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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar v.8 n.9 La Plata mayo 2007

 

ARTICULOS

El episodio de la Carreta: un viaje discursivo de Lanzarote entre Francia y España

Gloria B. Chicote1; Lidia Amor2

1 Universidad Nacional de La Plata
2 Universidad de Buenos Aires

Resumen
En este trabajo se intentará demostrar la importancia del episodio de la carreta en el proceso de constitución y fijación del ciclo artúrico en Francia y en España. Con ese propósito serán considerados Le chevalier de la Charrette de Chrétien de Troyes, dos versiones diferentes del Lancelot du Lac y el pasaje correspondiente del Libro de Lanzarote del Lago (ms. 9611 de la Biblioteca Nacional de Madrid). Las cuatro redacciones son consideradas como diferentes estadios textuales que demuestran los cambios literarios y culturales producidos en ellos. En función de la compleja tradición textual, no es posible postular una derivación directa entre dichas versiones, sino que proponemos calas puntuales que contribuyan a caracterizar las construcciones literarias de ese período.

Palabras clave: Literatura comparada; ciclo artúrico; Francia; España.

This work aims at demonstrate the importance of the cart's episode in the constitution and fixation process of the Arthurian cycle in France and in Spain. Therefore, we will examine Chrétien of Troyes' Le Chevalier de la Charrette, two different versions from Lancelot du Lac and the corresponding passage of the Libro de Lanzarote del Lago (ms. 9611 of the National Library of Madrid). The four versions are considered as textual different stages that demonstrate the literary and cultural changes taken place within them. As a result of the textual complex tradition, it is not possible to postulate a direct derivation among them, but rather we propose punctual analysis that contribute to characterize the literary constructions of that period.

Keywords: Comparative literature; Arthurian cycle; France; Spain.

