SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número45Deconstruir la profesión académica: tendencias globales y figuras históricas: Una exploración de las biografías académicas de profesoras universitarias“Aprendo lo que se me canta”: Niños/as frente a diversas propuestas de construcción de conocimiento índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Propuesta educativa

versión On-line ISSN 1995-7785

Propuesta educativa (Online)  no.45 Ciudad Autonoma de Buenos Aires mayo 2016

 

ARTÍCULOS

Revistas académicas e investigación educativa en Argentina: Situación actual y perspectivas futuras

 

Jorge M. Gorostiaga*, Mariano I. Palamidessi**, Claudio Suasnábar***

* Dr. en Análisis Social y Comparado de la Educación, University of Pittsburgh; Investigador Adjunto CONICET; Prof. Titular de la Universidad Nacional de San Martín; Profesor de Posgrado de la Universidad Torcuato Di Tella. E-mail: jorgegoros@gmail.com
** Dr. en Educación, Universidade Federal de Rio Grande do Sul; Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Uruguay. E-mail: marianopalamidessi@yahoo.com.ar
*** Dr. en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Argentina; Prof.-Investigador de la Universidad Nacional de La Plata, Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Argentina. E-mail: csuasnabar@gmail.com


Resumen

El campo de producción de conocimiento educativo en la Argentina puede ser caracterizado como un espacio con bajos niveles de comunicación y coordinación internas que, a su vez, ha experimentado en las últimas tres décadas un significativo proceso de expansión y diversificación. El objetivo de este artículo es brindar una descripción de las revistas académicas del campo de la educación y analizar en qué medida las características de esas publicaciones expresan -y a la vez refuerzan- algunos de los rasgos fundamentales de la investigación educativa en la Argentina. Esta problemática se inscribe en los procesos de "disciplinarización" de un campo de conocimiento, donde uno de los principales atributos es la conformación de redes y circuitos de comunicación.

Palabras clave: Argentina; Investigación educativa; Publicaciones científicas; Revistas académicas.

Abstract

The field of educational knowledge production in Argentina can be characterized as a space with low levels of internal communication and coordination, which, at the same time, has experienced a significant process of expansion and diversification during the last three decades. The objective of this article is to offer a description of academic journals in the field of education and to analyze to what extent the features of these publications express –and reinforce—some the main characterisitics of education research in Argentina. This problematic is part of the processes of "disciplinarization" of a field of knowledfe, which involves as one of its main components the conformation of communication networks and circuits.

Keywords: Argentina; Education research; Scientific publications; Academic journals.


 

1. Introducción

El campo de producción de conocimiento educativo en la Argentina puede ser caracterizado como un espacio con bajos niveles de comunicación y coordinación internas que, a su vez, ha experimentado en las últimas tres décadas un significativo proceso de expansión y diversificación. Sus rasgos más destacables incluyen: a) concentración de la producción en las regiones metropolitana y centro del país; b) desiguales niveles de desarrollo de las áreas disciplinares; c) escaso intercambio con otros campos de conocimiento y con ámbitos internacionales; d) existencia de pocos espacios institucionalizados de comunicación, intercambio y validación de productos intelectuales (congresos, encuentros); e) insuficiente atención al mantenimiento y desarrollo de estándares de calidad para la producción de los conocimientos aceptados como legítimos (Palamidessi, Suasnábar y Galarza, 2007; Palamidessi, Gorostiaga y Suasnábar, 2014). El objetivo de este artículo es brindar una descripción de las revistas académicas del campo de la educación y analizar en qué medida las características de esas publicaciones expresan -y a la vez refuerzanalgunos de los rasgos fundamentales de la investigación educativa en la Argentina1. Esta problemática se inscribe en los procesos de "disciplinarización" de un campo de conocimiento (Hofstetter y Schnewly, 2004; Becher, 1989), donde uno de los principales atributos es la conformación de redes y circuitos de comunicación2. A la vez, reconocemos que la investigación educativa constituye un terreno heterogéneo, estructuralmente imbricado con las cambiantes demandas del poder estatal y por las disputas por orientar y regular las prácticas pedagógicas.
El artículo está organizado en tres partes. La primera sección introduce una breve discusión sobre cómo se ha conformado en Argentina el campo de la producción de conocimiento en educación en las últimas tres décadas. A continuación, se describe una serie de particularidades de las revistas académicas para el período 1990-2014 en base a los hallazgos de dos estudios previos (Palamidessi y Devetac, 2007; Gorostiaga, Funes y Cueli, 2015)3. La siguiente sección profundiza en el análisis de la relación de esos rasgos con las características estructurales del campo. Las conclusiones presentan algunas proposiciones sobre el rol que las revistas podrían jugar en la dinamización de las actividades profesionales y la discusión pública de la educación y, en particular, en la consolidación de la investigación educativa.

