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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar v.8 n.10 La Plata jul./dic. 2007

 

Presentación

Gloria Chicote ; Leonardo Funes

   La conmemoración octavo centenario de la copia que en 1207 realizara Per Abbat del Poema de Mio Cid dio lugar en el transcurso de este año a distintos homenajes que volvieron una vez más las reflexiones de los especialistas hacia esta obra fundacional de la literatura española. La realización de encuentros académicos tales como el "Congreso internacional: El Cantar de Mio Cid y el mundo de la épica" en Burgos, el curso dictado en El Escorial "El Cantar de Mio Cid hace ocho siglos: incardinación sociocultural", y la reciente publicación de un número monográfico de la revista Ínsula (nº 731, noviembre de 2007), titulado "Aquí·s' conpieça la gesta de mio Cid el de Bivar", continuaron actualizando las posiciones de la crítica en torno al tema. El texto del antiguo cantar también ha contado este año con renovadas ediciones, entre las que se destaca la edición monumental realizada por Alberto Montaner Frutos 2007, con un estudio preliminar de Francisco Rico, y permítasenos agregar, la edición argentina (Funes 2007) que ofrece por primera vez un texto modernizado en español rioplatense enfrentado al texto original.
   En este contexto de múltiples conmemoraciones, entre los medievalistas bonaerenses surgió la inquietud de hacernos presentes en la actualización crítica propiciada por la efemérides, con la intención también de que este acto de tomar la voz cidiana constituyera un merecido recuerdo de quien nos iniciara hace ya bastante tiempo en la discusión reflexiva del viejo cantar, nuestro maestro Germán Orduna. Fue en torno de la mesa secritense que todos los martes de los años 1995 y 1996 leímos, confrontamos y discutimos los versos que actuaron como disparadores de investigaciones varias de aquella comitiva de la cual formábamos parte quienes firmamos estos párrafos.
   De este modo fue programado el "Encuentro Cidiano 1207-2007: ocho siglos de tradición épica", que se llevó a cabo los días 13 y 14 de abril, organizado por la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata y el Secrit, y que contó con la participación de Alberto Montaner Frutos como invitado especial. El Encuentro se constituyó como un espacio fructífero de intercambio y colaboración entre los grupos de investigación locales, así como de diálogo con perspectivas procedentes de la historia, gracias a la intervención de nuestro colega Carlos Astarita.
   En el momento de publicar en este número monográfico de Olivar los resultados de esos días de intenso trabajo, decidimos extender la invitación a especialistas de este y el otro lado del Atlántico para que aportaran distintas focalizaciones al estudio del Poema. Vaya nuestro agradecimiento a todos los colaboradores, tanto a los participantes iniciales en los debates rioplatenses, como, y muy especialmente, a los especialistas extranjeros que generosamente han respondido con sus colaboraciones a nuestra convocatoria.
   Las siguientes páginas ofrecen como resultado una ingente producción que hemos organizado siguiendo una de las formas de vinculación posible entre los artículos en un juego organizativo que remeda la estructura externa del Poema y la carga con desarrollos argumentales que se extienden desde los problemas del texto y la performance, el análisis de diferentes temas y tópicos, los itinerarios posibles que traza el poema entre historia y ficción, ideología y religión, hasta el apartado final que transita por tiempos anteriores y posteriores al texto cidiano. Al revisar ese recorrido, nos interesa advertir sin embargo que muchos otros hilos conectores se pueden establecer de modo más o menos notorio, que seguramente podrán detectar los lectores.
   Este relato contextualizador de las circunstancias que dieron origen al presente volumen, podría ser continuado por el comentario de cada uno los diferentes artículos que lo integran. Permítasenos sustraernos de esta labor reseñadora que el lector puede encontrar en cada resumen introductorio, y utilizar este espacio prologal para internarnos en dos problemas que nos preocupan, el infinido debate sobre la interacción de oralidad y escritura en la copia de Per Abbat, y, desde nuestro lugar concreto de enunciación, la "actualidad" del Poema de Mio Cid en las instituciones académicas argentinas.