1. La tradición textual de la materia artúrica en francia

   La consolidación de la materia de Bretaña en torno a la leyenda artúrica es un punto de inflexión de las profundas mutaciones culturales que se suceden en la Francia septentrional a partir del segundo tercio del siglo XII y cuyas manifestaciones más importantes son la fijación escrita de la lengua vernácula como vehículo transmisor del conocimiento y la constitución de un nuevo género, el roman.
   La historia del rey Arturo no logró, sin embargo, explotar todo su potencial hasta la aparición en el horizonte literario de Chrétien de Troyes, un clerc asiduo concurrente de la corte de Champagne, cuyas noticias nos llegan únicamente a través de la biografía que él mismo consigna en el prólogo de Cligès. Considerado, en cierta forma, el padre de la novelística moderna, su talento pudo apuntalar una construcción discursiva diferente, cuya posibilidad de multiplicar variantes argumentales abrió las puertas a una nueva expresión. De su producción, dos textos en particular originados en su pluma pero independizados de ella, son el origen de una larga trayectoria ficcional, en verso y en prosa: el Chevalier de la charrette, terminado por otro autor y Li conte du Graal, inconcluso.
   Así, la materia artúrica siempre ocupó un lugar central en la literatura y cultura medievales: temática protagónica, como dijimos, de una lengua diferente respecto del latín que accede al ámbito de la escritura, su presencia está también imbricada con el pasaje del canto al recitado y más tarde, cuando ya su destino parecía opacarse por el agotamiento del roman en verso, otro cambio permitió su resurgimiento, más vigoroso aún, con las prosificaciones del siglo XIII.
   Arthur,1 paradigma regio, perduró como único anclaje frente al vértigo del cambio y constituyó el eje de una continuidad en medio de las transformaciones: de la oralidad a la escritura, del latín al francés, del canto al recitado, del verso a la prosa. En ese trayecto, el antiguo dux bellorum devino rey de una corte esplendorosa y ámbito de las más refinadas costumbres, rodeado de la flor de la caballería reunida en brillante comunión en torno a la Mesa Redonda. Se construyó pues un marco cristalizado que poseía la flexibilidad necesaria para representar al roman en tanto discurso y, al mismo tiempo, operar como referente de una realidad externa al espacio romanesque. Si en este contexto ficcional Arthur instaura la imagen del soberano galardonado con todas las virtudes del código cortés, su esposa, Guenièvre, absorbe, por su parte, todas las cualidades de la dama ideal mientras que sus caballeros sobresalen en valentía y cortesía: Gauvain, el sol caballeresco, Perceval, inocente espectador del mundo circundante y prefiguración del caballero celestial, Lancelot, excelso amante abnegado, por citar sólo los más renombrados.
   Cada época supo ejercer su creatividad a través de la (re)creación de la materia de acuerdo con sus necesidades e intereses, en función de un texto anterior, una obra base sobre la cual encaramarse. A partir de Chrétien de Troyes, fundamentalmente, cada autor pudo rescatar un nexo que lo incluyera en la cadena de propagación de la historia y, al mismo tiempo, consiguió hacer frente a los desafíos culturales de su tiempo. Desde Le Chevalier de la charrette o Li conte du Graal hasta la Mort Artu existe un núcleo que permanece en medio de las exigencias de renovación.
   En el recorrido que se propone en este acercamiento, la cronología comienza con uno de los romans de Chrétien de Troyes, Le chevalier de la charrette y finaliza con el Lancelot Propre. En el inicio, estamos frente a una forma discursiva, el roman courtois, definida por su escritura en verso (en este caso aproximadamente 9000), a partir de episodios en los que se narran las aventuras más sobresalientes de un héroe y una técnica narrativa, aún en germen, como es el entrelazamiento. En el otro extremo se encuentra el Lancelot Propre, paradigma del monumento cíclico, escrito en prosa y cuyos manuscritos alcanzan un promedio de 1700 folios en cuartos.
   El Lancelot Propre integra un conjunto mayor, que la crítica ha dado en llamar Vulgata, compuesto de cinco ramas: L'Estoire del saint Graal, L'estoire de Merlin, Lancelot du Lac, La Queste del saint Graal y por último la Mort Artu (el Lancelot Propre incluye únicamente los últimos tres textos mencionados).2 En función de esta división Jean Frappier (1978b) señala la necesidad de disociar las ramas en dos bloques: el Merlin y sus continuaciones, que permite enlazar L'Estoire del saint Graal (de escritura posterior al ciclo de Lancelot y posiblemente refundición amplificada de una obra anterior) con el Lancelot du Lac.
   Gracias a las tendencias dominantes del contexto cultural, el Lancelot Propre exhibe las transformaciones operadas en los siglos XII y XIII en relación con el ámbito literario, a saber:
•  a. El roman episódico deviene biográfico, es decir, se relata la existencia de un linaje y sus generaciones, el mapa completo de aventuras y vicisitudes. En medio de ambos polos, una lenta pero progresiva metamorfosis se va enraizando en la escritura de ficción.
•  b. El surgimiento de la prosa en lengua vernácula que, en tanto vehículo escritural encargado de la narración de las "historias verdaderas" para el paradigma medieval, se inscribe en los grandes movimientos culturales de la época: las sumas teológicas y jurídicas y el enciclopedismo.
•  c. La tendencia a organizar en un ciclo el conjunto de los dispares romans artúricos. Tres temas, en principio separados entre sí, se unifican en el Lancelot Propre : el amor de Lancelot y Guenievre y el destino de aquél anunciado en el episodio del cementerio (Chevalier de la charrette); el personaje de Perceval, su rol predestinado en la búsqueda del Grial y su oposición con Gauvain, motivos presentes en Li conte du graal; y finalmente la trágica muerte de Arturo y la conclusión de su reinado (ausente en Chrétien de Troyes pero presente en Geoffroy de Monmouth). En lo concerniente al Lancelot du Lac varios son los hipotextos posibles: desde un poema perdido del siglo XII, traducido posteriormente en el Lanzelet de Ulrich von Latzikhoven, pasando por las continuaciones de Perceval hasta incluir Le Bel Inconnu o Meraugis de Portlesguez. Las fuentes son tan numerosas como extensa la constitución del ciclo.
•  d. La cuestión profética. A través del personaje de Merlin, Geoffroy de Monmouth instauró la profecía como elemento recurrente en los textos artúricos. Chrétien de Troyes hace caso omiso de este personaje aunque los vaticinios permanecen latentes para reaparecer más adelante. Robert de Boron vuelve a utilizar a este profeta que predice la grandeza de Bretaña y que, al mismo tiempo, en tanto mago, colabora con su realización. Finalmente, Merlin pasa a un segundo plano en el Lancelot Propre. Sin embargo, el sistema profético permanece y se fortalece mediante otros recursos: las inscripciones y las pruebas milagrosas en las que Dios habla a los hombres por medio de los objetos encantados. Si bien no existe en el Lancelot una profecía específica del Grial, el vasto ciclo no se convierte en una tediosa sucesión de aventuras gracias al empleo de las predicciones.
•  e. La predestinación. Si Chrétien de Troyes esbozó las potencialidades de la predestinación, el Lancelot explotará al máximo las posibilidades intrínsecas del tema. La estructura cíclica (el Lancelot du Lac, La Queste del saint Graal, y la Mort Artu) se sustenta en el destino anunciado al linaje de Lancelot, cuyo pasado se remonta hasta el rey David y la dinastía de los reyes pescadores. Lancelot será quien transmita a su hijo Galaad el privilegio de ser el presagiado. Jean Frappier (1978) define bien este traspaso, según el cual Lancelot representa al antiguo testamento y Galaad el nuevo.
•  f. El doble espíritu. Con este término (Frappier, 1978a), se puede expresar la coexistencia del ideal cortés y el religioso, ambos firmemente presentes en el Lancelot. La supervivencia del primero se debilita en favor del segundo; nos encontramos ante una progresiva subordinación de la caballería profana a la celestial. Frappier señala que se trata de un pasaje y no de una ruptura: es la sucesión, la gradación desde los tiempos de los anuncios a los de las promesas realizadas. Este doble espíritu respondería, una vez más, a las exigencias intelectuales de los siglos XII y XIII, al método escolástico del sic et non, del pro et contra y al argumento de la doble verdad. El doble espíritu caracteriza básicamente el Lancelot, ya que la Queste evidencia la vacuidad de la caballería terrenal frente al apabullante despliegue de la celestial. La Mort Artu, por su parte, retoma la ideología de la primera y la condena a la autodestrucción.
   Si grandes interrogantes despierta la Vulgata, la autoría de la obra no es el menor. La mención de Gautier Map en la Mort Artu pareció confirmar la existencia de un único autor aunque la fecha de su muerte echa por tierra esta suposición. Desde otra perspectiva, se ha mencionado una probable multiplicidad de autores que brindaron su talento a la confección de la obra. Frappier (1978a) aporta una tercera solución que conjuga, en parte, ambas consideraciones. El medievalista propone la figura de un arquitecto único, probablemente el autor del Lancelot, quien habría imaginado el plan general de la trilogía Lancelot, Queste y Mort Artu, compuestos a su vez por distintos colaboradores que trabajaron conjuntamente, sin que por ello se atribuya cada producción a un solo autor. El bosquejo general, la subordinación progresiva del amor profano al sagrado parecen ser el pilar de este argumento.
   Si bien es posible discernir líneas temáticas claras en la arquitectura general de esta suma "vulgarizada", la tradición manuscrita (Micha, 1966), en tanto, introduce ciertos problemas a la hora de establecer un texto posible para el Lancelot du Lac ya que se ha documentado la existencia de 93 códices. La dificultad de clasificación proviene no sólo de la cantidad de manuscritos conservados y de su extensión, sino también del carácter fragmentario de gran número de copias. Consecuentemente el análisis de un pasaje, por ejemplo, resulta problemático ya que, o bien, no todos los manuscritos lo contienen o bien su redacción difiere de una copia a otra.
   La crítica ha relevado dos clases de redacciones susceptibles de ser diferenciadas por su extensión. Alexandre Micha3 comprobó que las diferencias se fundamentan en los procedimientos y estilos, distinguiendo una versión extensa caracterizada por la frecuente reiteración de expresiones, fórmulas y clichés, una redacción laxa y la existencia de comentarios explícitos acerca de las motivaciones de los personajes, rasgos éstos ausentes en la versión más breve. Asimismo la cantidad de frases introducidas por la conjunción car es superior en la versión extensa (en relación con el desarrollo de la subordinación), los diálogos están más desarrollados y se observa un alto porcentaje de agregados discursivos, descripciones minuciosas, retratos, detalles ínfimos, y situaciones localizadas espacial y temporalmente. La versión larga anexa también episodios o escenas suplementarias y altera, en los pasajes extensos, el orden de los hechos.4 El narrador evidencia un gusto por lo patético y demuestra una fuerte agudeza psicológica y cierta tendencia a la racionalización.
   El interrogante que se plantea, una vez detectadas estas dos redacciones, es el de la cronología: ¿cuál es la versión más antigua? No existe una respuesta contundente. En realidad, se pueden considerar dos hipótesis. Si localizamos en un principio la versión larga, sobre la que un copista habría compuesto la corta, éste no sólo habría re-escrito el texto en ciertos lugares sino que habría eliminado algunos pasajes. Por el contrario, si ubicamos la versión corta como primera, el copista habría añadido secciones al original. Ambas soluciones patentizan dos prácticas de reelaboración textual muy extendidas en la Edad Media, la amplificatio y la abbreviatio.

