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Mora (Buenos Aires)

On-line version ISSN 1853-001X

Mora (B. Aires) vol.17 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Sept. 2011

 

DOSSIER. MUJERES EN RED: GIROS EN LA PRENSA FEMINISTA LATINOAMERICANA DEL SIGLO XX

Apuntes para una historia de Las12

 

Paula Torricella*

* CONICET/Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género. Universidad de Buenos Aires.

 


Resumen

En este artículo exploramos la historia de Las12, el suplemento feminista del diario Página/12, desde su nacimiento en 1998 hasta la actualidad. El análisis pretende reponer los antecedentes de este suplemento en la prensa gráfica argentina, así como reconstruir el contexto de su aparición y las relaciones que entabló con el diario que lo publica.
A partir de una lectura general y de comunicaciones con su directora actual y otras periodistas, realizamos una descripción del perfil del suplemento y proponemos ciertos momentos en los que anclar una periodización posible de su historia.
Discutimos la pertinencia de entenderlo como "periodismo de género", tal como se concibe actualmente a esta modalidad de la prensa. Y lo contrastamos con dos proyectos periodísticos para los que es un referente necesario: la Asociación Civil Artemisa Comunicación y su portal web de noticias; y Soy, el suplemento de diversidad sexual que el mismo diario inauguró en 2008 y que comparte su directora con Las12.
El último apartado realiza un breve recorrido por el suplemento La República de las Mujeres del diario uruguayo La República. El objetivo es señalar algunos rasgos compartidos y aquellas distancias que mantiene con su par argentino.

Palabras clave: Las12; La República de las Mujeres; Periodismo feminista; Periodismo de género.

Abstract

In this article we explore the history of Las12, the feminist publication of Página/12 journal, since its first appearance in 1998 until today. The analysis intends to replace previous publications of this kind in the print media of Argentina, the context of its emergence and the relationships that established with the newspaper to which belongs.
While describing its style and proposing a periodization of its history, we discuss the relevance of regarding it as "gender journalism" in the mode that it is currently defined.
We compare this publication with two projects for which is a mandatory reference: the Asociación Civil Artemisa Comunicación and its website; and Soy, the publication of sexual diversity of Página/12, which was born in 2008 and shares its director with Las12.
The last section of this work is devoted to La República de las Mujeres, the feminist publication of the uruguayan newspaper La República, in order to show its coincidences ands distances in respect to Las12.

Keywords: Las12; La República de las Mujeres; Feminist journalism; Gender journalism.


 