2. El campo de producción de conocimiento especializado en educación en Argentina

Desde el retorno a la democracia en 1983, el campo de producción de conocimiento especializado en educación en Argentina ha experimentado una importante transformación vinculada a cambios en los escenarios nacional e internacional. En el plano internacional, se destaca, por un lado, la expansión de la educación superior y el escenario tematizado como sociedad de la información que han incrementado las presiones sobre los campos nacionales de producción intelectual, y por otro, el procesamiento electrónico de textos, que ha producido un explosivo incremento y democratización de las publicaciones que vehiculizan bases de datos, estudios, investigaciones, experiencias o ensayos. A nivel nacional, desde mediados de la década de 1980 se produjo la normalización de las universidades nacionales, que implicó el re-inicio de actividades de investigación que habían sido clausuradas por la dictadura, y la revitalización en el ámbito educativo del debate político –con la realización del Congreso Pedagógico Nacional– y académico –a través de la acción de instituciones como la Asociación de Graduados en Ciencias de la Educación, la sede Argentina de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y las propias universidades nacionales (Isola, 2014)-.
Durante la década de 1990 el sistema educativo argentino vivió un proceso de reforma que comenzó con la descentralización de los servicios educativos de nivel secundario y terciario no universitario a las provincias. En 1993, la Ley Federal de Educación modificó las formas de gobierno y la estructura de niveles y ciclos, actualizando los contenidos curriculares e implementando un sistema de evaluación de la calidad de la educación. Por su parte, la Ley de Educación Superior (1995) promovió la construcción de nuevas formas de gestión y coordinación del sistema, a través de la creación de organismos como la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), y nuevos mecanismos de asignación de recursos. Otros elementos destacables fueron la creación de un número importante de universidades públicas y privadas, la explosión de la oferta de posgrados y la implementación del Programa de Incentivos a la Investigación del Ministerio Nacional de Educación que otorga un plus salarial a los docentes de universidades nacionales que realizan tareas de investigación (Krotsch, 2001). En relación con el sistema de ciencia y tecnología, cabe mencionar la puesta en marcha de la ANPCYT (Agencia Nacional para la Promoción Científica y Tecnológica) en 1996, que implicó la creación y fortalecimiento de sistemas de orientación y gobierno del sector científico y de las investigaciones desarrolladas desde las universidades4. En lo que hace al campo educativo en particular, debe señalarse tanto la expansión institucional de las carreras universitarias de ciencias de la educación, como la aparición de un conjunto de actores no tradicionales (fundaciones y tanques de pensamiento) y fortalecimiento de otros (organismos internacionales) en tareas de producción, sistematización y difusión de conocimiento educativo (Palamidessi, Suasnábar y Galarza, 2007).
La década de 2000 fue escenario de una importante producción normativa en educación (Ley de Financiamiento Educativo, Educación Técnica, Ley de Educación Nacional) que supuso una revisión significativa de las orientaciones políticas del decenio anterior. Por otra parte, en el plano de la educación superior se mantuvieron algunas tendencias del decenio anterior: la consolidación de un núcleo estable de docentes universitarios y de mecanismos de incentivos y evaluación del trabajo académico (Marquina, 2012), la expansión de las carreras de posgrado en diversas áreas del conocimiento -incluyendo educación (De la Fare, 2008)- y la creación de nuevas universidades, aunque ahora preponderantemente en el sector estatal. Además, se implementaron políticas que favorecieron el desarrollo de la profesión académica y, concomitantemente, de la investigación educativa. Así, el sector de las universidades públicas –tradicionalmente el principal productor de conocimiento educativo en el país- obtuvo una recomposición presupuestaria y salarial. A su vez, se registró un significativo crecimiento del sistema de ciencia y tecnología, con el aumento de subsidios para actividades de investigación y desarrollo tecnológico, la ampliación del número de investigadores y becarios en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la repatriación de investigadores, y la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El balance de estas tres décadas para el campo de la producción de conocimiento en educación incluye una significativa expansión -tanto en cantidad de actores como en generación de proyectos de investigación y publicaciones- y diversificación en términos institucionales. La continuidad del régimen democrático ha posibilitado una estabilidad institucional que, sumada al surgimiento de nuevas universidades y otras agencias, ha generado el incremento de grupos y líneas de investigación. No obstante, subsisten marcadas insuficiencias en la base profesional y en la diferenciación e institucionalización de especialidades y disciplinas educativas (Palamidessi, Gorostiaga y Suasnábar, 2014), insuficiencias que en algunos aspectos se vinculan, y en otros se suman, a la debilidad general de la profesión académica en la Argentina (Marquina, 2012; Naidorf, 2012). A pesar de la revitalización del sistema de ciencia y tecnología, aún no se ha logrado conformar un cuerpo profesional consolidado y diferenciado de investigadores profesionales en temas educativos. En términos de distribución regional e institucional, el campo de la educación comparte los rasgos del sistema científico nacional, en particular de las ciencias sociales y humanas: un alto grado de concentración de la producción en el área metropolitana y en las universidades nacionales (MINCyT, 2013).
En términos comparados, Argentina presenta un campo menos institucionalizado y estructurado que Brasil o México, tanto en su dinámica interna como en sus relaciones con la esfera estatal (Palamidessi, Gorostiaga y Suasnábar, 2014). Son relativamente pocas las instancias de intercambio académico institucionalizadas, como los congresos de la Sociedad Argentina de Estudios Comparados en Educación, la Sociedad Argentina de Historia de la Educación o la Red Argentina de Postgrados en Educación Superior. No hay un encuentro regular ni organizaciones en torno a áreas claves (política educativa, administración de la educación, curriculum y didáctica, evaluación), ni instancias organizativas permanentes que reúnan y promuevan la comunicación –en una especie de organización de segundo orden- a los diversos subcampos de investigación y desarrollo educativo y que, al mismo tiempo, funcionen como interlocutores de las comunidades académicas y de investigación frente al Estado. También, según observa Tenti Fanfani (2010: 63), aún es bajo el nivel de internacionalización, si bien en los últimos años los investigadores argentinos del campo educativo se han ido "integrando en redes y circuitos de producción y difusión que trascienden las fronteras nacionales"5.

3. Un panorama de las revistas académicas del campo educativo y su evolución reciente

3.1 Aspectos generales
En Argentina, los primeros antecedentes de revistas especializadas en educación remiten a las producidas por organismos estatales, como los Anales de la Educación Común6. A pesar del temprano precedente que marcó la revista Archivos de Ciencias de la Educación -establecida en 1906 como Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines en la Universidad Nacional de La Plata- recién en la década de 1970 comenzaron a desarrollarse, en forma incipiente, las revistas académicas dedicadas a la educación con la aparición de tres títulos editados por centros independientes7 (Palamidessi y Devetac, 2007). No obstante, hasta fines de los ochenta se mantuvo un escenario de un número muy bajo de revistas y de alta discontinuidad8. Ese escenario comenzará a transformarse como consecuencia del crecimiento y la diversificación institucional del campo de producción de conocimientos especializados en educación que describimos en la sección anterior. Uno de los aspectos más notables de las revistas argentinas de educación que circulan en la actualidad es el referido a su antigüedad: ninguna de ellas tiene más de 35 años y sólo dos fueron creadas en la década de 1980. Si analizamos el ritmo de creación y discontinuidad de revistas para el período 1990-2014 (Cuadro 1), podemos observar una tendencia estable de crecimiento, salvo para el período 2000-2004, el cual coincide con una de las más graves crisis socio-económicas de la historia del país; mientras que la discontinuidad se acelera en los últimos diez años. A partir de estos datos, puede estimarse que el número actual ronda las 35 revistas activas.