2. La tradición textual de la materia artúrica en España

   El Lancelot Propre, en tanto núcleo fundacional de un multifacético ciclo francés, contiene en sí mismo los rasgos relevantes de la evolución de toda la leyenda artúrica. Esta efervescencia narrativa de los materiales pasa desde épocas tempranas a la Península Ibérica en toda su complejidad. Los estudios pioneros de Klob (1902), Bonilla (1913), Bohigas Balaguer (1924), Pietsch (1924-25), los tratamientos exhaustivos de Entwistle (1923) y María Rosa Lida de Malkiel (1966), y más recientemente los abordajes de Sharrer (1977), Hook (1996), Deyermond (1997), la monumental tarea de traducción realizada por Carlos Alvar (1987-88), así como también el panorama pertinente que ofrece Lucía Megías (1995 y 1998), y por último las ediciones parciales y los estudios de Antonio Contreras Marín (1995, 1997,2003 y2005), aportan una idea acabada de la dificultad para estudiar el proceso de pasaje debido a problemas de diferente índole que pueden resumirse en los tres ítems que se enumeran a continuación:
•  a. La diversidad de las fuentes de los textos hispánicos a partir de los distintos estratos de elaboración de la temática artúrica en el ámbito francés y las fechas inciertas en que se produjo su llegada a España.
•  b. La variedad de lenguas hispánicas que traducen los textos franceses (portugués, catalán, leonés, castellano) y que se traducen a sí mismas sin que sea factible reestablecer la red de filiaciones con absoluta seguridad (problema estudiado desde distintos ángulos por todos los críticos citados).
•  c. El grado de fragmentarismo en que se conservan los textos, los que únicamente debido a su eclecticismo y a su condición de piezas dispersas de un gran rompecabezas, nos permiten proyectar una presencia multiplicada de otros textos inexistentes (Deyermond 1997). Por lo tanto, estamos en presencia de un corpus reducido (alrededor de una docena de testimonios de desigual extensión de traducciones a lenguas hispánicas) que aporta un desarrollo totalmente parcializado, cuya diferente filiación genérica da la pauta del amplio grado de difusión que la temática habría tenido en España, más aún si consideramos en una visión prospectiva la avalancha de textos relacionados con la cosmovisión cortés que pululan en la literatura del XVI a través de los libros de caballerías.5
   Los textos ficcionales protagonizados por Lanzarote son tardíos y fragmentarios: se conservan unos pocos capítulos en gallego-portugués en un manuscrito de mediados del siglo XIV y un folio en catalán de fines del mismo siglo, quizás parte del libro de " Lançalot en catala " que reclamaba Pedro IV (Lida 1966); también contamos con la edición que hace Martín de Riquer (1955) del fragmento del incunable La tragèdia de Lançalot. El documento más extenso y de mayor importancia de la trayectoria del personaje en España es sin duda el texto en castellano del ms. 9611 de la Biblioteca Nacional de Madrid, copia del siglo XVI de un manuscrito de 1414 tal como consigna su colofón:

Aquí se acaba el 2 º y 3º libro de don lanzarote del lago y ha de comenzar el libro de don tristán, y acabóse en miércoles 24 días de octubre del año del nacimiento de nuestro salvador jesucristo de mil e cuatrocientos catorce años.

   A partir del explicit se infiere que el copista tenía plena conciencia de la totalidad de la obra que, por otra parte, parece haber existido en una versión completa en la biblioteca de Isabel la Católica que habría circulado impresa en 1528 (Deyermond 1997). La versión castellana coincide con la parte central y final de la Vulgata (con la rama que Micha denominó "redacción corta") texto al que por momentos sigue muy de cerca (aunque no traduce literalmente, tal como afirmaba Bohigas Balaguer) y por otros se aparta, contrayendo o amplificando el desarrollo inicial e, inclusive, agregando aventuras que, como en el caso de los capítulos finales, fusionan las narraciones originariamente autónomas de Lanzarote y Tristán, unidas posteriormente en el ciclo Postvulgata, tal como demostró el hallazgo reciente de nuevos manuscritos (Bogdanow 1999). Las pautas de reelaboración enumeradas siguen la convención del roman en prosa señalada anteriormente: la estrategia de entrelazar episodios a partir de una base cronológica verosímil que valida la narración de los acontecimientos. Al margen de las especificidades de la versión castellana, podemos afirmar que nos hallamos ante el mismo tratamiento genérico de la materia narrativa que ofrece el texto francés. Las diferencias, en cambio, debemos buscarlas en procedimientos puntuales de la organización textual (instancias lingüísticas, discursivas y narrativas) que van a ayudar a caracterizar diferentes estadios de la prosa francesa y castellana.6

3. " Si ot une charrete atainte ": de permanencias y transformaciones en textos franceses

