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Diaeta

versión On-line ISSN 1852-7337

Diaeta vol.29 no.135 Ciudad Autónoma de Buenos Aires abr.jun. 2011

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Diseño de una Canasta Básica de Alimentos para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Design of a Basic Food Basket for the Autonomous City of Buenos Aires

 

Graciano A1; Risso Patrón V1

1 Licenciada en Nutrición. Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dirección General de Estadística y Censos

Correspondencia: vrissopatron@gmail.com

Recibido: 27 de diciembre 2010.
Aceptado en su versión corregida: 31 de mayo 2011.

 


Resumen

Introducción: La medición actual de la incidencia de la indigencia y la pobreza de los hogares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) utiliza una metodología (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos –INDEC-) que no contempla más de veinte años de evolución en las pautas y perfiles de consumo de los hogares; por lo que es necesario el desarrollo de indicadores de consumo más ajustados a los estándares de vida de un distrito como la CABA, que permitan evaluar en el tiempo la dinámica de estas pautas de consumo y que sirvan de referencia para evaluar, entre otros usos, el poder de compra de los salarios. El objetivo del presente trabajo es la elaboración de una canasta básica de alimentos (CBA) ajustada a pautas de consumo actuales de los habitantes de la CABA.
Metodología: Para la elaboración de la CBA se siguieron los siguientes pasos generales: se determinaron los requerimientos energéticos para diferentes grupos etarios y las recomendaciones de nutrientes para el adulto de referencia; la estructura calórica observada en la población de referencia; se establecieron metas calóricas a cubrir por grupo de alimentos tomando como referencia el patrón de consumo observado ajustando las calorías de cada grupo según las cantidades recomendadas para el hombre adulto por las Guías Alimentarias para la Población Argentina; se seleccionaron los alimentos que compondrían la CBA y se establecieron cantidades, respetando la ponderación de cada alimento en la estructura de consumo observada; se realizaron ajustes con criterio normativo y económico y un análisis del aporte de nutrientes de la CBA
Conclusiones: Se obtuvo una CBA compuesta por 62 productos, de todos los grupos de alimentos, que respetan la estructura de consumo observada, con criterio normativo, y que cubren las cantidades recomendadas de energía, macro y micronutrientes (excepto el calcio).

Palabras clave: Canasta básica de alimentos; Medición de la pobreza; Precios de alimentos.

Abstract

Introduction: In the current measurement of the incidence of indigence and poverty of households in the Autonomous City of Buenos Aires (CABA) the methodology used (National Institute of Statistics and Censuses, INDEC-) has not evolved in the past twenty years in relation to the patterns and profiles of household consumption; therefore it is necessary to develop consumption indicators more adjusted to the living standards of a district like the CABA, so as to assess over time the dynamics of these consumption patterns and to evaluate, among other uses, the purchasing power of wages. The aim of this paper is the development of a basic food basket (BFB) adjusted to the current consumption patterns of the inhabitants of the CABA.
Methods: For the development of the BFB the following steps were followed: energy requirements for different age groups were taken into account, nutrients recommendations for the reference adult and caloric structure observed in the reference population were determined; caloric goals to be covered by foods groups were established taking as reference the consumption pattern observed by adjusting the calories of each group, following the recommended amounts for adult males suggested by the Dietary Guidelines for the Argentine Population. The foods to be included in the BFB were selected and quantities were established, respecting the weighting of each food in the consumption structure. Adjustments were made with a normative economic approach and a nutrients analysis of the BFB was carried out.
Conclusion: We obtained a BFB consisting of 62 products, all food groups, respecting the consumption structure observed, with a normative approach, and covering the recommended amounts of energy, macro and micronutrients (except calcium).

Keywords: Functional foods; Recommendation; Knowledge; Dietitians; Education; Advising.