Cuadro 1. Creación y discontinuidad de revistas, 1990-2014


La mayoría de las publicaciones (29 títulos) ha tenido una frecuencia teórica anual, pero que no se corresponde, en general, con la frecuencia real. El rasgo preponderante, en el período estudiado, es una fuerte irregularidad, ya que algunas de las revistas que declaran una periodicidad semestral produjeron para varios años un solo número, y casi todas las que son anuales han presentado años en los que no publicaron y/o años en los que editaron dos números, lo que va acompañado de un considerable atraso en la publicación de los números para varias revistas. De 17 revistas publicadas durante 1992-2001, sólo seis editaron al menos un número por año en todo el período (Palamidessi y Devetac, 2007), mientras que de las 25 que estaban activas a mediados de la década de 2000, sólo once publicaron al menos un número por año en el período 2001-2010 (Gorostiaga, Funes y Cueli, 2015), en ambos casos contando desde el momento de la creación de cada revista. Estos números dan cuenta de un escenario poco profesionalizado, común al conjunto de la actividad académica en el campo educativo, en el que las tareas necesarias para la edición de revistas adoptan un carácter vocacional, además de enfrentar obstáculos para asegurar el financiamiento mínimo de los costos de producción, tal como lo ilustran estos dos ejemplos: "Lenta, parsimoniosamente pero persistentemente hemos logrado arribar al número 10 de nuestra revista, en lo que sin duda la generosidad de la Universidad Nacional de Quilmes ha jugado aquí un papel fundamental. Podemos decir que a pesar de nuestra precaria periodicidad hemos logrado crear una cierta tradición editorial en materia de educación superior en la Argentina" (Editorial de Pensamiento Universitario, año 10, núm. 10, 2002, citado por Isola, 2014).
"Desde la publicación del Anuario de Historia de la Educación N° 1 1996/1997, nuestra revista científica ha reunido innumerables esfuerzos para sostener su periodicidad y calidad académica, renovar su presentación, y difundir la producción en el campo de la historia de la educación entre la comunidad académica local, regional e internacional" (Editorial, Anuario de Historia de la Educación, volumen 13, núm. 1, 2012, citado por Isola, 2014). Otra característica a destacar es la concentración de las revistas en las regiones centrales del país, especialmente en la región Metropolitana (Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires) y Centro-Oeste, con casi nula participación de la zona norte del país (1 revista de la región Noroeste y ninguna de la Nordeste)9 (véase Cuadro 2). En términos de sectores institucionales, sobresale el predominio de las universidades públicas (con un 57% de los títulos), el sector que desde la década
de 1990 ha liderado la publicación de revistas educativas. Las publicaciones de asociaciones científicas y profesionales y de redes universitarias –impulsadas y sostenidas en su mayoría por universidades públicas— tienen también un peso importante (21%). Por otra parte, se observa una presencia débil de las universidades privadas, aunque debe notarse que su participación como editoras de revistas académicas en educación es un fenómeno nuevo, que comienza en la década de 200010. Otras instituciones editoras incluyen a FLACSO (considerada por la normativa argentina como una universidad internacional), centros independientes y centros dependientes del CONICET. Finalmente, cabe destacar que no hay antecedentes de revistas editadas por firmas comerciales.

Cuadro 2. Distribución regional total y por sector institucional para las revistas editadas durante 1990-2014

En términos de la orientación temática o disciplinar, las revistas se dividen en dos grupos con prácticamente la misma cantidad de títulos. El primero (24 títulos) está conformado por las revistas con un enfoque generalista. A pesar de que suelen abarcar una gran pluralidad de áreas disciplinares dentro del campo de la educación, sin un predominio fuerte de ninguna de ellas, es posible establecer que varias de ellas poseen una orientación preferencial hacia determinados conjuntos de áreas. Así, existen revistas con una concentración mayor de artículos en las áreas didácticas, en las áreas socio-educativas, o en combinaciones específicas como Historia y Sociología de la Educación. El segundo grupo (23 títulos) incluye a las revistas que poseen una especialización temática claramente definida: didácticas específicas (física, biología, matemática, etc.), historia de la educación, tecnología educativa, psicología educativa, universidad, etc. La cantidad de artículos por número varía fuertemente, no sólo entre las revistas, sino también entre los números de algunas publicaciones. Un grupo de revistas adopta una estructura o un formato habitual en las publicaciones académicas referenciadas en el campo internacional y que se mantiene a lo largo del período considerado: son publicaciones con una estructura compleja, diversificada y que apuntan a la presentación –en forma de dossiers- de debates o intercambios en torno a algunos problemas o cuestiones destacadas por la agencia editorial. En el otro extremo, se encuentran revistas que tienden a adoptar un formato más parecido a una colección de artículos con poca relación entre sí, acompañados por algunas otras secciones. Varias de ellas no observan las normas y los estándares básicos de publicación (dando cuenta, por ejemplo, de la pertenencia institucional de los autores) y no presentan los resúmenes de los artículos en inglés.

3.2. Patrones de autoría de artículos
Previsiblemente, para el conjunto de los artículos predominan los autores basados en instituciones argentinas. Las muestras de revistas analizadas por Palamidessi y Devetac (2007) y por Gorostiaga, Funes y Cueli (2015) para los períodos 1992-2001 y 2001- 2010, respectivamente, dan cuenta de que un 79% de los artículos tuvo como autor principal a un académico de una institución nacional. Sin embargo, para todo el período 1992-2010 y considerando un total de 33 publicaciones, el peso de los artículos de autores de instituciones extranjeras varió fuertemente: mientras en una revista alcanzó un 66,7%, hay cuatro que no registraron extranjeros como primer autor de ningún artículo. Las dos muestras exhiben una consistencia bastante alta respecto a la incidencia de los distintos países dentro del grupo de artículos cuyos autores principales son de instituciones extranjeras. Es claro el predominio de España, Brasil y México, y, en términos regionales, de Iberoamérica, debido probablemente al idioma común con la mayoría de esos países y la cercanía geográfica que facilita la comunicación académica.
El segundo elemento relacionado con la autoría que nos parece interesante analizar es el de la endogamia institucional. El sesgo a favor de los autores de la propia institución -endogamia considerada frecuente en las revistas de ciencias sociales (Kreimer, 2011)- es común a casi todas las publicaciones de universidades, tanto públicas como privadas, pero varía entre un 97,7% de los artículos a un 15,6% (cuando se toman sólo los artículos de instituciones argentinas) o un 14,3% (considerando también artículos de instituciones extranjeras). Por otra parte, se observa que la media en las revistas universitarias para 1990-2001 era del 70,6% (Palamidessi y Devetac, 2007), mientras que para el período 2001-2010 fue del 49,8% (Gorostiaga, Funes y Cueli, 2015), lo cual marca una significativa disminución de la endogamia institucional. Los patrones de autoría identificados permiten distinguir entre las revistas que se proponen, fundamentalmente, difundir la producción de los miembros de la institución editora de la revista11 y aquellas que se orientan a un diálogo más amplio con el campo. La proporción de autores externos también está vinculada con el prestigio y la visibilidad de las revistas, de lo cual depende que sean consideradas un medio atractivo para académicos de otras instituciones. Como veremos en la siguiente sección, los requisitos que imponen los sistemas de indexación implican para aquellas revistas que aspiran a ser incluidas en dichos sistemas la necesidad de un porcentaje relativamente alto de artículos firmados por autores externos.

