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Diaeta

versión On-line ISSN 1852-7337

Diaeta vol.28 no.130 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./mar. 2010

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Estado nutricional al ingreso de los pacientes internados con VIH

Nutritional status of hospitalized HIV patients at admission

 

Soledad Freijo1, Analía Mengoni1

1 Licenciada en Nutrición. Hospital General de Agudos Juan A. Fernández. Argentina.

Mención XVI Encuentro Anual de Nutricionistas

Correspondencia: solefreijo@yahoo.com.ar/ analiamengoni@yahoo.com.ar

Recibido: 25 de noviembre de 2009.
Aceptado en su versión corregida: 12 de febrero de 2010.

 


Resumen

Introducción: La mayoría de los pacientes con diagnóstico de VIH/SIDA se internan con complicaciones propias de la enfermedad que repercuten en su estado nutricional.
Objetivo: Describir el comportamiento de los componentes del perfil nutricional de los pacientes con diagnóstico de VIH/SIDA que se internan en el Hospital General de Agudos Juan A. Fernández (Argentina).
Materiales y métodos: Estudio descriptivo, transversal, y prospectivo. Se analizaron los datos correspondientes a pacientes con VIH/SIDA que ingresaban a la institución. Se completó una ficha nutricional registrando componentes del perfil nutricional evaluados: % de pérdida de peso (%PP), compartimento graso (CG), compartimento proteico (CP), Índice de Masa Corporal (IMC), Valoración Global Subjetiva (VGS), Datos Bioquímicos (DB) y Consulta Nutricional previa (CNP).
Resultados: La muestra quedó conformada por 22 pacientes. El 32% presentó un %PP severo en los 6 meses previos a su internación (IC 95%=12,4 - 61,4). El 55,6% de las mujeres reflejó un CG superior al rango máximo recomendado (IC 95%=13,6 - 79,1), el 30,8% de los hombres superó el rango máximo (IC 95%=9,0 - 61,7). El 36% presentó un CP disminuido (IC 95%=15,8 - 65,6). El 63,6% presentó un IMC adecuado (IC 95%=34,3 - 84,1). El 59,1% presentó una VGS inadecuada (IC 95%=30,3 - 80%). El 86,3% manifestó nunca haber tenido consulta nutricional previa (IC 95%=62,8 - 97,0).
Conclusión: el análisis de los componentes del perfil nutricional refleja como la población infectada que ingresa a la unidad de internación, presenta un perfil nutricional inadecuado con alteraciones en el compartimento proteico y graso las cuales pueden o no ser justificadas por el tratamiento antirretroviral o por el curso propio de la enfermedad.

Palabras clave: VIH; Evaluación nutricional; Hospitalización.

Abstract

Introduction: Most of the patients diagnosed with HIV/AIDS are hospitalized with complications that are typical of the disease and which have an impact on their nutritional status.
Objective: To describe the behaviour of nutritional profile components of patients diagnosed with HIV/AIDS who are admitted at Juan A. Fernández General Acute Care Hospital (Argentina).
Material and methods: Descriptive, cross-sectional and prospective study. The profile of HIV/AIDS patients admitted at the hospital was analysed. A nutritional assessment form was completed with the components of the assessed nutritional profile: weight loss percentage (WLP), body fat percentage (BFP), protein percentage (PP), Body Mass Index (BMI), Subjective Global Assessment (SGA), Biochemistry Data (BD) and Prior Nutrition Appointment (PNA).
Results: The sample comprised 22 patients. 32% had a severe WL during the 6 months prior to their admission (CI 95%=12.4 - 61.4). 55.6% of women had a BFP higher than the maximum recommended range (CI 95%=13.6 - 79.1), while 30.8% of men were above the maximum range (CI 95%=9.0 - 61.7). 36% had a low PP (CI 95%: 15.8- 65.6). 63.6% had an adequate BMI (IC 95%=34.3 - 84.1). 59.1% had an inadequate SGA (CI 95%: 30.3 - 80%). Finally, 86.3% stated that they had never attended a nutritional appointment (IC 95%=62.8 - 97.0).
Conclusion: The analysis of the nutritional profile components shows that the infected population that is admitted in the unit has an inadequate nutritional profile with alterations in the protein and body fat percentages, which may or may not be justified by the antiretroviral treatment or by the course of the disease itself.

