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Subjetividad y procesos cognitivos

versión On-line ISSN 1852-7310

Subj. procesos cogn. vol.14 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dic. 2010

 

 

El empleo de herramientas informáticas en la investigación sistemática del discurso en psicología

The employment of software tools in systematic discourse research in psychology

David Maldavsky*

* UCES. E-mail: dmaldavsky@elsitio.net

Resumen
El autor se refiere al comienzo a los primeros ensayos de realizar estudios sistemáticos del discurso con un enfoque clínico o psicosocial en el país. Luego distingue entre diferentes niveles de análisis del discurso: relatos, actos del habla, palabras, y su valor específico. Más adelante menciona los desarrollos de las dos últimas décadas en la investigación del lenguaje natural recurriendo a instrumentos informáticos, sobre todo diccionarios. Luego hace referencia a un instrumento desarrollado para la investigación de los deseos en la investigación clínica, el cual corresponde a un método más amplio, el algoritmo David Liberman (ADL). Para ubicar el lugar del diccionario en el contexto de los instrumentos de investigación del método, describe algunos rasgos generales de los conceptos y los niveles de análisis del método. Se refiere brevemente a los estudios con el ADL de 1) escenas relatadas (mediante la investigación de los relatos), 2) escenas desplegadas en el vínculo (mediante la investigación de los actos del habla, los componentes paraverbales y la motricidad), y 3) palabras (mediante el diccionario computarizado). Expone también ciertos rasgos de las comparaciones entre los resultados de los análisis aplicando los diferentes instrumentos del ADL. A continuación, presenta sumariamente algunos rasgos generales del diccionario: conceptos, cantidad de palabras, preparación del material, funciones del mismo en el análisis del material. Tras ejemplificar las diferentes funciones del diccionario, el autor hace referencia a algunos breves ejemplos de su empleo en la investigación clínica.

Palabras clave: Palabras; Actos del habla; Relatos; Investigación clínica; Diccionario computarizado.

Summary
In the first place the author refers to the first intents in the country to carry out systematic studies of discourse with a clinical or psychosocial approach. Then the autor differentiates the different levels of discourse analysis: narrations, acts of speech, words, and their specific value. After that the author mentions the developments of the past two decades regarding natural language research by means of information technology tools, especially dictionaries. Then the author refers to an instrument developed for the investigation of wishes in clinical research, which integrates a more comprehensive method, the David Liberman (DLA) algorithm. To situate the dictionary in the context of the research instruments of the method, the author describes some general features of the concepts and levels of analysis of the method. He refers briefly to studies with the DLA of 1) narrated scenes (through the narrations research), 2) scenes deployed in the relationship (through the investigation of acts of speech, paraverbal components and motricity), and 3) words (through the computerized dictionary). Then the author presents certain traits of the comparisons between the results of the analyses ensuing from the application of the DLA instruments. Next the author summarily presents some general features of the dictionary: concepts, number of words, preparation of the material, functions of the dictionary for the analysis of material. After illustrating the different functions of the dictionary, the author refers to some brief examples of its use in clinical research.

Key words: Words; Acts of speech; Narrations; Clinical research; Computerized dictionary.

Orígenes y desarrollo de la investigación sistemática del discurso en psicología
Verón y Sluzki (1970) realizaron un estudio del estilo en tres grupos de pacientes en entrevistas individuales, en las que se suministraba una serie de consignas. Sobre la base del test de Phillipson se seleccionaron tres clases de pacientes: obsesivos, fóbicos e histéricos. Los autores estudiaron las perturbaciones lingüísticas en los tres grupos de entrevistados. Posteriormente estudiaron también en cuenta las relaciones semánticas entre las frases. Por ejemplo, concluyeron que: los fóbicos tienen el índice mayor de perturbación semántica grave (frases incompletas, omisión, sonido incoherente y lapsus linguae) y de perturbaciones sobre el total de palabras. En cuanto al monto de información, no son tan redundantes como los obsesivos pero más que los histéricos. Las redundancias compensan su confusión, por lo cual su mensaje se asemeja globalmente al de un histérico, pero es menos "interesante". Además, los fóbicos poseen un bajo índice de secuencias temporales de tipo histórico, a diferencia de las histerias, que presentan un mayor índice de éstas (por lo cual su discurso es más ordenado, pese al alto valor de confusión). En este estudio pionero, los autores solo toman en cuenta ciertas estructuras clínicas, pero no consideran otras.

