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Sociedad y religión

versión impresa ISSN 0326-9795versión On-line ISSN 1853-7081

Soc. relig. vol.30 no.55 Ciudad Autónoma de Buenos Aires set. 2020

 

Temático

¿En qué y en quiénes confiamos? opiniones políticas y autonomía individual en la Argentina actual?*

What and who do we trust? Political views and individual autonomy in Argentina today

Gabriel Levita1 

Matías Javier Aparicio2 

Luis Donatello3 

1CONICET / UNLa

2CEIL-CONICET

3CEIL-CONICET / UBA /UNL

Resumen

Este artículo analiza los niveles de confianza institucional y el grado de acuerdo en torno a afirmaciones ligadas a la religión, la sexualidad y el rol del Estado en la Argentina actual. A partir de su cruce con variables sociodemográficas –sexo, edad, nivel educativo y región- y con posturas acerca de la legalización del aborto y las drogas, indaga en imaginarios y representaciones que expresan tensiones ideológicas subyacentes. Para ello utiliza los datos de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. El análisis muestra que quienes tienen un mayor nivel educativo y son más jóvenes confían menos y quienes tienen un menor nivel educativo y mayor edad confían más en general en todas las instituciones. Asimismo, quienes se oponen a la legalización del aborto y las drogas tienden a confiar más en general y a hacerlo más en instituciones ligadas al orden y a la seguridad y quienes apoyan su legalización confían menos y lo hacen más en instituciones políticas. Por su parte, las opiniones sobre temas de religión y sexualidad permiten hablar de tensiones ideológicas antes que de perfiles cerrados.

Palabras clave confianza institucional; religión; sexualidad; ideología

Abstract

This article analyzes institutional trust levels and the agreement on statements about religion, sexuality and the role of the State in nowadays Argentine. It takes into account socio-demographic variables –sex, age, education and region- and with positions on abortion and drugs-, in order to look into imaginaries and ideological tensions. With this aim it uses data from Second National Survey on Religious Beliefs and Attitudes in Argentina. Results show that young people with a higher educational level trust less in all institutions, while older and less-educated people trust more. Besides, those who oppose abortion and drugs legalization have higher trust levels in general and specifically in institutions related with order and security. For their part, those in favor trust less and have more confidence in institutions related to politics. Finally, opinions on religion and sexuality make more reasonable to talk about ideological tensions rather than closed profiles.

Keywords institutional trust; religion; sexuality; ideology

Confianza institucional y tensiones ideológicas

¿En qué y en quiénes confían los habitantes de la Argentina? ¿Qué opiniones tienen sobre asuntos controversiales ligados a la desigualdad social y a la autonomía del individuo? ¿Qué tipo de tensiones ideológicas subyacen bajo estas actitudes? ¿Cuál es el peso de lo religioso en su definición? Partiendo de los datos producidos por la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina analizamos los niveles de confianza institucional y el grado de acuerdo en torno a afirmaciones ligadas a la religión, la sexualidad y el rol del Estado. Exploramos de forma preliminar las creencias y representaciones de los encuestados, diferenciándolos por sexo, edad, nivel educativo y región del país en que habitan. Además, indagamos sobre las actitudes frente a la legalización del aborto y de las drogas para comprender más profundamente estos posicionamientos.

La confianza en tanto objeto de estudio ha sido abordada desde múltiples disciplinas. Entre las que trabajan esta categoría como un fenómeno institucional se encuentra la sociología (Lewicki y Benedict, 1996). Autores como Georg Simmel (1986) o Niklas Luhmann (1996) pueden citarse a la hora de pensar algunos de los modos en las que esta categoría ha sido explorada, más allá de las producciones contemporáneas que discurren por un debate centrado en las categorías de confianza social, interpersonal y política, entre otras.

