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Revista de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología

versión On-line ISSN 1852-7434

Rev. Asoc. Argent. Ortop. Traumatol. vol.74 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./mar. 2009

 

ACTUALIZACIÓN

Actualización en osteosarcoma

D. Luis Muscolo, Germán L. Farfalli, Luis Aponte Tinao y Miguel A. Ayerza

Instituto de Ortopedia y Traumatología Carlos E. Ottolenghi, Hospital Italiano de Buenos Aires

Recibido el 12-3-2009.

Correspondencia: Prof. Dr. D. LUIS MUSCOLO
luis.muscolo@hospitalitaliano.org.ar

El osteosarcoma es el tumor óseo maligno primario más frecuente. Se caracteriza por la producción de osteoide tumoral (trabéculas óseas inmaduras) por parte de las células neoplásicas.46,67,106
Su incidencia es muy baja; en los Estados Unidos sólo se diagnostican alrededor de 400 casos nuevos por año.38
Pese a ello, el osteosarcoma es el cáncer óseo primario más común en los niños y los adolescentes. También se ubica como el quinto cáncer en orden de frecuencia en los adolescentes y los adultos jóvenes (entre los 15 y los 19 años).109,112
La supervivencia de los pacientes con sarcoma óseo ha mejorado en forma espectacular en los últimos treinta años gracias a los avances de la quimioterapia antineoplásica. Antes de la era de la quimioterapia eficaz, el 80% a 90% de los pacientes con osteosarcoma desarrollaban metástasis a distancia y morían por causa de su enfermedad a pesar de conseguir el control local del tumor. Este mal pronóstico se debía a que la mayoría de los enfermos presentaban metástasis subclínicas en el momento del diagnóstico tumoral.17 La introducción de la quimioterapia adyuvante tiene una importancia primordial en la erradicación de esas micrometástasis (metástasis no evidentes), con una mejoría sustancial de la supervivencia del paciente.
El abordaje del osteosarcoma evolucionó en forma paralela con la quimioterapia. La resección tumoral completa continúa siendo uno de los principales objetivos del tratamiento. En la actualidad y con los adelantos quirúrgicos-reconstructivos, la resección tumoral con cirugía de conservación del miembro es el tratamiento estándar para esta patología.

Con estos avances terapéuticos y en centros especializados, alrededor de dos tercios de los pacientes con osteosarcomas no metastásicos de los miembros sobreviven más de 10 años; en los pacientes con metástasis limitadas y resecables esta supervivencia puede llegar hasta un 50%.35,61
Los objetivos de este trabajo son:
1.Presentar una actualización de la epidemiología, los factores de riesgo, la patogenia, la presentación clínica, el diagnóstico y el tratamiento del osteosarcoma.
2.Analizar la experiencia en el tratamiento del osteosarcoma del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Epidemiología

Como ya se dijo, el osteosarcoma es un tumor muy raro. Sin embargo, es el sarcoma óseo más frecuente en el niño y el adolescente. En los pacientes menores de 20 años, representa el 56% de todos los cánceres de hueso, mientras que el sarcoma de Ewing y el condrosarcoma representan el 34% y el 6% respectivamente.116
A diferencia del sarcoma de Ewing, que es excepcional en los ancianos, el osteosarcoma tiene una incidencia bimodal: un pico de mayor incidencia que se da en la adolescencia y otro pico de presentación después de los 65 años.
Estos tumores aparecen casi siempre entre los 13 y los 16 años de edad, lo cual coincide con el mayor índice de crecimiento óseo. Por razones no bien determinadas, son más comunes en los varones y en las personas de raza negra.95

Factores de riesgo y patogenia

La mayoría de los osteosarcomas son esporádicos. Sólo un porcentaje menor tiene algún tipo de predisposición hereditaria.

Factores de riesgo

Existen algunos factores de riesgo que fueron identificados.32

Radioterapia o quimioterapia previa

El osteosarcoma es el cáncer más frecuente que aparece durante los primeros veinte años posteriores al tratamiento radiante de un tumor sólido durante la infancia o la adolescencia.45,57 Al principio se pensaba que un 3% de los pacientes tratados con radioterapia podrían desarrollar un osteosarcoma secundario. Pero esa incidencia podría ser mayor debido a la mayor supervivencia que se obtiene actualmente con los adelantos de las terapias oncológicas. El intervalo observado entre la irradiación y la aparición de un osteosarcoma secundario oscila entre los 4 y los 40 años, y la incidencia aumenta entre los 12 y los 16 años.45,84,120,127
Con respecto a los osteosarcomas secundarios a la quimioterapia, la exposición previa con agentes alquilantes puede generar un osteosarcoma secundario, potenciándose con el efecto de la radioterapia previa.45,57,120 Además, el riesgo de sufrir un sarcoma secundario a los agentes alquilantes es dependiente de la dosis. También se informó sobre casos de osteosarcoma secundario al tratamiento con antracíclicos.84

Enfermedad de Paget y otras lesiones óseas benignas

Los casos de osteosarcoma en los pacientes mayores de 40 años muchas veces son secundarios a la enfermedad de Paget.37 La incidencia de tumores secundarios a esta enfermedad oscila entre  0,7% y 1%. La transformación maligna suele observarse en pacientes con enfermedad de Paget de larga evolución, pero no siempre está relacionada con la extensión ósea de la enfermedad. Además, este tumor es indistinguible histológicamente de otros osteosarcomas, puede comprometer varios huesos y tiene muy mal pronóstico.40,60
La etiología de la enfermedad de Paget y la del osteosarcoma secundario se desconocen, pero algunas teorías actuales analizan la posible relación con factores genéticos predisponentes. Ambas patologías estarían asociadas con las alteraciones estructurales del cromosoma 18, posiblemente involucrando la zona donde se encuentra el gen supresor de la enfermedad.41,83
Además de la enfermedad de Paget, otras lesiones óseas benignas pueden incrementar el riesgo de osteosarcoma. Estas lesiones incluyen el osteocondroma (solitario o múltiple), el encondroma (solitario o múltiple [enfermedad de Ollier]), la osteomielitis crónica, la displasia fibrosa, los infartos óseos y las regiones con implantes metálicos colocados para el tratamiento de lesiones benignas.22,109

