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Revista argentina de cirugía

versión On-line ISSN 2250-639X

Rev. argent. cir. vol.105 no.2 Cap. Fed. dic. 2013

 

DISCURSOS

Discurso del Sr. presidente entrante de la academia Argentina de cirugía

 

Norberto A. Mezzadri

Autoridades presentes, señores Académicos, señoras y señores, amigos:

Haber sido designado como Presidente de la Academia Argentina de Cirugía es una de las máximas distinciones a que puede aspirar un cirujano académico. Por todo lo que ello significa, mi agradecimiento a los Académicos que confiaron en mí.
Recorrer la lista de los prestigiosos cirujanos y maestros que han ocupado con anterioridad este sitial representa un honor y una responsabilidad ante una Institución centenaria y ante mis pares. Agradezco la presentación del Dr. Pedro Ferraina que tiene el sesgo de ser un amigo de la vida médica.
El sentimiento de gratitud no alcanza para reconocer a aquellos que me formaron y allanaron el camino para que hoy pueda estar ante ustedes. En primer lugar a las instituciones donde he desarrollado mi labor, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires y el Hospital Alemán, lugar donde me desempeño actualmente. Sería injusto no nombrar a todos los que influenciaron a mi vida médica. En honor al tiempo rescato dos figuras: mi padre fuente de motivación y permanente estímulo, de quien aprendí las destrezas básicas de nuestra profesión y Pablo Curutchet , mentor y amigo, quien nos enseño y guió en este camino de la cirugía académica.
Por último un reconocimiento muy especial a mi familia, quienes con tolerancia y amor sobrellevaron los avatares de la profesión.
Concurro a esta Academia en forma casi rutinaria desde el año 1976. Cursaba mi segundo año de residencia en momentos que el Dr. Andrés Santas, Profesor Titular de la 1ra. Cátedra de Cirugía, con asiento en el Hospital de Clínicas había sido repuesto en su cargo luego de los aciagos momentos que había sobrellevado. La crisis que vivía el país y la Universidad se reflejaban en nuestra tarea cotidiana. Santas dispuesto a recomponer la estructura del Servicio y la tarea de enseñanza, dispone entre otras medidas que las actividades del programa de residencia incluyan la concurrencia a la "Academia". Era nuestro contacto académico con el ambiente quirúrgico. Los prohombres de la cirugía estaban ahí, y por allí habían pasado los personajes más renombrados de las escuelas quirúrgicas argentinas. Las comunicaciones allí presentadas eran la guía actualizada hacia donde la cirugía avanzaba. La vida académica, asistencia, investigación y docencia, se nos inculcó desde nuestra formación.
La Academia Argentina de Cirugía era el lugar de prestigio donde todos querían leer sus trabajos para ser sometidos a la crítica de sus pares, y donde recurrían a informarse y formarse los que no eran miembros, o expresar sus opiniones aquellos que luego de méritos acumulados formaban parte de ella.
Sin embargo esta situación ideal pareciera haber cambiado con el transcurso del tiempo. Es una percepción generalizada, objetivable en números la persistente disminución en la concurrencia a las sesiones de los días miércoles, tanto de miembros como no miembros, como asimismo en el número de comunicaciones.
Esta problemática fue motivo de largos debates en las reuniones de Comisión Directiva que integré en los últimos cinco años, lo cual llevó a la Comisión Directiva saliente a realizar una encuesta dirigida a los señores académicos sobre esta problemática y solicitar una opinión sobre cursos de acción.
Antecedentes de esta índole ya se presentaron en la centenaria vida de la Academia. Decía Armando Russo, Presidente en el año 1975: "La escases de trabajos al comenzar el año fue angustiosa y no había uno solo en Secretaria para iniciar la primera sesión de mi gestión". Y al año siguiente decía Andrés Santas "iniciamos el período con cuatro trabajos en el orden del día, que apenas alcanzan para garantizar la realización de las primeras reuniones".
Todas las instituciones pasan por situaciones de crisis.
