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Kurtziana

versión On-line ISSN 1852-5962

Kurtziana vol.36 no.1 Córdoba ene./jun. 2011

 

A MODO DE EDITORIAL

¿Editar o no editar?: reflexiones sobre las revistas científicas regionales y algunas propuestas

 

Carlos Urcelay & Leonardo Galetto

IMBIV. Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal. Universidad Nacional de Córdoba, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Casilla de Correo 495. Córdoba (5000). Argentina.

 

Durante los últimos 10 años se ha debatido sobre los indicadores de calidad de las contribuciones que se publican en las distintas revistas científicas regionales y nacionales (por ejemplo, Coelho et al. 2003, Radicchi et al. 2008, Rau 2009, Geracitano et al. 2009, Galetto & Oesterheld 2010) que son utilizados en los distintos organismos de evaluación académica y científica de Argentina. Por ejemplo, los evaluadores de las Comisiones Asesoras (CA) de CONICET utilizan el índice de impacto de las revistas científicas (provisto por Thomson ISI) como la herramienta preponderante al momento de evaluar la calidad de los resultados de investigación. Esto ha producido una diferenciación marcada entre los trabajos científicos publicados en estas revistas con respecto a los que aparecen en revistas internacionales. De esta manera, en las evaluaciones que realizan regularmente las CA de CONICET, la valoración de los trabajos publicados en revistas nacionales o regionales es nula o insignificante. Paradójicamente, en algunos casos, las mismas personas que actúan como editores, autores o pares revisores en esas revistas nacionales o regionales son quienes se encargan de establecer dichas valoraciones cuando son convocadas por CA de CONICET y contribuyen de esa manera a reducir las posibilidades de supervivencia de esas revistas.

¿Por qué se utilizan índices como medida sobre la calidad de los trabajos?

La principal razón es que resulta imposible evaluar una gran cantidad de investigadores, cada uno con numerosas publicaciones, inspeccionando de manera directa toda su obra, que sería lo ideal. Por ello se recurre a distintos indicadores siendo uno de los más ampliamente utilizados el índice de factor de impacto provisto por el ISI. Lo que se asume es que, en promedio, los artículos publicados en revistas con índices más altos suelen ser de muy buena calidad científica. Como consecuencia, se genera una situación favorable para esas revistas internacionales resultando ser las más consultadas y elegidas al momento de enviarse manuscritos para que sean considerados para su publicación. Por contrapartida, la mayoría de las revistas científicas regionales no poseen índice de factor de impacto o, si lo tienen, es muy bajo. Se genera así una situación desfavorable para estas revistas que reciben cada vez menos manuscritos para ser publicados, donde es posible que algunos sean de muy buena calidad científica, pero muchos otros de calidad regular o baja. Todo esto tiene como corolario que los buenos trabajos que habitualmente surgen de una Tesis doctoral o excelentes revisiones que realizan investigadores experimentados, se vuelcan mayormente en revistas con mayor índice de impacto, generalmente editadas en el hemisferio norte. Ese flujo diferencial de trabajos trae aparejado dos graves consecuencias sobre las revistas regionales: (a) una disminución en la calidad y cantidad de trabajos que se envían a dichas revistas para ser publicados lo cual, en ocasiones, determina que se bajen las exigencias para que resulten aceptados para su publicación y (b) el paulatino desprestigio de estas revistas entre los miembros de la comunidad científica. Estas consecuencias se encuentran obviamente entrelazadas y hacen que se profundicen las dificultades para mantener la periodicidad y la calidad de los trabajos publicados en las revistas nacionales.

Problemas relacionados a la aplicación del índice de factor impacto como única medida de valoración de los trabajos

A nuestro entender estamos en un punto donde la comunidad académica debería evaluar la posibilidad de concebir criterios de evaluación donde se logre un cambio de valoración sobre los trabajos publicados en revistas nacionales y regionales. Para ello, es necesario primero reflexionar sobre esta situación que se ha generalizado a las distintas áreas de investigación y luego empezar a proponer e implementar medidas tendientes a fortalecer las revistas regionales. Vale la pena mencionar que, en general, las revistas que poseen mayores índices de impacto están, en su mayoría, en manos de grandes empresas editoriales. Por lo tanto, el índice de factor impacto provisto por el ISI pasa a ser también una herramienta publicitaria. Debido a esto, es posible que las estrategias y motivaciones editoriales para obtener índices mayores no necesariamente se relacionen por completo con aspectos científicos, aún considerando que los comités editoriales y los evaluadores sean renombrados científicos (Campanario 1996, Agrawal 2005). También es posible que, por tener una gran cantidad de trabajos para seleccionar, dichas revistas rechacen publicar contribuciones muy relevantes para el conocimiento científico (Campanario 1993a, b). La contraparte positiva de esta gran disponibilidad de manuscritos es que se aplican estándares cada vez más altos en muchas de esas revistas internacionales elevando la calidad científica de las contribuciones.
Por otro lado, intentar publicar en revistas internacionales conlleva dificultades relacionadas a la presentación de los resultados en otra lengua; por cierto estas dificultades nada tienen que ver con la calidad científica de los manuscritos, pero sí con ciertas capacidades que es necesario adquirir tanto para acceder al conocimiento como para intentar difundirlo en estos ámbitos (Clavero 2011a, b). Entonces, el problema de utilizar el índice de factor de impacto como 'única' herramienta de evaluación puede conducir a sesgos no deseados en la apreciación sobre la calidad, importancia y/o originalidad científica de los artículos de investigación. Es importante señalar aquí la existencia de otras bases de datos que proveen índices comparables y que podrían ser aplicados a revistas regionales o nacionales que no son tomadas por ISI (Galetto & Oesterheld 2010).

