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Argos

versión On-line ISSN 1853-6379

Argos vol.33 no.1 Bahía Blanca ene./jun. 2010

 

RESEÑAS

Carlotta Capuccino, Filosofi e rapsodi, testo traduzione e commento dello Ione platonico, Quaderni de "Dianoia" 3, Bologna, CLUEB, setiembre de 2005, pp. 352, en idioma italiano.

 

Este libro, como señala en la presentación Walter Cavini -catedrático de la Universidad de Bologna-, surge de un riguroso trabajo de investigación llevado a cabo por la autora -en el ámbito del seminario sobre literatura griega dirigido por Simonetta Nannini, en la mencionada universidad, en 1998/99- y ulteriormente, de su tesis de grado, discutida con el propio Cavini en 2003.

Se trata de una traducción minuciosamente anotada del Ion de Platón, con un extenso running commentary -inexistente hasta el momento en italiano-, articulado en torno a tres campos lexicales de fundamental importancia en la obra, los configurados por los términos de la ética, del saber y de lo irracional, y las vinculaciones pertinentes entre ellos. La novedad de este comentario es que ofrece una interpretación personal del diálogo como totalidad, con el propósito explícito de descubrir -valiéndose de la expresión de Verdenius1- el "corazón escondido" (il cuore nascosto) de esta obra, constituido, sostiene la autora, por una peculiar relación entre filósofos y rapsodas que Platón estaría interesado en poner allí de relieve.

Dilucidar esta relación, que no es sino la que se establece entre dos estilos de pensamiento -el filosófico y el "rapsódico"- inconciliables en el marco de la filosofía platónica, requiere, en primer lugar, esclarecer los motivos que llevan a Platón a elegir como interlocutor a un rapsoda, el ficcional Ion de Éfeso, y en segundo lugar, ahondar en el criterio según el cual Platón valora la actividad de este, que no estará referido ya a la excelencia de su performance desde una estricta perspectiva artística, sino a su conocimiento de los temas que tratan los poemas que recita, a saber -y este es un aspecto de suma importancia para la interpretación que aquí se propone-, los poemas homéricos.

Al respecto, la autora destaca el valor educativo-moral asignado tradicionalmente en la cultura griega -y vigente aun en los siglos IV y V a.C.- a la poesía -en especial, a la homérica-, pero sobre todo a la función transmisora del rapsoda. De este modo, distanciándose de las líneas más transitadas por los intérpretes (que sostienen, o bien que el personaje que da nombre al diálogo no es sino "la máscara" de un sofista, o bien que la crítica a la rapsodia está dirigida, en verdad, a la poesía), defiende2 que Platón elige como interlocutor de este diálogo a un rapsoda, en la medida en que, en cuanto tal, es quien se encuentra -como lo ilustra la analogía de la piedra magnética o heráclea (Ion 533c 9-536d)- en contacto directo con un público oyente -en la concepción platónica- pasivo y acrítico, y por eso susceptible de ser persuadido con extrema facilidad sobre la corrección ética de las acciones que los poemas refieren.

El trabajo de Capuccino se desarrolla de acuerdo con una estructura general que -como lo advierte en la Introducción la especialista- procura agilizar la lectura sin menoscabo del análisis de detalle. De ahí que se distingan con claridad dos partes: la primera, dedicada a la traducción al italiano del Ion platónico -a doble página con el texto griego establecido por J. Burnet3-, seguida por un total de ciento setenta y tres notas, tanto de índole textual como de carácter filológico; la segunda, destinada al comentario interpretativo, donde se analizan en los respectivos apartados los tres principales núcleos semánticos del texto, a los que se hace corresponder ampliamente la división en Proemio (530a-531a1), Lógos (531a1-541e1) y Epílogo (541e1-542b4).