Cirugía previa con un diagnóstico erróneo

Es importante tener en cuenta esta patología antes de realizar cualquier procedimiento quirúrgico en una lesión ósea indeterminada, ya que una cirugía previa no adecuada (intralesional) efectuada en un osteosarcoma puede empeorar drásticamente el pronóstico del paciente.3

Condiciones hereditarias

Diversos trastornos genéticos están relacionados con la aparición de osteosarcomas, entre ellos, el síndrome de Li-Fraumeni, el retinoblastoma hereditario, el síndrome de Rothmund-Thomson y los síndromes de Bloom y de Werner.
Es importante investigar la historia familiar en los pacientes con osteosarcoma, ya que en las condiciones genéticas descritas se relacionan con antecedentes familiares de múltiples neoplasias.44
Las anormalidades genéticas observadas en los pacientes con retinoblastomas hereditarios se asocian con un incremento del 60% de padecer un tumor secundario, que por lo general son sarcomas de las partes blandas y osteosarcomas.42,46,127 A diferencia de los pacientes con retinoblastoma hereditario, los que presentan retinoblastoma esporádico (no hereditario) tienen sólo un 5% de posibilidades de desarrollar un cáncer secundario.127
El síndrome de Li-Fraumeni es un síndrome oncológico familiar caracterizado por afectar a diferentes miembros de una misma familia y abarca un espectro de tumores malignos que incluyen cáncer de mama, sarcomas de las partes blandas, tumores de las glándulas suprarrenales y de cerebro, leucemias y osteosarcomas.58 Muchos de estos pacientes presentan mutaciones genéticas que inactivan la función del gen supresor p53, el cual está involucrado en la regulación del ciclo celular manteniendo la integridad del genoma.64,118 A pesar de esta importante asociación genética (síndrome de Li-Fraumeni),19,67 en una serie de 235 niños con osteosarcomas, sólo un 3% presentaban una mutación del gen p53.67
El síndrome de Rothmund-Thomson (SRT, también llamado poiquilodermia congénita), es un trastorno autosómico dominante caracterizado por distintas alteraciones dermatológicas (atrofia cutánea, telangiectasias y pigmentación), cabello escaso, cataratas, baja estatura, anormalidades esqueléticas y riesgo aumentado de osteosarcoma.56,122 En un cohorte de 41 pacientes con SRT, el 32% (13 pacientes) desarrollaron un osteosarcoma.122 Estos tumores tienden a aparecer en una edad más temprana que en la población general. La pérdida de la función del gen RECQL4 se ha identificado en casi dos tercios de los pacientes con SRT. Esta mutación está muy relacionada con el desarrollo de un osteosarcoma secundario. En una serie de 33 pacientes con SRT, 10 no tenían la mutación del gen RECQL4 y ningún paciente de este grupo
presentó un osteosarcoma,mientras que en los 23 en quienes se detectó la mutación, 5 lo desarrollaron.123.
En los síndromes de Bloom y de Werner, también de describieron mutaciones en la familia del gen RECQ. Estas dos enfermedades tienen características similares, incluida la predisposición al desarrollo de osteosarcoma.123

Patogenia molecular

La etiología del osteosarcoma no está bien dilucidada, pero podría existir una relación ente la aparición del tumor y el crecimiento óseo acelerado debido a los siguientes parámetros:

•El mayor pico de incidencia es en la adolescencia, momento de mayor crecimiento óseo.

•Este tumor suele aparecer en las zonas metafisarias, es decir en la región donde se produce el crecimiento óseo.

•Los osteosarcomas aparecen en las mujeres a edades más tempranas. Esto podría corresponder a que ellas se desarrollan más temprano que los hombres.

Estas especulaciones indicarían que los osteosarcomas aparecerían luego de alguna aberración en el crecimiento normal del hueso. En ese momento, las células en proliferación rápida pueden ser vulnerables a errores mitóticos, agentes oncogénicos u otros eventos que predispongan a transformaciones neoplásicas.60 Sin embargo, los estudios que analizaron la relación entre la aparición de sarcomas óseos y los factores vinculados al crecimiento y desarrollo del hueso no mostraron un patrón uniforme.18,119
Estas aberraciones que predisponen a la génesis tumoral continúan en constante investigación.32,36 En contraposición a otros sarcomas, el osteosarcoma no tiene una anormalidad molecular o translocación específica. La mayoría de los osteosarcomas presentan un complejo desbalance del cariotipo. Las únicas alteraciones comprobadas son la pérdida de la heterocigosidad (que implica la pérdida en la función de algún gen supresor), informada para el cromosoma 3q, 13q (el lugar del gen del retinoblastoma),17p (el lugar del gen p53 [síndrome de Li-Fraumeni]) y 18q (la región cromosómica afectada en pacientes con osteosarcomas secundarios a enfermedad de Paget).36,41,55,83,115
Como se ha discutido posteriormente, la mayoría de los pacientes presentan metástasis subclínicas de inicio (micrometástasis). Con los avances actuales en el estudio de la expresión genética (análisis realizados con micromatrices de DNA), se están comenzando a descubrir diversos factores que predisponen al riesgo de sufrir una enfermedad metastásica. Esto podría ser de utilidad para el diseño de terapias moleculares específicas.54,132

Presentación clínica

La mayoría de los pacientes consultan con dolor localizado y progresivo de varios meses de evolución. Muchas veces el dolor está relacionado con un traumatismo previo. Otras alteraciones sistémicas, como fiebre, pérdida de peso y mal estado general, suelen estar ausentes. En el examen físico, se puede palpar una gran masa dolorosa, que compromete las partes blandas, localizada en las regiones metafisarias. Los sitios más comunes de aparición son, en orden de frecuencia: fémur distal, tibia proximal, húmero proximal, diáfisis y fémur proximal, pelvis y otros huesos.69
Los exámenes de laboratorio suelen ser normales, excepto por el aumento de la fosfatasa alcalina (un 40%),116 de la lactato deshidrogenasa (LDH, un 30%)63 y de la eritrosedimentación. Si bien las alteraciones del laboratorio no se correlacionan con la extensión tumoral, un gran aumento de los niveles de LDH está asociado con mal pronóstico.28 Un 10% a 20% de los pacientes que consultan por primera vez tienen enfermedad metastásica demostrable. Este grupo de pacientes pertenece al estadio III de la clasificación de la Musculoskeletal Tumor Society. Las metástasis suelen ubicarse en los pulmones, aunque también pueden afectar el hueso (metástasis saltatorias o skip metástasis), los ganglios linfáticos u otros órganos.71
Se presume que la mayoría de los pacientes presentan micrometástasis no demostrables. Antes de la era de la quimioterapia, el 80% de los pacientes desarrollaban enfermedad metastásica demostrable, a pesar de haber logrado el control local del tumor.25 En la actualidad, con los adelantos farmacológicos y la cirugía de conservación del miembro, en centros especializados es posible alcanzar una supervivencia a largo plazo de un 60% a 70%.

