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Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. Ensayos

versión On-line ISSN 1853-3523

Cuad. Cent. Estud. Diseño Comun., Ens.  no.42 Ciudad Autónoma de Buenos Aires dic. 2012

 

PERSPECTIVAS SOBRE MODA, TENDENCIAS, COMUNICACIÓN, CONSUMO, DISEÑO, ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Telas con efectos mágicos: iconografía en las distintas culturas Entre el arte, la moda y la comunicación

 

Diana Avellaneda *

(*) Doctoranda (UBA). Posgrado en Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo (Fundación Ortega y Gasset Complutense de Madrid). Licenciada en Historia de las Artes (UBA). Graduada en Periodismo (Instituto Grafotécnico). Se desempeña como docente de Historia de la Moda, Historia de la danza e Historia del arte en diversas Instituciones, entre las que se encuentran la Universidad de Palermo, la Fundación Julio Bocca y la Asociación Biblioteca de Mujeres.

 


Resumen: Las telas y tejidos producidos por las distintas culturas pueden tener variadas funciones entre las que se destacan las siguientes: ser un lenguaje que comunica con el más allá; evidenciar huellas de creencias de los pueblos en telas más actuales; cumplir la función de prolongar el vientre materno; ostentar marcas jerárquicas de una comunidad; mostrar segregación; simbolizar un trofeo ante alguna victoria; otorgar efectos talismánicos; y desde el punto de vista artístico, expresar creatividad, belleza y riqueza de materiales. Vinculadas a la moda o a la decoración de espacios dentro de la arquitectura: vistosas, útiles y cotidianas, las telas pueden además de abrigarnos, ser estudiadas desde enfoques más trascendentes. La antropología, la sociología, la historia, la religión y el arte pueden ofrecer aportes para ver en ellas otra comunicación.

Palabras clave: Arte textil; Comunicación; Contracultura en Oceanía; Modas; Signos; Simbología; Trajes populares europeos.

Summary: The fabrics and weaves produced by the different cultures can have varied functions between which the following stand out: to be a language that communicates with further on; to demonstrate tracks of beliefs of the present fabrics; to act as to prolong the maternal belly; to show hierarchic community brands; to show segregation; to symbolize a trophy before some victory; to grant talisman effects; and from the artistic point of view, to express creativity, beauty and wealth of materials. Tie in fashion or to the decoration of spaces within the architecture: showy, useful and daily, fabrics can besides protecting, being studied from more important approaches. Anthropology, sociology, history, religion and art can offer contributions to see in them another kind of communication.

Key words: Alternative culture in the Australian Continent; Communication; European popular clothing; Fashion; Signs; Symbolism; Textile art.

Resumo: As telas e os texidos produzidos pelas diferentes culturas podem ter variadas funções entre as que se destacam as seguintes: ser uma lenguagem que comunica com o mais lá; evidenciar gravados de crenças dos povos em telas mais atuais; cumprir a função de prolongar o ventre materno; exibir marcas hierárquicas de uma comunidade; mostrar segregação; simbolizar um prémio por uma vitória; otorgar efeitos talismánicos; e desde o ponto de vista artístico, expressar criatividade, beleza e riqueza de materiais. Vinculadas à moda ou à decoração de espaços dentro da arquitetura: vistosas, convenientes e cotidianas, as telas podem além de abrigar, ser estudadas desde enfoques mais transcendentes. A antropologia, a sociologia, a história, a religião e a arte podem oferecer aportes para ver nelas outra comunicação.

Palavras chave: Arte textil; Comunicação; Contracultura em Oceania; Modas; Signos; Simbologia; Trajes populares europeus.  