Keywords: HIV; Nutritional assessment; Hospitalization.


 

Introducción

El manejo del perfil nutricional del portador de VIH requiere fundamentar metas con base en un diagnóstico nutricional minucioso para cuya elaboración se integran indicadores clínicos, dietarios, antropométricos, bioquímicos y funcionales (1).

No existe un método ideal de valoración que permita predecir cuando el estado nutricional de un individuo precisa de intervenciones especiales. No obstante, la valoración del perfil nutricional debería realizarse a intervalos regulares como parte del manejo de pacientes con diagnóstico de VIH (2).

La desnutrición, aunque no es universal, es muy frecuente en la población de infectados por el VIH y abarca un amplio abanico de alteraciones, con déficits de macro y micronutrientes, cuya máxima expresión es el Síndrome de Adelgazamiento ("Wasting syndrome"), definido como una pérdida involuntaria de peso superior o igual al 10% del peso habitual, acompañada de astenia y fiebre (intermitente o constante) o diarrea crónica, en ausencia de otra etiología que la propia infección retroviral.

La evaluación conjunta de varios parámetros nutricionales (porcentaje de pérdida de peso, compartimento graso, compartimento proteico, índice de masa corporal, valoración global subjetiva, datos bioquímicos) ha sido utilizada en diferentes combinaciones para identificar precozmente la desnutrición.

En un reciente informe del Consejo de Europa se verifica la presencia de malnutrición en los hospitales europeos en un 50% de los pacientes ya en el momento del ingreso, cifra que tiende a empeorar a medida que la estancia se prolonga (3). Muchos de los pacientes llegan a la internación, con un pobre estado inmunológico y nutricional. Un estudio realizado en Brasil, refleja como el 94% de los pacientes con diagnóstico de SIDA internados en un hospital presentaron algún grado de desnutrición (4).

Las Asociaciones Dietéticas Americana y Canadiense indican que la educación nutricional debe ser recomendada a todos los pacientes VIH positivos luego de ser diagnosticados como tales. Diversos estudios destacan que la nutrición es un componente esencial en la atención de individuos infectados con VIH ya que casi desde la aparición de la enfermedad, la infección producida por el VIH ocasiona cambios en el estado nutricional (5).

A nivel mundial, la malnutrición al ingreso hospitalario en estos pacientes es alta repercutiendo así en su estadía hospitalaria y recuperación.

Por esto es que se considera necesario conocer el estado nutricional de los pacientes que se internan con diagnostico de VIH/SIDA para poder realizar una intervención nutricional precoz, sistematizada y eficiente.

El objetivo del presente trabajo fue describir el perfil nutricional de los pacientes con diagnóstico de VIH/SIDA que se internan en el Hospital General de Agudos Juan A. Fernández durante el período enero - marzo 2008.

Material y métodos

Se estudió una muestra de 22 pacientes con diagnóstico de VIH/SIDA que se internaron en el Hospital General de Agudos Juan A. Fernández en el período enero - marzo 2008.

  • Criterios de Inclusión: Pacientes con diagnósticos de VIH/SIDA mayores a 18 años, que puedan ser evaluados en el período comprendido entre las primeras 48 horas desde su internación, con diagnostico de VIH/SIDA previo a la internación y que puedan ser evaluados antropométricamente.

  • Criterios de Exclusión: Pacientes con aislamiento de contacto o impedimento para manifestarse. Pacientes que se nieguen a realizar la valoración antropométrica y/o a colaborar en la entrevista.

  • Coordenadas temporo-espaciales: Enero - Marzo 2008. Unidades de internación de Clínica Médica y Cirugía del Hospital General de Agudos Juan A. Fernández. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

  • Muestreo: Todos los pacientes que cumplían con los criterios previamente citados en el momento de la internación.

Se realizó un estudio descriptivo, transversal y prospectivo.

Durante los meses de enero - marzo de 2008, se evaluaron a todos los pacientes con VIH/SIDA que ingresaban en las unidades de internación de Clínica Médica y Cirugía del hospital General de Agudos Juan A. Fernández. A cada uno de ellos se le completó una ficha nutricional de elaboración propia en la cual se registraron datos personales, bioquímicos y antropométricos.

  • Los datos personales fueron obtenidos de la historia clínica y/o a través de la entrevista con el paciente, a quien se interrogó sobre consulta nutricional previa.

