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Propuesta educativa

versión On-line ISSN 1995-7785

Propuesta educativa (Online)  no.55 Ciudad Autonoma de Buenos Aires jun. 2021

 

Dossier

Introducción: Universidades Privadas: miradas globales y locales a la expansión y diferenciación en la educación superior

Introduction: Private Universities: Global and Local Perspectives on Expansion and Differentiation in Higher Education

Sebastián Fuentes2 

Sandra Ziegler1 

2Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Programa Educación, Conocimiento y Sociedad, Área Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Argentina. Profesor e investigador, Universidad Nacional de Tres de Febrero

1Investigadora principal, Programa Educación, Conocimiento y Sociedad, Área Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Argentina; Profesora Asociada Regular de Problemática Educativa y Didáctica General, Profesorados de Enseñanza Media y Superior de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires

El propósito de este dossier es dar cuenta del desarrollo y las condiciones actuales de la educación universitaria privada a partir del análisis de una serie de casos nacionales, focalizando en América Latina así como en otros países gravitantes en este campo de estudio. Al mismo tiempo, ofrece miradas globales que resitúan una escala transnacional en la transformación no solo de los sistemas universitarios, sino también de las condiciones y experiencias de los sujetos, transformaciones que responden a procesos de mediano plazo que alteran las relaciones preestablecidas entre conocimiento, sujetos e instituciones.

En diversas partes del globo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX la educación superior atravesó un proceso de expansión que dio lugar a la creación de un circuito de universidades privadas centrado en campos de conocimiento específicos o de sectores sociales particulares, que crecieron a diferentes ritmos. En muchos países la irrupción de dicho circuito ha sido en concordancia con el avance de la escolarización de masas que intensifica demandas y tracciona al acceso a los niveles de educación superior. En otros, ha respondido –tal vez de modo concomitante a lo anterior- a la expansión de modelos de mercado en la provisión de un “servicio educativo”, en lógicas de transformación de la relación de los sujetos con el bien educativo que se expandió con fuerza en el contexto finisecular. La distancia entre el proceso inicial de creación, legitimación y expansión de las universidades privadas y el más reciente, traza un panorama que requiere ser analizado, ya que en muchos contextos nacionales las universidades privadas se posicionaron como los principales oferentes de educación superior, en cuanto a captación de una matrícula que no cesa de expandirse, e incluso muchas instituciones de gestión privada “tradicionales” vieron transformar sus lógicas de gestión, sus estrategias de posicionamiento en cada contexto nacional, por la instalación de mercados o cuasi-mercados y el crecimiento de la lógica de competencia. En otros países, la regulación estatal y/o la preeminencia de la educación universitaria pública trazaron un campo de contención al crecimiento del subsector privado, lo cual no implica que las mismas universidades públicas no hayan incorporado lógicas de mercado en su gestión, en su planificación, en sus modos de captación de la matrícula, etcétera. Como vienen señalando distintos estudios (Verger et al., 2016; Ball y Youdell, 2008, entre otros), las lógicas de privatización exógenas y endógenas deben ser miradas complejizando el sector de gestión de las instituciones, y abordando cómo las lógicas de privatización, de managment, e incluso de gestión de sí mismos atraviesa la configuración subjetiva de todas las sociedades, incluyendo a los actores que integran la educación universitaria. Además, el contexto de surgimiento de las universidades privadas y el de legitimación, expansión o contención de las mismas –como dinámica más reciente- responde a procesos nacionales de carácter democrático, socioculturales y políticos que obligan a repensar qué roles juegan las universidades privadas en sociedades atravesadas por lo que Gherson denomina subjetividad neoliberal.

En las últimas décadas el proceso de mercantilización del conocimiento constituyó una plataforma para el despliegue vigoroso de la educación privada en el nivel superior[1], y este dossier abona a comprender dicho proceso en curso en la actualidad. La educación universitaria privada en América Latina concentra al 55% de su matrícula (UIS- UNESCO)[2]. En esta tendencia pueden identificarse desde países donde la expansión de la educación universitaria se realiza por medio del sector privado hasta casos nacionales donde el sector público se expande manteniendo su hegemonía o control del sistema. En esta amplia gama asistimos a procesos diferenciales y la educación universitaria privada es un locus donde nos interrogamos sobre los cambios en la relación educación, sociedad y Estados, atendiendo a que los procesos involucrados dan cuenta de las alteraciones en los modos en que se despliegan demandas, se garantizan o restringen derechos, se iguala o desigualan accesos, circuitos, titulaciones y experiencias.