 

Los diseños textiles en las distintas culturas permiten el análisis de testimonios capaces de mostrar las relaciones entre el hombre y la naturaleza, y aún con el más allá.
A través de los textiles se pueden descubrir asociaciones jerárquicas entre las personas y variados elementos de las creencias y representaciones simbólicas, que subyacen escondidas.
Tejidas, bordadas, estampadas o con técnicas combinadas, las telas son también expresiones estéticas de los pueblos y su gente. Y es así como pueden contar mensajes, evocar la magia y ser testimonio de arte.
Sin embargo los mecanismos de la moda las imponen hoy, aculturadas y muy distantes de su significación primera. Flores, rayas, animales, figuras geométricas o abstracciones son elecciones de los diseñadores de indumentaria o decoración para proponer el aspecto de una nueva temporada. Y aunque frívolos y glamorosos, ante los textiles sucumben los consumidores, juzgando sólo el color, los contrastes, las texturas y las combinaciones afortunadas e ignorando otras connotaciones. Toda la historia del mundo puede verse sobre las telas, desde imperios caídos hasta aventuras de conquistas. Y vale la pena recordar que el camino más largo del mundo, no fue por oro ni por armas de fuego, sino por el encanto de la seda.
También artistas como el pintor Raoul Duffy, el arquitecto Frank Lloyd Wright o el diseñador de muebles Charles Renée Mackintosh, y otros más directamente relacionados a las modas como Emilio Pucci, Mario Fortuny o Issey Miyake, fabricaron sus propias telas y en forma de instalaciones o de esculturas tejidas, hemos visto en las últimas décadas como los textiles entraron en las galerías y el terreno del arte contemporáneo.
En este breve artículo se tratará lo que cuentan los principales diseños con atribuciones mágicas en los textiles de pueblos distantes y también algunos otros motivos más cotidianos del mundo occidental, cuyos significados pueden pasar desapercibidos en las vestiduras o en su uso doméstico.

