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Cuyo

On-line version ISSN 1853-3175

Cuyo vol.28 no.1 Mendoza Jan./June 2011

 

RESEÑAS

Taborda, Saúl. Reflexiones sobre el ideal político de América. Colección Pensamiento Nacional e Integración Latinoamericana. Recopilado por Carlos Casali. Buenos Aires: CECIES y Grupo Editor Universitario, 2007, 172 p.

 

Guillermo R. Maldonado R.1
UC, Asunción, Paraguay

 

 En la obra de Saúl Taborda, Reflexiones sobre el ideal político de América, publicada inicialmente hacia 1918, nos encontramos con un texto erudito, desarrollado de una forma sumamente sutil y con una pluma ligera y sensible. El texto en su totalidad incita a una revisión de la historia latinoamericana, dentro de la historia occidental, pero realizada desde Latinoamérica y para Latinoamérica. Tal revisión, afirma Taborda, implica depuración, innovación, recreación de nuestras instituciones políticas, morales, religiosas, económicas, educativas, etc.

Revisión de nuestro Estado, en cuanto que el Estado en Latinoamérica hasta hoy, ha sido el elemento más eficaz y contundente de lucha y dominación de aquellos que han buscado, y siguen buscando, satisfacer sus necesidades, más aún, satisfacer sus ambiciones desmedidas, ambiciones de un grupo minoritario, que ha controlado al Estado, y lo ha utilizado en detrimento de la gran mayoría que puebla la Nación. Conjuntamente con esto, se trata de una revisión de nuestros partidos políticos, quienes detentan el poder del Estado para favorecer al interés de una clase minoritaria, para enriquecerse a costa del pueblo.

Nos dice el autor, que ello implicaría una creación de nuevos elementos políticos y jurídicos, emanados desde nuestra propia realidad. Porque el error en que han caído las naciones que han logrado su independencia, desde 1810, ha sido el de "importar" las constituciones y leyes que regirían las naciones recién conformadas en América, lo cual implicó la importación de los problemas que aquella legislación había suscitado en los países europeos. Es menester crear nuevas leyes que respondan a los problemas propios de América Latina y para América Latina. Y, por sobre todo, erigir una justicia democrática, es decir que responda a la conciencia jurídica del pueblo, y que esté orientada a satisfacer las necesidades de éste en cuanto fundamento del Estado y de la sociedad.

Taborda realiza una revisión de nuestra estructura económica. Nos plantea una "interpretación de los hechos de la historia que vincula la estructura social al régimen de la tierra"; régimen de la tierra en cuanto determinante fundamental (aunque no el único) de las condiciones sociopolíticas de las naciones. El régimen de la propiedad privada ha sido el factor categórico del desarrollo y sostenimiento de una clase burguesa que sólo ha velado por el interés propio, manteniendo al pueblo en un estado de continua pobreza, de dependencia de aquellos terratenientes que los esclavizan. Dicha revisión del régimen de la tierra debe ser enmarcada dentro de un proyecto democrático, donde la tierra pertenezca a todos, y donde resulte, en definitiva, el pueblo quien determine las políticas a ser adoptadas para la distribución equitativa de la tierra. Porque sin el pueblo no existiría un régimen capaz de realizar una real distribución de la tierra que favorezca a todos, ya que, como afirma el autor, "un régimen social [...] existe cuando su existencia es determinada y consolidada por la constitución social".

Continuando con su desarrollo del ideal político, Taborda propone crear un sistema educativo que permita la libertad para la búsqueda de la verdad, para el pensamiento, necesario para la construcción de una sociedad democrática, donde los ciudadanos puedan pensar por sí mismos, y sean capaces de ver y analizar la realidad. Esto implica un sistema educativo contrario a los sistemas que la clase gobernante, la clase burguesa plutofílica, ha mantenido mediante el analfabetismo en muchos países de América Latina, con el fin de poder gobernar y distribuir las riquezas según sus intereses, sin la búsqueda del bien común.

En cuanto a las instituciones religiosas, se realiza un examen agudo para concluir que ellas han estado constantemente vinculadas al poder de turno como elemento de dominación y que siempre han vivido, y se han enriquecido, a fuerza del trabajo del pueblo y la anuencia de las autoridades eclesiásticas. Pero la supresión de la religión no es el camino correcto según nos lo demuestra nuestro pensador. La religión, en cuanto expresión del espíritu, al igual que el arte, la ciencia, la moral, debe ser purificada, pues resulta un elemento de cohesión y ejerce sobre el alma colectiva una influencia tal que podría ser comparada únicamente con el arte.

Desde la óptica moral, se visualiza la necesidad de transmutar nuestros valores. El afán de riqueza ha provocado una perversión de la moral y sus valores. La moral de esclavos y de amos debe ser sustuída por una moral de iguales, donde desaparezcan las clases, rangos y jerarquías generadas por el anhelo exacerbado de lucro, para alcanzar una convivencia en una sociedad democrática.

Saúl Taborda desarrolla un ensayo de programa democrático para América Latina. Un programa donde es posible vislumbrar el camino de la construcción del Estado, de la Justicia, de las instituciones eclesiásticas y educativas, y una ética continental efectivas.

Notas

1 Universidad Católica, Asunción, Paraguay. <guillermormr@gmail.com>