   En el conjunto de las aventuras protagonizadas por Lancelot en la saga artúrica caracterizada hasta aquí, el "episodio de la carreta" se destaca especialmente. A partir de un desarrollo narrativo muy simple se plantea la tensión entre los códigos caballeresco y amoroso que confluyen, aunque divergentes, en el código cortés: Lancelot sale en búsqueda de Guenièvre y en su camino aparece una carreta conducida por un enano a quien le requiere nuevas de la reina; el enano, para llevarlo hasta ella, lo obliga a subirse con la deshonra que esta acción conlleva. No obstante, el caballero accede pues desea encontrar a su amada. Como tantas otras veces en la problemática del roman en verso los deberes guerreros y los deberes amorosos del caballero entran en conflicto,7 ya que representan ámbitos de realización no siempre compatibles.
   El episodio trasciende el texto de Chrétien de Troyes y perdura, con matices diferentes, en la Vulgata. Cuando se produce el pasaje al roman en prose la tensión enunciada se mantiene aunque se prefigura una resignificación del código caballeresco mediante la adición de otra dicotomía: los deberes terrenales frente a los deberes celestiales, valorizados éstos últimos en forma positiva en la Queste del saint Graal.
   En el transcurso del presente análisis intentaremos demostrar la importancia del episodio de la carreta en el proceso de consolidación del ciclo artúrico. Con ese propósito serán considerados Le chevalier de la Charrette de Chrétien de Troyes (vv. 320-444) (editado por Charles Méla), dos versiones diferentes (una larga y una corta) del Lancelot du Lac (editadas por Alexandre Micha)8 y el pasaje correspondiente del Libro de Lanzarote del Lago (ms. 9611 de la Biblioteca Nacional de Madrid) que parece seguir muy de cerca la versión francesa corta. Las cuatro redacciones (incluidas en versiones enfrentadas en el anexo de este trabajo), son consideradas, a efectos de este análisis, como diferentes estadios textuales que dan cuenta de los cambios literarios y culturales producidos en ellos. En función de la compleja tradición textual descripta en las páginas anteriores, tanto para el ámbito francés como para el ámbito español, de ningún modo creemos que sea posible postular una derivación directa entre las versiones consideradas, sino que nos limitaremos a proponer calas puntuales que contribuyan a caracterizar las construcciones literarias de ese período.
   Cabe señalar, ante todo, que la ubicación del episodio es sustancial-mente distinta en los textos a considerar ya que, en cada caso, cambia la contextualización y los matices. En el roman de Chrétien de Troyes, el episodio, por un lado, conjuga la actualización del significado de la carreta con la disyuntiva entre los impulsos amorosos y la conservación del honor caballeresco (mediante el debate alegórico entre Razón y Amor [vv. 365-77]) y, por el otro, representa el origen del amor entre Lancelot y Guenièvre que termina en la consumación del adulterio.
   Por su parte, el carácter cíclico de las versiones francesas y su traducción-reelaboración castellana determina que, en la arquitectura del Lancelot du Lac, el relato de los hechos de Lancelot se remonten a su nacimiento, su infancia, su llegada a la corte de Arthur y su encuentro con Guenièvre; en este escenario, la secuencia narrativa que había propuesto Chrétien de Troyes sufre un conjunto de modificaciones, entre ellas, un cambio en la ubicación del rapto de Guenièvre (y consecuentemente del episodio de la carreta) que tienen lugar después de haberse entablado la relación adúltera entre los amantes (Livre de Galehaut).
   En la versión de Chrétien de Troyes, el episodio nace a partir de una coutume (ya presente en Erec et Enide -la caza del ciervo blanco, la Alegría de la Corte- o en Yvain ou le chevalier au lion -la fuente encantada-), cuyo cumplimiento provoca una crisis en la sociedad cortesana pero más aún en el héroe. Asimismo, la inclusión de la carreta introduce una digresión temporal que traslada el presente de la acción hacia un tiempo fundacional en el que la ley fue instaurada. De este modo, la carreta cumple la función de "picota",)9 ya que expone a la vergüenza pública a malhechores, vencidos o aquellos que han transgredido la ley: "De ce servoit charrete lores / Don li pilori servent ores" (vv. 321-322) (para eso servía la carreta entonces, para lo que sirven las picotas ahora) [el resaltado es nuestro].
   El narrador del Chevalier de la charrette enmarca el episodio dentro de un contexto ignominioso, conformado de la siguiente forma:
a. Definición del objeto: vv. 320-327
b. Destinatarios: vv. 328-333
c. Escarnio al que son sometidos y consecuencias: vv. 334-340
d. Origen de la expresión popular: vv. 341-344
   La " coutume ", instancia necesaria para castigar y humillar a quienes han cometido delitos, representa un marco imprescindible para esta sección del relato puesto que los sentidos que expresa someterán a los siguientes, relacionados con el dilema que deberá resolver Lancelot y que se explicitan mediante el debate alegórico entre Razón y Amor.
   A partir de la explicación que efectúa el narrador, función y significado no ofrecen dudas para los personajes ni para el receptor; sin embargo los móviles particulares de Lancelot y Gauvain determinan que actúen de manera diferente ante la sugerencia del enano de subirse a la carreta para ser llevados hasta la reina: Lancelot duda, aunque finalmente sube mientras que Gauvain se niega terminantemente, circunstancia que contribuye a perfilar los roles que cada personaje cumple en el entramado caballeresco.
   Es cierto que las condiciones en que se encuentran los dos caballeros son divergentes: Lancelot está a pie y necesita ser conducido rápidamente hasta la reina por lo que la oferta representa una elección insoslayable aunque afecte su status caballeresco; para Gauvain, por el contrario, el ofrecimiento se torna gratuito, tal como expresa (vv. 390-392).
   En consecuencia, ante Lancelot, la opción anticipa el ya aludido debate, en tanto fuerzas exteriores a él que oponen sus deberes de caballero con los del amante; finalmente, será la devoción al amor la que triunfa, respuesta que lógicamente sellará su destino.
Lancelot viajará, entonces, en la carreta y Gauvain (quien desconoce la identidad del otro) montado en su caballo. Así llegan al primer castillo donde continúa el escarnio al primero, desarrollo que el lector halla plenamente justificado debido a la pormenorizada explicación sobre la función del transporte que se le había proporcionado antes. La recepción dada a Lancelot (vv. 410-417) reproduce, casi literalmente, los versos en los que el narrador comentaba quiénes eran exhibidos al ultraje público mientras completa el campo semántico del objeto al agregar los suplicios a los que son sometidos quienes viajan en ella. Obsérvese la siguiente comparación:

328 Qui traïson ou murtre font
Et a ces qui sont chanp cheü
Et as larrons qui ont eü
Autrui avoir par larrecin
332 Ou tolu par force an chemin.
Qui a forfet estoit repris,
S'estoit sor la charrete mis

[Quienes cometen traición u homicidio / y quienes son vencidos en el campo (de batalla) y a los ladrones que han tomado lo ajeno furtivamente / o quitado a la fuerza./ Quien fue atrapado en una fechoría / se lo llevaba en la carreta]

 

410 Tuit demandent: ¿A quel martire Sera cist chevaliers randuz?
412 Iert il escorchiez ou panduz,
Noiez ou ars an feu d'espines?
Di, nains, di, tu qui le traïnes,
A quel forfet fu il trovez?
416 Est il de larrecin provez?
Est il murtriers ou chanp cheüz?

[Todos preguntan: ¿a qué martirio/ será este caballero librado?/ ¿Será despellejado o colgado / ahogado o quemado en la hoguera? / Di, enano, di, tú que lo llevas / ¿en qué fechoría fue encontrado? / ¿Es un ladrón probado? / ¿Es un asesino o un vencido?]

   Consideramos que esta lectura centrada en el análisis del significado y la funcionalidad de la carreta dirige la comprensión de todo el pasaje y, como anticipamos, da coherencia al desarrollo posterior. Como en otros romans de Chrétien de Troyes, la coutume (cualquiera sea su procedencia y temática) representa el eje medular que permite entender el relato en su totalidad y, al mismo tiempo, caracterizar la identidad heroica. En efecto, las condiciones en las que se halla Lancelot lo posicionan en un espacio conflictivo que lo obligan a cuestionarse, no sólo como caballero sino como individuo enfrentado a un dilema.
   Si el escritor champenois construyó el episodio siguiendo estos presupuestos; nuestro objetivo será constatar si éstos se reproducen en el Lancelot du Lac.
   Si atendemos a las dos versiones, corta y larga, del Lancelot en Prose, observamos que ambas muestran la misma estructura: Lancelot encuentra una carreta conducida por un enano, el caballero lo detiene y pide noticias de la reina, el enano accede a proporcionarlas a cambio de que el otro suba a ella.
   Las versiones en prosa borran la caracterización de la carreta en tanto objeto de justicia que había aparecido en el roman en verso, por lo que minimizan su significado de manera dispar. Así, en la versión corta, como demostraremos más adelante, se conservan algunos de sus rasgos, ausentes en la larga. Asimismo, si bien las acciones, que se generan en torno a ella, continúan formando parte de una costumbre, se trata de un medio cuyo fin es desprestigiar, rebajar, la dignidad de cualquier hombre y no de castigar únicamente a los rufianes.10
   La minuciosa descripción de los destinados a la carreta, que se proporcionaba al principio en el roman en verso, desaparece en estos párrafos y el objeto sólo representa un medio para humillar, para vilipendiar a cualquier hombre y cuya consecuencia es la pérdida de beneficios en la corte. No obstante, la versión corta parece estar más próxima del modelo en verso pues se conservan, adaptados, los versos 334-335, en relación con la exhibición pública. Sin embargo, no se menciona la pérdida de derechos: ésta se da por sobreentendida ya que quien está en la carreta debe abandonar el espacio público en el que fue expuesto.

