la sociedad española sino para el concierto de países ligados a la suerte de Occidente, se estaba replanteando el modo de construir memoria y, en consecuencia, de promover nuevos olvidos en un campo de fuerzas cruzado por modos dispares de enfrentarse a la historia. En tal escenario nos decidimos a afrontar el reto de lograr que este número, memoria y homenaje, se uniera al espíritu de quienes piensan que la experiencia cercana –y traumática– de la Guerra civil debe ser un legado activo y pregnante, no una retórica conmemorativa destinada a desaparecer con el calendario o a fosilizarse en los monumentos y los discursos.
   Al mismo tiempo surgía una pregunta forzosa: ¿cómo evitar la repetición de unos conocimientos que sabíamos extensos y aquilatados por la autoridad incontrastable de expertos en la materia cuyas pacientes –a menudo accidentadas– investigaciones ya forman parte de las fuentes de consulta obligada del investigador?
   Y seguidamente, ¿cómo lograr una acertada unión del propósito cognitivo con la recapitulación anamnética; la búsqueda de nuevos saberes con la preocupación ética y con la obligada deuda moral con las víctimas del olvido?...
   La pronta y favorable respuesta de los especialistas invitados, cuyos múltiples compromisos no les impidieron apoyar la iniciativa con su aportación intelectual y simbólica, nos libró del lastre de las aprensiones y nos animó a concretar el proyecto. Del mismo modo nos alentó el apoyo de aquellos colegas a los que razones imprevistas no les permitieron enviar sus artículos.
   A la hora de decidirnos por un diseño definitivo, pensamos que el número monográfico quedaría trunco si sólo albergaba a los más versados en el tema. Era importante abrir caminos y mostrar el rumbo de las nuevas búsquedas; con ese fin se destinó un espacio a las investigaciones más recientes, que dan testimonio de las inquietudes de los recién adentrados en el vasto campo de la Guerra civil y sus derivaciones –aunque ello conllevara la duplicación de la tarea y de los tiempos de edición. La disposición con que los colaboradores más jóvenes contestaron a la propuesta fue otro factor estimulante, más cuando un alto porcentaje –todos los provenientes de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral– forman parte del proyecto "Memoria histórica y representación del pasado reciente en la narrativa española contemporánea" dirigido por las coordinadoras de este volumen especial. Sus indagaciones, síntesis, primeras aproximaciones e hipótesis parciales de trabajos en curso, incipientes en mayor o menor grado, pero presididas todas ellas por el rigor y la exigencia, revelan una vocación que sabe someterse a los requerimientos del quehacer científico.
   El volumen que surgió del doble aporte de investigadores formados y en formación presenta por tanto, dos secciones: la primera se compone de once artículos firmados por especialistas de reconocida trayectoria, que han trabajado o trabajan actualmente en temas relacionados con el pasado traumático español del anterior siglo: la rebelión militar contra la II República, la guerra, el exilio, la dilatada posguerra. La directora de Olivar ha querido sumarse a ellos, con sus herramientas de experta medievalista conocedora de los caminos modernos de las tradiciones literarias.
   De una manera no buscada pero igualmente fecunda, las distintas colaboraciones de los invitados españoles trazan un itinerario marcado por sus improntas vitales. En cada uno de los trabajos y en el conjunto de ellos podrá percibir el lector el diferente modo de situarse ante el pasado, dependiendo, entre otros factores, de la mayor o menor cercanía generacional a los acontecimientos. La huella de la experiencia directa vivida a edad temprana, de la infancia transcurrida en la posguerra, de la lucha universitaria en las postrimerías de la dictadura, o del conocimiento mediado de la guerra de los más jóvenes, no aparece de modo explícito pero subyace en la subjetividad que en mayor o menor grado se hace presente en los respectivos discursos.
   Abriendo la serie de la primera sección, Nicolás Sánchez-Albornoz realiza una recia descripción de las secuelas de la guerra, intensificadas por el espíritu vengativo del franquismo. Estas dan prueba de una profunda zona sumergida, aún por conocer con detenimiento, que sufrió las múltiples e injustificadas medidas punitivas con que el régimen victorioso impuso el poder en el colectivo de los derrotados, prolongando su humillación y provocando efectos sumamente perniciosos en un país que necesitaba recuperarse de una dura contienda.
   Ignacio Soldevila y Javier Lluch, con el análisis de la novela de Benjamín Prado, Mala gente que camina, contribuyen al mejor conocimiento de otra sombría y casi ignorada faceta de la dictadura franquista: la apropiación de hijos de prisioneras, despojadas de su prole bajo los arbitrios de médicos, psiquiatras, políticos y carceleros del régimen. El articulo constituye, por otra parte, una clara exposición sobre las relaciones entre literatura y memoria: cuando la voluntad de recordar triunfa, testimonios antes silenciados, medios de masas, investigaciones obstinadas y novelistas sensibles al pasado pueden confluir en el mismo surco de la historia.
