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Revista SAAP

versión On-line ISSN 1853-1970

Revista SAAP vol.5 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./jun. 2011

 

RESEÑAS

La democracia cristiana en América Latina. Conflictos y competencia electora
Scott Mainwaring y Timothy R. Scully (editores)
Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2010, 520 páginas.

 

Andrés Grenoville

 

Los partidos democratacristianos han desempeñado un rol preponderante en la vida política de varios países de América Latina durante el siglo XX.  Sin embargo, no abundan los trabajos que, desde la ciencia política, aborden de manera comparada y sistemática los aportes que estos partidos tuvieron en la construcción de la democracia. Este libro se propone rellenar un vacío en el análisis comparativo de los partidos democratacristianos con especial énfasis en los países en los cuales se convirtieron en actores relevantes del sistema político. El análisis detallado de las experiencias de Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Perú y Venezuela demuestran las profundas diferencias programáticas e ideológicas que poseen las democracias cristianas latinoamericanas. Asimismo,  permite comprender las razones por las cuales varios de estos partidos se han desplomado mientras que otros dos, el Partido Acción Nacional (PAN) mexicano y el Partido de Unidad Social Cristiana (PSUC) costarricense, han resurgido recientemente a partir de triunfos electorales sin precedentes.
El libro se divide en tres partes que contienen cuatro capítulos cada uno. En la primera parte se abordan temas generales que dan cuenta del origen, diversidad y estrategias políticas y electorales de los partidos democratacristianos latinoamericanos. En la segunda parte se analizan las características de dos partidos actualmente relevantes en la competencia política nacional, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) chileno y el PAN mexicano.  Finalmente, en la tercera parte se examinan los casos de las democracias cristianas en decadencia, entre las cuales se destacan el Comité de Acción Política y Electoral Independiente (COPEI) venezolano, y las democracias cristianas de El Salvador, Guatemala y Perú.
En el primer capítulo, Scott Mainwaring aborda las estrategias que realizan los partidos democratacristianos en contextos autoritarios o de democracias frágiles. Para ello realiza una reelaboración del modelo del espacio electoral de Anthony Downs sosteniendo que en democracias frágiles o bajo regímenes autoritarios con elecciones competitivas, los partidos políticos participan de un doble juego. A diferencia del juego electoral que supone la maximización de votos, también se recrea un juego de régimen en el cual la conducta y estrategias de los partidos se orientan a la conservación o al cambio del régimen político. A partir del entrecruzamiento de las estrategias de los partidos con los tipos de régimen surgen cuatro juegos posibles: en contextos autoritarios predominan los juegos de transición democrática y los de deslegitimación; en contextos democráticos frágiles, los juegos de desplome o los de conservación. A partir de este modelo, Mainwaring caracteriza las estrategias elaboradas por los principales partidos democratacristianos a lo largo del siglo XX.
En el segundo capítulo, Scott Mainwaring y Timothy Scully analizan los orígenes y desarrollo de los partidos democratacristianos en América Latina con especial énfasis en la diversidad que los caracteriza. El capítulo examina, a partir de datos empíricos, el desempeño electoral de los partidos latinoamericanos, su relación con la Iglesia católica, como así también la heterogeneidad existente en cuanto a sus posiciones programáticas y su ubicación en la escala izquierda-derecha.
En el tercer capítulo, Paul Sigmund hace referencia a los cambios ideológicos que sufrieron las democracias cristianas en Latinoamérica y Europa. En este sentido, se examina la influencia que ejerce el pensamiento de la tercera vía sobre el pensamiento social católico y la ideología y política democratacristiana. A fines de la década del ochenta se observa un fuerte declive de la democracia cristiana como resultado de los profundos cambios políticos acontecidos tanto en Europa como en Latinoamérica. Los partidos que han logrado sobreponerse, tales como el alemán, el costarricense y el chileno, adoptan una postura más reformista inspirados en la "economía social de mercado" y alejados del modelo alternativo de sociedad. El estatismo colectivista de izquierda prácticamente desaparece en favor de un reconocimiento a la sociedad de mercado.
