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Cuadernos del CILHA

versión On-line ISSN 1852-9615

Cuad. CILHA vol.10 no.1 Mendoza ene./jun. 2009

 

Introducción

Alberto Aceredaa

Coordinador

a.Arizona State University, Tempe, EEUU

La idea de un dossier apunta a la de un informe sobre algún tema. En nuestro caso, se trata de un autor, Rubén Darío (Nicaragua 1867-1916), al que la crítica literaria hispánica sigue volviendo una y otra vez irremediablemente. Esas vueltas y miradas críticas a Darío siguen la tradición de varias décadas de estudios filológicos en torno al Modernismo hispánico y al propio Darío como su figura más emblemática. Pese a todo, seguimos todavía hoy sin lograr abarcar la totalidad de la inmensa riqueza literaria dariana, de sus amplios intereses y sus inagotables conexiones culturales. Casi un siglo después de la muerte de Darío, seguimos sin contar todavía con sus obras verdaderamente completas y seguimos sin haber puesto a Darío en el lugar que tanto se merece en el ámbito de la poesía occidental. Desde Nicaragua a la Argentina, desde Chile a España o desde México a los Estados Unidos, varios críticos seguimos leyendo a Darío y escribiendo sobre su obra, pero falta todavía unir más ese común interés dariano y crear equipos investigadores capaces de mantener un contacto más allá de las fronteras locales de universidades, países o culturas. En la vertebración de ese grupo de investigadores transatlánticos andamos algunos ahora mismo ocupados, con la esperanza de poder lograr algún día unir el talento de varios investigadores y proceder a una honda revisión y una más completa revalorización de Darío. Un poeta como él, capaz de abrir la lírica hispánica a la modernidad, no merece menos. La larga tradición de estudios darianos deben ser rescatados, revisados y ampliados a fin de ahondar en el impresionante legado histórico y literario que es en sí mismo Darío. Este dossier busca empezar a reunir a algunos de esos investigadores darianos, con la esperanza de que se unan otros más y de gran valor en un noble proyecto que no puede posponerse por más tiempo. Los diez artículos aquí recogidos son sólo un primer punto de arranque para ver las múltiples vías de estudio en torno a Darío y los variados acercamientos críticos que pueden derivarse.

