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Revista SAAP

versión On-line ISSN 1853-1970

Revista SAAP vol.6 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./jun. 2012

 

RESEÑAS

La política en tiempos de los Kirchner
Andrés Malamud y Miguel De Luca (coordinadores)
Eudeba, Buenos Aires, 2011, 331 páginas.

 

Hernán Pablo Toppi

 

Esta reseña se escribe en marzo de 2012, casi nueve años después del inicio del ciclo kirchnerista en la política argentina. Como señala Luis Tonelli en el prefacio al libro, durante este período el kirchnerismo produjo suficiente realidad como para ser interpelada analítica y sistemáticamente desde la ciencia política. Con este fin, Andrés Malamud y Miguel De Luca compilan un balance de la política en tiempos de los Kirchner. Para esta tarea, convocaron a una veintena de politólogos con perspectivas de estudio y posturas diferentes, para que desde sus visiones y problemáticas de investigación respondieran a cuatro preguntas: ¿Qué cambió entre 2003 y 2011? ¿Y qué no cambió? ¿Cuáles fueron los actores centrales y los hitos que marcaron esta etapa? ¿Qué perspectivas se avizoran para el futuro? Los capítulos son divididos en cuatro secciones: Instituciones de gobierno, Actores y procesos políticos, Actores sociales y Políticas públicas.
La sección inicial comienza con el trabajo de Mario Serrafero titulado "Presidencia y vicepresidencia: otra difícil combinación". El capítulo analiza la manera en que se forjaron las diferentes fórmulas presidenciales desde 1983 hasta las de los dos primeros gobiernos kirchneristas. En estos últimos, el autor encuentra un origen común (electoralista), una dinámica común (presencia de conflictos) pero con un final distinto: mientras que la relación Kirchner-Scioli desembocó a pesar de las diferencias, en una subordinación del vicepresidente hacia la presidencia, la situación fue diferente en el binomio Fernández de Kirchner-Cobos pues las disputas llevaron a un quiebre total en el trato. Miguel De Luca describe en "Del príncipe y sus secretarios. Cinco apuntes sobre gabinetes presidenciales en la Argentina reciente" las características y formas de funcionamiento de los gabinetes del Poder Ejecutivo Nacional entre 1983 y 2011. Se analizan los criterios para la selección de colaboradores y la relación entre las partes. Durante el kirchnerismo, se desprende la generación de gabinetes afines cuya dinámica dependía no de la totalidad sino del grupo de confianza del presidente. El tercer capítulo se llama "Control, concertación, crisis y cambio: Cuatro C para dos K en el Congreso Nacional" y fue escrito por Mark Jones y Juan Pablo Micozzi. En este trabajo se analizan diferentes dimensiones del funcionamiento del Congreso Nacional durante los gobiernos kirchneristas y en comparación a los procesos democráticos desde 1983. A tal fin se estudian las composiciones partidarias, el comportamiento de los bloques parlamentarios y el éxito legislativo del Poder Ejecutivo. Durante el kirchnerismo, la relación gobierno-oposición fue la que primó en la dinámica de un Parlamento donde el oficialismo logró mantener el control por méritos propios y por fragmentación opositora. Por su parte, Roberto Gargarella es el encargado de discutir sobre la Justicia. El autor presenta un examen a partir de dos sucesos paradigmáticos: los cambios introducidos en la composición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la reforma del Consejo de la Magistratura. El motivo de la selección de los casos no se debe únicamente al cambio sustantivo que conllevaron sino también a la aparente contradicción que se manifiesta entre ambos: mientras que la transformación de la Corte Suprema significaba una autolimitación del Poder Ejecutivo sobre la Justicia, los referidos al Consejo de la Magistratura expresaban un aumento del control sobre la Justicia. De esta manera, el trabajo busca explicar que las razones de este "giro" de la conducta del kirchnerismo frente al Poder Judicial se vincula con la desconfianza del oficialismo hacia las instituciones democráticas.