El primer número de Las12 apareció el viernes 17 de abril de 1998. Tenía dieciséis páginas a color y la nota de tapa dedicada a la prostitución, uno de los meollos políticos más complejos que ha enfrentado el movimiento feminista.
     Por aquellos días hacía furor en los medios masivos la polémica en torno al recién nacido Código de Convivencia Urbana para la Ciudad de Buenos Aires, que debía reemplazar a los aún más ilegítimos edictos policiales. Este cuerpo de normas no contemplaba figuras para regular/criminalizar la oferta de servicios sexuales en los espacios públicos, ausencia que desveló especialmente a dos barrios porteños, Palermo y Constitución. Sin embargo, no por visible era menos parcial, el debate evadía a una de sus figuras centrales. A ella apuntó María Moreno en el primer número de este suplemento: ¿Quiénes son los varones que pagan? ¿Qué quiere decir "cliente"? ¿Qué simulan comprar?
     De esta manera irrumpía en escena el suplemento femenino más progresista que hayan conocido los medios gráficos de nuestro país. El tono no era de denuncia. La suya era una propuesta orientada a la exploración, que dejaba en evidencia los supuestos y las injusticias de la llamada democracia sexual.
     La periodista Marta Dillon, su directora desde el 2003, recuerda que el suplemento comenzó a editarse en el mismo momento en que nació el diario Perfil.1 La aparición de Las12 también coincidió con que Página/12 comenzara a salir los días lunes, algo que hasta ese momento no sucedía,2 y con la edición del suplemento deportivo Líbero, claramente orientado a un público masculino.
     Entre las necesidades que le dieron origen estaban la de darle más cuerpo al diario sin aumentar sus páginas cotidianas, seducir a aquellos públicos que podían optar por la nueva oferta de Perfil y captar publicidad adicional orientada a las mujeres. "Se suponía que Las12 serviría para un tipo de anunciantes que no tenían lugar en el diario", añade Dillon, "dando por sentado la relación, poco fluida en este caso, entre consumo y mujeres".3
     Aunque con el tiempo Las12 se convirtió en su referente más expresivo, no fue el primer suplemento con estas características así como tampoco inauguró en la prensa masiva la reflexión sobre la condiciones del género mujer.
     Desde tiempos tempranos en el siglo XIX, periodistas y editoras, como también lo hicieron muchas escritoras de ficción, se expresaron tanto en la prensa general como en publicaciones orientadas a lectoras. Uno de los tópicos recurrentes, transitados a partir de 1830 en lo que hoy llamaríamos prensa feminista, fue el rechazo de la oposición moderna entre lo público y lo privado, arbitrariamente ligada a las diferencias de género y origen del confinamiento de la palabra femenina al espacio de la domesticidad.4
     Estas intervenciones, intuitivamente o no, advertían sobre el estatus desigual de las mujeres y bregaban por una transformación política y social. Conviene distinguirlas de aquellas que conformaron con el tiempo un nicho muy rentable de mercado en torno a la mistificación de la mujer como destinataria. Para esos exponentes, no siempre homogéneos pero distinguibles por sus apologías de la feminidad, quizás sea preferible la categoría publicación o prensa femenina, aunque esta es solo una de las clasificaciones que pueden ensayarse desde la mirada crítica.
     Las12 se inserta en la tradición de las primeras. Sus antecedentes más cercanos fueron el espacio dedicado a las mujeres en el periódico La opinión, la sección "La Porteña" de la revista El Porteño, el suplemento La Mujer del diario Tiempo Argentino y la "Página de la Mujer" del diario Sur, cuatro proyectos marcadamente desiguales.
     El primero de ellos fue un periódico fundado en 1971 por Jacobo Timerman, quién lo dirigió hasta su secuestro en 1976. Dedicó a las mujeres diferentes espacios, desde una sección hasta un suplemento independiente. Leonor Calvera recuerda que junto a las revistas feministas Persona y Todas, este periódico contribuyó durante la dictadura militar a mantener vivo el debate sobre la situación de la mitad de la ciudadanía (1990).
     El Porteño apareció en 1981. Fue una publicación independiente, muy crítica con la dictadura todavía en el poder. Es un antecedente imprescindible de la prensa progresista que llegaría en esa década, como las revistas Babel y Cerdos y Peces (esta última comenzó como uno de sus suplementos).
      Un perfil muy distinto tuvo Tiempo Argentino,recordado como un diario moderado en sus apuestas ("de derecha agrisada" según el periodista Pablo Sirvén). Introdujo el concepto de diario multimedia con muchos suplementos, entre los que se destaca por su audacia el suplemento La Mujer, publicado con intermitencias entre 1982 y 1986.
     Y por último, el diario Sur, que publicó una sección llamada "La Página de la Mujer". Creado en 1989 y sostenido económicamente por el Partido Comunista, este proyecto no logró mantenerse mucho tiempo ni supo interpretar con soltura, incluso en opinión de sus propios colaboradores, las preocupaciones de los sectores progresistas (Ulanovsky, 1997).
     Las12 continuó estas experiencias y también las de publicaciones feministas orientadas a públicos amplios, como la revista Mía, para la mujer inteligente y activa que Inés Cano publicó en 1981. O el ya mítico alfonsina, primer periódico para mujeres, fundado ydirigido por María Moreno en diciembre de 1983. Los antecedentes exitosos en otras geografías también favorecieron su aparición. También se inspiró en la experiencia editorial del suplemento feminista La República de las mujeres del diario uruguayo La República, que salió por primera vez en 1988 y aún continúa editándose, y cuya trayectoria será abordada en el último tramo de este trabajo.
     Moira Soto agrega que para el momento en que aparece Las12, determinados argumentos feministas ya se filtraban en los medios gráficos masivos gracias al esfuerzo de algunas de sus periodistas.5 Por otra parte, en televisión y radio habían inaugurado el debate democrático sobre la condición de las mujeres. Por un lado, mediante el ciclo periodístico "La cigarra", conducido por María Herminia Avellaneda junto a María Elena Walsh y Susana Rinaldi en el entonces ATC. Y por otro, a través del programa "Ciudadanas", emitido por Radio Belgrano y conducido por Marta Merkin y Ana María Muchnik, ambos de 1984.
     Lo que distinguió a Las12 de otros proyectos que la precedieron fue su filiación. Era hija de un espacio mayor –el diario Página/12– y de él heredó su impulso crítico. Este diario no solo puede jactarse de ser "el mejor escrito del mercado"6 y el único que forjó su agenda en estrecha vinculación con la defensa de los derechos humanos, sino que además se diferencia de otros matutinos por el caudal de análisis e investigación que acompaña a la información propiamente periodística.
     Para el periodista Carlos Ulanovsky, desde sus inicios Página/12 se posicionó en el mercado con un perfil novedoso. Y aunque continuó de manera más adulta el espíritu de resistencia cultural de El porteño, enfrentó un contexto muy diferente al de aquél. Surgió en 1987 durante un primer gobierno democrático signado por la recesión, la desocupación creciente y un proceso hiperinflacionario en descontrol.
     Horacio Verbitsky, uno de sus periodistas más reconocidos, sugiere que Página/12 se instituyó en vigía del sistema democrático y orientó su discurso a "controlar su marcha, cuestionar sus flaquezas y reprobar sus excesos" (Ulanovsky, 1997: 183). Es en ese espíritu de balance, de examen crítico de las debilidades del sistema democrático, que corresponde enmarcar a Las12.7
     En un primer momento, se convocó a Sandra Russo para dirigir el suplemento. Esta periodista había dejado su puesto en Página/12 como jefa de "Información General" para editar la revista Luna del diario Perfil. Los intentos de convertir a esta publicación en un espacio crítico con páginas destinadas a la actualidad política y social habían fracasado y así fue que aceptó la propuesta de un suplemento semanal en aquel diario que ya conocía y con el que compartía posturas políticas y modos de construir la información.8
     El equipo convocado para llevar adelante Las12 incluyó a dos periodistas feministas con experiencia en publicaciones especializadas: la escritora y periodista María Moreno, que entre otras funciones había ejercido como directora del suplemento La Mujer de Tiempo Argentino y que había creado la publicación alfonsina. Y Moira Soto, especialista en crítica de espectáculos y con amplísima trayectoria en aquellos proyectos y otras revistas femeninas. El grupo inicial contaba también con Marta Dillon como cronista, Victoria Lescano como cronista de moda y estilos, y Sandra Chaher como colaboradora.9
     Marta Dillon recuerda que los temas principales de cada número de Las12 estaban orientados a visibilizar los protagonismos femeninos y completar la agenda cotidiana de los medios.10 La exploración de los vínculos, la sexualidad y las experiencias de lo cotidiano tuvieron un espacio privilegiado durante los primeros años:

"Solíamos discutir las tapas cada jueves –el día siguiente al cierre– Sandra, María y yo. En principio, nos orientábamos a los temas de la semana, buscando lo que faltaba contar o profundizando lo relativo a las protagonistas mujeres de las historias que aparecían en el cuerpo del diario. Tenía mucha preponderancia la sexualidad, la salud sexual y reproductiva, el cuerpo y los vínculos en general".