En el año 387 antes de Cristo, Platón resolvió reunir en el parque del antiguo héroe Academos, cercano a Atenas y rodeado de un bosque sagrado dedicado a la diosa Palas Atenea, a sus discípulos y amantes de la filosofía. Esta primera Academia perduro alrededor de 900 años y desapareció bajo el Imperio de Justiniano en 529 dC, por ser pagana y no haber sido capaz de transformarse y comprender la trascendente y fundamental misión del Cristianismo.
El 19 de enero de 2012, luego de 131 años de operaciones, la Eastman Kodak Company, solicitó la protección de capítulo 11 de la ley de bancarrota de los EE. UU. Mucha gente se vió sorprendida ante este hecho ya que todos ellos incluidos nosotros, crecimos acompañados por esas cajitas de color amarillo brillante, que proceso mediante nos permitía inmortalizar hechos familiares, vacaciones, tener la iconografía de nuestras cirugías, etc. El problema central fue cómo se entendía el negocio en la actualidad, que por cierto no era como lo había sido durante 130 años. Kodak interpretó tardíamente que el "core business" de la empresa no estaba en las cámaras ni el film que vendían, sino en las imágenes. El advenimiento de la fotografía digital cambio el eje del negocio y Kodak fue sobrepasada por otras compañías.
En un artículo publicado en 1960 en el Harvard Business Review, se explicaba que la decadencia del ferrocarril en EE. UU., se debía a un enfoque equivocado del objetivo empresarial. Nuevamente el foco del negocio no estaba en la infraestructura, sino en el transporte, lo cual lo había hecho vulnerable a la competencia por autotransporte, barcos y aviones.
Estos ejemplos se repiten a lo largo de la historia, y deben servir para entender entre otras razones la necesidad de cambios. Las instituciones no son estructuras estáticas, inmóviles, invariables, tienen que evolucionar, y adaptarse a las necesidades del momento sin perder la esencia de su razón de ser.
Decía Vicente Gutiérrez en el discurso de asunción de su Presidencia en 1996, hace 19 años y hablando sobre algunos cambios que se habían producido a lo largo de los años en nuestra Academia: "Los cambios de la vida moderna motivaron que las sesiones se trasladaran de las 5 a las 7 de la tarde. Si esta gran ciudad sigue su ritmo actual, si los barrios residenciales se alejan cada vez más del área céntrica y si los horarios de trabajo se prolongan más aun, habrá que pensar en otros cambios, en la medida en que los cirujanos del futuro aspiren a dedicar tiempo a sus familias, a la cultura y a sus personas".
La realidad es que las sesiones de la Academia son el ámbito donde se presenta el fruto final de un largo proceso de investigación y desarrollo científico que se inicia en los centros asistenciales. La crisis de la Medicina Académica no es solo local sino que también está en los centros académicos de países líderes del primer mundo. En 2003 un editorial del British Medical Journal puntualiza que la medicina académica está en crisis en el mundo.
Esgrime como razones: el fracaso en el reclutamiento de candidatos adecuados para la carrera académica y la gran dificultad para ser exitosos, de aquellos que la elegían con el consecuente sentimiento de frustración. Se veía como un desafío de difícil cumplimiento el ser igualmente exitoso en los tres aspectos de la carrera académica (asistencia, docencia e investigación). A esto se suman dificultades para la adaptación de las curriculas a las necesidades del siglo XXI, fracaso en la identificación de los problemas de la comunidad, que permita mejorar las calidades de atención y por último fracaso de las países primer mundo para ayudar a aquellas naciones menos desarrolladas a elaborar programas de investigación.
Otro artículo publicado en Academic Medicine en septiembre 2012, analiza la crisis desde el lugar de la crisis médica:
-Estima que en los EE.UU. habrá una falta de alrededor de 125.000 médicos asistenciales para 2025, y una consecuente disminución de aspirantes a la carrera académica.
-Los centros académicos americanos, han tenido dificultades en la promoción a estratos superiores de los staff de profesores en los últimos 40 años. Entre 1967 y 1976 el 44% de los por primera vez assistant professors fueron promovidos a una posición superior, mientras que un análisis realizado entre 1987-96 revela que solo el 33% lo fueron, hecho atribuido a no haber logrado los requerimientos mínimos para el ascenso.