Durante muchos años, la mirada sobre la educación de gestión privada estuvo invisibilizada, porque su participación en la matrícula en los distintos niveles educativos era menor, o porque no resultaba un objeto legítimo de interrogación para la comunidad académica. En todo caso, era abordada como una dimensión de la desigualdad educativa, en contextos sociales nacionales donde se podía identificar con claridad cuál era el perfil de estudiante que accedía a ella. De esta manera, se asumía que la educación de gestión estatal proveía una experiencia para distintos sectores de clase, mientras las instituciones de gestión privada convocaban a sectores de elite, a determinadas clases medias, o a sectores en ascenso en busca de titulaciones superiores. En todo caso, la intermediación del pago dinerario para acceder y permanecer en este tipo de instituciones conllevó una mirada que siempre fue vista con recelo al momento del análisis de este tipo de ofertas y de circuitos, por las sospechas “morales” sobre el sentido de esa relación monetaria –más aún en contextos donde la primacía de la educación de gestión estatal era y es gratuita-, sobre la “calidad” educativa ofrecida por estas instituciones donde importa el pago de los estudiantes para su sostenimiento, y sobre una mirada general sobre la desigualdad educativa, dado que este tipo de instituciones privadas desarrolló diversas estrategias para darse sus propias regulaciones en distintos países y momentos históricos.

Desde este lugar, tanto la investigación como la visión pública sobre las universidades privadas, miró con recelo su expansión, en algunos casos con motivos fundados: regulaciones (o su ausencia) permiten que muchas instituciones funcionen como empresas, con su propia lógica economicista y con sus riesgos. Así, por ejemplo, la quiebra de determinadas instituciones significaba para sus estudiantes la imposibilidad de continuar y finalizar los estudios, transfiriendo así los riesgos de la actividad económica a la comunidad académica y estudiantil, vulnerando derechos o, si se quiere, ni siquiera garantizando el cumplimiento de “contratos”. Este fenómeno que aconteció en países de la región como Chile, no está alejado en el pasado: una de las alertas planteadas recientemente a partir de la crisis ocasionada por el Covid-19 es la eventualidad que se ha planteado de que las instituciones privadas “cierren”, dada la drástica reducción de sus ingresos, al resolverse la continuidad educativa por medio de estrategias virtuales de enseñanza.

Aun así, miradas más complejas se hacen necesarias: en distintos contextos subnacionales las únicas posibilidades de acceso a la educación superior se producen desde la oferta de las universidades privadas, al tiempo que, según determinadas tradiciones y contextos, muchas de ellas realizan investigación y extensión que inciden en la generación de conocimientos relevantes para las sociedades donde están insertas. De este modo es factible analizar el papel que desempeñan estas casas de estudio en la formación de recursos humanos, así como en el desarrollo de determinadas localidades dando lugar a nuevos enclaves que se gestan por la actividad y su presencia territorial.

La creación y consolidación de una oferta segmentada en educación de gestión estatal y de gestión privada instala, aunque no de manera automática, una segmentación horizontal en los sistemas, donde se ponen juego prestigios diferenciales entre tipo de instituciones, que luego se declinan en diferenciaciones cada vez más precisas y singulares: en el tipo de carreras que ofrecen, en la manera en que interpelan a públicos distintos, en el modo en que se posicionan a nivel local, nacional o internacional. También, claro está, en la “calidad” educativa, aunque ello sea un significante fluido donde distintos actores –más allá de las universidades públicas o privadas- lo disputan.