Con un enfoque más abarcativo, Liberman (1970) y luego Liberman y Maldavsky (1975) estudiaron los relatos y los actos del habla en siete grupos de pacientes, que van desde la esquizofrenia a la histeria, incluyendo sus variantes no patológicas. Los autores se esforzaron por dar sistematicidad a sus hipótesis, a las que pretendieron conectar con conceptos psicoanalíticos, sobre todo los del deseo y la defensa. En otros países se desarrollaron los primeros instrumentos para el análisis sistemático de relatos, como el CCRT, propuesto por Luborsky y Crits-Christoph et al. (1990), y de los actos del habla, como el propuesto por Stiles (1992).

En el terreno del análisis de palabras, el empleo de la computadora para investigar el discurso de paciente y analista comenzó hace unos 35 años (Spence, 1968, 1969, Dahl, 1972, 1974). A lo largo de estas más de tres décadas la elección del programa dependió del proyecto concreto de investigación. Entre los interrogantes que se pretendió encarar figuran la diferenciación entre trabajo analítico y resistencia, el conflicto central, la redundancia en el lenguaje de paciente y terapeuta, la evaluación de resultados terapéuticos y muchos otros temas (Bucci, 1993, 1997; Clippinger, 1977; Kächele y Mergenthaler, 1983; Mergenthaler, 1985). Los instrumentos empleados no siempre fueron diccionarios. Entre los diccionarios podemos mencionar, en la década del 90, las propuestas de Kächele, Hohage, Mergenthaler (1983), Mergenthaler y Bucci (1993), Bucci (1988). Estos autores diseñaron diccionarios cuyo objetivo era detectar si un hablante relata, expresa sentimientos, desarrolla pensamientos o hace referencias a estados y procesos corporales. Versiones más refinadas de estas primeras propuestas llevaron a diferenciar entre ambigüedad y precisión en el discurso, etc.

Más recientemente, Fertuck, Target y Mergenthaler (2004) propusieron utilizar un análisis computarizado de palabras para investigar un concepto, el del funcionamiento reflexivo (Fonagy et al, 2002). A su vez, Pennebaker & Francis (1999) desarrollaron el Linguistic Inquiry and Word Count (LIWC), un programa diseñado para estudiar en el nivel de las palabras conceptos tan variados como emoción, abstracción, variables demográficas, medidas de personalidad, encuadres formales e informales, falsedad y honestidad, etc. Por nuestra parte, nos interesa crear un programa computacional que contenga el saber psicoanalítico sobre el valor de la palabra desde la perspectiva de la pulsión y el deseo por un lado y la defensa por otro (Maldavsky, 2001, 2002b). Los diccionarios propuestos hasta el presente, aunque valiosos, no surgieron de estas categorías teóricas. Fueron diseñados con otros criterios y para otros objetivos, aunque muchos de sus aportes pueden recuperarse en otros instrumentos.

El algoritmo David Liberman (ADL)
Los conceptos y su operacionalización
En diferentes textos propusimos (Maldavsky, 1997, 1998, 2002a, 2002b, 2003, 2007) desarrollar instrumentos para la investigación sistemática del las manifestaciones que tengan como base los conceptos centrales del psicoanálisis, es decir, pulsión (y el correspondiente deseo) y defensa. Entre estos dos conceptos (deseo y defensa) el central es el primero. Los deseos tienen un repertorio acotado, y cada uno de ellos tiene prevalencia en una u otra de las principales estructuras clínicas. El inventario de los deseos es LI (libido intrasomática), O1 (oral primario), O2 (sádico oral secundario), A1 (sádico anal primario), A2 (sádico anal secundario), FU (fálico uretral) y FG (fálico genital).

En cuanto al repertorio de las defensas, es conveniente distinguir entre funcionales y patógenas y entre centrales y complementarias. Las defensas funcionales centrales son: sublimación, creatividad, acorde a fines, y las patógenas, represión, desmentida, desestimación de la realidad y la instancia paterna, desestimación del afecto. En cuanto a las defensas complementarias, suelen ser secundarias a alguna de las centrales, y suelen adquirir un carácter funcional o patógeno según sea funcional o patógena la defensa central. Entre estas defensas complementarias figuran: identificación, proyección, introyección, formación reactiva, anulación, evitación, condensación, desplazamiento, etc.

Las defensas suelen estar asociadas a ciertos deseos. La investigación de la defensa parte de la premisa freudiana de que las defensas son destinos o vicisitudes de la pulsión (y consiguientemente, del deseo). Es decir que a cada pulsión o deseo le corresponden determinadas gamas de la defensa. Por ejemplo, una defensa como la desmentida puede combinarse con O2 (en los rasgos de carácter depresivos) y con A1 (en los rasgos de carácter vindicatorios).