Diagnóstico

El primer estudio para realizar ante la sospecha de un tumor óseo debe ser la radiografía de la zona afectada.86 Las características generales de un osteosarcoma central convencional incluyen la destrucción del patrón trabecular normal con márgenes no delimitados y sin respuesta ósea endóstica (lesión lítica). El hueso afectado suele presentar zonas mixtas (radiolúcidas y radiopacas) con reacción perióstica, elevación de la cortical y formación del triángulo de Codman (Fig. 1).


Figura 1. Imagen típica de un osteosarcoma del fémur distal. A. Radiografía de fémur de frente, donde se evidencia la destrucción del patrón trabecular normal con márgenes no delimitados y sin respuesta ósea endóstica (lesión lítica) con zonas mixtas (radiolúcidas y radiopacas), reacción perióstica, elevación de la cortical y formación del triángulo de Codman. B. Resonancia magnética que muestra el compromiso de las partes blandas. C. Pieza de resección donde se observa el tumor que provoca destrucción ósea,compromiso de las partes blandas y zonas hemorrágicas.

Diagnósticos diferenciales

Se puede predecir en un 70% un diagnóstico histológico correcto, correlacionando las imágenes con las características clínicas y la localización del tumor. Sin embargo, ninguna imagen radiológica es patognomónica; por tal motivo es fundamental el diagnóstico histológico (biopsia). Los diagnósticos diferenciales incluyen otros tumores óseos malignos (sarcoma de Ewing, linfoma y metástasis); tumores óseos benignos (osteoblastoma, osteoma osteoide, condroblastoma, tumor de células gigantes y osteocondroma); y enfermedades no neoplásicas, como osteomielitis, granuloma eosinófilo, displasia fibrosa y quiste óseo aneurismático.
La resonancia magnética es el segundo estudio que hay que solicitar en estos enfermos. Muestra lesiones no evidentes en la radiografía y es muy útil para evaluar la extensión tumoral y para la planificación quirúrgica posterior.72

Estadificación

Los pacientes con metástasis de inicio tienen peor pronóstico que los que sólo tienen enfermedad localizada. Pero a pesar de este factor pronóstico, existe la posibilidad de curar a un paciente con metástasis pulmonares limitadas y resecables. Esto significa que es fundamental realizar la estatificación adecuada.

Estudios por imágenes

Para efectuar una correcta estadificación se debe solicitar lo siguiente:
1. Resonancia magnética (RM) de todo el hueso afectado. La RM es superior a la tomografía computari
zada (TC) para evaluar la extensión a las partes blandas, los paquetes vasculonerviosos, la afectación articular, la médula ósea y las metástasis saltatorias102 (Fig. 1).
2. La TC es el estudio más adecuado para evaluar el tórax, ya que el 80% de las metástasis del osteosarcoma afectan los pulmones.25,50 La tomografía de tórax puede proporcionar resultados falsos positivos, por lo que en muchas ocasiones es necesaria la confirmación histológica de los nódulos sospechosos (mayores de 1 cm). La TC también puede subestimar el grado de afectación pulmonar.52,117 En un estudio previo se demostró que muchas metástasis pulmonares no diagnosticadas con la TC lo fueron en la palpación manual directa durante la cirugía de resección metastásica.52 Este estudio pone en duda la metastasectomía toracoscópica cuando el objetivo es la resección de todas las metástasis pulmonares.33,66,131
3. El papel de la tomografía por emisión de positrones (PET scan) y de la proyección de imagen integrada de PET/TC no está aún muy definido, aunque parece ser un elemento útil para evaluar la respuesta tumoral a la quimioterapia (necrosis tumoral).15,29
4. La exploración esquelética mediante el centellograma óseo corporal total (tecnecio) es el método de elección para evaluar la presencia de lesiones óseas múltiples. Este método de diagnóstico tiene gran sensibilidad para detectar el secundarismo óseo e incluso supera a la PET en el diagnóstico de metástasis óseas del osteosarcoma.30

Biopsia

Ante la sospecha de un osteosarcoma, se debe derivar al paciente a una institución con la experiencia y la complejidad suficientes como para implementar un abordaje multidisciplinario. El paciente debe ser evaluado por especialistas (oncólogos, radiólogos, patólogos y ortopedistas) a fin de decidir la conducta diagnóstica y terapéutica para seguir. La biopsia debería efectuarla siempre un cirujano ortopédico o un radiólogo con experiencia en el tratamiento del osteosarcoma y, si es posible, el mismo cirujano que realizará la cirugía definitiva. Considerando la futura cirugía definitiva, es importante el planeamiento apropiado de la biopsia para no comprometer el tratamiento ulterior. Una biopsia mal realizada puede comprometer la futura cirugía de conservación del miembro.88

Sistema de estadificación

El sistema de estatificación de la Musculoskeletal Tumor Society (MSTS) es el más utilizado para estatificar los sarcomas óseos.24,128 Esta es una clasificación quirúrgica y no se utiliza para decidir el tratamiento médico (quimioterapia) en los pacientes con osteosarcoma. La clasificación de la MSTS divide los tumores malignos no metastásicos del hueso según el grado histológico (bajo grado [estadio I] y alto grado [estadio II]), y subdivide estos estadios según el compromiso anatómico local (intracompartimental [A], extracompartimental [B]). Un tumor se considera extracompartimental cuando se extiende a través de la cortical del hueso afectado. Cualquier paciente que tenga una metástasis a distancia se considera perteneciente al estadio III.

