<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0524-9767</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani]]></abbrev-journal-title>
<issn>0524-9767</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani"]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0524-97672012000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Jorge Gelman, Rosas bajo fuego. Los franceses, Lavalle y la rebelión de los Estancieros]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Souto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nora]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Ravignani  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,CONICET  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<numero>34</numero>
<fpage>153</fpage>
<lpage>157</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0524-97672012000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0524-97672012000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0524-97672012000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  					 					        <p align="right"><b><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">RESE&Ntilde;AS</font></b></p>     <p><font size="4" face="Times New Roman, Times, serif"><b>Jorge Gelman, <i>Rosas bajo fuego. Los franceses, Lavalle y la rebeli&oacute;n de los Estancieros</i>, Buenos Aires, Sudamericana, 2009, 218 pp.</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif"><b>Nora Souto</b></font></p>  					        <p align="left"><font size="2" face="Times New Roman, Times, serif">Instituto Ravignani / CONICET</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Hace unos a&ntilde;os Jorge Gelman dio a conocer un art&iacute;culo sobre la rebeli&oacute;n de los "Libres del Sur" en 1839 contra el gobierno de Juan Manuel de Rosas, jaqueado en ese entonces por las dificultades pol&iacute;ticas y financieras derivadas del bloqueo que un a&ntilde;o antes hab&iacute;a impuesto la escuadra francesa al puerto de Buenos Aires. (<i>Entrepasados</i>, Nº 22, 2002). A partir de un riguroso trabajo de fuentes y de la informaci&oacute;n de investigaciones previas propias y de colegas, afront&oacute; la tarea de dar respuesta a los interrogantes que la historiograf&iacute;a no hab&iacute;a podido resolver, antes que nada porque, como advierte el autor, los protagonistas de aquel hecho eran vistos como los m&aacute;s beneficiados por el gobierno rosista y sus principales baluartes. Creemos que ese art&iacute;culo, convertido en el cap&iacute;tulo 2 de esta obra, le inspir&oacute; a su vez una reflexi&oacute;n sobre la naturaleza de aquel r&eacute;gimen y del m&aacute;s general proceso de construcci&oacute;n de un estado a escala provincial, inter&eacute;s hoy compartido por buena parte de los historiadores dedicados a este per&iacute;odo.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">El estudio del bienio 1838-1840 le permite formular en la introducci&oacute;n su principal hip&oacute;tesis, seg&uacute;n la cual, la crisis que supuso la ruptura del delicado equilibrio alcanzado por Rosas para compatibilizar sus acuerdos con las elites y con los sectores populares, y sobre el que se hab&iacute;a sustentado el orden provincial hasta ese momento, tuvo como resultado la afirmaci&oacute;n de un estado con mayor autonom&iacute;a de las elites y m&aacute;s apto para monopolizar el ejercicio de la coerci&oacute;n. Logro conseguido a trav&eacute;s de nuevos acuerdos que privilegiaron una relaci&oacute;n personalizada entre el gobernador por una parte, y los sectores populares, los "indios amigos" y sus allegados en general por otra, y donde los beneficios se obtendr&iacute;an sobre la sola base de una probada lealtad a la causa rosista.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Partiendo de definiciones de estado provistas por soci&oacute;logos y polit&oacute;logos, el autor plantea que el proceso de construcci&oacute;n estatal en el caso de la provincia de Buenos Aires puede abordarse tanto desde los intentos de crear una estructura administrativa, militar o fiscal, como a trav&eacute;s de los modos con que se busca fundar una legitimidad que genere la obediencia pol&iacute;tica de los habitantes de un territorio. Gelman opta claramente por esta segunda v&iacute;a y privilegia una de las dimensiones de ese proceso cual es el ejercicio de la coerci&oacute;n y su papel en el armado de los consensos sociales.