Podemos mirar el mundo de las universidades privadas también, como una manifestación o una co-producción de las desigualdades educativas en cada país, siempre y cuando se miren al conjunto del sistema: las instituciones privadas de educación superior (universitarias o no universitarias) se diferencian en un campo heterogéneo de instituciones y carreras. La clave está en desplegar una mirada que considere las relaciones antes que las divisiones, tanto desde la competencia por la matrícula, la disputa por los prestigios, pero también el modo en que cada conjunto institucional promueve o instala tendencias en la educación superior que repercuten en todo el campo. Así, por ejemplo, es posible identificar que ofrecer experiencias de educación globales ha sido una de las estrategias principales de universidades privadas que convocan a sectores privilegiados en cada país; al tiempo que ubicarse como universidad que ofrece y busca asegurar contratación laboral una vez finalizado el cursado, u ofertar una experiencia de cursado en horarios nocturnos, permite consolidar un perfil de universidad para sectores de clases medias-bajas. Y todas esas ofertas y diferenciaciones se producen, en general, en relación con modelos más o menos instalados de universidades públicas, muchas de ellas centenarias, modelo que aún incide en la producción de la oferta de nuevas instituciones, aunque más no sea para diferenciarse.

Además, es importante considerar que la expansión de las universidades privadas, también se produce por la ampliación de las matrículas y egresados del nivel secundario/medio en cada país y su eventual tracción hacia la educación superior. Lo interesante para mirar allí es que los procesos de segmentación acontecen de maneras muy diferentes: en algunos países quienes se escolarizaban en la educación secundaria privada accedían –por medio de canales informales aunque instalados durante décadas- a las universidades públicas que poseían la primacía de los prestigios. En otros contextos nacionales, el proceso era inverso, o incluso mixto: tanto quienes se escolarizaban en la secundaria privada como estatal buscaban acceder a las universidades públicas, siendo que las universidades privadas ocupaban un lugar marginal. Pero estos circuitos verticales empiezan a modificarse en las últimas décadas, y se hace presente el perfil de graduados universitarios que transcurrieron toda su escolaridad (primaria, secundaria, universitaria) en instituciones de gestión privada. En ello inciden tanto los procesos de reproducción y agudización de las desigualdades sociales –como el ascenso o descenso de las capas medias en términos de ingresos económicos, o la mejora en los ingresos de los sectores populares- como el devenir de las políticas de educación secundaria y superior, que ya sea por nuevas iniciativas o por default, producen o “dejan” que los sistemas ya segmentados amplíen las divisiones. Hipotetizamos múltiples consecuencias, una de las más evidentes es la escolarización en contextos fragmentados, que hacen que cada vez más graduados universitarios desarrollen su trayectoria no solo en espacios segregados–por la mayor capacidad que tienen las instituciones privadas en esa operación de selección- sino también que no cuenten con experiencias sociales más heterogéneas, que conlleven la valoración del rol del Estado, la consideración de los bienes públicos, impactando en experiencias de ciudadanías cada vez más privatizadas.

Un matiz, sin embargo, emerge al considerar lo anterior: el posicionamiento del sector privado en un rol de mayor protagonismo en relación con lo “común”. En la historia de los sistemas de educación superior, la Iglesia Católica, en distintos países, representó el sector que tempranamente creó y desarrolló instituciones superiores privadas, haciéndolo en el marco de una visión de sociedad secular a la que había que transformar, y se proponían hacerlo bajo la égida de los valores religiosos y su propuesta moral y/o ética sobre la sociedad. Esta perspectiva fue modificándose para el caso de las universidades confesionales en buena medida, sobre todo por medio de una revisión de la ilegitimidad de una propuesta que dejaba afuera a estudiantes que ya no se sentían interpelados por esa propuesta. Al mismo tiempo, las universidades privadas laicas, tanto las tradicionales como las que se crean en los últimos 40 años, se instalan ya no solo como una opción selectiva, de supuesta “mejor” calidad, u ofreciendo experiencias y énfasis ausentes en las universidades confesionales o públicas presentes hasta entonces. Cada vez más las universidades privadas despliegan estrategias filantrópicas o de “compromiso social” que buscan producir un modo particular de ciudadanía, que goza de legitimidad porque también se modificaron las estrategias de sostenimiento de la desigualdad y de ayuda social. Además, la investigación –como lo muestra este Dossier- da cuenta que las universidades privadas ganan legitimidad e incluso prestigio cuando presentan un perfil de estudiante y de egresado, un perfil de investigación, que aporta al desarrollo local, a la formación de profesionales para la administración pública, entre otros énfasis.