Relaciones entre el diccionario y otras herramientas del ADL
Los deseos antes mencionados pueden ser detectados en el nivel de las palabras o en el nivel de las escenas o episodios. Tales escenas pueden ser narradas o desplegadas en los hechos en un intercambio con otros sujetos. Para investigar los deseos en las escenas, el ADL cuenta con varios instrumentos: 1) una grilla de las secuencias narrativas, 2) una grilla de los actos del habla, 3) una grilla de los componentes paraverbales, 4) una grilla de los desempeños motrices. La grilla de las secuencias narrativas permite investigar escenas relatadas, pero también es útil para categorizar el tipo de escena desplegada en una manifestación, sea o no verbal. Las grillas de los actos del habla y los componentes paraverbales permiten investigar escenas desplegadas. Las grillas de los desempeños motrices permiten estudiar escenas desplegadas y, en ciertas oportunidades, escenas relatadas (cuando la motricidad es una forma de relatar algo de una manera histriónica).

La grilla de las secuencias narrativas se basa en una categorización de las escenas, que van desde un estado inicial a un estado final, pasando por tres transformaciones intermedias: en la primera, en un sujeto despierta un deseo, en la segunda, el sujeto intenta consumarlo, y en la tercera se presentan las consecuencias de esta tentativa de consumación, que puede o no ser exitosa. Cada uno de estos estados y estas transformaciones tiene rasgos específicos según cual sea la pulsión en juego. Por ejemplo, el estado inicial para FU es la rutina, mientras que para O2 es el paraíso, el surgimiento del deseo se presenta para FG como un deseo de totalización estética y para O1, como un deseo cognitivo abstracto, etc.

Las grillas de los actos verbales del habla y de los componentes paraverbales están diseñadas para detectar escenas desplegadas en un intercambio con otros sujetos. En cuanto a los actos verbales del habla, para LI aparecen las cuentas y la catarsis, para O1 la deducción abstracta y para FG la promesa y la exageración. En cuanto a la grilla de los componentes paraverbales, a LI corresponden el tono somnoliento, así como la gangosidad y los eructos, mientras que a O1 corresponden el tono metálico y el chasquido de lengua, y a A1 corresponden el tono provocativo o insultante y las onomatopeyas. La grilla de los desempeños motrices detecta las pulsiones en las escenas expresadas por las actividades corporales de un sujeto (motricidad tendiente a la alternación interna en LI, a aferrar y dominar un objeto en A2, etc.).

También es posible estudiar los deseos en las palabras. En este nivel también es posible discriminar la especificidad de las unidades de análisis desde la perspectiva de los deseos. Por ejemplo, respecto del deseo FG, en que importa la búsqueda del embellecimiento al engalanar los propios encantos con adornos, cobra resalto la tentativa de impactar estéticamente al configurar o modelar la propia imagen según lo que el hablante supone que el otro desea. Entonces destaca la búsqueda de ser modelado siguiendo una manera, una forma, y ello conduce a que se jerarquice la pregunta "cómo" y a que los adverbios de modo (terminados en "mente"), que responden a ella, pasen a integrar el archivo correspondiente. También en relación con este deseo he tomado otras muchas decisiones al enlazar los análisis de textos concretos con la sistematización de relatos y frases. Así, "alhaja", "regalar", "asco", "adornar", "pollera", "moño" y muchos otros términos forman parte del archivo correspondiente.

En el deseo FU, el apego a la rutina o la imposibilidad de rescatarse de ella suele implicar que el hecho de salir deje al personaje desorientado, carente de brújula. En este marco resulta coherente que cobren resalto interrogantes del tipo "dónde" o "cuándo", ligados a la localización témporo-espacial. Verbos como "orientar", "ubicar", "localizar", pasan a integrar el archivo inherente al lenguaje del erotismo fálico uretral. De modo similar podemos justificar otras muchas decisiones, por ejemplo, ligadas con el valor que en este lenguaje del erotismo tienen los verbos que aluden a la regulación de las distancias y el contacto.

En los relatos propios del deseo A2, las escenas de un juramento público solemne en un contexto institucionalizado dan lugar a que incluya en los archivos "deber", "tradición", "moral", "estudiar" y otros términos que aluden a la tentativa de dominar y controlar mediante un saber ligado a los hechos concretos. También incluí "limpiar", "biblioteca", y muchas otras palabras.