Clasificación histológica

El diagnóstico histológico de un osteosarcoma se basa en la presencia de tejido con una estroma maligna sarcomatosa asociado con la producción del osteoide tumoral. Se piensa que los osteosarcomas derivan de una célula madre de origen mesenquimático capaz de diferenciarse hacia tejido fibroso, cartilaginoso u óseo. En consecuencia, estos tumores comparten muchas características con los condrosarcomas y los fibrosarcomas, y pueden confundirse con facilidad con un osteosarcoma. Sin embargo, los condrosarcomas y los fibrosarcomas se diferencian de los osteosarcomas en que carecen de osteoide tumoral, sustancia necesaria para determinar el diagnóstico de osteosarcoma.
Algunos osteosarcomas presentan una producción limitada de osteoide tumoral. En estos casos puede ser necesaria la inmunohistoquímica para confirmar el diagnóstico. A diferencia del sarcoma de Ewing y de muchos sar
comas de las partes blandas, los osteosarcomas no se asocian con ninguna translocación cromosómica característica.27

Osteosarcoma central convencional

El osteosarcoma central convencional (intramedular de alto grado) es el tipo histológico más frecuente y comprende cerca del 90% de todos los osteosarcomas.53 Según el componente celular predominante, los osteosarcomas convencionales se subclasifican en osteoblásticos (50% de los osteosarcomas convencionales), condroblásticos (25%) o fibroblásticos (25%).86 A pesar de presentar diferencias histológicas, el comportamiento clínico y el manejo médico son similares en los diferentes subgrupos.
•El osteosarcoma osteoblástico se caracteriza por la producción abundante de osteoide inmaduro, que forma un patrón cordonal fino o grueso alrededor de las células tumorales. Cantidades masivas de osteoide pueden dar lugar a la distorsión de las células estromáticas malignas. Algunos tumores contienen osteoide en forma de trabéculas engrosadas que pueden llegar a formar una red anastomótica irregular. En todos los casos, el grado de mineralización es variable.
•Los osteosarcomas fibroblásticos están compuestos predominantemente por una estroma formada por células ahusadas, de alto grado y que se caracterizan por la producción focal del osteoide tumoral. Algunos tumores muy pleomorfos pueden asemejarse al fibrohistocitoma maligno, pero nuevamente, la distinción se puede realizar por la identificación del osteoide tumoral.
•Los osteosarcomas condroblásticos se caracterizan por producir una matriz cartilaginosa que ocupa la mayor parte del tumor. El tumor puede presentar un aspecto cartilaginoso de bajo grado de malignidad, pero en algunas áreas suelen observarse células anormales con características de alto grado de malignidad. En estos focos condroblásticos se deben localizar las células ahusadas productoras de osteoide tumoral.

Variantes histológicas

Además de las tres subcategorías del osteosarcoma central convencional,existen otras variantes:
•De células pequeñas.
•Telangiectásico.
•Multifocal.
•Osteosarcomas de superficie.
Con excepción de las variantes de superficie, originalmente se pensaba que todas las otras variantes tenían peor pronóstico. Sin embargo,con las nuevas conductas terapéuticas se ha logrado mejorar la supervivencia de estos
pacientes. Las variantes de superficie suelen ser de bajo grado de malignidad y presentarse en los pacientes de mayor edad.

Osteosarcoma de células pequeñas

Estos osteosarcomas pueden presentar dificultad diagnóstica, ya que se asemejan histológicamente a otros tumores de células pequeñas redondas y azules, como el sarcoma de Swing.82 En estos casos, la inmunohistoquímica, la citogenética y los estudios genéticos moleculares pueden se necesarios para establecer el diagnóstico.65,112

Osteosarcoma telangiectásico

Los osteosarcomas telangiectásicos son los tumores de alto grado, vasculares que contienen poco osteoide tumoral. Debido a su aspecto radiológico puramente lítico, pueden confundirse con los quistes óseos aneurismáticos o tumores de células gigantes quistificados. En la macroscopia se puede identificar un tumor formado por múltiples espacios quísticos hemorrágicos sin una masa sólida adyacente.48 Por tal motivo, puede ser difícil la obtención de tejido suficiente (biopsia) para realizar el diagnóstico adecuado. Histológicamente, presentan una mínima cantidad de osteoide tumoral y suelen observarse abundantes células gigantes multinucleadas similares a un tumor de células gigantes. Sin embargo, estas células se caracterizan por ser altamente pleomorfas.

Osteosarcoma multifocal

Este osteosarcoma es de muy baja frecuencia y suele presentarse con múltiples lesiones sincrónicas con un mismo patrón histológico. Es difícil determinar si representan lesiones primarias múltiples sincrónicas o metástasis. Sin importar su designación, el pronóstico es casi siempre muy malo. El osteosarcoma multicéntrico también puede ser metacrónico. Esto significa la aparición de otras lesiones óseas años después del tratamiento del tumor primario.

Osteosarcomas de superficie

En contraposición a las variantes intramedulares, los osteosarcomas de superficie (también llamados yuxtacorticales) suelen tener mejor pronóstico y no requieren quimioterapia (con excepción del osteosarcoma yuxtacortical de alto grado). Estos osteosarcomas incluyen el paraostalseo, el perióstico (ambos de bajo grado) y los osteosarcomas yuxtacorticales de alto grado.90,103 La cirugía como tratamiento único sólo es curativa para las variedades de bajo grado.105
• Osteosarcoma paraostal. El osteosarcoma paraostal típico es una lesión superficial formada por los fibroblastos de bajo grado que producen el hueso laminar.
Se presenta en pacientes con edad más avanzada que en el caso del osteosarcoma central convencional (entre los 20 y los 40 años). La región posterior del fémur distal es el sitio afectado con mayor asiduidad. Este tumor nace de la cortical y tiene una gran base de implantación. Sin embargo, con el tiempo,puede invadir la cortical y entrar en la cavidad endóstica. El tratamiento es quirúrgico y la supervivencia a largo plazo es de 80% a 90%.106
• Osteosarcoma perióstico. El osteosarcoma perióstico (también llamado osteosarcoma yuxtacortical) es una lesión de superficie, condroblástica, de moderado grado de malignidad, que suele localizarse en la tibia proximal y la edad de aparición es similar a la del osteosarcoma paraostal. La probabilidad de metástasis es mayor que en este último, pero es mucho más baja que en el osteosarcoma central convencional. La ventaja de la quimioterapia adyuvante es poco clara, aunque se recomienda en la mayoría de los centros, ya que un 20% de los pacientes podrían tener metástasis a distancia.
• Osteosarcomas yuxtacorticales de alto grado. Este tipo de osteosarcoma es de histología similar a la del osteosarcoma central convencional. Se diferencia del anterior por ser de superficie, si bien el pronóstico y el tratamiento son iguales en ambos.

