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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Times New Roman, Times, serif"><b><font size="3">ART&Iacute;CULOS</font></b></font></p>     <p align="left"><font size="4" face="Times New Roman, Times, serif"><b>Comentario a la presentaci&oacute;n de Eduardo M&iacute;guez &quot;Las crisis argentinas en perspectiva hist&oacute;rica&quot;</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif"><b>Juan Carlos Korol</b></font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif">Universidad de Buenos Aires</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">En primer lugar, quiero agradecer al Instituto Ravignani y en especial a su director Jos&eacute; Carlos Chiaramonte la invitaci&oacute;n a participar de estas Jornadas. Por supuesto, tambi&eacute;n a Eduardo M&iacute;guez por una presentaci&oacute;n de los problemas argentinos cuya brevedad no la hace menos abarcativa y nos incita a reflexionar sobre tales problemas.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Los argentinos nos hemos acostumbrado a sufrir las alternativas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del pa&iacute;s casi como se sufren las inclemencias del clima, al mismo tiempo que muchas veces preferimos no mirar con suficiente atenci&oacute;n las consecuencias sociales de esas crisis y seguimos aspirando al cumplimiento de lo que alguna vez pareci&oacute; ser un destino de grandeza.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Es &uacute;til, en ese sentido, partir de la diferenciaci&oacute;n que hace M&iacute;guez de la necesidad de contar con un &quot;recitativo de la coyuntura&quot; que nos permita encontrar sentido a las m&uacute;ltiples crisis que se pueden registrar en nuestra historia. El an&aacute;lisis de la manera en que las variables econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales se combinan en un momento dado resulta imprescindible para entender las crisis argentinas. En esos escenarios cambiantes, los comportamientos de los actores resultan centrales y no suelen estar sobredeterminados -como cre&iacute;mos alguna vez- por variables atemporales.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Tambi&eacute;n es necesario tratar de entender esas crisis en &quot;perspectiva hist&oacute;rica&quot;, expresi&oacute;n un tanto ambigua y que supongo estaba en el esp&iacute;ritu de los organizadores de las Jornadas presentarla como tal. Pero a pesar de las posibles ambig&uuml;edades de la expresi&oacute;n, es aqu&iacute; donde me gustar&iacute;a detenerme. Y m&aacute;s all&aacute; de hacerlo por las obvias restricciones de tiempo y espacio, quisiera hacerlo por dos razones. La primera tiene que ver con la aspiraci&oacute;n de los mortales que vivimos en este rinc&oacute;n del planeta, que reside en encontrar &quot;una explicaci&oacute;n&quot; que nos haga m&aacute;s soportable la incertidumbre. Es decir, sabemos que estamos mal, pero saber por qu&eacute; estamos mal parece ofrecer de alguna manera una respuesta tranquilizadora. La segunda raz&oacute;n es, creo, m&aacute;s importante y reside en preguntarse si los estudios puntuales de las distintas crisis y per&iacute;odos de la historia argentina, de los que tenemos algunas muestras ejemplares entre los producidos por los participantes de estas Jornadas, nos permiten extraer alguna conclusi&oacute;n general.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">El mismo Eduardo M&iacute;guez resumi&oacute; hace alg&uacute;n tiempo las principales hip&oacute;tesis que intentan explicar &quot;El fracaso argentino&quot;.<a href="#1"><sup>1</sup></a> Mas all&aacute; del debate que ese texto suscit&oacute; en su momento, es claro que las explicaciones no terminan de cerrar. Hagamos una vez m&aacute;s el inventario.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Eduardo M&iacute;guez distingu&iacute;a entre las explicaciones que consideraba basadas en razones &quot;estructurales&quot; y las que cre&iacute;a que ten&iacute;an m&aacute;s relaci&oacute;n con la coyuntura y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, aunque no dejaba de tener en cuenta que todas ellas pod&iacute;an ser parte de la explicaci&oacute;n de un momento particular.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Entre las explicaciones que consideraba &quot;estructurales&quot;, encontraba las que se relacionaban con el legado colonial, el rol de las instituciones, la asimetr&iacute;a en las relaciones internacionales, los problemas del ahorro y la inversi&oacute;n y la formaci&oacute;n de capital, y las caracter&iacute;sticas de la clase dominante. Entre las segundas, encontraba las hip&oacute;tesis que se centraban en el rol del Estado, en los problemas pol&iacute;tico-institucionales y en particular en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Hacia el final nos propon&iacute;a una perspectiva hist&oacute;rica sobre el problema que hoy encuentra insuficiente. Nos dice:</font></p>      <p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif">[En parte], el relativo estancamiento posterior a 1930 fue el ajuste a su propia capacidad productiva de una econom&iacute;a que hab&iacute;a crecido, gracias a una bonanza de recursos naturales, m&aacute;s all&aacute; de lo que su desarrollo humano e institucional hac&iacute;an previsible [...], debilitado el peso relativo del subsidio de ingresos generado por una renta agraria extraordinaria, la puja distributiva habr&iacute;a generado un conflicto pol&iacute;tico que al distorsionar el marco institucional, terminar&iacute;a afectando la productividad y la estabilidad econ&oacute;mico-institucional.