   Francisco Caudet se instala en la absoluta contemporaneidad invadida por el retorno del pasado con el rostro de los muertos sin nombre fusilados sumariamente por los vencedores de la Guerra Civil. La conmovedora exhumación de una de las numerosas fosas comunes dispersas por toda España, que devuelve a las víctimas el derecho a su identidad y a un entierro digno, es analizado con el saber de quien en su sólida trayectoria ha sabido unir las herramientas del investigador y la reflexión del humanista. Su artículo es un modelo de ejercicio anamnético colectivo mediante el cual la historia se hace presente, experiencia cercana y deber moral.
   Facundo Tomás ofrece un riguroso análisis de una de las manifestaciones artísticas más características de la Guerra Civil, el cartel, expresión que pese a ser objeto de frecuente atención, no abunda en análisis que logren trascender los aspectos meramente temáticos. La novedad del cartelismo, resultado de la convergencia, en una síntesis revolucionaria, de las tendencias estéticas de las vanguardias, las demandas históricas, la transformación del campo autónomo del arte y la aparición de nuevas tecnologías, es puesta de relieve a través del certero comentario de un conjunto de ejemplos selectos del género.
   Jordi Gracia encabeza el grupo de invitados españoles que tienen una información indirecta de la guerra y de sus consecuencias, pues eran niños o aún no habían nacido cuando se libraban las últimas batallas contra los valedores de la dictadura y sus epígonos de la Transición. Resuelto escrutador de las nebulosas que aún envuelven la literatura fascista española, demuestra la necesidad de despejar incógnitas mediante estudios rigurosos y desapasionados, libres de las premisas que en tiempos de dictadura mantuvieron bajo un pesado velo las obras producidas por los escritores de ideología derechista.
   Ana Luengo introduce el lenguaje de la poesía mediante la descripción de un encuentro en el cual la amistad entre Ángel González y Luis García Montero hizo posible, en el marco de un pueblo cercano a Madrid, conjugar sus versos fieles a la memoria colectiva con el deseo de una pequeña comunidad de brindar su homenaje a la II República. El propósito de los poetas de hablar en nombre de los ausentes se une a la voluntad de saber y de llenar vacíos anamnéticos entre los hijos de la guerra y los hijos de la democracia.
   Javier Lluch desanda en su artículo la larga amistad de Max Aub con Ignacio Soldevila mediante un esclarecedor rastreo biográfico y una aproximación al epistolario entre el novelista y el profesor e investigador. Las cartas, que se publicarán próximamente, encierran claves desconocidas de una relación personal que sería con el tiempo piedra sillar de los estudios especializados sobre el autor del Laberinto mágico. Resultado de una profunda empatía entre el exiliado de la guerra y el expatriado de la posguerra, las pioneras investigaciones de Ignacio Soldevila se comprenden en toda su dimensión humana e intelectual a través de una historia de vida marcada por la experiencia traumática de la guerra civil, que golpeó al crítico a temprana edad y lo condujo, después de trances penosos, a comprenderse con uno de los españoles más marcado por la diáspora.
   Emilia de Zuleta inicia el grupo de colaboradoras argentinas adentrándose también en el campo de la epístola, esta vez para descubrir la huella de una amistad separada por la distancia física y generacional. La poco conocida, y en un punto, sorprendente afinidad entre Ramón Sender y Carmen Laforet, se muestra como un testimonio elocuente de los esfuerzos de muchos españoles de acortar distancia entre los exiliados y los que en España se encontraban ávidos de sortear los límites amurallados de la dictadura.
   Gloria Chicote realiza una interesante lectura de la reformulación de la tradición didáctica del apólogo dieciochesco realizada por el gobierno republicano con el fin de instruir al ciudadano durante la Guerra Civil. La autora analiza un texto que constituye un claro exponente de la asociación del espíritu pedagógico que fue bandera de la II República con la voluntad de los artistas e intelectuales de ponerse al servicio de la causa leal durante la contienda. El artículo proporciona además una valiosa información sobre fondos documentales poco conocidos conservados en la Argentina, que esperan la visita del investigador.
   Las editoras, Raquel Macciuci y María Teresa Pochat, hemos querido participar en este número monográfico con dos artículos que de diferente modo constituyen escogida muestra de una tarea colectiva y prolongada en el tiempo. Se trata de la recuperación del legado del Exilio Republicano en Argentina, empeño aún no concluido que, realizado en coordinación con instituciones de España, ha permitido reunir y ordenar documentos que los expatriados o sus familias guardaban de forma individual, por lo tanto dispersa y en riesgo de sufrir deterioros irreparables.
   Entre los innumerables documentos rescatados del olvido, el diario de José María y Manuel Lamana, resultado de un haz de circunstancias que desembocaron en un texto inédito de doble autoría, echa nueva luz sobre los internamientos de los refugiados españoles en Francia. El testimonio de la corta aunque cruel experiencia, una entre miles, de un padre y su hijo, conduce la reflexión sobre un hecho que encadena la historia de España con uno de los episodios más sombríos de la Europa novecentista: los campos de concentración y exterminio, que para muchos derrotados de la Guerra Civil constituyeron una saga única de penalidades, bajo la bandera de la República francesa primero y bajo el III Reich inmediatamente después.