Otras variantes

Osteosarcoma extraesquelético. Estos tumores suelen ser de alto grado, se localizan en las partes blandas y pueden ser secundarios a la radioterapia.9
Osteosarcoma intramedular de bajo grado. El osteosarcoma intramedular de bajo grado es muy similar al paraostal, con igual pronóstico y tratamiento. La diferencia radica en la localización anatómica.2,105

Tratamiento

Quimioterapia

La ventaja de la quimioterapia adyuvante (posperatoria) quedó demostrada en dos ensayos prospectivos y aleatorizados efectuados durante la década de 1980. En ellos se observó que el agregado de quimioterapia posoperatoria mejoró la supervivencia en los pacientes con oseosarcoma de alto grado no metastásico, en comparación con los pacientes tratados sólo con cirugía.23,61
En la actualidad, la quimioterapia adyuvante se considera un componente estándar del tratamiento del osteosarcoma en niños y en adultos. La opción del régimen y a sincronización óptima (preoperatoria o posoperatoria) continúan siendo polémicas; sin embargo, muchos cenros (incluso en nuestro hospital), además de la quimiote
rapia adyuvante, indican quimioterapia preoperatoria (neoadyuvante) como método terapéutico de elección, ya que este esquema parece facilitar la cirugía de conservación del miembro.

Quimioterapia adyuvante

Como ya se dijo, más del 80% de los pacientes con osteosarcoma tratados sólo con cirugía desarrollan enfermedad metastásica a pesar de obtenerse  el control local del tumor. Esto significa que en el momento del diagnóstico ya debían existir metástasis subclínicas. La quimioterapia puede suprimir estos depósitos microscópicos, siempre y cuando se inicie en el momento en que la carga de la enfermedad es baja (sin nódulos evidentes). En la década de 1970 se comenzó a utilizar la quimioterapia posoperatoria y la supervivencia a los 5 años mejoró de menos de 20% a un 40-60%.98 Más tarde, durante los años ochenta, dos estudios prospectivos y aleatorizados compararon la superviviencia total libre de enfermedad y los porcentajes de recaídas en pacientes tratados con quimioterapia adyuvante y sin ella. Estos estudios demostraron una ventaja significativa en los pacientes tratados con la quimioterapia.23,61 Los regímenes de quimioterapia utilizados en estos estudios incluyeron el metrotrexato en altas dosis (MTX) más doxorrubicina, bleomicina, ciclofosfamida, dactinomicina y vincristina,23 o cisplatino.61,62

Quimioterapia neoadyuvante

La quimioterapia neoadyuvante comenzó con el desarrollo de la cirugía de conservación del miembro. Esto se debió a que en esa época se perdía mucho tiempo esperando la fabricación de prótesis tumorales. Por esta razón se indicaba quimioterapia mientras se aguardaba la cirugía definitiva.99 Luego de varios años de experiencia con este abordaje terapéutico, se sugirió que la quimioterapia de inducción pudo también mejorar la supervivencia.

¿Quimioterapia neoadyuvante o terapia adyuvante?

Debido a la duda generada sobre los beneficios de la utilización de quimioterapia preoperatoria o posoperatoria, se realizó un estudio prospectivo y aleatorizado que incluyó a 100 pacientes de menos de 30 años, con diagnóstico de osteosarcoma de alto grado no metastásico89 (ensayo 8651 POG). Este estudio comparó un grupo tratado con cirugía de resección seguida de quimioterapia posoperatoria contra otro grupo tratado con 10 semanas del mismo régimen de quimioterapia, seguido de la cirugía de resección. La quimioterapia consistió en alternar cursos de MTX (con rescates de leucovorina), cisplatino más doxorrubicina y bleomicina, ciclofosfamida y dactinomicina (DCM). Este estudio arrojó como resultado una supervivencia a los 5 años similar en los dos grupos (65% contra 61% para la terapia adyuvante y neoadyuvante, respectivamente).
También se observó un similar índice de conservación del miembro entre ambos grupos (55% para la cirugía inmediata y 50% para la retrasada). Cabe destacar que este estudio fue criticado por el índice relativamente bajo de conservación del miembro (en comparación con los estándares modernos) y por la inclusión de DCM como componente del régimen, ya que es confusa su contribución a la eficacia terapéutica y puede producir toxicidad pulmonar a largo plazo. Sin embargo, este ensayo estableció un parámetro de base para estudios posteriores, ya que se mejoró la supervivencia mediante la quimioterapia prequirúrgica o posquirúrgica (supervivencia sin enfermedad a los 5 años de 65%).