</font></p>  					        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">Dividida en tres cap&iacute;tulos y unas conclusiones, el primero de ellos sit&uacute;a al lector al inicio del primer gobierno de Rosas y le presenta un breve repaso del debate historiogr&aacute;fico, inaugurado ya por los integrantes de la generaci&oacute;n del 37, acerca de la naturaleza del r&eacute;gimen rosista, el rol del terror y la valoraci&oacute;n del respaldo de los sectores subalternos al gobernador. No obstante destacar la contribuci&oacute;n de los estudios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os sobre el discurso, la sociabilidad, los procesos electorales y las formas en que se construyeron los v&iacute;nculos entre Rosas y los distintos grupos sociales y/o &eacute;tnicos (terratenientes, sectores subalternos urbanos y rurales e indios) para una mejor comprensi&oacute;n de los apoyos al gobernador porte&ntilde;o, Gelman, influido en parte por la historiograf&iacute;a norteamericana, advierte sobre el riesgo de formular interpretaciones sesgadas si no se reintroduce la cuesti&oacute;n del papel de la coerci&oacute;n y del aparato represivo en la construcci&oacute;n de los consensos en el orden rosista. Asimismo insiste en rechazar el estudio de dicho r&eacute;gimen como si fuera un bloque uniforme y atender, por el contrario, a los cambios producidos ya en los acuerdos, ya en el uso de la coerci&oacute;n a lo largo del per&iacute;odo de hegemon&iacute;a de Rosas. Consecuentemente, aborda lo que da en llamar "el primer sistema de Rosas", cuyo fin &uacute;ltimo era el restablecimiento del orden y de la disciplina social en la provincia seriamente trastocados tras el mot&iacute;n del 1<sup>o</sup> de diciembre de 1828 liderado por Lavalle. Fronteras afuera de Buenos Aires, Rosas procur&oacute; restablecer una convivencia pac&iacute;fica con el resto de las provincias, lo que lo condujo a firmar el pacto federal, aliarse con los principales l&iacute;deres del litoral y del interior, L&oacute;pez y Quiroga, y a respaldar financieramente a algunas provincias; respecto de los ind&iacute;genas impuls&oacute; una pol&iacute;tica que combin&oacute; fuerza y negociaci&oacute;n. En cuanto a la restituci&oacute;n del orden en la propia provincia, condici&oacute;n indispensable para un desarrollo pleno de la ganader&iacute;a de exportaci&oacute;n, el intento inicial de Rosas por conciliar las facciones enfrentadas fue interrumpido abruptamente por la derrota de las fuerzas federales en el interior por parte de las tropas del General Paz y dio paso a una pol&iacute;tica que extrem&oacute; el enfrentamiento entre federales y unitarios hasta la anulaci&oacute;n de estos &uacute;ltimos como leg&iacute;timos oponentes. Asimismo, Rosas busc&oacute; alinear tras su propia versi&oacute;n del federalismo a un amplio espectro social que iba desde los movilizados sectores subalternos urbanos y rurales hasta fracciones de las &eacute;lites econ&oacute;mica e ilustrada pasando por los empleados del estado como un modo de eliminar cualquier tipo de conflicto; tarea en la que alcanz&oacute; bastante &eacute;xito como para gobernar sin necesidad de alterar el marco legal constituido en los a&ntilde;os 20 ni apelar a una violencia desmedida. Gelman destaca que durante este per&iacute;odo el gobierno estuvo persuadido de haber logrado un alto grado de adhesi&oacute;n que, en el caso de la campa&ntilde;a bonaerense, abarc&oacute; no s&oacute;lo a los habitantes m&aacute;s pobres y a casi todos los peque&ntilde;os y medianos propietarios, sino tambi&eacute;n a los noveles terratenientes beneficiados por las pol&iacute;ticas implementadas por Rosas en relaci&oacute;n a las tierras, los impuestos y a la moneda, el cuidado de las fronteras y cierto empe&ntilde;o por disciplinar a la plebe rural.