   El trabajo dedicado a España Republicana, el emblemático periódico de los demócratas españoles en Buenos Aires, ha querido concentrarse especialmente en el período de la Guerra Civil, poniendo de relieve el sostenido apoyo moral y material que los residentes en Argentina brindaron al gobierno legal acosado por la sublevación militar. Al mismo tiempo, el detenido repaso de diferentes números aparecidos durante los tres años del enfrentamiento bélico, de los cuales sólo se puede brindar una sucinta muestra, se propone informar sobre la magnitud de la tarea de recuperación de los documentos del exilio republicano en nuestro país y el rigor con que se ha afrontado el proyecto en sus distintas etapas.
   Por último, la primera sección de este número monográfico finaliza con un artículo que complementa el precedente con una precisa sinopsis de la tarea que ha hecho posible la recopilación e inventario de éstos y otros documentos del exilio. Según expone detalladamente Carmen Sierra, la tenaz tarea desarrollada por el CIDA, a veces en condiciones adversas, permite que hoy el investigador cuente con un volumen documental de inestimable proyección.
   Como se ha anticipado, integran la segunda parte de este número monográfico nueve trabajos que muestran las exploraciones, con distinto grado de avance, de los investigadores noveles.
   Estas colaboraciones se han agrupado en torno a tres ejes: en el primer conjunto, la memoria, como motor de los procesos de elaboración del pasado, aparece con diferente modalidad genérica y estatuto testimonial. Natalia Corbellini recoge el relato oral de un soldado republicano que, luego de guardar sus recuerdos durante setenta años, decide hoy contarlos. Continúa Virginia Bonatto con el análisis de un libro a medio camino entre las memorias y la crónica, obra de una mujer compelida a escribir porque se sabe espectadora privilegiada de acontecimientos excepcionales. Seguidamente, Eva Soler realiza una atenta lectura de varios libros autobiográficos que, con un nivel de mayor elaboración, fruto de plumas curtidas en lides literarias y acontecimientos históricos vividos intensamente, recogen los desgarros identitarios de un acendrado grupo de la España de los vencidos. Pasando de los discursos del yo a la narrativa de ficción, Mariela Sánchez se ocupa de Mazurca para dos muertos, poniendo de relieve el gesto anticipador de Camilo José Cela de determinadas perspectivas en el tratamiento del pasado. Con una impronta precursora de nuevas miradas sobre la guerra y la posguerra, la novela de 1983 traza un camino que se enlaza con la controvertible visión de la más lejana San Camilo 1936.
   El siguiente conjunto de tres artículos se articula alrededor del costado polémico que constituye el núcleo de cada uno de ellos. Aunque centrados en temas distantes en el tiempo y con focos de interés diversos, comparten la circunstancia de que los problemas que analizan mantienen su vigencia y son aún materia de debate. El trabajo de Federico Gerhardt opera como un eslabón entre los que le preceden en el índice y la nueva serie. En gran parte está dedicado al problematizador diario La gallina ciega de Max Aub, cuya conflictiva dialéctica entre memoria y presente intenta desentrañar el autor. El poco convencional dietario se ilumina al final del artículo con el rastreo de las alternativas que atravesó la obra aubiana hasta alcanzar su actual consideración, no ajenas a la polémica figura del autor del Laberinto mágico ni a los factores de carácter ideológico que rodearon la obra de los exiliados. Raúl Illescas da los primeros pasos en la exploración de la controversia estética, que fue también política, entre Guillermo de Torre y Sánchez Barbudo, muy citada en los estudios especializados sobre arte de entreguerras pero pendiente de un acercamiento analítico desde perspectivas actuales. Juan Ennis, por su parte, traslada la Guerra civil española y sus cambiantes valoraciones al interesante escenario de la Alemania anterior a la reunificación y demuestra el particular uso de la memoria y del olvido en los regímenes de uno y otro lado del muro.
   
Cerrando el número, María Contreras y Mónica Musci desarrollan sendos análisis sobre el tratamiento de la memoria histórica en dos formaciones de indiscutible trascendencia en la publicidad española del último medio siglo: Triunfo y El País. Las estrategias y representaciones de uno y otro medio en momentos clave de su trayectoria, tardofranquismo y transición democrática en el primero de ellos, la transición y la normalización institucional en el segundo, son examinados a partir de los diversos modos de conmemorar las fechas claves del pasado, el 14 de abril y el 18 de julio especialmente.
   Por último, nos resta señalar que la exigida empresa de llevar a buen puerto esta edición especial en memoria de la Guerra Civil española no hubiera sido posible sin el compromiso entusiasta del equipo de colaboradores que aceptaron sin dudarlo el reto del trabajo que se avecinaba. Su esfuerzo ha logrado, por otra parte, que por primera vez Olivar publique dos números en el mismo año. Por ello, agradecemos muy particularmente la dedicación de Natalia Corbellini, Virginia Bonatto, Federico Gerhardt, Evelyn Hafter y Mariela Sánchez.