-Alta proporción de médicos que abandonan los centros académicos. Cinco de cada 10 docentes dejan las escuelas de medicina dentro de los 10 años de inicio de actividades, y peor aún, el 80% abandonan toda actividad académica.
-Aumento de la edad promedio de los docentes. En las escuelas de medicina 1 de cada 10 docentes tenía más de 55 años en 1967; 1/5 en 1987 y 1/3 en 2007.
Los cirujanos dedicados a la actividad académica actualmente serán reemplazados por generaciones con expectativas de trabajo y vida totalmente diferentes.
En una encuesta realizada a médicos asistenciales menores a 50 años en 2007, llevada a cabo por la Association of the American Medical Colleges y la American Medical Association, muestra que el 71% de los encuestados independientemente del sexo, tienen como prioridad absoluta el tiempo para su familia y personal, y 30% por encima del segundo aspecto deseado.
Bo Ahren, de la Universidad de Lund, Suiza, refiere que el número de artículos originales peer reviewed publicados anualmente en revistas de alto impacto, disminuyó ostensiblemente desde 1987 cayendo un 35% para el año 1994.
Pablo Curutchet en su asunción a esta Presidencia en 2011 ahonda en el análisis. Podrían resumirse en: 1) el cirujano joven no encuentra respuesta a sus necesidades asistenciales tanto intelectuales como laborales; 2) facilidad de acceso a la información tanto en calidad como en cantidad, que soslaya la necesidad de concurrir a ciertas reuniones científicas; 3) La fragmentación de la cirugía general en sub y sub-sub-especialidades, que multiplican los focos de interés y 4) una degradación de la medicina académica.
La cirugía académica tiene tres vocaciones: la asistencia de pacientes, la docencia y la investigación. Si bien parecen muy diferentes las tres son complementarias. La actividad asistencial provee datos para la investigación clínica, y ambas permiten la devolución en el pregrado y postgrado a través de la docencia. Esto llevó a Berislav Marusic del Departamento de Filosofía de la Universidad de California a teorizar si en realidad son tres trabajos y no uno el que realiza un médico académico. En el mundo desarrollado pareciera haber una creciente presión sobre los distintos aspectos que hacen que muchas veces los involucrados tengan que optar por solo alguna de las variantes, la medicina asistencial o la docencia e investigación por separado.
De tal forma que no sería una visión abarcadora analizar lo que está sucediendo en la medicina académica mirando solo lo que sucede en nuestra Academia. La cirugía académica no es solamente la Academia Argentina de Cirugía. Ella es el ámbito de mayor prestigio donde debiera culminar el arduo proceso de investigación, plasmado en una comunicación y sometido a las críticas de sus pares. Nuestro análisis crítico debiera comenzar mucho antes. Esta situación es un epifenómeno de la situación crítica que vive nuestro país desde hace años y actualmente acentuada por condiciones políticas y macroeconómicas, que no es nuestro ámbito discutir. Pero centrándonos en el ámbito asistencial, basta analizar la realidad de carencias en la cual se desarrolla la actividad médica en la mayoría de los establecimientos hospitalarios, a lo cual se suma la situación laboral médica, con sueldos insuficientes o sometidos a relaciones unilaterales de la medicina gerenciada. A esto debiera agregarse a mi entender un cambio generacional con diferentes expectativas, y que creo es nuestro deber saber ver para interpretar la realidad.
Nuestra generación, catalogada en los EE. UU como los "baby boomers" 1940-1964 refleja la explosión demográfica que se produce en medio del optimismo por la reconstrucción de postguerra.
Están educados en la estructura autoritaria de las generaciones previas. Sin embargo manifiestan desde la adolescencia un deseo de participación, de protagonismo y de lucha por sus ideales. Son de mentalidad optimista, idealista y competitiva. Son obsesivos con el trabajo, y por primera vez aparece el problema del desequilibrio entre vida laboral y personal. Su identidad está basada en el trabajo. Los boomers no se jubilan, se retiran. El retiro es una oportunidad de encarar nuevos proyectos, una segunda carrera profesional. Esta generación no descansa nunca. Somos la mayoría de los aquí presentes. Las generaciones que nos están reemplazando y las que vienen tienen características diferentes. Son los nacidos entre los años 1970-1980, generación X y entre 1982-2000, generación Y.
