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Cuyo

versión On-line ISSN 1853-3175

Cuyo vol.26  Mendoza ene./dic. 2009

 

Guardar memoria y mantener la posibilidad
Responsabilidad y destino de la Facultad de Filosofía y Letras*

Adriana Aída García
Facultad de Filosofía y Letras - Universidad Nacional de Cuyo

Hace exactamente 70 años, el 10 de agosto de 1939, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Dr. Jorge Eduardo Coll, se dirigió al Dr. Edmundo Correas, recientemente designado Rector de la Universidad Nacional de Cuyo, en estos términos:

Buenos Aires, Agosto 10 de 1939.

Muy distinguido y apreciado Rector:

El 21 de Marzo quedó fundada la Universidad y la inauguramos el día 27 del mismo mes. Tanto en el decreto de fundación, como en el discurso que pronuncié en el acto realizado en Mendoza se exponen la concepción de esa Universidad, su tradición histórica con referencia del Colegio de la Santísima Trinidad al pensamiento de San Martín su función en el presente y su trascendencia en la vida del país y en la orientación de la cultura argentina. Sin embargo, como ya se inauguran los cursos y usted tendrá la tarea dificilísima de organizarlo todo, la responsabilidad ante sí y ante su país de llevar adelante esa gran institución, he querido seguir acompañándole en sus preocupaciones y por lo tanto le concretaré mi pensamiento sobre aquellas cuestiones que hay y siempre habrán de suscitar dificultades. Es preciso tener formado al respecto un criterio claro y firme a afrontarlas con decisión para marchar sabiendo dónde se va. Además habrá que soportar ataques injustos de todo orden que provienen de la maldad o la ignorancia, pues no todo ha de ser incienso, desde que esas fallas de la inferioridad humana son inherentes a la lucha que debemos afrontar al dirigir una institución y, tanto más cuando recién comienza su vida1.

Las palabras del Dr. Jorge E. Coll constituyen una provocación a pensar, a reunir en este preciso instante el deseo de memoria y la exposición de un porvenir.

Ahora bien, ¿es posible guardar memoria y mantener la posibilidad? Más bien deberíamos pensar que una no se guarda sin la otra. Más aún, deberíamos afirmar que esa doble guarda es responsabilidad y destino de la Universidad2.

Se hace necesaria una consideración. No entendemos a la memoria como simple recuerdo, mucho menos como repetición del un texto (en este caso la carta del Dr. Coll a Dr. Edmundo Correas). Tampoco coincidiríamos en pensar a la memoria como una nostalgia del pasado o su reinstalación (por otra parte imposible) en ningún presente. Memoria no es la búsqueda de un tiempo perdido. "[...] El conocimiento que persigue la memoria no tiene que ver con un objeto que está ahí, pasivo, sino con una semilla. En la semilla están latentes posibilidades que el tiempo permitirá conocer. El pasado de la memoria es así, preñado de posibilidades [...]"3.

Guardar memoria y mantener la posibilidad. Experiencia y expectativa. De esta experiencia deriva lo que el filósofo H. G. Gadamer ha denominado conciencia histórica-efectual:

Quiero decir con esto en primer lugar que no podemos sustraernos al devenir histórico, apartarnos de él [...]. Estamos siempre situados en la historia [...]. Quiero decir que nuestra conciencia está determinada por un devenir histórico real, [...]. Quiero decir, por otra parte, que se trata una y otra vez de tomar conciencia de la acción que se ejerce así sobre nosotros, de tal modo que todo pasado cuya experiencia hemos hacer nos obliga a hacernos cargo totalmente de tal experiencia, a asumir de alguna manera su verdad [...]4.

La noción de conciencia histórica-efectual permite aprehender conjuntamente la historia sobre nosotros y la conciencia afectada por esa efectividad, es decir, el ser efectuado-por-el-pasado. Si el sujeto humano es consciente de que no es un eslabón más de una cadena que se alarga a través de la historia, sino que está en cada momento en la posibilidad de comprender con eso que le llega y que se transmite desde el pasado, entonces, y sólo entonces, posee una conciencia histórica-efectual.

Es esta conciencia histórica de los efectos la que precisamos para reflexionar sobre estos 70 años de vida universitaria y para plantearnos la historia de la Facultad de Filosofía y Letras en términos de patrimonio cultural. Así, nuestra Facultad se presenta a sí misma como un agente de responsabilidad colectiva en donde la libertad de creencias, la libertad de enseñanza y la conservación de la memoria enseñan valores para la vida y para el respeto entre las generaciones.

La Universidad Nacional de Cuyo, y con ella nuestra Facultad, pueden considerarse como un entorno histórico de construcción especial constituido por la urdimbre de bibliotecas, archivos, colecciones, los espacios construidos, la Filosofía, las Letras, la Historia, la Geografía, los Idiomas, la Educación y los logros científicos a la luz de un singular modelo de transmisión por medio de la enseñanza y el aprendizaje.