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">El cap&iacute;tulo 2 ofrece un relato de los acontecimientos que, en los primeros d&iacute;as de noviembre de 1839, agitaron a los partidos de Dolores, Chascom&uacute;s y Monsalvo, seguido de un pormenorizado an&aacute;lisis tanto de los sujetos que participaron de la rebeli&oacute;n, su inserci&oacute;n social y su grado de responsabilidad en las acciones, como as&iacute; tambi&eacute;n de las causas que motivaron el levantamiento y pusieron en evidencia la vulnerabilidad de los consensos que sosten&iacute;an el "sistema de Rosas". Se destacan en este cap&iacute;tulo las estrategias desplegadas por Gelman para comprender los factores que generaron el quiebre del acuerdo de los propietarios rurales con Rosas -a quien tomaron por sorpresa-y los volvieron sensibles a la pr&eacute;dica subversiva de los antirrosistas de la vecina orilla y a los insistentes rumores sobre el inminente arribo a la provincia de tropas al mando de Lavalle para derrocar al gobernador. As&iacute;, no s&oacute;lo recurre al an&aacute;lisis de aquellos elementos de la realidad que explican el descontento de un sector que, por efecto del bloqueo, se vio impedido de exportar sus productos y resentido por las medidas implementadas por el gobierno para compensar la disminuci&oacute;n de los ingresos de la aduana. Por el contrario, a partir de la correspondencia y de la prensa, intenta captar las ra&iacute;ces m&aacute;s &iacute;ntimas del descontento de un sector que se consideraba parte de la "gente decente" y que de repente se ve&iacute;a expuesto ante la opini&oacute;n p&uacute;blica cuando algunos de sus miembros aparec&iacute;an en las listas de morosos que se publicaban en los peri&oacute;dicos, disgustado por el recorte de garant&iacute;as personales u ofendido ante la falta de modales y de respeto con las que eran tratados por los agentes del gobierno. En las conclusiones al cap&iacute;tulo propone, por una parte, interpretar la rebeli&oacute;n de los "Libres del Sur" como una "imagen invertida" de aquel levantamiento rural producido diez a&ntilde;os antes y protagonizado por peones, milicianos, desertores e ind&iacute;genas que, con cierto grado de autonom&iacute;a, se enfrentaron a un gobierno que dec&iacute;a representar a la civilizaci&oacute;n contra la barbarie y por otra, examina la forma en que el gobierno reaccion&oacute; frente al alzamiento. La represi&oacute;n, inmediata y violenta para evitar que la sedici&oacute;n se expandiera, estuvo a cargo de los sectores m&aacute;s fieles al gobierno, ubicados en los partidos de Monte y Azul, donde adem&aacute;s se asentaban guarniciones militares comandadas por jefes de lealtad rosista irreprochable, y de los indios amigos. Sin embargo, la operaci&oacute;n tuvo su costo y no s&oacute;lo en t&eacute;rminos materiales, pues para garantizar la adhesi&oacute;n fue necesario que el gobierno prometiera recompensas y honores pero tambi&eacute;n que amenazara con expropiaciones y, en el caso de los indios amigos, tolerara, hasta cierto punto, el robo de ganado que afect&oacute; por igual a las haciendas de rebeldes y leales.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">El cap&iacute;tulo 3 aborda la invasi&oacute;n de Lavalle a Buenos Aires a mediados de 1840 y a pesar de que Gelman intenta reconstruir un abanico lo m&aacute;s amplio posible de las percepciones de los actores acerca del hecho, los testimonios de los invasores son m&aacute;s numerosos y pesan m&aacute;s en el relato que los de los leales a Rosas, que en su mayor&iacute;a son citados en las notas. El autor, por un lado, subraya que la mayor parte de las adhesiones al ej&eacute;rcito "libertador" procedieron de los propietarios m&aacute;s importantes de los partidos del norte de la campa&ntilde;a y que fue pr&aacute;cticamente imposible obtener ning&uacute;n tipo de apoyo de Luj&aacute;n en adelante. Por otro lado, Gelman llama la atenci&oacute;n sobre el sesgo clasista con que los partidarios de Lavalle describen a los fieles a Rosas ("hez de la poblaci&oacute;n", "vulgo", "gente que no lee y pelea"). Sesgo que hab&iacute;a aparecido tambi&eacute;n en el discurso rosista luego de la rebeli&oacute;n de los estancieros del a&ntilde;o anterior y que la campa&ntilde;a de Lavalle termina por cristalizar en la oposici&oacute;n entre rico/unitario y pobre/federal. Asimismo, reproduce las razones por las que aqu&eacute;llos explican la lealtad al gobernador, que se tradujo en el fracaso de la campa&ntilde;a de Lavalle, quien finalmente no pudo obtener el apoyo franc&eacute;s ni el de las fuerzas del oriental Rivera. Los oficiales del ej&eacute;rcito libertador son concientes de la indiferencia cuando no de la abierta hostilidad de la poblaci&oacute;n rural y urbana, que atribuyen al terror que inspira la feroz y segura represalia de cualquier gesto de