Para articular las nociones de confianza y religión podemos retomar tanto las clásicas referencias a Émile Durkheim (1968: 273) como los trabajos de Roger Peyrefitte (1996) o producciones más recientes, en las que se pone en dialogo directo la confianza institucional y el rol de las creencias y valores (Zubleta, Delfino y Fernández, 2007). En esa línea, la confianza institucional es una variable que va de la mano de cambios políticos y económicos que acontecen en el país (Beramendi, Delfino y Zubieta, 2016).

A su vez, la confianza puede considerarse como un indicador de perfil ideológico, en la medida en que se tengan en cuenta algunos pares binarios propios de la filosofía política como tradición/modernidad, conservadurismo/progresismo, autoritarismo/democracia. Por otro lado, el acuerdo en torno a las afirmaciones nos permite hacer un análisis ligado a las formulaciones clásicas de dicho terreno de reflexión. Buena parte de las tensiones políticas de la modernidad y especialmente del siglo XX, podían definirse en torno al par libertad/igualdad (Sartori, 2012). De este modo, quienes se orientaban más al primer eje podrían identificarse con posturas liberales y republicanas, mientras que los segundos con opciones socialistas o populistas. De un modo más actual, Anthony Giddens (1991) reformula esto en su caracterización de las políticas de la vida a partir de la oposición entre autonomía/heteronomía del sujeto. Las tensiones, en este punto, se desplazan entre quiénes están a favor o en contra de una mayor capacidad de optar libremente. En paralelo, autores como Norberto Bobbio (2014) se concentraron específicamente en el eje de la tensión igualdad/desigualdad, pudiendo caracterizar como de izquierda a quienes se manifiestan en favor de la primera, mientras que en el segundo polo nos encontramos con algo propio de las derechas.

Así, las múltiples tensiones ideológicas que existen en toda sociedad pueden esquematizarse, entre diversas posibilidades, a partir de dos ejes/dimensiones. Primeramente, el que opone a quienes están más a favor de la autonomía del sujeto y quienes están más en contra. En segundo lugar, el de quienes consideran más tolerable la existencia de desigualdades económicas y el de quienes se oponen más fuertemente a ellas.

El trabajo cuenta con tres secciones y unas conclusiones. La primera de ellas analiza los niveles de confianza institucional de los habitantes de la Argentina. La segunda aborda la confianza en las instituciones a partir de las posturas de los entrevistados frente a la legalización del aborto y del consumo de drogas. La tercera indaga en la postura de los entrevistados frente a un conjunto de afirmaciones acerca de la religión, la sexualidad y el rol del Estado. Finalmente, las conclusiones recapitulan los principales hallazgos y reflexionan sobre la dificultad de pensar en perfiles ideológicos cerrados.

Consideraciones metodológicas

Este artículo trabaja con el dataset Mallimaci, Esquivel, Giménez Béliveau & Irrazábal (2019) Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. El mismo es producto de una encuesta probabilística realizada en Argentina (total país) durante agosto-septiembre de 2019. El universo en estudio es la población de la República Argentina de 18 años o más, residente en localidades o aglomerados urbanos con al menos 5.000 habitantes según Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. Se seleccionaron 2421 casos mediante una muestra polietápica. La primera etapa, con 89 localidades/aglomerados como unidades primarias de muestreo, combinó estratificación (atendiendo a la región y el tamaño de las localidades) y selección de aglomerados urbanos intra-estrato mediante azar sistemático con probabilidades proporcionales al tamaño (PPT). En la segunda etapa, la selección de las unidades de muestreo (radios muestrales) dentro de las localidades seleccionadas se realizó mediante azar sistemático (ordenamiento a partir de indicadores de nivel socioeconómico) con PPT (atendiendo a la cantidad de población) y asignación igual por radio censal. Una vez elegidas las áreas de trabajo, se realizó el relevamiento y selección sistemática de las viviendas particulares (tercera etapa). Para la selección de las unidades últimas de muestreo (cuarta etapa) se recurrió a cuotas de sexo y edad según parámetros poblacionales. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019. Se trabaja con un margen de error del +/- 2% para un nivel de confiabilidad del 95%. El alcance del estudio es la República Argentina (total país). Al tratarse de una encuesta probabilística polietápica, que combina estratificación por región y tamaño de ciudad y selección mediante azar sistemático (con PPT), los datos son extrapolables a la población general atendiendo al margen de error.

