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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar vol.11 no.14 La Plata ene./jun. 2010

 

ARTÍCULOS

Sobre los vínculos entre España y Argentina en La Nota (1915-1917)

Verónica Delgado

Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria
IdIHCS - UNLP- CONICET

Resumen
El trabajo toma como objeto el semanario argentino La Nota para leer, entre 1915 y 1917, a la luz del Gran Guerra, algunas emergencias de la reconfiguración de determinados tópicos de los debates intelectuales y literarios dominantes en los años inmediatamente previos y aún vigentes, como lo fue la problemática de lo nacional y asociado a ella, el lugar asignado a las relaciones culturales entre España y Argentina en ese terreno. De tal modo, a través de intervenciones de autores diversos en torno del conflicto bélico, la revista a la vez que muestra cómo se piensan la función de la cultura -y por tanto de los intelectuales- ofrece, según los casos, una visión más o menos crítica de aquellas relaciones. Así, por ejemplo, sucede con "El centenario de Cervantes" (Rodó) o las "Meditaciones sobre el nacionalismo" (Rojas), "América y España" (Blanco Fombona), "El manifiesto germanista de los intelectuales españoles" (Unamuno), o "El cuento de la raza" (Del Campo).

Palabras Clave: Semanario La Nota; Intelectuales; Primera Guerra Mundial; España; Argentina.

Abstract
This article takes as its object weekly Argentinian La Nota to read between 1915 and 1917, in the light of the Great War, some emergencies of the reconfiguration related to specific topics of the dominant literary and intellectual debates, which took place the years immediately preceding and still in force, as it was the problems of national and associated to it, the place assigned to cultural relations between Spain and Argentina in that field. Thus, through the interventions of various authors, the magazine shows how to think the function of culture -and therefore of the intellectuals-, and at the same time, it offers a more or less critical sight into those relationships. Thus, for example, happens to "El centenario de Cervantes" (Rodó) or the "Meditaciones sobre el nacionalismo" (Rojas)", America and España" (Blanco Fombona), or "Manifiesto germanista de los intelectuales españoles" (Unamuno)", El cuento de la raza" (Del Campo).

Keywords: Weekly magazine La Nota; Intellectuals; First World War; Spain; Argentine.

1. Cuestiones generales sobre el semanario

La Nota, cuyo primer número apareció al cumplirse el primer año de la llamada Gran Guerra (14/08/1915), se publicó semanalmente en Buenos Aires entre 1915 y 1921. La colección completa es de 310 números y tuvo un carácter político-misceláneo.1 La Nota contó con una colaboración intergeneracional no sólo argentina y americana. En ella escribieron miembros de las elites intelectuales y políticas, escritores y críticos consagrados o noveles.2 El Emir Emín Arslán, director de la revista hasta el nº 272, llegó a la ciudad de Buenos Aires para desempeñar el cargo de cónsul general de Turquía en Argentina (Representante del Imperio Otomano, cargo que ocupó hasta mediados de 1915). Fue amigo personal de Joaquín V. González, vínculo que éste último enfatizó en el escrito publicado en el primer número del semanario ("Un recuerdo diplomático"); Leopoldo Lugones, lo incluyó como personaje secundario de "El puñal" relato perteneciente a Cuentos fatales (1924); en alguna ocasión, fue huésped del general Roca en su estancia "La Larga"; participó de las reuniones del bar La Helvética, lugar de encuentro de los redactores de La Nación, diario en el que también colaboró. Un dato que no deja de ser curioso: la playa de Punta del Este, El Emir, debe su nombre al director de La Nota, quien en los años 20 construyó su casa en la zona. De origen druso y cultura árabe fundó su revista con el fin llevar adelante una campaña antigermana en Buenos Aires, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, sumándose así al conjunto de la opinión pública de Buenos Aires, acentuadamente aliadófila. Aspectos centrales de su biografía personal e intelectual de los años correspondientes a la Guerra3, signados por la historia política turca, aparecieron con cierto detalle en La Nota y constituyen un episodio nada desdeñable para dar cuenta de formas de sociabilidad e intervención intelectual históricamente fechadas, a través de la prensa.4 Así sucede con los escritos y el banquete posteriores a "Reflexiones de un condenado a muerte" (nº 44, 10/06/1916), texto en el que Arslán repasaba su trayectoria político-diplomática, señalaba su condición de miembro (fundador) del Comité de los Jóvenes Turcos y explicaba las razones de su condena a muerte, vigente en Constantinopla, desde los primeros días de junio de 19165; estos textos y el agasajo señalan la continuidad con un tipo de prácticas presentes en otras publicaciones previas y contemporáneas, que como el homenaje o la demostración, fueron propias de una fase de la vida literaria argentina, respecto de que la tuvieron un matiz fuertemente cohesivo.
La Nota presenta una serie de rasgos de la prensa periódica más moderna y popular junto con otros que remiten a la prensa política y de elite, y este hecho le otorga un carácter singular. Es así que La Nota organiza su intervención política utilizando recursos característicos de los semanarios plebeyos, que se traducen -al menos desde la voluntad de ser leídos ampliamente- en modificaciones en tono, estilo, géneros usados y estándares de lengua deseables.6 La publicación tuvo secciones variadas, algunas más fijas que otras, en las que publicaban artículos breves; en ellas se propuso captar el interés de sus lectores a la vez que informarlos e intervenir en la construcción de su gusto y de guiarlos y formarlos en su propia visión sobre la Guerra.7