3.3. Nuevas tendencias: mayor especialización, acceso digital abierto e indexación
Considerando los títulos de las revistas, puede apreciarse que en los últimos años comienza a predominar la creación de revistas con una especialización mayor que la que era propia de aquellas establecidas en las décadas de 1980 y 1990. De las 18 revistas creadas entre 2006 y 2014, 14 tienen una clara especialización temática, cubriendo una diversidad importante de subdisciplinas y temas. Otra tendencia reciente a destacar es la digitalización de las revistas, acompañada por el acceso abierto (distribución gratuita de contenidos a través de Internet), tendencia global que ha adquirido particular fuerza en América Latina (Fischman, Alperin y Willinsky, 2010) y que podría ser atribuida a la reducción de costos y el aumento de la visibilidad que esta modalidad implica (Rozemblum, 2014). De las 36 revistas sobre educación que se editaron en 2012, un 86% (31 títulos) tenían sus artículos completos disponibles on-line. Entre ellas, algunas optaban por mantener también el formato papel, aun con una baja tirada, como medio de realizar canjes de publicaciones con otras instituciones (Giovine, 2014). De los cinco casos en que las revistas eran publicadas exclusivamente en formato papel, cuatro tenían disponibles los índices de los números en sus páginas web, ofreciendo al menos una parte de la información de la revista en modo digital. Por otra parte, la indexación en bases de datos nacionales, regionales o internacionales, asociado al cumplimiento de ciertos parámetros de calidad, comienza a manifestarse como una tendencia incipiente entre las revistas analizadas. Como señala Miguel (2011:188), "las bases de datos y otros repertorios de difusión de la literatura publicada… contribuyen a incrementar la visibilidad de las revistas y artículos, en tanto que la calidad es el filtro de editores y distribuidores para su inclusión en dichas fuentes". La indexación constituye un aspecto positivo ya que supone la introducción de estándares en términos de presentación de las revistas (por ejemplo, acceso histórico al contenido en la versión electrónica) y de los artículos (por ejemplo, contar con resúmenes en español e inglés), y de la gestión y política editorial (por ejemplo, implementar un sistema de arbitraje externo). A la vez, refuerza el movimiento hacia la digitalización y el acceso abierto, ya que este es, por caso, uno de los requisitos para la inclusión en algunas de las bases.
El estudio de Gorostiaga, Funes y Cueli (2015) analizó, para una muestra de 22 revistas (seleccionadas por tener una frecuencia y regularidad relativamente altas, y excluyendo a revistas creadas en los últimos diez años), su inclusión en las bases del Directorio Latindex, Scientific Electronic Library Online (SciELO), la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (RedALyC) y el Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas12. Los resultados muestran que todas están indexadas en Latindex, ocho en el Núcleo Básico, tres en ScieELO y dos en RedALyC, lo cual revela poca presencia en los catálogos más exigentes. Sólo una revista aparece indexada en las cuatro bases. El ingreso a estas bases plantea serios desafíos para la mayoría de las revistas del campo educativo argentino. Algunos requisitos suponen la movilización de recursos para profesionalizar las tareas de edición o adaptar los textos a nuevas metodologías (Rozemblum, 2014), y otros, como la exigencia del Núcleo Básico de publicar mayoritariamente materiales de autores externos a la entidad editora, implican cambiar la orientación con la que nacieron muchas revistas editadas por universidades cuya misión es difundir la producción de los docentes propios (como se mostró en la descripción de los patrones de autoría).

