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Población y sociedad

On-line version ISSN 1852-8562

Poblac. soc. vol.18 no.2 San Miguel de Tucumán July/Dec. 2011

 

POSGRADO

Trabajadores, sindicatos y política en Tucumán. 1930-1943.
María Fernández de Ullivarri. Tesis de Doctorado, área temática Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2010. Director: Dr. Daniel Campi.

 

En las elecciones de febrero de 1946 el Partido Laborista obtuvo en la provincia de Tucumán el porcentaje más alto de votos de todo el país. Los estudios enfocados en la construcción del peronismo local señalaron que gran parte de esos sufragios provinieron de la estructura y del trabajo del "movimiento obrero provincial". Sin embargo quedaba por responder la pregunta sobre cuál había sido la trayectoria previa de esos sindicatos que se movilizaron para apoyar a Perón y le disputaron incluso posiciones políticas. Con esa inquietud, el objetivo de la tesis fue analizar la experiencia de los trabajadores tucumanos en general y del movimiento sindical en particular, en una década compleja como la de los años treinta.
La hipótesis principal de la tesis sostuvo que la vocación de participación política no surgió entre los trabajadores por generación espontánea, sino que fue una construcción que se consolidó durante los años que van de 1930 a 1943. Estos sectores configuraron un escenario de deslegitimación del discurso hegemónico, entendido como un proceso de institución de límites políticos y sociales que circunscribía los espacios, repertorios y lenguajes de disputa social, y las posibilidades de alianzas. En dicho período, el movimiento sindical se fortaleció a través de luchas, organización y coaliciones extra-obreras y llegó a los primeros años de la década del '40 profundamente politizado, respondiendo también,  a un airdu temps que exigía tomar partido en la contienda internacional entre "libertad" y "reacción".
La estructura de la tesis se tejió a partir del relato de un proceso dinámico y complejo de organización y movilización, planteado como una trayectoria de avances y retrocesos que fueron dando forma a la experiencia del grupo social. En ese sentido, la trayectoria obrera fue presentada en su doble cara: el conflicto y la organización. Ese relato, asimismo, está desplegado en tres bloques temporales. El primero de ellos abarca el período de 1930 a 1933 y aborda los cambios políticos, económicos y sociales introducidos por la profundidad de la crisis de 1929. En este apartado, la atención se centró en los discursos que, envueltos en un aire de tragedia, develaban la miseria del hogar obrero. Sin embargo, en una atmósfera donde las solidaridades se tornaban complejas, estos discursos se consolidaron como una estrategia de resistencia que permitió sostenerla. Posteriormente, el declive del gobierno de facto habilitó nuevas posibilidades de lucha; en este sentido, la fragilidad de la subsistencia –eje de la conflictividad durante los primeros años de la década-fue dando paso a protestas más estructuradas alrededor de problemáticas de tinte político y clasista.
La segunda parte de la tesis hace hincapié en la construcción de un entramado sindical, las heterogeneidades del mundo obrero y las dificultades para organizarse. Aquí se plantearon las tensiones entre dirigentes y base, entre partidos obreros y sindicatos afines, entre asistencia y reivindicación, y entre dirigentes y organizaciones. Un punto central en este proceso lo constituyó la conformación de una central obrera. La Federación Provincial de Trabajadores terminó de dar forma al escenario gremial y logró, no sin dificultades, articular en un sólo espacio a un conjunto amplio de voluntades y hablar en nombre de ellas. Asimismo, la búsqueda de la articulación nacional a través de federaciones o uniones configuró otra arista importante que, aunque fortaleció los lazos, presionó también sobre el tenso equilibro de poder local y desdibujó las trayectorias de la dirigencia tucumana en pos de una nueva articulación nacional. Asimismo, en sentido inverso, puso en discusión la carencia de espacios de representación regional en las direcciones nacionales.
En el corto plazo, este proceso de (re)estructuración y (re)construcción sindical, en conjunto con las circunstancias políticas de la provincia, desembocó en el reajuste del vínculo entre trabajadores y Estado. En definitiva, la lucha por consolidar un movimiento sindical implicó no sólo la búsqueda y reorientación de un lugar de interpelación hacia los pares, sino también la fundación de una nueva relación con la estructura estatal. Otro reajuste importante fue el vínculo con "los otros" sectores sociales. Allí se inscribieron las alianzas y solidaridades con distintos grupos a través de las cuales las organizaciones gremiales y sus dirigentes fueron construyendo espacios de acción política como comités y frentes, muchos de ellos con un contenido antifascista.
Esta dinámica intensa de debate, movilización y discusión entronca con la tercera parte de la tesis que se articula en torno a la política como práctica sindical. En este sentido, ese proceso de construcción de solidaridades extraobreras con un amplio abanico de grupos sociales (los pequeños cañeros, las amas de casa, los desocupados, las agrupaciones políticas liberales, los grupos culturales y los estudiantes) fue fortaleciendo la voluntad política de los trabajadores. En consonancia con las causas elegidas para la lucha, el movimiento sindical tucumano fue construyendo una estrategia para gestionar su   incorporación al mapa político. Las formas de lograr esa inserción fueron diversas, fallidas algunas y otras más exitosas. De ese proceso dan cuenta el "Comité Pro Defensa de la Democracia", "la Alianza Obrera y Democrática", la "Alianza Democrática", la  "Unión Obrera y Democrática" y el "Comité Democrático Pro Organizador de la Unión Democrática". Esta vertiginosa dinámica asociativa descubre la complejidad del clima de época y explica  la vehemencia con la que los líderes gremiales juzgaron, a principios de los años '40, que si no se combatía a la "reacción" apelando a la unidad, se avecinarían tiempos difíciles, en un contexto mundial donde la apasionada disputa entre "la libertad" y "la reacción" articulaba el pulso de la política. Esto quedó claramente plasmado en el ímpetu dedicado a la consolidación de un frente político y electoral como la Unión Democrática Argentina en 1943, donde los trabajadores dejaron claro que tenían derecho a discutir la nación y su política.
Esta suerte de "ethos colectivo", destinado a sostener las instituciones, el sistema democrático amenazado, el gobierno de la provincia y sus propias preocupaciones, revela que a lo largo de la década la trama del conflicto de clase se abrió hacia un repertorio más complejo de intereses, donde política y poder marcaron una impronta significativa.
En definitiva, la tesis propone entender que los antagonismos de clase, la conciencia, la experiencia y la lucha se expresan en una variedad de formas y remiten a la cultura y los contextos donde los trabajadores desarrollan sus vidas. El air du temps y los escenarios geográficos configuran o condicionan las posiciones de clase. En Tucumán, durante la década de 1930, el discurso de clase tuvo complejas aristas políticas que excedían la demanda tradicional o que, en todo caso, la ampliaban, pero ello no desdibujó el conflicto social y la protesta laboral que siguieron siendo ejes nodales de la acción sindical.
El golpe de estado de 1943 asfixió temporalmente una voluntad muy consolidada y muy sentida de participación en el escenario público construida a partir de las experiencias sindicales y políticas de los años treinta.