La investigación se realizó en cumplimiento de los lineamientos para el comportamiento ético en las ciencias sociales y humanidades del CONICET (resolución 2857/2006), la Declaración de Helsinki (versión Fortaleza 2013), la Declaración de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO y la legislación y pactos de derechos humanos vigentes en Argentina. La participación de la encuesta fue voluntaria. Se aplicó el consentimiento informado, explicando a las personas que participaron del estudio los objetivos y los beneficios esperados. Los datos relevados se utilizan con fines estadísticos garantizando la confidencialidad y el anonimato, de modo que no pueden identificarse a las y los entrevistados.

En este artículo trabajamos con las variables de nivel de confianza en instituciones, grado de acuerdo en torno a una serie de afirmaciones y postura frente al aborto y frente a las drogas. Consideramos asimismo las variables sexo, grupo etario, nivel educativo y región de residencia.

Los habitantes de la Argentina y la confianza en las instituciones

Si tomamos los promedios generales del puntaje de confianza que los entrevistados asignan a diversas instituciones –10 representa una confianza total y 1 una absoluta falta de confianza- apreciamos que las Universidades se destacan como la institución en la cual los habitantes de la Argentina depositan los mayores niveles de confianza. Luego le siguen con pocas diferencias entre sí las organizaciones estatales –Fuerzas Armadas, Policía, Congreso, Poder Judicial-, las instituciones religiosas o sus figuras –Iglesia Católica, Papa Francisco, Iglesias Evangélicas- y los Medios de Comunicación. Finalmente, cierran con los niveles más bajos instituciones eminentemente políticas como los Sindicatos, los Partidos Políticos y las Organizaciones Piqueteras.

Tabla 1 Nivel de confianza (en %) 

Base: 2421 casos. Fuente: Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. & Irrazabal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).

Al observar con mayor detenimiento los valores totales de confianza para el país, con la excepción de las universidades, las instituciones y personalidades siguen un patrón similar: concentran el mayor porcentaje de respuestas en la opción que se corresponde con el menor nivel de confianza (1), acompañado por una concentración de opiniones en un punto medio de valoración (5). Para el resto de las opciones no se registra una variación mayor a los diez puntos porcentuales. Las principales diferencias se registran en el punto de menor confianza (1) donde se observa una amplitud que llega a casi los 30 puntos porcentuales. Lo que polariza las posiciones es la ausencia mínima de confianza en una institución más que las fluctuaciones que se registran en el resto de las valoraciones.

A la hora de realizar una lectura por sexo, en líneas generales no destacan diferencias sustantivas con los datos presentados en el apartado anterior. Tanto para la iglesia católica como para las evangélicas, el papa Francisco, las universidades, el Poder Judicial, los partidos políticos, organizaciones piqueteras, la policía, las Fuerzas Armadas y los sindicatos, las respuestas no van más allá de una diferencia de un punto porcentual. Las únicas excepciones a esta regularidad se registran en el caso de la confianza en el Congreso y en los medios de comunicación. Contra el 10,8% y 11,2% de personas de sexo femenino que indicaron un nivel de confianza en el Congreso de 6 y 7 puntos, aquellos de sexo masculino presentaron valores de 7,8% y 7,9%. En lo que refiere a los medios, los varones aventajan a las mujeres por un 6,3%: mientras el 14,4% de las estas últimas indicó poseer un nivel de confianza 1 en esta institución, el 20,7% de los primeros se inclinó por la mínima valoración posible; a partir de la valoración de 5 puntos y hasta alcanzar la máxima confianza de 10 puntos, las mujeres muestran mayores niveles de confianza en los medios de comunicación, superando a los varones en todos los casos por un mínimo de dos puntos.

