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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>NOTAS Y COMUNICACIONES</b></font></p>     <p><font size="4" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>El caso Timerman, el establishment y la prensa israel&iacute;</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Raanan Rein y Efraim Davidi*</b></font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">* Universidad de Tel Aviv. Los autores  agradecen al Centro Goldstein-Goren para el   Estudio de las Di&aacute;sporas y al  Instituto Sverdlin de Historia y Cultura de Am&eacute;rica Latina,   ambos de la Universidad de Tel Aviv,  por su beca para la investigaci&oacute;n que hizo   posible la elaboraci&oacute;n de este  art&iacute;culo, as&iacute; como al Instituto de Estudios Avanzados   de la Universidad Hebrea de Jerusal&eacute;n  y al Fox Center for Humanistic Inquiry de la   Universidad de Emory (Atlanta,  EE.UU.), donde hemos podido concluir la redacci&oacute;n   de este art&iacute;culo.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El 25 de mayo de 1977, d&iacute;a en que la Argentina festejaba la  formaci&oacute;n de su primer   gobierno patrio, la dictadura milita gobernante resolvi&oacute; nombrar  a un general como   interventor de uno de los peri&oacute;dicos m&aacute;s influyentes del pa&iacute;s, <i>La Opini&oacute;n</i>. Este   diario, conocido como &quot;el <i>Le Monde </i>de  Am&eacute;rica Latina&quot;, hab&iacute;a sido fundado seis   a&ntilde;os antes por el periodista judeo-argentino Jacobo Timerman  (1923-1999). Desde   su lanzamiento, <i>La Opini&oacute;n </i>revolucion&oacute;  el panorama editorial argentino. Como   el diario franc&eacute;s que supuestamente emulaba, daba un gran  &eacute;nfasis a cuestiones   culturales, an&aacute;lisis pol&iacute;ticos y noticias internacionales junto  a las cr&oacute;nicas de los   sucesos. Cuando la junta militar nombr&oacute; al general Jos&eacute; Te&oacute;filo  Goyret para dirigir   esta publicaci&oacute;n, su fundador y director ya estaba preso. O  mejor dicho: hab&iacute;a   sido secuestrado el 15 de abril de ese a&ntilde;o sin que se diera a  conocer su paradero.   Uno de los periodistas m&aacute;s famosos del pa&iacute;s compart&iacute;a el destino  de miles de   j&oacute;venes detenidos y desaparecidos, casi todos ellos torturados y  much&iacute;simos de   ellos asesinados.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El golpe de estado que dieron los militares argentinos el 24 de  marzo de 1976   fue el sexto en ese pa&iacute;s desde 1930. No obstante, la &uacute;ltima  dictadura argentina   sobresali&oacute; por su represi&oacute;n sin precedentes en la historia  nacional. En nombre   de la Doctrina de Seguridad Nacional y de la lucha contra la  subversi&oacute;n fueron   secuestradas, torturadas y asesinadas miles de personas.<a href="#nota1"><sup>1</sup></a> Lo que  se denomin&oacute;   oficialmente como &quot;Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional&quot; se  conoci&oacute; desde entonces   en el mundo como &quot;la guerra sucia&quot;.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Timerman permanec&iacute;a ilegalmente detenido desde mediados de abril  de 1977;   su situaci&oacute;n fue &quot;blanqueada&quot; m&aacute;s tarde a la espera de un juicio  en una corte militar,   en el que result&oacute; absuelto en octubre de ese mismo a&ntilde;o. Pese al  fallo, el Estado   Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas consideraba imperioso  mantenerlo en   prisi&oacute;n por violaci&oacute;n de varios art&iacute;culos del estatuto del  Proceso de Reorganizaci&oacute;n   Nacional, como por ejemplo &quot;principios morales en funciones  p&uacute;blicas, pol&iacute;ticas o   sindicales&quot;. Por consiguiente, permaneci&oacute; en arresto dos a&ntilde;os  m&aacute;s -en su mayor&iacute;a   reclu&iacute;do en su propio domicilio de la calle Ayacucho-, hasta el  25 de septiembre   de 1979. El d&iacute;a en que fue liberado, y sin previo aviso, fue  embarcado en un vuelo   de l&iacute;nea con destino a Roma y de all&iacute; a Israel. Antes se le  hab&iacute;a revocado su ciudadan&iacute;a   argentina. En total, Timerman estuvo unos treinta meses privado  de su   liberad, entre prisiones y arresto domiciliario. Sus vivencias  de este duro per&iacute;odo   las relat&oacute; en su libro <i>Preso sin nombre, celda sin n&uacute;mero</i>, escrito durante su   exilio en Israel y convertido en <i>best-seller </i>internacional.<a href="#nota2"><sup>2</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Con el trasfondo de las vastas y ramificadas relaciones que  mantuvo Timerman   con el Estado de Israel y sus representantes en la Argentina en  los a&ntilde;os anteriores   a su secuestro, este art&iacute;culo intenta examinar los debates  internos en la c&uacute;pula del   Ministerio de Relaciones Exteriores jerosolimitano y en el  gobierno israel&iacute; sobre   el caso de Timerman y los dilemas que plante&oacute; su detenci&oacute;n ante  las autoridades   del Estado de Israel, las instituciones comunitarias jud&iacute;as de  la Argentina y de   otros pa&iacute;ses. Pero la cuesti&oacute;n principal que intentamos  dilucidar aqu&iacute; se refiere   al trato dispensado por la prensa israel&iacute; al preso m&aacute;s famoso,  que era tambi&eacute;n el   periodista m&aacute;s allegado a la embajada de Israel en Buenos Aires.  Analizaremos   el vuelco que se produjo en la imagen de quien fue considerado  al ser expulsado   a Israel como un h&eacute;roe jud&iacute;o y que al abandonar el pa&iacute;s unos  cuatro a&ntilde;os m&aacute;s   tarde, era considerado casi como persona <i>non-grata</i>, entre otras razones por   haber abundado en opiniones cr&iacute;ticas en contra de la invasi&oacute;n  israel&iacute; a el L&iacute;bano   a comienzos de los ochenta del siglo pasado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El debate sobre el trato dispensado por el <i>establishment </i>israel&iacute; y la prensa   israel&iacute; a Timerman es de gran importancia, ya que toca varias de  las cuestiones   clave en las relaciones del estado jud&iacute;o con las comunidades de  la di&aacute;spora en   general y el tri&aacute;ngulo Israel-Argentina-jud&iacute;os argentinos en  particular. Aunque el   Estado de Israel se defini&oacute; desde su declaraci&oacute;n de  independencia como &quot;Estado   jud&iacute;o&quot;, enfatizando su compromiso a defender los intereses de  los jud&iacute;os dondequiera   que se encuentren, por su propia &iacute;ndole los intereses de la  pol&iacute;tica exterior   del Estado no siempre han coincidido con los de comunidades,  grupos o jud&iacute;os a   t&iacute;tulo individual. Con frecuencia puede verse una relaci&oacute;n  instrumental por parte   de los tomadores de decisiones y los periodistas en Israel hacia  los jud&iacute;os de la   di&aacute;spora; cuando las actividades o las posturas de algunos no  eran compatibles   con el discurso hegem&oacute;nico sionista, se les dio la espalda.<a href="#nota3"><sup>3</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En el caso de Timerman podemos distinguir, por un lado, que la  ayuda israel&iacute;   recibida fue resultado, precisamente, de su condici&oacute;n de &quot;preso  con nombre, en   una celda con n&uacute;mero&quot;, dado que las instancias oficiales del  Estado no siempre   extendieron su asistencia a cientos de otros jud&iacute;os  desaparecidos, &quot;sin nombres   y sin n&uacute;meros en las celdas&quot;.<a href="#nota4"><sup>4</sup></a> Por otro lado, el apoyo a  Timerman y la identificaci&oacute;n   con &eacute;l duraron mientras fue posible conjugar sus posturas y sus  luchas con   las posturas y la autoimagen del Estado de Israel. Cuando estas  se apartaron   de los patrones aceptados, sea porque el componente argentino en  la identidad   de Timerman era no menos ponderable que su identidad sionista o  bien porque   como jud&iacute;o diasp&oacute;rico se atrevi&oacute; a manifestar cr&iacute;ticas a la  pol&iacute;tica del gobierno,   se produjo un vuelco en su imagen p&uacute;blica en Israel.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Interrogatorios despiadados y estereotipos  antisemitas</i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En su testimonio ante los miembros de la CONADEP, comisi&oacute;n  nacional constituida   tras el colapso de la dictadura y cuyas conclusiones ser&iacute;an  publicadas   m&aacute;s tarde,<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> el propio Timerman cont&oacute; los detalles de su captura  en su domicilio   porte&ntilde;o, en la madrugada del 15 de abril de 1977: <a href="#nota6"><sup>6</sup></a></font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p align="left"><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Luego de detenerme en mi domicilio de la Capital  Federal, me llevaron a la       jefatura de la Polic&iacute;a de la Provincia de Buenos  Aires donde me interrogaron       Camps y Etchecolatz; de all&iacute; me trasladaron a Campo  de Mayo, donde me hicieron       firmar una declaraci&oacute;n.<a href="#nota7"><sup>7 </sup></a>Luego me depositaron en  Puesto Vasco, donde       fui torturado, para pasar nuevamente al Departamento  Central de Polic&iacute;a,       donde despu&eacute;s de veinticinco d&iacute;as pude tener contacto  con mi familia. De all&iacute;       me llevan al COT-I Mart&iacute;nez para ser nuevamente  torturado, luego otra vez al       Departamento Central de la Polic&iacute;a Federal y por  &uacute;ltimo me legalizan definitivamente       en el Penal de Magdalena&quot;.