 

Introducción

El concepto de canasta básica de alimentos (CBA) es utilizado, con algunas variantes en su metodología de elaboración, en la mayoría de los países de América Latina, respetando los lineamentos elaborados por el Instituto Nacional de Centroamérica y Panamá (INCAP) (1). La utilización de la CBA permite estimar la indigencia y la pobreza de hogares y personas, y es el método indirecto de elección para la medición de la pobreza en nuestro país.
La CBA está conformada por un grupo de alimentos y bebidas que un hogar debe adquirir para satisfacer las necesidades alimentarias básicas; puede definirse como el conjunto de productos que forman parte de la estructura de consumo de la población, en cantidades que satisfacen los requerimientos calóricos y la mayor proporción posible de las recomendaciones de ingesta de nutrientes, al menor costo posible. Su composición, además de cubrir las necesidades de la población, debe reflejar sus gustos y preferencias alimentarias predominantes, en concordancia con la oferta de alimentos y precios relativos vigentes. Estos gustos y preferencias generalmente son tomados de una población de referencia, en el caso del presente trabajo, de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) 2004/05 (2).
En la actualidad, la medición de la incidencia de la indigencia y la pobreza de los hogares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se basa en la metodología utilizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), con una CBA que respeta las pautas de consumo observadas en la ENGH 1985/86, que fuera realizada en el ámbito de la región del Gran Buenos Aires (GBA). Por lo tanto, en la composición de esta canasta no están contemplados más de veinte años de evolución en las pautas y perfiles de consumo de los hogares ni las diferencias de perfil que pudieran existir entre los hogares de la CABA y el GBA.
Algunas de las características que marcan esas diferencias tienen que ver con las singularidades que le son propias a la CABA (menor tasa de crecimiento anual medio, más del doble de hogares unipersonales que el conurbano bonaerense que implican hábitos de consumo particulares; hogares con mayores niveles de ingreso en la ciudad y, por ende, el acceso a una mayor calidad de vida), hecho que podría hacer que se desplacen los umbrales mínimos de satisfacción socialmente aceptables.
Esta situación exige el desarrollo de indicadores de consumo más ajustados a los estándares de vida de un distrito como la CABA, que permitan evaluar en el tiempo la dinámica de estas pautas de consumo y que sirvan de referencia para evaluar, entre otros usos, el poder de compra de los salarios.
La metodología de la Línea de Pobreza establece que la canasta básica total se obtiene de una relación entre gastos alimentarios y gastos totales, por lo que la determinación de la canasta básica de alimentos (tanto en cuanto a composición como a costos) cobra una relevancia fundamental.
El objetivo del presente trabajo es la elaboración de una canasta básica de alimentos ajustada a las pautas de consumo actuales de los habitantes de la CABA.

Material y métodos

Para la elaboración de la CBA se siguieron los siguientes pasos generales:
1. Se determinaron los requerimientos energéticos para diferentes grupos etarios y las recomendaciones de nutrientes para el adulto de referencia (o "adulto equivalente", en este caso: hombre de 30 a 59 años de edad).
2. Tomando como fuente los datos de CABA de la ENGH 2004/5, se determinó la estructura calórica (es decir, la contribución porcentual de cada grupo de alimentos en el total de kilocalorías disponibles en el hogar) de la población de referencia (constituida por los ventiles 8 a 11 de la distribución de hogares de la Ciudad de Buenos Aires por ingreso neto de alquiler por adulto equivalente) (3) (Nota: la metodología utilizada para la selección de la población de referencia excede los fines de este trabajo)
3. Se establecieron metas calóricas a cubrir por grupo de alimentos tomando como referencia la
estructura calórica observada en la población de referencia, pero ajustando las calorías de cada grupo según las cantidades recomendadas para el hombre adulto por las Guías Alimentarias para la Población Argentina.
4. Se seleccionaron los alimentos que compondrían la CBA y se establecieron cantidades, respetando la ponderación de cada alimento en la estructura calórica interna de cada grupo (es decir, su contribución porcentual en relación a las kcal totales del grupo de alimentos al cual pertenecen). Posteriormente, se realizaron ajustes con criterio normativo y económico.
5. Se realizó un análisis del aporte de nutrientes de la CBA

1- Determinación de requerimientos energéticos y recomendaciones de nutrientes
1-A-Determinación de requerimientos energéticos
Para la determinación de los requerimientos de energía se tomó como referencia los lineamientos propuestos en el año 2001 por el grupo consultivo FAO/OMS/ONU (4). Esta propuesta se aplica para el cálculo de las necesidades energéticas de grupos poblacionales.
En nuestro país existen estándares de referencia de peso y talla para lactantes, niños y adolescentes de ambos sexos (desde el nacimiento hasta los 19 años de edad) (5). Sin embargo, al carecer de este tipo de información para la población adulta, fue necesario adoptar criterios normativos para poder realizar los cálculos correspondientes.
Se detalla a continuación el procedimiento empleado para determinar los requerimientos energéticos de la población.