A cel tens estois tel costume qui voloit home destruire ou honir en totes terres, si le faisoit on avant montrer en charete, de des lors en avant ne fust escotés en cort, ains avoit perdues totes lois. (versión larga)
[En ese tiempo era tal la costumbre que quien quisiera destruir o avergonzar a un hombre en todas partes, se lo hacía subir a una carreta y en adelante no era escuchado en la corte y así perdía toda justicia.]

A celui tans estoit si laide chose charete que nus ne seoit dedens qui toutes lois et toutes honors n'eust perdues; et quant on voloit a .I. homme tolir honor, si le faisoit on monter en une charete et mener par la vile et i estoit tant que de tous estoit veus, ne ja en nule vile, tant fust grans, ne jeust que une nuit. (versión corta)
[En ese tiempo era cosa tan horrible la carreta que nadie se sentaba en ella si no había perdido toda legalidad y honores; y cuando se quería destruir el honor de un hombre se lo hacía subir a una carreta, se lo transportaba por toda la villa y permanecía en ella tanto tiempo que era visto por todos y ya en ninguna villa, grande o pequeña, no permanecía más de una noche.]

   Por consiguiente, si bien las versiones en prosa reponen un episodio valioso de Le Chevalier de la Charrette, la importancia de la carreta como " coutume ", que admite una semiosis múltiple, se pierde totalmente y, en consecuencia, el pasaje se transforma en un eslabón más de las aventuras de Lancelot. La modificación es comprensible ya que, mientras que en el roman de Chrétien de Troyes esta sección del relato originaba el trágico destino de Lancelot, las versiones en prosa retoman la conocida biografía del caballero, en la cual la fatídica alternativa ya es un rasgo esencial de su persona.
   Luego hace su entrada Gauvain (personaje que no parece sufrir una transformación tan pronunciada en su constitución), quien también requiere nuevas de Guenièvre; el enano le hace idéntica propuesta, como en el texto de Chrétien de Troyes, que también declina; finalmente los tres se ponen en marcha. El guía los conduce hacia dos castillos en los que se repite la recepción de los caballeros formulada por Chrétien: Gauvain es ensalzado por sus virtudes y Lancelot es vituperado por ir en la carreta.
   Esta discrepancia en el valor semántico del objeto entre Le Chevalier de la Charrette y el Lancelot du Lac no supone una similitud perfecta entre las versiones en prosa, puesto que éstas difieren respecto del tratamiento del personaje de Lancelot cuando es conducido en la carreta. En la versión corta se detiene la narración en la insultante recepción de los habitantes de los dos castillos visitados, acentuándose el significado negativo de la carreta puesto que, como anticipamos, se mantienen otros elementos relacionados con dicho objeto. Cuando llega al primer castillo se especifica que allí viajan "los vencidos en campo" y en el segundo castillo se los denomina "asesinos", recogiendo en forma dispersa elementos que aparecían reunidos durante la caracterización del objeto y que retoma algunos de los comentarios hechos por los villanos en la narración de Chrétien de Troyes (vv. 410-417).
   Allí también se incorpora una condición hasta ahora desconocida de Lancelot: la de poseer un "corazón vil y malvado". La versión larga, por su parte, omite todos estos calificativos e intenta atenuar la carga negativa de la carreta al borrar toda marca suplementaria, como son los detalles dados en la definición y los calificativos de los habitantes de los castillos que advertíamos en la versión corta.
   Esta construcción divergente se complementa con la de otro personaje que refuerza la diferencia entre las versiones, es decir, el enano, quien ayuda a la elaboración de este universo significativo. Mientras que en la versión corta éste es caracterizado como un ser bajo, grueso y maligno (a semejanza de la presentación que se hace en Le Chevalier de la Charrette, " Li nains cuiverz de pute orine " (v. 354) ["El infame enano, ese sucio despreciable"], en la larga se lo define como un "buen carretero" a quien Lancelot ofrece sus servicios si lo ayuda a encontrar la reina. En la versión larga, Lancelot conserva su aura gloriosa al no contraponerse a un enano presentado como irritante, sino simplemente como un personaje que tan sólo representa un medio para su fin. En la corta, el enano confirma y concluye el efecto devastador de la carreta, pues hombre e instrumento se conjugan en el destino del héroe.
   Si la estructura no presenta otras variaciones sustanciales, salvo un cambio en el orden de los hechos secundarios o la interpolación de descripciones, el tratamiento de los personajes orienta una lectura particular para cada pasaje.
   Lancelot y Gauvain conservan los rasgos anunciados en el texto de Chrétien de Troyes. Ambos integran la Mesa Redonda: Gauvain es sobrino de Arturo y representa la flor de la caballería; Lancelot, por su parte, es el paradigma del amante al servicio de su dama. Como ya fue señalado, la tensión de los códigos amoroso y caballeresco se prefigura en la definición de Lancelot desde el Chevalier de la Charrette, mientras que en Gauvain, el servicio a la dama esconde, en realidad, el modelo del hombre dúctil y seductor incapaz de responder a los requerimientos sublimes del amor cortés aunque se ajusta perfectamente a la normativa del caballero cortés. El episodio narrado en el Lancelot parte de estos presupuestos sobre los personajes y se magnifican en una acción puntual: subir a la carreta para rescatar a Guenièvre.
   En la confrontación de las versiones, los caballeros confirman los rasgos que describíamos, aunque notamos en la más extensa una mínima transformación de consecuencias importantes. En la versión larga, Lancelot participa dinámicamente de la acción, se describen sus sentimientos (assés dolens) (dolido) su estado físico (que tous est kas) (pues está cansado) y se resalta la posesión de armas, específicamente, la espada. Frente a la propuesta del enano, el caballero no duda y rápidamente sube a la carreta, despreocupado por las consecuencias que este acto tendrá en relación con su honor. En esta versión, el personaje de Gauvain se des-dibuja como héroe a favor del crecimiento de la figura de Lancelot.
   La versión corta, por el contrario, muestra a Lancelot en una actitud más pasiva y no se evidencian sus emociones. La entrada de Gauvain también se distancia de la otra, es mucho más espectacular y dramática, ya que ingresa en la ruta de la carreta junto con dos escuderos, quienes llevan su escudo, yelmo y caballo. En este sentido, esta versión está más próxima a la descripción hecha por el narrador del roman en verso puesto que conserva las particularidades ya dadas en el hipotexto (vv. 388-395): a diferencia de Lancelot, Gauvain, quien aún conserva su montura, nuevamente halla una solución que lo excusa de elegir entre dos opciones igualmente perjudiciales.
   Estas diferencias respecto del tratamiento de los personajes en las dos versiones en prosa se borran, en relación con el Chevalier de la charrete, en dos momentos precisos y significativos: primero, cuando Gauvain se niega a ingresar en la carreta, prefiriendo seguirla montado en su caballo y, segundo, cuando al llegar el grupo sucesivamente a los dos castillos, las recepciones de Lancelot y Gauvain imprimen claramente la distancia entre ellos.
   Así, es posible detectar, en la versión larga, una visión más benevolente hacia Lancelot y en la corta una mirada más reprobatoria y dura; asimismo, Gauvain reduce su valor en la primera y se magnifica en la segunda.11
   Podemos concluir, entonces, que todas las descripciones que atentan contra el valor de Lancelot en la versión corta, son matizadas o anuladas en la versión larga para brindarnos una óptica más piadosa del caballero. Una última observación puede redondear la idea que intentamos exponer: al final del episodio, en la versión larga, Lancelot comprende la magnitud de su acción gracias a las palabras de las doncellas del castillo.