Es que la dimensión “privada” que hace a la expansión o consolidación de este subsector obliga a repensar qué es lo público en cada contexto nacional y de qué manera se regulan los bienes públicos globales, como la educación superior. Instalar la mirada sobre el conjunto de la educación superior como una “cosa pública” implica considerar que se trata de un bien que debe ser regulado en su producción, distribución y apropiación, con fines de utilidad y aporte al conjunto de la sociedad, alterando la prevalencia de la relación de consumo. De hecho, las investigaciones que venimos realizando plantean que allí no solo acontece eso, que hay apropiaciones particulares de la experiencia universitaria y sentidos que las instituciones ponen en juego para que su propuesta cobre relevancia en el marco de sociedades desiguales. Tal vez sea necesario mirar al sector privado no solo viendo los riesgos de la mercantilización, sino también identificando qué efectos locales produce, que la mirada sobre la mercantilización en ocasiones esconde.

Por ello vale la pena interrogarse sobre las universidades privadas en contextos de segmentaciones profundas de los sistemas de educación superior: ¿Qué rol juegan las universidades privadas y la expansión de las lógicas privatizadoras en el crecimiento, pero aún más en la transformación del sentido de la educación superior en cada contexto nacional y a nivel global? Los trabajos que presentamos en este dossier responden a este interrogante en distintos contextos nacionales y dimensiones de análisis.

Los tres primeros artículos del Dossier recogen conclusiones del estudio regional realizado en el marco del Núcleo de Estudios e Investigaciones en Educación Superior (NEIES) –Sector Educativo del Mercosur-, radicado en el Centro de Investigación y Estudios en Políticas Sociales Urbanas (CEIPSU) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero[3]. El estudio denominado "La oferta de formación de grado en la educación superior privada en el Mercosur: escalas urbanas y diferenciación regional" fue desarrollado entre 2018 y 2020, y buscó comprender el crecimiento de la oferta universitaria privada a partir de un análisis de la expansión territorial de la misma, identificando procesos locales, nacionales y regionales.

El trabajo de Graziela Serroni Perosa y Alessandro Soares Da Silva sitúa la expansión de la universidad privada en Brasil a partir del crecimiento de la población escolarizada y de nuevas dinámicas demográficas, culturales y políticas, tales como el acceso a la educación superior de las mujeres, las posibilidades de estudio de sectores trabajadores y la demanda de posiciones profesionales docentes en un sistema educativo que no cesa de crecer. En este sentido, puede plantearse que la segmentación producida tiene diversas facetas según cada momento histórico, como lo es la actual pandemia por Covid-19. Este contexto muestra de manera evidente cómo el sistema universitario llega al 2000 con una fuerte segmentación que hace que los circuitos educativos según el perfil social, género, etcétera, se encuentren no solo diferenciados con claridad, sino también produciendo desigualdades relativas al tipo de oferta que se despliega para cada grupo social. Asimismo, es de remarcar que la educación a distancia ofrecida mayormente por el sector privado antes de la pandemia estaría produciendo nuevas experiencias y posiblemente nuevas diferenciaciones, a partir de la migración de la educación presencial hacia una a distancia o virtual para el conjunto del sistema. Lo territorial, así, se despega de la materialidad del espacio para configurar una experiencia a distancia, que obliga a releer las dinámicas espaciales de expansión de la educación superior. Dialoga, de esta manera con la propuesta analítica de quienes escribimos este texto, Sandra Ziegler y Sebastián Fuentes, que analiza la expansión desde una perspectiva situada en grandes centros urbanos, ciudades capitales de provincia de distinto tamaño y una ciudad intermedia no capital de provincia, todas con una relevante oferta de carreras universitarias del sector privado.