  • Los datos antropométricos empleados para analizar el perfil nutricional fueron:

    - Peso: se utilizó una balanza de palanca C.A.M®. Las lecturas se realizaron cada 100g. Se colocó al paciente en el centro de la plataforma de la balanza, efectuándose la lectura con el fiel en el centro de su recorrido.

    - Talla: Se utilizó el tallímetro de la balanza. Se tomó con el paciente de pié con los talones juntos, cuidando que el mentón se ubique de manera que el borde inferior de la cavidad orbitaria se encuentre en línea horizontal con la parte superior del trago de la oreja. Se efectuó la lectura deslizando el tallímetro hasta que el mismo se encontró en contacto con la cabeza del paciente.

Pliegues cutáneos: Se midieron los pliegues del hemicuerpo derecho utilizando el calibre de Cescorf®. Todas las medidas se efectuaron con el paciente de pie, comprimiendo el pliegue de grasa entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda. La toma de la medida no superó los 3 segundos.

  • Pliegue Tricipital: se tomó en el punto medio entre acromion y olécranon, en cara posterior del brazo.

  • Pliegue Subescapular: Se efectuó un pliegue diagonal a 45 grados con respecto a la horizontal, dirigido hacia abajo y afuera sobre la punta del omóplato.

  • Pliegue Bicipital: En zona anterior del húmero 1/3 medio, formando un pliegue en dirección al eje del hueso.

  • Pliegue Supraíliaco: En la cara lateral del tronco por encima de la cresta ilíaca. El pliegue será paralelo a la misma.

Circunferencia muscular del brazo: Se obtuvo como: Perímetro medido - (3,1416* medida del pliegue graso)

Circunferencia del brazo o perímetro braquial (PB): se tomó mediante una cinta métrica metálica e inextensible a la altura del punto medio que une el acromion y el olécranon. El paciente permaneció de pie o sentado en la cama con el brazo descubierto y relajado al costado del cuerpo.

Como parte del análisis del perfil nutricional también se utilizó la Valoración Global Subjetiva adaptada a pacientes con HIV: Se recolectó información de la historia clínica y se interrogó al paciente sobre los ítems que conforman la VGS. La VGS es un cuestionario multi-paramétrico. Es de fácil aplicación y de resultados reproducibles, con poca variación inter-observador y con buena correlación con una valoración nutricional reglada y sistemática (6). Puede ser utilizada en pacientes hospitalizados o ambulatorios y clasifica a los pacientes en tres grupos: A - Bien nutrido; B - Moderadamente desnutrido o con riesgo de desarrollar desnutrición: C - Severamente desnutrido. La VGS clasifica como mal nutridos a aquellos pacientes que presentan riesgo de complicaciones médicas derivadas de su estado nutricional y que previsiblemente se beneficiarán del apoyo nutricional (7). A pesar de la subjetividad de este método, se ha demostrado el alto grado de concordancia entre distintos observadores y la reproductibilidad de los resultados (8).

La herramienta usada en pacientes infectados con VIH "Revised Subjective Global Assesment for HIV infected Individuals" incluye 5 categorías a evaluar: cambio de peso, ingesta, síntomas gastrointestinales, capacidad funcional y examen físico descriptas en la bibliografía(9).

Los datos bioquímicos se obtuvieron del primer análisis de laboratorio registrado en la historia clínica del paciente en la internación.

Variables de caracterización

Sexo: según datos obtenidos de la historia clínica (Categorías: Femenino/Masculino)

Motivo de internación: según datos obtenidos de la historia clínica (Categorías: Neumonía/Tumor asociado/Alteraciones gastrointestinales/Otros).

Edad: se registró la edad de los pacientes en años cumplidos según información en la historia clínica. (Categorías: 20 - 30 años / 30,1 - 35 años / 35,1 - 40 años / Mayor de 40 años).

Variable en estudio

Perfil nutricional

Se describió a través del análisis de sus componentes: % Pérdida de Peso, Compartimento Graso, Compartimento Proteico, IMC, Valoración Global Subjetiva, Datos Bioquímicos y Consulta Nutricional Previa.

1. Porcentaje de pérdida de peso:

El porcentaje de pérdida de peso relaciona el peso usual con el peso actual del paciente correlacionándolo con el tiempo en que se produjo la pérdida.