   Como sabemos, el Poema de Mio Cid lleva acumulados más de dos siglos de investigación erudita y crítica literaria, lo que terminó arrojando tal diversidad de concepciones sobre la obra, algunas de ellas diametralmente opuestas, que hoy por hoy cualquier exposición de las características del poema difícilmente pueda contar con un consenso mayoritario de los estudiosos: es necesario recordar que sobre cualquier afirmación que se haga acerca de un aspecto general o puntual de la obra existe al menos un artículo, una nota o un libro que afirma exactamente lo contrario. Además, el grado de contienda que persiste entre las posturas más reconocidas sobre la épica medieval en general y el Poema de Mio Cid en particular (conocidas como "neo-tradicionalismo" e "individualismo") torna especialmente difícil trascender esa polémica y no quedar catalogado como partisano de uno u otro bando.
   En este contexto polémico, la copia hecha por Per Abbat, cuyo octavo centenario estamos conmemorando, punto de inicio de una tradición textual que llega hasta el manuscrito conservado –que la crítica acuerda en llamar "códice de Vivar"–, es entre otras cosas el dato histórico esencial para intentar un avance en la discusión sobre cuestiones de autoría y modo de composición del poema cidiano.
   Más allá de la polémica –más amplia y aún abierta– que enfrenta a quienes sostienen la composición oral con los que postulan una composición escrita, nos inclinamos a imaginar el trabajo cumplido por Per Abbat como un fenómeno de puesta por escrito de un texto oral previo y no como un caso de redacción escrita absolutamente original.
   Esa operación de puesta en escrito supone un cruce y una suerte de condensación de lo oral y de lo escrito, es decir, de las tradiciones y prácticas discursivas orales y escritas, y también de los correspondientes horizontes culturales e ideológicos. En consecuencia, esta operación no debería entenderse como un simple pasaje de lo oral a lo escrito a través de un canal neutro (que sería la escritura) de un texto ya completo en todos sus detalles desde los inicios de su difusión oral: la puesta por escrito supondría una específica puesta en obra artística. Insistimos con el adjetivo "específica" porque no se trata de pensar que la escritura estaría aportando entidad artística a una materia legendaria oral que no la tiene; se trata de imaginar que la escritura estaría aportando una dimensión diferente del arte verbal, potenciadora y transformadora de los valores artísticos de un cantar o de unos cantares orales. La configuración discursiva del poema conservado encuentra una mejor explicación si nos enfocamos en esta articulación, amalgama y co-presencia de elementos orales y escritos.
   Así sería posible superar la contienda entre quienes sostienen una autoría juglaresca plena y los que postulan una autoría absolutamente culta, pensando esta figura autoral también como un cruce de lo culto y de lo popular. Cada vez más estudiosos terminan concediendo que entre el juglar analfabeto y el clérigo erudito, lo más probable es que la verdad esté en el medio. Se podría, entonces, plantear la cuestión en estos términos: en el fenómeno de la puesta por escrito del Poema de Mio Cid pudieron intervenir dos personas (un juglar y un clérigo) o una (sea un juglar letrado o un clérigo ajuglarado). En el primer caso, la actuación de dos personas no debería pensarse como referido al caso del "texto oral dictado" (un juglar dictando a un clérigo el cantar de gesta) sino como la colaboración de dos saberes, de dos competencias, en la recreación de un texto oral en la escritura. En cuanto al segundo caso, por juglar letrado podemos entender un individuo entrenado en las técnicas de la composición y de la actuación juglarescas que en determinado momento accede al dominio de la escritura o a un ámbito más o menos amplio de cultura letrada a partir del cual emprende una reelaboración mediante la escritura del cantar memorizado. Por último, el clérigo ajuglarado podría ser un individuo que ha recibido una educación formal completa y que en un determinado momento su gusto por la cultura popular lo lleva a entrenarse en las formas orales y juglarescas de componer y actuar (o a conocer e imitar la lógica interna de ese tipo de arte verbal). Con estas especulaciones sólo queremos ilustrar y subrayar hasta qué punto el poema conservado puede pensarse como el fruto de este cruce de prácticas discursivas orales y escritas.