Igualmente, en el marco de las luchas justicieras (vengativas), propias del deseo A1, el gozar con la humillación de otro, de cuya debilidad se abusa, constituye una diversión contrapuesta al aburrimiento. Las escenas de encierro o de parálisis motriz impotente en la derrota forman parte de estos relatos, del mismo modo que las palabras usadas como actos. En consecuencia, "denunciar", "delatar", "aburrir", "insultar", "divertir", "traicionar", "encarcelar" y muchos otros términos integran el archivo correspondiente.

Respecto del deseo O2, las escenas de sacrificio implican frecuentes referencias al sufrimiento, a tolerar, a las expresiones de los sentimientos, al amor, a la vida en familia, por lo cual incluí en el archivo correspondiente términos como "soportar", "doler", "entristecer", "egoísmo", y muchos otros.

El lenguaje del deseo O1 privilegia escenas ligadas al pensar abstracto, lo cual implica la aparición de aparatos, utilizados como medios para extraer datos y conclusiones: telescopios, computadoras. En cuanto a la motricidad, importa el uso de la lengua o de los dedos. De todo ello deriva que "prestidigitador", "filmar", "televisar", "abstraer", "esencializar" y muchos otros términos formen parte del archivo correspondiente.

El lenguaje de LI pone el énfasis en escenas correspondientes a la exacción económica o a la intrusión orgánica. En consecuencia, las alusiones contables o las referencias a estados corporales constituyen criterios orientadores para agrupar las palabras. Términos como "dividendos", "renta", "ganancia", "tripas", "gargajear", "toser", "viruela" y muchas más forman parte de este archivo.

Con estos instrumentos es posible realizar investigaciones cualitativas y cuantitativas. Las investigaciones concretas llevaron a concluir que a menudo los resultados de los análisis de los relatos, las escenas desplegadas y las palabras resultan coincidentes. Por ejemplo, un sujeto puede relatar que ha sido elegido como destinatario para recibir una información clave sobre los enigmas del universo, lo cual corresponde a O1, y puede emplear frases referidas a un pensar abstracto, que también corresponde a O1, y además apelar a palabras referidas a aparatos que permiten establecer la conexión a distancia, como la computadora o el telescopio, que es igualmente inherente a O1. Pero en otras ocasiones se observan diferencias parciales entre unos y otros resultados. Por ejemplo, un relato correspondiente a FG, referido a una mujer atractiva, puede ser realizada con frases extremadamente cuidadosas, incluyendo objeciones, aclaraciones y rectificaciones (A2), A su vez, el resultado del análisis de las palabras con el diccionario coincide con el de las frases, pero no con el del relato.

Es conveniente agregar que, a diferencia de los instrumentos descritos poco antes, que estudian escenas o episodios, el diccionario permite investigar los deseos que el sujeto tiene potencialmente disponibles para su expresión, los cuales pueden o no expresarse en los relatos o en los actos del habla.

Características del diccionario
Es hora de describir la herramienta del ADL que estudia las palabras como expresión de los deseos. El programa consta de un diccionario y de diferentes funciones. El diccionario está constituido por siete archivos, uno por cada deseo. En cada archivo figuran unidades compuestas por: 1) fragmentos de palabras, 2) palabras, 3) conjuntos de ellas. El total de los archivos incluye unos 650.000 términos, correspondientes a unos 5.000 radicales. La versión inicial del diccionario corresponde al año 2000, a la cual siguieron dos, una de 2002 y otra de 2005. En este momento está en proceso una nueva versión. Todas ellas parten de una misma base de palabras, que se fue enriqueciendo progresivamente, y junto con ello se agregaron nuevas funciones.

En psicoanálisis estamos habituados a darle más de una significación en cuanto al deseo a una misma palabra. Por lo tanto, numerosas palabras quedan incluidas en más de un archivo, con un máximo de tres de ellos. El instrumento permite un empleo interactivo que facilita al usuario la decisión acerca de si acepta o no las opiniones que el programa propone. Pero también permitir un empleo automático, sobre todo útil cuando el texto por analizar es muy extenso; por ejemplo, el discurso del paciente a lo largo de una semana de análisis. Para el análisis interactivo el programa muestra el contexto lingüístico en que detecta y analiza cada palabra, así como su valor gramatical, ya que algunas palabras, como "arrojo", cambian de significado si operan como sustantivo o como verbo conjugado. El análisis interactivo permite no solo eliminar algunas de los valores que el programa otorga a determinadas palabras, y también permite interpretar de otro modo algunas de dichas palabras, así como introducir nuevos términos que aparecen en un discurso concreto y sobre los cuales el diccionario no parece tener sensibilidad discriminante. Las decisiones que tome un evaluador al emplear la versión interactiva del diccionario requieren de una consulta con otros evaluadores, que actúen como jueces independientes y prevengan de los riesgos de sesgo en la interpretación del texto por parte de quien realiza la investigación.

