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Olivar

versión On-line ISSN 1852-4478

Olivar vol.12 no.15 La Plata ene./jun. 2011

 

RESEÑAS

Kirmen Uribe, Bilbao-New York-Bilbao, Trad. Ana Arregui Martínez. Barcelona: Seix Barral, 2009, 205 pp.

Iratxe Martin Esparza

Universidad del País Vasco

Hay historias que pertenecen al escurridizo mundo de la memoria; en Bilbao-New York-Bilbao, novela galardonada en el Estado español con el Premio Nacional de Narrativa 2009, el escritor vasco Kirmen Uribe recorre tiempos pasados "convirtiendo en ficción lo que en otro tiempo fue realidad" e "inventando historias no sólo para ilustrar o educar, también para compartir creencias, para legar tradiciones o para acordarse de los antepasados". Cuatro generaciones (el abuelo Liborio; el padre Jose; el autor, narrador y protagonista Kirmen Uribe y el hijo de éste Unai) marcadas por cuatro épocas diferentes confluyen en el viaje de avión que Uribe hace desde Bilbao al aeropuerto JFK de New York.
Mientras que el tiempo se encarga de filtrar todo lo malo de los seres queridos que habitan en el imaginario del autor, muchas de las historias de la novela están fundamentadas en la tradición oral, en el discurso efímero que se va transformando con el paso del tiempo y que en esta obra, Uribe recoge y fija en el texto mediante la escritura, siendo posible así resumir la trayectoria de estas cuatro generaciones unidas por la vida, la muerte, el trabajo y el arte. El autor intenta novelar su mundo y lo consigue, a su manera, creando un espacio de 205 páginas repletas de gente buena, omitiendo los aspectos negativos que como personas y humanos tienen, sin importarle que esos personajes literarios de psicología complicada y personalidad múltiple e infranqueable que tanto atraen a lectores y críticos no ocupen espacio en su memoria. ¿Y por qué no? Kirmen Uribe prescinde de todo eso para contar las historias tal y cómo él las recuerda, tal y como otros muchos las contarían a la hora de mirar hacia atrás en sus vidas. Son historias que humanizan, emocionan, llanas, sencillas, sin complicaciones, construidas con retazos de aquí y de allá, con matices, "esos que son los más importantes en la vida".
Dos hilos conductores sirven de guía en la novela; la vida del arquitecto Ricardo Bastida por un lado, y la del pintor Aurelio Arteta por otro. Ambas transcurren de forma paralela, y mientras somos testigos de cómo Arteta crea los diseños de sus murales, Kirmen Uribe confecciona esbozos de historias para consolidar una sola. La inmediatez de todas ellas sugieren la rapidez con que se navega por Google o la celeridad con la que la mente es capaz de asociar ideas y pensamientos; una detrás de otra, el autor juega a contar sin profundizar, retazos de la red y de la vida, que no tienen un argumento definido pero que invitan a que el lector no quiera apartarse de la lectura, simplemente que quiera leer para despertar, sentir y emocionarse. Uribe fragmenta el tiempo y acentúa la técnica de la deconstrucción, en tanto que el narrador que nos habla en primera persona opta por poner a disposición del lector el mismo material que el propio escritor posee para escribir la novela, consiguiendo de esa forma la implicación directa del lector; la importancia de éste es patente en la novela y la construcción de la misma pasa a ser el tema conductor y principal de la obra. Una de las técnicas utilizadas por Kirmen Uribe para conseguir sus propósitos en la novela y, a la vez, el vínculo que enlaza pasado y presente es la del pluralismo estilístico; es decir, para el autor todos los estilos y todas las formas tienen cabida: desde las cartas que intercambian Bastida y Arteta mientras este último se encarga de las pinturas decorativas del edificio del seminario de Logroño, hasta los correos electrónicos que el protagonista cruza con Kaltzakorta (profesor de la Universidad de Literatura Oral de la Universidad de Deusto) o con Nerea, su mujer; pasando, por supuesto, por los mensajes que el protagonista lee en Wikipedia. El autor, por tanto, muestra el material que es imprescindible para dar cuerpo a la obra. Desde el principio, se sigue esta estrategia incluyendo entre las páginas del libro una copia del cuadro de Aurelio Arteta que va a ser tan importante en la novela: En la romería. Desde ese mismo momento el tiempo se vuelve espacio anunciando lo que va a ser una constante a lo largo de la obra: la alternancia entre el pasado y el presente que en el cuadro queda simbolizada con el paso del mundo antiguo al nuevo (claro contraste entre las mujeres del caserío y las de la ciudad).
Pero sin duda, habría que destacar la utilización que Uribe hace del navegador de a bordo, además de permitir visualizar al lector el tiempo y lugar exacto en que va transcurriendo la novela, es la referencia que el lector tiene del presente ya que las historias narrativas que se van tejiendo no dejarán de transportarle hacia el pasado. Curiosamente es en el aeropuerto de Frankfurt, justo antes de que Uribe tome el avión a New York, cuando éste comienza a leer el diario del hijo del arquitecto Bastida. En él se recogen las inquietudes del joven Ricardo, de 14 años, que en el año 1926 cruza el Atlántico en barco junto a su padre con destino a New York. Un viaje exacto al del protagonista, en el que el pasado formará parte del diario de Ricardo y el presente quedará plasmado en el mapa de vuelo que el autor se encarga de recordar constantemente. En el pasado, el joven Ricardo calcula que pasaran seis noches en el barco antes de avistar las costas estadounidenses; en el presente, en la pantalla incluida en el respaldo del asiento anterior del protagonista, se informa que la duración del vuelo será tan solo de siete horas y media. El viaje en barco, en contraposición al viaje en avión, la vida del abuelo Liborio frente a la de Unai, hijo del protagonista; la oposición entre lo antiguo y lo nuevo plasmada en el cuadro de Arteta es tan solo un anuncio de lo que le espera al lector a lo largo de la novela: el encuentro entre pasado y presente, la unión entre espacio y tiempo. El lector, por lo tanto, irá y vendrá moviéndose de forma fragmentaria entre cuatro generaciones teniendo oportunidad de recuperar testimonios e historias de otras muchas vidas.