(28) [...] Et Lancelos les salue. Et l'une li dist: "Si m'aït Dieus, sire chevaliers, vos vos deuissiés molt bien garder de nos saluer. -Damoisele, por quoi? fet il. -Por ce, fet ele, que vos avés esté en charete: si estes honis en tos lieus. Et quant li l'entent, si a tel duel que par un poi qu'il ne s'ocit de s'espee meismes. Mais quant il se pense que por sa dame i est montés, si rebote s'espee el fuerre et lait son duel.
[...] y Lancelot las saluda. Y una de ellas dice: "Por Dios, señor caballero, deberías cuidarte de saludarnos". "Por qué, doncella?", pregunta Lancelot. "Porque", responde la doncella, "has subido a la carreta, has sido vilipendiado públicamente. Cuando él la oye, siente un dolor tan intenso que por poco no toma su espada y se mata. Sin embargo, cuando recuerda que por el amor a su dama subió en la carreta, guarda su espada y abandona por completo su tristeza.

   Su toma de conciencia lo lleva casi al suicidio pero el recuerdo de su amada, por quien en definitiva, ha subido en la carreta, lo hace desistir de la muerte y hasta del lamento en el que había caído. Esta introspección, esta humanización y complejidad del personaje faltan en la versión corta. Si retomamos este episodio en el Chevalier de la Charrette, las diferencias son varias; sin embargo, el debate alegórico entre Razón y Amor merece ser tenido en cuenta. Puestos a considerar la irreflexión y la toma de conciencia de Lancelot, presentes en la versión larga, vemos que el debate es reelaborado en la versión corta y forma parte del diálogo entre Gauvain, el enano y Lancelot:

(25) [...] Sire chevaliers, fait mesire Gauvain, car alés jus de cele charete ains que plus grant honte vous en aviegne, si montés sor cest cheval qui molt est bons, car [292ª] jou quit que vous vous en sarés miex aidier sor cheval que sor charete. -En non Dieu, fait li nains, ce ne fera il mie, car il m'a creanté hui tote jor a demorer en ma charete." Et Lancelos li dist qu'il n'ait garde, car il ne descendra huimés. "Certes, fet mes sire Gauvain, ce poise moi, car jo quit qu'il a assés proece en vous, si sera grans dolors que vous en serois honis. -Sire, fait Lancelos a mon signor Gauvain, qui honte en doit avoir, si l'ait, car sor moi ne l'en pren jou pas." (versión corta)
["Señor caballero", dice mi señor Gauvain, "bájate de la carreta antes de que seas avergonzado, sube a este caballo que es muy bueno, pues creo que estarás mejor sobre él que sobre la carreta." "En nombre de Dios", dice el enano, "no lo hará, pues me ha prometido permanecer en la carreta". Y Lancelot le dice que no se preocupe pues no descenderá. "En verdad", dice mi señor Gauvain, "me pesa ya que creo que tenéis mucha proeza y sería muy doloroso que fuerais humillado. "Señor", dice Lancelot a mi señor Gauvain, "quien deba ser avergonzado que lo sea, pues yo no lo siento así".]

   Ahora bien, la tensión entre estos códigos se desdibuja en favor de otra tensión, esta vez, referida a la caballería terrenal y la celestial, que se corresponde con un proceso de cristianización de la materia artúrica, coherente con la ideología imperante en el siglo XIII (recordemos que Santo Tomás de Aquino afirma que Dios es amor y razón en sí mismo).
   En este punto, cabe considerar el ofrecimiento del enano a Gauvain y su rechazo. En las dos versiones, el enano responde a Gauvain que éste no se odia ni se desprecia lo suficiente como "este infeliz (malehereus / chatif) caballero", en referencia a Lancelot. La base del diálogo gira en torno a la acción de humillarse por amor a alguien, en este caso la dama, -para Lancelot- o la esposa de su rey -para Gauvain. Este último no puede anteponer nada a su honor de caballero, mientras que Lancelot se degrada, pierde honor y legalidad y permite ser confundido con vencidos y asesinos, todo, con el objetivo de salvar a su dama. Sin embargo, el acto de deshonrarse se vincula, a lo largo de todo el pasaje y, según la versión, con dos campos simbólicos diferentes: en la larga se conecta con la idea cristiana de rebajarse por amor al prójimo y es un primer indicio de los valores que sustentará la caballería celestial; en la corta la ignominia es un oprobio y una desvalorización insoportable para el verdadero caballero terrenal.
   Ahora bien, a la luz de todo el ciclo (Lancelot du Lac, Queste y Mort Artu) podemos decir que, en la versión larga, este episodio funciona como condensador y anticipador de la oposición entre las caballerías terrenal y celestial, que se dará en la Queste, y como preanuncio de que la primera será vencida por la segunda, presagiando cuál será el lugar de cada caballero. Si bien la versión corta maneja los mismos componentes narrativos, el narrador impulsa y asegura el valor de la caballería terrenal, tal como se entiende durante el siglo XII y por sobre todo, condena a Lancelot a la marginación por haber transgredido el código caballeresco. En este sentido, la versión corta estaría más cercana a la concepción del conflicto de Chrétien de Troyes, hecho que nos permite aventurar el orden cronológico Le Chevalier de la Charrette - Lancelot du Lac (versión corta) - Lancelot du Lac (versión larga) y suponer un perfeccionamiento de la técnica de la amplificación entre las dos versiones en prosa que incorporó modificaciones relativos a hábitos, costumbres y concepción del mundo, procedentes del contexto cultural.
   En la Queste, Lancelot será sobrepasado por su casto hijo Galaad en la obtención del Grial. El héroe deberá arrepentirse de sus pecados y humillarse ante el peso de sus errores, particularmente por el adulterio con Guenièvre. Gauvain, por su parte, jamás podrá acceder a un plano trascendente por su soberbia y por la negativa de arrepentirse de sus pecados; permanecerá, así, como integrante de la elite caballeresca terrenal.
   Al respecto, cabe recordar que la doctrina cristiana expuesta en la Queste se orienta en este sentido. En un momento del relato, un ermitaño que expone a Lancelot la jerarquía de virtudes ubica en la cima a la virginidad. A continuación nombra la humildad, el sufrimiento (la paciencia), la equidad y por último la caridad, inspirada en el amor a Dios pero definida principalmente como amor al prójimo. Lancelot, como notamos, posee todas estas cualidades salvo la virginidad, por lo que no podrá ser parte de los elegidos. En la construcción de la Queste, Lancelot y Gauvain serán grados de ascenso a lo celestial. Si Gauvain nunca accede a un plano superior, Lancelot se ubicará en el punto intermedio.
   El doble espíritu (es decir la tensión entre ideal religioso e ideal profano) coexiste, como afirma Frappier (1978a), en el Lancelot en prose y se formula nítidamente en este episodio, coexistencia dolorosa para Lancelot y ausencia en Gauvain. Ahora bien, el concepto de predestinación, en este ejemplo, tiene un doble sentido: por un lado continúa la idea de destino anunciado a la familia de Lancelot y por el otro, y más interesante, predice el fin que tendrá el doble espíritu, anuncia la desaparición de uno en favor del otro, tal como se leerá en la Queste. La predestinación como uno de los pilares de la arquitectura del Lancelot en Prose no se basa únicamente en los presagios sino que puede leerse en el desarrollo del episodio de la carreta puesto que la actitud de Lancelot prefigura, en la versión larga, su comportamiento en la Queste. Lancelot anuncia cuál será su destino en las continuaciones y al mismo tiempo es una prefiguración de cómo deberá conducirse el caballero celestial.