Con su reconocido rigor crítico, Rafael Alarcón Sierra analiza en su artículo las conexiones de Darío con otro espléndido poeta modernista: Manuel Machado, al hilo de las resonancias del nicaragüense en libros como Alma y Caprichos del poeta español. Machado supo entender bien la renovación lírica que proponía Verlaine y también Darío hasta el punto de no imitar, sino interiorizar y hacer suyos los procedimientos simbolistas. Desde Nicaragua, Jorge Eduardo Arellano estudia en su artículo el papel central de Darío en los modernismos de Hispanoamérica y España. A Arellano debemos un noble esfuerzo personal de varios años por ubicar a Darío en el centro mismo de lo que fue el Modernismo y por defender en varias geografías el legado dariano. Siguiendo con las conexiones autoriales y modernistas, la investigadora norteamericana Cathy L. Jrade ofrece en su artículo un documentado análisis de Los cálices vacíos (1913), de la uruguaya Delmira Agustini en relación con Darío. Jrade acierta a la hora de mostrar cómo la Agustini utilizó todas las posibilidades creativas y reescribió los tropos modernistas en un intento de mostrar su circunstancia personal por encima de la visión patriarcal arraigada en el lenguaje y simbolismo de Darío. Desde el círculo de investigadores nicaragüenses incluimos también el estudio de Pablo Kraudy, quien realiza un lectura de Darío como ser humano compasivo y como poeta de talante afectivo y solidario hacia los que llamó "desheredados de la suerte": los niños que sufren secuelas sociales, los jóvenes que ven frustradas sus aspiraciones, los ancianos en desamparo, las personas en extrema pobreza, los discapacitados. La otra cara de Darío, la de la bohemia, es el objeto de estudio por parte de Ignacio López-Calvo. Su trabajo muestra que existe un área menos explorada de la obra dariana que ofrece a un Darío menos angustiado y más preocupado en vivir el día a día y convertirse en un bohemio parisino, entre el poeta maldito y decadentista al estilo de sus admirados simbolistas franceses. Como contrapartida, el artículo de José María Martínez se centra en una espinosa cuestión que el crítico sabe resolver con conocimiento y en lo que toca a Darío y a sus conexiones con el Modernismo religioso. Martínez estudia las ambiguas relaciones teológicas y literarias ligadas al fenómeno modernista dariano y las estudia como corrientes de pensamiento heterólogas ligadas al liberalismo ideológico decimonónico. Adela Pineda, por su parte, se acerca a la crítica dariana realizada por Ángel Rama y busca explicar de qué forma cabe insertar los libros Rama sobre Darío y el Modernismo en la perspectiva de La ciudad letrada. En estas miradas críticas que el presente Dossier va planteando encontramos seguidamente un estudio de José Carlos Rovira, otro dedicado investigador dariano, sobre la lección de Darío para la España de 1905. Al hilo de varios poemas de Cantos de vida y esperanza, Rovira muestra cómo Darío entabló un diálogo sistemático con lo clásico, entendiéndolo en una triple dimensión: la planteada con el mundo grecolatino; la construida mediante lo clásico de los escritores de los Siglos de Oro de la tradición española; y la elaborada por vía de las mediaciones renacentistas italianas que Darío también recuperó. En el contexto de la originalidad dariana y las llamadas "influencias", el siguiente trabajo investigador, elaborado por Francisco Solares-Larrave, clarifica las influencias que recibió Darío de autores previos y prueba que no fueron involuntarias sino deliberadas. El estudio reexamina de forma innovadora la noción de influencia en una consideración del Modernismo hecha por Solares-Larrave que apunta hacia una formulación hispanoamericana de respuesta cultural, resultante de un proceso de transculturación ubicado ya en la modernidad. El último artículo de este dossier trata sobre los silencios críticos en torno al compromiso ideológico y sociopolítico de Darío desea provocar un debate, aun a riesgo de ser mal entendido. Lo que dicho articulo busca es suscitar entre los investigadores darianos y del Modernismo una conciencia de que no se puede seguir leyendo a Darío parcialmente. Algunos críticos atacaron Darío por haberse despreocupado supuestamente de la cuestión social y por lo que vieron como una falta de interés de éste por cuestiones políticas. Mi lectura personal de esta cuestión busca probar que una revisión más amplia y detenida de la obra dariana confirma la presencia de un compromiso dariano e incluso —pese al general silencio de la crítica— un voluntario y expreso rechazo dariano a ideologías ligadas al socialismo, al anarquismo y al marxismo. Lo mismo ocurre si tratamos otras cuestiones, como el supuesto anti-norteamericanismo de Darío que no fue absoluto, sino parcial y que convivió con otras opiniones darianas más positivas sobre Estados Unidos.

Darío pidió siempre en vida buenos comentaristas. Quienes aquí hemos unido este pequeño esfuerzo a modo de dossier por leer y comprender un poco más a Darío lo hemos hecho con la esperanza de que todo esto sirva para algo, para provocar cierto debate investigador y para animar a otros críticos alrededor del mundo a unir fuerzas y seguir leyendo y escribiendo sobre Darío y sobre el Modernismo. Agradecemos a Cuadernos del CILHA y a  la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza (Argentina) esta apuesta por Darío y su voluntad por abrirle un hueco entre sus páginas. En estos próximos años cumplirán ya un siglo de vida los dos últimos libros poéticos darianos: Poema del otoño y otros poemas (1910) y Canto a la Argentina y otros poemas (1914). Algo después, recordaremos también el primer centenario de la muerte de Darío. Hasta entonces, sin embargo, hay toda una labor por realizar a favor del legado dariano. Dicha labor solo será posible con la unión de todos los investigadores darianos y en una compartida voluntad de seguir adelante en la siempre necesaria revisión y valoración de Darío y su obra.