     Las escrituras de esta primera etapa conservan gran actualidad, quizás por suspender aquellas coordenadas que las ataran a una coyuntura concreta. La gráfica de las tapas, a las que cabe pensar como editoriales, asume con frecuencia un estilo abstracto o conceptual. Hay un enorme interés en destacar a las mujeres como protagonistas de la historia, ya no argentina, sino mundial.
     La contratapa del diario fue por algunos años un lugar reservado para los varones que se distanciaban de los estereotipos machistas, quienes por otra parte no habían sido excluidos del cuerpo central del suplemento (además de secciones como la persistente "Arquetipos"). Un dato ilustrativo de la atención que se les dedicó son las varias notas referidas a la sexualidad masculina que precedieron a una central sobre los genitales femeninos.
     Entre las notas que se publicaron se distinguen los nombres de mujeres con puestos de importancia en la escena política (diputadas, senadoras, legisladoras, dirigentes políticas y sociales) que eran entrevistadas o directamente escribían columnas de su autoría. Cuando se ocupaban de temas de coyuntura, se las invitaba a debatir en términos diferentes a los del periodismo no específico. Aunque con frecuencia, sus intervenciones giraban en torno a ejes ineludibles de la agenda feminista de fin de siglo, como lo eran el ejercicio del poder, la violencia sexual, la maternidad, la discriminación, el acoso laboral, las tareas domésticas, entre otros que se irían consolidando también a través del suplemento.
     Algunas cuestiones disruptivas para la historia de Las12 tienen lugar en el transcurso del año 2002. Por un lado, María Moreno dejaba de pertenecer al equipo y colaboraría cada vez con menor frecuencia. Y por otro lado, la crisis política y económica que dejaba el frustrado gobierno radical se impuso por su gravedad en las páginas del suplemento.
     Fue este un momento en el que se reorganizó la agenda y el equipo de trabajo de Las12. La emergencia de nuevos sujetos sociales y procesos colectivos como las asambleas y piquetes llevaron una renovada creatividad popular a las páginas del suplemento. Adquirieron un espacio central las estrategias de supervivencia que emplearon las mujeres organizadas de maneras novedosas. La atención se concentró, por ejemplo, en quiénes eran las mujeres que sostenían las asambleas barriales. O cómo el desempleo y la devaluación habían afectado las economías domésticas. Estas cuestiones se tradujeron visualmente en las tapas del suplemento, que desde entonces comenzaron a ser menos abstractas.
     Entre las investigaciones originales que se produjeron en esos años vale la pena revisar "Ojos de papel" de Alejandra Dandán, publicada el 9 de agosto de 2002, que recorre la historia del cartoneo a través de la experiencia de Lidia Quinteros, cartonera y delegada del todavía vigente Tren Blanco. O también la nota "Permanecer en Asamblea", escrita por Irina Hauser y publicada en el primer aniversario de la rebelión popular de fines del 2001. En esta nota se recogen las voces de algunas protagonistas mujeres, que en muchos casos fueron quienes sostuvieron e hicieron funcionar la experiencia de las asambleas barriales.
     Fue en esta coyuntura que el suplemento logró la suficiente autonomía como para sacudirse las presunciones heterosexuales. Hasta ese momento "las notas más resistidas por la dirección del diario estaban relacionadas con la aparición protagónica y festiva de lesbianas. A partir del 2002 pudimos quitar de la contratapa la foto de un tipo que nos acompañó un buen rato y comenzar a desarmar el supuesto heterosexual", recuerda Marta Dillon.
     Otro momento que tuerce el rumbo del suplemento tiene lugar en 2003, año en que Sandra Russo dejó de pertenecer a Las12. Su dirección había privilegiado un uso más lúdico de las escrituras y los recursos del periodismo, en detrimento de un perfil más militante y atento a los imperativos del movimiento social. Cuando fue entrevistada un tiempo después, festejó que las mujeres se involucraran cada vez en el periodismo masivo aunque enfatizó la necesidad de trabajar en los formatos elegidos, las imágenes y el cuidado de la escritura, para lograr expresar los reclamos con mayor eficacia. "La belleza tiene que ver con una cuestión ideológica y me parece que lo progre no puede ser feo, tiene que ser lindo" dijo en referencia a esos estilos comunicativos en competencia (Santoro, "Ideóloga de la belleza", Artemisa, 2006).
     Esa impronta fue su legado. Antes y después de su partida, el suplemento supo sacar provecho de recursos como el humor en todas sus variantes, la escritura y la ilustración cuidadas, y hasta incursionó con muy buenos resultados en la ficción periodística. Por otro lado, la relación entre el suplemento y el movimiento de mujeres se había establecido inevitablemente a través de confluencias en distintos espacios, como la lista virtual RIMA. Y también por intereses comunes entre las periodistas y las militantes feministas. Cuenta Dillon:

"Creo que la relación se va dando naturalmente, por la búsqueda de fuentes, por encontrarnos en espacios similares o atentas a los mismos hechos. Tuvo especial importancia la cobertura de los Encuentros de Mujeres y los entramados que se organizaban allí, como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. La relación entre el suplemento y la militancia estuvo siempre, pero se profundizó a partir de 2002. La existencia de RIMA fue muy provechosa como canal de comunicación. La masificación de Internet facilitó mucho las cosas, no sólo para dar a conocer la agenda feminista, también para nuestra comunicación con el interior del país".

     Esta confluencia marcó una orientación y quizá pueda ser el origen de una rusticidad del registro en algunos temas. Sin embargo, aunque estos compromisos convirtieron a Las12 en un producto "sin fisuras ni ambigüedades" (Fernández Hasan, 2006), no parece haber implicado que el suplemento resignara su autonomía como propuesta periodística ni se ahogara en las prioridades (o los lenguajes) de la protesta social.

La mujer como punto de partida

En sus primeros números, Las12 tuvo una bajada explicativa que situaba y limitaba su perfil periodístico. Al mismo tiempo, daba cuenta de las expectativas de la dirección editorial: que la realidad se contara "con mirada de mujer":

"En principio, Las12 se vendía como un suplemento con una bajada que decía Con mirada de mujer, con la que yo no estaba particularmente de acuerdo. No me parece que haya una mirada específica de mujer; las mujeres podemos ver de infinitas perspectivas, pero más que de mujer, con perspectiva de género. [Recién en el año 2003] se eliminó lo de mirada de mujer y lo pensamos como un suplemento de mujeres y en plural. Tratamos de dar cuenta de la multiplicidad y diversidad de experiencias".

     Tal como lo recuerda Marta Dillon, el importante pasaje de mujer a género sirvió para conjurar esencialismos y respondió también a complejísimos debates que entablaron las distintas expresiones feministas, a través de los que se concluyó que es imposible anticipar esa mirada y establecer su catálogo.
     Sin embargo, a pesar de esos debates, el género se entiende en el cotidiano profano como sinónimo de sexo (cuando no directamente como sinónimo de mujer). Por lo que podemos preguntarnos si las definiciones que hoy están disponibles para "periodismo de género" simplifican la descripción y bastan para caracterizar el ejercicio periodístico de Las12.
     Según Sandra Chaher, una de sus referentes, el "periodismo de género" es todo aquél que registra el impacto que producen tanto en varones como en mujeres los hechos de los que trata una determinada noticia. Chaher describe esta modalidad menos como un espacio delimitado dentro de un cuerpo periodístico mayor, que como una mirada transversal que puede atravesar cualquier tema y sección de la prensa:

"El periodismo con enfoque de género se propone analizar la información con la que trabajamos preguntándonos si afecta de manera diferente a varones y mujeres, teniendo en cuenta la construcción social sobre sus roles [...]. Supone que hay diferencias en las necesidades y realidades de ambos sexos. Tiene como objetivo evitar discriminaciones, oponerse a las desigualdades existentes y promover la igualdad de género" (2007: 126).