4. Las revistas académicas y la investigación educativa en Argentina

Las revistas académicas pueden desempeñar un papel estratégico en la generación de nuevas referencias y orientaciones para el pensamiento y la acción educativa, y en particular para el afianzamiento de las actividades de investigación. El grado de desarrollo y consolidación de las revistas como parte de un circuito de comunicación, tanto hacia su interior como hacia comunidades de otros países y disciplinas, es un elemento fundamental en la estructuración de un campo o disciplina científica en un país determinado (Guédon, 2011; Schriewer y Keiner, 1997; Hofstetter y Schnewly, 2002 y 2004). Hacia el final del primer gobierno de la transición democrática, terminando la década de 1980, sólo existían en la Argentina tres revistas académicas sobre educación con circulación reconocida y mecanismos de referato, una de las cuales era de muy reciente aparición. A partir del año 1990 y hasta la actualidad se ha verificado un crecimiento sostenido en el número de revistas (17 creadas en la década de 1990, 15 en la de 2000 y 10 entre 2010 y 2014). Estos 30 años han dejado como saldo positivo un proceso de importante aumento de la cantidad de productos académicos que expresan una pluralidad de voces, perspectivas y agencias de producción, y que son puestos en circulación pública con cierta regularidad Sin que pueda establecerse ninguna relación causal ni lineal, este crecimiento debe asociarse con una serie de tendencias y acontecimientos de las últimas tres décadas. Como tendencias generales podrían destacarse la diversificación y expansión en el plano global de las actividades de investigación, el aumento de los intercambios académicos internacionales, la explosión de las comunicaciones vía Internet (referencia) y la consolidación en el sistema científico mundial de una lógica de evaluación institucional e individual que prioriza los artículos de revistas (Beigel y Salatino, 2015). Entre los factores locales se pueden apuntar: a) el efecto acumulativo de más de 30 años de estabilidad política bajo un régimen democrático (a pesar de las recurrentes crisis económicas); b) los procesos de reforma educativa, que estimularon una mayor producción discursiva en torno a las políticas y estrategias e instrumentos de expansión y mejoramiento del sistema educativo; c) el incremento de las matrículas universitarias y la proyección de los profesionales y académicos formados en los años que siguieron al retorno de la democracia; d) la expansión de los posgrados en educación y en ciencias sociales; e) las políticas de incentivo a la investigación dentro de las universidades; f) la ampliación del número de investigadores y becarios en CONICET, principal institución que promueve la investigación científica en Argentina; y g) los mecanismos de evaluación del desempeño de investigadores, profesores e instituciones universitarias, que impulsaron la necesidad de generar nuevos espacios de acreditación y legitimación de la producción intelectual y de reaseguro de posiciones en el mercado académico.
Sin embargo, debemos señalar que la proliferación de nuevas revistas puede ser vista como un signo de la vitalidad de la investigación educativa, pero también como un síntoma de un campo atomizado (no tanto en términos disciplinares, sino institucionales) en la medida en que muchas de estas publicaciones se conforman como espacios relativamente auto-referenciados y aislados del conjunto. Por otro lado, la presión por publicar artículos en revistas académicas que en el campo de la educación comenzó a aparecer con relativa fuerza en la década de 1990, se asoció a algunos mecanismos, como el programa de incentivos a docentes-investigadores de la Secretaría de Políticas Universitarias o los procesos de acreditación de carreras e instituciones de la CONEAU, que no necesariamente generaron una jerarquización o mejora de las actividades de investigación, sino –en muchos casos— productos académicos de dudosa calidad y una inflación artificial de publicaciones (Araujo, 2003; Beigel y Salatino, 2015). Una mención aparte merece el sistema de evaluación del CONICET, el cual está ligado al circuito de mayor calidad académica a nivel nacional, pero que tiene una incidencia menor para nuestro caso (son relativamente pocos los investigadores y becarios de CONICET que se dedican a temas de educación13) y tiende a valorar –cada vez más—la publicación en revistas extranjeras por sobre las revistas nacionales. La contracara del aumento de las publicaciones ha sido la baja frecuencia y el ritmo irregular de aparición de buena parte de ellas. En principio, tres factores podrían estar afectando la continuidad y fortalecimiento de las revistas académicas del campo educativo: a) los factores económicos (costos de producción que no se recuperan con los ingresos regulares por la venta ni por subsidios recibidos); b) la ausencia o debilidad de políticas institucionales sumado a la falta de continuidad de los equipos/núcleos que publican las revistas (que convierten su manejo en una cuestión de coyuntura o en una apuesta con insuficiente base de sustentación); y c) la prevalencia de las lógicas de docencia y reproducción del conocimiento por sobre la lógica de producción de conocimiento original que supone la investigación, que se manifiesta, por ejemplo, en un patrón tradicional de reclutamiento en las universidades que privilegia la docencia a expensas de la investigación.
La dificultad que las revistas académicas tienen para estabilizar su aparición e incrementar su frecuencia está dando cuenta de los límites que encuentran en Argentina los procesos de expansión cuantitativa de las actividades profesionales de investigación, la especialización discursiva y la autonomización de la producción científica en educación (Palamidessi, Suasnábar y Galarza, 2007; Palamidessi, Gorostiaga y Suasnábar, 2014)14. Por un lado, el campo profesional y gestión pública continúa teniendo un peso mucho mayor que los mercados especializados e internacionalizados de las disciplinas15. En este sentido, la apuesta de agentes y agencias por la publicación en órganos especializados y la legitimación de los saberes que se obtiene en el campo científico-disciplinario posiblemente ofrezca beneficios inferiores –al menos para una parte importante de los individuos que cumplen roles intelectuales en el campo-- a los de aparecer en revistas que hacen circular productos y textos ordenados por otras reglas y requisitos de legitimidad y que se orientan al mercado del ejercicio profesional de la capacitación, el asesoramiento, la política o la gestión de instituciones. Por otra parte, se puede deducir que no es imprescindible publicar en las revistas especializadas con referato para mantener roles de relativo prestigio en el campo científico y académico de la educación, ya que el prestigio o el reconocimiento social e institucional en el campo educativo se pueden sustentar por otras vías alternativas (libros, conferencias, publicaciones de carácter profesional o de divulgación), incluyendo el poder/influencia que otorgan las posiciones de gestión institucional o política. Si bien las revistas académicas incluyen producciones que exceden el campo de la investigación, parece claro que, salvo contadas publicaciones, las tareas y los contenidos vinculados a la investigación empírica no tienen un lugar destacado en ellas. La presentación de programas y políticas institucionales en esta materia es muy escasa, lo mismo que la publicación de debates en torno a metodologías, datos o estrategias de investigación. Puede suponerse que una parte de la investigación que se produce se comunica y distribuye por otros canales (revistas extranjeras, libros, informes, ponencias y documentos de trabajo), pero también debe tenerse en cuenta que la escasa cantidad de investigadores de tiempo completo en educación -- Palamidessi, Suasnábar y Galarza (2007: 240) estimaban un máximo de 250 de acuerdo a un "cálculo optimista"— no justificaría la existencia de más de unas 15 o 20 revistas académicas si éstas respetaran ciertos estándares referidos a frecuencia, ritmo de publicación y cantidad de artículos.
A partir de los datos presentados en la sección anterior, puede identificarse un reducido núcleo de revistas académicas que ha logrado desarrollarse, sostener un ritmo de aparición regular y "sobrevivir" en el campo durante una década o más. Estas revistas se reconocen por haber mantenido regularidad en su aparición, con un promedio de por lo menos un ejemplar publicado por año. Presentan una estructura diferenciada y compleja de contenidos y con cierta estabilidad en el tiempo; se estructuran según normas y parámetros académicos internacionales, publican artículos de autores afiliados a instituciones extranjeras y poseen diversidad en la publicación de artículos de académicos de otras instituciones/agencias. Son reconocidas como revistas de carácter y alcance "nacional". Casi todas ellas son editadas en la región central del país (particularmente por instituciones localizadas en la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba). Por detrás de estas publicaciones está la actividad de instituciones, grupos e individuos que han desarrollado iniciativa y capacidad institucional para poner en valor y hacer circular producciones propias y ajenas, y reconocimiento académico. En el polo opuesto existe un grupo de publicaciones académicas cuyo ciclo vital fue o será probablemente corto, que funcionan con una alta endogamia institucional y que --aun en los casos en los que se editan en formato de acceso abierto—tienen muy poca circulación más allá de un ámbito local. Entre ambos grupos, algunas revistas mantienen una frecuencia de aparición que, en el mejor de los casos, alcanza un número por año, con grados variables de apertura hacia (o atracción de) artículos de autores de otras instituciones y países, y con escasa visibilidad fuera de su ámbito institucional. Estos rasgos dan cuenta de la dificultad de estos emprendimientos para captar recursos –políticos, institucionales, académicos y económicos– y para hacer crecer las apuestas que las sostienen16.
Algunos de los indicadores presentados también aportan datos relevantes para reflexionar sobre el tipo, la calidad y el alcance de los diálogos entre agentes y agencias especializadas en la producción de conocimientos en educación, incluyendo la interacción con comunidades internacionales de investigación. Cuando se analizan los porcentajes de autores de la propia agencia y de autores de instituciones extranjeras, los datos parecieran estar dando cuenta –en particular para algunas revistas universitarias- de una dinámica de producción y publicación que favorece la consolidación de comunidades académicas basados en criterios de autoridad locales, alejados de los valores y las prácticas propias de la tarea científica17. Es importante subrayar, al mismo tiempo, la aparición de proyectos editoriales de distintas agencias –universitarias y no universitarias– que apuestan por la construcción de espacios de debate especializados y que brindan espacio a autores de otras instituciones y países (y, con ellos, a otras perspectivas y problemas). También es destacable que la escasa especialización disciplinar o temática, que era propia de la década de 1990, haya comenzado a revertirse hasta cierto punto, dando lugar a un universo de revistas que expresa mejor la diversidad disciplinar del campo de la educación, aunque persiste un desarrollo muy desigual de áreas disciplinares, como por ejemplo, una presencia casi nula de la economía de la educación o desbalances dentro de la didáctica entre las áreas de enseñanza de las ciencias "duras" y las de las ciencias sociales y humanas18.
Dos aspectos propios del período 2001-2014 sobresalen como elementos que podrían contribuir a una mayor visibilidad e intercambio a nivel nacional, regional y, eventualmente, global:
1) El acceso abierto a través de internet. Esta parece una tendencia irreversible por las ventajas que ofrece, aunque su sustentabilidad depende de la existencia de subsidios institucionales (la forma preponderante en que se financian actualmente las revistas del campo educativo argentino) o gubernamentales, o de la implementación del modelo "paga el autor"19.
2) La indexación en bases de datos, proceso todavía incipiente para la mayoría de las publicaciones. Como hemos visto, la adecuación a los estándares que exigen bases regionales como SciELO o, a nivel nacional, el Núcleo Básico, no es un proceso fácil para la mayoría de las revistas del campo educativo argentino. Por otra parte, supone una adaptación a parámetros internacionales que genera controversias al interior de las comunidades académicas por el peligro de la subordinación a los criterios de la "ciencia principal" (Fischman, Alperin y Willinsky, 2010; Guédon, 2011) y por la falta de criterios específicos para las ciencias sociales y humanas (Giovine, 2015). Sin embargo, se reconoce que el desarrollo de iniciativas regionales como SciELO brindan la posibilidad de una internacionalización menos asimétrica y más sensible a las necesidades de los países periféricos (Guédon, 2011; Rozemblum, 2014).