<a href="#nota8"><sup>8</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Tras conocerse la noticia de su detenci&oacute;n, Timerman se convirti&oacute;  en el preso   pol&iacute;tico m&aacute;s famoso en la Argentina y fuera de ella. El  periodista declar&oacute; tambi&eacute;n   que sus interrogadores eran fan&aacute;ticos antisemitas y  antimarxistas, que recalcaban   que &quot;tres son los enemigos principales de la Argentina. Karl  Marx, porque trat&oacute;   de destruir la idea cristiana de la sociedad. Sigmund Freud  porque trat&oacute; de destruir   la idea cristiana de la familia. Y Alberto Einstein porque trat&oacute;  de destruir la   idea cristiana del espacio y el tiempo&quot;. Timerman enfatiz&oacute; que  la cuesti&oacute;n de su   juda&iacute;smo surgi&oacute; una y otra vez en todos los interrogatorios e  inclu&iacute;a preguntas   sobre las intenciones israel&iacute;es de enviar fuerzas militares a la  Argentina para   concretar el &quot;Plan Andinia&quot;, seg&uacute;n el cual supuestamente los  sionistas ocupar&iacute;an   un amplio sector de la Patagonia en el Sur del pa&iacute;s para  establecer all&iacute; otro Estado   jud&iacute;o.<a href="#nota9"><sup>9</sup></a> Otro detenido, Juan Ram&oacute;n Nazar, confirm&oacute; que sus  captores ten&iacute;an s&oacute;li-   das posturas antisemitas y que permanentemente exig&iacute;an detalles  sobre el Plan   Andinia.<a href="#nota10"><sup>10</sup></a> Lo manifestado por Timerman se refuerza con el  telegrama enviado   en mayo de 1978 por el Embajador de Israel en la Argentina, Ram  Nirgad a sus   superiores en Jerusal&eacute;n, en el que escribe: &quot;La lucha contra los  grupos subversivos   clandestinos se combati&oacute; y se combate en forma dr&aacute;stica y los  medios adoptados   son brutales y cruentos... Parte de los jud&iacute;os que fueron  v&iacute;ctimas de las acciones   contra las bandas clandestinas sufrieron extra por ser jud&iacute;os  (sic). Tambi&eacute;n se   manifiestan tendencias antisemitas en las investigaciones que  fueron orientadas   hacia organizaciones jud&iacute;as y sionistas&quot;.<a href="#nota11"><sup>11</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El entonces coronel, luego general y a la saz&oacute;n jefe de la  polic&iacute;a de la provincia   de Buenos Aires, Ram&oacute;n Camps, public&oacute; en 1982 un libro en  respuesta al del   periodista que estuvo, literalmente, en sus manos:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>         <p align="left"><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Jacobo Timerman trat&oacute; desde <i>La Opini&oacute;n </i>de orquestar una empresa de concientizaci&oacute;n       revolucionaria... de reformular, o si se quiere, de  vaciar las tradiciones       nacionales en provecho del marxismo, del cual se  proclam&oacute; defensor...mientras       convenc&iacute;a a los gobiernos de turno, civiles o  militares, de su oficialismo en las       p&aacute;ginas dedicadas en <i>La Opini&oacute;n </i>al an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica nacional, destru&iacute;a las       bases societarias en los suplementos culturales y la  secci&oacute;n destinada a rese&ntilde;ar la       pol&iacute;tica internacional... Porque en &uacute;ltima instancia,  al ser el marxismo la herej&iacute;a       moderna, lo que estamos viendo es el &lsquo;acto presente'  de esa guerra constante       entre el Bien y el Mal&quot;.<a href="#nota12"><sup>12</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En los interrogatorios se le formulaban reiteradamente preguntas  sobre la   naturaleza de sus relaciones con David Graiver, uno de los  principales accionistas   de <i>La Opini&oacute;n, </i>fallecido unos meses antes en un accidente de  aviaci&oacute;n en M&eacute;xico.   Graiver, un joven empresario oriundo de La Plata, hab&iacute;a formado  un peque&ntilde;o   imperio econ&oacute;mico internacional, del que se descubri&oacute;, tras su  muerte, que era   financiado con dinero de rescates cobrados por la proscripta  organizaci&oacute;n gue    rrillera Montoneros.<a href="#nota13"><sup>13</sup></a> Facciones ultranacionalistas  dentro y fuera de las Fuerzas   Armadas consideraron el lazo entre el malogrado banquero y el  periodista una   confirmaci&oacute;n de su hip&oacute;tesis de trabajo sobre una conspiraci&oacute;n  judeo-sionistamarxista   contra el pa&iacute;s.<a href="#nota14"><sup>14</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Timerman manten&iacute;a estrechas relaciones con altos jerarcas  militares; a algunos   de ellos incluso los consideraba amigos personales y no meros  contactos de   trabajo. Cabe preguntar si Timerman, que hab&iacute;a apoyado el golpe  de Estado que   derroc&oacute; al gobierno peronista en marzo de 1976, fue v&iacute;ctima de  las luchas intestinas   entre diversos grupos de las Fuerzas Armadas que pretend&iacute;an  timonear el   r&eacute;gimen e imponer su autoridad, o si fue detenido por el  antisemitismo intr&iacute;nseco   del mando militar.<a href="#nota15"><sup>15</sup></a> Hay tambi&eacute;n quienes sostienen  que los generales consideraron   que el amigo de anta&ntilde;o se convirti&oacute;, un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en su  enemigo m&aacute;s   peligroso y era imperativo neutralizar al &uacute;nico peri&oacute;dico que  publicaba noticias   sobre los entretelones de los c&iacute;rculos gobernantes.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Generales antisemitas y proisrael&iacute;es</i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En 1978, en v&iacute;speras de la inauguraci&oacute;n del campeonato mundial  de f&uacute;tbol en   la Argentina, las dimensiones monstruosas del terrorismo de  estado ya hab&iacute;an   despertado cr&iacute;ticas internacionales contra los inquilinos de la  Casa Rosada. Incluso   la administraci&oacute;n dem&oacute;crata del presidente Jimmy Carter adopt&oacute;  una pol&iacute;tica   firme contra la violaci&oacute;n masiva de los derechos humanos en la  Argentina. Se   trataba de un golpe de tim&oacute;n respecto del rumbo de la anterior  administraci&oacute;n   republicana que, tal como se revel&oacute; al darse a conocer documentos  oficiales   adicionales en Estados Unidos, no solo hab&iacute;a dado luz verde a la  represi&oacute;n, sino   que incluso llego a alentar a los l&iacute;deres de la junta militar  para que completaran   la tarea lo antes posible, antes que la opini&oacute;n p&uacute;blica  estadounidense pusiera   obst&aacute;culos en su camino.<a href="#nota16"><sup>16</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El Estado de Israel mantuvo v&iacute;nculos estrechos con la dictadura  militar en la   Argentina. A pesar del car&aacute;cter antisemita de la junta, las  relaciones bilaterales   florecieron en aquellos tiempos, durante el gobierno del laborista  Yitzhak Rabin   primero y del partido Likud encabezado por Menachem Begin tras  su victoria   electoral en mayo de 1977.<a href="#nota17"><sup>17</sup></a> En septiembre de 1976, pocos  meses despu&eacute;s del golpe,   se reunieron los cancilleres de ambos pa&iacute;ses en Nueva York, en  un encuentro que   fue definido como &quot;cordial&quot;. El canciller israel&iacute; Yigal Allon,  seg&uacute;n el resumen que   se envi&oacute; al ministerio en Jerusal&eacute;n, &quot;habl&oacute; sobre el inter&eacute;s  conjunto de nuestros   pa&iacute;ses frente al imperialismo sovi&eacute;tico e invit&oacute; a su colega a  visitar Israel. Asimismo   a&ntilde;adi&oacute; que el ministro de Relaciones Exteriores argentino, el  almirante C&eacute;sar   Augusto Guzzetti podr&aacute; verlo todo, desde los Santos Lugares  hasta el armamento   fabricado en Israel, incluyendo tipos de armamento mejores y m&aacute;s  asequibles que   [los] fabricados en otros pa&iacute;ses y tambi&eacute;n otros destinados a la  guerra contra el   terrorismo, como el &lsquo;Galil'&quot;.<a href="#nota18"><sup>18</sup></a> Cabe destacar que las noticias  sobre las relaciones   entre Israel y la Argentina, particularmente en lo que se  refiere al plano militar,   pasaban por el ojo avizor de la censura. Este organismo,  dependiente de las   Fuerzas de Defensa de Israel, prohib&iacute;a toda publicaci&oacute;n en la  que se mencionaran   las transacciones armamentistas con pr&aacute;cticamente cualquier otro  pa&iacute;s. En   tales circunstancias, no es de sorprender que la situaci&oacute;n en la  lejana rep&uacute;blica   sudamericana no fuera parte del orden del d&iacute;a para la opini&oacute;n  p&uacute;blica israel&iacute;.   En lo que se refiere al plano legislativo, la ex ministra  Shulamit Aloni dio su   testimonio en un art&iacute;culo publicado en <i>Haaretz</i>, con el sugerente t&iacute;tulo &lsquo;Me taparon   la boca', sobre lo ocurrido cuando intent&oacute; tratar en el Knesset  el tema de la venta   de armas israel&iacute;es al r&eacute;gimen militar argentino:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;En su momento, no solo me taparon la boca sino que  el miembro del Knesset       Igal Hurwitz, bendita sea su memoria, me amenaz&oacute; y  dijo que no me anime a       hablar. Fue cuando el gobierno de Israel suministr&oacute;  armamento a los brutales       coroneles que gobernaban en Argentina y liquidaban  civiles de a montones. A       las oficinas del parlamento, en el quinto piso,  vinieron padres de chicos que       hab&iacute;an desaparecido pidiendo que hici&eacute;ramos algo;  present&eacute; una moci&oacute;n para       el orden del d&iacute;a y exig&iacute; un debate. No me lo  permitieron. La moci&oacute;n no fue       aprobada. Me prometieron que habr&iacute;a al respecto un  debate en la comisi&oacute;n de       relaciones exteriores y seguridad. Hasta donde s&eacute;, no  hubo tal debate porque       no fui invitada al mismo&quot;.<a href="#nota19"><sup>19</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Seg&uacute;n un informe publicado por el Centro de Investigaciones de  la DAIA, (la   organizaci&oacute;n que agrupa a todas las instituciones jud&iacute;as de la  Argentina), se estima   que unos 1.300 jud&iacute;os fueron secuestrados y desaparecidos en la  Argentina durante   el gobierno militar, lo que dar&iacute;a un n&uacute;mero superior a su parte  proporcional en la   poblaci&oacute;n general del pa&iacute;s.