Al analizar un texto, el programa tiene al menos ocho funciones: 1) distribuye los términos detectados en columnas correspondientes a cada uno de los deseos, 2) describe las características gramaticales de las palabras detectadas, 3) menciona cuáles han sido detectadas y cuáles no, 4) presenta al usuario las diferentes alternativas de interpretación que el diccionario propone para alguna palabra y le plantea a dicho usuario si habrá de elegir una de ellas, varias, todas o ninguna, 5) consigna las cantidades de términos del texto íntegro, de aquellos a los cuales es sensible y de los que aparecen en cada una de las columnas, 6) propone un valor cuantitativo para cada término detectado, como corresponde a un índice de calibración o ponderación, 7) aporta un panorama de significatividades (para lo cual recurre a una coloración diferencial, una para cada deseo) en un texto dado, 8) elimina ciertas opiniones vertidas en cada columna, las cuales corresponden a aquellos términos que más frecuentemente requieren de un examen crítico. Además, permite eliminar y agregar palabras en los archivos, y presentar una "torta" con los porcentajes de palabras detectadas en un texto. Los resultados de los análisis pueden quedar guardados en los archivos del usuario y ser enviados a terceros.

El programa puede realizar dos tipos de estudio. Uno tiene un carácter automático; el otro es más artesanal e interactivo. Las funciones 1, 2, 3, 4 y 7 tienen importancia en los estudios más artesanales e interactivos. Otra combinatoria de funciones es útil cuando se realizan análisis automáticos.

Respecto de la calibración o ponderación, merece una exposición más detenida. Al comparar los diferentes elementos contenidos en la base de datos del programa, advertimos que la cantidad de palabras que expresan los diferentes deseos no se distribuye de manera pareja entre los siete archivos. He aquí las cantidades (Cuadro I).

Cuadro I: Cantidades de palabras y porcentajes globales de cada archivo

Consecuentemente, hemos propuesto un índice de calibración para las ocurrencias según pertenezcan a una u otra de las columnas, he aquí la propuesta (Cuadro II):

Cuadro II: Índice de calibración

También realizamos pruebas para detectar si todos los deseos adquieren prevalencia o si alguno no resulta captable, en todo su valor, por el programa. Comprobamos que todos ellos han tenido, en algún estudio, algunas de las posiciones prevalentes desde el punto de vista estadístico (con calibración). En este marco se advierte tanto más el valor del programa como un legado psicoanalítico sobre la significatividad de las palabras.

Desambiguación
Uno de los principales problemas pendientes en la investigación del discurso con herramientas informáticas en psicología deriva del hecho de que los programas suelen relacionar a cada palabra con solo un concepto, mientras que a menudo las palabras son plurisignificativas, y por lo tanto admiten más de una interpretación y se relacionan con más de un único concepto.