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Incorpora tambi&eacute;n cr&iacute;ticamente la hip&oacute;tesis de Gerchunoff y Llach, que &quot;argumentaron que el hecho de que los productos de exportaci&oacute;n formaran la canasta b&aacute;sica alimentaria llev&oacute; a pol&iacute;ticas que a trav&eacute;s de alimentos baratos, beneficiaban a los consumidores y a la industria, pero perjudicaban a los sectores exportadores de mayor productividad limitando el crecimiento.&quot; Hoy suma a su presentaci&oacute;n del estancamiento econ&oacute;mico de la Argentina en el siglo XX el an&aacute;lisis del sistema pol&iacute;tico (incluyendo el problema del federalismo) de la crisis social y de la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y desarrollo, con una conclusi&oacute;n que no es precisamente optimista sobre nuestro futuro.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Dada la complejidad de las cuestiones en discusi&oacute;n, quisiera volver a la pregunta inicial sobre la posibilidad de extraer generalizaciones del relato mismo de los acontecimientos. En este sentido, algunas de las explicaciones que han sido mencionadas antes aparecen como constantes durante buena parte de nuestra historia. Me refiero espec&iacute;ficamente al desequilibrio en las relaciones internacionales, el rol del Estado y el efecto de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, y a la dificultad para construir consensos duraderos en la Argentina.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">En primer lugar, el desequilibrio en las relaciones internacionales, ese fen&oacute;meno que sol&iacute;amos llamar &quot;dependencia&quot;. Tulio Halperin se encarg&oacute; de se&ntilde;alar que se trataba de una situaci&oacute;n y no precisamente de una teor&iacute;a. Nos encontramos, entonces, con una situaci&oacute;n que afect&oacute;, y creo afecta, a la Argentina y tambi&eacute;n a toda Am&eacute;rica Latina. Bastar&iacute;a mencionar para apoyar esta afirmaci&oacute;n las dificultades que encuentran los pa&iacute;ses exportadores de bienes primarios de la regi&oacute;n para establecer y negociar las reglas equitativas en el comercio internacional de esos bienes. Pero esa situaci&oacute;n no fue igual durante toda nuestra historia, las relaciones variaron por muchas razones; la primera y m&aacute;s obvia, por los cambios en los centros hegem&oacute;nicos mundiales. Aunque tambi&eacute;n por las respuestas que cada pa&iacute;s encontraba para lidiar con ella. Alcanza con recordar que si el gobierno de Getulio Vargas establec&iacute;a una alianza con los Estados Unidos, facilitada claro por la relaci&oacute;n comercial entre los dos pa&iacute;ses, la Argentina del primer peronismo establec&iacute;a una relaci&oacute;n conflictiva, que si bien tambi&eacute;n puede ser perfectamente explicable, tendr&aacute; entre otras consecuencias el conocido boicot a nuestras exportaciones.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Los resultados fueron muy claros: Brasil estableci&oacute; la industria sider&uacute;rgica hacia 1941 en Volta Redonda, y muchos consideran que este fue el inicio de la industrializaci&oacute;n brasile&ntilde;a que le permiti&oacute; encontrarse hoy entre los pa&iacute;ses emergentes m&aacute;s importantes. No obstante, ambos pa&iacute;ses se encontraban inmersos en las conocidas pol&iacute;ticas mercadointernistas y de sustituci&oacute;n de importaciones. A largo plazo, las consecuencias parecen diferentes.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Esto nos lleva a las pol&iacute;ticas del Estado. Lo m&aacute;s evidente es que en el &quot;corto siglo XX&quot;, tuvieron como caracter&iacute;stica m&aacute;s destacada la falta de continuidad, en particular en lo que se refiere a las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, pero no s&oacute;lo en cuanto a ellas. Es decir, los cambios en las pol&iacute;ticas han sido tan frecuentes y tan marcados -la Argentina parece tener la especial cualidad de llevar las pol&iacute;ticas a sus extremos y creo que la experiencia de la convertibilidad es un buen ejemplo de ello- que es indudable que esos cambios y la profundidad de las diferencias han implicado una fuerte incertidumbre para los actores con las consecuencias negativas conocidas en las decisiones de mediano plazo para el crecimiento de la econom&iacute;a y la estabilidad institucional.