Respuesta histológica a la quimioterapia

La respuesta a la quimioterapia es dependiente de la evaluación histológica de la pieza quirúrgica.8,43 En la serie más grande publicada, en la cual 1.058 pacientes recibieron quimioterapia preoperatoria, se estableció como una buena respuesta histológica cuando la necrosis tumoral era > 90%. Esta buena respuesta se observó más a menudo en los pacientes con osteosarcomas fibroblásticos y telangiectásicos (83% y 80% respectivamente), mientras que hubo una menor respuesta en los pacientes con las variables condroblásticas y osteosblásticas (43% en los condroblásticos y 58% en los osteoblásticos).4

Respuesta inicial a la quimioterapia y relación con el tratamiento posoperatorio

Una de las razones que obligan a la indicación de la quimioterapia neoadyuvante es la capacidad de funcionar como un ensayo in vivo del efecto del fármaco. Es decir, que sirve para determinar la sensibilidad de cada tumor a los diferentes medicamentos utilizados. De acuerdo con esta respuesta, es posible modificar la terapia posoperatoria. Un sistema muy utilizado para calificar el efecto de la quimioterapia preoperatoria es la clasificación de Huvos.46 Este sistema divide en cuatro grados la respuesta al tratamiento según la necrosis observada: grado 1: necrosis menor del 50%; grado 2: necrosis mayor del 50% y menor del 90%; grado 3: necrosis mayor del 90% y grado 4: necrosis del 100%.
La sensibilidad de un osteosarcoma a la quimioterapia neoadyuvante es un factor pronóstico importante.89,91 La supervivencia a los 5 años de los pacientes con una "buena" respuesta (> 90%) es más alta en los que tienen una "mala" respuesta (71% a 80% frente a 45% a 60%, respectivamente).6,8,10,43
Cuando se observa una buena respuesta a la quimioterapia preoperatoria, se tiende a continuar con el mismo régimen terapéutico durante el período posoperatorio. En cambio, si la respuesta al tratamiento es mala, se plantea
modificarlo. Estas modificaciones fueron propuestas por varios autores utilizando distintos tipos de protocolos.4,7,97,98
Sin embargo, esta estrategia se ha puesto en duda por las siguientes razones:

•Luego de un seguimiento mayor, uno de los grupos que propuso este cambio de régimen terapéutico cuando el paciente presenta una mala respuesta a la quimioterapia preoperatoria, dio a conocer más tarde que los resultados positivos observados inicialmente no se mantuvieron en el tiempo (protocolo T10).70
•Otros grupos cooperativos importantes (IE, Children's Cancer Group,German Society for Pediatric Oncology,Scandinavian Sarcoma Group) no han podido confirmar que cambiando el protocolo de quimioterapia se mejoraba la supervivencia final de los pacientes con una mala necrosis.92,108
•El protocolo 8651 (del POG) no pudo demostrar una ventaja en la supervivencia entre los pacientes tratados con quimioterapia neoadyuvante con respecto a los que recibieron quimioterapia adyuvante.35
•Puede concluirse entonces que la modificación del régimen preoperatorio no parece haber mejorado losíndices de curación.

Por otro lado, la experiencia con ifosfamida más etopósido (I/E) ha planteado nuevamente la modificación del régimen terapéutico posquirúrgico ante un paciente con una mala respuesta a la terapia neoadyuvante.4,7,34,104 El alto nivel de actividad antitumoral de la I/E en pacientes con osteosarcoma metastásico (66%)34 ha llevado a los investigadores a considerar el uso de I/E en pacientes con metástasis resecables asociadas con una escasa respuesta histológica inicial a la quimioterapia estándar.
En la actualidad, se están realizando diversos estudios prospectivos y aleatorizados que plantean esta modificación terapéutica en los pacientes con osteosarcoma sin metástasis y con una mala respuesta al tratamiento neoadyuvante.

Elección del régimen terapéutico

El régimen terapéutico óptimo todavía no se ha establecido. Sin embargo, en nuestra institución sugerimos comenzar con una terapia neoadyuvante en la que administramos 10 semanas de quimioterapia preoperatoria y continuamos con quimioterapia posoperatoria durante 29 semanas, comenzando tres semanas después de la cirugía.
En los pacientes adultos la indicación suele ser doxorrubicina más cisplatino,13,14,111 ya que el papel del MTX no está aún muy esclarecido. Para los pacientes menores de 35 años, empleamos a menudo tres agentes (doxorrubicina, cisplatino y MTX), mientras que en los pacientes
de mayor edad, en quienes la biología del tumor puede ser algo diferente, preferimos utilizar sólo doxorrubicina y cisplatino, dado que no se pudo evidenciar una diferencia real entre el tratamiento con cisplatino/doxorrubicina y el régimen completo.111

Radioterapia adyuvante

A diferencia del sarcoma de Ewing, el osteosarcoma convencional es relativamente resistente a la radioterapia (RT), por lo cual no estaría indicada en este tipo de sarcoma.
Si bien la RT adyuvante no está indicada, se debe considerar como una alternativa cuando el paciente presenta un tumor primario no resecable o resecado en forma incompleta.21 Otra duda en la utilización de RT puede plantearse en los pacientes con osteosarcoma de células pequeñas, ya que se ha demostrado que este tumor presenta un cierto grado de sensibilidad a la RT.112 La RT para el control local del tumor también puede utilizarse en los pacientes que rechazan el tratamiento quirúrgico. A pesar de estas excepciones, siempre hay que tener en cuenta que en los pacientes tratados con cirugía y quimioterapia eficaces, la TR no mejora la supervivencia y aumenta el riesgo de aparición de sarcomas secundarios.31
Con la introducción de las nuevas técnicas de radiación, como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la irradiación protónica,podría replantearse el uso de este método terapéutico.
Por último, luego del tratamiento primario de un paciente con osteosarcoma, el seguimiento a largo plazo debe continuar en forma indefinida debido a la toxicidad relacionada con el tratamiento (incluida otra malignidad secundaria) y la posibilidad de una recidiva de la enfermedad, que puede ocurrir hasta 20 años después del tratamiento primario.26

Tratamiento quirúrgico del osteosarcoma

A pesar de la respuesta favorable a la quimioterapia, la cirugía es un componente fundamental del tratamiento.49 El procedimiento quirúrgico específico depende de la localización y del grado de compromiso del hueso afectado.87 Aunque todos los pacientes con sarcomas de los miembros pueden ser candidatos a la amputación, en la actualidad, con los avances en las técnicas de conservación del miembro, se pone énfasis en el resultado funcional en procura de resecar el tumor manteniendo un miembro viable y sin comprometer el resultado oncológico del paciente. Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a una cirugía más conservadora. El control local del tumor debe ser la preocupación terapéutica primaria y el resultado funcional, una meta secundaria.