2. Los intelectuales8 y la guerra.

La Primera Guerra Mundial (La Gran Guerra, como se la denominó) es el hecho político internacional que aglutina, por esos años, gran parte de los debates intelectuales y de la esfera de la opinión pública, y de modo particular organiza La Nota puesto que funciona como la revista que defiende y promociona a los países aliados en contra de Alemania durante el conflicto y lleva adelante una decidida campaña antigermana en Buenos Aires (y enfrentada con el mismo gobierno turco), en oposición a otras publicaciones proalemanas como Germania, también impresa en la capital y contemporánea suya. La revista publicaba en cada número diversos artículos -firmados, con pseudónimo o sin firma- atribuibles a la redacción en los que sería posible reconstruir una perspectiva clara respecto de la guerra y una línea ideológica que habilita las críticas a diversos actores de la escena política nacional.9 En el marco de esta enunciación política del semanario, los intelectuales no solo argentinos, sino también americanos y europeos10 discutieron sobre la guerra que funcionaba como tema insoslayable del campo intelectual y literario, discusión que se planteaba además en una interlocución fluida con otros periódicos, particularmente La Nación en el que colaboraba no sólo el Emir Emín Arslán.11
La crítica ha señalado que durante la Primera Guerra Mundial la prensa europea fue un instrumento eficaz de propaganda y por primera vez se trató de una empresa que fortaleció sistemáticamente la identificación nacional, demonizando al enemigo; a su vez, exportó la guerra hacia otros continentes de modo tal que manipulaba los conflictos y aspiraciones de otras regiones y pueblos para que favorecieran al propio país (Hoffmann, 2009:121-122). A esto puede agregarse que, en el caso argentino y para el semanario, la discusión sobre el neutralismo, fue la llave de una crítica sistemática al yrigoyenismo desde el inicio de su gobierno en 1916. En La Nota, en términos generales pero especialmente en relación con la guerra, la prensa aparece como mediadora natural, como articulación y espacio de construcción de opinión y como fuente privilegiada de información, a la que se agregan los documentos diplomáticos12; entrevistas, encuestas, cables, y notas tomadas de otros medios se contaron entre las estrategias de construcción de opinión respecto de la Gran Guerra, en el ejercicio de una forma fundamentalmente ideológica de pedagogía. Desde esa perspectiva, la revista puede pensarse como un espacio de contacto entre elites letradas y público ampliado.
Al mismo tiempo, la discusión de la guerra es un expediente a partir del cual ingresa, sesgada desde esa perspectiva, la problemática aún vigente del nacionalismo cultural, algunos de cuyos casos paradigmáticos los constituyeron las diez "Meditaciones sobre el nacionalismo" de Ricardo Rojas publicadas sucesivamente desde el nº 6 al nº 16 aparecidas ese mismo año en forma de libro como La argentinidad y la crítica sobre el libro en 191713; algunas intervenciones de Lugones y sobre Lugones -"El tesoro de Scheherezada" el nº 1; las conferencias sobre Homero (nº 50) el comentario a la edición en libro (El payador) en 1916 de las conferencias de Lugones de 1913-14, o la atención otorgada a las empresas culturales editoriales contemporáneas del semanario, "La Cultura Argentina" de José Ingenieros o la "Biblioteca Argentina" de Rojas, dos proyectos que constituirían formas de intervención novedosas por parte de dos miembros de la cultura letrada, en tanto conjugaron -aunque con énfasis diversos: "ediciones críticas" versus "ediciones populares baratas"- el anhelo de construcción de un pasado nacional como sustento de una ficción identitaria y una visión positiva de las posibilidades que ofrecía para tal fin un público decididamente más amplio. Cabe aclarar que además de publicar "Servidumbre moral" en el primer número del semanario, fue en La Nota donde Ingenieros publicó su "Historia de una biblioteca" (nº 5, 7/9/1915) en el que explicaba los avatares pero también los propósitos de su empresa. Además, en el caso de la Biblioteca Argentina, La Nota consignó detalladamente sus comienzos ocupando en ello el espacio casi completo de la sección "Bibliografía" del nº 20.15 Por otra parte, la guerra, que encuentra en la nacionalidad el principio de identidad -son los países o las naciones, los que se reúnen y a la vez se distinguen dentro de la causa aliada- es una ocasión propicia para debatir en esa clave, cuestiones más específicamente culturales: la existencia de un teatro nacional, de una música nacional, de una novela nacional, de una tradición nacional, de un público nacional (Films, nº 5, José Bálsamo) y "nuestro gusto artístico" nacional (José Bálsamo), de la pintura (el salón) nacional (nº 60, Chiáppori).