Oceanía

En Australia, las telas tradicionales se asocian al tiempo de sueño en que sus seres míticos crearon el mundo. Los aborígenes consideran que estos seres viven en una realidad paralela a la de los hombres. En las ceremonias rituales, que pueden quedar plasmadas en sus telas de corteza de eucalipto, se reactivan los actos fundacionales y el vínculo con los antepasados. La sucesión de puntos es la imagen más reiterada en las expresiones australianas nativas, tanto en el arte en general como en los textiles que producen. Estos puntos son indicadores de itinerarios, y son una dinámica espacial inscripta en caminos que comunican los lugares sagrados entre sí y representan la herencia de los viajes ancestrales.
En el norte de Australia, en el territorio de Arnhem, la fauna de la región se pintó primero en las rocas. Es frecuente observar en canguros, peces y aves los órganos internos, característica que determina el nombre de "pintura en rayos X". (La Guía del Museo: Musée du Quai Branly. 2006:78-80).
Con los efectos de la globalización, el soporte de estas imágenes puede ser hoy tanto de lino y algodón, como de materiales sintéticos o de corteza.
Tanto en Australia, como en otras regiones de Oceanía, por ejemplo en Melanesia, los textiles de corteza batida son decorados por las mujeres, y son utilizados cotidianamente, como símbolo de poder y prestigio, como objeto de intercambio y como sudario.
Su acumulación marca riqueza, vincula con los dioses y ancestros.
Los materiales como el ramio y las cortezas someten a distintos tratamiento antes de ser utilizados. En Samoa, estas cortezas se llaman siapo y en Hawai (Polinesia), tapa.
La producción de objetos en pandano y otras fibras naturales extraídas de cocoteros y de hibiscos, llevan muchas horas de trabajo y habilidades que las mujeres aprenden desde muy pequeñas. Mientras las preparan, bailan, cantan y se cuentan historias.
Estas preciadas posesiones de familia se fabrican también de la corteza interna del árbol de la morera. Luego de extraídas, se dejan secar y posteriormente se remojan durante la noche, para ser golpeadas con mazo y preparar su alisamiento en distintas medidas.
Estos textiles tan valorados como expresión artística, han sido transformados por el cambio de la vida de las aldeas a las ciudades, razón por la cual sus tradiciones son actualmente objeto de renovación. De hecho podríamos hablar de una importante movida o cambio cultural en Oceanía, que nos vuelve a vincular con el fenómeno de la moda y algunos aspectos sociales y artísticos. La realización de un evento anual llamado Pacifica, llevado a cabo en Auckland, Nueva Zelanda, dentro del Festival de las Artes abrió un panorama nuevo. Parte de la revalorización del diseño indígena pero se propone recrearlo con lo contemporáneo y urbano. Esta convocatoria llega tanto a estudiantes, como a abuelas y a marcas ya establecidas y otorga un apreciado premio a la creación. (Colchester, 2007, p. 189)
Asimismo, la artista textil Any O´Neill, incorporó en sus instalaciones las tradiciones de las vestimentas ceremoniales y los cambios surgidos en las labores locales en los tiempos coloniales. Estas últimas consistían en elaboraciones con ganchillo (croché) y en tejidos de colchas, según las costumbres europeas. Sus piezas transmitieron esta estética a audiencias de galerías más internacionales, reafirmando la importancia cultural nativa.
Rosanna Raymond, integrante del grupo llamado The Pacific Sisters, trabajó con la corteza de tonga a fines de 1980 y difundió el uso de diseños con elementos indígenas de marcas fuera de Auckland.
Este grupo considera que se les negó la propia historia al consumir la ropa proveniente de la cultura extranjera dominante.
Para sus representantes durante el período colonial se opusieron las costumbres de la tierra con las costumbres del dinero.
Su propuesta es ahora una contracultura que transmite la relación con el lugar original pero que a su vez muestra la experiencia de la generación más joven, descendientes de samoanos, emigrados a Auckland, a Hawai o a la Costa Oeste de Estados Unidos, con fines de estudio. Es necesario recordar que Samoa y algunas otras islas, habían sido bases militares de los Estados Unidos. A través de textos incluidos en las T‑Shirts (remeras o camisetas) de un movimiento llamado Cold Power, se modifican la publicidad de Coca‑Cola, las de American Express o las de McDonald's, que representan los más conocidos productos de consumo que han penetrado su tradición cultural.
Cold Power T‑Shirt es una idea de Shigeyuki Kihara. (Colchester, 2007, pp. 189‑196). Trabajan con la analogía visual y verbal. Este es un tema recurrente para cuestionamientos más profundos de dos culturas distintas pero que tienen algunos aspectos de similitud.
Entre los mensajes que se difunden en las mencionadas camisetas citaremos los siguientes: Uncivilized (incivilizado); Does not assimilate well into others cultures (no te asimiles bien a otras culturas); Samoan Express (por American Express); Coco Nuts (con el isologo de Coca Cola). Otras camisetas muy interesantes son las que reproducen los carteles y señales de las rutas o carreteras. Para los ojos de estos pueblos originarios las formas circulares presentes en los diseños son semejantes a los hornos hechos en la tierra, utilizados por los polinesios para asar cerdos en momentos ceremoniales, y así son vistos estos orificios en las camisetas. Al usarlas se oponen a la cultura del consumo extranjero y se reafirma de este modo el cosmopolitismo de los hijos de los inmigrantes, que son objetos de burlas de maoríes y neozelandeses más globalizados. (Colchester, 2007, p. 194).
La referencias cosmopolitas de este estilo convierten lo negativo en positivo, visto como sofisticado y modesto a la vez, por lo bicultural.
Desde el punto de vista artístico, al colocarse la remera se completa el color de la prenda con la piel propia, que se deja ver por los orificios, logrando así un estilo personalizado, y un diseño más interactivo.
No podemos dejar este continente sin referirnos a la camisa hawaiana. Fue la primera exportación confeccionada con tela hecha en Hawai.
La camisa hawaiana, con mangas cortas y motivos polinesios de muchos y vivos colores fue creada en 1930.
La comerciante china Ellery Chun poseía un negocio en Waikiki y había comenzado a hacer camisas con colores llamativos con telas que tenía abandonadas. Los surfers y algunos turistas comenzaron a usarlas.
Después de la Segunda Guerra Mundial los soldados norteamericanos que habían estado en la isla comenzaron a llevarlas de recuerdo.
En 1959 Alfred Shaheen, fabricante textil, comenzó a hacer estas camisas con impresiones tropicales. Las vistieron desde Elvis Presley hasta el presidente Truman, y el actor John Wayne. Lucir una camisa Hawaiana nos vincula definitivamente con el descanso y el relax y el tiempo de vacaciones. Tal vez este sea su poder. Posteriormente se le agregaron efectos cómicos y variación en los matices y gamas.