     Si bien esta mirada diferencial está presente en Las12 en aquellas notas en las que se indaga cómo afectan a varones y mujeres una medida de gobierno, una ley o un hábito social, el suplemento no se limitó a ella. Además de examinar y relevar cómo se ejercen (o padecen) los roles de género en nuestra cultura, los ha puesto en cuestión desarmando los estereotipos y desafiando el binarismo sexual.
     El género, por otra parte, no ha sido comprendido exclusivamente como un mero vocero de la discriminación sexual o un instrumento que aporta un "plus" democrático, sino como un arma con el potencial de desarmar los sustentos mismos del sistema político.
     Estas apuestas hay que buscarlas en los pliegues de sus notas, en sus argumentos, recursos e intenciones. Salvo en algunos casos, no suelen darse por supuestas "las diferencias en las necesidades y realidades de ambos sexos", que son motivo de interrogantes más que de afirmaciones.
     De la misma manera, el caudal de entrevistas publicadas es otro de sus índices y no solo en sus modalidades más habituales. Secciones como el "Cuestionario de Marcelle Proust", por ejemplo, funcionan como espacios apropiados para la desidentificación y el juego con las prescripciones de género:

"― ¿Cuál es su posición favorita?
― Cualquiera menos la de la mamografía" (Las12, 2007 b).

¿Qué es para usted un polvo mágico?
― El Royal, la cocaína, algún compacto de Lancôme..." (Las12, 2007 a).

     En el mismo sentido se orientan la sección "Inutilísimo", que se burla de los manuales de buena conducta femenina, y los sensuales "Consejitos de Maru Bom Bom", que radicalizan el uso del lenguaje no sexista hasta la exageración:

"Amigos, amigas, amiguetes, amigotos, cigotas y huevotes ¡es que ya no sé cómo llamarles para incluirles a todis en mi abrazo acalorado! ¡Y lo que es más y aún mejor... cómo hacer que Uds. sientan cómo tira, cómo late, cómo se esponja y se relame mi corazón agitado por las manos de Uds. recorriendo estas palabritas que semana a semana les dedico! Pero, mis estimadísim/o/a/e/s, no todo/ada son mieles en el desayuno del Señor/ñora, también se cuecen habas y se queman guisos de tanto revolverlos sin llegar jamás al punto. Y es ahí donde hay quien acude al delivery o se va a dormir sin comer. Qué vamos a hacer" (Las12, 2006).

     Estos son solo algunos ejemplos de los modos persistentes, y no necesariamente marginales, en los que el suplemento superó las expectativas propias de la mirada de género. Para la antropóloga Laura Masson, una dimensión común a toda publicación feminista es la voluntad de visibilizar a las mujeres en todos los ámbitos de la vida. Si bien Las12 participa de esta estrategia, la visión que construye es caleidoscópica e imposible de reducir a una totalidad. Al igual que el diario que lo cobija, Las12 editorializa, con el diseño de tapa o algunos de sus elementos, un modo que lo exime de la univocidad propia de las editoriales más tradicionales. Sobre algunos de sus temas centrales es difícil reconstruir una postura que se haya mantenido estable en el tiempo. La prostitución y sus protagonistas, por ejemplo, ha sido una de las cuestiones más variablemente abordadas, algo que también da cuenta de las posiciones encontradas al respecto en la sociedad.
     Por este suplemento han pasado innumerables discursos, tanto aquellos que la denuncian como violencia sexual y la explican a través de la trata de mujeres, como aquellos que provienen de organizaciones de mujeres implicadas, algunas abocadas a construir su estatus como trabajo sexual. Desde aquella nota que inauguraba el suplemento y en la que se exploraba con detalle las subjetividades del varón prostituyente, hasta la crónica "Las elecciones particulares", publicada del 26 de diciembre de 2009 y que bucea en los relatos de las escorts11 que entienden la prostitución como elección propia.
     Por otro lado, la pluralidad de perspectivas sobre las diferentes temáticas se acrecentó con los espacios destinados a las comunicaciones de grupos activistas. Estas tienen secciones fijas, función que actualmente cumple "El megáfono", aunque también tienen acceso a otros espacios. Allí encontraron acogida diversas campañas, manifiestos, cartas y opiniones puntuales de algunas protagonistas. La primera comunicación del movimiento de mujeres que se publica en Las12 está en el suplemento del 4 de septiembre de 1998 y es del Centro de Encuentros Cultura y Mujer (CECYM). Se refiere a un concurso de video en el marco de una campaña contra la violencia sexual: "Violaciones: la historia que nunca conté". Por otra parte, entre los espacios cedidos a las activistas están desde números tempranos aquellos que permiten ejercer la réplica, un derecho muy poco frecuente en la prensa argentina, aunque consagrado por la Convención Americana de Derechos Humanos.12
     Tal como lo señala Valeria Fernández Hassan, el suplemento se ha constituido en una contraesfera pública que interpela a feministas y mujeres con conciencia de género que se identifican, intercambian y discuten en sus páginas: "Las12 es parte de un contrapúblico débil que batalla por la apertura de un espacio de debate que permita visualizar que las cuestiones de mujeres son un asunto político" (Fernández Hasan, 2006). De esta manera, el suplemento ha generado a través de los años un corpus invalorable para el estudio y la memoria de las expresiones nacionales del movimiento feminista. En sus páginas hay entrevistas con información inhallable en otros archivos y artículos en los que se traducen periodísticamente los más desafiantes debates, como los que se encendieron en torno a la pornografía y el sadomasoquismo. María Moreno fue una especialista en esta tarea, como lectora, traductora y apasionada comentarista.
     Con el tiempo, sin embargo, han comenzado a sentirse los riesgos asociados a los espacios específicos. A más de diez años de su primera publicación, Marta Dillon observa el camino recorrido y siente que actualmente Las12 debería superar las fronteras y las estrategias con las que ha construido su historia:

"Ahora, desde hace dos años, hay una búsqueda de identidad nada fácil. Por un lado, porque cada vez más cuesta pensar en el colectivo mujeres, y esto se hace visible en las tapas, donde cada vez hay más entrevistas. Y también porque nos damos cuenta de que es muy necesario poder hablar a quienes no se interesan en escuchar lo que decimos, de qué nos reímos, de que nos quejamos. No tiene sentido hacer del suplemento un 'entre nos'".

     El riesgo de los cuartos propios, podríamos llamar a la frontera que se constituye como efecto de las discriminaciones positivas. Al que se suma la cristalización de las preguntas, temas y repertorios discursivos, que agotan la novedad y pueden conducir a nuevos estereotipos.

Otros horizontes

Uno de los desafíos de una publicación del tipo de Las12 consiste en la recontextualización periodística de debates surgidos en otros ámbitos, como la academia y los espacios no institucionales de militancia feminista y del movimiento de mujeres. De esa particular traducción depende que se constituyan asuntos atractivos para la prensa no específica, siempre y cuando exista la voluntad de hacerlos migrar, así como periodistas formados que asuman la tarea.
     ¿En qué medida Las12 contribuyó a instalar nuevos objetos y nuevas miradas dentro del cuerpo principal del diario y dentro del periodismo gráfico en general? Aunque es una tarea que requiere establecer parámetros para la comparación y una investigación mucho mayor a la que es posible en el marco de este trabajo,13 podemos indicar algunas cuestiones a tener en cuenta.
     Sobre la presencia de los temas de género en el cuerpo del diario es preciso recordar que algunas periodistas ya escribían sobre ellos antes de que existiera Las12 y que fue la importancia creciente de las mujeres en la información la que desbordó en el suplemento.
     Actualmente, ciertos enfoques feministas y de género que frecuentan el cuerpo central del diario están relacionados con los derechos de las mujeres y otros sujetos subalternos, temas en los que se han especializado Mariana Carbajal y Soledad Vallejos.14 Sus notas suelen recorrer zonas ya consolidadas en la prensa masiva, como el aborto, los derechos reproductivos, la educación sexual, la trata de personas, la prostitución y la violencia sexual. Pero a diferencia de otros abordajes periodísticos, los suyos están orientados a promover derechos y modificar las situaciones de injusticia. Esta aclaración resulta necesaria porque estos mismos objetos periodísticos pueden ser abordados o manipulados desde posiciones conservadoras. Como ejemplo, se puede pensar en las noticias sobre temas de aborto que aparecen en los medios de comunicación, la mayoría de las veces desde una posición antiderechos.
     El impacto que ha tenido Las12 podría evaluarse también en los pliegues de la escritura periodística relativa a cualquier tema, en su vocabulario, en sus supuestos y en sus argumentos. En este sentido, las tensiones más visibles parecen estar en las notas sobre hechos de violencia sexual, el área en la que más se ha trabajado para impulsar cambios. Desde Las12 se han instalado también en la agenda de los medios casos de violencia emblemáticos para el movimiento de mujeres –como los de Marita Verón, Romina Tejerina o Claudia Sosa– que se dieron a conocer a partir de Página/12 o desde el suplemento.
     A pesar de los esfuerzos en este sentido, Marta Dillon entiende que los temas relativos a las mujeres siguen siendo abordados, en la mayor parte de la prensa escrita, desde el sentido común de la misoginia y la heterosexualidad. A esto se suma la idea bastante generalizada de que los cambios operados en la condición de las mujeres han sido suficientes para la justicia de género, algo que desmiente la experiencia cotidiana de la desigualdad:

"Yo creo que a pesar de los muchos avances que hubo, todavía hay más una ilusión de equidad que una equidad real. Una ilusión en el sentido de espejismo, no ilusión como esperanza de algo que va a venir. Un cierto espejismo de equidad que muchas veces atenta contra la necesidad de hacer visible la cantidad de inequidades que atentan contra la libertad de las mujeres en distintos ámbitos, entre ellos el periodístico".

     Dillon agrega que todavía es largo el camino para destronar categorías periodísticas como la de crimen pasional, fuertemente instaladas en el vocabulario de la prensa masiva. Tanto como el que resta para eliminar los mandatos que pesan sobre la mujer periodista, como el de ser joven, bella, heterosexual y portavoz de intereses (de mercado) femeninos.
     Contra estas coacciones de la profesión, es que se ha puesto en marcha Artemisa Comunicación y su portal web de noticias, una asociación civil creada por Sandra Chaher y Sonia Santoro (dos de las primeras colaboradoras de Las12). Este emprendimiento fue inaugurado en el año 2005, con el objetivo de fomentar la mirada de género en el periodismo no específico, aportar a la formación profesional15 y articular redes nacionales e internacionales de periodistas con visión de género.
     La información que publica en su portal web ("información de actualidad no sexista ni estereotipada sobre mujeres y varones") comparte el impulso de Las12. Pero, a diferencia de este, aborda asuntos más ligados con la coyuntura política y social, en un registro que aspira a la neutralidad ideológica y en un formato que no intenta la coherencia propia de una publicación periódica. Sus noticias se actualizan semanalmente a la espera de ser levantadas por otros medios de comunicación.
     En último lugar, es imprescindible mencionar a Soy, el joven suplemento de diversidad16 de Página/12, en la calle desde el 14 de marzo de 2008. Este suplemento sale también los viernes, en un formato similar a una revista, en contraste con el resto de los suplementos del diario, que conservan tamaño de tabloide. Comparte su directora y algunas periodistas con Las12.17 Al emular una revista, facilita el traslado y la lectura en ámbitos públicos, funcionando como herramienta para la visibilización.
     Observando en detalle su trayectoria, queda en evidencia que Soy se creó para acompañar y potenciar los procesos locales del movimiento LGTB y a la vez abrirlos al público más amplio de lectores del diario. Aborda principalmente temas de sexualidad y discriminación que afectan a personas lesbianas, gays, bisexuales y trans –que están entre sus colaboradores y cronistas– y explora cuestiones que no necesariamente son del orden de la reivindicación. Entre sus propuestas más interesantes están un catálogo visual de estilos personales y las escrituras que alienta (literarias o de opinión) entre activistas.
     Es posible que con su aparición ciertas temáticas ya no sean abordadas por Las12. Y en la misma lógica, ciertos sujetos y problemas que difícilmente hubieran podido hacerlo en aquel suplemento, pero que han sido protagonistas de debates ineludibles dentro del feminismo, tienen un enorme espacio en Soy,cambios que responden tanto a una lógica periodística como política.
     Consultada sobre esos reordenamientos que puede haber provocado esta publicación, Marta Dillon responde:

"El suplemento Soy es para mí como un romance nuevo: es más fácil divertirse, pensar ideas, salirse de eje, una de las cosas que están resultando más difícil con Las12. Además, suplementos como Soy tienen menos antecedentes y hay toda una historia que construir. Muchos temas que aparecían en Las12 ahora están en Soy, pero no puedo contestar qué implica esto para la prensa feminista. Soy todavía se está consolidando y lo cierto es que genera bastante desconfianza, no estoy segura de por qué, aunque algunas cosas se pueden inferir".

     Analizar los procesos que se dieron en ambos espacios, las relaciones que mantienen con los movimientos sociales, los estudios académicos y la agenda cotidiana de los medios, servirá para comprender la complejidad de la cultura progresista que encontró el Bicentenario.
     Los años también pesan sobre las temáticas y plantean dificultades que, en diferentes instancias, sus directoras Sandra Russo y Marta Dillon han sabido advertir con lucidez. ¿Se puede seguir escribiendo de la misma manera sobre cuestiones que, aun irresueltas, han estado en la escena pública durante varios años? ¿Cómo hacer la próxima nota sobre el tema del aborto cuando parece que ya se han agotado las estrategias periodísticas (y políticas) para su legalización y las historias se repiten con pasmosa regularidad? ¿Cómo volver a informar otra vez sobre la violencia sexual, después de sentencias como la de Carol Vance, quien sostiene con buenas razones que su propaganda es una tecnología de género más?18 Toda vanguardia experimenta el agotamiento de sus procedimientos y recursos creativos. Quizás para la prensa feminista haya llegado el tiempo inevitable de la renovación. El contrapunto con un proyecto similar, pero de mayor trayectoria temporal, quizás logre iluminar los escollos más inevitables.

Compañeras orientales de ruta

La República de Las Mujeres quizás sea la publicación que por su concepto y filiación más se asemeje a Las12. Fue concebido como parte del proyecto del diario La República, que responde al perfil de la izquierda frenteamplista. Comenzó a publicarse en el mes de mayo de 1988, tres años después de recuperada la democracia en Uruguay.
     Para ese momento, existían algunas publicaciones específicas del movimiento de mujeres uruguayo, de las cuales la más popular era Cotidiano Mujer. En principio, ninguna de estas revistas aspiraba al público general, y ese espacio vacante fue el que ocupó La República de las Mujeres.
     Salió a la calle el 3 de agosto de 1988 y durante los primeros meses contó con un Consejo Editorial integrado por mujeres connotadas del movimiento feminista, que participaban gratuitamente y a título personal. Su directora desde entonces, Isabel Villar, regresaba de su exilio en México. Allí había tenido contacto con propuestas periodísticas feministas como la revista Fem.19
     Entre los objetivos que se propuso se destacaba el de poner los temas de género –más que en la agenda del poder político– en la de la cotidianidad de las lectoras a través del método del gota a gota: "La publicación fue reiterativa, machacona, especialmente en ciertos temas: la violencia de género, la doble jornada, el derecho a participar en todos los ámbitos del quehacer social, a tener tiempo para sí mismas, a la sexualidad placentera, a la anticoncepción, entre otros temas"20, dice su directora. Se trataba de nombrar los problemas de las mujeres de forma didáctica y sencilla, priorizando formas periodísticas como la entrevista y el testimonio.
     La República de las Mujeres, cuya única adscripción expresa era la de hacer un tipo de periodismo "que hace visible a la otra mitad", heredó la impronta participativa del diario madre. Durante los primeros diez años organizó numerosos concursos (fotonovela, cuento, poesía, humor gráfico y erótico) cuyos resultados se daban a conocer en fiestas organizadas en la entrada de la redacción. "Se montaba una carpa gigantesca y se celebraba con música, camaradería y un clima distendido, lejos del cliché acartonado del discurso militante. Aunque la gente sabía de qué estaba participando" (Thove, 2007).
     Durante los primeros años se realizaron encuestas sobre temas muy poco frecuentados o directamente inexistentes en la prensa masiva, como la sexualidad y el VIH-SIDA. "Una de las grandes sorpresas fue ver cómo las mujeres no solo llenaban todos los cuadraditos de la encuesta sino que después seguían escribiendo alrededor, y salieron cosas muy interesantes, especialmente lo que contaban en esos bordes", comenta Villar. El material resultante de esas encuestas era procesado y analizado por expertas en el tema. Algo que el suplemento también puso en práctica con los datos recabados en su sección "Crónica de la violencia":

"La crónica se publicaba una vez al mes junto con todas las direcciones oficiales o de ONGs que atendían esta problemática a nivel nacional. Esta sección, publicada de forma ininterrumpida entre 1989 y 2004, se hacía juntando los partes policiales que llegaban cotidianamente al diario y que se descartaban en la redacción, y relevando las crónicas policiales de la prensa a nivel a nacional. Finalmente, para el número especial del 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, publicábamos una crónica anual. Las cifras recabadas eran espeluznantes y de allí surgió el dato manejado habitualmente en Uruguay de que cada nueve días muere una mujer víctima de violencia doméstica. En ausencia absoluta de otras formas de cuantificar el problema, tanto el movimiento de mujeres como otros medios periodísticos y las propias dependencias públicas comenzaron a usar nuestros datos, citando o no la fuente".

     Esta crónica funcionó como el único registro de violencia sexual que tuvo Uruguay durante casi dos décadas. Recién con la asunción del primer gobierno del Frente Amplio en el año 2005, el Estado uruguayo comenzó a confeccionar estadísticas oficiales, relevando al suplemento de realizar informalmente la tarea.
     Con el ascenso de la izquierda al poder nacional, algunas feministas e integrantes del movimiento de mujeres accedieron a lugares de poder y, desde entonces, el suplemento se orientó a apoyar y difundir su actuación. Esto fungió como punto de inflexión de la historia del suplemento, que también debería hacerse, sugiere su directora, considerando las diversas crisis económicas por las que atravesó La República. Traspiés que han llevado a que actualmente solo ella constituya el staff permanente del suplemento, que ahora se publica cada quince días y no está replicado en la web del diario:

"A medida que se profundizó la crisis financiera del diario, que hoy en día tiene carácter crónico, los recursos fueron recortándose parejamente para todas las secciones. La mayoría de los suplementos iniciales desaparecieron, sólo sobrevive La República de las Mujeres. Actualmente, la empresa editora solamente paga un salario de periodista, que es el mío, y dispone de una suma casi simbólica para comprar alguna nota. El resto de los rubros (fotografía, corrección, armado, impresión, distribución) se siguen cubriendo como desde el principio, con personal común para todo el diario".

     Posiblemente, la precariedad económica sea la razón principal por la que no hayan surgido suplementos asociados a La República de las Mujeres, como sucedió en nuestro país con Soy a partir de Las12. Villar, sin embargo, lo explica de otra manera: "Los temas relativos a la diversidad sexual son constantes en el suplemento y siento que no hay contradicción con la agenda feminista".
     En una mirada retrospectiva, el contraste temático entre el suplemento uruguayo y el argentino emerge más claramente en el tratamiento de la prostitución. Mientras que Las12 dedicó un enorme espacio a los debates en torno a esta problemática y dio voz a la mayor parte de sus protagonistas, La República de las Mujeres apenas la menciona. Una de las razones debe buscarse en que Uruguay tempranamente incorporó esta tarea como trabajo sexual en la Central Única de Trabajadores (PIT-CNT). "Con derecho a la seguridad social si hacen los correspondientes aportes en el sindicato, el tema no se discute, al menos por ahora", arriesga Villar.
     La mirada conjunta de ambos suplementos, aunque breve, nos autoriza a señalar algunos rasgos comunes de la prensa feminista.
     En primer lugar, el carácter militante de este tipo de prensa está asociado, en el contexto rioplatense, a proyectos más amplios de cuño progresista. En el caso uruguayo, hay un vínculo explícito con el Frente Amplio, partido de izquierda hoy en el poder. En el caso argentino, esta filiación se da de una manera más sutil, aunque indudablemente Página/12 adhiere al kirchnerismo. Esto no implica una merma en el carácter crítico de ambos suplementos, ya que no existe un partido político que garantice un desafío a las injusticias de orden sexual. Aunque, sin duda alguna, parecen confirmar que existen modelos que son un terreno más fértil que otros para los cambios deseados desde el feminismo.
     En segundo lugar, podemos decir que esta prensa cumple funciones que le corresponden en principio al Estado, como la difusión de información, derechos, planes sociales, programas de salud, etc. El suplemento uruguayo lo ejemplifica muy bien, ya que desde un primer momento se abocó a la elaboración de un registro de violencia doméstica y sexual que fue continuado, años más tarde, por dependencias oficiales.
     Por último, es importante señalar un momento de agotamiento al que ambos proyectos llegaron luego de varios años de publicación, ya sea por cuestiones asociadas a la subsistencia económica o por agotarse la novedad que representaban. Esto no los hace menos necesarios, aunque plantea importantes preguntas a la militancia feminista, que no intentaremos acá por exceder ampliamente la cuestión de la prensa.

A modo de conclusión

Como hemos propuesto en este trabajo, publicaciones del tipo de Las12 y La República de Las Mujeres han innovado en el tratamiento periodístico de temas relacionados con la diferencia y la desigualdad sexual. Es necesario estudiar entonces cuál ha sido su impacto en el mercado periodístico, ya que con el tiempo ayudaron a reconfigurar un valioso segmento orientado a las mujeres.
     Los casos más interesantes para la comparación parecen ser, en el contexto argentino, la publicación EntreMujeres.com del diario Clarín, y la revista Ohlalá! del diario La Nación, que ofician de suplemento femenino en la versión digital de ambos periódicos.21 Estos productos ensayan una retórica de liberación muy curiosa, que las aleja de las revistas tradicionales femeninas y las acerca, al menos en algunos aspectos, a productos periodísticos de cuño feminista.
     Tanto EntreMujeres.com como Ohlalá! frecuentan temáticas relacionadas con la violencia y el placer sexual, a pesar de que transmiten de este modo los mandatos que todavía pesan sobre el colectivo de mujeres. Y sus editores son muy hábiles en reorientar ciertos argumentos que nacieron para defender derechos, hacia la reproducción de la heterosexualidad obligatoria y la división sexual del trabajo. Se vuelve así cada vez más compleja la distinción entre prensa femenina, de género y feminista, calificativos que se usan con frecuencia como si sus campos semánticos se superpusieran.
     Por otro lado, la oferta periodística orientada a la diversidad sexual, de la que Soy es solo uno de sus exponentes, ha problematizado clasificaciones quizá demasiado sencillas. De todas maneras, creemos que es legítimo recurrir a estas categorías, a condición de explicitar el alcance que les damos y sin asumirlas como el horizonte definitivo de la interpretación. No solo el género sino todas las herramientas que disponemos para pensar estas cuestiones son actualmente un eje de disputa.

Notas

1La primera experiencia comercial del diario Perfil duró apenas tres meses y fue interrumpida por poca publicidad y un nivel de ventas muy inferior al previsto. En el año 2005 se relanzó con éxito.

2En sus comienzos, Página/12 salía a la calle de martes a sábado. Unos meses más tarde se incorporó la edición dominical y once años después, la de los días lunes.

3Salvo que se indique lo contrario, las citas de Marta Dillon corresponden a comunicaciones personales.

4Otro de los tópicos preferidos por las publicaciones feministas del siglo XIX y principios del XX fue la precaria educación formal de las mujeres (Auzá, 1988).

5"Antes de Las12 traté de deslizar mi granito de arena feminista en las revistas Vosotras y Claudia, donde se empezaron a tratar temas como la violencia contra la mujer, el aborto, derechos en general. También trabajé como crítica de cine y de teatro con enfoque de género en diversas publicaciones y en la radio" (Moira Soto, en comunicación personal). Su experiencia puede servir de parámetro para pensar la de otras periodistas que, antes de colaborar en Las12, escribían con estas intenciones en proyectos periodísticos diversos.

6Así lo dice en su sitio web. El buen nivel de escritura del diario, en contraste con otros matutinos, se señala también en la mayoría de los trabajos de investigación que lo toman por objeto ("¿Qué es Página/12?"<www.pagina12.com.ar>).

7Es necesario decir que en el caso de Las12 esta voluntad crítica traspasó las fronteras del período democrático hasta abarcar uno más amplio: el siglo en el que las mujeres obtuvimos buena parte de nuestros derechos civiles y políticos, junto a la confirmación de sus límites.

8Carlos Ulanovsky, quién escribió su libro antes de que saliera Las12, recuerda que Página/12 ofreció desde un primer momento "información sobre grupos minoritarios e influyentes en la sociedad: gays, lesbianas, feministas, ecologistas, psicoanalistas y militantes de los derechos humanos".

9Además de las que se mencionan en el cuerpo de este trabajo, por las páginas del suplemento pasaron las periodistas Luciana Peker, Sonia Tessa, Milagros Belgrano Rawson, Paula Carri, Guadalupe Treibel, María Mansilla, Liliana Viola, Roxana Sandá, Natalí Schejtman, Graciela Zobame, Verónica Engler, Andy Nachón, Verónica Gago, Elisabeth Contrera, Bet Gerber, Paula Jiménez, Naty Menstrual y Gimena Fuertes, a las que se sumó el último año la escritora Aurora Venturini. Entre ellas también hubo periodistas (mujeres y varones) más ocasionales.

10Quienes han periodizado la producción científica feminista en distintas partes del mundo remarcan que sus inicios están abocados a lo que Ann Ferguson llamó "investigación compensatoria": corregir los sesgos androcéntricos de las distintas disciplinas, recuperar a las figuras femeninas excluidas del canon, examinar los modos de segregación por sexo, etc. Es interesante notar que la prensa feminista comenzó su recorrido con las mismas estrategias que la investigación. Esto es, "compensando" la agenda cotidiana de los medios.

11El término escort suele referirse a la mujer prostituida por clientes VIP: varones adinerados y poderosos del mundo de la política, el espectáculo, el empresariado, etc.

12Se puede consultar como ejemplo el suplemento del 19 de diciembre de 2001, en el que está la réplica de Eva Mora (en ese momento, Secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA-CABAE) a una nota de Mabel Bellucci publicada unas semanas antes.

13Para ver la relación del suplemento Las12 con otros proyectos periodísticos, se puede consultar el trabajo ya citado de Fernández Hasan. También su artículo "Una lectura feminista acerca del tratamiento de los derechos de las mujeres en la prensa argentina" publicado en Ciriza, Alejandra (Compiladora) Intervenciones sobre política, memoria y ciudadanía de mujeres. Perspectivas subalternas, Buenos Aires, Feminaria, 2007.

14Según comentó Mariana Carbajal en el III Encuentro Internacional de publicaciones feministas "Entre medios: autoras, editoras y públicos" no hay agenda de género en Página/12, sino que depende de la voluntad militante de las periodistas. Una de sus estrategias fue proponer a la dirección del diario que los días lunes, en los que hay pocas noticias de la agenda política nacional que merezcan la tapa, se privilegien temas relacionados con los derechos de las mujeres.

15"No existe prácticamente ninguna materia en las carreras de Periodismo y Comunicación en los institutos privados ni en las facultades de Comunicación argentinas, que permita mirar la realidad desde un enfoque de género" (Chaher y Santero, 2007).

16"Diversidad" es la bajada elegida para el suplemento.

17Entre las periodistas que migraron de Las12 a Soy están María Moreno, Naty Menstrual y Mariana Enríquez.

18El artículo "El placer y el peligro: hacia una política de la sexualidad" de Carol Vance advertía ya en 1984 sobre las ambigüedades de los discursos sobre la violencia sexual, que denuncian y al mismo tiempo recuerdan el privilegio masculino, "limitando los movimientos y el comportamiento de las mujeres, infiltrándose en el corazón mismo de su deseo". Entre los discursos que esta autora considera, tienen especial relevancia aquellos de la prensa (Vance, 1989).

19La revista Fem inició el ciclo de publicaciones feministas de la segunda ola en México. Comenzó a salir en 1976 y se publicó durante 29 años, hasta que problemas financieros obligaron a interrumpir las tiradas en papel.

20Salvo que se indique lo contrario, las citas pertenecen a una comunicación personal con Isabel Villar.

21Ambos periódicos tienen otros espacios dedicados a captar el mercado femenino. Elijo estos dos, sin embargo, porque producen mucha más información original que aquellos orientados, principalmente, a promover el consumo.

Bibliografía

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Otras fuentes consultadas

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  • "Consejitos de Maru Bom Bom: Dime qué finges y te diré quien eres", Las12, 12 de mayo de 2006.

  • "Cuestionario de Marcelle Proust: Maitena", Las12, 12 de enero de 2007 (2007 a).

  • "Cuestionario de Marcelle Proust: María José Gabin", Las12, 27 de abril de 2007 (2007 b).

  • Dandán, Alejandra. "Ojos de papel", Las12, 9 de agosto de 2002.

  • Hauser, Irina. "Permanecer en Asamblea", Las12, 20 de diciembre de 2002.

  • Moreno, María. "300", Las12, 23 de enero de 2004.

2. Página/12, ¿Qué es Página/12? [en línea] <http://www.pagina12.com.ar/usuarios/institucional.php> [Consulta: 15 de diciembre de 2009]

3. Artemisa noticias, Quiénes somos [en línea] <http://www.artemisanoticias.com.ar> [Consulta: 15 de diciembre, 2009].

4. Artemisa noticias. Santoro, Sonia, Ideóloga de la belleza, 26 de mayo de 2006 [en línea] <http://www.artemisanoticias.com.ar> [Consulta: 15 de diciembre de 2009].

5. Matices web, "Hablar de SIDA en los medios parece un tema saldado", en Entrevista a Marta Dillon [en línea] <http://www.maticesweb.com> [Consulta: 15 de diciembre de 2009].

6. Comunicaciones del III Encuentro Internacional de Publicaciones Feministas "Entre medios: autoras, editoras y público".

7. Consultas realizadas a Moira Soto, Sonia Santoro, Marta Dillon e Isabel Villar.