1-A. a- Lactantes (desde el nacimiento hasta los 12 meses de edad)
Solo se calcularon los requerimientos energéticos de niños y niñas de 6 a 12 meses (4). El requerimiento se calculó para cada mes de edad a partir del peso de niños y niñas, utilizando como referencia los estándares nacionales de peso para la edad (6). El cálculo tiene en cuenta el gasto energético más la energía necesaria para la formación de tejidos.
Como el gasto energético total (GET) durante el primer año de vida es menor entre los lactantes alimentados con leche materna comparados con los alimentados con fórmulas (y, por lo tanto, sus requerimientos energéticos también son menores), se calcularon los requerimientos energéticos para todos los lactantes (es decir, alimentados tanto con leche materna como con fórmulas).

1-A. b- Niños, niñas y adolescentes (de 1 a 17 años de edad)
Para calcular el requerimiento energético (4), se usó la mediana del peso en el punto medio de cada año de edad (es decir, el Pc 50 del peso para 1 año 6 meses, 2 años 6 meses;...; 17 años 6 meses) de los estándares nacionales de peso para la edad (6). En este caso, también, el cálculo tiene en cuenta el gasto energético más la energía necesaria para la formación de tejidos.
El GET contempla el nivel de actividad física (NAF). Para los niños y niñas desde los 6 años de edad y para los adolescentes, las recomendaciones dietéticas de energía consideran tres niveles de actividad física habitual.
Tomando como referencia el gasto energético para la edad correspondiente a niños, niñas y adolescentes con una actividad física "promedio" (denominado también estilo de vida moderadamente activo), se reduce o se agrega un 15% a las necesidades energéticas de poblaciones de niños, niñas y adolescentes con un estilo de vida ligera o vigorosamente activo respectivamente (4). Si bien se estimaron los requerimientos energéticos para los 3 estilos de vida según sexo y edad (desde 6 hasta 17 años), en la Tabla de equivalencias se presenta solo el valor correspondiente al estilo moderadamente activo.

1-A. c- Adultos (hombres y mujeres, de 18 años en adelante)
La ingesta energética (4) de un población sana bien nutrida debería permitir mantener un adecuado Índice de Masa Corporal (IMC). Si bien a nivel individual se considera normal un rango de IMC entre 18,5 y 25 kg/m2; a nivel poblacional el grupo consultivo FAO/OMS sobre Dieta, Nutrición y Prevención de Enfermedades crónicas (FAO/OMS, 2002) recomendó un IMC de 21 kg/m2. Como en nuestro país no existen estándares nacionales de peso y estatura para población adulta, se decidió usar un valor de peso normativo.
Como se disponen de estándares nacionales de estatura solo hasta los 19 años de edad, la talla de los adultos argentinos en cada tramo de edad se estableció considerando un crecimiento medio de 1 cm entre los 19 y 25 años y pérdidas de 0,5 cm por década a partir de los 45 años. Este criterio intenta salvar la inexistencia de mediciones representativas de la altura alcanzada por adultos argentinos (7). A continuación se determinó el peso correspondiente a un IMC de 21 kg/m2.
En relación a la actividad física, existe un consenso entre expertos de que un NAF habitual de 1,7 o más se asocia con un menor riesgo de sobrepeso y obesidad, diabetes y diversos tipos de cáncer (4). Por esto, respetando un criterio normativo, para el estilo de vida moderamente activo se tomó como valor de NAF 1,7 (rango recomendado: 1,7 a 1,99). Tanto para el estilo de vida ligero o sedentario (valor NAF: 1,4 a 1,69) como para el estilo de vida vigorosamente activo (valor NAF: 2 a 2,4) se tomó el valor inferior del rango (es decir, 1,4 y 2 respectivamente) (4). Si bien se estimaron los requerimientos energéticos para los 3 estilos de vida según sexo y rangos de edad, en la Tabla de equivalencias se presenta solo el valor correspondiente al estilo moderadamente activo. Para la estimación de las necesidades energéticas, se dividió a la población adulta según sexo en 3 categorías de edad: 18 a 29 años, 30 a 59 años y 60 años o más (4).
1-A. d- Embarazo
Si bien el costo energético del embarazo no se distribuye equitativamente durante el período gestacional (4), se decidió sumar a los requerimientos energéticos estimados para la mujer adulta las kcal/día resultantes de relacionar el costo energético total del embarazo sobre la duración en días (77000 kcal/265 días ≈ 290 kcal/día).