4. En aquel tiempo hera la carreta tenida por tal vil cosa: Lançarote en España

   Por último, cabe preguntarnos qué lugar tiene la reelaboración castellana en el tratamiento textual señalado. Tal como se puede constatar en las transcripciones reunidas en el Anexo, existe una filiación genética entre la versión francesa corta y la versión castellana, ms. 9611. De la confrontación se desprende que no se encuentran diferencias en el desarrollo contenidístico de una y otra. Si bien la compleja tradición textual del Lancelot no permite asegurar una derivación directa, sí se puede afirmar que el texto corto francés y el texto castellano corresponden a un mismo estadio redaccional. La cercanía establecida entre el texto de Chrétien de Troyes y la versión francesa corta en cuanto al tratamiento de los contenidos, por un lado, y la coincidencia con la reelaboración castellana, puede echar luz acerca del momento en que se produce el pasaje de la historia de Lancelot a España. El personaje ha ingresado en el ámbito peninsular en una instancia intermedia de su definición, todavía muy apegado al amante modélico de la concepción cortés, pero ya mostrando movimientos hacia la figura del caballero cristiano, paradigma de perfección, pero culpable de un único pecado, la lujuria, que es la causa de la destrucción del universo artúrico y obstáculo para acceder a la contemplación del Grial.
   En realidad esta tarea de confrontación nos enfrenta a distintos estadios del fitting in process (proceso de entretejido) de la materia artúrica al que hacía referencia Eugene Vinaver (1971).12 Diferentes tendencias aparecen en los textos estudiados, detectables en distintos grados de desarrollo. Si trazamos una línea desde el roman en verso hasta las versiones en prosa francesas y castellana, se pueden observar las marcas de un proceso de actualización de la acción, conectado con el pasaje oralidad / escritura, recitado / leído, verso / prosa, y también con la diferente elaboración de la sintaxis: empleo de las formas de discurso directo y discurso referido y distintos usos de la subordinación, práctica que denota un mayor desarrollo en francés que en castellano. Al respecto, podemos citar los siguientes pasajes que ilustran diferentes textualizaciones de una secuencia narrativa:

1. Ha, nains, fet Lancelos, se tu sés nules noveles des chevaliers qui par ci devant s'en vont et enmainent une dame, si le me di par covenant que je soie a tos jours mes tes chevaliers. -Ha, fet li nains, tu demandes cels qui enmainent la roine? -Voire, fet il. -Desirres tu molt, fet li nains, a savoir ou il vont? -Oïl, fet il, sor tote rien. -Dont monte, fet li nains, en ceste charete, et je te menrai en tel lieu ou tu en savras verraies enseignes. -Creantes le metu? fet Lancelos. -Oïl, fet cil." Et il saut maintenant en la charete. (versión larga)
[-Ah, enano, si tienes noticias de los caballeros que por aquí pasaron llevando una dama, dímelo y te prometo que seré tu caballero para siempre. El enano responde: -¿tú preguntas por quienes se llevan a la reina? -Así es, contesta Lancelot. -¿Deseas sabes adonde van? -Sí, dice Lancelot, especialmente. -Pues entonces, sube en esta carreta, y te llevaré al lugar indicado. ¿Me lo prometes?, pregunta Lancelot. -Sí, dice el enano. Entonces, Lancelot, sube a la carreta.]

"Nains, fet il, me saroies tu dire noveles d'une dame qui par chi va? -Ha, fait li nains, vous parlés de la roine? -Voire, fait il. -Desires tu molt a oïr noveles de li? fait li nains. -Oïl, fait il. -Jou le te mosterai a tes iex ains demain prime, fait li nains, se tu fais ce que jou t'enseignerai". Et cil dist qu'il le fera molt volentiers. "Or monte sor cele karete, fait li nains, et jou te tenrai ton covenant et te menrai la ou tu le porras veoir". (versión corta)
[-Enano, dice él, podrás darme nuevas de una dama que por aquí va? -Ah, dice el enano ¿hablas de la reina? -Sí, responde Lancelot. -¿Deseas mucho tener noticias? -Si, responde él. - La mostraré a tus ojos mañana por la mañana, si tú haces lo que te pida. Y éste dice que lo hará complacido. -Entonces, sube a esta carreta, dice el enano, y te llevaré al lugar donde podrás verla.]

"Enano -dixo él- ¿Saber meeis deçir nuebas de/ vna dueña que lleuan por aquí?" "O -dixo el enano-/ tú fablas de la rreyna." "Verdad es -dixo Lançarote-". "¿E as tú/ muy gran sabor de oyr de ella nuebas? -dixo el enano-." "Sí -dixo Lançarote-". "Io te la faré ver -dixo el enano- a ora de prima, si tú fiçieres lo que yo te enseñare." E él dixo/ (fol. 109r) que lo faría. "Pues sube en esta carreta -dixo el enano- e yo/ te mostraré lo que te prometí, ca te lleuaré a lugar po/drás ver la rreyna." (versión castellana)

2. Quant il vit le chevalier en la charete, si li pesa molt et dist al nain: "Nains, kar me id noveles de cels qui enmai[108d]nent la roine, se tu les sés. -Se tu volies, fet li nains, monter en la charte autresi comme cist, je te menroie la ou tu en orroies noveles. (versión larga)
[Cuando vio al caballero en la carreta mucho se dolió y dijo: -Enano, dame noticias de aquellos que llevan a la reina, si lo sabes. -Si tu quieres, dice el enano, subir a la carreta como hizo éste, te llevaré allí donde tendrás noticias.]

Quant il ot la charete atainte, si demande au nain s'il seit noveles de la roine, ansi com il avoit fait Lancelot, et li nains li dist que s'il monte en la charete, il li mostrera demain au matin; et il dist, se Dieu plaist, que ja en charete ne montera, car molt connoist poi d'onor ne de honte qui en charete monte. (versión corta)
[Cuando alcanzó la carreta, pregunta al enano si tiene noticias de la reina, así como había solicitado Lancelot, y el enano dijo que si montaba en la carreta, se la mostraría mañana por la mañana; y el dijo que jamás subiría en una carreta, pues poco honor y vergüenza tiene quien en carreta anda.]