Tipos de resecciones

Las resecciones se pueden clasificar en tres categorías, según el sitio anatómico y el compromiso del hueso implicado. Como casi todos los osteosarcomas se localizan en las metáfisis de los huesos largos (próximos a la articulación), la mayoría de las resecciones incluyen el segmento proximal, incluida la región articular del hueso afectado (resección osteoarticular). Lo más frecuente es que la resección se realice a través de la articulación (resección intraarticular); sin embargo, cuando el tumor se extiende a través del cartílago, la cápsula o las estructuras ligamentarias (invasión articular), se debe resecar toda la articulación (resección extraarticular). Con menor frecuencia, el tumor se localiza en la región de la diáfisis de un hueso largo. Ante esta ubicación, se puede intentar una resección diafisaria sin comprometer las epífisis (resección intercalar). Menos a menudo puede haber una afectación completa del hueso que requiera sacrificarlo en su totalidad, incluidos el segmento proximal y el segmento distal.

Lesiones localizadas en las extremidades

Cirugía de conservación del miembro

Ante lesiones que afecten la extremidad superior o inferior, la cirugía de conservación del miembro puede lograr un control local de la enfermedad, sin sacrificar el miembro y preservando un resultado funcional aceptable.5,38,126 Diversos estudios demostraron que existe un índice mayor de complicaciones locales en los pacientes sometidos a cirugía de conservación del miembro que en los pacientes amputados.81,94
Sin embargo, las series retrospectivas con seguimiento a largo plazo no demuestran una diferencia significativa en la supervivencia entre los pacientes amputados y los tratados con la conservación del miembro.116
El grado de necrosis inducida por la quimioterapia y la resección tumoral con márgenes adecuados son los factores pronósticos más importantes para el control local de la enfermedad.59,91 Estos dos parámetros no se correlacionan uno con otro, ya que para obtener una buena respuesta a la quimioterapia neoadyuvante que facilite el procedimiento de conservación es fundamental que el equipo quirúrgico tenga experiencia en la cirugía, ya que los márgenes quirúrgicos inapropiados aumentan la probabilidad de una recidiva local, aun en los pacientes con buena respuesta a la quimioterapia.11,16,91
La experiencia del equipo quirúrgico para realizar una selección apropiada del paciente es crítica, dado que si hay alguna duda sobre la posibilidad de efectuar una resección tumoral completa en una cirugía de conservación, se debe indicar la amputación para evitar la recidi
va local, que empeora sustancialmente el pronóstico del paciente.96,124

Amputación

En ciertas circunstancias, se puede indicar la amputación o la rotacionplastia para el control local del osteosarcoma. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la amputación no elimina la posibilidad de recidiva local, ya que siempre existe el riesgo de recidiva tumoral en el muñón de la amputación. Esta recidiva se atribuyó a la extensión tumoral intramedular extensa o a la presencia de lesiones saltatorias. Entre los factores que disminuyen la probabilidad de recidiva local están el margen quirúrgico amplio y la buena respuesta histológica a la terapia neoadyuvante.91

Tumores del esqueleto axial

Los osteosarcomas localizados en el esqueleto axial tienen un pronóstico peor que los de los miembros, debido en gran parte a la dificultad que implica realizar la resección quirúrgica completa.12,85

Tumores pelvianos

Los tumores pelvianos representan un desafío único (oncológico y reconstructivo). En las series más grandes publicadas, los índices de recidivas pueden alcanzar un 65%, con un porcentaje de complicaciones posquirúrgicas aproximado de 50%.51,101,114 Un tumor en la pelvis puede afectar tanto un segmento óseo no articular, uno articular (acetábulo, articulación sacroilíaca) o ambos. La resección en bloque de una hemipelvis con la preservación de la extremidad (hemipelvectomía interna) tiene resultados oncológicos equivalentes a los de la hemipelvectomía externa (amputación de la hemipelvis sumado el miembro afectado), pero su resultado funcional es mejor.20,125

Tumores localizados en la columna vertebral

Como en el caso de otras localizaciones, las recidivas locales y el pronóstico general dependen de los márgenes quirúrgicos.85,114 Para realizar una resección en bloque (con buenos márgenes) la extensión anatómica del tumor es un factor determinante. Mientras la duramadre no está afectada, este tipo de resección es más factible. Una vez que el tumor invade la duramadre, el procedimiento de resección es muy dificultoso, con altos índices de contaminación local y regional (medula espinal) a través del líquido cefalorraquídeo.

Tumores localizados en la cintura escapular

La región del hombro es inestable, por lo tanto, las reconstrucciones deben procurar lograr cierta estabilidad para evitar lesiones vasculonerviosas secundarias.
Según la indemnidad de los elementos que preservan la función del hombro, hay diversas opciones reconstructivas (artrodesis, prótesis, aloinjertos, aloprótesis) (Fig. 2).


Figura 2. Ejemplo de reconstrucción para el húmero proximal. A. Radiografía anteroposterior que pone en evidencia un osteosarcoma del húmero proximal. B. Radiografía que muestra la reconstrucción del húmero con una aloprótesis (aloinjerto más prótesis).

En el caso de los tumores masivos de la cintura escapular (húmero proximal incluido), la resección de tipo Tikhoff-Linberg es un alternativa a la amputación interescapulotorácica, siempre y cuando pueda conservarse la indemnidad del plexo braquial.121

Técnicas reconstructivas

Para los pacientes que requieran una reconstrucción existen numerosos métodos reconstructivos, como endoprótesis, distintos tipos de aloinjertos, aloprótesis, artrodesis e injertos óseos vascularizados (Fig. 3). Algunos métodos son específicos para ciertas localizaciones anatómicas (artrodesis de la columna), pero la elección del método reconstructivo debe ser individualizada para cada paciente. Los siguientes factores pueden influir en la selección del método:124


Figura 3. Distintos tipos de reconstrucciones para el fémur distal. A. Aloinjerto osteoarticular. B. Aloinjerto intercalar (con conservación de la epífisis). C. Aloprótesis (aloinjerto más prótesis de rodilla). D. Prótesis de resección tumoral.