La segunda sección del libro comienza con un capítulo de María Inés Tula y Miguel De Luca en el que se evalúan diferentes características del escenario político-partidario argentino que han influido tanto en el sistema de partidos como en la dinámica partidaria para elegir candidatos. Para los autores, durante los años kirchneristas el sistema de partidos se ha encontrado dentro de un escenario desnacionalizado donde el peronismo logró mantener la preeminencia obteniendo incluso el respaldo de sectores de otros partidos políticos como fueron los "radicales K". En términos de la selección de candidatos y en comparación con la etapa 1983-2001, la práctica de las internas ha sido la excepción más que la regla, fenómeno que viene a concluir con el estreno de las PASO en 2011. Entre otros aspectos positivos en los procesos de nominación de postulantes, los autores destacan el incremento de la participación femenina en posiciones legislativas y ejecutivas. Carla Carrizo escribe el capítulo "La política al interior de los partidos: peronismo, radicalismo y kirchnernismo". La autora afirma que los partidos políticos en el gobierno han presentado durante el período 2003-2011 una evolución autónoma respecto a los presidentes de turno, en términos de su dinámica intra-partidaria. Si bien tanto el radicalismo como el peronismo se encuentran fragmentados internamente, ya sea por la influencia de factores internos (incentivos de los actores) como externos (influencia gubernamental), el kirchnerismo desplegó dos estrategias: por un lado favoreció la proliferación de disidencias al interior del peronismo con la negociación directa con intendentes, por otro intentó neutralizar estos efectos por medio de la reforma política de 2010 con el fin de reordenar el sistema partidario y así poder institucionalizarse al interior del movimiento peronista para tener mayor control y regulación sobre la dinámica interna.
En "Las coaliciones kirchneristas" Javier Zelaznik describe características de los actores con los cuales el kirchnerismo conformó apoyos políticos y sociales en el periodo 2003-2010. El autor destaca la existencia de continuidades y novedades respecto a los respaldos tradicionales del peronismo, lo cual grafica el carácter complejo de la coalición kirchnerista. Las dimensiones estudiadas son la social, la electoral y la legislativa. En la primera, al sindicalismo se le ha sumado el respaldo de actores antes postergados, como los movimientos de derechos humanos y grupos piqueteros. En la segunda dimensión se aprecia la generación de alianzas con otros actores políticos, como fue el caso de sectores del radicalismo. Por último, a nivel legislativo se conformaron coaliciones multipartidistas con otros bloques para superar los casos donde se evidenciaba la fragmentación oficialista. En "Ni mucho gobierno de la opinión ni tanto regreso de la voluntad: bipartidismo recargado" Andrés Malamud sostiene que pese a la debacle partidaria argentina post crisis de 2001, la amenaza de pulverizar el escenario político fue una falsa alarma ya que en los últimos años se ha manifestado una continuidad de los actores relevantes. Como consecuencia, se afirma que el sistema de partidos ha manifestado una persistencia sistémica al mantener una estructura bipartidista, encontrando al peronismo y al radicalismo como protagonistas centrales del mismo.
El capítulo firmado por Carlos Gervasoni parte de la idea general de que la política sub-nacional es política nacional y viceversa. Esto es así porque la fuente de recursos financieros para los gobernadores es el gobierno nacional, mientras que la fuente de apoyo político para el presidente son los jefes provinciales. La relación se construye por medio de las transferencias de recursos fiscales bajo el control nacional a cambio del respaldo político, transformando así a las provincias en estados rentísticos. Esta interacción se vuelve particularmente ventajosa en el caso de las provincias pequeñas o poco pobladas, como consecuencia de su desproporcionada representación en las cámaras del Congreso Nacional. Marcos Novaro es el autor de "La cultura política y el sentido común bajo el kirchnerismo". En este trabajo se estudia al kirchnerismo como proyecto "político-cultural" y de cómo impactó en la sociedad argentina. Por intermedio de temáticas como la justicia, los derechos humanos y el desarrollo, se atravesaron dos grandes etapas. Desde una donde se apreciaba un mensaje articulador de diferentes tradiciones a uno más homogéneo, orgánico y radicalizado en torno a lo simbólico que representaban las figuras de Néstor y Cristina Kirchner y desde el cual se pasó a enfrentar una batalla cultural y mediática contra todos los sectores críticos considerados como destituyentes.
