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Revista latinoamericana de filosofía

On-line version ISSN 1852-7353

Rev. latinoam. filos. vol.37 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires July/Nov. 2011

 

CRÓNICAS

Horacio Arló-Costa
(1956-2011)

 

El 14 de Julio de 2011 falleció en la ciudad de Nueva York Horacio Arló-Costa, profesor de filosofía en la Carnegie Mellon University de Pittsburgh. Había nacido en Montevideo el 21 de septiembre de 1956. Estuvo desde muy joven estrechamente ligado a la Argentina, ya que recibió su educación en la Universidad de Buenos Aires. Después de estudiar Biología en la Facultad de Ciencias Exactas, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras. Se licenció en 1988 con una tesis dirigida por Carlos Alchourrón, de quien fue discípulo dilecto durante varios años. En 1990 estuvo becado en Italia y al año siguiente comenzó sus estudios de posgrado en la Universidad de Columbia en Nueva York. Allí se doctoró en 1996 con una tesis sobre cambio de creencias y razonamiento condicional dirigida por Isaac Levi. Entre 1996 y 1998 fue becario posdoctoral en la Carnegie Mellon University, donde comenzó su carrera docente como Profesor Asistente en 1998. Ya radicado definitivamente en Pittsburgh, ascendió a la categoría de Profesor Asociado en 2003 y se le concedió tenure, es decir, la categoría de profesor regular, en 2006.
Horacio se destacó tempranamente en los campos de la lógica y la filosofía de la matemática, donde supo aprovechar su formación científica previa al comienzo de su carrera filosófica. Antes de dejar definitivamente la Argentina, ya había publicado su primer artículo importante en una revista reconocida: "Conditionals and Monotonic Belief Revisions: The Success Postulate", Studia Logica 49 (1990) pp. 557-566. Este trabajo fue el resultado de sus estudios con Alchourrón, de quien aprendió de primera mano la teoría AGM de revisión de creencias. Luego haría muchas otras contribuciones a este tema, pero en una línea diferente, más cercana a las ideas de Levi. Precisamente en colaboración con Levi, antes de dejar Columbia, publicó su segundo trabajo de importancia: "Two Notions of Epistemic Validity", Synthese 109 (1996) pp. 217-262.
Una vez instalado en Pittsburgh, desarrolló una vasta actividad como docente, investigador, editor y organizador de actividades académicas. Su campo de especialización se extendió de la revisión de creencias y los condicionales a la lógica modal, la teoría de la decisión y la epistemología bayesiana. En el año 2001 aparecieron dos de sus artículos fundamentales. En colaboración con Richard Thomason publicó: "Iterative Probability Kinematics", Journal of Philosophical Logic 46 (2001) pp. 479-524, y como único autor: "Bayesian Epistemology and Epistemic Conditionals: On the Status of the Export-Import Laws", Journal of Philosophy 98 (2001) pp. 555-598. Desde ese momento la comunidad filosófica internacional lo reconoció como una autoridad en el campo de la lógica filosófica y Horacio tuvo que ocuparse de confeccionar multitud de referatos paraalgunas de las revistas más prestigiosas de Estados Unidos y Europa: Analysis, Erkenntnis, Journal of Philosophical Logic, Journal of Symbolic Logic, Notre Dame Journal of Symbolic Logic, Studia Logica, Synthese y muchas otras. También realizó informes de libros para dos de las más tradicionales editoriales académicas: Oxford y Cambridge University Press. En 2004 comenzó a trabajar como editor del Journal of Philosophical Logic y en 2008 como editor y miembro fundador de la flamante Review of Symbolic Logic. Mientras tanto, la prestigiosa Stanford Encyclopedia of Philosophy lo convocó para redactar el artículo "The Logic of Conditionals", cuya primera versión apareció en 2007.
Horacio prácticamente no publicó trabajos en lengua española ni era colaborador habitual de las revistas latinoamericanas de filosofía, como otros emigrados ilustres. Con todo, contribuyó con uno de sus artículos al homenaje a Carlos Alchourrón, su primer maestro, por el que siempre conservó una cálida gratitud, que con motivo del vigésimo aniversario de su fallecimiento hiciera la revista argentina Análisis Filosófico: "Rationally Choosing Beliefs: Some Open Questions", Análisis Filosófico 26 (2006) pp. 96-114.
Estos son sólo algunos de los principales hitos en la brillante carrera académica de Horacio, pero permiten hacerse una idea acabada de sus múltiples actividades. Fue, además, uno de los organizadores e impulsores de una nueva especialidad filosófica, la epistemología formal, que aglutinó una notable cantidad de investigaciones dispersas sobre lógica epistémica, revisión de creencias, epistemologías probabilistas y otras corrientes afines, caracterizadas por la aplicación de herramientas lógicas y matemáticas a cuestiones de teoría del conocimiento. A este campo dedicó casi todos los esfuerzos de sus últimos años. Colaboró como coorganizador local en los Formal Epistemology Workshops que se realizan anualmente en diferentes ciudades de los Estados Unidos y Europa desde el año 2004 También fue uno de los organizadores del Center for Formal Epistemology creado en la Carnegie Mellon University en 2009, del cual se desempeñó como Director Asociado. Dejó inconcluso un libro sobre epistemología formal, un proyecto largamente postergado a causa de sus múltiples compromisos editoriales y constantes viajes.
En su faceta personal Horacio siempre fue sumamente generoso con sus maestros, amigos y colegas. Era capaz de dedicar largas horas a leer borradores de artículos, que siempre devolvía con comentarios atinados, incluso aunque no pertenecieran a su dominio de especialización. A pesar de que retornó a la Argentina en pocas ocasiones, siempre se mantuvo ligado a las instituciones académicas en las que se formó, por ejemplo, el Instituto de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico, de las que era consultor y evaluador habitual.
Horacio era un enamorado de la ciudad de Nueva York, en la que vivió sus primeros seis años en los Estados Unidos. Siempre volvía a ella para quedarse todo el tiempo que le fuera posible. Le gustaban particularmente los bares de ambiente bohemio y el jazz, ambos tan característicos de esa ciudad. Allí tuve la fortuna de encontrarlo durante los años 1998 y 1999 y de poder conversar largamente sobre filosofía, entre tantas otras cosas. También era un gran aficionado a la poesía y llegó a componer una buena cantidad de versos, que, por exceso de modestia o de autocrítica, nunca quiso publicar. La inesperada, prematura y trágica muerte de Horacio sorprendió y conmovió a todos y cada uno de los muchísimos amigos que tenía en los más diversos lugares del mundo. Sirvan estas pocas líneas como merecido homenaje a su memoria.

Alejandro Cassini