África

En este continente el textil fue y es una valiosa pieza de comercio.
Los tejidos y las telas creadas son utilizados como adornos y como símbolos de ostentación y fueron concebidos para llamar la atención.
A los motivos tejidos se le agregaron otros bordados o aplicados, con intervalos de partes lisas. Debido a la sequedad del desierto africano se conservan numerosas piezas textiles antiguas y únicas que guardan el recuerdo de períodos faraónicos, romanos y coptos.
Los pueblos animistas creen que los materiales con que se preparan los ornamentos poseen almas individuales y cubren con ellos solo parte del cuerpo. En cambio, en las regiones islamizadas se generalizó el uso de prendas amplias que cubren todo el cuerpo.
En la actualidad los materiales tradicionales están siendo sustituidos por otros que provienen de la importación.
En el África Subsahariana lo más utilizado es el algodón y la lana. Por otra parte, la rafia es característica del África Central. La seda, procedente de la China, solo fue usada por reyes como los Ashanti, en Ghana.
Se trabaja con telares mecánicos de madera, con bobinas talladas artesanalmente, a las que se le agregan valores mágicos al aplicarles dibujos como una cuerda del hilo, en su alrededor. Esto le otorgaría la fuerza productiva al instrumento (Davidson, 1996, pp. 156-157).
Generalmente tejen tiras angostas de unos 15 cm que es lo que permite el telar, para luego coserlas entre sí con hilos.

El valor de la escritura y las decoraciones con amuletos

En todo el mundo islámico se cree firmemente en el poder protector de la escritura coránica. También los guerreros musulmanes solían llevar debajo de la armadura una túnica con inscripciones del Corán.
Abundan estas formas en Turquía, Irán e India y, por supuesto, en África del Norte. Se supone que las telas con escrituras caligráficas se deben haber expandido por las rutas de las caravanas. Los Ashanti han adoptado esta caligrafía aún cuando no son musulmanes. Para ellos, los fragmentos escritos sobre las telas aumentan el valor en el combate.
Otras tradiciones, que enriquecen visualmente las telas, consisten en llevar amuletos cosidos en las túnicas de los guerreros o de los cazadores.
Se refuerza el poder de estas piezas con la ayuda de encantamientos y bendiciones. A veces estos amuletos están encerrados en cuero (Beckwith y Fisher, 2002).
Por otra parte también en las telas de este pueblo pueden observarse textiles llamados adinkra con dibujos estampados con sellos, separados por hileras de diamantes y estrellas.
Lo que nuestro ojo capta como abstracto puede representar peinados en forma de esvástica efectuados en las ayudantes de la reina madre, y cruces que son la silueta de la única parte comestible del ñame, su alimento principal.
También entre los ashantis, aparecen ideogramas estampados en telas que recuerdan algunos proverbios o plegarias como: "Dios permíteme conseguir todas las cosas buenas del cielo".