Los problemas ligados con la multiplicidad de interpretaciones de determinadas palabras se diferencian en tres grupos: 1) los relacionados con la ya mencionada multiplicidad de significaciones de una misma palabra, 2) los relacionados con los homónimos, y 3) los ligados con las coincidencias O1-A2. En relación con el primero de los tres problemas ligados con la multiplicidad de interpretaciones, cabe señalar que en el diccionario ADL hemos relacionado algunas palabras con un máximo de hasta tres conceptos. Si se aplica el análisis automático del diccionario, el resultado incluirá todos los conceptos correspondientes a dicha palabra. En cambio, el análisis interactivo permite elegir entre estas alternativas. La diferencia entre ambos análisis es de un 15%. Si bien a primera vista esta diferencia resulta de poco peso, no está distribuida de manera homogénea en relación con cada concepto, por lo cual en algunas ocasiones pueden resultar más importantes, incluso decisivas. En consecuencia, en ocasiones es conveniente recurrir a un análisis interactivo para afinar el enfoque de los resultados. Claro está, al recurrir a este análisis interactivo, que implica la decisión de eliminar algunas de las interpretaciones que propone el diccionario para una palabra, es conveniente que el investigador realice una prueba de confiabilidad interjueces, que prevenga de los riesgos del sesgo. Respecto del segundo punto (homónimos), podemos mencionar términos que pueden ser tomados como verbos y como adverbios o equivalentes. Así ocurre con "como" y con "para", por ejemplo. Si se desea usar la versión automática con solo breves decisiones de un empleo interactivo, puede optarse por eliminar todos los "como" y los "para" analizados. Si se desea emplear el diccionario en forma interactiva, la solución depende de la ubicación de la palabra estudiada en su contexto-frase. Claro está, el agregado de un instrumento complementario que permita el reconocimiento sintáctico de cada palabra resolvería parte de este problema. Pero otros homónimos pueden presentar problemas que no se resuelven con estos criterios y que requieren de una solución interactiva. Es más complicado aún el análisis de aquellas palabras que pueden corresponder tanto al pensar abstracto (O1) cuanto al pensar concreto (A2). En este caso, la misma palabra puede tener una u otra significación, o ambas. Una solución que recomendamos es estudiar si el diccionario ha detectado otras palabras O1, como "telescopio", "esencia", "espíritu", etc., en el discurso del paciente. Otra solución consiste en estudiar si las escenas desplegadas o relatadas corresponden a O1. Si así no ocurre, proponemos eliminar O1 en su totalidad.

Al menos estas son las soluciones que hallamos hasta el presente para encarar los problemas de las múltiples interpretaciones de una misma palabra. Es posible que nuevas versiones del diccionario, apelando a recursos informáticos más sofisticados, permitan restringir de manera más económica (en tiempo y esfuerzo) la actividad de desambiguación.

Un ejemplo de la combinación entre los diferentes instrumentos del ADL para detectar deseos
A veces sucede que un paciente presenta un cambio repentino en su organización psíquica durante la sesión, que usualmente involucra la sustitución de unas defensas por otras, así como también el reemplazo de la prevalencia de algunos deseos por la predominancia de otros. El programa computarizado del ADL puede detectar estos cambios globales en el discurso del paciente. Un ejemplo es el estudio llevado a cabo sobre una sesión con Mrs. C. El material de la sesión fue fragmentado en 9 sectores, teniendo en cuenta los temas que desarrolló la paciente (Maldavsky et al. 2005).

1. Durante la quinta sesión de su terapia, Mrs. C. (28 años) habló acerca de su relación con su nueva asistente, Betty. Ya no se sentía tan molesta con ella como el año precedente. Betty era el tipo de persona que solía irritarla: demasiado entusiasta, muy bulliciosa y ruidosa, pero a la vez intensa, aunque aparentaba ser muy amable y sensible con los estudiantes. Mrs. C. explicó que, como la chica tenía que asistir tanto a su colega como a ella, comenzó a sentirse celosa. Sin embargo, no podía dejar de tratarla mal. Estaba celosa también de que los estudiantes le respondieran mejor a Betty que a ella. Como había sido cuestionada por la conducta de su asistente, no podía decidir si disciplinarla o darle algún consejo. Mrs. C. pensó que era gracioso que pudiera dar consejos a los demás a pesar de tener problemas para controlarse a sí misma.

2. En las discusiones le costaba mucho argumentar. Si tomaba una decisión acerca de algo, entonces las cosas debían hacerse así y no de otra manera. Esa era una razón por la cual a veces peleaba con su marido cuando no había necesidad de hacerlo.

3. Luego comenzó a hablar acerca del teléfono. No le gustaba hacer llamadas e intentaba siempre posponerlas. Pero una vez que estaba comunicada por teléfono le resultaba muy difícil poner fin a la conversación. Su padre tenía la misma característica. Si ella llamaba a su casa, su padre buscaba a su madre inmediatamente, pero si ésta no se encontraba y tenían que hablar, ambos entraban en pánico. Parecía ser una reacción mutua.

4. Después relató un episodio con David, su marido: ella requería su opinión para algo, pero él no parecía estar interesado. Mrs. C. lo comparó con su padre. Esta vez quería hablar acerca de algo que ocurrió en la escuela: tenía que hablar con una madre acerca del comportamiento de su hijo, pero en lugar de programar una entrevista, le mencionó a esta el problema cuando fue a buscar al chico al colegio. Sabía que este procedimiento no era conveniente pero no pudo detenerse, y esa conducta la sorprendió muchísimo. Agregó que hace eso todo el tiempo, habla antes de pensar y dice cosas que no quería decir. Comenta también que no le gusta señalar cuestiones negativas antes de aludir a las positivas.