El legado es enorme y requiere de una política de conservación y reconocimiento, tanto de la comunidad académica en el funcionamiento diario de la institución, como de la sociedad en general. Este es el reto: ubicar en el mismo plano, y a largo plazo, los proyectos, la memoria institucional y el futuro de nuestra Facultad, la Facultad de Filosofía y Letras.

En un contexto de principios inestables los valores inherentes al patrimonio y al legado pueden ser la respuesta a la crisis cotidiana que padece la transmisión; una respuesta a la segmentación de la política y del conocimiento. Un antídoto para los distanciamientos culturales. Nos queda claro que la definición del patrimonio universitario es nuestro salvoconducto hacia el futuro ya que contribuiremos a evitar que la sociedad del conocimiento se convierta en la sociedad de la ignorancia.

Enfáticamente el Dr. Jorge E. Coll instó a tener "[...] un criterio claro y firme y afrontar con decisión la tarea de organizar la flamante Universidad para marchar sabiendo dónde se va"5. En este sentido hay que recordar que entre los designios de los fundadores y asesores de la Universidad estaba el darle un decidido acento humanista y entre los signos del humanismo están precisamente los estudios desinteresados y la formación no sólo de profesionales y especialistas, sino, ante todo, de hombres cultos. Con estas palabras Diego F. Pró caracterizaba los inicios de nuestra Facultad, enfatizando el apoyo que dieron a esta Casa de Estudios y la interacción preponderante que tuvo su cuerpo de profesores en la elaboración de los planes de estudio de las distintas escuelas (Escuela de Ciencias Económicas, Escuela de Agronomía, Escuela de Lenguas Vivas, Instituto del Profesorado, Instituto del Petróleo, Escuela de Ingeniería, Academia de Bellas Artes, Conservatorio de Música). En síntesis, fue la Facultad de Filosofía y Letras quien inyectó vitalidad a sus hermanas universitarias6.

Una vitalidad, una fuerza vital que hoy llamamos tradición, una noción trascendental del pensamiento histórico que implica una dialéctica de distanciamiento y desdistanciamiento en la mediación entre pasado y futuro, entre memoria y posibilidad. Esencial a la noción de tradicionalidad es que la distancia temporal que nos separa del pasado no es un intervalo muerto, sino una transmisión generadora de sentido a través de una distancia temporal. La tradición, nuestra tradición humanista, no es un depósito muerto precisamente porque implica el intercambio entre el pasado interpretado y el pasado interpretante.

En este sentido, un elemento clave al plantearnos la historia de la Facultad de Filosofía y Letras en términos de patrimonio cultural, es la idea de continuidad, de conectar el objeto del pasado con el presente a través de trayectorias continuas. El legado nos coloca dentro de una secuencia fluida que nos hace participar en la continuidad. Así considerado, resaltamos que la Facultad abarcaba las siguientes dependencias: Biblioteca, Archivo y Museo Cuyano y los estudios de Filosofía, Historia y Literatura y, a partir del año 1941, los primeros institutos de investigación. No podemos dejar de mencionar que en su itinerario de crecimiento se agregó un "Instituto de Estudios Musicales", dos colegios secundarios (Colegio Universitario Central y Escuela del Magisterio) y el teatro oficial de la Facultad, creado en 1961 a instancias del entonces Decano, Dr. Mariano Zamorano. En esa oportunidad, Paola Belpassi, Jorge Cuervo y Silvia Suárez brindaron una versión de La Lección de E. Ionesco. Hoy, a 48 años de esa presentación, la Prof. Elsa Cortopassi pone en escena esa admirada y discutida obra teatral como una manera de hacer realidad que todo lo logrado presupone la transmisión de una generación a otra. Lo que no se transmite, y aquello con lo que nadie se sigue identificando, ya no constituye un patrimonio.

A 70 años de su creación podemos sintetizar la realidad de la Facultad de Filosofía y Letras en los siguientes datos concretos: 9 Departamentos, 17 Institutos, 26 Centros de Investigación, un cuerpo docente de 420 profesores, de los cuales 300 participan en 102 proyectos de investigación. Existen 20 carreras de grado con más de 3.500 alumnos. En el Posgrado, 2.000 alumnos, 6 doctorados, 6 maestrías y 2 especializaciones. En Extensión, 1.500 alumnos participan de cursos de idiomas, perfeccionamiento y divulgación, dos colegios, el Departamento de Aplicación Docente-DAD con 1.920 alumnos y más de 310 profesores, y el Colegio de Lenguas Extranjeras con 935 alumnos y 35 profesores. Este vasto crecimiento tiene su correlato en la ampliación de la infraestructura edilicia y en coincidencia con la política de territorialización, la Facultad tiene 5 carreras en San Rafael, además de ofertas en Rivadavia, San Carlos, Tupungato, Lavalle, Gral. Alvear. Asimismo, ha llegado con sus carreras de grado y posgrado a Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero y Río de Janeiro (Brasil).