Asimismo, el trabajo del Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT, dependiente del CONICET)20 y la conformación del Núcleo Básico, conjugado con las oportunidades que brinda el acceso abierto puede ser una ruta hacia el fortalecimiento de "las redes sociales locales a fin de prepararlas gradualmente para reforzar su presencia en escenarios internacionales" (Guédon, 2011: 154). Un escenario probable para los próximos años es el de la coexistencia de dos circuitos, uno de revistas con procedimientos estandarizados, con mayor regularidad de publicación y más conectado a redes regionales y a autores de instituciones extranjeras, y otro de publicaciones orientadas a la difusión e intercambio local, menos profesionalizadas y, probablemente, más proclives a la irregularidad en los ritmos de edición y con menores posibilidades de supervivencia en el mediano plazo21. Uno de los riesgos principales de tal escenario es la profundización de la segmentación regional a través del afianzamiento de al menos dos circuitos de producción y difusión de la investigación con objetivos, reglas y públicos diferentes, y con poca comunicación entre sí.

5. Conclusiones

El análisis realizado ha permitido identificar algunos rasgos generales de las revistas académicas del área de educación publicadas durante el período 1990-2014:
- Concentración geográfica en la zona central del país (particularmente en las regiones Metropolitana y Centro-Oeste) y concentración institucional en las universidades públicas.
- Crecimiento del número de revistas desde 1990 y mayor especialización temática desde mediados de la década de 2000.
- Consolidación de un núcleo de revistas que se publican con regularidad, de acuerdo con normas técnicas estandarizadas, y que promueve diálogos académicos entre instituciones y con otros países.
- Alta heterogeneidad en la estructura de las publicaciones y el formato de los artículos, lo cual se contrapone a un proceso incipiente de estandarización en términos de la presentación, la gestión y las políticas editoriales, ligado en muchos casos a la indexación en bases nacionales o regionales de datos.
- Baja presencia de autores de instituciones extranjeras, con mayor peso de Brasil, España y México, en términos de países, y de Iberoamérica como región.
- Alto grado de endogamia institucional, rasgo que disminuye sensiblemente para el período 2001-2014.
- Fuerte tendencia hacia la digitalización de contenidos y el acceso abierto.

Por otra parte, hemos también destacado que el contexto de las últimas dos décadas –en especial los mecanismos de incentivos a la investigación y de evaluación académica a nivel individual e institucional- ha sido favorable al aumento de las publicaciones, pero no necesariamente ha contribuido, en el campo educativo, a la jerarquización o el aumento de la calidad de los productos de investigación. Asimismo, tanto los rasgos estructurales del campo de la educación en Argentina (en particular el peso del universo político y profesional, y de las lógicas de docencia y de reproducción de conocimiento) como las condiciones "artesanales" en las que mayormente se editan las revistas son elementos que tienden a dificultar su regularidad y afianzamiento.
El importante crecimiento cuantitativo de las revistas académicas producido desde 1990 en Argentina debería servir de base para abrir un proceso de revisión de las políticas editoriales, de los perfiles y de los "nichos de mercado" que desea y puede llegar a ocupar cada una de ellas en el espacio discursivo regional, nacional y latinoamericano. Es necesario recordar la importancia de llevar adelante procesos de normalización técnica de las publicaciones, aspecto que estaría mejorando gracias a la tenencia a la indexación en bases nacionales y regionales. El desarrollo de prácticas de normalización puede inducir procesos de mejora sistemáticos en las prácticas de los equipos y comités de redacción. Se trataría, de este modo, de generar un ciclo de mejora continua en los indicadores, instrumentos, criterios y procedimientos. Sin embargo, es preciso señalar que sin políticas públicas de promoción, apoyo y/o subsidio directo o indirecto, la continuidad y el crecimiento cuantitativo y cualitativo de buena parte de estas revistas se encontrará siempre sometido a fuertes limitaciones. Si bien una revista publicada por una asociación nacional no implica necesariamente mayores niveles de profesionalización, podría contribuir a una mayor cohesión y al desarrollo de algunos patrones o criterios comunes respecto a los estándares que debería cumplir un artículo o una revista académica. Mayores niveles de visibilidad y de diálogo entre las revistas podrían lograrse a través de algún mecanismo alternativo como la implementación de un portal de revistas que incluya a todas las que cumplen algunos requisitos mínimos (e.g., revisión de artículos por pares) y que facilite la digitalización de contenidos para las revistas que aún no presentan este formato. Eso podría combinarse con un proceso permanente de evaluación de revistas en el área de la educación como mecanismo inductor del mejoramiento de la calidad, tanto en lo referente a la producción científica y académica como en los criterios normativos, formales y estéticos de edición. Estas actividades pueden desarrollarse a través de acuerdos y proyectos de cooperación interinstitucional, con el apoyo de organismos de estímulo a la actividad científica y el aporte técnico de agencias de normalización bibliográfica.
Unido a esto puede señalarse la necesidad de generar instancias de intercambio a nivel nacional en las que se discuta el rol de las revistas académicas -y de otros formatos de difusión de la producción de conocimiento- en relación con la promoción y jerarquización de actividades de investigación, en particular para las regiones del país y para las áreas disciplinares que hoy están menos representadas en el campo de la educación argentina. El trabajo sobre las publicaciones, a su vez, debería complementarse con medidas que, en el sector de las universidades, fomenten la dedicación a la investigación y mecanismos de evaluación que premien o reconozcan la calidad antes que la mera cantidad en la producción de artículos. También sería auspicioso que el desarrollo de procesos de evaluación se extendiera a las publicaciones del campo educativo que no poseen los perfiles, formatos o patrones de las revistas científicas. Estas publicaciones expresan la actividad del campo en su diversidad, dinámica y multiplicidad. Se trataría, en perspectiva, de estimular la reflexividad y la cooperación para analizar los diferentes tipos y vehículos de divulgación de la producción intelectual en el campo de la educación (publicaciones gremiales, profesionales y multidisciplinarias; de carácter institucional; cuadernos o documentos de trabajo; revistas de divulgación y debate educativo, etc.), teniendo en cuenta, además, que un número importante de investigadores y académicos publica regularmente en esas revistas. Por último, hay que destacar la necesidad de desarrollar nuevos estudios sobre los diversos tipos de publicaciones que recorren el campo educativo, incluyendo las que circulan en redes electrónicas22. Dentro de esta observación general, deberían alentarse aquellos estudios que desarrollen una sólida base empírica y que tomen en cuenta las dimensiones históricas y comparativas en el plano internacional.

Anexo

Revistas relevadas según institución que las publica 1990-2014




 

Notas

1 Este artículo presenta resultados del PICTO 2008-00043 "La producción y difusión de conocimiento en educación y las políticas educativas en Argentina (2001-2010)", financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y por la Universidad Nacional de San Martín.