Banderas en Ghana

Los Fanti habitan la llanura costera de Ghana y fueron el nexo con los Ashanti. Los holandeses, portugueses e ingleses comerciaban principalmente con ellos: oro, marfil y esclavos.
Tal vez influenciados por el modelo europeo, los Fanti practican una tradición vinculada al poder militar. Desde hace mucho tiempo se organizaban en compañías, llamadas asafo, y simulaban rivalidades para enfrentarse.
Sus banderas reproducen dibujos semejantes a las insignias navales de las fuerzas inglesas –potencia dominante– con predominio de blanco y rojo. Consideraban que por efecto de mímesis o por asimilación mágica, el enorme poder de los británicos se reproduciría en ellas.
En estas banderas Fanti, se observaban el número de la compañía (1, 2, 3) y diferentes proverbios, bajo la forma de pictogramas. Por ejemplo: un gato que se come una laucha simbolizaba una victoria sangrienta. Las imágenes estaban en ambos lados de la bandera. Generalmente los motivos se cortan dobles y se los cose en espejo.
Las telas elegidas para la confección son las sedas y el algodón importado, ya que si se realizaran a mano resultarían muy gruesas y no serían adecuadas para un estandarte.
El índigo es el color más usado desde Senegal hasta la frontera de Camerún. La planta que lo produce se llama lonchocarpus cyanescens.
Otros textiles muy elaborados son los tejidos con rafia en Camerún, en la confederación Kuba del Congo, donde trabajan la fibra de una palmera que llega a tener 15 m de largo y abunda en esos terrenos pantanosos. Se utilizan palmeras pequeñas, antes que éstas terminen su crecimiento. Se las deja secar al sol y, posteriormente, se las corta en sentido longitudinal.
Las telas de rafia, por su liviandad y fácil traslado, se utilizaron como monedas de trueque. Se destacan entre las confecciones de estas piezas los paños para danzar, delantales y esteras de rafia donde aplican variadas técnicas con un acabado único, apliques y bordados y la tintura por reserva. La modalidad de labor es efectuar una especie de patchwork y teñirlo posteriormente (Gillow y Sentance, 1999, p. 38).
Los telares son verticales y son los hombres los que tejen, mientras que las mujeres son las que bordan y cosen les apliques.

Los textiles como carta de amor: los zulúes

Antes de la llegada de los europeos, los naturales del Sur del continente usaban adornos de coquillas de caracoles sobre la piel. Con estos materiales eran fabricados collares, cinturones y delantales para sus danzas rituales.
Desde el siglo XV, los comerciantes europeos y los misioneros introdujeron las cuentas de vidrio y mostacillas y así se comenzó a bordar y a tejer agregando estos ornamentos. Por consiguiente, se enriquecieron rápidamente sus tradiciones y técnicas.
En el siglo XIX, los zulúes, al mando de su rey Shaka, terminaron por dominar una importante zona del Sur de África y fueron célebres sus producciones y sobre todo sus elaboradas pelucas ceremoniales que sirvieron de dote.
Durante largos años hubo un monopolio real del comercio de cuentas con los británicos. Los motivos preferidos fueron los triángulos y guardas diagonales y horizontales.
Estos bordados con estas cuentas han disminuido en las zonas que han sido cristianizadas, pero se mantienen en los pueblos donde se mantienen las religiones ancestrales nativas.
Hay una interesante tradición que consiste en tejer cartas de amor con cuentas. Están concebidas con forma de colgante para el cuello. Estos son parte de un ritual de seducción. Las jóvenes adolescentes los ofrecen suspirando, ya que tienen mensajes alegóricos de su amor en sus formas geométricas y por elección de colores. Para ellos, nada más poderoso que este conjuro.

De arabescos y desiertos en África del Norte

Los hombres y mujeres del desierto de Marruecos tejen su identidad tribal, sus viajes y sus encuentros.
La iconografía más frecuente en estos pueblos en sus alfombras son las siguientes: una línea en zigzag es generalmente la abstracción geométrica de la serpiente y de sus movimientos, que puede interpretarse como símbolo de vida, de eternidad y de juventud cada vez que cambia su piel. Pero el zigzag también puede ser un camino.
El rombo en cadena representaría el embarazo o los cuatro puntos cardinales. Un cuadrado dentro de un rombo, los cuatro elementos.
Los triángulos invertidos suelen ser tiendas, encuentros en una fiesta regional. Las pirámides son la casa o la tribu, o tres generaciones bajo el mismo techo.
Los dromedarios simbolizan la dote y el medio de buscar una nueva vida. Son típicas de las piezas tejidas realizadas para los matrimonios.
Los nudos son símbolos de las fuerzas positivas que rechazan los maleficios (que representan casbas o fortalezas de barro) y mientras tejen, rezan para alejar los malos espíritus) (krfr, 2010). Entre los Tuareg, los hombres azules del desierto, se usan también signos e ideogramas. En sus kilims se observan símbolos geométricos que representan la pezuña de la gacela, la huella de chacal, el rastro de una hiena, o una estrella, que puede ser a veces el sol. De estas culturas que nos parecen remotas pasaremos ahora a otros temas europeos.