<a href="#nota20"><sup>20</sup></a> Familiares en Israel de los  detenidos-desaparecidos se dirigieron a cuanta instancia local fuera posible para  interceder por sus seres queridos: funcionarios, diplom&aacute;ticos, empresarios, periodistas,  pol&iacute;ticos, oficiales del ej&eacute;rcito. En el documento que public&oacute; la Comisi&oacute;n  Interministerial israel&iacute; designada al cabo de dos d&eacute;cadas de terminada la dictadura para investigar  el destino de los desaparecidos jud&iacute;os, se manifiesta que: &quot;la sensaci&oacute;n de  las familias era que no se ocupaban de sus intereses con la efectividad  necesaria, que los tiempos se agotaban y que no existi&oacute; ayuda o informaci&oacute;n alguna; si la  hubo, las familias no lo supieron. Con el fin de aunar esfuerzos y tratar de  influir en forma m&aacute;s eficiente, algunas familias crearon el &quot;Comit&eacute; de familiares de  desaparecidos en la Argentina&quot; (que m&aacute;s adelante habr&iacute;a de convertirse en la  &quot;Asociaci&oacute;n Memoria&quot;), que exigi&oacute; la injerencia activa del Estado de Israel. Entre  otras cosas, el comit&eacute; de familiares se dirigi&oacute; a diferentes parlamentarios para  solicitar su intervenci&oacute;n. Algunos de ellos, pertenecientes a diferentes corrientes  pol&iacute;ticas, manifestaron su voluntad de colaborar, pero los esfuerzos para elevar el tema a  consideraci&oacute;n del plenario de la Kneset fueron vanos&quot;.<a href="#nota21"><sup>21</sup></a> El  presidente del Kneset, Menajem Savidor, no permiti&oacute; que el tema fuera tratado en sesi&oacute;n plenaria.  Despu&eacute;s de repetidos pedidos sin respuesta a la secretar&iacute;a de la Kneset, el Comit&eacute; de  Familiares decidi&oacute; presentar un recurso a la Corte Suprema de Casaci&oacute;n. Esto motiv&oacute;  que el tema se trate en el plenario de la Kneset [a finales de junio de  1983] antes de que la Suprema Corte deliberara sobre el caso, y una comisi&oacute;n  parlamentaria viaj&oacute; por primera vez a la Argentina con el objeto de estudiar el  tema.<a href="#nota22"><sup>22</sup></a> Sin embargo, despu&eacute;s de dos d&iacute;as de estad&iacute;a, la misma interrumpi&oacute; su misi&oacute;n y  regres&oacute; a Israel antes de la fecha prevista, para participar en la votaci&oacute;n  parlamentaria de una moci&oacute;n de desconfianza contra el gobierno. El viaje no arroj&oacute;  ning&uacute;n resultado. Este acontecimiento reforz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la convicci&oacute;n de los  familiares sobre la falta de una pol&iacute;tica clara, que tomara en cuenta el c&uacute;mulo de datos  presentados a las diversas autoridades y todos los intereses en juego. Esta  impresi&oacute;n se increment&oacute; debido a que, conforme a lo sabido por las familias, el gobierno  nunca deliber&oacute; sobre el problema de los desaparecidos en forma ordenada e  institucionalizada, como tema importante de la agenda nacional.<a href="#nota23"><sup>23</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar de la censura mencionada en los peri&oacute;dicos, era un  secreto a voces que   entre Israel y la junta militar se hab&iacute;an forjado relaciones  estrechas en el terreno   de la venta de armamentos. En el mencionado documento de la  Comisi&oacute;n Interministerial   se manifiesta claramente: &quot;la embajada [de Israel en Buenos  Aires]   se ocup&oacute; de las relaciones comerciales a nivel de pol&iacute;tica  general, en un intento   por promover el intercambio comercial entre los dos estados y  particularmente   las adquisiciones en Israel. El embajador no estaba involucrado  directamente   en las diversas transacciones y entre ellas los equipos  militares y los marcos de   capacitaci&oacute;n para utilizar dichos equipos, asuntos que eran  manejados por los   agregados militares y los representantes de las empresas  israel&iacute;es. Sin embargo,   el embajador tuvo una participaci&oacute;n activa en la promoci&oacute;n  general y en el fortalecimiento   del lazo con las instancias que decid&iacute;an las adquisiciones&quot;.<a href="#nota24"><sup>24</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Esta formulaci&oacute;n ambigua permite confirmar que efectivamente  hubo ventas de   material b&eacute;lico y que militares israel&iacute;es capacitaron a pares  argentinos (algunos   en Argentina, otros en cursos en Israel) y que en la embajada  estaban al tanto   de tales transacciones al punto que en algunas ocasiones el  embajador mismo se   encargaba de promover el negocio aprovechando su acceso a &quot;las  instancias que   decid&iacute;an las transacciones&quot;, que no eran otros que los altos  oficiales responsables   de la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos en el pa&iacute;s  sudamericano.   Una carta clasificada como &quot;secreta&quot; enviada por el diplom&aacute;tico  Dov Shmorack   al director general del ministerio de Relaciones Exteriores en  Jerusal&eacute;n el 5 de   julio de 1978, con el t&iacute;tulo de &quot;Venta de armas a la Argentina y  Chile&quot;, enumeraba   art&iacute;culos que fueron vendidos por Israel a las dos dictaduras  vecinas y enfrentadas   entre s&iacute;.<a href="#nota25"><sup>25</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Paralelamente al apoyo militar y pol&iacute;tico de los sucesivos  gobiernos de Israel   a la junta, la Agencia Jud&iacute;a realiz&oacute; esfuerzos (junto con los  ministerios israel&iacute;es   de Relaciones Exteriores, Interior y Absorci&oacute;n) para sacar de la  Argentina a perseguidos   por razones pol&iacute;ticas. Estos, casi todos de origen jud&iacute;o, no  llegaron a   Israel con status de refugiados o pidiendo asilo pol&iacute;tico, sino  en virtud de la ley   del Retorno. Resulta dif&iacute;cil estimar su n&uacute;mero, porque como  dij&eacute;ramos, no se los   puede distinguir del total de inmigrantes llegados en aquellos  a&ntilde;os desde la Argentina.   Una estimaci&oacute;n indica que desde finales de 1975 (antes del golpe  de estado,   pero cuando ya actuaban escuadrones de la muerte amparados por  el gobierno)   hasta mediados de 1978, cuando se disput&oacute; la Copa Mundial de  f&uacute;tbol, llegaron   varios centenares de exiliados argentinos (aparentemente, no m&aacute;s  de 400), que   escapaban del horror de las persecuciones del gobierno de facto.  Dado que, antes   de su huida, muchos de ellos estaban distanciados del marco  comunitario jud&iacute;o   y carec&iacute;an de v&iacute;nculos con el sionismo, la mayor&iacute;a abandon&oacute;  Israel a fines de la   d&eacute;cada del setenta (en general yendo a Europa Occidental, sobre  todo a Espa&ntilde;a y   Francia) y otros regresaron a la Argentina al finalizar la  dictadura, en 1983. <a href="#nota26"><sup>26</sup></a> Estos   exiliados, a los que se sumaron j&oacute;venes que hab&iacute;an inmigrado a  comienzos de los   setenta en el marco de los movimientos juveniles sionistas y un  n&uacute;mero reducido   de israel&iacute;es de izquierda, fueron los principales protagonistas  de las actividades   organizadas en Israel contra el r&eacute;gimen militar argentino.<a href="#nota27"><sup>27</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Un preso famoso</i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Jacobo Timerman, sin embargo, no fue uno m&aacute;s entre miles de  detenidos,   presos y &quot;desaparecidos&quot;. Las presiones, algunas p&uacute;blicas y  otras no, para que   fuera liberado no cesaron durante los treinta meses que dur&oacute; su  cautiverio. A&uacute;n si   a posteriori el Estado de Israel intent&oacute; en ocasiones atribuirse  el papel principal   en la lucha por la liberaci&oacute;n del periodista, en la pr&aacute;ctica  actuaron embajadas de   diversos pa&iacute;ses, gobiernos (en primer lugar la administraci&oacute;n  Carter de EEUU   y su subsecretaria de Estado, Patricia Derian), organizaciones  internacionales   (como Amnesty International) y jud&iacute;as. Aun en las dif&iacute;ciles  condiciones impuestas   por la represi&oacute;n estatal, tambi&eacute;n existieron organizaciones  locales de derechos   humanos, de las cuales la m&aacute;s conocida a nivel mundial fue la de  las Madres de   Plaza de Mayo, que actuaron por la aparici&oacute;n de sus hijos y la  liberaci&oacute;n de los   presos pol&iacute;ticos.<a href="#nota28"><sup>28</sup></a> En el caso de Timerman, solamente el diario en  ingl&eacute;s, el <i>Buenos</i>   <i>Aires Herald</i>, public&oacute; la noticia de la detenci&oacute;n en abril de  1977 y lo consider&oacute; &quot;un golpe a la libertad de prensa&quot;. Timerman y los editores del <i>Herald</i>, Robert   Cox y Andrew Graham-Yooll, fueron de los pocos periodistas que  criticaban al   gobierno por la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos.<a href="#nota29"><sup>29</sup></a> Cox  tambi&eacute;n   fue detenido tiempo m&aacute;s tarde y se exili&oacute; en diciembre de 1979,  poco despu&eacute;s   que Timerman llegara a Israel.<a href="#nota30"><sup>30</sup></a> A&uacute;n as&iacute;, cabe matizar y  aclarar que Timerman   no fue hasta su detenci&oacute;n un opositor al r&eacute;gimen militar ni puso  a su peri&oacute;dico a   disposici&oacute;n de las organizaciones de derechos humanos. En la  primera semana   tras el golpe de estado, el presidente Videla se reuni&oacute; con los  directores de los   principales peri&oacute;dicos y les aclar&oacute; que ahora habr&iacute;a nuevas  reglas de juego. Les   inform&oacute; que todos los art&iacute;culos pasar&iacute;an por el gabinete de  prensa del Ministerio   del Interior para obtener su aprobaci&oacute;n. Al cabo de algunos d&iacute;as  dicho gabinete   fue anulado, ya que sus encargados comprobaron que el nivel de  autocensura   de la prensa diaria era tan alto, y la obediencia a las  instrucciones que de vez en   cuando se daban era tan impresionante, que ya no era necesario  revisar las notas   antes de darles el visto bueno.