Con el aporte de Alejandro Bonvecchi da inicio la tercera sección del libro. El trabajo lleva como título "Del gobierno de la emergencia al capitalismo selectivo: Las relaciones Estado-empresarios durante el kirchnerismo" y tiene como objetivo describir la relación de "doble-nivel" entre el kirchnerismo y el empresariado, la cual se centraba en dos objetivos: el crecimiento económico y la utilización de herramientas vinculadas con la intervención estatal (algo completamente diferente a las experiencias gubernamentales pasadas). Ambos objetivos se obtienen pero a partir de una estrategia que dividió al empresariado y que generó la aparición de un capitalismo selectivo, donde el gobierno condicionó el otorgamiento de las oportunidades económicas a aquellos que aceptaron la mayor intervención estatal en la economía. Sebastián Etchemendy escribe "El sindicalismo argentino en la era pos-liberal (2003-2011)". El trabajo reivindica el papel de los sindicatos en la política argentina señalando que con el kirchnerismo el conflicto sindical reemplazó al conflicto social post crisis de 2001. De esta manera, la apertura de negociaciones colectivas, la tolerancia hacia el conflicto social y las políticas expansivas para el trabajo y la reindustrialización fueron muestras de la alianza tejida entre el gobierno y los sindicatos. No obstante, este escenario tuvo su lado negativo en términos de la reaparición de viejos vicios sindicales como la malversación de fondos y las disputas internas por el liderazgo sindical.
Sebastián Mauro y Federico Rossi son los encargados de analizar los movimientos y protestas sociales La estrategia gubernamental de incorporación y cooptación le posibilitó a diferentes movimientos sociales el acceso a canales de decisión. Así, cuestiones específicas referidas a la desprotección social, los derechos humanos, el medio ambiente o la seguridad pudieron formar parte de la agenda pública. Sin embargo, no todas las protestas sociales fueron aceptadas desde el gobierno, lo cual significó su enfrentamiento y persecución. "La madre de todas las batallas: el kirchnerismo y los medios de comunicación" es el nombre del capítulo de Philip Kitzberger. Aquí se analiza la relación entre ambas partes remarcándose que la misma ha exteriorizado un mayor conflicto en comparación a las administraciones de Alfonsín y Menem. El autor sostiene que ha habido dos grandes etapas: una donde la relación fue convencional respecto a lo sucedido en el pasado y otra donde surgió una batalla cada vez más radicalizada a nivel visual y escrito, siendo hitos del proceso el conflicto agrario y el debate sobre la Ley de Medios.
La última sección del libro comienza con el aporte de Martín Alessandro denominado "La reforma de la política en los años kirchneristas". El trabajo revisa el proceso político hacia la Ley 26.571 "Democratización de la Representación Política, la Transparencia y le Equidad Electoral" así como de las características y objetivos de su implementación. Los principales ejes que se mencionan de la reforma son la necesidad de reducir la fragmentación del sistema de partidos, la apertura de los partidos políticos a la sociedad en la selección de candidatos y el interés por una mayor transparencia y equidad en las campañas electorales. Gerardo Scherlis en "El kirchnerismo y las reglas de la competencia electoral: decisiones cruciales en la construcción de un proyecto político" evalúa la legislación electoral y la reforma política implementada. El autor critica la precarización e imprevisibilidad de las reglas de juego producto de una estrategia de políticas innovadoras sobre el diseño electoral que le permitió al kirchnerismo consolidarse en el gobierno. Desde la modificación del calendario electoral, pasando por las colectoras, el adelantamiento electoral, las candidaturas testimoniales hasta llegar a la reforma política fueron tácticas que beneficiaron al gobierno y limitaron el margen de acción de la oposición.