Así, en el primer apartado de la segunda parte ("Las palabras de la ética"), la autora coloca en el centro de sus consideraciones el Proemio4 -que estructura en "menor" (530a-b4) y "mayor" (530b5-531a1)-, donde, a su juicio, se halla la clave para comprender el sentido del Ion, un sentido que Platón habría decidido no expresar en palabras, sino más bien mostrar en el juego dramático del diálogo directo entre los dos únicos personajes de la obra. En consecuencia, este apartado se divide en dos secciones: una donde se examina la estructura del Proemio y otra donde se abordan las vinculaciones entre elogio y areté.

En cuanto a la estructura del Proemio, el Proemio menor ("El encuentro entre Sócrates y Ion"), esto es, las palabras con que se inicia el diálogo, provee información de gran importancia sobre Ion de Éfeso -sin duda un personaje de ficción-, en particular, sobre su celebridad y la índole itinerante de su profesión. Esto contribuye a delinear con trazos firmes el carácter de este personaje, como aparece plasmado en el Proemio mayor ("La envidia de Sócrates"), donde se introduce el tema del diálogo -a saber, la téchne rapsodiké y la calidad de technítes del rapsoda Ion-, en el interior de un elogio (épainos), motivo este último que recorre la obra del Prólogo al Epílogo.

En el Proemio mayor, la autora diferencia tres partes, que titula, de acuerdo con su temática central: "El elogio de Sócrates" (530b4-c6), "La declaración de conocimiento de Ion" (530c7-d3) y "La naturaleza epidíctica de la exégesis de Ion" (530d4-8). Dentro de las dos primeras, destaca la aparición de los términos clave del diálogo: zêlos, téchne y otros términos vinculados con el saber; hermeneús, agathós y kalós, theîos, kosméo, epídeixis, con el propósito de restituir el significado de estos al contexto de la Grecia de los siglos V-IV, distinguiendo el uso común del uso filosófico.

En cuanto a las vinculaciones entre elogio y areté, Capuccino destaca la función de nexo que cumple el concepto de zêlos (envidia positiva o admiración) como sentimiento que impulsa a la emulación, y oficia, de ese modo, como condición de la paideía. Por ende, en primer lugar, hará referencia a la cultura tradicional del épainos, en cuyo marco surge y de la cual se diferencia el elogio de corte socrático-platónico, por un lado, analizando aquellos términos presentes en el diálogo que involucran un juicio moral, a saber: agathós, eû y kalós, y por otro, clarificando el sentido de epainétes (por ser Ion epainétes de Homero), término que, en principio, carecería de cualquier carga axiológica. En segundo lugar, la autora retoma el uso socrático de agathós, eû y kalós, para mostrar cómo la recurrente asociación de estos términos con adverbios como orthós o con palabras del campo semántico de téchne permite, ya en el contexto de la filosofía socráticoplatónica, insertar la práctica del épainos en una ética del saber.

En efecto, el segundo apartado se titula "Las palabras del saber" y se divide en dos partes. La primera de ellas aborda el concepto de téchne, con especial referencia a sus principios definitorios: unidad, especialización e individuación, y atendiendo en particular a la propia del rapsoda (rapsodiké téchne). La segunda está dedicada, por un lado, a los verbos del saber, y por otro, a las ocurrencias del término epistéme en el diálogo. Dentro de esta última parte, sobresalen sendos parágrafos destinados, respectivamente, a la dialéctica socrática (entendida como dialégesthai) y a la dialéctica platónica, de la cual la autora considera que no habría vestigios en los desarrollos del juvenil Ion.