<a href="#nota31"><sup>31</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Desde el d&iacute;a en que el director de <i>La Opini&oacute;n </i>fue detenido, la embajada de   Israel en Buenos Aires y el Ministerio de Relaciones Exteriores  en Jerusal&eacute;n tomaron   cartas en el asunto, aunque oficialmente el Estado jud&iacute;o no se  ocupaba del   caso Timerman, y menos en p&uacute;blico. Pero, lejos de los medios, el  personal de la   delegaci&oacute;n -y en particular Ram Nirgad, quien manten&iacute;a v&iacute;nculos  estrechos con   la c&uacute;pula del gobierno- segu&iacute;a de cerca su desarrollo, y  presion&oacute; y llev&oacute; adelante   gestiones para su liberaci&oacute;n. Por un lado se negociaban las  grandes transacciones   de venta de armamentos por parte de empresas israel&iacute;es, en su  mayor&iacute;a estatales,   cuyos datos trascendieron a la prensa internacional; por el  otro, el Estado y sus   representantes en la Argentina deb&iacute;an enfrentarse a la necesidad  de ocuparse   del destino de los desaparecidos jud&iacute;os en general y de Timerman  en particular.   Entre estos dos polos se hubiera podido crear un lazo m&aacute;s  estrecho para dejar un   margen de maniobra m&aacute;s amplio a los representantes de Israel  para que pudieran   dar la mano a m&aacute;s jud&iacute;os perseguidos.<a href="#nota32"><sup>32</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Los v&iacute;nculos de Timerman con el <i>establishment </i>israel&iacute; hab&iacute;an comenzado   ya en los a&ntilde;os cincuenta. El periodista, que hab&iacute;a militado en  las filas del movimiento   juvenil <i>Hashomer Hatzair </i>y que siempre se defini&oacute; como &quot;sionista socialista&quot;,   fue estrechando los lazos con los representantes oficiales de  Israel en los   sesenta, cuando dirigi&oacute; semanarios de gran circulaci&oacute;n como <i>Primera Plana </i>y   <i>Confirmado </i>y sobre todo a partir de la fundaci&oacute;n del diario <i>La Opini&oacute;n</i>. Este   peri&oacute;dico de gran influencia entre intelectuales y due&ntilde;o de un  gran prestigio en   Am&eacute;rica Latina, dedicaba un amplio espacio a noticias del &aacute;mbito  internacional.   Entre esas noticias, durante sus primeros seis a&ntilde;os de  existencia, <i>La Opini&oacute;n</i>   dio mucha importancia a los acontecimientos en Medio Oriente.  Sus fuentes no   fueron solamente las agencias de noticias o sus corresponsales;  en ocasiones las   notas reflejaban sin disimulos material de &quot;esclarecimiento&quot;  distribuido por la   embajada israel&iacute;.<a href="#nota33"><sup>33</sup></a> Por lo tanto, no debe sorprender que en los  frecuentes mensajes   enviados desde la sede de la legaci&oacute;n diplom&aacute;tica al ministerio  en Jerusal&eacute;n   tras el arresto de Timerman, el &quot;preso m&aacute;s famoso&quot; fuera  descripto con el apodo   de &quot;el viejo amigo&quot;. Joel Barromi, un diplom&aacute;tico de alta  jerarqu&iacute;a, defini&oacute; de la   siguiente manera las relaciones entre Timerman e Israel:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Timerman manten&iacute;a estrechos contactos con la Embajada.  Gracias a su conocimiento       de los entretelones del mundo pol&iacute;tico-militar  argentino, era una       fuente preciosa de informaciones y de an&aacute;lisis, y un  asesor cuyos consejos       eran confiables y acertados. Timerman adem&aacute;s imprimi&oacute;  a su diario una l&iacute;nea       de abierto apoyo a Israel y al sionismo. En 1975,  cuando la Asamblea General       de la ONU adopt&oacute; una resoluci&oacute;n que equiparaba el  sionismo con el racismo,       Timerman public&oacute; bajo su firma un editorial titulado  &lsquo;Por qu&eacute; yo soy sionista&quot;,       que tuvo notable repercusi&oacute;n. Naturalmente, la  noticia de su arresto provoc&oacute;       estupor y conmoci&oacute;n en la Embajada y fue acogida con  indignaci&oacute;n en Israel&quot;.<a href="#nota34"><sup>34</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Pese a ello, Timerman no estaba al tanto de todo el entramado de  relaciones   entre los representantes de Israel y los militares golpistas. En  un telegrama enviado   al ministerio en Jerusal&eacute;n a comienzos de abril de 1976, en  v&iacute;speras de una   audiencia con el canciller de la junta, oficial de la Armada, y  a menos de dos semanas   del golpe, el embajador Nirgad enfatizaba que &quot;como saben, tengo  v&iacute;nculos   estrechos con la c&uacute;pula naval desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o y no  considero que haya   necesidad de hacer part&iacute;cipe a Timerman en este asunto&quot;.<a href="#nota35"><sup>35</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">La detenci&oacute;n de Timerman provoc&oacute; tambi&eacute;n gran revuelo en el  establishment   judeo-argentino y en particular en la DAIA. Entre los dirigentes  comunitarios Timerman   ten&iacute;a numerosos rivales y no pocos que se defin&iacute;an como amigos.  Pero las   instituciones como tales casi no se pronunciaron en p&uacute;blico  sobre el tema. Reci&eacute;n   en abril de 1978, el presidente de la DAIA, Nehem&iacute;as Reznitsky,  pidi&oacute; al comit&eacute;   directivo de la organizaci&oacute;n que emita un comunicado en el que  manifestara el   benepl&aacute;cito por la decisi&oacute;n de transferir a Timerman a arresto  domiciliario.<a href="#nota36"><sup>36</sup></a> Jos&eacute;   Timerman, hermano del periodista Jacobo, dijo a&ntilde;os despu&eacute;s que</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Las organizaciones jud&iacute;as tuvieron una actitud  pasiva, lo cual me resultaba       asombroso, tomando en cuenta la sistem&aacute;tica lucha de  Jacobo contra el antisemitismo       y lo vivido durante el Holocausto y tantas otras  masacres sufridas por       el pueblo jud&iacute;o a lo largo de su historia. Recuerdo  que una vez tuve una reuni&oacute;n       que dur&oacute; dos horas con la comisi&oacute;n directiva de la  DAIA para pedirle que tomara       alguna iniciativa en defensa de mi hermano. Pero fue  in&uacute;til&quot;.<a href="#nota37"><sup>37</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En la contradictoria mara&ntilde;a de criterios con que el Estado de  Israel hizo frente   al caso Timerman se combinaron preocupaciones por su persona,  por la postura del   establishment comunitario judeo-argentino, por la pol&iacute;tica de  las organizaciones   jud&iacute;as en el mundo que comenzaban a interesarse en el tema, por  la continuaci&oacute;n   de la venta de material b&eacute;lico y por los excelentes lazos  establecidos con la c&uacute;pula   militar gobernante.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El inter&eacute;s de Israel y de sus representantes diplom&aacute;ticos por la  suerte de   Timerman qued&oacute; reflejado en cientos de documentos, mensajes y  telegramas   intercambiados por aquel entonces entre el ministerio en  Jerusal&eacute;n y la embajada   en Buenos Aires acerca del estado de salud y legal del due&ntilde;o de <i>La Opini&oacute;n </i>y de   los esfuerzos que se llevaban a cabo para obtener su  excarcelaci&oacute;n. La pol&iacute;tica   oficial adoptada puede definirse como un intento por aclarar a  la junta que cometi&oacute;   un grave error al detener al periodista, aunque sin agitar a la  opini&oacute;n p&uacute;blica   internacional contra el r&eacute;gimen y, a&uacute;n m&aacute;s importante, sin  atribuir tendencias   antisemitas a los jerarcas de la dictadura. El secreto y la  discreci&oacute;n eran un componente   esencial en la v&iacute;a de acci&oacute;n adoptada por la canciller&iacute;a israel&iacute;  (en una   notable diferencia con la campa&ntilde;a vocal alentada por Israel en  pro de los jud&iacute;os   en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica). Por otro lado, la prensa israel&iacute; apenas  s&iacute; se ocup&oacute; del tema.   Casi no se public&oacute; la detenci&oacute;n y poco fue tambi&eacute;n lo que se  dedic&oacute; a la situaci&oacute;n   de los jud&iacute;os bajo el gobierno represor.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">La campa&ntilde;a internacional para boicotear el Campeonato Mundial de  f&uacute;tbol   que se disput&oacute; en la Argentina durante el mes de junio de 1978 y  los ecos de   dicha campa&ntilde;a en Israel a comienzos de aquel a&ntilde;o, impulsada por  el Comit&eacute;   Israel&iacute; de Solidaridad con el Pueblo Argentino, sumados a la  atenci&oacute;n generada   por los partidos de la copa, impusieron un vuelco en el inter&eacute;s  de los periodistas   israel&iacute;es. Al conmemorarse el segundo aniversario del golpe  militar, la noche del   23 de marzo de 1978, se llev&oacute; a cabo una manifestaci&oacute;n frente al  edificio de la   embajada argentina en Tel Aviv, sobre la calle Hayarq&oacute;n, en la  que participaron   varios cientos de personas. Si bien la cobertura que tuvo fue  modesta, a&uacute;n as&iacute;   logr&oacute; alguna referencia en los peri&oacute;dicos locales. Ese mismo mes  se publicaron   varias noticias sobre lo que acontec&iacute;a en el pa&iacute;s sudamericano e  incluso algunos   art&iacute;culos de publicistas que convocaban a boicotear la justa  deportiva. A medida   que la fecha del torneo se acercaba se intensific&oacute; la cobertura  sobre el Mundial   y sobre el debate pol&iacute;tico que generaba. En marzo de 1978, la mayor  parte de los   peri&oacute;dicos public&oacute; alguna nota sobre la situaci&oacute;n argentina: el  caso fue cubierto   por <i>Iediot Ajaronot</i>, <i>Maariv</i>, <i>Davar</i>, <i>Jerusalem Post</i>, el semanario <i>Haolam Haz&eacute;</i>   y <i>Haaretz </i>(donde aparecieron cuatro notas, incluidos dos  art&iacute;culos de Marek Hal-   ter que promov&iacute;an el boicot). El primer art&iacute;culo que trat&oacute; sobre  el destino de los   jud&iacute;os argentinos fue el del corresponsal de <i>Haaretz </i>en ese pa&iacute;s, Marcel Zohar,   titulado &quot;Argentina: d&oacute;nde han desaparecido m&aacute;s de 300 jud&iacute;os&quot;.