Al analizarlo por grupo etario, emerge una primera consideración: las personas más jóvenes y las de mayor edad son aquellas que más confían en las instituciones. Esta confianza está polarizada. El segmento de 18 a 29 años presenta valoraciones positivas superiores a la media en el caso de la confianza depositada en el Congreso (4,9%), el Poder Judicial (4,6%), los partidos políticos (3,2%), las organizaciones piqueteras (2,9%), los sindicatos (4,0%) y en las iglesias evangélicas (4,5%). El grupo de 65 y más años lidera los niveles de confianza para la iglesia católica (6,6%), el papa Francisco (6,0%) y las iglesias evangélicas (4,6%) así como el caso de la policía (5,2%), las Fuerzas Armadas (6,0%) y los medios de comunicación (5,9%), pero se encuentra dentro de los márgenes de error de la encuesta. Un grupo centrado en instituciones políticas y el otro con la mira puesta en las fuerzas de seguridad y espacios socioreligiosos.

En cuanto al nivel educativo, para todas las instituciones y figuras analizadas en este artículo, los niveles de confianza de aquellos sin estudios o con estudios primarios superan el promedio total de confianza, mientras que entre los grupos con mayores estudios los niveles de confianza disminuyen. La división que se registraba en el párrafo anterior entre instituciones políticas y fuerzas armadas/espacios socio-religiosos no se registra aquí.

Finalmente, al concentrarnos en la región, es difícil encontrar rasgos significativos. En todo caso, el dato más relevante remite al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que aparece como la región con menores niveles de confianza en general. Para los casos del papa Francisco y de la iglesia católica, la Patagonia es la región con menores niveles de confianza (un 4,5 para la iglesia católica en la Patagonia contra un 4,7 de AMBA y un 4,5 de confianza en el Papa en Patagonia contra un 4,8 en AMBA); piqueteros es la única institución en la que AMBA se presenta como la región con mayores niveles de confianza (2,7). Para el resto de las instituciones el Área Metropolitana cuenta en todos los casos con el menor nivel de confianza en cada una de ellas. Con la excepción de la comparativamente mayor confianza depositada en los piqueteros, AMBA presenta en todo momento niveles de confianza menores al promedio total que cada institución posee.

En suma, podemos observar una serie de rasgos significativos en torno a la confianza institucional en la Argentina actual. En primer lugar, en un marco de cuestionamiento generalizado a las instituciones, las universidades poseen un lugar comparativamente mejor ponderado en las representaciones de los entrevistados. En segundo término, la franja etaria presenta datos interesantes. Los más jóvenes (18 a 29 años) tienden a confiar menos aunque, al hacerlo, creen más en las instituciones políticas (partidos políticos, sindicatos, piqueteros). Por su parte, los mayores (65 y más años) manifiestan una consideración más positiva hacia el mundo religioso y a las fuerzas de seguridad. En tercer lugar, parecería que quienes tienen mayores niveles de estudios, desconfían más de las instituciones y viceversa: quienes tienen una escolarización menor confían más.

Aborto, drogas y confianza en las instituciones

Al analizar los niveles de confianza en las instituciones según la postura de los entrevistados acerca del aborto, encontramos diferencias significativas. Como muestra la tabla 2, quienes afirman que el aborto debe estar prohibido en todos los casos tienen un mayor nivel de confianza que la media general en las Iglesias Evangélicas (+1,7), en la Iglesia Católica (+0,55) y en las Fuerzas Armadas (+0,55). En relación a los dos primeros casos, ambas instituciones religiosas han mantenido una postura contraria a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. La oposición más férrea por parte de grupos evangélicos y su intensa militancia en contra del proyecto de ley tratado por el Congreso en 2018 se reflejan en la mayor confianza señalada.