El capítulo rubricado por Germán Lodola estudia la relación entre tres niveles de gobierno (presidencia, gobernaciones e intendencias) a partir del análisis de tres factores: las instituciones fiscales, la política tributaria y la política financiera. Se demuestra la importancia que el Estado nacional ha adquirido como consecuencia de su mayor autoridad frente a las instituciones fiscales, al mismo tiempo que se ha dado una centralización de impuestos, y un canje y reestructuración de la deuda pública donde el primero se ha transformado en acreedor de los gobiernos subnacionales. Fabian Repetto nos informa sobre las políticas sociales en "Las políticas sociales de transferencia de ingresos: avances hacia una mayor equidad". El autor argumenta la existencia de un mayor protagonismo estatal en procura de resolver problemas y cuentas pendientes con la sociedad argentina, lo cual se ha visto reflejado en una mejora general de indicadores de pobreza, trabajo y desigualdad. No obstante, no todo está hecho sino que continúa pendiente la generación de una matriz federal de política social que articule las diferentes acciones aisladas hechas hasta el momento.
La relación entre el poder político y las Fuerzas Armadas desde el año 2003, es la temática presentada por Jorge Battaglino en "Política de defensa y política militar durante el kirchnerismo". El autor remarca los cambios devenidos en tres aspectos: el relanzamiento de juicios por violaciones a los derechos humanos, el desarrollo de medidas para el fortalecimiento del gobierno político sobre la defensa y el renovado interés político por asuntos de defensa nacional. Todas estas instancias, revelan una concepción del control civil sobre las Fuerzas Armadas bajo una estrategia de equilibrio. Elsa Llenderozas es la autora de "La política exterior de los gobiernos kirchneristas". Ésta es dividida en dos grandes etapas durante el gobierno de Néstor Kirchner: una donde se intenta la reinserción internacional post crisis 2001. Otra donde surge un latinoamericanismo más pragmático que ideológico. Ambas etapas se caracterizan por el hecho de que su dinámica se dio por el "estilo" presidencial de decisión unipersonal, más que por el "contenido". La presidencia de Cristina Kirchner siguió el mismo estilo de liderazgo, siendo el escenario subregional donde mayores éxitos se consiguieron.
La conclusión del libro cuenta con dos capítulos. El primero se llama "La fortaleza institucional argentina en 2003-2011", a cargo de María Victoria Murillo. La autora remarca el carácter diverso de la experiencia kirchnerista en términos del respeto por las reglas formales, lo que demuestra que la Argentina continúa teniendo un diseño institucional con signos de debilidad. En el segundo, denominado "Materiales para el estudio del sistema político argentino (1999-2011)", Javier Zelaznik proporciona una valiosísima compilación de datos sistematizados: desde nóminas de funcionarios en los poderes Ejecutivo y Legislativo, pasando por resultados electorales y terminando con información sobre el funcionamiento y la composición parlamentaria.
El kirchnerismo es ya un hito dentro de nuestra historia política. En este sentido, creemos que el aporte que aquí hemos presentado es una obra de referencia obligada para analizar y discutir la última década argentina. Esto por los diferentes temas abordados, por la pluralidad de visiones y por la cantidad y calidad de información que proporciona de una manera sencilla para aquel que se acerca a su lectura. Esta virtuosa diversidad en la obra lleva a que uno como lector genere una constante discusión con las posturas de los autores, siendo éste un elemento que merece reconocimiento para el libro. Creemos, no obstante, que en el trabajo hay tres puntos que han faltado y que deben ser estudiados. Los dos primeros refieren a características claves del kirchnerismo con méritos para un capítulo exclusivo y que no se han encontrado: la dinámica económica y el liderazgo. La tercera se vincula a la ausencia de un balance general de lo señalado por todos los autores. Ya sea un caso o el otro, consideramos que el libro debe ser visto como un puntapié inicial y fundamental para futuras investigaciones. Para afirmar posturas, para refutar otras o para indagar sobre temáticas aún no investigadas en profundidad.