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">¿Cu&aacute;les son las razones para esos cambios frecuentes y profundos en las pol&iacute;ticas del Estado? El Estado -nos dicen nuestros colegas desde la Ciencia Pol&iacute;tica- es una relaci&oacute;n de dominaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n se ha se&ntilde;alado que es, en todo caso, esencialmente un proyecto en ese sentido. <a href="#2"><sup>2</sup></a> La historia de Am&eacute;rica Latina nos muestra que esos proyectos han sido m&aacute;s o menos exitosos dentro de la regi&oacute;n. Tambi&eacute;n que los procesos de consolidaci&oacute;n pueden ser s&oacute;lo experiencias m&aacute;s o menos duraderas. Los ejemplos de M&eacute;xico antes y despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n de 1910, o la historia de Bolivia, lo muestran con alguna claridad.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">El Estado argentino pareci&oacute; efectivamente consolidarse luego de las luchas civiles posteriores a la independencia, y en especial, durante el llamado per&iacute;odo de la &quot;Organizaci&oacute;n Nacional&quot;. Pero es muy evidente que entra en crisis en el siglo XX, y creo que 1930 fue la fecha precisa en que ello ocurri&oacute;.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">En una sociedad dividida por intereses y proyectos antag&oacute;nicos, el control del Estado, por m&aacute;s d&eacute;bil que este fuera, parec&iacute;a asegurar la posibilidad de imponer pol&iacute;ticas que favorecieran a uno u otro sector en pugna. El control del Estado, o m&aacute;s bien la captura del Estado, aparec&iacute;a -y me temo que sigue apareciendo- como la garant&iacute;a del triunfo. Esos triunfos fueron siempre -por desgracia en alg&uacute;n caso; creo que felizmente respecto de muchos de ellos- s&oacute;lo transitorios.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Alguna vez Juan Carlos Portantiero hablaba de el &quot;empate hegem&oacute;nico&quot; aplicando a la sociedad argentina un an&aacute;lisis que se quer&iacute;a marxista. Es posible que el concepto pueda aplicarse en alg&uacute;n momento de la historia argentina. Pero es evidente que ese empate, si alguna vez existi&oacute;, se romp&iacute;a de un modo reiterado y distintos sectores se lanzaban a la captura del Estado.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Esto nos lleva al &uacute;ltimo tema discutido por M&iacute;guez: la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y desarrollo y las dificultades para establecer consensos colectivos. La dificultad de establecer esos consensos, la imposibilidad de encontrar en el adversario un oponente leg&iacute;timo, parecen estar en la base de las crisis argentinas. Es aqu&iacute; donde tal vez podr&iacute;amos encontrar otra continuidad, pero tambi&eacute;n aparecen las diferencias, pues los antagonistas no suelen ser los mismos, ni mantenerse inalterados en el tiempo.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Pero tambi&eacute;n las dificultades para construir consensos son un problema que deber&iacute;a ser explicado, y si rechazamos las explicaciones culturalistas que aparecen como demasiado esencialistas, s&oacute;lo nos queda volver al an&aacute;lisis de los procesos, al &quot;recitativo de la coyuntura&quot; para encontrar una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>      <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">En resumen, a diferencia de lo que pensaba Rostow, el desarrollo econ&oacute;mico y la consolidaci&oacute;n institucional no constituyen un proceso autom&aacute;tico. La Argentina es un extra&ntilde;o caso de desarrollo fallido. Parec&iacute;a tener buena parte de las condiciones, pero &eacute;stas no alcanzaron. Tal vez lo que requiere explicaci&oacute;n son los procesos exitosos. Es muy dif&iacute;cil explicar la historia que no fue. Es nuestra tarea tratar de entender el pasado como fue y entender los m&uacute;ltiples significados que ese pasado tiene tanto para los actores como para nosotros.</font></p>      <p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif"><b>Notas</b></font></p>       <!-- ref --><p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif"><a name="1"></a><sup>1</sup> Eduardo M&iacute;guez, &quot;El fracaso argentino&quot;, en <i>Desarrollo Econ&oacute;mico</i>, Buenos Aires, v. 44, n&uacute;m. 176, p. 483-514, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=827407&pid=S0524-9767201100010003900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> V&eacute;ase la extensa bibliograf&iacute;a all&iacute; citada.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif"><a name="2"></a><sup>2</sup> V&eacute;ase al respecto Philip Corrigan y Derek Sayer, <i>The Great Arch: English State Formation as Cultural Revolution</i>, Oxford, Blackel, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=827409&pid=S0524-9767201100010003900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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