1-A. e- Lactancia
Las mujeres bien nutridas con una ganancia adecuada de peso durante la gestación deberían incrementar su ingesta energética en 505 kcal/día durante los primeros seis meses de lactancia (4). Este valor se sumó a los requerimientos energéticos estimados por rangos de edad para la mujer adulta.

1-B- Determinación de la unidad de referencia o "unidad de consumo" (adulto de referencia o "adulto equivalente")
Al analizar la estructura por edad de la población económicamente activa (PEA) de la Ciudad de Buenos Aires, la categoría de hombres de 30 a 59 años de edad resultó ser la que presenta las frecuencias relativas más altas (es decir, donde se ubica la mayor concentración de PEA). Por este motivo se consideró como unidad consumidora o "adulto de referencia" al hombre de 30 a 59 años con un estilo de vida moderadamente activo.
Las necesidades de los restantes grupos etarios fueron convertidas a unidades consumidoras equivalentes, relacionándolas con las necesidades energéticas del individuo de referencia o "adulto equivalente" (2720 kcal). A partir de estas equivalencias se puede determinar el valor que la CBA asume en función al tamaño y a la composición de cada hogar.
1-C- Determinación de recomendaciones de nutrientes
Para las recomendaciones de nutrientes (vitaminas y minerales) se tomaron como referencia los lineamientos propuestos por FAO/ OMS (8) para el hombre adulto de 19 a 65 años de edad. Dentro de los minerales, se consideraron: calcio, hierro, y zinc; y dentro de las vitaminas: tiamina, riboflavina, niacina, vitamina B12, vitamina C, y vitamina A.

2- Determinación de la estructura calórica
Para analizar la estructura calórica de la población de referencia, fue necesario agrupar los alimentos. Para ello se tomaron los 6 grupos definidos por las Guías Alimentarias para la Población Argentina (9), a los que se les agregaron 5 grupos más que se consideró merecían ser analizados por separado: bebidas alcohólicas, bebidas no alcohólicas, comidas listas para consumir, comidas y bebidas consumidas fuera del hogar, otros alimentos (todos los artículos que por sus características no podían ser incluidos en ninguno de los otros grupos, por ejemplo: sal, vinagre, yerba, té, café, etc.).

De esta forma se determinó la estructura calórica observada por grupos de alimentos según ventiles de ingreso neto de alquiler por adulto equivalente (3). (Nota: el ingreso neto de alquiler por adulto equivalente es el monto declarado por el hogar menos el del alquiler abonado por la vivienda donde habita; resulta necesario efectuar esta corrección para contar con un agregado de ingresos comparable entre hogares, algunos de los cuales son propietarios de la vivienda mientras que otros la alquilan) Se decidió distribuir las comidas listas para consumir en cada uno de los grupos de alimentos definidos por las Guías Alimentarias (9), con el objetivo de incluir el costo diferencial que implica el consumo de alimentos elaborados. Por criterios normativo y económico se decidió excluir a aquellas comidas y bebidas consumidas fuera del hogar, resultando entonces la estructura calórica (definitiva) observada en la población de referencia.

3- Determinación de metas nutricionales
En base a las cantidades diarias recomendadas por las Guías Alimentarias para la Población Argentina para hombres se calcularon las kcal y la contribución porcentual de cada grupo de alimentos y se las comparó con las observadas en la población de referencia. Se realizaron los ajustes necesarios a fin de lograr una canasta con estructura normativa, pero que respondiera o respetara lo más cercanamente posible la estructura de consumo observada.