   Las colaboraciones que integran este volumen ofrecen valiosos aportes sobre numerosos aspectos y detalles propios de una u otra práctica discursiva, queda a los lectores extraer conclusiones que favorezcan alguna de las perspectivas en contienda, o quizás, mucho mejor, que permitan superar los términos de la polémica y arribar a una comprensión seguramente más compleja pero también más ajustada del proceso compositivo que dio como resultado este poema maravilloso que nos sigue interpelando a comienzos de un nuevo milenio.
   Por último, una reflexión desde el aquí y el ahora. Si bien, como ya ha sido señalado, publicar un número monográfico sobre el Mio Cid en una revista especializada argentina significa la voluntad de ofrecer un aporte académico desde el ámbito americano en un área de erudición muy específica, también conlleva enfocarnos críticamente en la naturaleza del vínculo que nos une con la herencia cultural hispánica, a la vez que constituye un acontecimiento y una intervención en el ámbito cultural local que, en lo que se refiere a las cuestiones concretas que suscita el poema cidiano, nos presenta un panorama al menos turbio. Por un lado, en la escena literaria argentina se oye cada vez con más frecuencia que a la literatura local "le falta épica", un juicio o una exhortación que despierta en cada uno las evocaciones más disímiles, pero que asociado a lo que aquí nos convoca abre el interrogante de por qué no releer esta épica "arcaica" desde esa demanda a nuestros escritores actuales. Por otro lado, avanza sin refutaciones visibles la visión "pedagógica" –y el consiguiente mandato institucional, vía supervisores y directores de estudios– de que el Poema de Mio Cid no debería enseñarse en las escuelas secundarias, o no debería dársele demasiado espacio en las aulas, en la medida en que evoca mundos situados a años luz de la realidad, del mundo y de los intereses inmediatos de los adolescentes, para quienes Cortázar o Borges serían interpelaciones más creativas a su curiosidad. Al margen de los prejuicios que esta concepción conlleva en cuanto a la identidad entre "lo actual" y "lo relevante", no vendría mal recordar que las andanzas de un guerrero por territorio enemigo configuran un argumento mucho más familiar para un adolescente que las complejidades metafísicas de un cuento borgeano (basta recordar que existe un video-juego con las batallas del Cid y difícilmente pudiera armarse uno con "Las ruinas circulares"). Pero nuestro argumento no intenta oponer estas ofertas de lectura; al contrario, lo que decimos es que la frecuentación del poema cidiano probablemente sea una vía de ingreso a la literatura que culmine en una apreciación más rica de la literatura contemporánea en nuestras aulas secundarias.
   A lo largo de la historia, el Cid se erigió, junto con el Quijote, en héroe paradigmático de la literatura y cultura españolas. Como tal, fue objeto de diferentes emblematizaciones (y estigmatizaciones) que lo aclamaron como esencia de la hispanidad, paladín de la justicia, o modelo de mesura pública y privada. Hoy, a 800 años de su composición, sus versos todavía transmiten en nuestras tierras americanas la frescura de una lengua vacilante que busca su camino de fijación escrita y el origen de prácticas culturales que llegan resignificadas hasta el presente.

La Plata – Buenos Aires, noviembre de 2007

Bibliografía

1. Funes, Leonardo, ed. 2007. Poema de Mio Cid, Buenos Aires: Colihue.         [ Links ]

2. Montaner, Alberto, coord., 2007. "Aquí·s' conpieça la gesta de mio Cid el de Bivar", Ínsula, nº 731.         [ Links ]

3. Montaner, Alberto, ed. 2007, Cantar de Mio Cid, con estudio preliminar de Francisco Rico, Madrid: Biblioteca Clásica del Centro para la Edición de los Clásicos Españoles y Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.         [ Links ]