Por su parte, las Fuerzas Armadas, junto con otras instituciones que también tienen una valoración levemente superior al promedio entre los opositores al aborto, como la policía (+0,35) y el Poder Judicial (+0,32), reflejan en los tres casos instituciones jerárquicas en donde el principio de autoridad es cardinal y que son, por su historia y por su constitución, esencialmente conservadoras.

Resulta interesante que, si bien la iglesia católica y el papa Francisco tienen niveles similares de confianza para la población en general (5,38 y 5,37, respectivamente), entre quienes se oponen a la legalización del aborto la confianza en Francisco es ligeramente menor: 5,52 frente a 5,92 de la Iglesia. Esto permite hipotetizar acerca de las diferencias y tensiones entre las instituciones y las personas que las dirigen. De hecho, el mayor nivel de confianza en el Papa se encuentra entre los que afirman que el aborto debe estar permitido sólo en algunas circunstancias (5,65).

En la vereda opuesta, quienes consideran que las mujeres deben tener derecho a un aborto siempre que lo decidan tienen un mayor nivel de confianza que la media en las organizaciones piqueteras (+0,50) y, en menor medida, en los partidos políticos (+0,43), en los sindicatos (+0,32) y en las universidades (+0,21). Es decir que los que sostienen esta postura confían más en instituciones que son, por definición, ámbitos centrales de militancia política.

Tabla 2 Nivel de confianza promedio según opinión con respecto al aborto 

Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. &Irrazabal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).

La confianza en las instituciones de acuerdo a la postura sobre la legalización de los estupefacientes, arroja diferencias similares respecto a la media general, tal como se aprecia en la tabla 3. Quienes afirman que las drogas deben estar prohibidas siempre tienen un mayor nivel de confianza que la media en las iglesias evangélicas (+1,02), en las Fuerzas Armadas (+0,73) y en la iglesia católica (+0,71) y también en la policía (+0,48) y en el Poder Judicial (+0,25), mientras que los que sostienen que todas las drogas deberían estar permitidas tienen un mayor nivel de confianza que la media en las organizaciones piqueteras (+0,83).

Nuevamente, el Papa posee una confianza menor que la Iglesia Católica entre quienes se oponen a cualquier tipo de legalización y cosecha la mejor valoración entre los que tienen algún tipo de postura intermedia: en este caso, los que piensan que la marihuana debería estar legalizada para uso medicinal.

La confianza en los medios de comunicación también aparece afectada por estos dos clivajes. Los que se oponen al aborto y a las drogas los valoran más que el promedio de la población (+0,52 y +0,56, respectivamente), mientras que los que están a favor de la legalización de ambas cosas los valoran menos (-0,98 y -0,93, respectivamente).

Tabla 3 Nivel de confianza promedio según opinión con respecto a las drogas 

Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. &Irrazabal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).

Ahora bien, como muestra el análisis de correspondencias1 de la figura 1, quienes tienen las posturas más proclives a la legalización de las drogas (todas o solo la marihuana) son también quienes están más a favor del aborto siempre que la mujer lo decida y, en el otro extremo, quienes tienen las posturas menos proclives a la legalización de los estupefacientes (prohibirlos todos o permitir la marihuana únicamente con fines medicinales) son también quienes consideran con mayor frecuencia que el aborto debe estar siempre prohibido. Las posiciones intermedias también se encuentran muy cerca: los que están a favor del aborto en determinadas circunstancias y los que acuerdan con el uso legal de la marihuana con fines medicinales. En otras palabras, hay una relación positiva entre las posiciones más proclives a la legalización del aborto y las más inclinadas a legalizar total o parcialmente las drogas, por un lado, y entre las posiciones más contrarias a las drogas y las más opuestas al aborto, por el otro.