adhesi&oacute;n a los invasores, que incluye fusilamientos, prisi&oacute;n y embargo de bienes, pero tambi&eacute;n al fanatismo ciego de una plebe numerosa que, como nunca antes, se hab&iacute;a visto favorecida por un gobernador. Gelman, por su parte, a&ntilde;ade otra raz&oacute;n que deduce de esos mismos testimonios y que fundamenta a partir de la informaci&oacute;n de otras investigaciones propias y ajenas, cual es la de la existencia en ciudad y campa&ntilde;a de un control represivo bastante eficaz sostenido por variados sectores de la sociedad pero, en especial, por los subalternos (aparato militar-miliciano, polic&iacute;a, cuerpo de serenos, Sociedad Popular Restauradora). Sin embargo, y a los efectos de completar ese arco de percepciones propuesto por el autor, creemos que hubiera sido provechosa la compulsa de la prensa federal para examinar en paralelo los argumentos que el discurso rosista opuso a los lavallistas, como as&iacute; tambi&eacute;n, el recurso a otros testimonios del bando federal a trav&eacute;s de los cuales pudiera indagarse si el recuerdo del fusilamiento de Dorrego pudo haber generado junto a otros elementos m&aacute;s tangibles por coercitivos -y ya mencionados-, la actitud hostil de la poblaci&oacute;n bonaerense hacia Lavalle.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">La "traici&oacute;n de las elites" obliga a Rosas a reformular el "sistema" construido durante su primer per&iacute;odo como gobernador y a Gelman a reflexionar sobre el lugar de la coerci&oacute;n en el mismo. La crisis de 1838-1840 desplaza a las elites a un lugar marginal dentro del cuadro de lealtades y reposiciona a los sectores subalternos en virtud de su adhesi&oacute;n al r&eacute;gimen –genuina en unos casos, comprada o forzada por el temor y las amenazas en otros-. En las Conclusiones el autor retoma la hip&oacute;tesis enunciada en la introducci&oacute;n y expone los cambios introducidos por Rosas para restablecer la obediencia pol&iacute;tica en la provincia. En algunos casos se trata del refuerzo de mecanismos preexistentes como el de la censura, el disciplinamiento del poder legislativo, la represi&oacute;n de los opositores y el recurso a la movilizaci&oacute;n popular debidamente controlada. Pero a los efectos de lograr un control m&aacute;s eficaz de la poblaci&oacute;n y del territorio, Rosas se empe&ntilde;a tambi&eacute;n en una doble ampliaci&oacute;n: la del aparato represivo, en el que las fuerzas de l&iacute;nea adquieren un mayor peso y a las que se suma el apoyo ind&iacute;gena, y la de la estructura administrativa al crear nuevos partidos en el sur dotados de un plantel m&aacute;s numeroso de funcionarios. Asimismo, se modifican los criterios de selecci&oacute;n de los jueces de paz, que privilegian la fidelidad o la relaci&oacute;n directa del candidato con el gobernador o alguno de sus allegados sobre su prestigio local, raz&oacute;n por la cual, se renueva el personal que en los a&ntilde;os siguientes aparece una y otra vez ocupando el mismo cargo. Aclara Gelman que este "segundo" sistema tampoco permanece inalterado hasta Caseros. Conciente quiz&aacute;s de que si el estado se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s independiente de las elites era a costa de la gravosa adhesi&oacute;n de la plebe urbana y rural y, en especial, del apoyo ind&iacute;gena, Rosas intent&oacute;, a fines de los a&ntilde;os 40, restablecer algunos acuerdos con aquellos que lo hab&iacute;an enfrentado. Sin embargo, a pesar del retorno de algunos exiliados que incluso recuperaron los bienes que les hab&iacute;an sido embargados, la reconciliaci&oacute;n no parece haber sido muy exitosa.</font></p>  					        <p align="left"><font size="3" face="Times New Roman, Times, serif">En sus p&aacute;ginas finales, Gelman hace hincapi&eacute; en el ensanche de las ramas represiva y administrativa del estado que se produce tras el cr&iacute;tico bienio, hecho que fundamenta lo que m&aacute;s le interesa mostrar: que el nuevo orden pol&iacute;tico y social provincial tiene por base los acuerdos logrados con los sectores subalternos pero, sobre todo, que su sost&eacute;n principal es el aumento de la capacidad del estado para ejercer el control y la coerci&oacute;n sobre algunos sectores de las elites y sobre la oposici&oacute;n en general.</font></p>        ]]></body>
</article>