2 La noción de "proceso de disciplinarización" (Hofstetter y Schnewly, 2002 y 2004) constituye una categoría que permite captar el carácter contradictorio y complejo de la constitución de un campo, en la medida que designa una dinámica de largo plazo, por la cual ciertos agentes y/o determinadas instituciones gradualmente se van especializando y profesionalizando en la producción de conocimiento; supone una dinámica de diferenciación interna y externa que delimita los dominios y fronteras al interior de un campo en relación a otras disciplinas (véase Suasnábar, 2013).

3 En estos estudios por revistas académicas se entendió aquellas que declaran poseer mecanismos de arbitraje o selección en base a criterios científicos para la aceptación de artículos. Se identificaron a través de búsquedas en bibliotecas y del relevamiento de las páginas web de universidades públicas y privadas, así como de las páginas web de bases de revistas como RedALyC y SciELO Argentina. En Anexo se presenta el listado del total de revistas relevadas.

4 El direccionamiento estaría dado, por un lado, en el énfasis en orientar la investigación hacia las necesidades de innovación del sector productivo (Albornoz, 2004; Giglio, Guglielminotti y Piñero, 2010). Por otra parte, la ANPCyT ha desarrollado instrumentos para financiar tanto proyectos en temáticas determinadas (como los Programas de Áreas Estratégicas) como adquisición de equipamiento y formación de recursos humanos en lo que se definen como áreas prioritarias (Giglio, Guglielminotti y Piñero, 2010).

5 Los análisis como el de Tenti Fanfani (2010) y Palamidessi, Suasnábar y Galarza (2007) apuntan a un bajo nivel general de intercambios fuera del ámbito nacional, lo cual no significa que no existan algunos núcleos de investigadores con fuertes conexiones internacionales.

6 Fundada por Domingo Sarmiento en 1865 como órgano de difusión de la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.

7 Revista de Ciencias de la Educación, publicada entre 1970 y 1975 por el Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales; Revista IIE del Instituto de Investigaciones Educativas y que editó 72 números entre 1975 y 1990; y Perspectiva Universitaria, editada por el Instituto de Información y Estudios en Ciencias Sociales y Educación entre 1976 y 1988.

8 En esa década se crearon la Revista Argentina de Educación (Asociación de Graduados de Ciencias de la Educación) en 1982, la Revista de Enseñanza de la Física (Asociación de Profesores de Física de la Argentina) en 1986 y Propuesta Educativa (FLACSOArgentina) en 1989.

9 La distribución regional se determinó de acuerdo con la división territorial de los Consejos de Planificación Regional de la Educación Superior (CPRES).

10 Esta participación reciente de las universidades privadas en la edición de revistas refuerza el predominio de las regiones centrales (dos de las revistas corresponden a la región Metropolitana, una a la región Centro-Este y una a la Centro-Oeste), lo que puede asociarse a la baja presencia de universidades privadas en las regiones Sur, Noroeste y Nordeste.

11 Así lo manifiestan explícitamente algunas de las revistas. Por ejemplo, el Editorial con motivo de los diez años de la Revista del Departamento de Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Tucumán) celebra que se haya "abierto un espacio de libertad, donde colegas del Departamento, de la Facultad y de otras Unidades Académicas, pudieron hacer oír sus voces y generar conocimiento" (Suayter, 2001: 2).

12 Las tres primeras son consideradas los catálogos de revistas académicas más importantes en América Latina (Fischman, Alperin y Willinsky, 2010; Miguel, 2011), pero debe distinguirse entre el catálogo de Latindex, que busca incluir a todas las revistas en su directorio, de SciELO y RedALyC, las cuales realizan un proceso de selección en base a criterios de calidad. El Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas es un proyecto del CONICET que establece un conjunto de publicaciones argentinas en los distintos campos del conocimiento que "son sometidas a una evaluación exhaustiva con criterios únicos definidos de calidad y trascendencia" (http://www.caicyt-conicet.gov.ar/nucleo-basico-de-revistas-cientificas/).

13 Según datos aportados por la Gerencia de Recursos Humanos de CONICET, en el año 2012 había 56 investigadores y 155 becarios registrados en la disciplina Educación.

14 Según Bourdieu, la capacidad efectiva de definir objetos y reglas discursivas específicas y especializadas es el principal indicador del grado de autonomía construido por un campo de conocimiento (Tenti Fanfani, 1987).

15 Como señalan Hofstetter y Schnewly (2002 y 2004), la educación como campo disciplinar se caracteriza por un proceso de "disciplinarización secundaria", lo cual alude a aquellos campos disciplinares que se constituyen a partir de un conjunto de saberes elaborados en el campo profesional anteriormente constituido. De tal forma, el campo profesional es condición para el advenimiento de las ciencias de la educación (o su denominación nacional), pero también condiciona su propio desarrollo como un campo científico en términos de sus orientaciones, definición de dominios, problemáticas, métodos, etc.

16 Esta heterogeneidad es bastante similar a la que Beigel y Salatino (2015) describen para el conjunto de revistas argentinas de ciencias sociales y humanas.

17 No se trata de desconocer la relevancia local ni la racionalidad que estructura los proyectos editoriales de estas publicaciones, sino de destacar la escasa cantidad de revistas en las que se construye una diversidad de voces, teorías y tradiciones de pensamiento respetando cánones adecuados de producción científica. En la actividad científica el intercambio y la competencia central se producen entre agentes que comparten la especialidad. En el campo pedagógico, los posicionamientos y las comunicaciones suelen responder a principios propios de la "solidaridad mecánica", tensionando permanentemente el avance del conocimiento científico y académico que se produce por la creciente división del trabajo social en torno a y a través del discurso. Respecto de la educación, esta dinámica ha sido tematizada por Bernstein (1993) en relación con la hipótesis de complejización del campo del control simbólico.

18 Para este punto debemos notar que algunas áreas privilegian la difusión de su producción en otras revistas de ciencias sociales y humanas en vez de canalizarla a través de las revistas de educación, aunque aparentemente no representa un porcentaje muy significativo de la producción total en investigación educativa (Gorostiaga, Nieto y Cueli, 2014).

19 Para una crítica del modelo "paga el autor", véase Guédon (2011).

20 Giovine (2015), por ejemplo, destaca que el trabajo del CAICYT y las iniciativas conjuntas con las bases regionales han contribuido significativamente a la circulación de las revistas argentinas.

21 Una segmentación similar es señalada por Beigel y Salatino (2015) para las revistas argentinas de ciencias sociales y humanas.

22 La necesidad estratégica de desarrollar esta línea de estudios no obedece sólo a una voluntad abstracta de conocer, sino a la necesidad de elevar la calidad de las políticas públicas, las políticas institucionales y los productos/textos que circulan en el mercado educativo.