Los trajes populares europeos y su simbología

Patricia Rieff Anawalt en su Historia del Vestido, al referirse a la tradición europea de los trajes populares del siglo XIX (Rieff Anawalt, 2008, p. 100) asegura que los diseños que ornamentan la vestimenta campesina, mantuvieron connotaciones míticas precristianas. Son los mismos decorados que se encuentran en tallas y en vasijas y cerámicas.
Se sabe que la Edad Media impuso un código jerárquico en cuanto a la vestimenta y sus colores. Lo suntuario era para los nobles y la restricción de colores escondía la ambición de controlar los materiales más escasos y el trasfondo de no permitirlos a la plebe. Se reprimía así lo vistoso, y por esta razón la Edad Media ha dejado en nuestra retina un gris recuerdo.
En las zonas rurales se conservan más los valores éticos y por lo tanto hay prendas cotidianas y otras para fiestas y bodas mucho más elaboradas.

Los diseños esotéricos que aparecen en determinados trajes populares europeos poseen múltiples significados, en especial los motivos hallados en las prendas de las comunidades agrarias más remotas, donde las creencias antiguas mágico‑religiosas siguen muy arraigadas.
Esas prendas bordadas no sólo visten el cuerpo sino que además lo protegen contra los peligros mediante el uso de diseños protectores (Rieff Anawalt, 2008, p. 105).

Esta autora nos informa también sobre la importancia de la colocación de los símbolos en determinada posición, ya que su significado y efecto puede variar por la orientación.
Según las creencias populares los espíritus malignos tienden a atacar por las aberturas y los bordes de las prendas, además de los puños, mangas, dobladillos y ojales.
Los más eficaces contra los espíritus malignos son las formas geométricas, triángulos, zigzag, laberintos, estrellas pero también son poderosos las aves, los peces y los ojos. Por su parte los colores empleados pueden agregar o restar poder.
La densidad también es protectora, de allí que las zonas más bordadas suelen ser la espalda, la zona de los genitales y los hombros.
"Los hilos y telas color rojo se asocian con los espíritus y demonios, con la juventud y el matrimonio, con hechizos talismánicos y poderes secretos. Es el color dominante en todos los bordados tribales y campesinos". (Paine, 1990)
La figura de la Diosa de la fertilidad ha perdurado desde la Europa antigua, como reflejo de tradición matrilineal. Por eso se explica su supervivencia y se la representa en muchos bordados tanto con las manos alzadas, como en cercanía de pájaros o ciervos y caballos, aún después de las invasiones indoeuropeas (patriliniales).
Veamos ahora otros diseños como las rayas, más cotidianas y con un análisis particular.