% Pérdida de peso= PU-PA /PU x 100

El porcentaje de pérdida de peso se categorizó según los criterios de la tabla 1.

Tabla 1. Pérdida de peso en función del tiempo.

Fuente Blackbum, GL. Bistrian BR. 1977.

2. Compartimiento Graso:

Los datos se obtuvieron a través de la valoración antropométrica y su registro en la ficha nutricional de elaboración propia.

El porcentaje de masa grasa se obtuvo utilizando la fórmula: ((4,95/DC) - 4,5) x 100.

La densidad corporal (DC) se estimó por ecuación según edad y sexo (Método de Durnin-Womersley, 1974)(10) a partir del logaritmo de la sumatoria de 4 pliegues (pliegue tricipital, bicipital, subescapular y suprailíaco)

Los resultados obtenidos por fórmula se compararon con los siguientes valores de referencia de masa grasa (Kamimura et al, 2005):

Varones: hasta 25% del peso corporal
Mujeres: hasta 30% del peso corporal.

Un valor superior al de referencia será considerado exceso de masa grasa corporal.

3. Compartimento Proteico:

Se describe a través del análisis de la circunferencia muscular del brazo (CMB).

CMB: PB - (0,314xPT). Dicho resultado se comparó con tablas de referencia (NHANES I. 1971 - 1974)

El Compartimento Proteico se consideró adecuado (cuando el valor de la CMB se encontró entre los percentilos 10-90), inadecuado: (cuando el valor de la CMB se encontró fuera de los percentilos 10-90) y por déficit (cuando el valor de la CMB fue inadecuado por ser menor al percentilo 10).

4. Índice de Masa Corporal (IMC):

Se describe a través de la fórmula Peso/Talla2. Se clasificó según la tabla 2. Para el límite inferior de normalidad se utilizó el criterio de adelgazamiento para pacientes con HIV de Wanke y col. (11)

Tabla 2. Clasificación del IMC.

Fuente: Polo R et al, 2006.(3) (*) Wanke C et al, 2004. (11)

El IMC se categorizó como adecuado cuando el valor obtenido por la fórmula, correspondió a la clasificación normal, inadecuado por déficit con valores correspondientes a la clasificación desnutrición leve, moderada o grave e inadecuado por exceso cuando correspondió a la clasificación sobrepeso u obesidad.

5. Valoración Global Subjetiva adaptada a HIV (VGS) (según registro en la ficha nutricional de elaboración propia).

Clasifica a los pacientes en tres categorías:

A - Bien nutrido; B - Moderadamente desnutrido o con riesgo de desarrollar desnutrición; C - Severamente desnutrido.

La VGS se categorizó como adecuada cuando el resultado obtenido se correspondió con la categoría A o bien nutrido. Las categorías B o C fueron consideradas inadecuadas.

6. Datos bioquímicos:

Los rangos de normalidad se ajustaron a los valores utilizados por el laboratorio del Hospital General de Agudos Juan A. Fernández. La categorización se observa en la tabla 3.

Tabla 3. Valores de referencia de los datos bioquímicos.

Fuente: Hospital A. Fernandez

7. Consulta Nutricional Previa:

Se categorizó como variable dicotómica (Si/No) según el paciente haya manifestado haber tenido o no una entrevista nutricional previa a su internación. Cuando el paciente refirió no haber tenido una consulta previa se indagó sobre las causas, que se categorizaron en a)Falta de sugerencia por parte de su médico de cabecera, b)No lo consideró necesario, c) Desinterés por parte del paciente.

Procesamiento y Análisis Estadístico de Datos: El registro de datos se realizó en forma manual completando la ficha nutricional. Los datos se obtuvieron a partir de la historia clínica, la entrevista y la valoración antropométrica. Se cargaron en planillas de almacenamiento de datos realizadas en forma computarizada a través del programa Microsoft Excel 2007.

El análisis de los datos se realizó a través del paquete estadístico VCCSTAT.En primera instancia se determinó el porcentaje de cada una de las variables estudiadas. Se describió el comportamiento de cada una de ellas y se estableció las relaciones entre las variables de acuerdo a los objetivos planteados. Cuando fue necesario, se realizó la estimación de bandas de confianza del 95% y se calculó el nivel de significación de cada una de las relaciones analizadas. El nivel de significación establecido fue de alfa (0.05).

Descripción de la muestra: Se analizaron los datos de 22 pacientes con diagnóstico de HIV/SIDA. Respecto de la distribución por sexo, 13/22 (59%) era de sexo femenino y el resto, masculino (41%). El promedio de edad fue de 37,7 años con un mínimo de 24 y un máximo de 48 años.

En cuanto a la distribución de la población según edad, la mayor parte su ubicó en el rango superior a los 40 años, 10/22 (45,4%); seguido por el rango de 20 - 30 años, 6/22 (27,3%).

En relación al comportamiento de la variable motivo de ingreso, 10/22 (45,5%) lo hicieron por neumonía, 3/22 (13,7%) por alteraciones neurológicas, 1/22 (4,5%) por tumor asociado, 1/22 (4,5%) por alteraciones gastrointestinales y 7/22 (31,8%) por otros motivos.

Resultados

El 32% de la población presentó una pérdida severa de peso en los 6 meses previos a su internación. (IC 95%=12 - 61%), mientras que el 23% de la población tuvo aumento de peso en los 6 meses previos a la internación. (IC 95%= 7,8 - 52,3%). (Tabla 4).

Tabla 4. Distribución de la muestra según porcentaje de cambio de peso. (n=22).

El 55,6% de la población femenina estudiada presentó más de un 30% de grasa corporal. (IC 95%=20,8 - 86,3), el resto presentó entre 20 y 30% de grasa corporal. El promedio de masa grasa corporal en la población femenina estudiada fue de 28,5%.

El 54% de la población masculina estudiada presentó menos de un 20% de grasa corporal. (IC 95%=24,3 - 81,6%)(Tabla 5). El promedio de grasa corporal en los hombres estudiados fue de 19,7%.

Tabla 5: Distribución del porcentaje de grasa corporal en hombres. (n=13).

El 36,4% (n=8/22) de la población estudiada presentó un compartimento proteico inadecuado por déficit. (IC 95%=15,8 - 65,6%).

El 64% (n=14/22)de la población estudiada presentó un IMC adecuado. (IC 95%= 34,3 - 84,1%).

La distribución de la muestra según la VGS se muestra en la tabla 6. Considerando el total de la muestra estudiada con VGS inadecuada, el 85% de la misma se ubicó bajo la categoría B. (IC 95%= 28,8 - 71,1%).

Tabla 6: Distribución de la población según VGS. (n=22)

El 60% de los sujetos presentó un valor inadecuado de albúmina (IC 95%=29,5 - 84,3). El 88,8% (IC 95%= 51,2 - 99,7) de las mujeres y el 77% (IC 95%=41,6 - 94,5) de los hombres presentó un valor de hematocrito inadecuado. Solo el 11,1% de las mujeres y el 7,7% de los hombres presentaron un valor adecuado de hemoglobina (IC 95%mujeres=0,28 - 48,7), (IC 95%hombres= 0,21 - 38,8). El 85,7% de la población estudiada presentó valores de proteínas totales comprendidas dentro del rengo de normalidad (IC 95%=56,1 - 98,2).

El 73,4% de la población estudiada presentó un valor de colesterol total inadecuado por déficit (IC 95%=7,7 - 58,3). La totalidad de la población estudiada presentó valores normales de colesterol LDL (IC 95%=54,0 - 100).

Sólo el 14,3% de la población estudiada presentó valores normales de colesterol HDL (IC 95%=3,6 - 71,0).

Sólo el 13,7% (n=3/22) de la población estudiada refirió haber realizado una consulta nutricional previa. Se indagó sobre las causas por las cuales no efectuaron consulta nutricional y fueron las siguientes: falta de sugerencia: 78,9%; desinterés: 10,7%; consulta en internet: 5,2%; no lo considera necesario: 5,2%.

Discusión y conclusiones

La pérdida de peso muy marcada (10% del peso habitual) en los pacientes con VIH/SIDA ha constituido uno de los criterios diagnóstico de la enfermedad.

En los pacientes estudiados el 32% presentó una pérdida severa de peso en los 6 meses previos a su internación, mientras que un 27,3% la pérdida de peso fue significativa. Los estudios prospectivos han demostrado que las pérdidas de peso de hasta un 5% en el transcurso de cuatro meses estaban asociadas a una disminución de la supervivencia en comparación con pacientes sin pérdida de peso o con aumento de peso (12).

Otro de los componentes del perfil nutricional es el compartimento graso cuyo promedio en las mujeres estudiadas fue de un 28,5%, mientras que en los hombres fue de un 19,7%. El 55,6% de las mujeres reflejó un compartimento graso superior al rango máximo establecido (30%), mientras que solo el 30,8% de los hombres superó el rango máximo establecido según sexo, observándose en el mayor porcentaje de la población masculina (53,8%) un porcentaje de grasa menor al 20%. El sexo femenino presenta más grasa que el masculino y esta diferencia se acentúa más a nivel tricipital (13). Sin embargo en nuestro trabajo se halló una media de pliegue tricipital similar para ambos sexos: para el sexo femenino de 10,24mm con un rango de 7,2 - 17 y en el sexo masculino la media hallada fue de 10,7mm con un rango de 7 - 20mm.

El tercer componente del perfil nutricional es el compartimento proteico. La circunferencia del brazo y la circunferencia muscular media del brazo se consideran indicadores antropométricos útiles para inferir masa muscular y por ende estado nutricional (13). El 36% de la población estudiada presentó un compartimento proteico disminuido. (IC 95%=15,8 - 65,6), mientras que en el 63,6% fue adecuado.

Se ha descripto que el aumento del catabolismo proteico con el avance de la enfermedad resulta independiente de la ingesta calórica del individuo y responde fundamentalmente al aumento en las necesidades energéticas de los pacientes infectados por el VIH, las que son cubiertas principalmente a partir de los aminoácidos liberados del músculo esquelético debido a un aumento de la proteólisis y a una disminución en la síntesis de proteínas, siendo de esta manera la proteína muscular una fuente energética preferencial a los lípidos y glúcidos en los pacientes con SIDA. Este recambio de las proteínas del organismo en estos pacientes reduce su propia masa muscular con el fin de liberar aminoácidos que van al hígado para su conversión en glucosa, al ser utilizados como sustratos en la gluconeogénesis hepática. Además los aminoácidos pueden ser utilizados en la biosíntesis de las proteínas del sistema inmune (13).

El 63,6% de la población estudiada presentó un IMC adecuado (IC 95%=34,3 - 84,1%). El 50% del porcentaje restante correspondió a un IMC inadecuado por exceso. En un estudio reciente relacionado con el valor predictivo del IMC como indicador de progresión de la enfermedad, se demostró que el mismo no baja inmediatamente después de la seroconversión, disminuyendo seis meses antes del desencadenamiento del SIDA y más pronunciadamente en aquellos pacientes con un conteo de los linfocitos CD4 positivos menor, por lo que concluyen que el curso del IMC en la infección por el VIH es bifásico con un período relativamente estable seguido de un rápido descenso en los seis meses antes del SIDA, encontrando además una asociación entre la disminución excesiva del IMC y la progresión más rápida de la enfermedad. En este estudio el IMC fue el indicador de adiposidad que varió de manera más homogénea en ambos sexos al comparar los diferentes estadíos clínicos de la enfermedad, sin embargo, para corroborar lo encontrado por esos investigadores se hace necesario un estudio longitudinal que permita comprobar su valor predictivo como indicador de progresión de la enfermedad (13).

Otro componente del perfil nutricional es la VGS. De los 22 pacientes estudiados el 59,1% (13) presentó una VGS inadecuada (IC 95%=30,3 - 80%), correspondiendo un 84,6% (n: 11) a la categoría B (moderadamente desnutrido) y el porcentaje restante a la categoría C (n: 2) (severamente desnutrido).

El trabajo realizado por Muir Bowers y Lee Dols (9) en una Clínica de Infectologia de Tucson sobre 36 pacientes infectados con el virus de VIH, relaciona la VGS con distintas variables como cambios de peso, ingesta dietaria, parámetros de laboratorio, entre otros. En este estudio el 69,4% presentó una VGS inadecuada, correspondiendo el 30,6% a la categoría C.

Una de las alteraciones nutricionales que más se ha descrito en los pacientes con infección VIH es la tendencia a la desnutrición grave y la caquexia. Si a esto le sumamos que la valoración nutricional en este trabajo fue realizada sobre pacientes que ingresaban a la unidad de internación, hace suponer que existe un stress adicional al ya existente que repercute en su recuperación.