La Facultad de Filosofía y Letras recoge en su memoria no sólo el carácter formativo que le ha dado su historia, sus fundamentos y la razón de ser de toda entidad de educación superior, sino que actúa en clara correspondencia con los principios del Estatuto Universitario que establece que la educación es un proceso permanente orientado al desarrollo de las potencialidades del ser humano de una manera integral; no solo concebido desde la formación científico profesional, sino también y como esencia de esa formación, desde la atención al desarrollo y fomento de cualidades y dimensiones de la persona, que además de los contenidos cognoscitivos posibilitan en los egresados trascender las fronteras de las diversas profesiones, tomando conciencia de sí mismo y de su entorno, y desempeñando su función social en el mundo del trabajo y en la vida pública.

Guardar memoria y mantener la posibilidad. Señala H. G. Gadamer:

[...] el gran horizonte del pasado desde el que vive nuestra cultura y nuestro presente, influye en todo lo que queremos, esperamos o tememos del futuro. La historia está presente y lo está a la luz de este tiempo futuro [...]7.

En virtud de esta implicación, la categoría de "horizonte de expectativa o espera" nos conmina, como institución fundadora de la Universidad Nacional de Cuyo, a pensar en la Facultad de Filosofía y Letras del futuro y en reconocer que en esta noción están comprendidas todas nuestras esperanzas, anhelos, temores, deseos y preocupaciones. Es el futuro hecho presente.

¿Cuáles son los principales desafíos para una agenda educativa? Una agenda educativa que debe tener en cuenta tanto las proyecciones inmediatas de requerimientos y desafíos como los de muy largo plazo, es decir, en relación a necesidades e intereses de aquí a dos, tres, cuatro décadas. ¿Es posible predecir el mundo y la sociedad del 2020, del 2030, del 2040? Es muy difícil. Sin embargo, estamos educando para esos años.

Si afirmamos que las tres funciones básicas de la Universidad Argentina, y en ella nuestra Facultad, son la docencia, la investigación y la extensión, una correcta síntesis de ella debería dar lugar a:

1. La formación de un egresado con sólida formación científica, en un proceso de reinserción que implique, en primer lugar, limpiar de tantos equívocos esta noción, porque más allá de planes y programas, evaluaciones y acreditaciones, la acción de los docentes depende antes que nada de la persona que son, y esto incluye no sólo sus saberes, sino también su sensibilidad respecto de sus responsabilidades como ciudadanos.

2. Entender que la "acción" de un alumno de la práctica profesional es ya un fenómeno social que se inscribe en un tiempo social, que es el lugar de efectos duraderos, de pautas persistentes. Estas acciones dejan "huella", ponen su "marca", y nos vuelven a introducir en el contexto de la "responsabilidad".

3. Un sentido de la responsabilidad que implique una producción de conocimiento y de saberes científicos aplicables al contexto social en el que nuestros alumnos, futuros docentes e investigadores mendocinos, realizarán su acción formadora.
Guardar memoria y, a la vez, mantener la posibilidad es el destino de la universidad y en ella el de nuestra Facultad, la Facultad de Filosofía y Letras.

Notas

* Texto de la conferencia dada en el marco de la celebración del 70º Aniversario de la inauguración de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, 10 de agosto de 2009, Mendoza, Argentina.
1"Carta del Dr. Jorge E. Coll al Dr. Edmundo Correas", en Debate Abierto. Publicación de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Año I, nº 4, agosto-setiembre, 1993.         [ Links ]
2 DERRIDA, Jacques, Du Droit à la philosophie, París, Galilée, 1990, p. 498.         [ Links ]
3 REYES MATE, Manuel, Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin, Madrid, Trotta, 2006, p. 263.         [ Links ]
4 GADAMER, H. G. Kleine Schriften, Philosophie, Hermeneutik, Tubingen, 1967, p. 158, en Ricoeur, Paul, Del texto a la acción, Buenos Aires, FCE, 2000, p. 93.         [ Links ]
5"Carta del Dr. Jorge E. Coll al Dr. Edmundo Correas", p. 10.
6 PRÓ, Diego, "Origen y desarrollo de la Facultad", en Memoria Histórica de la Facultad de Filosofía y Letras (1939-1964), Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y Letras, 1965, p. 113-134.         [ Links ]
7 GADAMER, H. G., Verdad y método, Salamanca, Sígueme, 1994, p. 217.         [ Links ]