Situación de las revistas regionales

En general, las revistas regionales son sustentadas por instituciones de investigación que cada día disponen de menos recursos financieros y/o humanos para mantenerlas. En los casos en que se siguen defendiendo estas revistas, su edición y publicación se sustentan en un enorme esfuerzo que hacen los investigadores que se involucran indistintamente en el trabajo administrativo, académico y científico. Una cosa lleva a la otra y como resultado, estas revistas son poco leídas, sus artículos escasamente citados y escasamente valorados, incluso por los mismos investigadores que trabajan en el ámbito donde esas revistas son generadas y publicadas, como se mencionó más arriba.

¿Por qué publicar revistas regionales?

Consideramos que nuestras revistas constituyen una opción muy importante para la comunidad de investigadores de la región, porque cubren un espacio que no es proporcionado por las revistas internacionales para trabajos de importancia regional o local. Estudios de caso de especies de importancia regional, revisiones temáticas que cubran un área geográfica particular, inventarios regionales de especies, estudios taxonómicos de importancia local, son solo un puñado de ejemplos de estudios que son habitualmente rechazados por la mayoría de las revistas internacionales. La posibilidad de publicar resultados que resultan estratégicos para un país como el nuestro, habla por sí solo de la importancia de mantener y mejorar cada vez más las revistas nacionales. Claro que siempre es necesario mantener un estándar de calidad en los trabajos que se publiquen. Es importante también considerar que las revistas nacionales editadas por docentes-investigadores argentinos y apoyadas por organismos públicos, garantizan accesibilidad, gratuidad y facilidades para disponer de muy buenos trabajos de gran interés en nuestra lengua, lo cual se contrapone a las condiciones de las revistas internacionales donde muchas veces es necesario suscribirse con un alto costo para poder acceder a los trabajos publicados mayormente en inglés. Estos puntos son claves particularmente cuando se hace referencia a la disponibilidad de trabajos de gran interés para el sector educativo universitario y de nivel medio.
Si se dejaran de editar las revistas regionales posiblemente se produzcan cambios de nuestra cultura y sociedad ya que se pierde: (a) la posibilidad de conocer parte de resultados de importancia nacional o regional porque difícilmente todos los manuscritos con estas características puedan ser aceptados en revistas internacionales; como consecuencia, disminuyen las posibilidades de desarrollar programas de investigación sobre temas de interés local o regional; luego, si no se cultivan esas líneas de investigación tampoco se garantiza la formación de nuevos recursos humanos que las continúen, ya que necesariamente la estrategias se orientarán hacia temas de interés internacional buscando la posibilidad de generar resultados que puedan ser enviados a revistas internacionales para su consideración (tal como sucede en la actualidad para que los jóvenes investigadores cuenten con posibilidades de ingresar y mantenerse en la Carrera del Investigador de CONICET). Resumiendo, la formación de recursos humanos podría resultar afectada por los puntos señalados anteriormente, con la consecuente pérdida de especialistas en áreas que son y serán estratégicas para el país como el conocimiento de nuestra biodiversidad, el estudio de los pueblos originarios, el desarrollo de productos a partir de especies nativas, por mencionar sólo algunas. La cadena de consecuencias no deseadas se va alargando e inevitablemente la cultura del país y la sociedad toda termina siendo modificada en contra de intereses regionales; (b) a lo anterior se suma que la valiosa experiencia adquirida a lo largo de décadas sobre el proceso de edición de distintas revistas de gran prestigio regional se irá perdiendo inevitablemente.
Si valorizamos nuestras revistas y logramos seguir mejorando su edición y la calidad de lo que se publica, nos beneficiaríamos por la ampliación del espectro de alternativas para enviar los resultados de los trabajos que se realizan en el país para el creciente plantel de investigadores argentinos y sudamericanos. Al mismo tiempo, comenzaríamos a revertir la percepción instalada en la última década sobre el escaso valor de publicar en este tipo de revistas y transformar el cambio de valoración en un círculo virtuoso (Galetto & Oesterheld, 2010).
Lo anterior no desmerece el esfuerzo de seguir intentando la publicación de manuscritos en las mejores revistas internacionales de cada área del conocimiento. Es importante destacar el valorable desafío que implica medirse con especialistas en distintos campos del conocimiento que actúan como pares evaluadores de primer nivel internacional. Más aun, es imprescindible que aquellas contribuciones que constituyen significativos aportes al conocimiento global sean dadas a conocer en revistas que son leídas en los principales centros de producción de conocimiento.