Directamente enlazada con lo anterior, la presencia de España en La Nota no desentona con las discusiones en torno de la religación cultural de Argentina (y América) con la Península a partir de la reevaluación de la herencia española propia de los años que rodean al primer Centenario de la Revolución de Mayo. Tal tendencia que estuvo presente en posiciones ideológicamente antagónicas16 y que tomaría nuevo impulso luego de la guerra, tuvo en el semanario una modulación particular que consistió en una revisión crítica aunque matizada de los vínculos con España, que no tomó la forma de la injuria y que en sus versiones más contundentes estuvo de los propios españoles, una crítica cuyos planteos convocaron casi sistemáticamente reflexión acerca de los escritores e intelectuales. Esta carácter matizado pudo verse claramente en una de las entregas de "Cartas de España" de R. Gay de Montellá, "El por qué de la actitud de España ante el conflicto europeo" (nº 24, 463). De tal modo, a través de intervenciones de autores argentinos, americanos, y europeos no solo españoles en torno del conflicto bélico, la revista a la vez que mostraba un modo de pensar la función de la cultura -y por tanto de los intelectuales- ofrecía, según los casos, una visión más o menos crítica de aquellas relaciones.
La lengua como pilar de las relaciones entre España y América, apareció tempranamente en La Nota, "El Centenario de Cervantes" de José E. Rodó, publicado en la segunda entrega del semanario. El escrito ponía en su centro la cuestión del idioma, proponiendo una ligazón espiritual en "el sentimiento del pasado original, el sentimiento de la raza y de la filiación histórica" representados en la figura del autor de El Quijote y en el idioma como forma de solidaridad espiritual, para afirmar la existencia de un "núcleo de civilización heredado" modelado por la fuerza asimilación y progreso, muestra de una continuidad histórica "y de un abolengo que nos da solar y linaje conocido en las tradiciones de la humanidad civilizada" (30-31).17 Frente a esta consideración de Rodó, que acentuaba "la unidad" de las historias de España y América y la "fraternidad de sus destinos" (32), "América y España o Pueblos que hablan la misma lengua sin entenderse" de Rufino Blanco Fombona, que criticaba la ignorancia de los intelectuales españoles respecto de la producción sociológica, jurídica, literaria americana, retomaba el argumento de la lengua castellana común para denegarlo y para marcar una diferencia, "la mutua y radical incomprensión" "hasta en materias literarias", que asentada en la lengua se traducía sobre todo en lo espiritual; esa diferencia era producto de las influencias modeladoras del medio sobre las razas, que "modifican la psicología de pueblos jóvenes y de aluvión". En continuidad con el argumento que acentuaba la discontinuidad entre la Madre Patria y América, "El cuento de la raza" de Ricardo del Campo, propuso a su turno, tomar distancia de la España representada por los intelectuales germanófilos que suscribieron el manifiesto de apoyo a Alemania, en una contienda decisiva planteada como la "gran lucha entre las civilizaciones latina y germánica por la hegemonía universal" (421).18 En ese deslinde las figuras destacadas son, Unamuno y Maeztu.
Más allá de la participación de escritores españoles ya sea que escribieran sobre la Guerra o sobre cuestiones literarias más específicas (Ramón Pérez de Ayala, nº 29, "Prolegómenos al concepto de poesía", Eduardo Marquina "La estela interior" en 8 entregas), la presencia efectiva de los lazos con España se institucionalizaba y ratificaba a través de la literatura, en la existencia de "Antología castellana", sección dedicada a dar a conocer al público del semanario una selección de poetas españoles y americanos; esta sección que encontraba su fundamento implícito en la posesión de una lengua común, en función de la cual contribuir a la formación de un gusto estético que, por tanto, desdeñaba las disputas y los "exclusivimos" o "las pequeñeces de escuela" (nº 20, p. 893), para dar prioridad a lo ya legitimado por sobre lo que pudiera ser más novedoso, circunscribiendo sus elecciones a los escritos de autores españoles correspondientes a diferentes épocas consagrados por "el tiempo y la fama rumorosa" (893). Por otra España se hizo visible en La Nota como tema de colaboraciones de autores no solo nacionales que se ocuparon de sus costumbres, paisajes o su arte: "El tren botijo" de Ernesto Mario Barreda19, las notas -y dibujos- sobre Pastora Imperio (de E. Piot y Arturo Marasso Rocca), Tórtola Valencia, o las tertulias literarias madrileñas (Montellá).