Estos dos polos reflejan también niveles de confianza distintos respecto no ya de cada institución en particular, sino de las instituciones en general. Cuanto más cerca se está de una posición contraria a la legalización del aborto y de las drogas, más se confía en las instituciones, con promedios +0,3 y +0,31 puntos, respectivamente. Por el contrario, cuantos más cerca se está de las posturas a favor de ambas legalizaciones, menos se confía en las instituciones en promedio: -0,41 y -0,64 puntos respectivamente.

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. & Irrazabal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).

Figura 1 Opiniones respecto a las drogas y respecto al aborto 

Recapitulando: en líneas generales, los que se oponen al aborto y a las drogas valoran más a las instituciones religiosas y a las encargadas del orden y la seguridad. Por su parte, los que apoyan tanto la legalización del aborto como de las drogas tienen una menor confianza en las instituciones en general, pero valoran más, comparativamente, las organizaciones políticas: piqueteros, partidos y sindicatos.

Religión, sexualidad y rol del Estado

Frente a un conjunto de afirmaciones que pueden utilizarse para establecer perfiles ideológicos hemos agrupado los resultados según los pares tradicionales de la teoría política: igualdad/libertad. Pero al mismo tiempo hemos traducido esto a términos más actuales. De este modo, en la tabla 4 discriminamos entre afirmaciones que cuestionan la desigualdad económica, mientras que otras son acordes con su naturalización.

Tabla 4 Postura frente a las afirmaciones en % 

Base: 2421 casos. Fuente: Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. &Irrazabal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).

En términos generales, el cuadro dificulta establecer regularidades en torno a posiciones que nos hablarían de personas con perfiles definidos. Así como más de la mitad de la población está a favor de los subsidios al desempleo y una amplia mayoría está a favor de la gratuidad de la enseñanza superior, una importante cantidad de entrevistados apuesta al control migratorio que considera que los planes sociales fomentan la vagancia. Análogamente, las cifras de aprobación de la posibilidad de que las parejas LGTB adopten niños son altas, también lo son las de quienes rechazan la sanción del aborto. Un tercio de la población cuestiona el matrimonio igualitario. Pero también existe una amplia mayoría que objeta que el rol de la mujer tenga que ser doméstico. Otro tanto sucede con el rechazo hacia los partidos confesionales. Es decir, una mirada superficial, nos habla de una sociedad que expresa representaciones conservadoras en relación a tópicos como el control migratorio o que, incluso, muestra una significativa aceptación a priori de la pena de muerte. Esto se entrecruza con esa visión caricaturesca como una importante aceptación de los derechos LGTB. Existen importantes sectores sociales que cuestionan la posibilidad de que las mujeres decidan sobre su cuerpo, pero que al mismo tiempo reniegan de figuras patriarcales como la reclusión de ellas en el hogar o que descree de la posibilidad de partidos religiosos. Y que, salvo una minoría, no considera que exista ninguna superioridad del hombre sobre la mujer.

Veamos entonces cómo se distribuyen estas opiniones. En relación a las afirmaciones que cuestionan la desigualdad económica –Nº 1 y 2-, ante la posibilidad de que el “Estado otorgue un ingreso a los que no tienen trabajo”, en las opiniones favorables concuerdan varones (53,4%) y mujeres (54,9%). Algo análogo sucede con quienes se oponen. Sin embargo, las posturas varían con la edad: mientras que los entrevistados de 18 a 29 años se manifestaban a favor en un 58 %, la aprobación va descendiendo a un 48,6% en el segmento 65 años y más. Al mismo tiempo, presenta una alta frecuencia en quienes no poseen estudios (sin estudios, 71%), contra el porcentaje de aprobación de las personas con estudios primarios (56%). Del mismo modo, la aprobación más alta está en el AMBA con un 58,1% contra la Patagonia con un 49,7%.

Si vemos quiénes opinan favorablemente sobre la gratuidad de la educación superior pública, tenemos a la mayoría de la población, con lo cual es difícil establecer diferencias en las dimensiones mencionadas. En todo caso, hay una baja de aprobación al respecto por parte del 96% de aquellos que tienen entre 18 a 29 años a un 87,8% en el segmento 65 años y más.