5. El terapeuta intervino para señalar que Mrs. C. estaba siempre buscando la aprobación respecto de lo que decía, y ella manifestó su acuerdo con él. El terapeuta agregó que esperaba su aprobación tanto como esperaba la de David. La paciente respondió que del terapeuta necesitaba que la escuchase, pero de David requería algo más que eso. Le daba miedo que el analista no aprobara a algunos de sus amigos, porque era ella quien no los aprobaba en realidad. Agregó que para sentirse cercana a alguien tenía que encontrar algo que criticarle. El terapeuta dijo que en ese momento ella necesitaba saber si él aprobaba lo que estaba diciendo o no, y que quizás quería criticarlo. Tras una pausa y algunas dudas, la paciente agregó que a veces se preguntaba si toda esta terapia la llevaría a algún lado y si no era alguna clase de broma. Comentó que pensaba que la terapia era algo que en realidad no le hacía bien a nadie y que costaba mucho dinero. Agregó que le resultaba difícil concurrir y acostarse en el diván a solas con el terapeuta, un hombre. Sentía que no podía hablar de eso porque era algo muy íntimo.

6. Mrs. C. cambió de tema: se había sentido horrorizada de sí misma la noche anterior. En un curso al que asistía, había observado la corbata de su profesor, la había tomado con la mano y había halagado su textura. Nunca antes había hecho algo así. Estaba segura de que la reacción de su profesor había sido de horror también, porque se había extralimitado.

7. La paciente comentó que solía ser siempre muy callada cuando comenzaba un nuevo curso. No obstante, una vez que decía algo comenzaba a comportarse de manera opuesta y se volvía bastante agresiva. Sin darse cuenta, solía anticiparse a lo que el otro iba a decir, y lograba así que la conversación no llegase a ningún lado, o por lo menos no a donde hubiera llegado si ella se hubiese detenido a tiempo.

8. La otra cuestión que encontraba cuestionable acerca del psicoanálisis era su alto precio. Y en cuanto al dinero, comentó que intentaba planear un presupuesto con David pero le costaba mucho ahorrar, siempre tenía que gastar todo el dinero de que disponía. Además David había dicho que ella debía guardar su propio dinero pero ella quería compartir las cuestiones financieras con él, con el fin de controlarse más. Solía gastar mucho dinero en regalos caros para compensar el hecho de ser incapaz de detectar qué era lo que la otra persona quería.

9. Luego comenzó a hablar de ropa. Dijo que no podía evitar ir de compras por un largo tiempo y gastar mucho dinero de una sola vez. Solía prestar atención a lo que la gente se ponía porque eso era lo que todos hacían en la escuela en que trabajaba. También había prestado atención a lo que el terapeuta tenía puesto, y sentía envidia de los colores que usaba y la libertad con que los elegía. Pensaba que era importante halagar a la gente por como estaba vestida, le gustaba cuando se lo hacían y entonces ella lo hacía a los demás. Después dijo que no era como esas chicas que pensaban y hablaban todo el tiempo de ropa, pero que de hecho suponía que pensaba bastante en ello.

Durante la sesión la paciente se rió, aclaró frecuentemente su nariz y su garganta mientras hablaba, y en varios momentos su sistema digestivo dejó oír ruidos.

Desde el punto de vista de los actos del habla, predominó A2 (narración de hechos concretos, descripciones de sus pensamientos, autocríticas y, en particular, dudas durante la última parte del primer fragmento). Tuvieron cierta relevancia algunas oraciones interrumpidas (que correspondían a FU) y dramatizaciones (correspondientes a FG). El predominio de A2 disminuyó un poco durante algunas partes de la sesión, cuando pasaron a tener mayor peso O2 (referencias a la falta de aceptación por parte de su marido y de otros interlocutores), FG (elogios, exageraciones) y FU (autointerrupciones, avances ambiciosos). Hacia el final de la sesión prácticamente desaparecieron las dudas (A2), aunque no las autocríticas (A2). El análisis de las palabras con el diccionario muestra los siguientes resultados para los cuatro componentes dominantes en cada uno de los nueve fragmentos, como se puede observar en el Cuadro III.

Cuadro III: Análisis computarizado de las palabras en la sesión de Mrs. C.