•Localización anatómica e integridad de los tejidos circundantes.
•Estadio de la enfermedad y extensión local del tumor.
•Probabilidad y naturaleza de las complicaciones rela
cionadas con cada tipo de reconstrucción.
•Edad, expectativa de vida y demanda funcional del paciente.
•Disponibilidad de los materiales para el procedimiento reconstructivo.
En nuestra institución existe una experiencia de muchos años en las reconstrucciones con aloinjertos.72-80 Hemos observado resultados aceptables con respecto a la evolución de las distintas técnicas asociadas con la reconstrucción. En el momento de indicar una cirugía de resección tumoral con la consiguiente reconstrucción mediante un aloinjerto óseo masivo, es importante disponer de un banco de huesos y un equipo quirúrgico entrenado para este tipo de cirugía. El proceso comienza con la selección del trasplante óseo por medio de tomografía computarizada, luego se debe planificar el tipo de aloinjerto
que se utilizará (osteoarticular, intercalar, aloprótesis, etc.) (Figs.  4 y 5) y el método de fijación adecuado (osteosíntesis, prótesis con tallo largo). Es importante destacar que la prioridad en la cirugía oncológica es la resección tumoral, por lo que en muchas oportunidades se deben resecar elementos óseos y ligamentarios que deben ser reconstruidos para poder preservar la función del miembro. Ante esta situación sugerimos planificar la reconstrucción teniendo a disposición en el momento quirúrgico distintas alternativas protésicas, así como contar con un banco de huesos con aloinjertos masivos para evitar inconvenientes intraoperatorios.


Figura 4. Ejemplo de reconstrucción para el fémur proximal. A- B. Imágenes donde se evidencia un osteosarcoma del fémur proximal. C. Radiografía luego de 6 años de la operación que muestra la aloprótesis en el fémur proximal.


Figura 5. Ejemplo de una reconstrucción de tibia proximal con un aloinjerto intercalar de tibia, con conservación de la epífisis del paciente. A- B. Imágenes que evidencian un osteosarcoma de la tibia proximal sin afectación de la epífisis por parte del tumor. C. Imagen intraoperatoria del defecto óseo residual. Obsérvese la flecha que marca la conservación del platillo tibial del paciente. D. Imagen intraoperatoria donde se evidencia la reconstrucción con un aloinjerto interlacar. La flecha señala la unión donante-receptor a nivel de la epífisis tibial. C. Radiografía luego de 8 años de la operación que muestra la consolidación de ambas osteotomías (distal y proximal).

Experiencia del Hospital Italiano de Buenos Aires

En nuestra institución abordamos esta patología en forma multidisciplinaría. Con este enfoque terapéutico comparamos la evolución de los enfermos tratados durante las últimas tres décadas e incluimos a todos los pacientes con un mínimo de seguimiento de 3 años o su fallecimiento a causa de la enfermedad. En el período comprendido entre 1980 y 1990 se evaluaron 61 pacientes, de los cuales 37 fueron varones y 24, mujeres, con una edad promedio de 23 años (rango 7-65 años) y con un seguimiento promedio de 85 meses (rango 4-244 meses). Entre 1990 y 2000 se evaluaron 105 pacientes (56 varones y 49 mujeres), con una edad promedio de 21 años (rango 5-65 años) y con un seguimiento promedio de 67 meses (rango 1-200 meses). Por último, entre 2000 y 2005 se evaluaron 129 pacientes (75 varones y 54 mujeres), con una edad promedio de 21 años (rango 4-82 años) y con un seguimiento promedio de 43 meses (rango 1-90 meses).
Evaluamos la supervivencia con el método de Kaplan-Meier. Para identificar los factores relacionados que afectan la supervivencia o la conservación del miembro se realizó un análisis multivariado (Cox). Las diferencias entre los grupos de pacientes tratados en las distintas décadas se compararon con la prueba del orden logarítmico (log-rank test). Un valor de p ≤ 0,05 se consideró estadísticamente significativo.

Resultados

La supervivencia en la serie de pacientes tratados en la década de 1980 en nuestro hospital fue del 40% a los 5 años y del 37% a los 10 años (IC 95% = 31%-43%) (Fig. 6) con un índice de conservación del miembro del 59% (Fig. 7) y de amputación secundaria luego de la cirugía de conservación del miembro del 40% (Fig. 8).


Figura 6. Diferencias en la supervivencia analizada con el método de Kaplan-Meier de los pacientes tratados en el Hospital Italiano de Buenos Aires según las distintas décadas estudiadas.


Figura 7. Relación entre la conservación del miembro y la amputación en las diferentes décadas.


Figura 8. Porcentaje de amputación secundaria luego de haber realizado una cirugía de conservación del miembro. Deferencias entre las décadas.

En la década de 1990 se observó una supervivencia del 62% a los 5 años y del 60% a los 10 años (IC 95% = 55%-65%) (Fig. 6), con un índice de conservación del miembro del 91% (Fig. 7) y de amputación secundaria luego de la cirugía de conservación del miembro del 17% (Fig. 8).
La supervivencia en la serie de pacientes tratados en el período 2000 a 2005 fue del 72% a los 5 años (IC 95% = 68%-76%) (Fig. 6) con un porcentaje de conservación del miembro del 97% (Fig. 7) y un índice de amputación secundaria luego de la cirugía de conservación del miembro del 3% (Fig. 8).
Sobre la base de estos resultados,observamos una mejor supervivencia estadísticamente significativa (p = 0.0001) en los pacientes tratados en las décadas de 1990 y 2000, así como un menor índice de amputación y de amputación secundaria (p = 0,004).
Por último, pudimos determinar que el factor pronóstico que mejoró la supervivencia en forma significativa (p= 0,006) fue la utilización de la quimioterapia antineoplásica.

Conclusiones

Como consideración final, el diagnóstico y el tratamiento del osteosarcoma son complejos y deben ser abordados en forma multidisciplinaria y en instituciones capacitadas en la terapéutica multimodal apropiada para cada caso.
En la actualidad, en nuestro servicio, utilizando un enfoque multidisciplinario en el diagnóstico y el tratamiento del osteosarcoma, observamos una supervivencia del 72% a los 5 años, con un porcentaje de conservación del miembro del 97% y con un índice de amputación secundaria luego de la cirugía de conservación del miembro del 3%.

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