El termino generación X se usa para referirse a las persona nacidas entre 1970 y 1980. Se crían a la sombra de la hiperactividad de los Boomers y ven el idealismo de sus padres defraudado por los efectos de la globalización y las reestructuraciones. Crecen en un mundo de ruptura de grandes paradigmas. Esta generación se vio afectada por la oferta consumista de los años '80, la llegada de Internet, y acontecimientos políticos de trascendencia como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y entre otros la aparición del Sida. Son los hijos de los tradicionalistas y los Boomers.
Algunos la llaman la Generación de la apatía o Generación perdida, y se ha caracterizado por una rebeldía inmóvil o conformista. Fue transición entre los juegos de nuestra infancia, las canicas, el trompo, la cuerda y los primeros juegos electrónicos, como el Atari.
Son individualistas, y se comunican a través de la tecnología. Viven en un mundo on line las 24 horas del día. Buscan un balance entre la vida personal y laboral. A diferencia de los Boomers que vivieron para trabajar, los X trabajan para vivir. Se niegan a pagar el alto costo de no dedicar tiempo a la familia ni a los amigos. Ante una oferta laboral que puede ir en contra de ese balance, buscan inmediatamente la compensación. La pregunta es ¿Cuánto hay? Para ellos el éxito es estar fundamentalmente satisfechos con el tipo de vida que llevan.
Es una generación intelectualmente preparada, pero con difícil realización de sus aspiraciones. Es la primera generación que estudió utilizando herramientas informáticas.
Esta generación se encuentra a medio camino entre el idealismo de los Hippies devenidos luego en Yuppies y el descreimiento de la Generación Y.
La otra generación que nos atañe es la Generación Y. son los nacidos entre 1980 y 2000. Son los hijos de la generación X, que nacieron al amparo de una economía en expansión, de desarrollo tecnológico, de progresos en el cuidado de la salud, etc. Es la generación más numerosa de la historia y dominará el mundo durante los próximos 40 años.
Esta generación no permite que el trabajo absorba todo su tiempo. Ha resignificado la actividad laboral: busca placer y diversión en el trabajo. La responsabilidad y el compromiso solo surgen cuando encuentran sentido en lo que hacen. Valoran la diversidad en todo sentido. Son flexibles, innovadores, eficientes, resilientes, tolerantes y comprometidos.
Se caracterizan por una actitud desafiante y retadora, son cuestionadores, no afectos a la lectura.
La generación Y no pide permiso, informa. La tecnología forma parte de sus vidas. Tienen el poder que brinda el conocimiento a través de fuentes masivas de información.
¿Cuál es el objetivo de esta digresión? Entender el perfil y características de las generaciones actuales que nos permita identificar las necesidades, fortaleza y debilidades de quienes las componen, para sin resignar los principios y objetivos que nos guían, lograr la inserción de sus miembros en la comunidad académica. Estamos viviendo una época de cambios. Tenemos que adaptarnos o de lo contrario sucumbiremos. Para ello se requiere, imaginación, innovación y liderazgo. Los tiempos de crisis son la oportunidad para la realización de cambios profundos.
Me acompañaran este año el Dr. Jorge Deffelito, como Vicepresidente, el Dr. Juan Pekolj como Secretario General, el Dr. Manuel Montesinos, Tesorero, el Dr. Jorge Manrique, el Dr. Marcelo Figari, el Dr. Roberto Lamy, el Dr. Carlos Ocampo y el Dr. Nicolás Rotholtz como Secretario de Actas.
Quiero enfatizar el honor que significa presidir esta centenaria Institución. Es responsabilidad y compromiso, personal y de esta Comisión Directiva, ser los facilitadores de un debate que permita efectuar los cambios necesarios para desarrollar en los próximos años la fructífera labor realizada hasta el presente. Estamos orgullosos de nuestra historia, lo estaremos del futuro.
Muchas gracias.

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