De los colaboradores españoles de La Nota que se refirieron específicamente a la guerra, Ramiro de Maeztu ("La amenaza de Alemania", nº 44, p. 880)20, Montellá -en el artículo ya citado-, Luis Ariquistain ("Entorno de la guerra", nº 43), Antonio Machado21 o Miguel de Unamuno, sea tal vez Unamuno el caso más relevante. Además de los trabajos escritos en exclusiva para el semanario en el que colaboró de modo sistemático durante 1916, la revista publicó también, en las secciones "Variedades" o "Ecos", otros escritos suyos -cartas-, algunos tomados de medios periodísticos internacionales, que realzaban el antigermanismo declarado del autor.22 Es importante indicar que Unamuno llevaba adelante su campaña en favor de los aliados en el periódico Nuevo Mundo -lo mismo que Ramiro de Maeztu al que citara en alguno de sus textos aparecidos en el semanario- y en La Nación de Buenos Aires. Sus artículos de La Nota se enfocaron en la relación intelectuales y guerra. En "El manifiesto germanista de los intelectuales españoles", primera de sus colaboraciones (nº 29), aunque también en "Las liturgias de la higiene" (nº 35), "Al derredor de la intelectualidad" (nº 41), o "Una paradójica hipótesis sociológica sobre la guerra actual" (nº 46), Unamuno se abocaba a precisar las funciones y atribuciones de la práctica intelectual a la que identificaba con los problemas y valores de la alta cultura, distinguiendo a los intelectuales de los "hombres de carrera" -catedráticos antes que maestros- para trazar una implicación entre germanizantes y reaccionarios. Definía al intelectual como aquel que "vive sobre todo de la inteligencia (...) dedicado a la ciencia pura más bien que a sus aplicaciones prácticas, a la estética, a la lógica, a la ética, a la filosofía" (559). Explicaba que, en efecto, existían en España intelectuales germanófilos, que lo eran por motivos diversos (pedantería, esnobismo, pero también por buena fe, generalmente cientificistas, "espíritus enamorados de la técnica" y por lo mismo antiespeculativos o antifilosóficos, y materialistas); explicaba, además, que la cuestión del germanismo o del antigermanismo debían leerse en España como un episodio de la historia política propia, de la lucha entre las dos Españas.23 Por fin, definía la guerra como el conflicto entre democracia de la justicia e imperio de la fuerza y admitía con pesar que quienes defendían la causa aliada en su país, constituían una minoría.
El repaso sumario de las intervenciones de autores españoles, americanos y argentinos relacionadas con España, entre 1915 y 1917, así como la presencia de una sección especialmente dedicada a la poesía castellana, esto es española y americana, lo mismo que el hecho de convocar a intelectuales peninsulares destacados a formar parte del semanario (tales los casos de Unamuno, Maeztu, Marquina, Araquistain, Ramón Pérez de Ayala) son indicativos del lugar, si no principal, al menos destacado, que tuvieron en ese momento y para La Nota los lazos culturales con la Península. Como se dijo, y en el marco de la reevaluación de la herencia española que irradiara el primer Centenario de 1810, se dio en el semanario -de forma más o menos visible-, una revisión crítica aunque matizada de los vínculos con España; en el contexto de la Guerra, a la que se consideró como divisoria de aguas, tal revisión puso su acento en las atribuciones de los intelectuales, quienes, según lo demostraba el semanario, debían promover la defensa de los valores de la libertad y la justicia. Estos valores que identificados con Francia y las naciones aliadas en general, fueron el eje de la mayoría de muchas de las intervenciones sobre la guerra24, entroncaban con una filiación latinista que propia del fin de siglo XIX latinoamericano, sería retomada en parte, en los años veinte y una vez más, respecto de la "hermandad" entre Argentina y España.25