<a href="#nota38"><sup>38</sup></a> Sin  embargo,   el caso Timerman permaneci&oacute; casi sin cobertura.<a href="#nota39"><sup>39</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>&iquest;Qu&eacute; hacer con Timerman?</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El intercambio de t&eacute;lex, telegramas y cartas entre Nirgad e  Yishaiau Anug, a   la saz&oacute;n director general del Ministerio de Relaciones  Exteriores jerosolimitano,   sirve como testimonio de la gran confusi&oacute;n que hab&iacute;a. No  obstante, Timerman no   era &quot;un eje central en nuestra pol&iacute;tica diplom&aacute;tica&quot; con la  Argentina, como escribi&oacute;   Anug en marzo de 1978, en un mensaje clasificado como &quot;secreto y  personal&quot;   enviado a la embajada en Buenos Aires. Cabe destacar que Anug  jug&oacute; un papel   central en la formaci&oacute;n de la pol&iacute;tica israel&iacute; hacia Argentina  en aquellos meses, o   como nos dijo, con poca modestia, &quot;el Ministerio, y lo digo sin  arrogancia alguna,   el Ministerio fue Anug en aquel entonces&quot;.<a href="#nota40"><sup>40</sup></a> Anug  especificaba adem&aacute;s que:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;el hecho de seguir con los negocios como de  costumbre y hasta ampliarlos       contradice esta afirmaci&oacute;n. Dir&iacute;a no que Timerman es  central para nosotros       sino que nosotros lo somos para su liberaci&oacute;n. No se  trata de un asunto emocional,       sino de un criterio fr&iacute;o. La f&oacute;rmula consiste en  crear la sensaci&oacute;n de       que su liberaci&oacute;n es vital para la imagen argentina y  tambi&eacute;n para Israel y el       desarrollo positivo de nuestras relaciones con  ellos... todo cuanto debe hacer       es continuar enviando memorandos a[l Presidente]  Videla y a otros en la forma       que mejor le parezca. La lista de personalidades de  Israel que ha visitado [la       Argentina] es impresionante (a prop&oacute;sito, me informan  de los Bonds que pidi&oacute;       Ud. al ex jefe de estado mayor, Mordejai] Gur)<a href="#nota41"><sup>41</sup></a> y no  queremos ni podemos       inmiscuirnos o reducirla.&quot;<a href="#nota42"><sup>42</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El &quot;criterio fr&iacute;o&quot; al que se refer&iacute;a Anug estaba relacionado con  la percepci&oacute;n   acerca de los intereses nacionales de Israel, de acuerdo a los  conceptos del establishment   israel&iacute;, en el contexto del conflicto &aacute;rabe-israel&iacute;, la guerra  fr&iacute;a y las   dificultades que ten&iacute;a que enfrentar el Estado de Israel en la  escena internacional.   El ministro consejero que qued&oacute; interinamente a cargo de la  embajada por algunos   meses en reemplazo de Nirgad, Herzl Inbar, intent&oacute; encontrar una  respuesta   a la pregunta que surg&iacute;a: &iquest;c&oacute;mo explicar la perseverancia de la  c&uacute;pula militar en   no liberar a Timerman? Con tal fin, invit&oacute; a su residencia en  Buenos Aires a Hugo   Ezequiel Lezama, director del diario <i>Convicci&oacute;n</i>. Lezama hab&iacute;a apoyado al golpe   militar y, seg&uacute;n Inbar:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;es considerado el escritor fantasma del ex  comandante de la Armada [Emilio       Eduardo] Massera y su diario es el bolet&iacute;n del ex  jefe naval.<a href="#nota43"><sup>43</sup></a> Lezama dijo casi       textualmente que el gobierno actual sin excepciones  est&aacute; compuesto por una       banda de matones a los que la vida humana les importa  un &aacute;pice. Sostuvo que       los oficiales de mayor rango en las tres armas, as&iacute;  como en la polic&iacute;a y la gendarmer&iacute;a       cumplen &oacute;rdenes de asesinatos con una incre&iacute;ble  facilidad [...] cada       comandante es due&ntilde;o y se&ntilde;or en su sector y utiliza su  autoridad y los medios       a su disposici&oacute;n para acumular posiciones de fuerza.  Trajo como ejemplo el       nombre de un coronel, que en su momento secuestr&oacute; a  un periodista que estaba       desaparecido. El secretario de Estado estadounidense  [Henry Kissinger], al       visitar el pa&iacute;s [durante el Mundial de Futbol de  1978], se interes&oacute; por la suerte       de aquel periodista y Videla prometi&oacute; su ayuda. El  coronel, que sab&iacute;a al respecto,       condicion&oacute; la entrega del periodista con su ascenso a  general y dicho grado le       fue concedido. Ahora ese general es considerado uno  de los asesinos. Videla       y [el comandante en jefe del ej&eacute;rcito Roberto] Viola  forman un d&uacute;o incapaz de       gobernar el pa&iacute;s y siguen en sus puestos solamente  porque no se atisba en el       horizonte una fuerza &uacute;nica que pueda imponerse sobre  todas las dem&aacute;s... [dijo]       anoche que, como director de un diario, se ve  obligado a mentir cien veces al       d&iacute;a y est&aacute; en un dilema personal acerca de hasta  d&oacute;nde puede rendirse sin ser       considerado en el futuro como un `colaborador&acute; de un  r&eacute;gimen nazi&quot;.<a href="#nota44"><sup>44</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar de las audiencias entre Videla y el embajador Nirgad, en  las que surg&iacute;a   entre otros el tema de Timerman, ya a finales de 1977 ten&iacute;an  claro en el ministerio   en Jerusal&eacute;n que no se lograr&iacute;a la liberaci&oacute;n del ex director de <i>La Opini&oacute;n</i>   &quot;por las buenas&quot;, o sea intentando ablandar a los jerarcas del  r&eacute;gimen militar.   Era necesario, entonces, adoptar otra l&iacute;nea de acci&oacute;n. Y la que  se adopt&oacute;, que fue   transmitida por Anug a los embajadores israel&iacute;es en Washington,  Londres, Par&iacute;s,   Bonn, Roma, Berna, La Haya y Bruselas, fue planificada al  detalle. Se trataba de   un plan confidencial seg&uacute;n el cual los embajadores interceder&iacute;an  ante &quot;amigos de   Israel&quot;, sobre todo editores y periodistas occidentales, todos  ellos de extracci&oacute;n   conservadora -es decir anticomunistas, cuyas cr&iacute;ticas no podr&iacute;an  ser rechazadas   por la dictadura argentina- para que presionaran a la junta  gobernante en Buenos   Aires.<a href="#nota45"><sup>45</sup></a> En una carta enviada por Anug el 10 de enero de  1978 a los embajadores se   enfatizaban varios puntos: no se debe acusar a la junta de haber  adoptado posturas   antisemitas, no se debe involucrar en esta actividad a gente de  izquierdas, no   se debe adherir a la campa&ntilde;a internacional contra la dictadura  argentina y debe   actuarse con discreci&oacute;n, a lo sumo con la publicaci&oacute;n de  columnas personales en   diarios de gran difusi&oacute;n. Sin embargo, el plan no tuvo los  resultados esperados.   Anug se dirigi&oacute; una vez m&aacute;s a los embajadores israel&iacute;es en  Europa occidental y   Estados Unidos en noviembre de 1978 para elaborar una lista de  personalidades,   de tendencias conservadoras, que podr&iacute;an firmar una solicitada  p&uacute;blica para   liberar a Timerman e incluso crear un comit&eacute; internacional a tal  efecto. En la   pr&aacute;ctica, la idea del comit&eacute; no prosper&oacute; hasta que Timerman fue  expulsado de   la Argentina en 1979.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En el mes de agosto de 1979, cuando Nirgad comenz&oacute; con las  despedidas   protocolares antes de dejar el cargo, el embajador saliente fue  entrevistado por   la prensa argentina y sostuvo que el caso Timerman no estaba  vinculado a las   relaciones bilaterales y que el periodista podr&iacute;a radicarse en  Israel, como cualquier   otro jud&iacute;o. Sin embargo, tambi&eacute;n dijo que Timerman &quot;deb&iacute;a ser  puesto en libertad&quot;.   Estas declaraciones fueron recibidas con gran desagrado por las  autoridades   militares, que protestaron formalmente por lo que consideraron  una intromisi&oacute;n   en asuntos internos argentinos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El 19 de septiembre, la Suprema Corte de Justicia sentenci&oacute;,  tras la presentaci&oacute;n   del segundo <i>h&aacute;beas corpus </i>por parte de la defensa del periodista, que este deb&iacute;a   ser liberado sin demoras. La noche siguiente tuvo lugar una  reuni&oacute;n secreta de la   c&uacute;pula mayor gobernante para debatir el futuro de Timerman. La  mayor parte de   los generales estaba en contra de su liberaci&oacute;n, pero el  ministro del Interior, el   general Albano Harguindeguy, amenaz&oacute; con presentar su renuncia  si no se proced&iacute;a   en los t&eacute;rminos de la sentencia judicial.<a href="#nota46"><sup>46</sup></a> La  amenaza del ministro fue lo que   defini&oacute; el debate en favor de la liberaci&oacute;n, y por la ma&ntilde;ana  convoc&oacute; al ministro   consejero a cargo de la embajada de Israel, Inbar, para aclarar  si el gobierno de   Jerusal&eacute;n estaba efectivamente dispuesto a recibir al periodista  y darle un salvoconducto   y visado de entrada, ya que ten&iacute;an pensado hacer efectiva la  nulidad de   su ciudadan&iacute;a argentina. El 25 se obtuvo la respuesta afirmativa  del ministerio   en Jerusal&eacute;n. Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde, Timerman aterrizaba en el  aeropuerto internacional   de Tel Aviv.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Dos semanas despu&eacute;s, Nissim Elnecav&eacute;, el director del semanario  jud&iacute;o <i>La</i>   <i>Luz -</i>identificado con los sectores de la derecha conservadora dentro  de la colectividad-   public&oacute; un editorial en el que sosten&iacute;a que la raz&oacute;n por la que  Timerman   fue detenido no fue ni su condici&oacute;n jud&iacute;a ni la de periodista.  Por el contrario, fue   precisamente su condici&oacute;n de jud&iacute;o la que contribuy&oacute; a acelerar  su liberaci&oacute;n, a   pesar de que no era practicante de la fe mosaica. Seg&uacute;n  Elnecav&eacute;, bajo la batuta   de Timerman, <i>La Opini&oacute;n </i>hab&iacute;a  empleado a un grupo de subversivos y sellaba   su art&iacute;culo afirmando que Timerman se salv&oacute; precisamente por ser  jud&iacute;o; si su   detenci&oacute;n fue una expresi&oacute;n de antisemitismo, tuvo el efecto  contrario. Este editorial   fue reproducido tambi&eacute;n por el conservador y tradicional diario <i>La Prensa</i>   (que apoyaba en l&iacute;neas generales al r&eacute;gimen militar), el 14 de  octubre.<a href="#nota47"><sup>47</sup></a> El 16, el   art&iacute;culo fue distribuido por el embajador argentino en  Washington a todos los   miembros del Congreso de Estados Unidos.<a href="#nota48"><sup>48</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">La expulsi&oacute;n de Timerman a Israel no finaliz&oacute; el episodio, que  sigui&oacute; siendo   tema de discordia entre el gobierno en Jerusal&eacute;n y la junta  militar incluso en los   a&ntilde;os siguientes. Por ejemplo, cuando Dov Schmorack present&oacute; sus  cartas credenciales   como embajador el 14 de mayo de 1980, convers&oacute; con el presidente  Videla,   quien le dijo: &quot;Hacemos todos los esfuerzos para dejar que las  heridas cicatricen.   Por ejemplo, liberamos a un periodista respecto al cual su  antecesor [el embajador   anterior] tambi&eacute;n estaba interesado en su liberaci&oacute;n. Estaba  detenido no   como periodista, ni como jud&iacute;o, sino por sus v&iacute;nculos con  elementos subversivos,   como fuente de inspiraci&oacute;n para el terrorismo. Ahora orquesta  por el mundo una   campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n contra la Argentina&quot;. No obstante, sostuvo  Schmorack,   la cr&iacute;tica de Videla no interfiri&oacute; en los lazos bilaterales. Tal  como inform&oacute; a Jerusal&eacute;n, &quot;[&eacute;l] manifest&oacute; su satisfacci&oacute;n por el acercamiento que hubo  entre ambos pa&iacute;ses y sugiri&oacute; que revise qu&eacute; m&aacute;s se puede hacer para seguir  desarrollando las relaciones entre las dos econom&iacute;as y las respectivas fuerzas  armadas. Se entusiasm&oacute; con mi definici&oacute;n, que desde Afganist&aacute;n hasta las Bahamas hay un  &uacute;nico frente... y dijo que nuestros dos pa&iacute;ses se encuentran en el  mismo bote&quot;.<a href="#nota49"><sup>49</sup></a> A pesar de las importantes relaciones comerciales con la Uni&oacute;n  Sovi&eacute;tica, Videla manten&iacute;a posturas anticomunistas en el esp&iacute;ritu de la Guerra Fr&iacute;a y vio a  Argentina e Israel como socios en la lucha contra un enemigo com&uacute;n.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El tema del periodista surgi&oacute; tambi&eacute;n en la conversaci&oacute;n que  mantuvo el nuevo   embajador con el ministro del Interior, el general Harguindeguy.  En su informe   desde Buenos Aires detall&oacute;: &quot;[el ministro dijo:] una vez ped&iacute;  que trajeran al detenido   Timerman a mi despacho. Estuvo sentado donde est&aacute; sentado usted  y le   pregunt&eacute; por qu&eacute; me minti&oacute; [acerca de sus relaciones con  Graiver, el banquero   de los Montoneros][...]Timerman admiti&oacute; haber mentido. Le dije:  fuimos amigos   y usted me minti&oacute;, &iquest;no le da verg&uuml;enza? Timerman es una persona  arrogante, que   jam&aacute;s se avergonzar&aacute;. Ya les va a hacer problemas a ustedes&quot;.  Segu&iacute;a el embajador   en su carta: &quot;Dicho sea de paso, han hecho bien en no permitir  la intervenci&oacute;n a   su favor de los principales dirigentes de la comunidad jud&iacute;a en  la Argentina. Los   dirigentes se sienten ofendidos porque Timerman los acusa de una  actitud al estilo   del <i>Judenrat </i>y la publicaci&oacute;n del anuncio en el Knesset [sobre  la entrega de un   premio a Timerman] constituye un argumento para una acusaci&oacute;n de  este tipo y   por eso no les agrada en absoluto&quot;.<a href="#nota50"><sup>50</sup></a> Para  evitar m&aacute;s situaciones embarazosas en   el plano oficial, la canciller&iacute;a israel&iacute; imparti&oacute; instrucciones  a sus delegaciones en   el Cono Sur, en junio de 1980, para que no distribuyan un  resumen de la prensa   hebrea traducido al espa&ntilde;ol, porque en la p&aacute;gina 7 se publicaba  la noticia de que   Timerman hab&iacute;a sido galardonado en Israel con un premio debido a  su lucha en   pro de la libertad de prensa en la Argentina.<a href="#nota51"><sup>51</sup></a> Aproximadamente  un a&ntilde;o m&aacute;s tarde,   el sucesor de Harguindeguy al frente de la cartera del Interior,  el general Horacio   Tom&aacute;s Liendo, volver&iacute;a a referirse al caso en su conversaci&oacute;n  con el diplom&aacute;tico   israel&iacute;, que inform&oacute; a sus superiores: &quot;Un tercio de la  audiencia, de una hora y   media, fue dedicado por su iniciativa a Timerman. Rechac&eacute;  terminantemente sus   intentos de complicarme en cualquier compromiso de frenar a  Timerman o de ejercer alguna influencia en &eacute;l&quot;. <a href="#nota52"><sup>52</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En un memorando elaborado a finales de agosto de 1981 por el  ministerio antes   de la despedida del embajador argentino que sirvi&oacute; durante nueve  a&ntilde;os en Tel Aviv,   el director del departamento para Am&eacute;rica Latina, Menachem  Karmi, escribi&oacute;:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;El embajador se queja sobre un complot de silencio  por parte del gobierno de       Israel. Seg&uacute;n dice, sabe de numerosas personas a las  que les duele que Timerman       use el nombre del Holocausto en vano, al comparar a  la Argentina actual con la       Alemania nazi. Los portavoces oficiales del gobierno  de Israel tambi&eacute;n reaccionan       con voz tenue cuando los medios masivos de Estados  Unidos denigran al       gobierno argentino como si tuviera a los jud&iacute;os de  rehenes y as&iacute; fuerza a Israel       a venderle armamentos&quot;.<a href="#nota53"><sup>53</sup></a> </font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Timerman en Israel: &iquest;la &quot;ingratitud&quot; del  &quot;nuevo inmigrante&quot;?</i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Ya durante el cautiverio de Timerman en la Argentina hubo  presiones ejercidas   por representantes israel&iacute;es a familiares y amigos para que no  realicen una   campa&ntilde;a p&uacute;blica internacional, aduciendo que tal cosa solo  reducir&iacute;a las probabilidades   de su liberaci&oacute;n. Su hijo H&eacute;ctor cont&oacute; que cuando fue  transferido a arresto   domiciliario lo visitaron el embajador Nirgad y el rabino  Marshall T. Meyer. Nirgad   trat&oacute; de convencerlo de firmar una carta asegurando que hab&iacute;a  sido bien tratado   y que no ten&iacute;a ning&uacute;n reclamo que realizar al gobierno. &quot;Mi  padre se neg&oacute; y ante   la insistencia de Nirgad le dijo que prefer&iacute;a seguir preso antes  de firmar. Sigui&oacute; preso un a&ntilde;o m&aacute;s&quot;. <a href="#nota54"><sup>54</sup></a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Cuando el c&oacute;nsul Avivi escolt&oacute; a Timerman hasta el avi&oacute;n en el  que parti&oacute;, le   aconsej&oacute; no denunciar al gobierno militar. Sin embargo, en  cuanto la aeronave   hizo una escala en el aeropuerto de Madrid, Timerman hizo  declaraciones a la   prensa en el lugar. Pocos minutos antes llam&oacute; a su hijo y le  dijo: &quot;los israel&iacute;es est&aacute;n   locos si creen que me voy a callar&quot;.<a href="#nota55"><sup>55</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Timerman se reuni&oacute; con su familia en Tel Aviv y acord&oacute; publicar  una serie   de seis notas en <i>Maariv</i>, en las que incluir&iacute;a una  descripci&oacute;n pormenorizada del   juicio al que fue sometido y el tiempo que estuvo en cautiverio,  con detalles sobre   el estado de los derechos humanos en la Argentina y un an&aacute;lisis  de los sucesos en   Am&eacute;rica Latina, en particular en los pa&iacute;ses del Cono Sur, todos  ellos gobernados   por reg&iacute;menes militares. <i>Maariv </i>incluso  lleg&oacute; a pactar con varios peri&oacute;dicos   grandes del mundo para la publicaci&oacute;n de dichas notas en  sindicaci&oacute;n (es decir:   su publicaci&oacute;n simult&aacute;nea en varios idiomas, en diversas  regiones del planeta).   Sin embargo, antes de la aparici&oacute;n de la primera nota, en  octubre de 1979,   Timerman fue convocado a Jerusal&eacute;n para entrevistarse con Yosef  Chechanover,   director general de la canciller&iacute;a. En ese encuentro, el alto  funcionario le pidi&oacute; no   publicar las notas debido a un pedido de padres de  desaparecidos, que resid&iacute;an   en Israel y sosten&iacute;an que sus hijos, en tanto rehenes de la  junta militar, corr&iacute;an   peligro si el periodista no se retractaba. Asimismo, pondr&iacute;a en  peligro las vidas   del periodista Robert Cox, de los rabinos Marshall Meyer y  Roberto Graetz y de   su propio hermano, Jos&eacute;.