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Argos

versão On-line ISSN 1853-6379

Argos vol.34 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dez. 2011

 

RESEÑAS

David M. Schaps, Handbook for Classical research, Abingdon, Routledge, 2011, XXII y 466 pp.

 

El autor de Handbook for Classical Research, David Schaps (en adelante DS), se propone ayudar a los iniciados en los estudios clásicos y alentar a que ampliemos nuestro horizonte, mostrando los distintos subcampos que los conforman. En el prefacio explicita su convicción de que desde hace al menos cincuenta años se necesitaba una comprensiva introducción en este campo, que ahorrara el trabajo de aprender por cuenta propia las bases de todas las disciplinas que se han profundizado a lo largo del último medio siglo. El lector no encontrará aquí un estudio minucioso de los temas sino generalizaciones, ya que DS pretende ofrecer solo una orientación que permita al interesado progresar independientemente, haciendo su propio camino con discernimiento. Para esto, al final de cada capítulo hay una lista de recursos y fuentes (bajo el subtítulo "Major resources") a los que se puede recurrir para ampliar los conocimientos del tema en cuestión. De este modo, no solo proporciona una mirada panorámica del material disponible, los métodos de investigación y los campos disciplinares en el área de estudios clásicos, sino que también orienta en el proceso de producción (la compilación y la organización del material) y el de interpretación de un trabajo de investigación.

La obra consta de siete partes, divididas cada una de ellas en capítulos (entre tres y seis por cada parte), y un apéndice final que incluye una lista de las abreviaturas más usuales, una bibliografía suficientemente exhaustiva para los iniciados y un index de pasajes. La primera parte, titulada "The basics", revela los puntos esenciales que no podemos soslayar en ningún trabajo de estudios clásicos. En el capítulo 1, DS se pregunta por qué en el campo de las humanidades las culturas de la Antigüedad producen tanta fascinación y qué las hizo convertir en clásicas. Siempre enfatizando la necesidad de desarrollar un espíritu crítico desde el enfrentamiento con nuestra ignorancia, en el capítulo 2 explicita qué se debe tener en cuenta en cada paso de la investigación: lecturas, referencias, métodos, enfoque crítico, escritura. En cuanto a la concentración de bibliografía para una investigación, en el tercer capítulo, señala la gran utilidad de los sitios web, enciclopedias clásicas y companions, marca la importancia de las notas a pie de página y orienta sobre la confección de la bibliografía final y sobre los criterios para citar en los distintos trabajos de investigación. En cuanto a las fuentes de textos clásicos, distingue, en el cuarto capítulo, entre fuentes primarias y secundarias, ofrece una guía sobre cómo determinar si una fuente es confiable o no, comenta en qué consisten las ediciones anotadas y concordancias, y señala la necesidad de tener en cuenta otras fuentes, de no perder el sentido crítico y de conocer las convenciones de cada género. En el quinto capítulo, hace hincapié en los propósitos de las reseñas, sin perder de vista que jamás reemplazarán al libro; sugiere una guía para escribirlas.

En "Language" (segunda parte), el autor se detiene en la principal herramienta que debe manejar un estudioso de textos clásicos: conocer griego y latín. En el sexto capítulo, DS señala las dificultades que presentan los textos en estas lenguas y la complejidad de la lexicografía. Asimismo, orienta en la lectura de los diccionarios, marcando la notable diferencia entre un diccionario clásico y uno moderno. Refiere, en el capítulo siete, al origen de la gramática, la importancia que ésta tenía para los antiguos, la distinción entre el principio de anomalía y analogía, y los distintos enfoques con que puede ser estudiada actualmente. En el octavo capítulo, luego de resumir cómo se han estudiado las lenguas clásicas a lo largo de la historia y de marcar la importancia de la revolución lingüística de mediados de siglo XX, comenta qué estudios se realizan hoy sobre estas lenguas desde las distintas ramas de la lingüística: semiótica, psicolingüística, sociolingüística, gramática generativa, lingüística cognitiva, pragmática y lingüística aplicada. El capítulo nueve advierte sobre las dificultades del uso de textos clásicos, las que se deben, en primer lugar, a que solo se conservan copias de lo que escribieron los antiguos. Prestar atención al apparatus criticus es importante y ayuda a resolver algunos inconvenientes del texto, pero no expresa qué es lo que dice; para eso, el lector debe recurrir a diccionarios y gramáticas, según defiende DS. Finalmente, ejemplifica con la lectura de una edición crítica.