En nuestro trabajo planteamos que, a diferencia de las olas de creación de universidades privadas que acontecieron entre fines de los 50 y mediados de los años 90 del siglo XX, la expansión actual acontece a un ritmo más pausado de creación de instituciones y sobre todo por medio de la capilarización de las sedes y carreras de las universidades privadas en distintos perfiles de ciudades. Desde nuestra perspectiva esto se vincula con una customización del perfil de estudiante, que en las últimas dos décadas fue modificando sus condiciones y preferencias para el inicio o continuación de una carrera universitaria: experiencias urbanas atravesadas por la valoración diferencial de las ciudades (inseguridad, cosmpolitismo o clima de “pueblo”), de las relaciones etarias (la autonomía del grupo familiar) y la construcción de perfiles de oferta y de sedes y de universidades según distintos perfiles de clase, configuran una oferta cual política de territorialización que permite no tanto desplegar una economía de escala –no sería la masividad la clave de las universidades privadas- sino más bien puntual, con ofertas específicas que resulten de interés para una potencial matrícula que va modificando sus expectativas sobre la educación superior, y también las edades de acceso a la misma. Al mismo tiempo, el artículo busca identificar modos diferenciales de posicionamiento de las instituciones privadas, ya no solo marcadas por el perfil internacional o global que ofrecen en sus carreras –más frecuente en grandes centros urbanos- sino también por el “aporte” que las instituciones privadas realizan al desarrollo local, a la formación de funcionarios públicos, entre otros. Sin negar la lógica económica que organiza el funcionamiento y el despliegue de nuevas sedes y carreras, el artículo busca complejizar la mirada para identificar otros roles que se ponen en juego para la legitimación y expansión de una oferta cada vez más customizada.

El trabajo de Adriana Chiancone, Mabel Dávila y Enrique Martínez Larrechea recorre la conformación del sistema universitario en Uruguay, con la preeminencia de la Universidad Pública y una gradual creación de instituciones privadas. La lógica descentralizadora constituye una dimensión clave para entender la política de radicación de sedes de instituciones privadas en localidades por fuera de la capital del país, y que se explica no solo por el volumen poblacional, sino también por perfiles económicos y culturales de las ciudades en cuestión. El artículo avanza en identificar el tipo de oferta que se despliega en las nuevas localizaciones de las instituciones, centradas por lo general en la réplica de carreras de la sede principal de Montevideo y en áreas disciplinares que no requieren grandes inversiones para su desarrollo.

La experiencia uruguaya es interesante para ser observada en relación con la conformación de los sistemas en otros países de la región, como Argentina y Brasil, ya que es justamente la demanda hacia el interior del país la que permite ver el proceso de expansión tanto de las ofertas privadas como las estatales. El centralismo allí opera como un clivaje de esa expansión territorial. Asimismo, observando la participación del sector privado en la matrícula universitaria, los tres casos muestran variaciones con una participación mayoritaria del sector privado en Brasil, y una minoritaria en Argentina y Uruguay, aunque la cantidad de instituciones privadas sea mayor que el de las universidades públicas. Este proceso demuestra que la expansión del sector privado no se realiza de manera homogénea, que a nivel global la matrícula privada configure un tercio del total pero que en cada contexto nacional el desafío, complementariedad o competencia en relación con la oferta pública implica escalas, regulaciones e historias distintas. Y también espacios, ya que las escalas territoriales y la lógica de organización política y demográfica de la población en el territorio permite ver estos procesos incipientes o ya desarrollados de capilarización de la oferta, e incluso la potenciación de ciudades intermedias que combinan turismo con oferta estudiantil, buscando posicionarse como ciudades universitarias (Punta del Este en Uruguay; San Rafael en Argentina).

El artículo de Etienne Gérard plantea un salto en el análisis propuesto por este dossier: se trata del resultado de una investigación global de carácter comparativo sobre las distinciones en la oferta de universidades en países de Asia, África y América Latina. El trabajo analiza un proceso creciente de monetarización de la educación universitaria y la búsqueda de creación de mercados que acontece desde fines del siglo XX en adelante a escala global, que contribuye a una fuerte heterogeneización de los sistemas de educación superior. Así se conforman grandes grupos económicos, que incluso cotizan en el sistema bursátil en algunos países (como Brasil), que reúnen a un conjunto de instituciones que se van expandiendo y comprando pequeñas universidades privadas de provincias o de suburbios, señalando así el peso que han tenido y aún tienen procesos de financiarización de la educación superior.