¿Qué debería(mos) cambiar en el sistema de ciencia y técnica para comenzar a promover la edición de las revistas científicas regionales?

En nuestra opinión habría que revisar los parámetros que se aplican actualmente en las CA de CONICET en sus evaluaciones, tratando de dar el valor que se merecen a los trabajos de calidad que se publican en revistas nacionales y regionales. Una alternativa concreta en este sentido es la que proponen Galetto & Oesterheld (2010), considerando nuevas bases de datos donde se encuentran disponibles índices bibliométricos que incluyen muchas de las revistas nacionales y regionales. Otra posibilidad sería que los evaluadores utilicen los índices en general pero presten particular atención a la calidad de los artículos publicados en revistas regionales, dándoles una valoración más allá de los índices.
Por otro lado, será necesario lograr un mayor apoyo financiero para las revistas nacionales por los organismos nacionales de promoción de ciencia y tecnología para poder profesionalizar algunas etapas del manejo y edición de manuscritos, como las también las de publicación de la revista.
Finalmente, sería importante coordinar los distintos organismos públicos nacionales (por ejemplo, MINCyT, CAICyT, CONICET, Universidades Nacionales) y sociedades científicas sin fines de lucro para poder ahorrar recursos y tiempo en estas importantes tareas. En esta primera etapa, es fundamental contar con el apoyo político de las distintas instituciones para generar confianza en todo el sistema de ciencia y tecnología a mediano y largo plazo. Asimismo, resulta fundamental que también se involucren los investigadores consolidados en el sistema no solo para liderar el cambio de percepción, sino para enviar con cierta regularidad manuscritos de alta calidad a nuestras revistas, ya que los buenos trabajos son actualmente enviados a revistas internacionales. Otra posibilidad es organizar secciones especiales junto a especialistas en distintas áreas del conocimiento ya que estas actividades específicas darían una rápida visibilidad a nuestras revistas y entusiasmaría a nuevos contribuyentes a enviar sus trabajos.

¿Qué deberían cambiar las revistas regionales?

Lo primordial es que se evite la publicación de artículos de baja calidad científica. Lo anterior no tiene que ver con la escala espacial de los resultados (i.e. regional o local) ya que, como argumentáramos más arriba, es justamente la escala de abordaje lo que valoriza a las revistas regionales. Esto sin dudas requiere especial atención por parte de los evaluadores y de los editores para no confundir una cosa con otra. Además, quienes están encargados de la administración editorial de las revistas deberían seguir haciendo esfuerzos para reducir los intervalos de tiempo que existen entre la recepción de los artículos y la publicación de los mismos; naturalmente esto también requiere un esfuerzo de los evaluadores asignados a los manuscritos y de la posibilidad de contar con algún presupuesto para mejorar estas tareas editoriales y de evaluación.
Asimismo, en la medida de lo posible, deberíamos pensar seriamente en fusionar algunas revistas dentro de una misma disciplina o disciplinas afines para lograr (a) disminuir los costos y el trabajo de edición, (b) lograr un mayor número de entregas por año y mayor regularidad y puntualidad en la publicación de cada entrega, (c) tener todas las revistas en su versión on-line y así facilitar el acceso a los contenidos, (d) incluir las revistas en buscadores internacionales para lograr la mayor visibilidad posible de cada trabajo y (e) facilitar el financiamiento de la distribución de las revistas.

Conclusiones

La calidad de un artículo científico no pasa directamente por el índice de impacto de la revista donde se encuentra publicado y las revistas regionales constituyen un valioso espacio donde se pueden publicar al menos parte de los mejores resultados de nuestras investigaciones. Es necesario reflexionar sobre nuestra mirada sobre las publicaciones regionales ya que somos nosotros mismos, los investigadores, quienes en gran medida podemos revertir los problemas actuales asociados a la valoración y supervivencia nuestras revistas. A nuestro juicio, no solo vale la pena seguir editando revistas nacionales, sino que resulta estratégico para un país valorar y fortalecer las investigaciones científicas de calidad que son de interés local y regional. Además, constituyen un espacio para defender nuestra lengua y de esa manera facilitar el acceso al conocimiento que se produce en el país, abriendo y potenciando distintas posibilidades educativas y de divulgación científica de alta calidad.

Referencias bibliográficas

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