4- Selección de alimentos, determinación de cantidades y ajustes
Se seleccionaron los alimentos que compondrían la CBA, teniendo en cuenta los siguientes criterios:
• Universalidad: que el 20% o más de los hogares hayan informado gasto, es decir que sea un alimento de uso común en la población de referencia
• Aporte energético: que el alimento aporte 0,5% o más del total de kcal de los alimentos disponibles en los hogares, es decir que el alimento sea proveedor importante de energía en la dieta
• Participación en el gasto en alimentos: que el alimento represente un 0,5% o más del gasto total en alimentos realizado por los hogares, es decir que el alimento –hasta cierto punto- represente un gasto frecuente y/o significativo en la alimentación.
Con base en estos criterios, se identificaron los alimentos que podrían conformar la CBA, y posteriormente se analizó la conveniencia de mantenerlos y/o incluir otros.

En esta instancia, se decidió incluir artículos que no cumplen con todos los criterios mencionados; a saber: harinas y féculas (18% de los hogares refieren gasto y el gasto representa el 0,26% del gasto total en alimentos); y legumbres (5% de los hogares refieren gasto, el gasto representa el 0,09% del gasto total en alimentos y el aporte energético es el 0,22 de las kcal totales disponibles en el hogar).
Una vez preseleccionados los alimentos, se determinaron las cantidades en gramos de peso neto a fin de cubrir las kcal meta de cada grupo de alimentos, respetando la ponderación que cada producto tenía en la estructura calórica interna. Para cada grupo de alimentos, se determinó su propia estructura interna, definida como la contribución relativa (porcentual) de cada alimento en relación a las kcal totales del grupo.
Se realizaron ajustes a fines de lograr el mayor rendimiento posible por unidad de nutriente, respetando al máximo la estructura calórica observada al menor costo posible. Asimismo, algunos alimentos se excluyeron con criterio nutricional (teniendo en cuenta las recomendaciones de las Guías Alimentarias para la Población Argentina). Se realizaron los siguientes ajustes dentro de cada grupo de alimentos:

• Grupo de cereales y legumbres:
- El pan envasado, si bien cumplía con los criterios establecidos, fue excluido por ser mayor el costo de las 1000 kcal que el del pan francés; por lo que las kcal correspondientes al pan envasado fueron asignadas a éste último.
- Se excluyeron los ravioles por ser alto el costo de las 1000 kcal en comparación con otras pastas (3,6 veces más caros que las pastas secas); se realizó el reemplazo en kcal por fideos secos.
- Al no haber ninguna legumbre que cumpliera con el criterio de universalidad propuesto en la metodología, se decidió la inclusión de lentejas en la canasta con criterio normativo

• Grupo de frutas y verduras
-El único ajuste que fue necesario realizar fue la exclusión del limón, por cumplir función de condimento, y su reemplazo en kcal por banana por ser la fruta con menor costo de las 1000 kcal.
• Grupo leche, yogures y quesos
-La leche descremada fue reemplazada por el equivalente en kcal de la leche entera, por tenerésta última menor costo de las 1000 kcal.
-El queso crema fue excluido por tener un alto costo por unidad de nutriente en calcio y proteínas en comparación con otros quesos. Fue reemplazado por el equivalente en kcal de leche entera.
-El queso rallado fue excluido por ser mayor el costo en comparación con el del queso
para rallar; por lo que se reemplazó el equivalente en kcal del primero por el segundo.
• Grupo de carnes y huevos
-En el caso de los cortes de carne vacuna, cinc cortes (carne picada, asado, cuadril, nalga y bife angosto) cumplían los criterios estipulados. Al analizar el costo por unidad de nutriente de hierro y proteínas, tanto el asado como el bife angosto presentan un costo elevado. Se decidió incluir el asado (por ser un corte característico de la cultura popular argentina) y excluir el bife angosto. Para poder lograr variedad en este subgrupo, en lugar de distribuir las kcal en los 4 cortes restantes antes mencionados, se analizaron los cortes que, si bien no cumplían el criterio de universalidad, tenían mayor porcentaje de hogares que informaron gasto (a saber, bife ancho, cuadrada y paleta). Se excluyó el bife ancho por su elevado costo por unidad de nutrientes (proteínas y hierro), por lo que las kcal correspondientes a carne vacuna fueron distribuidas en 6 cortes.
-El pollo trozado, que cumple con el criterio de universalidad, fue excluido por ser mayor el costo de las 1000 kcal que el pollo entero, por lo que se realizó el reemplazo en kcal por este alimento.
-En el subgrupo de fiambres, se hizo un reemplazo de jamón cocido por paleta cocida con criterio económico.

