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Mora (Buenos Aires)

On-line version ISSN 1853-001X

Mora (B. Aires) vol.17 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Sept. 2011

 

DOSSIER. MUJERES QUE HACEN LIBROS

Presentación

 

Marcela Castro*

* Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

 

Los estudios sobre la historia del libro y de la lectura han traído una serie de hallazgos que convendría cruzar con los estudios sobre el papel de las mujeres en ese campo de la cultura que es la actividad editorial. No hace tantos años, los textos de Roger Chartier llamaban la atención sobre un aspecto a todas luces central en la construcción de significados: la relación entre texto, soporte y práctica. O: cómo puede variar la significación de un mismo texto de acuerdo con el objeto que lo porta y la lectura que se apodera de él. El reconocimiento del valor que agrega la edición vino de la mano de otras dos constataciones. La primera es que hay una puesta en texto, a cargo de los autores, y una puesta en libro, a cargo de los editores e impresores. La segunda es que los libros –no se sobresalte nadie– no se escriben, sino que se fabrican.
     Es difícil reconstruir la historia de esos procesos invisibles por los cuales un conjunto de páginas sueltas se convierten en un objeto encuadernado y con datos de identificación suficientes para salir al mundo a disputar sentidos. Mucho más difícil es conocer qué grado de intervención tienen en esos procesos las mujeres. Sin embargo, sabemos que en la actualidad aunque habitualmente no ocupan los más altos cargos gerencialesy no son tantas las publishers (las empresarias/dueñas de la editorial), hay muchas editoriales a cargo de mujeres, muchas mujeres en el campo editorial que desempeñan tareas con diversas funciones: directoras de colección, coordinadoras de edición, editoras de texto (sin mencionar áreas profesionales afines, como correctoras de estilo, responsables de marketing, promotoras de libros escolares, etcétera). ¿Se constituirá, como el magisterio, en un campo profesional predominantemente femenino?
     Una cantidad de líneas de investigación podrían abrirse a partir del punteo de algunas realidades vinculadas con este estado de las cosas. Por un lado, consolidado ya el feminismo (en cualquiera de sus vertientes) y diseminada la perspectiva de género, ya no es discutible la envergadura de la producción literaria, teórica y crítica de las mujeres. ¿Cuánto han incidido las propias mujeres en la divulgación de esa producción? ¿Cuántas de esas mujeres han sido las gestoras de espacios alternativos de publicación? ¿Cuántas asumen resistencias o resguardos a menudo invisibles, por ejemplo, liberando el lenguaje de expresiones sexistas y aprovechando los espacios (en los textos, en las ilustraciones) para sostener la igualdad de género y el respeto por las diferencias? ¿Qué políticas editoriales, qué modalidades de formación de equipos, qué recursos de marketing, qué estrategias de financiamiento y comercialización han sabido desarrollar esas mujeres para instalarse en ámbitos donde inevitablemente, como en el conjunto de la vida social, aún no han sido desterrados valores y resabios propios del sistema patriarcal? ¿Qué incidencia tienen/han tenido las editoriales y las colecciones feministas? ¿Cuál, las feministas que trabajan en editoriales y colecciones no feministas?
     Este dossier responderá muy poco de esas preguntas y no desde la investigación sino, fundamentalmente, desde la experiencia. Mujeres que hacen libros busca llamar la atención sobre la tarea específica de aquellas que no son autoras ni diseñadoras ni impresoras, sino que en conjunto con personas de esas otras profesiones logra ese resultado del trabajo colaborativo que es el libro.
     Esta tarea tiene diversos grados de invisibilidad. En 2007, cuando se organizó el III Encuentro Internacional de Publicaciones Feministas "Entre medios: autoras, editoras, públicos" (en cuyo marco fue presentada la mesa que da título a este dossier), el suplemento Las12, tratando de evidenciar el circuito de comunicación impresa entre mujeres, expuso el rasgo sexista del lema de la Feria del Libro de Buenos Aires y, para presentar el encuentro, lo reescribió como "De la autora a la lectora". Tanto en el lema original como en su reformulación, está ausente la tarea editorial. Es complicado y se hace extenso mencionar todos los componentes de la cadena (algo así como "De la autora a la lectora, la editora"). Pero en realidad no se trata tampoco de una comunicación exclusiva entre mujeres, sino en cómo las mujeres contribuyen desde los distintos espacios editoriales, desde la posición que cada una tenga en esos espacios, a sostener y a difundir las ideas y los valores necesarios para una sociedad más justa y equitativa para mujeres y varones.