Bibliografía

1. Albornoz, M. (2004), "Política científica y tecnológica en Argentina", en Organización de Estados Iberoamericanos y Corporación Escenarios (eds.), Globalización, Ciencia y Tecnología, vol. 2, Bogotá, corporación Escenarios, pp. 81-92.         [ Links ]

2. Araujo, S. (2003), Universidad, investigación e incentivos: La cara oscura, La Plata, Ediciones Al Margen.         [ Links ]

3. Becher, T. (1989), Tribus y territorios académicos. La indagación intelectual y las culturas de las disciplinas, Barcelona, Gedisa.         [ Links ]

4. Beigel, F. y Salatino, M. (2015), "Circuitos segmentados de consagración académica", en Información, cultura y sociedad, núm. 32, pp. 7-32.         [ Links ]

5. Bernstein, B. (1993), La estructura del discurso pedagógico, Madrid, Morata.         [ Links ]

6. De La Fare, M. (2008), "La expansión de carreras de posgrado en Educación en Argentina", en Archivos de Ciencias de la Educación, vol. 2 (2), pp. 103-120.         [ Links ]

7. Fischman, G., Alperin, J.P. y Willinsky, J. (2010). Visibility and Quality in Spanish-Language Latin American Scholarly Publishing. Information Technologies & International Development, vol. 6 (4), 1-21.         [ Links ]

8. Giglio, A.; Guglielminotti, C. y Piñero, F. (2010), "La gestión de la ciencia y la tecnología en las Universidades Nacionales. El caso de la aplicación de los programas de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y las Unidades de Vinculación Tecnológica (MINCYT)", en G. Campos, F. Piñero, y S. A. Figueroa (coords.), Transformaciones recientes de las universidades latinoamericanas. Agendas y actores en la producción de conocimiento, Tandil, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla / Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, pp. 247-270. Disponible en: http://www.ceipil.org.ar/wpcontent/uploads/2011/03/Libro%20transformaciones%20recientes%20de%20las%20Universidades.pdf        [ Links ]

9. Giovine, R. (2015), "Políticas científicas, prácticas institucionales y formas de divulgación en Argentina. El caso de la revista Espacios en Blanco", en Espacios en Blanco, núm. 25, pp. 41-58.         [ Links ]

10. Gorostiaga, J.; Funes, M. y Cueli, F. (2015), "Las revistas académicas del campo argentino de la educación: Un análisis del período 2001-2013", en Espacios en Blanco, núm. 25, pp. 21-40.         [ Links ]

11. Gorostiaga, J.; Nieto, G. y Cueli, F. (2014), "Un acercamiento al campo argentino de producción de conocimiento educativo a través de las publicaciones en revistas académicas durante 2001-2010", en Revista de la Escuela de Ciencias de la Educación, año 10 (9), pp. 247-270.         [ Links ]

12. Guédon, J. (2011), "El acceso abierto y la división entre ciencia 'principal' y 'periférica'", en Crítica y Emancipación, vol. 6 (11), pp. 135-180. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/secret/CyE/6/CyE-6_Guedon-CLACSO.pdf .         [ Links ]

13. Hofstetter, R. y Schneuwly, B. (2002), "Institutionalisation of Educational Sciences and the Dynamics of their Development. Introduction", en European Educational Research Journal, vol. 1 (1), pp. 3-26.         [ Links ]

14. Hofstetter, R. y Schneuwly, B. (2004), "Introduction: educational sciences in dynamic and hybrid institutionalization", en Paedagogica Historica: International Journal of the History of Education, vol. 40 (5-6), pp. 569-589.         [ Links ]

15. Isola, N. (2014), Desarrollo y profesionalización del campo académico de la educación en la Argentina (1955-2013). Debates y tensiones en torno a un programa científico moderno. Tesis doctoral defendida en FLACSO-Argentina.         [ Links ]

16. Kreimer, P. (2011), "La evaluación de la actividad científica: desde la indagación sociológica a la burocratización. Dilemas actuales", en Propuesta Educativa, vol. 36 (2), pp. 59-77.         [ Links ]

17. Krotsch, P. (2001), Educación superior y reformas comparadas, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes.         [ Links ]

18. Marquina, M. (2012), "La profesión académica en Argentina: principales características a partir de las políticas recientes", en N. Fernández Lamarra y M. Marquina (eds.), El futuro de la profesión académica: Desafíos para los países emergentes, Sáenz Peña, EDUNTREF, pp. 126-147.         [ Links ]

19. Miguel, S. (2011), "Revistas y producción científica de América Latina y el Caribe: su visibilidad en SciELO, RedALyC y SCOPUS", en Revista Interamericana de Bibliotecología, vol. 34 (núm. 2), pp. 187-199.         [ Links ]

20. Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (2013), Indicadores de ciencia y tecnología. Argentina 2011, Buenos Aires, MINCYT. Disponible en: http://indicadorescti.mincyt.gob.ar/documentos/indicadores_2011.pdf        [ Links ]

21. Naidorf, J. (2012), "Actuales condiciones de producción intelectual. Una aproximación a la situación de los investigadores en las universidades públicas argentinas", en J. Naidorf y R. Pérez (coords.), Las condiciones de producción intelectual de los académicos en Argentina, Brasil y México, Buenos Aires, Miño y Dávila, pp. 33-52.         [ Links ]

22. Palamidessi, M.; Gorostiaga, J. y Suasnábar, C. (2014), "El desarrollo de la investigación educativa y sus vinculaciones con el gobierno de la educación en América Latina", en Perfiles Educativos, vol. XXXVI (143), pp. 49-66.         [ Links ]

23. Palamidessi, M.; Suasnábar, C. y Galarza, D. (2007), "Presente y futuro del campo de producción de conocimientos sobre educación en Argentina", en M. Palamidessi; C. Suasnábar y D. Galarza (comps.), Educación, conocimiento y política: Argentina 1983-2003, Buenos Aires, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)/Manantial, pp. 231-246.         [ Links ]

24. Palamidessi, M. y Devetac, R. (2007), "Las revistas académicas del campo de la educación (Argentina, 1990-2002)", en Archivos de Ciencias de la Educación, vol. 1 (1), pp. 131-158.         [ Links ]

25. Rozemblum, C. (2014), El problema de la visibilidad en revistas científicas argentinas de Humanidades y Ciencias Sociales: Estudio de casos en Historia y Filosofía. Tesis de posgrado presentada a la Universidad Nacional de Quilmes. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1031/te.1031.pdf        [ Links ]

26. Schriewer, J. y Keiner, E. (1997), "Pautas de comunicación y tradiciones intelectuales en las ciencias de la educación: Francia y Alemania, en Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 2 (3), pp. 117-148.         [ Links ]

27. Suasnábar, C. (2013), "La institucionalización de la educación como campo disciplinar: Un análisis desde la perspectiva de la historia social de las ciencias sociales", en Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 18 (59), pp. 1281-1304.         [ Links ]

28. Suayter, M. A. (2001), "Editorial", en Revista del Departamento de Ciencias de la Educación, año IX (10), p. 4.         [ Links ]

29. Tenti Fanfani, E. (2010), "Notas sobre la estructura y dinámica del campo de las Ciencias de la Educación", en Espacios en Blanco, núm. 20, pp. 57-79.         [ Links ]

30. Tenti Fanfani, E. (1987), "El proceso de investigación en educación. El campo de la investigación educativa en la Argentina", en Curso de Metodología La investigación en ciencias sociales, Rosario, IRICE.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons