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Revista argentina de radiología

versão On-line ISSN 1852-9992

Rev. argent. radiol. vol.72 no.4 Ciudad Autónoma de Buenos Aires out./dez. 2008

 

HISTORIA

Etimologías relacionadas con el bazo

Alberto Marangoni

Servicio de Diagnóstico por Imágenes. Sanatorio Allende. H. Irigoyen 384. CP 5000 Córdoba (Argentina).

Correspondencia: Dr. Alberto Marangoni: albertomarangoni@hotmail.com

Recibido: septiembre 2008; aceptado: octubre 2008
Received: september 2008; accepted: october 2008
©SAR-FAARDIT 2008

Estimulados por el artículo del número anterior y con el entusiasmo propio de indagar, cual arqueólogo de las palabras, el origen y la evolución de aquellas que hemos aprendido y reconocido en nuestro trayecto médico, resulta atractiva e interesante la búsqueda en los cimientos de nuestro lenguaje científico del basamento etimológico, la construcción de las palabras que ilustran el abanico de las que identifican elementos anatómicos, funciones y relaciones de los órganos en un contexto histórico, romántico, mitológico, llevando además a relaciones con la poesía y teniendo un alcance y un significado que van más allá de su carácter científico aplicado a la medicina.
Por ejemplo, indagando en la mitología griega, es común encontrar referencias al dios Asclepio (luego adaptado como Esculapio en la mitología romana), hijo del dios Apolo y de la mortal Koronis o Corónides (Fig. 1). Educado por Atenea, la diosa le entregó en una ocasión dos redomas llenas de sangre de la Gorgona; la sangre, en una de ellas, estaba envenenada; en la otra, tenía propiedades para resucitar a los muertos, y Asclepio supo descubrir cuál era la que tenía propiedades curativas. El joven se mostró siempre muy habilidoso y dispuesto y llegó a dominar el arte de la resurrección. Devolvió la vida a un gran número de personas importantes, entre ellas a Hipólito, hijo de Teseo (el héroe del Ática cuyas principales hazañas tuvieron lugar en el Peloponeso) y practicó la medicina con grandes éxitos, por lo que le levantaron magníficos santuarios en diversos puntos de Grecia. Por temor al poder que había alcanzado y por su capacidad de resucitar a los muertos, Zeus decidió terminar con la vida de Asclepio (Zeus creía que resucitar a los muertos podría alterar el orden del mundo) y lo mató con un rayo. Asclepio ascendió a los cielos y se convirtió en la constelación de Serpentario (1). Este es el origen de la devoción por Asclepio -Esculapio entre los romanoscomo dios de la curación, de la sanación, de la medicina. Entre sus descendientes, se debe mencionar a dos de sus hijas: Higía (la salud, sin historia propia, sólo mencionada en el séquito de su padre) y Panacea (la curación universal gracias a las plantas), de las cuales derivan las palabras que designan la prevención (Higiene) y la curación (Panacea, el medicamento universal para sanar) (2).


Fig. 1. Esculapio (Asclepio).

Si observamos en esta introducción los datos aportados por los estudiosos de la mitología griega y romana, podremos inferir el florido abanico de posibilidades de encontrar el origen griego o latino de otras palabras o de otras situaciones relacionadas con la medicina y que nos ayudarían a comprender el porqué de algunos nombres anatómicos. Como ejemplo, la palabra bazo, con dos posibilidades para analizar: bazo -en particular- y esplénico -como referencia general al mismo órgano-, nos permitirá bucear en las profundidades de la etimología con no pocas sorpresas.
El bazo ha sido un órgano que por muchos años fue casi ignorado por la medicina, aun por la cultura médica no tan lejana (Fig. 2). Hay una anécdota curiosa pero que grafica el bajo grado de conocimiento de este órgano, referida en el Barttlets Book of Anecdotes, que dice: "Durante un examen a varios candidatos a médicos, Joseph Hyrtl se acercó a uno de ellos y le preguntó: "¿Qué puede decirnos sobre la función del bazo?". El candidato enrojeció, empezó a ponerse nervioso, movió la cabeza y dijo tartamudeando: "Profesor, sabía exactamente la respuesta hace un minuto pero se me ha olvidado". Hyrtl le replicó: "¡Criatura miserable! Eres la única persona en el mundo que sabía la función del bazo ¡y se te ha olvidado!" (3). Joseph Hyrtl fue un reconocido y prestigioso médico anatomista de su época, nacido en Viena en 1831, profesor de la Universidad de Praga y de la Universidad de Viena, autor del primer tratado de Anatomía Topográfica que se conoce.


Fig. 2. Esquema del Bazo.

Hasta principios del siglo XX tampoco se sabía mucho acerca del papel fisiológico del bazo. Hipócrates pensaba que el bazo "drenaba la parte acuosa de la comida del estómago", Aristóteles creía que no tenía función vital y Galeno lo describió como "el órgano del misterio" (Figs. 3 y 4). Luego, se sostuvo la creencia de que el bazo era la fuente de la melancolía, teoría que persistió por más de mil años y, por su parte, los babilonios y los antiguos judíos desarrollaron la noción del papel del bazo en la risa, porque se creía que la risa era un proceso purificador. La imagen global del bazo, sin embargo, era la de un órgano no esencial que podía ser removido sin efectos adversos. Casi dos milenios más tarde, a finales del siglo XIX, un célebre fisiólogo francés anotó: "Ahora llegamos al bazo; de él no sabemos nada" (4).


Fig. 3. Hipócrates.


Fig. 4. Galeno.

Finalmente, el bazo estaba incluido en la famosa división de humores que clasificaban las características y comportamientos de los seres humanos. En efecto, en la época de Hipócrates, los griegos habían desarrollado un sistema interpretativo del mecanismo de producción de las enfermedades, basado en la teoría de los cuatro humores orgánicos. Puede reconstruirse claramente el camino que llevó al pensamiento griego a este sistema médico: la idea de que el universo está formado por cuatro elementos básicos (el agua, el fuego, el aire y la tierra), cada uno de ellos con una cualidad específica (humedad, calor, sequedad y frío) y la teoría de los contrarios (con especial hincapié en el número cuatro), que sostenía que entre los elementos opuestos debe existir un equilibrio para mantener la armonía del cosmos y la salud en el microcosmos, que es el hombre. Entonces, de acuerdo con los cuatro humores conocidos en esa época (flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra), clasificaron los temperamentos también en cuatro tipos: flemático, por predominio de la flema, proveniente de la cabeza; sanguíneo, por predominio de la sangre, proveniente del corazón; colérico, por predominio de la bilis amarilla, proveniente de la vesícula; y melancólico, por predominio de la bilis negra, proveniente del bazo, clasificación también usada más tarde por Galeno (Fig. 5) (5). Dada esta interpretación, la palabra melancolía (asociada con una tristeza extrema), se relaciona entonces con el bazo. Proviene del griego melagxolia (melancolía): tristeza, que tiene bilis negra, ya que se pensaba que la causa de esta dolencia estaba en el exceso de bilis negra (mélas - melaj, significa negro, oscuro y kholé -xolh, bilis o hiel) producida por el bazo.


Fig. 5. Los cuatro tipos de temperamento: a) Flemático; b) Sanguíneo; c) Colérico; d) Melancólico.

Buscando el origen de la palabra bazo, ésta proviene de la voz latina bad?us, que significa rojo, usada para designar este órgano debido a su color. Aparece también como adjetivo en español a comienzos del siglo XIV, con el significado de "moreno tirando a amarillo". En verdad, no existe mucho más para agregar acerca de esta denominación y su origen, al menos si se la compara con el vocablo con que se designa todo lo relativo al bazo: "esplénico", que veremos más adelante. Por ahora, destaquemos el uso de la palabra badius para designar diferentes especies del mundo vegetal y animal por la coloración rojiza o relacionada con este color que lucen en su exterior. Como ejemplos, el Boletus xerocomius badius, especie de hongo comestible que se encuentra en bosques de coníferas principalmente y que se conoce comúnmente como boleto bayo (Fig. 6); y el Procolobus badius, especie de mono que habita en África y se conoce vulgarmente como colobo rojo herrumbroso (Fig. 7).


Fig. 6. Boletus Badius (Hongo).


Fig. 7. Procolobus Badius (Mono).

Veamos ahora la relación fascinante que combina y relaciona a las dos palabras objeto de este comentario: bazo y esplénico. En la antigüedad, los que tenían molestias en el bazo se colocaban una especie de faja con el objeto de mitigar el dolor; de ahí que la palabra griega que significa "venda" (splénion - splhnion) se asocie con "bazo". Ya en la época moderna, se usó esta palabra para nombrar a un músculo plano y alargado del cuello y del dorso superior (similar a una faja o venda): el esplenio. Es así que este lexema, splen, ha dado origen a palabras que designan al bazo y a lo relacionado con él.
De este modo, nos introduciremos en la "reconstrucción" de la palabra esplénico: la palabra latina splen- splenos, que proviene del griego splhnikoj (splenikós), había dado nombre al bazo y ha dejado rastros en la lengua española en vocablos como esplénico (relativo al bazo) o esplenomegalia (agrandamiento del bazo). Además, este lexema griego forma parte de otra palabra, splakhno, que significa entrañas, y en algunos lugares fue también así denominado el bazo, es decir, como "entraña" y constituía un tabú, un órgano "intocable", ya que en religiones antiguas de Europa se usaba este órgano como ofrenda a los dioses, lo que explicaría el poco conocimiento que se acumuló sobre esta víscera durante tanto tiempo en la evolución de la medicina.
La palabra latina sobrevivió también en inglés, lengua en la cual el bazo se llama spleen. Y sin pretender agotar las derivaciones de este término, vale la pena mencionar que la forma inglesa arriba mencionada volvió a entrar al castellano con otro significado: esplín, que significa 'melancolía' porque, como dijimos más arriba, antiguamente se creía que la sede del humor melancólico estaba situada en el bazo.
A esto hay que agregar la aparición del término inglés spleen en la literatura francesa del siglo XIX, indicando una forma de melancolía con efecto trágico (6).
En "Elogium del Tedium Vitae", se reafirman algunos conceptos que hemos venido señalando: "La palabra spleen era ya conocida y usada en Francia desde el siglo XVIII (aunque no aparece definida en la Enciclopedia de Diderot); sin embargo, para el lector actual, está estrechamente ligada con el Romanticismo del siglo XIX y con los poetas contemporáneos Baudelaire y Verlaine: se habla frecuentemente del spleen baudeleriano o del spleen verlainiano. Baudelaire, sin embargo, no lo emplea ni una sola vez en alguno de sus versos, sólo en el título de cuatro poemas y del primer apartado de sus Fleurs du Mal:"Spleen et idéal". Para un francés del siglo XIX, el término spleen tenía dos orígenes: uno etimológico, otro geográfico. Proviene de la palabra griega splhnikoj (splenikós), que en anatomía designaba el bazo y, más tarde, en el siglo XVI, en la terminología de la medicina de los humores, indicaba una especie de desorden orgánico llamado melancolia splenica, porque se creía que en el bazo se acumulaban todos los líquidos que provocaban la melancolía o hipocondría. Pero, ¿quién podría afirmar que en Francia, los usuarios de la palabra hacia 1830 conocían su principio etimológico? Por otra parte, el origen geográfico no se ha olvidado. A lo largo del siglo XIX y hasta nuestros días, la palabra es usualmente acompañada por su adjetivo calificativo que recuerda su origen geográfico y su singularidad. En la poesía, como en el imaginario cotidiano se habla del spleen inglés, envuelto en una atmósfera grisácea, como se puede leer en este poema de Théophile Gautier de "Après le bal":

O Temps! Que nous voulons tuer
Et qui nous tues,
Vieux porte-faux, pourquoi vas-tu traînant le pied
D'un pas lourd et boiteux,
Comme vont les tourtues
Quand sur nos fronts blêmis
Le spleen anglais s'asied?

(O tiempo! Que queremos matar y que nos mata, viejo hombre de la guadaña, por qué vas arrastrando los pies con un paso pesado y cojo, como van las tortugas, cuando sobre nuestras frentes pálidas el spleen inglés se asienta?).
En la novela Les miserables (1862), de Víctor Hugo, se utiliza varias veces la palabra -y el concepto- spleen. Un ejemplo lo proporciona el personaje Gantaire, quien irritado, exclama: "¡Oh, j'ai le spleen, compliqué de mélancolie, avec la nostalgie, plus l'hypocondrie, et je bisque, et je rage, et je bâille, et je m'ennuie, et je m'assomme, et je m'embête!".
(¡Oh, yo tengo esplín, complicado por melancolía con nostalgia, más hipocondría, y yo lloro, grito, bostezo, me aburro y me ensombrezco y me molesto!
En nuestra lengua, spleen -hispanizado "esplín"- aparece por primera vez en 1843 y significa: "Humor tétrico que produce tedio de la vida. Es voz tomada del inglés". En la versión del Diccionario de la Real Academia de 1970 se define más escuetamente como:"Melancolía, tedio de la vida", y es la que se consigna aún hoy en día.
Si bien es una palabra (esplín) no muy usada en nuestro léxico habitual, ha sido introducida en algunas poesías y letras de música, como -por ejemplo- en la obra del escritor mexicano Juan de Dios Peza, "Reír Llorando":

Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz..." Y el cómico reía.
Víctimas del esplín, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su esplín en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno esplín muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte... (7)

Y en la letra del tango "Mi noche triste", escrita por Pascual Contursi y llevada a la fama por Carlos Gardel, también aparece escrita (haciendo la salvedad de que en el original figura así y que en muchas adaptaciones de la letra, esplín es reemplazada por espina):

Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y esplín en el corazón
sabiendo que te quería,
que vos eras mi alegría
y mi sueño abrasador,
para mí ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo
pa´olvidarme de tu amor... (8)

Bibliografía

1. Scott Littleton C. Mitología: Antología ilustrada de mitos y leyendas del mundo. Barcelona (España): Editorial Blume; 2004.         [ Links ]

2. Olalla P. Atlas de mitología de Grecia. Atenas (Grecia): Editorial ROAD; 2001.         [ Links ]

3. Fadiman C, Bernard A. Bartlett's Book of Anecdotes. Editorial Hachette Book Group US; 2001.         [ Links ]

4. Robinson W. Some fundamental characteristics of the spleen and their relation to function. Ann Surg 88(3): 333-4; 1928.         [ Links ]

5. Lyons/Petrucelli. Historia de la Medicina. Edición Especial Argus, Lab. Glaxo: números 7 y 8. Buenos Aires (Argentina): Editorial AP Americana de Publicaciones; 1980.         [ Links ]

6. Zúñiga DM. Elogium del Tedium Vitae. Tedium Vitae, Nº 6. Guadalajara (México); 2007 www.tediumvitae.com        [ Links ]

7. Peza J. Reír Llorando, en: www.geocities.com        [ Links ]

8. Contursi P. "Mi Noche Triste", en: www.tango-tour.com.ar        [ Links ]

 

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