La mayor segmentación es regulada de distintas maneras por los Estados nacionales, pero los criterios –para la evaluación y la acreditación universitarias- terminan favoreciendo a las instituciones con mayores recursos, prestigios e historia, profundizando la desigualdad en la calidad de la oferta que impacta a su vez en el perfil de estudiante que cada universidad puede captar. Uno de los muchos aportes que el artículo realiza al tema de este dossier se sitúa en los efectos de las regulaciones, en una mirada que complejiza los resultados de inequidad que los mismos producen. En este sentido, podemos plantear que los mismos crean sistemas de valoraciones que en vez de nivelar o atenuar la segmentación previa, la incrementa, creando clasificaciones que terminan produciendo el mismo efecto que los rankings de universidades desarrollados por consultoras globales y centros de estudios. Crean la imagen de buenas y por consiguiente de malas universidades, como si los instrumentos de medición o las regulaciones estatales fueran neutrales o inocuas. Así, las universidades más nuevas en cada país, muchas de ellas creadas en distintas ciudades, no solo son peor clasificadas, sino que no dejan de proliferar. El artículo deja entrever una hipótesis interesante, que es que, a mayor cantidad de regulaciones, clasificaciones y distinciones, las instituciones más nuevas y tal vez de peor “calidad” en su oferta no dejan de proliferar, como si el sistema que premia lo “mejor” necesitara una masa de instituciones para contrastarse. Muchas universidades se crean para atraer no a los mejores estudiantes en términos académicos y/o a los más privilegiados en términos económicos, sino que reúnen a estudiantes que se considera despliegan menos demandas o demandas menos complejas.

Finalmente, el artículo de Claire Polster avanza en un análisis que puede resultar novedoso para comprender las lógicas de privatización ya presentes en el norte global, para sopesarlas y construir una visión crítica desde el trabajo académico en el sur. Polster identifica de una manera clara y sustentada en años de trabajo de campo y de trayectoria en el sistema universitario cómo las lógicas individualistas de la privatización de la educación superior, lleva a los mismos académicos a moverse en lo que denomina un círculo vicioso. Esto es, una serie de prácticas y estrategias en el desarrollo de su trabajo que tienden a reproducir las condiciones que los condujeron a la situación actual, con el mayor poder de control y regulación que los cuerpos administrativos y financieros de las universidades despliegan sobre el trabajo académico, las lógicas de búsqueda de financiamiento externo que terminan reproduciendo valoraciones diferenciales entre los académicos que las consiguen y los que no, entre otras prácticas que refuerzan la inseguridad, y la réplica de esas condiciones de trabajo en las universidades tanto estatales como privadas. En este sentido, su mirada sobre la privatización implica una producción constante de inseguridad académica, ya que las instituciones se privatizan en función de las lógicas de mercado que gobiernan su organización y funcionamiento, y ello genera una tendencia hacia el cierre sobre sí mismos de los académicos, es decir, hacia la primacía de lógicas personales e individuales antes que colectivas. El artículo es relevante para pensar el presente y el futuro del trabajo académico problematizando las lógicas privatizadoras ya presentes, que obturan la valoración y las capacidades de dar respuestas colectivas y construir lo común y lo público desde el trabajo y las relaciones interpersonales de quienes se desempeñan cotidianamente en las instituciones universitarias.

El dossier como obra colectiva invita a revisar tanto las dinámicas locales que se esbozan en los diferentes artículos así como una serie de tendencias globales que se reconocen en el proceso de desarrollo más reciente de la educación superior privada. Los resultados de las investigaciones aquí presentadas sobre el sector privado y su imbricación en el concierto de la educación superior con sus articulaciones, distinciones y disputas permiten trazar hipótesis acerca del modo en que se pone en juego la legitimidad de estas instituciones y de un subsistema en franca expansión.

Bibliografía

Ball, S. J. y Youdell, D. (2008) Hidden Privatisation in Public Education. Brussels: Education International. [ Links ]

Verger, A. et al. (2016) The Privatisation of Education: a Political Economy of Global Education Reform. New York: Teachers College Press. [ Links ]

[1]El dossier se concentra en el Nivel Universitario y no en las instituciones de educación superior no universitarias que en cada país cobran nombres y organizaciones diferentes. No obstante, aquí se habla de educación superior, dada la relevancia que las universidades tienen para el conjunto de ese nivel.

[2]UNESCO Institute for Statistics (UIS) http://uis.unesco.org/

[3]El proyecto fue dirigido por Sebastián Fuentes y participaron las/os investigadores/as: Graziela Perosa (Universidad de Sao Paulo, Brasil); Francisco Giménez Duarte (Universidad Nacional del Pilar, Paraguay); Mabel Davila, Adriana Chiancone y Enrique Martínez Larrechea (Universidad CLAEH, y Fundación IUSUR, Uruguay); Sandra Ziegler y Victoria Gessaghi (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Argentina).