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Población y sociedad

versión On-line ISSN 1852-8562

Poblac. soc. vol.17 no.1 San Miguel de Tucumán ene./jun. 2010

 

DOSSIER

Introducción al Dossier
"Naturaleza y cultura en América Latina"

Raquel Gil Montero, Alfredo Bolsi

Las reflexiones en torno a la relación entre el hombre y la naturaleza han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad. Entre el siglo V a. C. y fines del XVIII, según Glacken, todos y cada uno de los grandes pensadores que vivieron a lo largo de estos 2300 años han reflexionado en torno a tres grandes ideas sobre la tierra habitable, esto es, la del designio (la tierra creada para el hombre), aquella de la influencia del medio y la del hombre como agente geográfico. Estas ideas se articularon en algún momento con la noción helenística de desarrollo cultural, de los estadios. El designio, la influencia del  medio y la agencia del hombre -especialmente las dos últimas- no son relaciones automáticas ni universales; la cultura, y sus estadios, las redimensionan.
Durante los siglos XIX y XX, lejos de replegarse, este campo conceptual se enriqueció y diversificó ampliamente: cualquier manual sobre historia del pensamiento geográfico da cuenta de ello. Pero, al mismo tiempo, se fue consolidando -según apunta Harvey- "una de las escisiones más asombrosas de nuestra herencia intelectual con respecto a las concepciones de tiempo y espacio" reconocibles en las grandes teorías sociales: la preeminencia del primero de ellos sobre el segundo. En este encasillamiento -Foucault también se sorprende- el espacio, una categoría contingente, es aniquilado por el tiempo histórico. Aún el fuerte desarrollo del campo conceptual vinculado con el paisaje o con el territorio, noción ésta geográfica, histórica y jurídica -por destacar algunos ejemplos- no han logrado desterrar el mito fuertemente consolidado en el que se asegura la existencia de una estructura espacial previa (el escenario) sobre la que operan, dice Harvey, los procesos temporales.
En consonancia con este análisis encontramos que el tiempo también desapareció en algunas instancias particulares. En su prólogo a la edición francesa de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, Fernand Braudel articula expresamente las nociones de tiempo y espacio cuando habla de una "historia casi inmóvil, la historia del hombre en sus relaciones con el medio que lo rodea". El autor lo define como "el tiempo geográfico", una historia casi situada fuera del tiempo, entrando en discusión con la historiografía "historicista", cuyos representantes se indignaron por la "expulsión del Tiempo de la disciplina histórica".1
En estas concepciones que hemos sintetizado brevemente, la naturaleza aparece como un escenario casi inmóvil, invariable y previo a la sociedad, tanto cronológica como ontológicamente. Pero la naturaleza no está necesariamente "fuera" del ser humano. Encontramos ya desde la antigüedad ejemplos contrapuestos de la valoración que se hacía tanto de la naturaleza humana (o del hombre natural) como de la cultura o de la educación. Para el caso específico de América Latina una parte de este debate se puede encontrar en la "Controversia de Valladolid" entre Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda.
Para el primero los indígenas eran gentes

sencillas, sin iniquidad, ni doblez, obedientes y fieles a sus señores naturales y a los cristianos a quienes sirven, pacientes, pacíficas, quietas, no rencillosas, ni alborotadoras, no querellosas, ni rencorosas, sin odio, ni deseos de venganza.

Lo "natural", entonces, puede ser lo verdadero, lo auténtico, lo sano, el paraíso perdido, aunque también puede ser todo lo contrario. Sepúlveda defendía el sometimiento de las "culturas inferiores" ya que a  través de dicho sometimiento se podía enseñar -por ejemplo a los indios- las ventajas de una "cultura superior y cristiana". Para él, como para muchos otros pensadores la cultura es la naturaleza trabajada, lo deseable mientras que lo natural representa el comportamiento irreflexivo, instintivo, en ausencia de la deliberación y de la voluntad. Esta concepción que justifica la conquista de América está presente en muchos escritos coloniales, entre ellos en un catecismo redactado tras el Concilio de Lima de 1583, por poner un ejemplo regional.2
Con independencia del contenido que tenga, lo cierto es que el par naturaleza/cultura estuvo presente en forma dicotómica de diferentes maneras en las ciencias sociales sobre todo en el siglo XX, funcionando no solamente como dogma, sino proporcionando también instrumentos analíticos y marcadores de identidad de las disciplinas. En la actualidad, sin embargo, esta perspectiva ha comenzado a cambiar y la naturaleza y la cultura no parecen relacionarse necesariamente desde dos "mundos" distintos.
Con el fin de reflexionar sobre estos conceptos y discusiones desde la perspectiva de las ciencias sociales, Población & Sociedad convocó a investigadores de diferentes ámbitos académicos, disciplinas y orígenes geográficos. En este número presentamos seis trabajos que  muestran parte de la ruptura mencionada. Analíticamente los hemos agrupado en esta introducción por disciplinas: los tres primeros fueron escritos por geógrafos, el cuarto trabajo fue escrito por un historiador y los dos finales por antropólogos.
Martin Coy analiza en su trabajo "Los estudios del riesgo y de la vulnerabilidad desde la geografía humana" diferentes perspectivas que él encuentra presentes en la geografía entendida como "ciencia
transversal": las visiones provenientes de las ciencias naturales, de la economía y de las ciencias sociales. Su trabajo se inscribe, justamente, en una de las vertientes de crítica a la separación dicotómica entre
naturaleza y cultura, que fue la de los estudios del papel que tuvo el hombre en los cambios globales del medio ambiente. Su estudio se centra en las sociedades Latinoamericanas donde los peligros naturales
y las catástrofes sociales están con mucha frecuencia ligados entre sí.
En una línea semejante de reflexión se encuentra el trabajo de Guillermo Velázquez, quien analiza la relación entre dinámica demográfica, calidad de vida y riesgos ambientales en la Argentina actual.
Además de las reflexiones, el aporte principal de este trabajo es el esfuerzo realizado por el autor por cartografiar las variables analizadas.  En esta interacción Velazquez encuentra que la migración y las diferencias de bienestar de la población argentina se explican mejor a partir de factores económicos que ambientales.
Para responder a nuestro interrogante, la estrategia analítica de Josefina Gómez Mendoza y de Concepción Sanz Herráiz fue la de volver a los clásicos, en particular a los estudios de Humboldt. En su
trabajo reflexionan acerca de la actual recuperación de la noción de paisaje, como un modo de aprehender las relaciones entre naturaleza, sociedad y cultura, inscribiéndolas -además- en la dimensión espacial y en la temporal. El trabajo se basa en el Ensayo de la Geografía de las Plantas y el Cuadro Físico que lo acompaña. Resulta tentador citar en esta introducción uno de los textos de Humboldt, elegido por las autoras, que da cuenta en forma maravillosa de su concepción sobre la relación entre naturaleza y cultura: "El material del paisaje, tal como lo suministra la mera naturaleza es tan infinitamente múltiple y cambiante de un caso a otro, que también serían muy variables los puntos de vista y las formas que encadenen esos elementos en una unidad de sensación". Para Humboldt es nuestra consciencia la que "crea" el paisaje entrelazando los diferentes elementos.
El análisis de la obra de la economista Ester Boserup es la manera en que el historiador Jon Mathieu se introduce en la dicotomía naturaleza y cultura. El texto está basado en una serie de entrevistas que el
autor realizó a lo largo de su prolongada relación con Boserup, en las que estos temas fueron una parte central de las discusiones. El formato en el que fue escrito el texto y el hecho que fuera realizado a partir
de conversaciones informales y extensas nos permite adentrarnos en la forma en que Boserup (flexible, ecléctica y dinámica) fue cambiando a lo largo del tiempo intentando romper con esta dicotomía e introduciendo explícitamente la noción de cultura en sus análisis.
Los dos últimos textos sintetizados en esta introducción fueron escritos por antropólogos. Gastón Gordillo reflexiona acerca de cómo paisajes aparentemente "naturales" son creados y modificados por las sociedades que los habitan. Su estudio se centra en el Chaco occidental argentino, en un período en el que la expansión ganadera sobre territorio indígena provocó la desaparición de antiguos pastizales. En él se muestra como la naturaleza no es independiente ni anterior a las sociedades que viven allí. Los pastizales habían sido resultado del uso sistemático del fuego por parte de los indígenas, mientras que la posterior expansión del monte fue debido a otras prácticas sociales (el incremento de la ganadería del lado argentino, la guerra del Chaco en el paraguayo). En otras palabras, los paisajes son productos de procesos dinámicos, inseparables de relaciones y prácticas históricas cambiantes.
Finalmente el trabajo de Pablo Sendón propone analizar dos conjuntos de datos: las estructuras arqueológicas denominadas ch’ullpas en los Andes Centrales y Meridionales y la presencia de sociedades
pastoriles asociadas a ellas, presencia que está íntimamente relacionada con el ambiente. El trabajo recoge y analiza exhaustivamente estudios arqueológicos, relatos de viajeros y mitos en una extensa geografía dominada por el pastoreo. Casi como es regla en las ciencias sociales, en este análisis el autor encuentra un trabajo que -lejos de resolver el problema- instala nuevos interrogantes: en el extremo sur de los Andes, "allí donde lo aymara comienza a diluirse", la presencia de las ch’ullpas no responde a este postulado. El artículo deja abierta la discusión que esperamos pueda continuarse en próximos números.
Lejos de constituir un muestrario representativo de las nuevas tendencias actuales, esta selección pretende contribuir a los ricos debates que se están desarrollando sobre el tema. Aprovechamos este espacio para agradecer a los autores su participación y también a quienes alimentaron de diferentes maneras este debate.

Tucumán, mayo de 2010

NOTAS

1 Fernando Devoto: "Acerca de Fernand Braudel y la 'longue durée' treinta y cinco años después", en: Fernando Devoto: Entre Taine y Braudel. Itinerarios de la historiografía contemporánea. Buenos Aires, Biblos, 1992, pp.117-136. La cita en pp. 118 y 119.         [ Links ]

2 Tercero Catecismo y exposición de la doctrina cristiana por sermones para que los curas y otros ministros prediquen y enseñen a los indios y a las demás personas: conforme a lo que se proveyó en el Santo Concilio Provincial de Lima el año pasado de 1583. Mandado a reimprimir por el Concilio Provincial del año de 1773. En la ofi cina de la calle de San Jacinto, p. 347.