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Cuadernos del CILHA

On-line version ISSN 1852-9615

Cuad. CILHA vol.12 no.1 Mendoza Jan./June 2011

 

DOSSIER

Las redes de la intelectualidad periférica entre 1920 y 1940: Intento de una cartografía y de un planteamiento teórico1

The networks of peripheral intellectuals between 1920 and 1940. Attempt at a mapping and a theoretical approach

 

Eduardo Devés-Valdés

IDEA, Universidad Nacional de Santiago, Chile
eduardo.deves@usach.cl

Recibido: 04-II-2011
Aceptado: 16-IV-2011

 


Resumen: Se trata de entender el siguiente problema: de qué manera las redes intelectuales se constituyeron en diversos lugares del mundo periférico y cómo se articularon entre sí, constituyéndose en agentes en los espacios metanacionales (más allá del estado-nación) e intentando incluso tener presencia en el espacio mundial. El objetivo general del trabajo consiste en estudiar las redes intelectuales de las regiones periféricas durante el período de entreguerras. Los objetivos específicos, por su parte, serán: en primer lugar, cartografiar las redes intelectuales más destacadas en cada uno de los 7 medioambientes intelectuales de las regiones periféricas, en el periodo entre las dos guerras mundiales. Estos son el espacio hispano-americano, el islámico, el África Sud-Sahariana y los afro-descendientes, el del pan-asiatismo de segunda generación, el nacionalista del Subcontinente Indio, el eslavo-balcánico-euro-asiático, y el espacio indonesio; en segundo lugar, se trata de mostrar las instancias de conexión entre las redes intelectuales existentes en estos sub-espacios, para lo cual se aludirá a las principales figuras, publicaciones, instituciones, reuniones y factores eidéticos que cumplieron funciones articuladoras. Por último se concluye con varias reflexiones que tienden a conectar estas redes y sus iniciativas con las necesidades de pensar estos mismos asuntos en el presente.

Palabras claves: Redes intelectuales internacionales; Panasiatismo; Panafricanismo; Panislamismo; Latinoamericanismo.

Abstract: This paper is about understanding the following problem: how intellectual networks were established in various parts of the periphery and how they articulated with each other, becoming agents of the meta-nationals spaces (beyond the nation-state) and trying to even have a presence in global space. The aim of this paper is to study intellectual networks in peripheral regions during the interwar period. The specific objectives, in turn, are: first, to map the most prominent intellectual networks in each of the 7 environments intellectuals of peripheral regions in the period between the two world wars. These are the Spanish-American space, the Islamic South-Saharan Africa and Afro-descendants, the pan-Asiatic second generation, the nationalist Indian subcontinent, the Slav-Balkan-Euro-Asian and Indonesian space and secondly, these instances show the connections between intellectual networks in these sub-spaces, which will be referred to the key figures, publications, institutions, meetings and eidetic factors that met joint function. Finally we conclude with some reflections that tend to connect these networks and their initiatives to the needs of thinking these same issues in the present.                                                                                                               

Keywords: International intellectual networks; Pan-Asian, Pan-Africanism; Pan-Islamism; Latin Americanism.


 

1. Introducción

Se trata de entender el siguiente problema: de qué manera las redes intelectuales se constituyeron en diversos lugares del mundo periférico y cómo se articularon entre sí, constituyéndose en agentes en los espacios metanacionales (más allá del estado-nación) e intentando incluso tener presencia en el espacio mundial.

En relación a esto, el objetivo general del trabajo consiste en estudiar las redes intelectuales de las regiones periféricas durante el período de entreguerras. Los objetivos específicos, por su parte, serán: en primer lugar, cartografiar las redes intelectuales más destacadas en cada uno de los 7 medioambientes intelectuales de las regiones periféricas, en el periodo entre las dos guerras mundiales. Estos son el espacio hispano-americano, el islámico, el África Sud-Sahariana y los afro-descendientes, el del pan-asiatismo de segunda generación, el nacionalista del Subcontinente Indio, el eslavo-balcánico-euro-asiático, y el espacio indonesio; en segundo lugar, se trata de mostrar las instancias de conexión entre las redes intelectuales existentes en estos sub-espacios, para lo cual se aludirá a las principales figuras, publicaciones, instituciones, reuniones y factores eidéticos que cumplieron funciones articuladoras. Por último se concluye con varias reflexiones que tienden a conectar estas redes y sus iniciativas con las necesidades de pensar estos mismos asuntos en el presente.

Dicho esto, vamos a las 7 redes:

2. Las principales redes emergidas en los medioambientes eidético-culturales

a. Sobre las redes intelectuales pan-asiáticas (de segunda generación) debe destacarse en primer lugar que Japón como Estado-nación, incluso ya desde antes de 1920, se había propuesto la articulación de la intelectualidad de los pueblos asiáticos, asumiéndose, (en colaboración con algunas asociaciones de la sociedad civil japonesa) como gestor del pan-asiatismo y del pan-orientalismo. Y ello aunque muy pronto, luego de 1920, el protagonismo del panasiatismo japonés, como articulador de las intelectualidades de Asia, debió compartirse con varios otros agentes, siendo la Comintern soviética el más importante. El panasiatismo se realizó más a través de elementos propiamente intelectuales: estudios de lo oriental, de lo islámico, de las lenguas, de las religiones, en tanto que la tarea de la Comintern fue más específicamente político-social. El pansiatismo japonés apuntó a devolver Asia a los asiáticos, dominados por Occidente, en tanto que la Comintern se pensó como propulsora de la emancipación de los explotados del mundo, al margen de la dimensión geo-cultural.

Ya desde antes de 1920 hubo interacciones entre pan-asiatistas y pan-islamistas. Hubo emigrados pan-islamistas y pan-turquistas que, huyendo de la dominación Romanov u otomana y luego de la soviética, hallaron algún refugio en Manchuria, bajo protección japonesa. Algunos pasaron luego a Japón, donde formaron, con gentes procedentes de los dominios británicos en India y dominios holandeses en Indonesia, la comunidad musulmana de Japón. El ejército japonés trabajó con algunas de estas personas, intentando una política contra la URSS, inspirándose en cierta hermandad "altaica". Un caso importante fue el de M. G. Kurban Galiev (1892-1972) un turcófono, líder militar y religioso de los emigrados en Manchuria, que representó el papel de la diáspora musulmana como "hermanos altaicos" y se ligó a la inteligencia japonesa y a sus políticas en el norte de Asia (Esenbel, 2004).

Esta noción de "hermandad altaica" provenía de las teorizaciones de Shiratori Kurakichi, el fundador de la historia oriental de Japón, quien postulaba que la historia de su país era diferente y separada tanto de la historia occidental como de la versión oriental marcada por el sino-centrismo, afirmando que las raíces japonesas estaban en el norte de Asia, particularmente en los pueblos nómades altaicos. La historiadora turca Selcuk Esenbel destaca también la figura de Abdurresid Ibrahim (1857-1944), quien ya en 1911, girando en torno a estos mismos asuntos, postulaba que los tártaros eran similares a los japoneses, particularmente en sus costumbres cotidianas y en sus fiestas (Esenbel 2004, nota 46 y 47). A lo largo de las décadas, Ibrahim continuó con sus viajes por Asia y estableciendo conexiones entre pan-asiatismo y pan-islamismo.

Durante la segunda década del siglo XX era posible advertir la creciente solidaridad de algunos intelectuales japoneses, siendo central la figura de Okawa Shumei (1886-1957), con los movimientos de protesta o de independencia en la India, correlativamente con la presencia de intelectuales del Subcontinente en Japón. Son los casos, por ejemplo, del srilankés, identitario radical y revivalista-budista, Anagarika Dharmapala (1864-1933), como también de Moulavi (Muhammad) Barkatullah (1870-1927), quien fue el primer profesor de idioma urdu en la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio y miembro del partido Ghadr, que publicaba la revista Fraternidad Islámica (Sumi-Barnet 2004, 6), como también fue el caso de las visitas de Rabindranath Tagore.

En 1915, se había ya formado lo que se denominó el "Comité de Berlín", comprendiendo a varios estudiantes indios, de unas 30 universidades en Alemania, entre los cuales se destaca particularmente Virendranath Chattopadhyaya. Luego de la Revolución Rusa, algunos de estos comenzaron a viajar a Moscú. Mijail Borodin, por su parte, les visitó en Berlín, instándoles a formar un comité comunista. Se gestó, de este modo, la conexión entre japoneses e indios en Alemania, con importantes grupos de estudiantes en numerosas universidades, articulándose en torno a la lucha contra el nazismo y por la independencia de las naciones asiáticas.

Esto dio lugar a la Asociación de Revolucionarios Asiáticos, en la cual se reunían sobre todo japoneses, aunque también indios y algunos chinos y coreanos2. Chattopadhyaya que vivió luego en Moscú, se mantuvo en contacto con Manabendra Roy y con Willi Munzenberg y en 1927 contribuyó a organizar y participó en la reunión de la Liga Antiimperialista. Chattopadhyaya fue el secretario de la Liga en Alemania y Sen Katayama contribuyó a establecer las relaciones de la Liga con los japoneses.

Debe señalarse que desde Japón habían salido a fines de los 1920s y comienzos de los 30s cientos y cientos de estudiantes hacia las universidades europeas. Algunos de estos fueron claves en la formación en Europa de la Asociación de Revolucionarios Asiáticos que sacó al menos 5 números de la publicación Revolucionarios Asia, entre 1932 y 1933 y organizó mítines anti-guerra en Berlín (http://members.jcom.home.ne.jp/katori/Chatto.html).

Un paso más en el panasiatismo se dio cuando en 1933, alrededor de 40 políticos, burócratas, intelectuales y militares fundaron la Sociedad Gran Asia, para promover la unidad asiática. Desde mayo del 33 publico un periódico El Gran Asiatismo, incluyendo información acerca del mundo musulmán, el Sudeste Asiático, y Asia Central. En 1938 el periódico promovía la noción de una "Nueva Asia", con Japón como líder3 (Sattar 2008, 16).

Una figura clave en los contactos entre japoneses e islámicos fue por esos años fue Abdurresid Ýbrahim, quien viajó a Tokio en 1933 conectando panasiatismo con panislamismo. Los japoneses intentaron dar mayor consistencia e institucionalidad a estos contactos fundando varias asociaciones, como la Sociedad de Cultura Islámica, fundada por Tejiro Sakuma, en 1935 y la Gran Liga Islámica de Japón en 1838 Sattar (2008: 45-46).

Igualmente, un gran número de estudiantes e intelectuales chinos se diseminaron por el mundo en las dos primeras décadas del siglo XX. El destino principal fue el Japón, donde residieron varios miles, aunque circularon también por diversos lugares del Asia-Pacífico: Honolulu, Singapur, Filipinas, Indonesia, Estados Unidos, y por numerosas ciudades y universidades de Europa. Los más importantes líderes del movimiento de renovación cultural que remató en 1919 (Chen Duxiu, Cai Yuanpei, Hu Shi), habían estudiado en el extranjero. Los grupos nacionalistas y republicanos también contaban con miembros en muchos lugares fuera de China.

La más importante red política-intelectual china de los años 1920s en el extranjero, fue la del Kuomintang, representada en numerosos lugares del Asia Pacífico, de Europa (Alemania, Bélgica, Francia, Gran Bretaña y Holanda, al menos, desde donde provinieron chinos que se hicieron presentes en el congreso de la Liga Antiimperialista en 1927) y de USA. A la reunión de la Liga habrían concurrido unos 30 chinos entre los cuales la viuda de Sun Yat-sen, Soong King-ling, el general Lu Chunglin, el general Shao Lizi, Xiang Gungxuan, Liao Huanxing y Chen Quan.

En el marco de la reunión de la Liga Antiimperialista en 1927, Jawaharlal Nehru intentó organizar una reunión en India entre el INC y el Kuomintang, la que finalmente no pudo realizarse.

b. Con respecto a otras redes de la intelectualidad india, debe destacarse que ésta no redujo ciertamente sus actividades a las conexiones pan-asiáticas o comunistas lideradas por japoneses o soviéticos. Importantes figuras como Rabindranath Tagore y Annie Besant, y luego Gandhi y Nehru asociaron redes teosóficas y redes nacionalistas tanto dentro como fuera del subcontinente.

Los viajes de Tagore, Roy, Gandhi y Jeedu Krishnamurty, tuvieron importancia en el establecimiento de contactos más allá de Asia, en África y América Latina, a veces a través de conexiones europeas como Romain Rolland. Fueron particularmente importantes las conexiones establecidas entre Tagore, Victoria Ocampo y el Grupo Sur.

La proliferación de relaciones de Manabendra Roy con el medio mexicano, ruso y en general de la Tercera Internacional fue completamente excepcional y se revirtió poco sobre el resto de la intelectualidad india.

Sin duda el nacionalismo indio, tanto en su versión hindú como musulmana, generó relaciones intelectuales y políticas entre sus más importantes figuras: es el caso de las existentes entre Gandhi-Nehru con el filósofo Muhamad Iqbal y el jurista Muhamad Jinnah, considerados más tarde como los padres de la patria en Pakistán.

c. En el espacio islámico pueden detectarse varias sub-redes que se distinguen por razones geográficas, ideológicas y otras.

-La más significativa para este efecto fue la red revivalista iniciada décadas antes y gestionada en buena medida por la dupla Afghani-Abduh, pero reforzada a partir de 1898 por el periódico El Faro. La circulación de este periódico fue muy importante en el mundo islámico entre Marruecos e Indonesia, contribuyendo a la creación de grupos revivalistas en diversos lugares y atrayendo estudiantes hacia Egipto.

-Como organización, la más reconocida ha sido la Unión Oriental que se fundó a inicios de los 1920s, cuando un número de eminentes figuras se reunieron en la casa de Mirza Mahdi Rafie Mushki Bek, director de la Sociedad de Comerciantes. La Unión se fundó sobre la base de intelectuales, figuras religiosas, miembros de la familia real, educadores, gente de letras, parlamentarios, abogados y periodistas egipcios o residentes en ese país (sirios, persas, indios, iraquís, marroquís, y turcos), principalmente de corte revivalista-Orientalista. En los meses siguientes los miembros se dieron a la tarea de crear estatutos y objetivos, entre los que estaba diseminar las ciencias, artes y literatura de Oriente, promover la colaboración entre las intelectualidades y estrechar los lazos entre las naciones orientales, que no debían reducirse al mundo árabe, sino ir más allá hacia el turco y bereber, sin atender a su filiación étnica o religiosa (ver Rizk 2001).

La fundación de esta Unión fue producto y motivo para una discusión acerca de qué entender por Oriente, acerca de si era o no necesaria esta colaboración, acerca de los alcances que podía tener y los objetivos que podían alcanzarse como región. El más importante miembro de esta Unión fue el revivalista islámico Rachid Rida, quien mantuvo por décadas su periódico El Faro.

En la época, y desde algunas décadas antes, se venía desarrollando en Egipto y en otros lugares un pensamiento de afinidad y unidad oriental, en este caso entendida como principalmente dirigida, al Medio Oriente. Uno de los principales ideólogos de esto fue Husayn Haykal, para quien Oriente y Occidente correspondían en lo fundamental a civilizaciones distintas e incluso opuestas. Jankowski (1981, 647) se ha referido a su idea de Oriente: entre el Mediterráneo y China, poseyendo una civilización peculiar y superior a la de Occidente, en virtud de las mayores religiones del mundo y de los más altos valores. La occidental era en cambio una civilización de la ciencia y la industria. La oriental era fuente de humanidad, en tanto que la occidental fuente de destrucción, pues carecía de fe y tenía en su origen al escepticismo. En la lucha entre civilizaciones la oriental vencería debido a las profundas verdades en que se sostenía.

En una comunicación al periódico de la Unión, Al-Ahram, Tawfiq Iskaros, destacaba objetivos como: establecer un lugar para reuniones con intelectuales visitantes, reunir información acerca de las relaciones entre Egipto y los países de Asia y África, establecer una biblioteca especializada. Otro de los miembros el profesor de filosofía Mansour Fahmi decía en el mismo periódico: "Sabemos que Oriente es la mitad de la Tierra y que la función de la Unión es la dificultad de resistir a la cultura occidental, por lo que los pueblos de Oriente deben trabajar por adaptarla a sus necesidades y prepararse para este proceso".

La Unión Oriental decidió formar varios "comités" el Comité Árabe que cubriría Arabia Saudita y el Levante; el Comité Turco que se ocuparía de Anatolia y Asia Central, el Persa para Irán, Afganistán and Beluchistán; el Indio, especializado en asuntos de la India e Indochina; el Lejano Oriente, India, Siam, China y Japón, el de Magreb para el Norte de África; y el Comité Africano orientado hacia Sudán, Etiopía y el África al sur del Sahara. Entre los poquísimos intelectuales de otras regiones de Oriente con los que tuvieron oportunidad de contactarse estuvo Rabindranath Tagore (Jankowski 1981), probablemente el intelectual asiático más internacionalizado de la época.

-Otro movimiento intelectual importante fue el que derivó de la maduración de los Jóvenes Turcos, quienes extendieron sus redes principalmente en dos direcciones: la intelectualidad pan turquista y pan-turanista, conectándose principalmente con la intelectualidad turco-islámica del Asia Central, Unión Soviética y Balcanes, y la intelectualidad masónica, en ocasiones traslapadas. La Gran Logia de Turquía agrupaba hacia 1930 más de 60 logias, entre las cuales algunas de Egipto, Siria, Iraq, Grecia, Líbano y Palestina.

-Por otra parte, en Paris, los nor-africanos residentes crearon, en 1926, la asociación de La Estrella del África del Norte, que luego se extendió hacia Argelia publicando el periódico La Lucha. El argelino Tlemcenien Messali (1898-1974), residente en Francia fue enviado por el PC francés para ponerse a la cabeza del movimiento en Argelia. Messali concurrió a la reunión de Bruselas de 1927, pidiendo lo que se llamó "las reivindicaciones argelinas", entre las cuales la independencia de Argelia, la constitución de un ejército nacional, la confiscación de las grandes propiedades agrícolas y la educación escolar en árabe (Nouchi 1995, 91-92).

d. Respecto al medio indonesio, la segunda generación nacionalista se fue gestando en el marco de numerosas organizaciones gremiales, políticas y educacionales que existieron en unos y otros lugares del archipiélago, particularmente en Java y Sumatra, aunque también en Holanda. Importantes en este sentido fueron en los 1920s la Joven Java y la Joven Sumatra, entre otras instancias.

De hecho, Ahmed Sukarno, la figura política-intelectual más importante de esta segunda generación nacionalista, en su adolescencia estuvo en contacto y recibiendo la inspiración de Tjipto Mangunkusumo, quien había contribuido a la fundación de la Budi Utomo, la asociación que marcó el inicio del nacionalismo en Indonesia en 1908, siendo de los más radicales entre sus miembros. Mangunkusumo fue muy crítico del colonialismo, asociándose en 1912 con Douwes Dekker y Soewardi Soerianingrat en la formación del Partido de las Indias, el cual permitió la cooperación entre criollos e indonesios (Legge, 1972: 69).

La Joven Sumatra y la Joven Java contaron con apoyos y conexiones de las redes teosóficas y religiosas en Holanda. El periódico Joven Sumatra, publicó varios artículos escritos en jerga teosófica. La diversidad filosófica, que enfatizaba conceptos budistas e hindúes y el ideal de hermandad de la humanidad, aparecieron fuertemente y más allá en el movimiento nacionalista hacia 1920. Los principales teósofos holandeses fueron A. van Leeuwen y P. Fournier, presidente de la Sociedad Teosófica de las Indias Holandesas y que guió la breve existencia del Grupo de Estudios de Ciencia Política, de la Unión Joven Sumatra y Joven Java hacia 1920. Uno de los mayores ideólogos de la Unión Joven Sumatra, Mohammed Amir, que además fue su presidente entre 1920 y 1922, escribió igualmente artículos teosóficos y completó sus estudios médicos en Holanda entre el 24 y el 28, gracias a una donación de la Sociedad Teosófica. La Unión Joven Sumatra se propuso: crear la unidad entre los pueblos de la región, por la creación de lazos íntimos entre sus líderes futuros, los estudiantes de Sumatra, y por la promoción de sus culturas (Van Miert, 1996: 64). Por su parte, en 1919 la Joven Java llevó a cabo un congreso en Madang, organizado por Amir, Bahder Djohan y M. Hatta, donde concurrieron unas 3000 personas. Muchos miembros de la Joven Java se refirieron a tópicos como el idioma, y las culturas de Sumatra, promoviendo la Gran Patria, Sumatra (Van Miert, 1996: 59-60).

Luego apareció la Unión Indonesia que fue creada en Holanda en 1923, por estudiantes indonesios entre los cuales M. Hatta, S. Sjahrir y Ali Sastroamidjojo. Regresando a Indonesia, estos y otros intelectuales crearon el Partido Nacionalista Indonesio. El líder de este partido que luchaba por la independencia y un gobierno democrático fue A. Sukarno. Se extinguió en 1931 y fue reemplazado por un club para a Educación de Indonesia liderado por M. Hatta y S. Sjahrir.

Los primeros contactos internacionales de este grupo (varios de cuyos miembros estudiaron en Holanda) fueron con la Liga contra el Imperialismo en 1927. Al congreso de la Liga concurrieron: Hatta, Semaun, Nazir Pamutjak y Subardjo. Suwardi Surianingrat (seudónimo: Ki Hadjar Dewantoro), durante su exilio en Holanda había tomado contacto con los fundadores del Partido Comunista, y particularmente con Hendrik Sneevliet, que luego estuvo en China al servicio de la COMINTERN con el nombre de Maring (Legge 1972, 54).

e. Respecto al espacio afro y afro-descendiente4, luego de la I Guerra Mundial, se produjo un salto en la cantidad de africanos y afro-descendientes en Europa, particularmente en Londres y París, provenientes en buena medida de quienes habían sido enganchados en los ejércitos coloniales. Estos se organizaron, iniciaron la publicación de periódicos, crearon instituciones, se coordinaron para recibir a jóvenes estudiantes y emigrados en general, y aumentaron su comunicación con África y con América. En los años 1930s, se habían consolidado redes en las dos capitales antes nombradas.

En París, durante los 1930s, se consolidó lo que más tarde se ha denomiado la "red de la negritud", instalándose sobre una serie de contactos y organizaciones previamente existentes, que no poseían un concepto que las articulara y diera sentido. Senegaleses y caribeños (L. Senghor, A. Cesaire, L. Damas, J. Roumain), marfileños, malgaches y gente de otras procedencias dio vida a tertulias, como la sostenida por las hermanas Paulette, Jane y Andrée Nardal, a asociaciones como la de Estudiantes del África Occidental y a publicaciones efímeras como El Estudiante Negro, Raza Negra, El Grito de los Negros, La Revista del Mundo Negro.

El medio afro londinense fue menos dinámico que el parisino aunque también aumentó la presencia negra y se generaron organizaciones y publicaciones. Probablemente la más importante fue la Oficina del Servicio Internacional Africano, una organización panafricana creada en 1937 por G. Padmore, C. L. R. James, N. Azikiwe, J. Kenyatta, T. R. Makonnen e I. T. A. Wallace-Johnson, entre otros, que tenía por misión informar a la opinión pública en Gran Bretaña acerca de los problemas coloniales, protestar contra las injusticias y políticas abusivas en las colonias y obtener apoyo para las reformas constitucionales (Denzer 1982, 167). El beneficio permanente de Londres respecto de París fue una comunicación más fluida y frecuente con América y esto es muy relevante respecto a los trinitenses G. Padmore y C. L. R. James, al jamaiquino M. Garvey y a los usamericanos W. E. B. Du Bois y Alain Locke.

La red intelectual de afro descendientes y africanos más importante, en esta época, fue la que articuló a gente que vivía en la Costa Este de USA, con gente de Canadá y algunas islas del Caribe. Las universidades Lincoln y Howard y las instituciones educacionales en general, las organizaciones panafricanas o pannegristas, como la Asociación Nacional para la Gente de Color y la Unión para el Progreso de los Negros, esta última diluyéndose en los 1930s, los periódicos, casas editoras e iglesias, generaron, congregaron y otorgaron densidad a una intelectualidad numerosa productiva y con capacidad de atracción e irradiación hacia otros ecosistemas, una intelectualidad sostenida por una importante sociedad civil.

Segunda en importancia, debe considerarse la red que articuló a la intelectualidad anglófona de las ciudades de la costa occidental de África. La creciente producción de Lagos, y de otras ciudades de Nigeria, junto a Accra, Freetown y Monrovia constituyeron un espacio intelectual como no hay otro en África durante esa época. Dentro de África además, esta región, por razones geográficas e idiomáticas fue la que se encontraba en mayor relación con los otros focos de producción intelectual africanista. La aparición durante el segundo tercio del siglo de organizaciones políticas y laborales, en la zona, generó una densidad y circulación desconocidas en décadas anteriores.

En la República de Sudáfrica la presencia intelectual, la creación de medios de comunicación y enseñanza, de instituciones fue creciendo más que en todos los otros lugares del África sudsahariana, a pesar o debido al apartheid. El desarrollo económico de la República de Sudáfrica, las migraciones de grupos judíos, de asiáticos y de misioneros negros y blancos, iba generando un medio intelectual notoriamente más activo que en otras regiones del continente y superando cada vez más al África Occidental, entre Senegal y Nigeria, que durante el siglo XIX había constituido el espacio intelectual más importante. El crecimiento de la cantidad de gente con educación formal fue correlativo a lo anterior. Es de notar que en Sudáfrica, a pesar del apartheid creciente y cuya formalización más acabada se realizó en 1948, la circulación de ideas entre los distintos grupos étnicos: negros, de color, asiáticos y blancos, fue mayor, porque era mayor la densidad de producción y circulación, que en otras partes de África. La Young African Ligue, tanto como el Partido Liberal, Comunista y Nacionalista, el Congreso Nacional Africano, el Congreso Indio, la Unión para el Progreso de los Africanos y las numerosísimas iglesias constituyen una sociedad civil, político, intelectual y religiosa, notoriamente mayor que en otras áreas de África. En este ambiente coexistieron numerosas lenguas escritas siendo el inglés la lengua franca.

f. Respecto del medio ibero-americano5, la red que articuló entre tantas otras personas a José Vasconcelos, Gabriela Mistral, José Ingenieros, José Carlos Mariátegui, Pedro Henríquez Ureña, Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel Ugarte, Joaquín García Monge y la revista Repertorio Americano, es red más importante, desde el punto de vista de la producción y circulación del pensamiento latinoamericano en los años 1920s. Además, se conectó con otras redes menores, asociándose e irradiando hacia el grupo aprista, con el que llegó casi a fundirse, con el indigenista, el vitalista, el cominternista, el agrarista y, más remotamente, el afro-americanista del Caribe.

Fue Vasconcelos quien se constituyó en el nodo más importante de esta red, tanto por su gravitación intelectual cuanto por las posibilidades que le ofrecía el escenario en que actuaba. Gracias a su cargo, Vasconcelos facilitó que Pedro Henríquez Ureña emprendiera una misión cultural en la Argentina en 1921; invitó a Gabriela Mistral a México, tuvo como asistente a Víctor R. Haya de la Torre y estimuló los movimientos de reforma universitaria en diversos países (Stabb 1969, 93-94), generó contactos y donaciones de libros a bibliotecas de la región6.

Los viajes de José Vasconcelos, de Haya de la Torre fueron importantes para la constitución de esta red. Vasconcelos durante el 1925 estuvo en diversos lugares y particularmente en París donde participó en una conferencia antiimperialista al lado de José Ingenieros, Miguel de Unamuno y Haya de la Torre entre otros, con lo cual se pone de manifiesto la órbita en la cual giraba. Pero no era su primera gira, ya en 1922, siendo Ministro de Obregón, había realizado un viaje por Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, en compañía de Pedro Henríquez Ureña, Julio Torri y Carlos Pellicer (Fell 1986). Antes todavía, en 1916 había estado en Lima, en San Marcos, dictando algunas conferencias. Estas giras lo habían puesto en contacto con mucha gente llegando a transformarlo por sus ideas, su personalidad y su gestión, en uno de los más importantes puntos de referencia de la discusión intelectual contemporánea.

Fuera de la región, las dos ciudades más importantes donde se constituyeron redes en esos años fueron Paris y luego Madrid. En Paris donde por esos años se constituyó la Asociación General de Estudiantes Latinoamericanos (AGELA), reuniendo sobre la base de ideas integracionistas y antiimperialistas a estudiantes de numerosos países de la región, varios de los cuales serían muy relevantes en el quehacer intelectual y político posterior. El que sería más relevante fue el guatemalteco Miguel Ángel Asturias.

Se realizó en 1925 la reunión de la Unión Americana que reunió a una amplia intelectualidad del mundo ibero-americano. José Ingenieros, aprovechando su estadía en Francia, convocó a un acto público del que formaron parte numerosos intelectuales, entre los cuales pueden destacarse Miguel de Unamuno, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Vasconcelos, Manuel Ugarte, Carlos Quijano, Hugo Barbagelata, Alcides Arguedas, Alberto Zerega Fombona, Eduardo (no José) Ortega-Gasset y el propio Asturias.

Es importante que esta red de la intelectualidad mestizófila, aprista e indigenista fue la primera entre las que ha creado el pensamiento latinoamericano, donde existió una significativa presencia femenina. Y no sólo ello, Gabriela Mistral se constituyó en uno de sus nodos claves. Más allá de la chilena hay otras mujeres que ganaron presencia: Magda Portal, Juana de Ibarbourou, Teresa de la Parra, Amanda Labarca, Emilia Bernal.

g. El movimiento eurasita apareció en Sofía en 1921, aunque se consolidó en Praga, con la instalación allí de sus principales teóricos, el geógrafo y economista Petr Savickij (1895-1968), el historiador Georgi Vernadckij (1887-1973) y el lingüista Nicolás Trubetskoy (1890-1938), profesor en la à Universidad de Viena y miembro del Círculo Lingüístico de Praga. Algunas figuras importantes se instalaron en Paris, como Lev Karsavin (1882-1952), filósofo e historiador, y Petr Suvcinski (1882-1985), músico y crítico. Ligado a ellos, aunque residiendo en Inglaterra se encontraba el crítico literario Dmitrij Svjatopolk-Mirskij (1890-1939?) (Laruelle s/f).

Los eurasitas se fueron dividiendo progresivamente, los parisinos se acercaron al bolchevismo, en la medida que se fueron acercando a N. V. Ustrialov, M. Gorki y las teorías del "cosmismo" de N. Fedorov (1828-1903). El eurasismo parisino maduró en la fundación de la revista Eurasia publicada durante 1928 et 1929 (35 números), que según Marlene Laruelle "oficializó el cisma" entre ambas corrientes. Esta publicación desde sus inicios definió claramente su objetivo de ligar los postulados filosóficos y políticos eurasitas de Rusia al despertar de una conciencia política marxista (Laruelle 208-209).

Otra red muy importante y que se traslapó con la de los eurasitas fue la de la lingüística, asociada a las teorías de la cultura, a la etnología y a la filosofía, que cristalizó en el Círculo Lingüístico de Praga. Éste se formó en 1926 parcialmente sobre la base del Círculo de Moscú y teniendo como figura clave a Roman Jakobson. A poco andar se incorporó también Nicolai S. Trubetzkoy. Participaron igualmente Vilém Mathesius, Bohuslav Havránek, Bohumil Trnka y Jan Rypka, Jan Mukarovsky y Petr Bogatyrev. Esta iniciativa llegó a contar con unos cincuenta miembros.

3. Las articulaciones entre redes periféricas

Se han retratado hasta aquí con algunos trazos 7 sub ámbitos en que se constituyeron redes intelectuales bastante reconocibles. Ahora se tratará de la articulación entre estas redes, considerando cinco criterios: figuras, organizaciones, publicaciones, reuniones e ideas que cumplieron funciones articuladoras. Como siempre la intelectualidad periférica más conectada fue la que residió o pasó largas temporadas en las más importantes ciudades del centro, particularmente en esta época en Paris y Londres.

a. Entre las figuras intelectuales que gestionaron redes en grandes medioambientes culturales-idiomáticos, deben destacarse: Rachid Rida, José Vasconcelos, Víctor Raúl Haya de la Torre, Sun Yan-sen, desde décadas anteriores, Malcolm Nurse conocido como George Padmore.

Entre quienes circularon, que viajaron mucho y que conectaron espacios por su correspondencia y por sus mismos viajes: Manuel Ugarte, Gabriela Mistral, José Ortega-Gasset, los indios Rabindranath Tagore, Manabendra Roy, Chattopadhyaya y Jeedu Krishnamurty, el indonesio Mohamed Hatta, los rusos León Trotsky, Nicolás Trubetskoy.

Entre las figuras originarias de la periferia que específicamente participaron de la Comintern y que contribuyeron a conectar redes de diversos lugares del mundo: el ruso Mijail Gruzenberg, conocido como Mijail Borodin; el vietnamita Nguyen Tat Thanh, conocido como Nguyen Ai Quoc o mejor como Ho Chi-min; y el japonés Yabuki Sugataro, conocido como Katayama Sen, el indio Manabendra Roy y el azerbaiyano Mirsaid Sultán-Galiev.

Entre los importantes intelectuales y políticos del centro que lograron contactos con las periferias y que favorecieron redes periféricas deben destacarse Annie Besant, Henry Barbusse, Romain Rolland, Willi Munzenberg. Son claves ciertos intelectuales protestantes, progresistas y más o menos agentes de la política usamericana: Samuel Guy Inman y Waldo Frank. También deben ponerse en relieve los españoles en una situación intermedia entre el centro y la periferia: Miguel Unamuno, José Ortega Gasset y todavía Pablo Iglesias, aunque ya poco relevante en esta época

Debe destacarse la presencia de alguna intelectualidad proveniente de las regiones centrales que participó y contribuyó a animar estas redes: en Indonesia...; la existencia de las misiones protestantes, particularmente en Corea, y en todos los países en algún grado, con la relativamente importante YMCA; luego, la presencia de profesores originarios centro, invitados para enseñar en las instituciones de Oriente; también, la presencia de los "orientalistas", numéricamente muy escasos, aunque importantes por sus ideas; la presencia de diplomáticos y agentes de la burocracia colonial en algunos países, como Viet-Nam y sobre todo en la India, pero que tampoco fue relevante en la conformación de las redes.

Hubo también importantes académicos -antropólogos, orientalistas, pedagogos- que tuvieron impacto personal, más allá de su obra en la intelectualidad de la periferia. Ya en el periodo anterior los orientalistas europeos habían facilitado algún diálogo entre intelectuales de diversos países orientales. Ahora antropólogos como Franz Boas o Bronislav Malinowski establecieron contactos con Jomo Kenyatta, con Gilberto Freyre, con Fernando Ortiz; el afro-usamericano WEB Du Bois, clave para la realización de los congresos panafricanos.

Entre los periféricos que mantuvieron importantes medios de comunicación: Rachid Rida con El Faro, en El Cairo, García Monge con Repertorio Americano, en San José.

b. Hubo en esta época importantes publicaciones que oficiaron de articuladoras de redes, aunque ninguna de estas haya logrado trascender su medioambiente eido-cultural. Deben señalarse: Repertorio Americano, que apareció entre 1919 y 1958, sostenida por Joaquín García Monge. El Faro, órgano de una red de renovación islámica anti occidentalista, sostenida por Rachid Rida, entre 1898 y 1935. Eurasia: revista de la fracción parisina de la red eurasita. Atenea que apareció en Concepción en abril de 1924, con el subtítulo de "Revista Mensual de Ciencias, Letras y Bellas Artes" y que se mantiene hasta la actualidad. Atenea fue una revista chilena de publicación regional, fundada en 1924 por un grupo de investigadores y profesores de la Universidad de Concepción, presididos por el rector Enrique Molina Garmendia[.] Su objetivo fue difundir el pensamiento y la obra de intelectuales, políticos, artistas y académicos del ámbito cultural chileno y latinoamericano. Algo más tarde en México aparecieron Cuadernos Americanos y El Trimestre Económico.

Entre las publicaciones que permitieron articular los diversos ámbitos unos con otros deben destacarse únicamente las publicaciones aparecidas en el centro, en las linguas francas, inglés y francés, fue muy importante L'Humanité, periódico del Partido Comunista francés, que abrió sus páginas a la intelectualidad de diversas regiones periféricas, particularmente de las colonias, cosa que permitió a unas periferias conocer algo de las otras y especialmente entre quienes vivieron en Paris.

c. Hubo importantes asociaciones o federaciones que contribuyeron a la articulación de las redes. Hubo un esfuerzo específico, desde diversos movimientos, promovidos en el centro, por expandirse hacia las periferias, hubo políticas de expansión político-intelectual, por parte de la Tercera Internacional -a través de la COMINTERN-, la Sociedad Teosófica Internacional, la masonería y desde la Iglesia Católica, a través de su proyecto de creación de redes y partidos social cristianos. En menor medida, hubo también esfuerzos desde la Segunda Internacional y algunas instituciones dependientes de iglesias reformadas de USA, principalmente la YMCA.

De hecho, la COMINTERN se volcó hacia los países periféricos mucho más que la Segunda Internacional. La teosofía continuó siendo importante, especialmente para la conexión de intelectuales mujeres... Las conexiones de latinoamerican@s con la Sociedad Teosófica, los contactos de sudafricanos blancos e indios, los contactos de indonesios, pero la Sociedad Teosófica no logró convocar a congresos internacionales importantes.

En América Latina la APRA fue el más importante de los partidos (o agrupaciones políticas) que acompañaron la creación de redes intelectuales y se traslaparon con éstas en el período de entreguerras. También hubo agrupaciones relativamente pequeñas que deben relevarse: la Unión Vitalista Americana (ver: Casaus 2006), la Unión Oriental, el Círculo de Praga-Viena, la AGELA, la Unión Americana, y el Baaz (Movimiento Nacionalista Árabe, iniciado en 1932 y transformado en partido en 1947, y también en 1947 la Organización Demócrata Cristiana de América7.

d. Respecto de reuniones, debe señalarse que en esa época a diferencia de épocas posteriores, salvo excepciones, no existieron las reuniones periódicas, que en la actualidad son fundamentales para conocerse, reconocerse y organizar otras actividades. Con el objetivo de crear una suerte de Liga de Naciones Musulmanas se realizaron reuniones en la Meca (1926), en Jerusalén (1931), y en Ginebra (1935) (Sattar 2008: 39-40). Deben destacarse los congresos Panafricanistas (en 1919, 1921, 1923, 1927 y 1945), la reunión de la Unión Americana en Paris en 1925, y sobre todo la más importante de la época, la reunión de la Liga Antiimperialista, en Bruselas en febrero de 1927.

De hecho, varias de las redes mencionadas confluyeron o se expandieron a partir de la Liga y particularmente de su reunión en Bruselas. Se trata de la reunión donde convergieron personas claves de la intelectualidad y la política de numerosos países. La reunión más amplia tenida hasta ese momento y la que comprendió más gente de las regiones periféricas. Por otra parte, sirvió como articuladora de numerosas organizaciones preexistentes o generadas a partir de allí y que establecieron algún tipo de vínculos: China, India, Indonesia, Perú, Senegal, Sudáfrica, Cuba, Argelia, Egipto, son algunos de los lugares desde donde proceden personas claves y con vastas proyecciones: Nehru, Haya de la Torre, Hatta. Y personas que no asistieron pero que estuvieron en conexión muy cercana con quienes sí lo hicieron: Gandhi con Nehru, Sukarno con Mohamed Hatta, Vasconcelos con Haya de la Torre. La reunión de la Liga, convocada por sectores claramente de izquierda no estaba, sin embargo, destinada sólo a sectores de obreros o de la izquierda radical, sino a sectores que sufrían la opresión colonial o imperialista, cosa que permitió entender el progresismo como anti-colonialismo y anti-imperialismo y no únicamente como socialismo.

Según la documentación del congreso, a la reunión de la Liga, concurrieron 152 delegados y 22 invitados, representando 137 partidos y 15 organizaciones de 37 países (Piazza, 2002, 169).

Manifestaron interés, aunque no siempre concurrieron, ante el llamado: el Congreso Nacional Indio, Perhimpoenan Indonesia, el Partido Nacional Egipcio, el Poale Zion, la Estrella Nord-Africana, el Comité de Defensa de la Raza Negra, el Congreso Nacional Africano, el NAACP, la Union Americana para las Libertades Civiles, la Liga Antiimperialista de las Américas, la Liga Internacional Femenina para la Paz y la Libertad, así también como importantes figuras: Albert Einstein, Manuel Ugarte, Henri Barbusse, Ernst Toller (Piaza 2002, 169).

e. Además de personas, revistas, reuniones y asociaciones, hubo un pensamiento, o al menos ciertos conceptos básicos, dadores de sentido, que facilitaron estas redes: indoamericanismo, orientalismo, otomanismo, pan-turquismo, explotados del mundo uníos. Es decir, estas redes se desarrollaron también debido a la legitimidad de ciertas ideas de integración y colaboración válidas para determinados sub-espacios, por ejemplo la Liga Oriental o Unión Oriental de Egipto en los 1920s. Pero estos valores cohesionan en el sub-espacio aunque muchas veces dividen la periferia global, pues no son valores que vayan más allá de un ámbito geo-cultural e, incluso, se plantean en lucha contra otras civilizaciones. El pensamiento socialista-antiimperialista es el primer sistema eidético que permite imaginar redes intelectuales y políticas globales y, por poco tiempo, también lo permitieron algunos nacionalismos-anticoloniales, que apuntaban a buscar aliados en sus luchas, por sobre las marcas identitarias regionales.

Reflexiones para concluir

Se ha tratado de cartografiar el espacio intelectual de la periferia, se han entregado diversos criterios: cartografiar las redes según los medioambientes intelectuales, marcados principal (no únicamente) por la comunidad idiomática, se ha intentado mostrar las maneras en que se genera la articulación entre las redes sobre la base de personas, agrupaciones, publicaciones, reuniones e ideas.

A partir de esto se termina con unas pocas reflexiones que contribuyan a inspirar quehacer de las propias redes intelectuales y a su inserción en el espacio metanacional y/o mundial:

La primera reflexión: Dado que las redes que existen en las regiones periféricas en el período de entreguerras se conectan poco y acaso de manera coyuntural el trabajo que les he presentado sirve mejor para entender la circulación de las ideas, para entender la existencia de una conciencia periférica, y menos para entender la constitución de un movimiento global de las intelectualidades periféricas.

La reunión de la Liga en 1927 fue una de las pocas ocasiones donde estas intelectualidades, y dentro de éstas las personas con mayor propensión planética, es decir quienes intentaban pensar y actuar más allá de sus respectivas polis, tuvieron oportunidad de encontrarse y escucharse, aunque los contactos fueron poquísimos y de baja relevancia. Es importante asumir esto pues las intelectualidades de las regiones periféricas, aún en la actualidad, 80 años después, establecen mínimas interconexiones con otras regiones de la periferia. Esto es una tarea pendiente y sigue siendo un desafío llevarla a cabo.

La intención de una acción en el espacio metanacional o incluso planetario se manifiesta, en todo caso, antes en las intelectualidades periféricas que en los estados-nación, por otra parte muy pocos verdaderamente constituidos en esa época, antes de los procesos de descolonización. Es decir, a pesar de sus escasos logros, las intelectualidades son pioneras en el afán por constituirse en agentes del espacio mundial o planetario, que no es propiamente hablando político ni "inter estado-nacional".

Este temprano afán por tener presencia se ha encarnado luego en los estados nación como en la constitución de agentes no estatales, sean medioambientalistas, académicos, eidéticos, religiosos u otros. De hecho, éstas han sido creadas la mayoría de las veces por individuos provenientes del gremio de las profesiones del conocimiento.

Segunda reflexión: En estas décadas, las redes intelectuales se marcaron muy claramente de un contenido político y más que político, muchas veces, planético, por su intención de tener una voz en el mundo, más que al interior del estado-nación. Esta marca política estuvo muy asociada a la herencia de la Revolución Mexicana y Soviética y a los movimientos antifascistas. La marca planética estuvo asociada al triunfo de Japón sobre Rusia en 1905, a la Revolución soviética, a las luchas anticoloniales y antiimperialistas.

En el marco de los paradigmas que manejaban las intelectualidades de las regiones periféricas dichos acontecimientos (que en parte eran su propia obra y por otra parte un desafío para éstas) tuvieron tremendo impacto para potenciar las redes y las acciones de dichas redes.

Tercera reflexión: Para entender el papel que han jugado, o al menos han pretendido jugar las redes intelectuales, como agentes en el espacio mundial, es necesario concebir el espacio internacional de modo diferente a una simple macro-polis, superando la visión política hacia una visión planética, que permita pensar las intelectualidades como agentes con presencia en ese escenario.

En este sentido, es clave crear una conceptualización que permita entender y guiar este quehacer y allí la noción "red intelectual" y luego "profesionales del conocimiento" son claves y mejores que la noción de "intelectual" como figura solitaria y excepcional. Es imprescindible entonces que los estudios acerca de los intelectuales no se realicen sólo como estudios de individuos, sino también se hagan también estudios de redes y, por otra parte, que no se circunscriban sólo estrechamente al estado nación de origen de las figuras sino que se proyecten al campo metanacional o mundial en que se desplegaron.

Cuarta reflexión: Es necesario crear una instancia que permita dar saltos cualitativos en la gestión de las redes intelectuales a nivel global. Esta instancia potenciaría los debates sobre el asunto de las redes intelectuales, de las publicaciones, casas de edición, revistas y páginas web y otras iniciativas. Interesa capitalizar este conocimiento para operar mejor con las redes en el futuro. Crear un organismo que estudie las redes debe permitir la confluencia de investigaciones más bien básicas e históricas con otras más bien aplicadas y actuales, y debe también permitir la confluencia entre la investigación con la dimensión proyectiva que entregue información y asesoría a redes intelectuales en funcionamiento.

Notas

1 Este artículo es producto del proyecto Fondecyt Nº 1070104.

2 Entre los japonenses se contaban: Teido Kunizaki, médico, Koreya Senda, director de teatro, Seiichiro Katsumoto, critico literario, Seki Sano, director de teatro, Ousuke Shimazaki, pintor, Seikichi Fujimori, novelista, Younosuke Kobayashi, revolutionary, Kazuo Waida especialista en literatura alemana, Hiroshi Kitamura, economista, Heiji Nomura, especialista en derecho laboral, Makoto Ohiwa, cientista político, entre otros. También pertenecieron algunos chinos como Ryao Chon Chii y el coreano Lee Kang Kuk. Chattopadhyaya mantuvo igualmente contactos con Chu En-lai, más tarde Primer Ministro de China (http://members.jcom.home.ne.jp/katori/Chatto.html).

3 Esta sociedad incluyó entre otros al importante intelectual Tokutomi Soho, al general Ishiwara Kanji, Konoe Fumimaro (1891-1945), Matsui Iwane (1878-1948), and Hirota Koki (1878-1948).

4 Este sub-acápite es una síntesis de pasajes de mi trabajo El pensamiento africano sudsahariano, ver: Bibliografía.

5 En este acápite se realiza una síntesis de algunos pasajes de mi trabajo El pensamiento latinoamericano en el siglo XX, ver bibliografía.

6 Desde el año de 1922 el mexicano Juan de Dios Bojórquez, embajador itinerante en América Central, daba cuenta de las donaciones de libros a bibliotecas obreras de Honduras y Nicaragua, editados bajo la gestión de José Vasconcelos al frente de la Secretaría de Educación Pública de su país. Bojórquez fue el principal animador de la fundación del Bloque de Obreros Intelectuales en México y sus redes latinoamericanas desde los inicios de los años veinte (ver Melgar-Bao 2003).

7 El brasileño Alceu Amoroso Lima, en 1947, participó en la creación de un movimiento para promover la Doctrina Social Cristiana en la política latinoamericana. Junto con Eduardo Frei Montalva (Chile), Dardo Regules (Uruguay), Manuel V. Ordóñez (Argentina), Andrés Franco Montoro (Brasil) y otros jóvenes de diferentes países, creó lo que hoy se llama la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) a partir del "humanismo integral" de Jacques Maritain.

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