La tercera parte ("The traditional fields") trata los campos que siempre han sido objeto de estudio de la cultura clásica: literatura, oratoria, retórica, filosofía e historia. El capítulo décimo se ocupa de la literatura. El autor menciona y explica brevemente algunas de las escuelas teóricas: new criticism, estructuralismo, new historicism, posmodernismo y aquellas que nacieron en otros campos pero se aplicaron a la literatura clásica (marxismo, psicoanálisis, feminismo). El capítulo once se ocupa de dos campos de gran importancia en el derecho, la sociedad y la educación de la cultura clásica: la oratoria y la retórica; la primera, por ser una fuente del derecho y la sociedad; la segunda, por su potencialidad para convencer, lo que la situaba en el centro de la educación. Por esta relevancia, DS se detiene en el vocabulario técnico de la retórica; refiere a las cinco partes de la retórica, los tres tipos de discursos y sus partes y el status quaestionis. En el capítulo 12, centrado en la filosofía, describe brevemente cada escuela filosófica de la antigüedad, de las cuales las más influyentes posteriormente fueron el platonismo y el aristotelismo. Menciona, además, las ramas que se han desprendido de la filosofía antigua. El capítulo trece está dedicado a la historia, disciplina que ocupa un lugar especial en los estudios clásicos porque nuestra investigación siempre es histórica. Hace alusión a los distintos temas y enfoques desde los que se puede ver la historia: historia política, institucional, literaria, étnica, regional, militar, intelectual, social y económica. Expone las distintas opiniones que han tenido los investigadores sobre la visión de la historia como hechos o meramente como textos.

La cuarta parte, titulada "The physical remains", se centra en las disciplinas que se encargan del estudio de testimonios físicos de la antigüedad, en las que siempre hay nuevo material para trabajar. En el capítulo catorce, el autor comenta los límites que usualmente se les presentan a los arqueólogos en los trabajos de excavación, las perspectivas disciplinares y los nuevos intereses de este campo; guía, además, el aprendizaje a partir de los artefactos y la lectura de un informe arqueológico. El capítulo 15, dedicado a los estudios micénicos, destaca el descubrimiento de H. Schliemann y la importancia de Arthur Evans en el desciframiento de la Lineal B. Describe los problemas que se plantean en cuanto a este período, los que permanecen aún sin una respuesta clara. Para muchos, la historia de Grecia comienza en el período arcaico; sin embargo, recuerda DS, el lenguaje griego proviene del mundo micénico. El capítulo 16 alude a la numismática, ciencia que no solo se interesa por las características físicas de las monedas encontradas, sino también por el contexto en el que fueron descubiertas, ya que siempre nos dirá algo sobre las personas que las usaban. El autor explica los pasos por los que pasaba la confección de las monedas en la Antigüedad y los caminos actuales para su identificación y análisis. En este sentido, advierte la utilidad de la metrología y metalurgia, y de la relación entre monedas e historia y arte. También refiere a las publicaciones de numismática, orientando su lectura.

En "The written word" (título de la quinta parte), DS se ocupa de las ciencias encargadas de estudiar las palabras escritas en distintos soportes. La epigrafía, tratada en el capítulo 17, proporciona fuentes tanto lingüísticas como históricas, sociológicas y económicas. DS explica: a) formas de publicación; b) símbolos epigráficos; c) formas de letras y estilos de escritura; d) restauración de textos; e) métodos para conservar y trasladar una imagen: fotografía y squeezes (calcos). La papirología, tema central del capítulo 18, incluye diversos materiales como papiro, cerámica, madera y pergamino, por lo que sus límites con la epigrafía no están claros. Menciona la diferencia entre los papiros literarios y los documentales, y la importancia de las dos tareas de esta ciencia: lectura y evaluación. Para visualizar las convenciones del modo de brindar la información, ejemplifica con la lectura de un papiro. En el capítulo 19, en el que se encarga de la paleografía, expone una serie de fotos que facilitan la visualización de los distintos tipos de escritura en griego y latín. Las modificaciones de los caracteres dependen de los soportes utilizados; las abreviaturas varían según el lugar y el tiempo. El autor otorga relevancia a esta ciencia al admitir que mucho de lo que sabemos de la civilización grecolatina es gracias a las actividades de los paleógrafos. En el último capítulo de esta parte, además de referirse a los errores más comunes en relación a la lectura y el análisis de textos, se encarga de los pasos por los que debe pasar el editor de textos clásicos: a) ensamble de los manuscritos, luego de establecer su tradición; b) reflexión acerca de la preservación o no de las palabras del autor; c) indagación sobre lo que habría dicho el autor, para hacer correcciones.