En referencia a los datos bioquímicos, el 60% de la población estudiada presentó un valor inadecuado de albúmina y en más del 75% de los evaluados el hematocrito y la hemoglobina fueron inadecuados. El 85,7% de la población estudiada presentó valores de proteínas totales comprendidas dentro del rengo de normalidad.

El 73,4% de la población estudiada presentó un valor de colesterol inadecuado por déficit. Sólo un 26,6% presentó valores normales de colesterol plasmático. Mientras que la totalidad de la muestra estudiada presentó valores normales de colesterol LDL, sólo el 14,3% presentó valores normales de colesterol HDL.

A menudo se han ignorado los aspectos relacionados con la nutrición cuando se habla de la infección por el VIH/SIDA y se dirige la atención fundamentalmente a los tratamientos farmacológicos y a aspectos esencialmente clínicos, olvidando la importancia de la alimentación, que se pone de manifiesto desde las primeras etapas de la infección y que evita deficiencias nutricionales (14). Reforzando este punto, las Asociaciones Dietéticas Americana y Canadiense indican que la educación nutricional debe ser recomendada a todos los pacientes VIH positivos luego de ser diagnosticados como tales. Sin embargo sólo el 13,7% de la población estudiada manifestó haber tenido algún tipo de consulta nutricional, mientras que el 86,3% no la tuvo. Cuando se interrogó el motivo de no consultar con un nutricionista, el 78,9% manifestó que fue por falta de sugerencia, el 10,7% por desinterés, y el 5,2% no lo consideró necesario mientras que solo el 5,2% buscaba ayuda en Internet.

Estos resultados concuerdan con una encuesta realizada por la Residencia de Nutrición en la División Alimentación del Hospital General de Agudos Juan A. Fernández (datos no publicados, 15) en septiembre de 2007 a 171 pacientes ambulatorios del Hospital de Día Roberto Jáuregui perteneciente a dicha institución, donde el 65,5% manifestó que nunca consultó con un especialista en nutrición, sin embargo el 72% refirió tener interés en realizarla.

El estudio del perfil nutricional arrojó como resultado algunos componentes más afectados que otros.

Uno de ellos fue la pérdida de peso, considerada uno de los principales signos del VIH/SIDA, la cual estuvo presente en más de la mitad de la población estudiada. Tal como lo refleja la bibliografía se pudo observar como el porcentaje total de grasa estuvo aumentado en un alto número de pacientes mientras que en el 36% de la población estudiada el compartimento proteico estuvo deplecionado, reflejando estos datos una disminución del compartimento proteico muscular con conservación del graso.

El perfil nutricional de los pacientes también fue descripto por el IMC, presentándose en un alto porcentaje normal en contraposición con la VGS la cual clasificaba a más de la mitad de la muestra en riesgo.

El análisis minucioso de estos componentes refleja como la población infectada que ingresa a la unidad de internación, presenta un perfil nutricional inadecuado con alteraciones en el compartimento proteico y graso las cuales pueden o no ser justificadas por el tratamiento antirretroviral o por el curso propio de la enfermedad.

Cabe aclarar que el presente trabajo tiene una orientación predominantemente nutricional, dejando de lado aspectos vinculados con las características medico - infectológicas propias de la enfermedad quedando así pendiente la extensión de esta investigación para poder observar longitudinalmente en un mismo individuo variables poco exploradas en este trabajo. Al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que la muestra de pacientes estudiados es pequeña, lo cual limita la significancia de los resultados obtenidos.

Cuanto antes iniciemos una valoración nutricional y recomendaciones dietéticas, mejor preparado estará el paciente para enfrentarse a todas las posibles condiciones adversas por las que puede pasar a lo largo de su enfermedad. Un buen seguimiento nutricional asociado a un tratamiento antiretroviral bien tolerado y efectivo virológicamente, junto con un adecuado soporte psicológico, hará que se encuentren en una situación óptima para afrontar la enfermedad.

Finalmente, está en los profesionales de la salud dedicados al manejo de la infección, el orientar al paciente con VIH/SIDA hacia una consulta nutricional temprana para evitar o paliar las complicaciones vinculadas con la enfermedad.

Cuanto antes iniciemos una valoración nutricional y recomendaciones dietéticas, mejor preparado estará el paciente para enfrentarse a todas las posibles condiciones adversas por las que puede pasar a lo largo de su enfermedad

Referencias bibliográficas

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