¿Se repiten estos rasgos en las otras preguntas? Si vamos a las opuestas, las que justifican la desigualdad económica –Nº 3 y 4-, podemos obtener elementos para evaluar este enunciado. Al tomar a quienes consideran que “los planes sociales fomentan la vagancia”, tenemos que la relación se mantiene. La diferencia en términos de sexo es mínima: una media de 58% en las mujeres contra un 60% de los hombres. Sin embargo, se oponen a la afirmación un 50% de quienes tienen de 18 a 29 años mientras que para el grupo de 65 años y más los valores son del 74,1%. Un rasgo notable al respecto es que mientras el 65% de los sin estudios la aprueba, sólo lo hace el 43% de universitarios. Y, en términos de región, el 78% de los habitantes del NOA (noroeste argentino) adhiere a esta representación, contra el 54,8% de la Patagonia. En cuanto al control migratorio, si bien supone una amplia mayoría en todas las categorías, sus mayores adeptos son quienes tienen de45 a 64 años (76,3%) seguidos por los del grupo de 65 y más años(un 75,3%) y quienes tienen estudios primarios (78,7%) o directamente no tienen estudios (sin estudios, 77,9%). Asimismo, la actitud negativa hacia los inmigrantes es alta en todo el país, y su porcentaje más alto se da dentro del NOA (80.8%). De este modo, surge el interrogante sobre cómo se manifiestan las cosas en los otros ejes.

Al enfocarnos en las preguntas proclives a una mayor autonomía del sujeto –Nº 5 y 6-, observamos que el sexo empieza a ser una variable que incide en las respuestas formuladas. El 64,8% de las mujeres está a favor de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales contra el 57,5% de los hombres. Sin embargo, sigue siendo en la edad donde se presentan más diferencias: el 76,5% de quienes tienen entre 18 a 29 años concuerda, descendiendo concomitantemente la aprobación en función de la edad al 36,6% en el segmento de 65 años y más. Aquí el máximo nivel de estudios también muestra diferencias significativas: la menor aceptación se da en los sin estudios (un 33,8%) frente a quienes los poseen en el nivel terciario y universitario: un 71,8% y un 67,9% respectivamente. En términos de región, el NOA es donde se da la menor aprobación: un 44% de sus encuestados.

Para complementar esta apreciación debemos ir a la pregunta sobre la opinión sobre la sanción legislativa de la ley de aborto. Es importante ver cómo se compone el 45,2% que está en contra. Son el 48,1% de las mujeres entrevistadas, frente al 41,8%de varones. El mayor porcentaje sigue dándose en las personas de 65 años y más: el 54,6% frente al 40,4% de los que tienen entre 45 y 64 años, y en las personas sin estudios (el 60,3%). El NOA con un 75,7% de su población en contra lleva la delantera.

Finalmente, podemos ir al eje de opiniones contra la autonomía del sujeto –Nº 7, 8, 9, 10 y 11-. Quienes están a favor de la pena de muerte frente a delitos graves son mayoritariamente: varones (52,9%), en la franja etaria de los 30 a 44 años, quienes poseen sólo estudios primarios (59%) y tienen más incidencia en el NOA (61,8%). Luego, la minoría de quienes sostienen que el hombre es superior a la mujer y que por ende, esta debe quedarse en la casa poseen más frecuencias en: los varones (10,8%), de 65 años y más (17,3%), en los sin estudios (35,8), y en el NOA (17,1%). A su vez, aquella minoría más significativa que la otra, que sostiene que el rol natural de la mujer está en el hogar y el cuidado de sus hijos, está constituida mayoritariamente por hombres (10,8% del total), mayores de 65 años (17,3 % de dicho grupo etario) y su incidencia geográfica es más marcada en el NOA (35,8%). En cuanto a otro grupo minoritario, mayor a las otras dos dado que constituye un tercio de la población, que sostiene que el único matrimonio válido es el heterosexual, tenemos que es una opinión más fuerte en varones (39,8% del total), en los mayores de 65 años (62,3 % del total), entre quienes no tienen estudios (72, 4% de los ubicados en dicha categoría) y son más preponderantes en el NEA (noreste argentino) (59,3% de los que habitan dicha región). Finalmente, en la minoría que sostiene que debe haber partidos políticos encabezados por líderes religiosos (13,4% de la población), vemos que su distribución más marcada se da del siguiente modo: son un 15,2% de varones, un 14,3 % de quienes tienen entre 45 y 64 años, son un 23,7% sin estudios, y un 24,2% de los que habita en el NOA.