Este análisis con el diccionario nos permite arribar a ciertas conclusiones: 1) hay coincidencias entre los resultados respecto del comienzo y el final de la sesión, 2) O2 tiene una relevancia creciente en los fragmentos 4 y 8, en que llega casi a equipararse con A2 en la primera posición, 3) FU tiene una posición central en los fragmentos 6 y 7, 4) en el fragmento 8 LI posee un peso llamativamente más alto, casi equiparable al de LI. Aunque los fragmentos 1 y 9 muestran los mismos deseos centrales, en idéntico orden de relevancia, se detecta una disminución del peso de A2 y un aumento de FU.

Entre los cuatro rasgos que el análisis pone de relieve, es conveniente comenzar con el tercero, el valor de FU en los fragmentos 6 y 7. El fragmento 5 coincide con el comienzo de las intervenciones del terapeuta. Éste interpretó el deseo hostil de la paciente hacia él, que había sido sofocado y, como había ocurrido previamente, podía volverse contra ella como una autocrítica de la que tenía que defenderse con su usual recurso de hablar sin parar.

El inicio del fragmento 6 mostró la predominancia de FU y FG en el relato de una escena de avance seductor con un profesor de la paciente. Esto fue seguido de una breve expresión de FU (el sentimiento de horror de la paciente respecto de su propio avance). Desde la perspectiva de los actos del habla, predominaron las referencias a no ser reconocido por su interlocutor (O2), la narración de hechos concretos (A2), la conducta de avance, las interrupciones de su propio discurso (FU) y las exageraciones (FG). Entre ellos FU es dominante. Algo similar ocurre en el fragmento 7.

Desde la perspectiva del análisis de las palabras, los fragmentos 6 y 7 muestran similares resultados, pero el estudio de las escenas presenta una diferencia en particular respecto del valor de FU. En el fragmento 6 la paciente avanzó en su deseo ambicioso, y solo luego se detuvo horrorizada; en el fragmento 7 reveló los mecanismos de evitación que la dejaron desorientada. En consecuencia, la importancia de FU en los fragmentos 6 y 7 parece ser un efecto de la intervención del terapeuta. En el fragmento 6 FU correspondía al despliegue de un episodio de avance luego interrumpido, y en el fragmento 7 correspondía a lo opuesto, es decir, a una actitud evitativa.

La importancia de O2 es mayormente detectada en los fragmentos 4 y 8. Es conveniente comenzar la investigación de O2 centrándonos en el fragmento 8. En este sector de la sesión la paciente cambió de tema y empezó a hablar de "la otra cosa" que estaba pensando, o sea el dinero. La narración fue un poco errática. Sin embargo, es posible distinguir un cambio desde la referencia al costo de su tratamiento hacia su propia mezquindad y un intento fracasado de ahorrar dinero, que dio lugar a una inclinación a gastar su dinero desmedidamente. Había intentado también compartir sus planes de ahorrar dinero con su marido (explicando que había crecido con esa convicción) pero luego terminó gastando todo el dinero que tenía. De esta manera el relato cambió bruscamente del dinero que gastaba en psicoterapia (LI) a referencias a su sensación de ser tacaña (O2) y a la tendencia a un gasto hemorrágico (LI). En el nivel de las frases predominaban las autocríticas (A2), las referencias al dinero (LI) y a sus propios estados (O2). El análisis con el programa muestra también que en el de un estado tóxico. Esta condición tóxica parece ser el resultado más extremo de las tendencias de control y evitación de Mrs. C., que comenzaron a aparecer en el fragmento 6 y, en particular, en el fragmento 7. En este punto es posible considerar el peso de algunas de las manifestaciones paraverbales de la paciente: su frecuente tendencia a inspirar y aclarar la garganta y sus ruidos estomacales, que son expresiones de LI.

Durante la sesión, el aumento de O2 en el Fragmento 4 puede también ser una expresión de los sentimientos de la paciente hacia un terapeuta en silencio. La prevalencia equivalente de O2 en el Fragmento 8 parece ser un efecto del retorno del mutismo del terapeuta.

El predominio de A2 al principio y al final de la sesión puede ser aclarado al combinarse con el análisis de los actos del habla: el mismo deseo conduce a dos escenas desplegadas parcialmente opuestas: dudas en el fragmento 1, y toma de decisiones en el fragmento 9.

En consecuencia, el estudio con el diccionario nos permitió localizar los momentos de cambio clínico, plantear las preguntas acerca de los mismos y avanzar en el análisis de cada fragmento respecto de la predominancia de determinados deseos y de determinados actos del habla.

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Fecha de recepción: 15/12/09
Fecha de aceptación: 10/05/10