Notas

1 En relación con La Nota se han escrito trabajos de interés, desde una mirada que se focaliza en cuestiones de género y principalmente en la figura de Alfonsina Storni. Cf. "Periodismo y tecnologías de género en la revista. La Nota-1915-18" de Tania Diz; "Género y modernidad en Alfonsina Storni" sobre la prosa periodística de Alfonsina Storni en La Nota y La Nación de Graciela Queirolo (LASA, 2000); los escritos de Alfonsina en La Nota se incluyeron posteriormente en el libro Nosotras y la piel compilado por Mariela Méndez, Graciela Queirolo, Alicia Salomone (Alfaguara, 1998). También se ha incluido lateralmente al semanario en trabajos sobre orientalismo en la cultura argentina. Cf. "El orientalismo argentino (900-1940). De la revista Nosotros al grupo Sur" de Axel Gasket, Latin Amerincan Studies Center, University of Maryland, College Park, Working paper nº 22, 2008, www.lasc.umd.edu/Publications/.../WP22(AxelGasquet).pdf

2 Entre los que se cuentan: Joaquín V. González, Leopoldo Lugones, José Ingenieros, Enrique Prins, Alberto Gerchunoff, F. Barroetaveña, Ricardo Rojas, Rodolfo Rivarola, Francisco Sicardi, José Enrique Rodó, Matías Calandrelli, Juan Pablo Echagüe, Arturo Cancela, Gustavo Landívar, Edmundo Guibourg, Carlos A. Leumann, Carlos Gutiérrez Larreta, Alberto Tena, Alfonsina Storni, Álvaro Melián Lafinur, Ricardo Sáenz Hayes, Adolfo Agorio, Hugo de Achával, Almafuerte, Julián Aguirre, Benigno Bravo, Evar Méndez, Manuel Gálvez, Carlos Gutiérrez Larreta, Julio V. González, Baldomero Fernández Moreno, Luis María Jordán, Arturo Marasso Rocca, Carlos Astrada, Ernesto Mario Barreda, Rufino Blanco Fombona, Atilio Chiáppori, Clemente Onelli, Ricardo del Campo, Eugenio Díaz Romero, Ventura y Francisco García Calderón, Ataliva Herrera, Carlos López Buchardo, Agustín Enciso, Edmundo Montagne, Amado Nervo, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Ramón Pérez de Ayala, Antonio Machado, Emilio Coni, Juan José Soiza Reilly, Jorge Zaidan, Herbert Feibelmann, R. Gay de Montellá, José André, etc. Al mismo tiempo, en la revista se registró una gran de cantidad de colaboraciones bajo seudónimos, principalmente femeninos: Bebé, Amalia, La Niña Boba, Aglavaine, Angélica, Lola, Blanca, Madmoiselle Sagesse, M., Doctora X, Ivonne, Experta, Araceli (caricaturas), pero también masculinos: Macaya, Sirio, Pero Grullo, Néstor, Brand, Xenófilo, Porteño, H.E.G., Grajo, José Bálsamo (Cupertino del Campo), y otros neutros: DIXI, X, Z.