<a href="#nota56"><sup>56</sup></a> Un d&iacute;a antes, en una recepci&oacute;n,  el embajador argentino   Jorge Casal dijo al director del <i>Jerusalem Post </i>que hab&iacute;a gran preocupaci&oacute;n por   las dram&aacute;ticas consecuencias para su pa&iacute;s que podr&iacute;an  desprenderse de la publicaci&oacute;n   programada. Timerman, a pesar de que no estaba a favor de la diplomacia   silenciosa,<a href="#nota57"><sup>57</sup></a> resolvi&oacute; no publicar esos art&iacute;culos. Estaba furioso  por la claudicaci&oacute;n   ante la extorsi&oacute;n ejercida por los gobernantes en Buenos Aires,  pero consideraba   en primer lugar el temor por la vida de los j&oacute;venes, como  explicar&aacute; a posteriori,   y por lo tanto tom&oacute; esta decisi&oacute;n.<a href="#nota58"><sup>58</sup></a> Esboz&oacute; entonces un compromiso,  pero que   no prosper&oacute;. Volvi&oacute; a entrevistarse con Chechanower unos d&iacute;as  despu&eacute;s y fue   acompa&ntilde;ado por el director de <i>Maariv, </i>Shalom  Rozenfeld.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Estas presiones se ejerc&iacute;an lejos de la vista de los medios de  comunicaci&oacute;n. En   los meses que pasaron desde su salida de la Argentina, Timerman  goz&oacute; de gran   simpat&iacute;a en la prensa israel&iacute;: &quot;Luchador por los derechos  humanos&quot; y &quot;sionista   ferviente&quot;, eran las t&iacute;picas referencias aplicadas al ex  director de <i>La Opini&oacute;n</i>. Pero   su presencia provocaba cada vez mayor incomodidad al  establishment gobernante   local. Las relaciones entre Israel y la Argentina eran m&aacute;s  estrechas que nunca<a href="#nota59"><sup>59</sup></a> y   la sombra del periodista era considerada como una amenaza en  ciernes. El 25 de   mayo de 1980, Timerman deb&iacute;a recibir la Golden Pen of Freedom  Award (Pluma de   oro de la libertad) por parte .del presidente de la World  Association of Newspapers   (Federaci&oacute;n Internacional de Editores de Diarios). La ceremonia  debi&oacute; haberse   llevado a cabo en el Knesset, con la participaci&oacute;n de  representantes del gobierno   e incluso un breve discurso del primer ministro, Menachem Begin.  A &uacute;ltimo   momento, presiones del gobierno (que tem&iacute;a represalias de la  junta argentina),   forzaron a la presidencia del parlamento a trasladar el festejo  a uno de los salones   de la Universidad Hebrea, donde la personalidad de mayor  jerarqu&iacute;a fue el alcalde   jerosolimitano, Teddy Kollek. En cambio, Yitzhak Shamir,  nominado recientemente   como ministro de Relaciones Exteriores, asisti&oacute; a la recepci&oacute;n  organizada por la   embajada argentina con motivo de su fiesta nacional. La prensa  hebrea public&oacute;   filtraciones extraoficiales de la canciller&iacute;a, que indicaban que  la presi&oacute;n por anular   la ceremonia con Timerman fue iniciativa de padres de  desaparecidos, que tem&iacute;an   por las vidas de sus seres queridos.<a href="#nota60"><sup>60</sup></a> Esto  fue un intento adicional por parte de   la diplomacia israel&iacute; de justificar la ausencia de una cr&iacute;tica  p&uacute;blica acerca de las   violaciones de los derechos humanos en la Argentina.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, Timerman estuvo en su nuevo domicilio, en  el barrio   de Ramat Aviv, redactando su libro, <i>Preso sin nombre, celda sin n&uacute;mero</i>. Este   apareci&oacute; simult&aacute;neamente en una traducci&oacute;n al ingl&eacute;s publicada  por la editorial   neoyorquina Knopf y distribuida por Random House. La salida del  libro, en mayo   de 1981, fue una oportunidad para reavivar la pol&eacute;mica sobre el  autor y sobre las   relaciones bilaterales entre Israel y la Argentina.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Una noticia publicada por el corresponsal de <i>Haaretz </i>en Nueva York indicaba   desde sus titulares: &quot;Debido a la pol&eacute;mica desatada por el libro  del periodista   Timerman, sostienen fuentes en Washington: Israel se rinde ante  las amenazas   de la Argentina de perjudicar a los jud&iacute;os si no le suministra  armas&quot;.<a href="#nota61"><sup>61</sup></a> Tambi&eacute;n la   prensa israel&iacute; fue parte de la mencionada pol&eacute;mica. En una nota  del suplemento   de fin de semana de <i>Maariv</i>, Gabriel Strassman se  cuestionaba, tras una larga   entrevista con Timerman, sobre un tema que tampoco se mencionaba  en <i>Preso</i>   <i>sin nombre...</i>: &quot;&iquest;por qu&eacute;, si todo est&aacute; tan mal, parece estar tan  bien? &iquest;Por qu&eacute;   en los recientemente inaugurados juegos macabeos march&oacute; una  delegaci&oacute;n de   deportistas jud&iacute;os de ese pa&iacute;s enarbolando su bandera celeste y  blanca? &iquest;Y por   qu&eacute; el medio mill&oacute;n de jud&iacute;os de la Argentina no empaca sus petates  y se marcha   de ese pa&iacute;s nazi? Remataba a sus interrogantes afirmando: &quot;Me  parece que a esta   pregunta tampoco Timerman tiene una respuesta&quot;.<a href="#nota62"><sup>62</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Las palabras de Strassman reflejaban la actitud sionista  tradicional, neg&aacute;ndose   la legitimidad de la di&aacute;spora jud&iacute;a y no pudiendo entender  porque los jud&iacute;os de todo   el mundo no abandonaban sus casas para trasladarse a Israel. El  libro, publicado   y distribuido en ingl&eacute;s por una importante y prestigiosa  editorial estadounidense,   apareci&oacute; en su traducci&oacute;n al hebreo en una editorial peque&ntilde;a,  &quot;D&oacute;mino&quot;, algunos   meses m&aacute;s tarde que el original. La editorial &quot;Maariv&quot; iba a  publicarlo en un principio,   pero por razones no aclaradas se retract&oacute;.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien hemos dicho que la pol&eacute;mica por el libro se reflej&oacute; en  la prensa israel&iacute;,   la publicaci&oacute;n de la versi&oacute;n hebrea no tuvo gran repercusi&oacute;n y  por lo tanto hubo   quienes lo consideraron como un complot de silencio. &quot;El libro  apareci&oacute; en el   pasado abril en Estados Unidos y despert&oacute; un vivo debate  p&uacute;blico. Fue publica-   do hace unos dos meses tambi&eacute;n aqu&iacute;, en traducci&oacute;n hebrea, y  hasta ahora casi   no ha tenido eco alguno. Es un texto breve, en total 160  p&aacute;ginas; escandaloso y   shokeante&quot;, escribi&oacute; Am&oacute;s Eil&oacute;n en <i>Haaretz</i>.<a href="#nota63"><sup>63</sup></a> En una larga nota titulada &quot;&iquest;Qui&eacute;n   tiene miedo a Timerman?&quot;, Eil&oacute;n formul&oacute; m&aacute;s preguntas incisivas:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;&iquest;Por qu&eacute; &quot;Maariv&quot; se retract&oacute; de su plan de publicar  el libro de Timerman? &iquest;Qu&eacute;       ocurri&oacute;? &iquest;Porque los editores consideraron que &quot;no es  interesante&quot; y que &quot;no se       va a vender&quot;, que &quot;no es mercader&iacute;a&quot;, como dice el  director de <i>Maariv</i>, Shmuel       Shnitzer? &iquest;O, quiz&aacute;s porque uno de los principales  accionistas de <i>Maariv </i>tiene       estrechos v&iacute;nculos comerciales con la Argentina, tal  como supone Timerman?       Nunca sabremos la verdad a ciencia cierta, pero  sabemos que Timerman puso       a muchos en un aprieto en este pa&iacute;s y en <i>Maariv </i>al criticar la pol&iacute;tica interna       y la exterior del gobierno de Begin. Los honorables e  ilustres que le dieron la       bienvenida en el aeropuerto se alejaron de &eacute;l. Se  puede suponer por qu&eacute;&quot;.</font></p>   </blockquote> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Al respecto escribi&oacute; Yoav Karni en septiembre de 1981:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Hay un intento transparente de desplazar el debate  sobre el libro de Timerman a       un campo irrelevante: hablando de la personalidad del  autor, en lugar de revisar       el contenido de lo que escribe. El 17 de julio de  este a&ntilde;o entrevist&eacute; a Jacobo       Timerman para un programa &oacute;mnibus en Kol Israel. Fue  esta la primera vez, en       el curso de la &uacute;ltima tormenta, que un medio de  comunicaciones israel&iacute; dio una       oportunidad concreta a Timerman de decir algo&quot;.<a href="#nota64"><sup>64</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Pero el vuelco m&aacute;s significativo de la actitud hacia Timerman en  la prensa   local se produjo cuando fue publicado su segundo libro, dedicado  a la primera   guerra de Israel en el L&iacute;bano. El periodista termin&oacute; la  redacci&oacute;n en su apartamento   cercano a la Universidad de Tel Aviv en agosto de 1982, cuando  las tropas   israel&iacute;es estaban en el apogeo de la invasi&oacute;n.<a href="#nota65"><sup>65</sup></a> Tras la  masacre de palestinos en   los campos de refugiados Sabra y Shatila a&ntilde;adi&oacute; un ep&iacute;logo con  graves acusaciones   contra las Fuerzas de Defensa de Israel y la pol&iacute;tica exterior  del gobierno. A   pesar de que la ola de protestas contra la guerra en Israel iba  en aumento, sobre   todo despu&eacute;s de las matanzas mencionadas en las afueras de  Beirut, el libro de   Timerman fue acogido con frialdad y hasta con abierta  hostilidad. Yehuda Ben   Meir, a la saz&oacute;n vicecanciller, declar&oacute; en una entrevista al  prestigioso programa   de TV &quot;60 Minutes&quot; de la cadena televisiva CBS en Estados  Unidos: &quot;Lo sacamos   de la Argentina. Ahora ataca y denigra a Israel. Cualquier  persona con uso de la   raz&oacute;n puede comprender que su libro es una colecci&oacute;n de  calumnias y mentiras   originadas en el auto-odio que siente&quot;.