El tercer apartado, "Las palabras de lo irracional", tiene como primer objetivo esclarecer el lazo que tradicionalmente une los tres núcleos semánticos ya destacados: el de la ética, el del saber y el de lo irracional, campos que en este diálogo Platón busca sin duda diferenciar en la analogía de la piedra magnética. Un segundo objetivo es poner de manifiesto, en las palabras del personaje Sócrates, la profunda innovación semántica que Platón introduce en el léxico de lo divino. La confrontación entre el uso tradicional y el socrático permite mostrar, en la contraposición entre el filósofo (Sócrates) y el rapsoda (Ion), tanto aquello que tienen en común como aquello que -pese a recibir ambos en el corpus la predicación de los mismos términos de lo irracional y lo divino- los torna esencialmente diferentes. Sobre esa base, es posible comprender por qué el tema del Ion es "filósofos y rapsodas". La clave de la interpretación aquí propuesta se halla en el carácter de figuras intermedias que ambos poseen, impulsados, sugestivamente, por el enthousiasmós, aunque orientados en direcciones opuestas: el filósofo, elevándose de lo humano a lo divino; el rapsoda, portando un mensaje divino al ámbito humano.

Según estima Capuccino, las conclusiones quedan expuestas propiamente en el último parágrafo de este tercer apartado, donde profundiza en su tesis acerca de "quién es en verdad Ion de Éfeso"; como anticipara: ni un simple portavoz de los poetas, ni la máscara de un sofista famoso, sino, precisamente en tanto rapsoda homérico, un recurso del que Platón se vale para caracterizar de manera indirecta la figura del filósofo. La elección de un rapsoda como interlocutor se muestra ahora claramente fundamentada en el hecho de que es el rapsoda quien tiene contacto directo con el público.

Es así como, en el cuarto apartado de esta segunda parte, titulado "Conclusiones", tras realizar algunos señalamientos sobre el tiempo dramático y el tiempo narrativo del diálogo y mencionar unos pocos elementos presentes en el Epílogo que completan la contraposición entre el rapsoda y el filósofo, recapitula las conclusiones ya expuestas, formula algunas proyecciones, y da término a esta segunda parte del libro con un breve parágrafo.

La tercera y última parte de este trabajo consta de una serie de Apéndices: el A, donde despliega en un mapa conceptual la división general y de detalle a la que se atiene el comentario del texto; el B, donde se ocupa de la etimología de la palabra rhapsodós; el C, donde muestra en un diagrama el curso de la actividad exegética que el rapsoda Ion desarrolla en el texto, con las debidas referencias, y por último, el D, donde proporciona una tabla exhaustiva de los loci de los principales términos de la ética, el saber y lo irracional en el diálogo, sobre la base del mismo esquema tripartito que guía la totalidad del comentario.

La bibliografía que sirve de apoyo a esta investigación (agrupada en primaria, secundaria -estudios generales y particulares- e instrumental) está integrada por un vasto repertorio que se extiende a lo largo de cuarenta páginas, e incluye desde obras clásicas hasta aportes bibliográficos recientes. Las últimas páginas del volumen corresponden al Index Locorum.

El presente libro de Capuccino, que, como destacamos al comienzo, es el único running commentary publicado hasta el momento en italiano, es sin duda una valiosa obra de referencia para los estudiosos del Ion platónico, al ofrecer una  nueva traducción del texto griego y sostener sobre fundamentos sólidos, en un trabajo suficientemente exhaustivo, una propuesta interpretativa original del diálogo como un todo.

Yolanda Perugini

Universidad de Buenos Aires

ylperugini@uolsinectis.com.ar

Notas

1 La expresión usada por el autor es coeur caché. Cf. Verdenius, W. J., L' Ion de Platón, "Mnemosyne", 11 (1943), p 239.         [ Links ]

2 En acuerdo explícito, en este punto, con Verdenius, op. cit.

3 Burnet, J., Platonis Opera, 5 tomos, Tomus III, tetralogías V-VII, Oxford, 1900-1907.         [ Links ]

4 Como señala la autora, esto ocurre no sólo en el caso del Ion, sino de muchos otros diálogos platónicos, en particular, del Cármides, donde el Proemio ocupa la cuarta parte de la obra; no obstante, el grado de importancia del Proemio en cada diálogo no se vincula de manera directa y necesaria con la mayor o menor extensión de este, sino que es un tema de suyo mucho más complejo (Nota 11, Pág. 105).

Recibida: 1-03-010
Aceptada: 3-04-010