• Bebidas no alcohólicas
-Se excluyó el agua mineral, ya que casi el 100% de las viviendas de la CABA disponen de agua corriente de red.
• Otros alimentos
-Se excluyeron los snacks (papas fritas, palitos, maníes fritos, etc.) siguiendo un criterio normativo
-Se incluyeron la sal (fina y gruesa) y el vinagre, ya que son alimentos de uso habitual que no cumplen con el criterio de universalidad por ser consumidos en bajas cantidades y, por lo tanto, ser de compra esporádica.
No se realizaron ajustes en los alimentos seleccionados que componen los grupos de aceites y grasas, azúcares y dulces y bebidas alcohólicas.

Para la valorización de la CBA, las cantidades de alimentos en peso neto se transformaron a peso bruto y en caso de corresponder, en su equivalencia en unidades (a saber; facturas: 0,405 unidades; empanadas y tartas: 0,175 unidades; pizza-fainá-fugazza: 0,033; huevo: 0,555 unidades; otro tipo de sándwiches: 0,027 unidades).

5- Análisis del aporte de nutrientes de la canasta básica de alimentos

Se realizó un análisis del aporte de nutrientes de la CBA utilizando el Programa SARA (10), transformando las cantidades de alimentos (peso neto en gramos) en los siguientes nutrientes: tiamina, riboflavina, niacina, vitamina B12, vitamina C, vitamina A, calcio, hierro y zinc. Estos valores fueron comparados con las cantidades recomendadas por FAO/OMS (8) para el adulto equivalente, tomándose las recomendaciones del hombre adulto de 19 a 65 años.

Resultados

Se presentan a continuación los resultados de cada uno de los pasos realizados para la elaboración de la CBA.

1) La estructura calórica observada en la población de referencia se muestra en la tabla 1.

Tabla 1. Estructura calórica observada en la población de referencia por grupos de alimentos (todos los grupos)

2) En la tabla 2 se observan las cantidades diarias recomendadas por las guías alimentarias.

Tabla 2. Cantidades diarias recomendadas (*), kcal/día y contribución porcentual (%) de cada grupo de alimentos según las Guías Alimentarias para la Población Argentina.

3) Las metas calóricas propuestas para cada grupo de alimentos (tabla 3) tomaron como referencia el patrón de consumo observado, pero ajustando las kcal de cada grupo teniendo en cuenta las cantidades recomendadas por las Guías Alimentarias para la Población Argentina para el hombre adulto.

Tabla 3. Comparación entre la estructura calórica1 recomendada por las Guías Alimentarias y la estructura calórica observada en la población de referencia: Ajustes realizados para la determinación de metas para la CBA

4) Con respecto a los requerimientos energéticos para los diferentes grupos etarios se obtuvo una tabla de equivalencias (tabla 4).

Tabla 4. Tabla de equivalencias: Unidades consumidoras según edad y sexo

5) Luego de seleccionar los alimentos que compondrían la CBA, establecer las cantidades (respetando la ponderación de cada alimento en la estructura de consumo observada) y realizar ajustes con criterio normativo y económico, se obtuvo la CBA que se presenta en la tabla 5.

Tabla 5. Canasta Básica de Alimentos: cantidades en peso neto y peso bruto

6) Al realizar el análisis del aporte de nutrientes se observó que la CBA elaborada cubrió las cantidades recomendadas para todas las vitaminas y los minerales analizados, excepto el calcio (la CBA aporta 907 mg de calcio mientras que la recomendación es de 1000 mg).

Discusión y conclusiones

Una CBA elaborada sobre la base de los patrones de consumo actuales y específicos de la CABA (obtenidos a partir de la ENGH 2004/05) es una fuente de información confiable para la toma de decisiones relacionadas con políticas alimentarias (políticas de oferta y demanda de alimentos, consumo de alimentos, educación alimentaria nutricional), contempla el desplazamiento de los umbrales mínimos de satisfacción socialmente aceptables en una metrópoli como ésta, y puede servir por un lado, para evaluar el poder de compra de los salarios y, por otro, para la construcción de líneas de pobreza e indigencia propias de la CABA.

Referencias bibliográficas

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