Las telas a rayas: marca y protección

Según Michel Pastoureau (destacado especialista en la historia de los colores, emblemas y símbolos y jefe de estudios de L´Ecole Pratique de Hautes Études en Sciences Sociales de París), desde la Edad Media, los occidentales han asociado la noción de raya con la de castigo y prohibición. Sus estudios demuestran que durante mucho tiempo rayar fue excluir y que las vestimentas con telas rayadas se usaron para apartar de la sociedad a prostitutas, leprosos, y locos (Pastoureau, 2005, p. 61).
Sin embargo también destaca que las rayas podrían ser una protección para las almas poseídas, algo que funcionaba como filtro o barrera y ve en el uso de ellas, virtudes que se prolongan hasta la época contemporánea en sábanas, pijamas o colchones, relacionadas a una posible protección de las pesadillas y de otros miedos durante de la noche.
Las primeras ropas a rayas que indicaron una condición inferior de quienes las portaban fueron las usadas por los lacayos y siervos palaciegos.
En la Edad Media, las rayas tomaron el color heráldico del señor (Pastoureau, 2005, p. 45). La relación entre el hombre negro y las rayas como prolongación de la función en el servicio doméstico, dejó también una huella importante.
El autor agrega a los conceptos mencionados sobre la anterior relación, una nueva asociación con la música, y analiza también en el plano social, cómo están presentes en la indumentaria.
Desde la Antigua Roma hasta la época feudal o hasta los años de la primera mitad del siglo XX con el Jazz, puede comprobarse el uso de telas a rayas para los músicos de distintos períodos y regiones. Tal vez esto se deba a que el músico siempre fue un personaje algo al margen de la sociedad (caso de los trovadores, bufones, y del jazzman, considerado, según Pastoureau, casi un border). Como en la música, las rayas en los textiles son ritmos, movimientos, intervalos.
Para este autor las rayas no son un signo natural, sino un signo cultural.
Sobre el cuerpo de las personas, las rayas señalan, clasifican, controlan y jerarquizan. Tanto en la vestimenta como en las escarificaciones de la piel (en pueblos africanos por ejemplo) son una marca que destaca.
Y el hombre occidental parecería haber marcado con rayas lo que tiene relación con el desorden, con intención de advertir un peligro, o de protegerse.
Las rayas actuaron como rejas para aislar a los vestidos con rayas del resto de la sociedad, pero también funcionaron como las vías para volver a guiarlos por el buen camino. A su juicio:

Las rayas no son el desorden: son el signo del desorden y un medio de ordenación. Las rayas no son la exclusión: son una marca de exclusión y una tentativa de reintegración (Pastoureau, 2005, pp. 86-89).
Dicho esto, el hombre propone y la raya dispone. Su naturaleza y su funcionamiento propio no pueden adaptarse totalmente a los códigos que la sociedad querría atribuirle. En la raya siempre hay algo que se resiste a la instauración de sistemas, algo portador de turbación y de confusión, que desordena. Las rayas no sólo muestran y esconden a la vez; son al mismo tiempo la figura y el fondo, lo infinito y lo finito (Pastoureau, 2005, p. 89).

Conclusión

Desde los tiempos paleolíticos, se han reflejado en distintas superficies, los temores y esperanzas de los hombres. Los textiles fueron también receptáculos de estas imágenes.
Prolongación del vientre materno en América del Sur, según Ruth Corcuera (1998) y premio ante las victorias guerreras entre los aborígenes norteamericanos.
A lo largo de la historia del hombre, los textiles intentaron atrapar el favor de los dioses y producir efectos propiciatorios.

Referencias Bibliográficas

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2. Borel, F.; Costa, A. (2001). Los nómades del desierto. Catálogo Fundación La Caixa.         [ Links ]

3. Colchester, C. (2007). Textiles Today, a global survey of trends and traditions. Thames & Hudson.         [ Links ]

4. Corcuera, R. (1998). Herencia textil andina. Buenos Aires: CSA.         [ Links ]

5. Davidson, B. (1998). Reyes africanos. Atlas culturales del Mundo. Barcelona: Editorial Folio.         [ Links ]

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9. Pastoureau, M. (2005). Las vestiduras del diablo. Breve historia de las rayas en la indumentaria. Barcelona: Editorial Océano.         [ Links ]

10. Rieff Anawalt, P. (2008). Historia del Vestido. Barcelona: Editorial Blume.         [ Links ]

11. Rodríguez Nava, C. y Arq. Carbajal Farfán, R. Qué hay detrás de las alfombras marroquíes. Disponible en: http://www.krfr-1.com/K/articulos/Ar/07-ALF_MARR.pdf www.almendron.com/arte/culturas/tuareg/tuareg.htm        [ Links ]

Fecha de recepción: marzo 2011
Fecha de aceptación: junio 2011
Versión final: septiembre 2012