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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar v.7 n.8 La Plata jul./dic. 2006

 

ARTÍCULOS

Antonio Sánchez Barbudo y Guillermo de Torre. Una polémica durante la Guerra Civil española

Raúl Illescas

Universidad de Buenos Aires

Resumen
Antonio Sánchez Barbudo y Guillermo de Torre mantuvieron durante 1937 una polémica en torno al arte y a la función social del intelectual y el artista. La misma se suscitó a partir de un artículo publicado por Guillermo de Torre en la revista Sur, que mereció la inmediata respuesta de Sánchez Barbudo en su condición de secretario de la revista Hora de España; y luego un segundo artículo del teórico de las vanguardias. La controversia, al igual que la que mantuvieron los artistas Ramón Gaya y José Renau, es ejemplar en tanto permite leer las condiciones de creación y el lugar del compromiso del artista e intelectual, durante los últimos momentos de la II República y en medio de la Guerra Civil. Este trabajo es parte de un artículo en curso que analiza el debate entre destacados intelectuales en la revista Sur, en donde se explicitan dos posiciones bien precisas y diferenciadas que trascienden el contexto del conflicto español.

Palabras-clave: Revista Sur; Vanguardia; Compromiso.

Abstract
Antonio Sánchez Barbudo and Guillermo de Torre maintained during 1937 a controversy around the art and to the social function of the intellectual and the artist. This one was provoked from an article published by Guillermo de Torre in Sur magazine, that it deserved the immediate answer of Bearded Sanchez as its secretary of the magazine Hora de España; and soon a second article of the theoretician of the vanguards. The controversy, like the one that maintained the artists Ramón Gaya and José Renau is exemplary in as much it allows to read the conditions of creation and the place of the commitment of the artist and intellectual, during the last moments of II Republic and in the middle of the Civil War. This work is part of an article in course that analyzes the discussion between intellectual outstanding in Sur magazine, in where two precise and differentiated positions specify affluent that they extend the context of the Spanish conflict.

Keyword: Sur magazine; Vanguard; Commitment.

   Estas líneas son el punto de partida de un trabajo en curso, sobre la polémica que mantuvieron dos importantes figuras de la escena cultural española durante la Guerra Civil y los últimos momentos del gobierno de la II República. Me refiero a Antonio Sánchez Barbudo y a Guillermo de Torre, quienes sostuvieron esta controversia en torno al lugar del arte y a la actitud del intelectual y el artista, en esa desdichada coyuntura histórica.
   De esta manera se pueden identificar las dos posiciones; por un lado la de Guillermo de Torre quien publicó en 1937 el artículo: "Literatura individual frente a literatura dirigida" (1937a: 91) en Sur, la revista creada por Victoria Ocampo. Aquí el teórico establece una contraposición entre André Breton y Louis Aragon, artistas e intelectuales del surrealismo. De Torre señala "el máximo contraste" que se produjo a partir de las distintas direcciones estéticas y políticas que tomaron los artistas nombrados. Surge de este modo, la clara diferenciación en torno al arte nuevo e individual frente al popular, colectivo, de propaganda y dirigista. Y la idea que la oposición de fondo que reavivó desde el surrealismo, fue idealismo versus materialismo. El artículo critica cualquier forma de totalitarismo (ya sea comunista o fascista) y propone –siguiendo a Breton en Position politique du surrélisme – una suerte de revolucionarismo individual, "sin renunciar a lo inmanente de su ser". Soberanía del espíritu en síntesis, y distanciamiento de todo compromiso político. El artículo no hace referencia explícita a la situación de España.
   Por otro lado, Antonio Sánchez Barbudo no hizo esperar la respuesta y publicó un artículo a modo de réplica: "La adhesión de los intelectuales a la causa popular". Ésta no deja dudas:

Creemos en la necesidad de un arte de propaganda, y para ayudar a este arte que sirve a la lucha, a la guerra, debemos poner todos nuestros conocimientos y medios técnicos, lo mismo que en otro momento podemos combatir con las armas de fuego de los demás soldados, si arte puede llamársele, sea el único, el exclusivo y propio de la revolución y de los revolucionarios. (1937: 12)

   La respuesta de Sánchez Barbudo genera un nuevo artículo de Guillermo de Torre, quien no le rehuía a la esgrima intelectual y a la polémica1. Así lo hace a través de "Por un arte integral" (1937b) dirigido al Sr. Don Antonio Sánchez Barbudo, Secretario de Hora de España, donde de Torre establece puntos de acuerdo y también fuertes diferencias, todas ellas dentro del campo democrático. Y aunque –en principio se encarga de distinguir entre la situación de España y la URSS o la Alemania de Hitler– de Torre no deja de señalar la distinción entre él, un intelectual libre, y Sánchez Barbudo, "un escritor comunista" al servicio de una causa política.