3 Vivió en Buenos Aires hasta su muerte, ocurrida en 1943. Entre sus obras se cuentan: La verdad sobre el harem (Buenos Aires. Otero, 1916), y Recuerdos de Oriente (1916), contemporáneas de la publicación del semanario y promocionados en el nº 3 de La Nota, en la sección Ecos, donde se anuncia que el director escribirá Recuerdos de Oriente y Occidente; La revolución siria contra el mandato francés (1926); Final de un idilio (Rodríguez Giles, 1917), Verdadera historia de las desencantadas (La Facultad, 1935); Los árabes. Reseñas histórico-literarias y leyendas (Sopena, 1941).

4 Ingresa como episodio/documento relevante para iluminar algunos aspectos de las relaciones turcogermanas.

5 El director de La Nota había publicado en el diario La Nación un artículo sobre el tema al que refería en "Reflexiones de un condenado a muerte. El artículo de La Nación apareció el 8 de junio de 1916, dos días antes que el de La Nota.

6 Así, La Nota constituye un material apropiado en, y a partir del cual, es posible precisar las reacciones, reacomodamientos y respuestas de un sector central del campo intelectual (el de la producción restringida/ alta cultura letrada) en relación con lo que ocurre en el terreno de la producción simbólica destinada a los sectores populares y medios.

7 "Ecos", estuvo presente desde el inicio y se ocupó de amplificar las noticias de procedencia extranjera sobre la guerra; "Bibliografía" daba cuenta de l; "Lectura" proponía una gama heteróclita de escritos cuya publicación no era ajena a la transmisión de algún valor moral. "Variedades", "Sección alemana", "Cositas del congreso", "Antología castellana", "Feminidades", "Cosas femeninas", "Páginas femeninas", "Los conciertos", "Teatros", "El teatro Nacional", "La semana teatral", (según sea quien escribe sobre teatro sucesivamente), "Caricaturas", "Poesías", "Revista de revistas" (subsumida, a veces, en Bibliografía). Se publicaban composiciones musicales, literatura extranjera de autores clásicos. Más tarde, además de caricaturas y dibujos, la revista incorporó fotografías.

8 La cuestión "intelectuales" aparece de diversas maneras; una de ellas es la tematización de la situación material y moral de los escritores en una serie de artículos de Arslán, que suscitaron, por ejemplo, la respuesta de Miguel de Unamuno.

9 En ese sentido, las colaboraciones de Carlos Alberto Leumann acerca del socialismo.

10 Almafuerte: "Apóstrofe" y "Alemania"; Alemania contra el mundo, de Francisco Barroetaveña, cuarta edición, con prólogo de Almafuerte. Este libro se publicó primero en El Diario de Láinez. El libro "nos reconforta, pues con la convicción de que el pueblo argentino no ha permanecido en una deshonrosa inconsciencia".

11 El caso paradigmático es La Nación, diario en el que colaboran varios de quienes escriben en La Nota, entre otros, Becher, Emir Emín Arslán, Lugones, Storni, Unamuno.

12 En ese sentido, es significativa la respuesta de Rodolfo Rivarola sobre la actitud argentina ante el último decreto alemán: "No sé que la opinión pública pueda formarse de otra manera que por la suma de opiniones particulares, y por eso, todos tenemos a la vez el derecho y la obligación de opinar", p. 1626.

13 La crítica estuvo a cargo de Álvaro Melián Lafinur y apareció el 3 de marzo de 1917, nº 89.

14 "Leopoldo Lugones", por Agustín Enciso, nº 55, 1916.