La sexta parte, "The classics and related disciplines", se refiere a las disciplinas que se han ocupado de la cultura clásica, desde distintas perspectivas. En el capítulo que trata el arte (21), reflexiona sobre la historia del arte, la relación con la literatura y la cultura, cuestionando las fronteras entre lo que tradicionalmente se ha distinguido como high and low art, un arte  elevado, producido por artistas, y otro popular. Asimismo, caracteriza los propósitos de las distintas formas del arte: la arquitectura, la escultura (en piedra o bronce), la pintura mural, la pintura en mosaicos (que se hizo popular en la era macedónica) y la alfarería. El capítulo 22 se ocupa de la música y la danza, relevantes en la vida de los antiguos por su esencialidad en la religión, el teatro, la poesía y otras formas culturales. El autor explica las características métricas para cada tipo de poesía; en cuanto a la danza, menos documentada, se refiere a los intentos que se han hecho por reconstruirla a partir de pinturas. En el capítulo 23, dedicado a la ciencia y tecnología, aclara que es un campo olvidado que exige remontarnos a un tiempo en que las posibilidades, actualmente superadas, estaban abiertas; con esta aclaración, el autor se detiene en cada una de las ciencias que fueron objeto de estudio de los antiguos. Con respecto a la religión antigua, tratada en el capítulo 24, el interés actual reside en indagar qué creían los antiguos sobre los dioses (para lo que resulta relevante la mitología), por qué creían (en este aspecto, nos interesa el contexto sociológico) y cómo los afectaba (aquí cobran importancia los cultos y ritos). El autor dedica parte de su estudio a la adivinación, la magia, los cultos extranjeros, el judaísmo y el cristianismo. Advierte, muy razonablemente, que estos temas deben ser tratados desde la convicción de que lo religioso era más que una cuestión práctica para los antiguos. En el capítulo 25 diferencia el derecho romano del griego. El primero tenía solo una interpretación correcta, mientras que el segundo dependía de la habilidad del orador para convencer. Narra brevemente la historia del derecho romano, dedica una parte de su análisis a las cuatro partes del trabajo jurídico de Justiniano y describe los principales términos del vocabulario técnico. En el capítulo 26, describe brevemente las ciencias que, partiendo de las ciencias sociales, desarrollaron su propia metodología en el siglo XX y tienen un aporte para hacer a los estudios clásicos: sociología, antropología, economía y psicología.

La séptima y última parte se titula "The classics since antiquity". Al comienzo del capítulo 27 DS admite que no siempre es bueno que un fenómeno cultural sea materia de estudio universal, porque puede volverse algo extraño y obligatorio de aprender, como los estudios griegos y latinos, que perdieron la posición dominante en la escuela. Cada género tiene su propia historia y lo interesante no es tanto buscar las alusiones clásicas, sino ver cómo el autor tomó los modelos. Hay distintas teorías de recepción de textos, pero DS destaca la importancia de la estética de la recepción, de Jauss, ya que cambió por completo nuestra lectura: como el significado depende de la audiencia, el lector moderno tiene mayor libertad en la interpretación. En el capítulo 28, en que analiza biografías de estudiosos de la cultura clásica, DS nombra algunas controversias que se produjeron y que continúan en este campo y, ocupándose de la historia de la erudición clásica, evidencia que diferentes tradiciones de la historia producen distintas aproximaciones. El capítulo siguiente está dedicado a un intento ambicioso que siempre ha existido: el de reconstruir el mundo antiguo. Menciona el interés en el Renacimiento, período en que se dio el mayor esfuerzo de reconstrucción, y la invención de la ópera, como el esfuerzo más sorprendente de reconstrucción del arte clásico. Uno de los apartados lo dedica al problema arqueológico: ¿hay que dejar las ruinas en el estado en que se las encontró o restaurarlas como podrían haber sido? Por otra parte, alude a la fabulosa reconstrucción computarizada. Cualquier esfuerzo que se haga por imitar lo clásico, admite, será insuficiente: aunque sea una reconstrucción fiel, nunca sabremos el efecto que generaba en los clásicos. Por último, el capítulo final se ocupa de la traducción. Puesto que no existe ninguna traducción completa, el traductor debe escoger qué características desea traducir. Asimismo, debe tener en mente qué tipo de texto está traduciendo, para qué y para quién. El tipo de traducción dependerá de la finalidad.

Esta obra cumple cabalmente con los propósitos de su autor: amplía el horizonte y ofrece una visión general, pero no superficial, de las disciplinas que se ocupan de este campo. Los ejemplos ayudan a una mayor comprensión; el estilo didáctico y el trato familiar con el lector favorecen la lectura; la mención de las fuentes y recursos facilitan la profundización de cada tema; y la fascinación que DS manifiesta por los estudios clásicos, impulsa a la investigación. El manual, en suma, incluye lo que hay que saber y alienta a continuar, críticamente, un camino propio.

Constanza Filócomo

Universidad Nacional del Sur

constanzafilocomo@gmail.com

Fecha de recepción: 23-11-11
Fecha de aceptación: 24-11-11