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Revista de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología

versión On-line ISSN 1852-7434

Rev. Asoc. Argent. Ortop. Traumatol. vol.74 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./mar. 2009

 

MAESTROS DE LA ORTOPEDIA ARGENTINA

Semblanza de la profesora Sara Satanowsky

Se me ha conferido el honor y la responsabilidad de presentar la semblanza de quien fuera una de las primeras médicas argentinas cirujanas, constituyéndose en la primera mujer ortopedista jefa de un servicio de la especialidad en el país (y tal vez en América), primera profesora titular y profesora extraordinaria y primera mujer presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Ortopédica, además de fundadora de la hoy Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología. Como dijera Nicolás Perruello: "Cada una de estas dignidades estuvieron en su oportunidad plenamente justificadas, por su talento y por sus méritos personales y profesionales".
Cumplía con la definición del buen médico, de Florencio Escardó: "Tener la humildad de su saber y el orgullo de su misión".
Nació el 15 de mayo de 1892 en Odessa, Rusia (otras referencias dicen que nació en Ucrania), desde donde emigró a la Argentina a la edad de 12 años (en 1905) con sus mayores por razones político-raciales. Se radicó en Villalba, Tornquinst, provincia de Buenos Aires. Cursó los estudios secundarios en Bahía Blanca (1908-1911). Luego se trasladó a Buenos Aires; cursó los estudios de medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires y egresó con diploma de honor en 1917.
Recibió el título de doctorado con su tesis "Coup de chaleur posoperatorio".
Fue practicante en el Hospital de Clínicas y en el Hospital de Niños de Buenos Aires. Se desempeñó en los hospitales de Niños, Ramos Mejía y Alvear.
Fueron sus maestros: Pedro Chutro, Salvador Marino, Máximo Castro, Marcelo Viñas, Manuel Ruiz Moreno, Rodolfo Rivarola y Luis Tamini.
En 1935 se concursa en el Hospital Álvarez el cargo de Jefe de Ortopedia y Cirugía Infantil; los aspirantes son Marcelo Fitte, Julio Diez y Sara Satanowsky. Sara gana el concurso, hecho que tuvo resonancia por quién y cómo lo ganó. La sede del Servicio en el Hospital Dr. Teodoro Álvarez de Buenos Aires ocupaba el segundo piso del Pabellón de niños, Sala "C", y el día de su asunción, relata Perruello: "Había muchos colegas, autoridades, funcionarios y mucha gente célebre.
Una médica joven, de corta estatura, rubia, de ojos claros, pronunció, pausado, un discurso que marcaba la toma de posesión de la Jefatura de un Servicio dedicado a la Ortopedia y Cirugía Infantil.Se hablaba en los corrillos de su esmerada preparación técnica, su carácter fuerte y enérgico, sus dotes de emprendedora y su tenacidad, conceptos apoyados en el más diverso anecdotario. Pobló e impulsó desde la nada un servicio hospitalario; lo dotó de instrumental y médicos y estructuró un extraordinario personal auxiliar".
En los primeros tiempos debió usar la vieja mesa de operaciones, que utilizaba muchos años antes Posadas. Laboriosa e incansable, de una puntualidad cronométrica, disciplinada, severa por lo exigente, accesible y generosa en la transmisión, eran condiciones sobresalientes de su personalidad; ese fue su modo de dar jerarquía a la labor técnica y de conformar un óptimo servicio hospitalario, a la vez responsable y útil a la comunidad, y eficaz para la formación de la nueva generación. Impuso una mística de grupo. Era exigente para los demás y para sí; había aprendido de su admirado Chutro que toda condescendencia origina un perjuicio para
alguien. El trabajo con placer no fatiga. La consigna era trabajar, trabajar y trabajar. Pudo haber dicho, como Confucio, "transporta un puñado de tierra cada día y harás una montaña". El ateniense Polo dijo: "La experiencia nos pone en el camino del arte, la inexperiencia nos pone en el camino del azar". Satanowsky manifestaba: "No basta trabajar mucho, debemos pensar continuamente". Nunca utilizó ni impuso la última novedad, si ello no se lo aconsejaba su sereno razonamiento. Obtener el máximo con el mínimo de agresión. Toda novedad debe pasar a través del íntimo tamiz de la experiencia personal.
Era una hábil cirujana ambidiestra, decidida, segura y rápida en la resolución de cualquier problema, refutando la sentencia de Sicard: "La mujer nunca podrá ser buena cirujana".
En 1922 se crea la Cátedra de Ortopedia y Traumatología, cuyo primer profesor titular fue Luis Tamini, en 1922, en la Sala 6ª del Hospital T.Álvarez. A su fallecimiento, en 1938, la Facultad de Medicina designa a la profesora adjunta Sara Satanowsky como profesora titular interina, y luego, en 1940, es designada profesora extraordinaria de la especialidad.
Fue autora de más de cien publicaciones; sus temas preferidos fueron: Luxación congénita de la cadera, Método para medir la anteversión del cuello femoral, Osteomielitis. Malformaciones congénitas, Osteoma osteoide, Mal de Pott, Enfermedad de Von Recklinhausen, Pie plano, Parálisis espástica, Secuelas de poliomielitis, Astragalectomía, etc.
Con motivo de sus bodas de oro con la Medicina, el 26 de noviembre de 1968 fue honrada por la Sociedad Argentina de Ortopedia y Traumatología con una sesión de homenaje, en la que hablaron varios de sus discípulos, que destacaron su personalidad, "los valores de su intelecto para honrar al país donde creció y se hizo médica".
El profesor Carlos Aiello designó la Sala de Mujeres del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital T. Álvarez con su nombre. Carlos A. N. Firpo efectuó una medulosa reseña sobre su actuación.
En el Hospital Teodoro Álvarez, donde fue Jefa durante quince años (1935-1950), reunió un grupo de colaboradores jóvenes y brillantes, que fueron después sus discípulos: José Manuel del Sel, Nicolás Perruello, Alfredo Kohn Tebner, Mauricio Fuksman, Luis Trujillo, Salomón Gabay, Miguel Trapani, Samuel Zeiguer, Aldo Pellegrini, León Yankelevich y Carlos Mosoteguy.
El papel de las primeras médicas argentinas era preferentemente en la pediatría o la tocoginecología, es decir, volvían a la mujer y al niño. La cirugía fue un terreno casi vedado; ingresaron sólo algunas y entre las más capaces o las más fuertes temperalmente, estaba Sara Satanowsky; era una insólita perla. Sara Satanowsky estuvo entre las médicas progresistas, que lucharon no sólo contra las leyes discriminatorias, sino también contra las costumbres.
Cuando se equivocaba, reconocía su error y lo corregía decididamente; un acto de modestia que es una forma de sabiduría, como glosó Zeiguer, en el acto de jubilación, en 1950. En los últimos quince años, una afección articular crónica y una anemia irreducible la alejaron precozmente de su febril actividad diaria.El asesinato de su hermano Marcos, en 1957, señaló el comienzo de su reclusión, que sufrió en silencio hasta su última hora. El 4 de junio de 1971 se apagó, después de setenta y nueve largos años, la vida de la profesora Sara Satanowsky, quien fuera una de las figuras maestras que iniciaron la Ortopedia argentina, y de las que, con su actuación, contribuyeron a afianzarla y desarrollarla hasta alcanzar su esplendor actual.

Prof. Dr. M. Víctor Francone