15 En Bibliografía sobre la "Biblioteca Argentina" de Rojas, se dice, en el nº 20, "Los primeros volúmenes aparecidos de la biblioteca Argentina fundada y dirigida por don Ricardo Rojas, sugieren la impresión inmediata que ella viene a constituir una obra de verdadera cultura literaria en nuestro país, poniendo en más íntimo contacto con el público los libros nacionales de más valor y más expresivo de nuestro espíritu y nuestra tradición". Las cuatro primeras obras son: Doctrina democrática de Mariano Moreno; El dogma socialista de Echeverría, Bases de Alberdi y Educación popular de Sarmiento. Subrayado mío.

16 En El solar de la raza de Manuel Gálvez, cuyos anticipos se publicaron en Nosotros y por el que la revista, aun en el disenso personal de los directores, le ofreciera un homenaje; en la crítica de Roberto Giusti a La restauración nacionalista de Rojas, aparecida también en Nosotros, Año IV, nº 26, febrero, 1910.

17 Rodó establece una "profunda correlación histórica" entre el genio de Cervantes y "la aparición de América en el orbe". "El descubrimiento, la conquista de América, son la obra magna del Renacimiento español, y el verbo de este Renacimiento es la novela de Cervantes. La ironía de esa maravillosa creación, abatiendo un ideal caduco, afirma y exalta de rechazo un ideal nuevo y potente (...) La filosofía del Quijote es pues la filosofía de la conquista de América".

18 Afirmaba que "esto pone de manifiesto una vez más que las seculares declamaciones de solidaridad de las razas no es más que un comodín de circunstancias que se coloca en el tapete cada vez que lo exige el interés del juego internacional" (421).

19 "Capítulo de un libro sobre España", nº 31.

20 "Mi propósito quedaría realizado si bastase este artículo para que algunos de los intelectuales que han hecho suya la causa de los aliados se fijasen en que el punto de vista supremo que justifica se actitud ante la guerra es este de evita que los hombres del porvenir se conviertan en dos clases: los alemanes y sus servidores. Con ello digo que la campaña literaria a favor de los aliados se ha hecho mal porque se ha insistido demasiado en ponderar los méritos de los aliados y en mostrar los defectos de los alemanes. En cambio no se hablado lo bastante del peligro que corre la independencia de todos los países, incluso los más alejados del teatro de la guerra. (...) porque han temido a que la conciencia del poder de Alemania debilitase entre sus propios ciudadanos la fe en la victoria" (880).

21 "España y la guerra", de Antonio Machado se publicó en el nº 47 aparecido el 1º de julio de 1916. El texto fue escrito especialmente para La Nota.

22 "Nuestra primera colaboración de Unamuno" en la sección "Ecos" del nº 28. Se transcribe la carta del escritor español en la que se muestra antigermano y avergonzado del germanismo de los españoles (555). Previamente, en el nº 17, en "Variedades", se transcribe una carta "privada" de Unamuno a su profesor J. Chevalier, aparecida en Le Temps de París, sobre "los sofismas, la presunción y la violencia de la política que ha inspirado la guerra de los germanos" (338). "Los alemanes son brutos por naturaleza", "falta de sentido moral", "falta de sentido estético".

23 La "España petulante y arrogante de los tiempos de Carlos I y Felipe II, nuestros dos primeros Austrias, España que se creía llamada a dominar el mundo; la España imperialista".

24 A Francia se le dedicaron distintos escritos, entro otros, "Francia" de Almafuerte o "Dios Proteja a Francia", Amado Nervo. Algunos escritos fueron tomados de otros medios como "Hermana Francia" de Gabriel D'Annunzio. Además, las secciones de Ecos, Bibliografía y Variedades hacían permanentes referencias a Francia.

25 Me refiero a la polémica entre La Gaceta Literaria de Madrid y la revista Martín Fierro que tuvo lugar en 1927.

Bibliografía

1. La Nota. Revista semanal, 1915-1917.         [ Links ]

2. Hoffman, Katrin, 2009. "¿Construyendo una 'comunidad'? Theodor Alemann y Hermann Tjarks como voceros de la prensa germanoparlante en Buenos Aires, 1914-1918", Iberoamericana, IX, 33, 121-137.         [ Links ]

3. Gasket, Axel, 2008. Latin Amerincan Studies Center, University of Maryland, College Park, Working paper nº 22. www.lasc.umd.edu/Publications/.../WP22(AxelGasquet).pdf         [ Links ]