Recapitulando, esta somera lectura no nos da indicios acerca de la existencia de perfiles ideológicos claros, sino más bien nos habla de tensiones que existen en ejes conceptuales como el de la igualdad/desigualdad y el de la mayor/menor autonomía del individuo. Sin embargo, vemos algún esbozo de lo que podría ser un perfil conservador tanto en lo que respecta a la desigualdad económica como en cuestiones atinentes a la autonomía del sujeto. Este se encuentra centrado en un grupo de personas que se presenta con más frecuencia entre los mayores de 65 años, sin estudios, con cierta preeminencia masculina y con una localización más frecuente en el NOA. Aun así, la distribución porcentual no es una evidencia suficientemente fuerte.

Conclusiones

El análisis de los indicadores trabajados no permite la formulación de perfiles ideológicos en sentido estricto, ya que la superposición de posturas y actitudes en principio contradictorias se registra con demasiada frecuencia, especialmente al centrarnos en las opiniones. Pensar estos posicionamientos a partir de los ejes de la autonomía del sujeto y la desigualdad económica resulta menos ambicioso, pero más efectivo a la hora de comprender la complejidad de estos imaginarios.

No obstante, los niveles de confianza institucional sí muestran ciertas regularidades y asociaciones que permiten vincular, por un lado, un mayor nivel educativo y una menor edad a una confianza más baja y, por el otro, una menor educación y una mayor edad a una confianza más elevada en todas las instituciones. Aún así, existen ciertas excepciones, ya que por ejemplo los más jóvenes presentan mayores niveles de confianza en las instituciones políticas, mientras que el grupo de 65 y más años presenta una fuerte valoración de las instituciones religiosas y aquellas asociadas a las fuerzas de seguridad.

Finalmente, la postura en relación al aborto y las drogas constituye un clivaje claro: quienes se oponen a la legalización de ambas cosas tienden a confiar más en general y a hacerlo más en instituciones ligadas al orden y a la seguridad y quienes apoyan la legalización de las dos cuestiones confían menos y lo hacen más en instituciones de militancia política.

De esta manera, podemos concluir afirmando que la ausencia de perfiles ideológicos definidos no solo no impide analizar las tensiones subyacentes a las visiones del mundo y de los asuntos públicos, sino que incluso permiten ver toda su complejidad y sus contradicciones en una sociedad diversa y cambiante en la que los individuos cuentan y asumen sus posturas de manera activa y creativa.

Referencias bibliográficas

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*Resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina. Directores: Mallimaci, F., Esquivel, J.C. y Giménez Béliveau, V. Proyecto financiado por Mincyt (EX-2018-25178903- APNDDYGD#MCT - Resolución Nº 825/18. Segunda encuesta sobre creencias y actitudes religiosas de la Argentina) en el marco del Programa Sociedad, Cultura y Religión del CEIL CONICET.

1El análisis de correspondencias simples describe la relación entre dos variables y sus categorías graficando dicha relación en un espacio de pocas dimensiones. Cada una de estas últimas está construida a partir de los valores registrados y explica, a su vez, el comportamiento de las dos variables.

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