Kirk Hawkins aborda, en el cuarto capítulo, el surgimiento de los partidos democratacristianos en América Latina. El autor sostiene que la emergencia de la democracia cristiana obedece a los esfuerzos de la Iglesia católica por diseminar su doctrina social. Para ello somete a prueba diversas hipótesis y si bien reconoce que el cambio socioeconómico, la represión política, las reglas electorales y la competencia afectaron la formación de los partidos, concluye que el rol desempeñado por el personal de la Iglesia mediante la diseminación de la doctrina social es el factor clave para explicar el origen de la democracia cristiana en Latinoamérica.
El quinto capítulo, que inicia la segunda parte del libro, describe el desarrollo del PDC chileno. En este sentido, Carlos Huneeus examina sus pautas de institucionalización, el efecto que produjo el presidencialismo en su crecimiento electoral y el rol que ha jugado el PDC en la transición democrática. El capítulo concluye que los dilemas que enfrenta el partido en la actualidad y que amenazan su posición en la Concertación se deben a limitaciones de carácter organizativo, la escasa renovación de su élite y los conflictos y divisiones que lo aquejan.
En el sexto capítulo, Ignacio Walker analiza la crisis actual que atraviesa el PDC chileno y los desafíos que enfrenta el partido de cara al futuro. El autor pone énfasis en los cambios económicos, sociales y culturales que ocurrieron en Chile en las dos últimas décadas y en la necesidad de una renovación interna, de un nuevo discurso y propuestas políticas que permitan al PDC insertarse exitosamente en la nueva "sociedad naciente".
En el capítulo siete, Soledad Loaeza realiza un profundo y completo análisis histórico institucional del PAN mexicano, desde sus orígenes a la actualidad. Aborda los componentes de su doctrina, la influencia del pensamiento de la tercera vía, y las distintas estrategias adoptadas por el partido durante el régimen autoritario priísta. En el octavo capítulo, Beatriz Magaloni y Alejandro Moreno se centran en el perfil electoral de los votantes del PAN. Los autores afirman que si bien sus partidarios tienden a ser religiosos y su élite dirigente posee posiciones ideológicas homogéneas, entre los votantes de menores ingresos coexisten posiciones divergentes en torno a cuestiones ideológicas, económicas y culturales.
En el capítulo nueve, que inicia la tercera parte del libro, Crisp, Levine y Molina analizan el ascenso político del COPEI venezolano desde su creación hasta su posterior decadencia a comienzos de la década del noventa. En el décimo capítulo, Williams y Seri analizan los casos de los partidos democratacristianos en El Salvador y Guatemala. En ambos países los partidos se desenvolvieron bajo una democracia tutelada por militares que imposibilitaron la construcción de un sistema de partidos estable. Los autores sostienen que la fortaleza de las democracias cristianas en El Salvador y Guatemala fue más aparente que real. Durante la década del ochenta en ambos países los partidos democratacristianos consiguieron alcanzar la presidencia y fueron importantes actores del proceso de transición. Sin embargo, debido a que mantuvieron posiciones subordinadas a los militares, fueron incapaces de echar raíces estables en la sociedad y de llevar adelante un programa político centrista. 
Gregory Schmidt realiza, en el capítulo once, un minucioso estudio acerca de la evolución que tuvo la democracia cristiana en el Perú a través de distintas formaciones políticas. El autor argumenta que, a pesar de su limitado apoyo electoral, han producido un fuerte impacto en las instituciones políticas y en las políticas públicas estatales.
Scott Mainwaring desarrolla, en el capítulo final, tres argumentos que dan cuenta de la transformación y decadencia de la democracia cristiana en Latinoamérica. El primero sostiene que con el tiempo los partidos democratacristianos se han vuelto menos idealistas y programáticos y han adoptado tendencias más pragmáticas para atraer a diversos tipos de votantes. El segundo explica el moderado éxito electoral de la democracia cristiana a partir de la volatilidad que presentan los sistemas de partidos y de un ambiente político poco propicio para consolidar pautas institucionalizadas. El tercero analiza las perspectivas poco favorables de la democracia cristiana en la región a la luz del colapso de los partidos democratacristianos más relevantes.