   E/ quando él llegó a la carreta preguntá al enano por/ nuebas de la rreyna así como fiçiera Lançarote. E el e/nano le dixo otrosí que subiese en la carreta e y se la/ mostraría aquel día o mañana. El le dixo: "y a si Dios quisiere en carreta yo nunca subiré ca poco conscerá/ que hera con rraçón vergüença quien desçendiese de/ cauallo e subiese en la carreta." (versión castellana)

   En esta misma línea se pueden apreciar los procedimientos de amplificatio y/o abbreviatio, especialmente en el desarrollo de la descripción. Tal como señala Emmanuèle Baumgartner (1984), en el surgimiento de la prosa, la descripción se ha liberado de los moldes del verso, en un desorden que produce efecto de realidad, de visión única y particularizada, que mezcla lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, evitando el retrato preestablecido; al mismo tiempo, la visión se vuelve más abarcativa y da cabida a diferentes presupuestos ideológicos. Asimismo la prosa posibilita un nuevo ritmo que libera al texto a la inventio de la lectura: el campo de la visión adquiere importancia y, ante la ausencia de las pautas estructuradoras del verso, se deben buscar nuevos organizadores espaciales, tales como epígrafes y subtítulos. En relación con esta práctica discursiva pueden analizarse las modificaciones de las versiones confrontadas tendiente al desarrollo de los pasajes descriptivos en los que predominan determinados campos semánticos caros a la problemática cortés: el universo erótico, la coutume, el honor o la cortesía.
   Por último, en el plano discursivo, es importante destacar la remisión a la fuente (conte), con el propósito de otorgar coherencia al relato e imprimir autoridad al texto para presentarlo como parte de una realidad exterior que lo abarca (Kennedy, 1984). Or dist li contes, o si con li contes a devisé (en nuestro episodio aparecen en la versión corta francesa y en la versión castellana) son frases formulísticas que se documentan en los romans en prosa, en la medida en que el "cuento" representa la referencia que valida la veracidad y la exactitud del relato de todas las aventuras narradas. Kennedy estudia en el artículo citado la implicancia de esta referencia al cuento que cada vez se va haciendo más abarcativa: deja de significar la remisión a una historia hipotética de Lancelot para referirse a la historia que contiene los grandes temas del universo artúrico.
   En síntesis, el episodio de la carreta responde a los ejes temáticos del Lancelot en prose : predestinación y doble espíritu. Las diferencias en las versiones consideradas indican elaboraciones o, mejor aún, estadios consecutivos que reflejan homólogas transformaciones discursivas y culturales: la primacía de la caballería terrenal enteramente desplazada por una visión separada de caballeros terrenales y caballeros celestiales, hasta la lenta pero segura victoria del espíritu religioso sobre la materia de Bretaña.
   Más allá de las divergencias estilísticas, nuestro propósito ha sido observar ciertas discrepancias que resultan de visiones encontradas ante un mismo hecho, en correspondencia con estadios diferentes en la constitución del texto en un trayecto de cambios culturales: la obra de Chrétien de Troyes se presenta como el punto de partida de la historia de Lancelot, la versión en prosa corta y la reelaboración castellana, una refacción episódica, y la versión extensa, parte de un proyecto de redacción de conjunto con la normativa cíclica ya prefigurada según Donald Maddox (1996:51) en las imbricaciones transtextuales que ofrecen las obras en verso. Asimismo, los resultados que arrojan la confrontación de las versiones del episodio indican el pasaje de una concepción a otra de la caballería, una más comprometida con el ideal caballeresco cortés, la otra, más influida por el espíritu religioso que engloba todo el ciclo.
   Para concluir cabe señalar que la diferenciación esbozada en este fragmento de prácticas discursivas en interrelación con prácticas culturales conduce en España a otros derroteros cronológicos y genéricos que llegan hasta el mismo Quijote de 1605, en el episodio en el que don Quijote es transportado en ignominiosa carrera de regreso a su casa (Calvo,1995). El análisis del episodio de la carreta en textos franceses y castellanos, en sus distintos estratos discursivos puede contribuir, tal como se ha propuesto, al intento de establecer procedencias, filiaciones y dataciones. Resta corroborar transformaciones semejantes a las descriptas en otros pasajes clave en la configuración de Lancelot - Lanzarote, tales como el momento de la consumación del adulterio con Ginebra o la relación con su hijo Galaad, para esclarecer las reformulaciones efectuadas en distintos contextos lingüísticos y culturales.

Anexo: Variaciones sobre el episodio dela carreta en Francia y en España

Notas

1. Citamos los nombres de los personajes y los títulos en su lengua original, ya se trate de textos franceses o castellanos.

2. Existen de la Vulgata dos ediciones modernas, una casi canónica de H. O. Sommer (1909-1916) The Vulgate Version of the Arthurian Romances, y el Lancelot du Lac, obra monumental de Alexandre Micha (1978-83).

3. Micha (1966:195) toma dos manuscritos base, el de París y el de Londres, para llevar a cabo el estudio comparativo.

4. Micha constató que las versiones difieren profundamente unas de otras en ciertos pasajes y también que los episodios pueden variar dentro de un mismo capítulo.

5. Véase el cuadro de filiación textual que ofrece Fernando Gómez Redondo (1999:1469).

6. Una cala en las transformaciones operadas en los diferentes niveles de estructuración del discurso en el texto del Lanzarote puede consultarse en Chicote (2001a y2003).

7. En Erec et Enide y en Yvain ou le chevalier au lion ya aparece la disyuntiva en el caballero entre los deberes amorosos y guerreros como tema central de los relatos.

8. El episodio de la carreta, se conserva en tres versiones, de las cuales, en esta oportunidad, analizaremos dos, editadas por Micha (1978/83) y que corresponden a los manuscritos Cambridge, Corpus Christi, College Library 45 de la segunda mitad del siglo XIII (versión larga) y B.N. 110 (versión corta), de finales del siglo XIII.

9. Recordemos que en español, "picota" designa a una columna o pilón ubicada en la entrada de los pueblos, donde se exponía a los reos a la vergüenza, o se ponían las cabezas de los que habían sido ejecutados, para que sirviesen de escarmiento. Asimismo, la expresión " mettre au pilori " en francés moderno significa "señalar a la vergüenza pública".

10. No obstante, cuando el grupo llega al primer castillo, los habitantes insultan a Lancelot e interrogan al enano ya que desean saber qué fechoría cometió el caballero. En este sentido, la carreta mantiene su condición de objeto punitivo aunque más matizado.

11. Huelga puntualizar que la extensión de los pasajes es inversamente proporcional a la versión que los contiene, tal como se puede apreciar en el anexo.

12. En conexión con este concepto, en Chicote (2001) se estudian las variaciones que manifiesta el personaje de Lancelot en los diferentes géneros hispánicos en que aparece: la narrativa caballeresca, la prosa doctrinal y el romancero.

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