No niego que pueda existir un arte, una literatura y hasta un pensamiento de propaganda. Sobre todo en ciertos momentos cruciales de la vida colectiva como este que vivimos cuando, en suma, la salvación de una idea libre ante otra aniquiladora es condición previa para que cualquier clase de arte desinteresado pueda existir después. Mas por eso mismo desearía que el arte de propaganda fuera inequívocamente explícito en sus fines, limitándose a ellos, y no aspirando a suplantar las demás especies del arte. ¿Arte social? "Arte universal", lo llamaba Tolstoi, y en esa amplitud ecuménica es donde podemos hallar un vértice de convergencia. (1937b: 60)

   Un primer comentario, teniendo en cuenta la situación que vivía España por aquel entonces, es que había una avidez de lectura y una increíble recepción de las diversas publicaciones. La distancia transoceánica entre Argentina y España tampoco estableció limitación alguna.
   Probablemente algunas referencias sobre sus biografías permitan entrever las posiciones que cada uno de ellos sustentaban.
   Antonio Sánchez Barbudo había nacido en Madrid en 1910. Desarrolló una múltiple actividad como periodista, escritor y docente; fue colaborador del periódico El Sol y Hoja Literaria y cofundador y secretario de la revista Hora de España.2 Participó activamente en las Misiones Pedagógicas; en 1938 recibió el Premio Nacional de Literatura por la novela Entre dos fuegos. Luego del derrocamiento del orden constitucional en su país, se exilió en México y posteriormente en Estados Unidos, donde ejerció como profesor de literatura española en las universidades de Texas y Wisconsin. Murió en ese país en 1995. Entre sus obras se destacan: la novela Sueños de grandeza (1945) y los trabajos críticos: Una pregunta sobre España (1945), Estudios sobre Galdós, Unamuno y Machado (1959), La segunda época de Juan Ramón Jiménez (1916 -1953) (1962), Cincuenta poemas comentados (1963), Los poemas de Antonio Machado (1967).
   Guillermo de Torre, madrileño también, nació en 1900 y falleció en Buenos Aires en 1971. Fue poeta y ensayista y colaborador en numerosas revistas del ultraísmo, del cual fue uno de los principales artífices. Junto a Ernesto Jiménez Caballero fundó en 1927 La Gaceta Literaria. Entre sus numerosas publicaciones es imprescindible mencionar Literaturas europeas de vanguardia (1925), su reedición Historias de las literaturas de vanguardia (1965), La aventura y el orden (1943), Guillaume Apollinaire: su vida, su obra y las teorías del cubismo (1946), Qué es el superrealismo (1955), y El fiel de la balanza (1961).
   Precisemos ahora, algunos datos que hacen a la comprensión de la polémica. Como se dijo, Sánchez Barbudo formó parte de las Misiones Pedagógicas creadas por el primer Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de la II República, don Marcelino Domingo, según decreto del 29 de mayo de 1931. La institución que llevó adelante esta actividad fue el Patronato de Misiones Pedagógicas; Antonio Machado y Pedro Salinas fueron algunos de los que la integraron. El objetivo básico de las Misiones Pedagógicas consistió en llegar a lugares determinados –fundamentalmente rurales– con una fuerte impronta cultural. Ello permitió no sólo poner en marcha una acción cultural sino también hacer un relevamiento de las condiciones reales de vida de los habitantes de cada lugar. La acción supuso el fomento de la lectura mediante la creación de bibliotecas, la presentación de proyecciones cinematográficas, actividades musicales y teatrales con participación del pueblo. A ello se sumaba el Museo Circulante que mediante copias del patrimonio de diferentes museos, sobre todo de El Prado, ofrecía a la población entrar en contacto con los grandes pintores españoles. El Museo Circulante asimismo desacralizaba la forma institucional para establecer una relación activa de recepción de la cultura (música, puestas en escena, etc.). Aquí se encontraba Sánchez Barbudo junto a Luis Cernuda y Ramón Gaya, entre otros, desplegando una actividad incansable tendiente a hacer ciudadano a todo español.
   En otro orden fue Hora de España –junto a El mono azul (1936) y Madrid (Cuadernos de la Casa de la Cultura) (1937-38)– una de las tres revistas culturales publicadas en los últimos años de la Guerra Civil. Hora de España. Ensayos. Poesía. Crítica. Al servicio de la causa popular estuvo financiada por la Subsecretaría de Propaganda, Ministerio de Educación Pública, y llevó una vida agitada a causa de las condiciones del enfrentamiento bélico. Se publicaron veintitrés números editados entre Valencia, Madrid y Barcelona, de enero de 1937 a noviembre de 1938, siguiendo los pasos del gobierno democrático. Allí ubicamos a Sánchez Barbudo como secretario de redacción –cargo que sólo delegó para ir al frente de combate, trabajando codo a codo con Arturo Serrano Plaja, Rafael Dieste, Juan Gil-Albert, Ramón Gaya y María Zambrano. El consejo directivo estuvo formado por intelectuales y artistas de la talla de José Bergamín, Rafael Alberti, Antonio Machado, León Felipe, Moreno Villa, Rodolfo Halffter, Ángel Ferrant, Tomás Navarro Tomás, Dámaso Alonso, José Gaos, Fernández Montesinos, entre otros. Y destaquemos la tarea del editor e imprentero, el poeta Manuel Altolaguirre. Hora de España, de periodicidad mensual, albergó la pluralidad de criterios en la defensa de la República y el orden democrático. Como afirma Francisco Caudet:

Por la función y miras, así como por la calidad de las colaboraciones: ensayos, poemas, narraciones, teatro, comentarios de las actividades culturales y de política del momento, Hora de España representa una aportación a la cultura española de primera magnitud. Al igual, se puede considerar como un empeño cultural en tiempo de guerra ejemplar a nivel internacional. (1974: 99)

   En el caso de Guillermo de Torre es importante señalar su activa participación en el campo de las vanguardias no sólo como crítico sino también como poeta. Prueba de ello son los artículos publicados en la revista Cosmópolis dirigida por Enrique Gómez Carrillo, génesis de su libro Literaturas europeas de vanguardia y como poeta, Hélices (1923), de corte ultraísta y dadaísta. Pero quizás la palabra que mejor define a Guillermo de Torre es la de precursor. Su nombre está asociado al ultraísmo junto a Rafael Cansinos-Asséns –creador del término–, Isaac del Vando-Villar, Pedro Garfias, Adriano del Valle, José Rivas Panedas, Xavier Bóveda, Gerardo Diego y Jorge Luis Borges. Esta vanguardia puede rastrearse sobre todo en los sucesivos intentos de publicaciones periódicas. Revistas literarias como por ejemplo Grecia, que apareció por primera vez en Sevilla en 1818 y su último número data de 1920 en Madrid, donde de Torre aportó el "Manifiesto Ultraísta Vertical". Las revistas Ultra, Cosmópolis Tableros, Reflector y Alfar fueron la presencia de esta vanguardia en la cultura española. Probablemente Ultra haya sido su genuino portavoz, con apenas una año de vida 1921-1922. En todas ellas reconocemos la importante huella teórica del autor de Qué es el superrealismo. La consideración de precursor puede confirmarse asimismo, en esa búsqueda incansable por la novedad y la adhesión a la tecnología, que se verifican en dos vertientes muy precisas. La primera como introductor y traductor de nuevas experiencias en el campo del arte y la literatura. (Recordemos la inmediata traducción del libro de Max Jacob, Un cubilete de dados en 1924). Y la segunda, como apasionado polemista, por ejemplo desde la revista Sur.3
   En agosto de 1927 Guillermo de Torre se embarcó rumbo a la Argentina en su condición de secretario de La Gaceta Literaria y como lo señaló Francisco Ayala: "Va "a fundirse" con aquella prolongación ideal de una España nueva, más vital, más musculosa y cosmopolita que es Suramérica. A "fundirse" sin "confundirse" (1927: 1). Posteriormente y con la llegada de Franco al poder, de Torre se sumó a la infinita lista de exiliados de la dictadura. Ya establecido en Buenos Aires fue el secretario de edición de Editorial Losada, colaborador permanente del diario La Nación y profesor en la Universidad de Buenos Aires.
   Las posiciones hasta aquí señaladas permiten leer la polémica en cuestión desde la perspectiva de dos importantes autores que reflexionaron sobre el lugar del intelectual, figura imprescindible de la Modernidad. Nos referimos a Antonio Gramsci y Julien Benda.
   El teórico italiano en su trabajo Los intelectuales y la organización de la cultura (1986) incluido en los Cuadernos de la Cárcel, analizó desde una renovada perspectiva marxista el lugar de los intelectuales. En este punto y relacionado con el concepto de hegemonía, Gramsci fue conciente de que la actividad de éstos era decisiva en ese espacio de lucha, la sociedad civil. Propuso el concepto de intelectuales "orgánicos", quienes organizaban la sociedad para otorgarle homogeneidad a la clase de la que pertenecían. Asimismo, la idea gramsciana de intelectual era amplia y suponía tanto al pensador, al científico, al teórico en definitiva, como al propagandista. Este escritor nacido en Cerdeña en 1891, consideró que, en una coyuntura revolucionaria, la presencia de los intelectuales resultaba indispensable. Es Francisco Caudet quien sintetiza esta noción en el contexto de la Guerra Civil mediante la idea de urgencia como respuesta a las necesidades históricas.4
   Julien Benda estableció una perspectiva diferente. Como afirma Raquel Macciuci:

(…) en 1927 un libro esencial, La traición de los intelectuales (La trahison des clercs) de Julien Benda, se convertirá en el más destacado defensor de la posición contraria, retorno del intelectual –el clérigo en tanto sucesor de los clérigos que en el pasado fueron los depositarios de la cultura y se mantuvieron alejados de los poderes temporales– al único modo legítimo de participar en la vida pública: partir de postulados éticos universales ajenos a todo interés partidario o circunstancias históricas inmediatas. (2006: 86)

   Este análisis se enriquece con la reseña bibliográfica que sobre el texto de Benda realizó Guillermo de Torre (1937c) en Sur en el mismo número en que publicó la respuesta a Sánchez Barbudo. Y se prolonga además en su libro Minorías y masas en la cultura y el arte contemporáneo (1963). En el caso de Sánchez Barbudo, es necesario revisar las diferentes intervenciones en Hora de España y fundamentalmente, las investigaciones y análisis críticos que le dedicó al poeta Antonio Machado, figura ejemplar del compromiso en el arte.
   Finalmente, el estudio de esta polémica permite poner de manifiesto no sólo el problema puntual del intelectual y su compromiso con la República, sino también leer el clima de época en todo el mundo.
   La intención de estas líneas fue dar visibilidad a la controversia y evitar un reduccionismo binario, un mero antagonismo sin tomar partido por alguno de estos escritores. Lo interesante de la polémica entre Sánchez Barbudo y de Torre fue la situación misma que enriqueció el debate teórico de la época. Suscitar, encender, entablar, mantener, son todos ellos sinónimos de discutir. La disputa teórica exhibió una cartografía rica. Las reflexiones que genera el concepto de compromiso son evidentes aun en la negación del mismo, y el consecuente debate en torno a la autonomía del arte y la praxis vital están presentes en ambos. También se puso en juego el lugar del artista que oscilaba entre la trinchera y la torre de marfil.
   Siguiendo la lógica de notas de este trabajo, el debate ayuda a entender el problema de la modernidad en España y para ello, queda pendiente revisar la presencia de Ortega y Gasset y la concepción del arte en relación con estos autores. De este modo la discusión se suma a la disputa contemporánea que mantuvieron Ramón Gaya, representante de Hora de España y José Renau, por Nueva Cultura, donde se discutió la posición a tomar por pintores y cartelistas. Ambas escenificaron el hic et nunc de los intelectuales y artistas. Así el mapa exhibe nuevos accidentes donde será necesario sumar la importancia de los documentos colectivos, como por ejemplo, los editoriales de Hora de España y la Ponencia colectiva. (AA.VV., 1937)

Notas

1. Recordemos tan sólo la polémica que de Torre (1951b) mantuviera en el ámbito de Sur, número 202, con Julio E. Payró a propósito del artículo "¿Arte abstracto o arte no objetivo? Carta abierta a Guillermo de Torre"; y "Respuesta a Julio E. Payró" en el mismo número. O también la "Carta abierta a Pablo Neruda" (de Torre 1951a).

2. No se puede dejar de mencionar la revista Romance. Revista popular hispanoamerica, el nuevo emprendimiento cultural en tierras mejicanas que encuentra a los exiliados Sánchez Barbudo, J. Gil-Albert, R. Gaya, L. Varela y J. Herrera Petere. Fueron 24 números entre febrero de 1940 y mayo de 1941.

3. Guillermo de Torre fue miembro del Comité de redacción desde los inicios de la revista.

4. V. Caudet, 1980.

Bibliografía

1. AA.VV., 1937. "Ponencia colectiva", Hora de España, 8, julio de 1937, 280 -283.         [ Links ]

2. Ayala, Francisco, 1927. "Madrid = América. 3 Raids Literario. Guillermo De Torre", La Gaceta Literaria, Año I, número 16, Madrid, 15 de agosto de 1927, 1.         [ Links ]

3. Caudet, Francisco, 1974. "Apuntes para la biografía de Hora de España, núm. 23", reimpresión facsímil. Glashütten im Taunus, Verlag Detlev Auvermann, 97-107.         [ Links ]

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8. de Torre, Guillermo, 1951a. "Carta abierta a Pablo Neruda" Sur, 195-196, enero /febrero de 1951, 80-84.         [ Links ]

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