<a href="#nota66"><sup>66</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Ante los ataques de los que fue objeto - por ejemplo la  acusaci&oacute;n de que estaba   en Londres durante la guerra, como si eso fuera relevante-  Timerman concedi&oacute;   una larga entrevista al semanario <i>Haolam Haz&eacute;</i>: &quot;Durante la guerra estuve aqu&iacute;.   En esta mesa. Yoel Marcus, de <i>Haaretz, </i>dice  que estuve en Londres, que no estaba   en Israel por la guerra. Hace como un a&ntilde;o que no estoy en  Londres. Comenc&eacute; a   escribir en junio y termin&eacute; en agosto. Y despu&eacute;s escrib&iacute; un  ep&iacute;logo sobre Sabra y   Shatila&quot;. A&ntilde;ad&iacute;a a esto: &quot;Yoel Marcus est&aacute; enojado por cosas que  dije en el libro; &eacute;l no lo ley&oacute; siquiera. Dice que la mayor parte de la poblaci&oacute;n  de Israel est&aacute; muy conforme con lo ocurrido en Sabra y Shatila. &iexcl;Y yo tambi&eacute;n lo  digo!&quot;.<a href="#nota67"><sup>67</sup></a> La constante referencia a Marcus se deb&iacute;a a un art&iacute;culo que el veterano  publicista public&oacute; el 1   de diciembre de 1982 en <i>Haaretz</i>, con  el t&iacute;tulo &quot;No temas, mi siervo Jacobo&quot;, con   un incisivo p&aacute;rrafo inicial:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Si siento aversi&oacute;n por gente como el se&ntilde;or Yaacov  Timerman, es porque su       conducta y sus manifestaciones me convierten  autom&aacute;ticamente en un simpatizante       de Menachem Begin... Tras haber ajustado sus agudas  cuentas con       la Argentina, encontr&oacute; su nueva meta en la guerra contra  el r&eacute;gimen tir&aacute;nico       en Israel. Se ha convertido en una edici&oacute;n de  bolsillo latino-polaca de Bruno       Kreisky. Timerman no dejaba t&iacute;tere con cabeza al  referirse al liderazgo israel&iacute;       que condujo la guerra en territorio liban&eacute;s en el  verano de 1982; del primer       ministro Begin escribi&oacute; que era &lsquo;un terrorista que  causa da&ntilde;o a su pueblo'; al       entonces ministro de Defensa Ariel Sharon lo defini&oacute;  como &lsquo;el hombre que       quiere convertir Israel en la Prusia de Medio  Oriente'&quot;.<a href="#nota68"><sup>68</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Cabe se&ntilde;alar que el hijo mayor de Timerman, Daniel, que fue  miembro de un   kibutz y soldado en la reserva, fue sentenciado en reiteradas  oportunidades a   prisi&oacute;n militar por alegar objeci&oacute;n de conciencia para servir en  el L&iacute;bano. Jacobo   fue por primera vez en octubre de 1982 a visitarlo al Centro Penitenciario  Militar   n&uacute;mero 6, pr&oacute;ximo a la ciudad de Atlit, pero no pudo  sobreponerse a las dificultades   que su cuerpo manifest&oacute; a la hora de entrar. Dijo a quienes le  acompa&ntilde;aban   que no pod&iacute;a volver a meterse entre muros. Tras ese intento de  visita, y hasta   que Daniel cumpli&oacute; con la sentencia, su madre Risha acudi&oacute; sola  a visitarlo, dos   veces por semana. En la noticia publicada por <i>Haaretz</i>, Jacobo Timerman habr&iacute;a   manifestado en la v&iacute;spera su pesar de que a su hijo no le hayan  permitido servir   conforme a su conciencia.<a href="#nota69"><sup>69</sup></a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El periodista Amos Eil&oacute;n describi&oacute; de la siguiente manera el  per&iacute;odo israel&iacute;   en la vida de Timerman:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Tras su expulsi&oacute;n de la Argentina en 1979 se  estableci&oacute; en Israel. Sionista veterano,       pod&iacute;a haberse radicado con gran bienestar en Nueva York,  pero prefiri&oacute;       un modesto apartamento en Ramat Aviv. Israel lo  desilusion&oacute; en gran medida,       sobre todo en los d&iacute;as de la guerra en el L&iacute;bano. Los  israel&iacute;es no recibieron       con buena predisposici&oacute;n su cr&iacute;tica a esa guerra, a&uacute;n  cuando otros fueron m&aacute;s       duros. &iquest;Ser&aacute; posible que su condici&oacute;n de nuevo  inmigrante tuviera algo que ver       con esto, quiz&aacute;s en forma inconsciente? ... Es un  hecho que Yitzhak Shamir,       como primer ministro, defini&oacute; a Timerman ante un  sorprendido entrevistador       norteamericano como &quot;un hombre ingrato&quot;. Timerman  cambi&oacute; sorpresivamente       la imagen habitual de los &quot;presos de Si&oacute;n&quot;, y no fue  en su beneficio. En Israel       fue denigrado y aislado socialmente; un taxista  an&oacute;nimo una vez le escupi&oacute;       en la cara. Seg&uacute;n dijo, se sent&iacute;a en Israel &quot;como un  jud&iacute;o en la di&aacute;spora&quot;, y no       como esperaba al llegar, &lsquo;como un jud&iacute;o que regresa a  casa'&quot;.<a href="#nota70"><sup>70</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i>El ciudadano israel&iacute; Timerman regresa a la  Argentina</i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Un mes despu&eacute;s de haber asumido la presidencia Ricardo Ra&uacute;l  Alfons&iacute;n,   Timerman aterrizaba el 7 de enero de 1984 en el aeropuerto  internacional de   Ezeiza, con su esposa Risha. A su llegada se vio forzado a dar  una improvisada   conferencia de prensa, en la que entre otras cosas se le  pregunt&oacute; si hab&iacute;a resuelto   abandonar Israel.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En sus respuestas Timerman intent&oacute; eludir algunas cuestiones y  evit&oacute; decir   cosas contundentes. Se notaba que no estaba preparado para la  serie de preguntas   que le dirigieron y que habr&iacute;a preferido llegar a la Argentina  sin estar en el foco   de la prensa local, para poder reacomodarse a la nueva situaci&oacute;n,  reorganizarse   y reci&eacute;n entonces dar a conocer sus pensamientos y sus planes.  Tres a&ntilde;os m&aacute;s   tarde, en un encuentro con el periodista israel&iacute; Amos Eil&oacute;n en  Buenos Aires, le   cont&oacute; sobre la vivencia de su retorno:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;Timerman me cont&oacute; sobre sus dificultades para volver  a echar ra&iacute;ces en       la Argentina; siente necesidad de participar en la  lucha por la democracia y       fue testigo en el juicio contra los generales y en  las sesiones previas a juicios       contra varios de los oficiales que lo torturaron. Se  cuenta entre los seguidores       fervientes del presidente Alfons&iacute;n, y desde su  regreso obtuvo indemnizaciones       por su diario <i>La Opini&oacute;n</i>, que los  generales confiscaron y despu&eacute;s dejaron       extinguir. Pero Timerman a&uacute;n no encontr&oacute; su lugar en  la Argentina y en       nuestra charla se pregunt&oacute; si alguna vez lograr&aacute;  encontrarlo. &quot;Mi v&iacute;nculo con       este pa&iacute;s se da&ntilde;&oacute;&quot;, dijo. &quot;No logro rehabilitar mi  personalidad aqu&iacute;. Me dicen       que la represi&oacute;n no volver&aacute;. En el plano intelectual  es probable que sea cierto.       En el plano emocional, no estoy para nada seguro. No  puedo quedarme aqu&iacute;       m&aacute;s que algunos meses. Cada tanto tengo que irme de  aqu&iacute;, salir afuera, respirar&quot;.       Muchos reconocen a Timerman por la calle, se dirigen  a &eacute;l y estrechan       cordialmente su mano. Otros no se sienten c&oacute;modos en  su compa&ntilde;&iacute;a. Es un       hombre controversial. En menos de diez a&ntilde;os Timerman  se enfrent&oacute; con cinco       ortodoxias establecidas: con la izquierda argentina y  con la derecha (a ambas       calific&oacute; de fascistas); con la comunidad jud&iacute;a  oficial (acus&oacute; a sus dirigentes       de haber cooperado con los generales); con los  neoconservadores en Estados       Unidos y con los nacionalistas en Israel. Cuando se  le pregunt&oacute; a James Nielson,       director del <i>Buenos Aires Herald</i>, por qu&eacute; Timerman sigue incomodando       a la gente, respondi&oacute;: &quot;su condici&oacute;n de jud&iacute;o no  ayuda [...] siempre se sentir&aacute;       herido. Es el eterno <i>outsider </i>[&hellip;]&quot;.<a href="#nota71"><sup>71</sup></a></font></p>   </blockquote> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En un reportaje concedido poco antes a <i>Haaretz</i>, Timerman hab&iacute;a aclarado:   &quot;Regres&eacute; [a la Argentina] para demandar mi patrimonio y juzgar a  mis torturadores.   Prest&eacute; testimonio y exig&iacute; al gobierno que me restituya mi  peri&oacute;dico. Dado que ya   no existe, me indemnizar&aacute;n. No ped&iacute; nuevamente mi ciudadan&iacute;a  argentina porque   soy israel&iacute; y quedar&eacute; as&iacute; para siempre. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer? A  pesar de que los   israel&iacute;es no me quieren, yo los quiero a ellos&quot;. Cuando el  entrevistador le record&oacute;   que hab&iacute;a dejado con ira el pa&iacute;s, respondi&oacute;: &quot;Un enojo inmenso  contra Shamir,   Sharon, Raful; no contra Israel. Es cierto que la gente no fue  agradable conmigo,   pero hay una diferencia entre estar sometido a la histeria y la  neurosis nacional y   el llevar a un pueblo a una guerra que no es vital. No tengo  sentimientos negativos   para con el pueblo de Israel&quot;.<a href="#nota72"><sup>72</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Timerman ya no regresar&iacute;a a Israel. Tras obtener un cuantioso  resarcimiento   material del gobierno argentino por la confiscaci&oacute;n de <i>La Opini&oacute;n</i>, intent&oacute; sin &eacute;xito volver al mundo del periodismo. Pero el &quot;toque m&aacute;gico&quot; que  lo hab&iacute;a caracterizado no lo acompa&ntilde;&oacute;. Intent&oacute; con la autor&iacute;a de algunos libros que  tuvieron cierto &eacute;xito y muri&oacute; en su hogar, en uno de los barrios m&aacute;s exclusivos  de Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1999. Ten&iacute;a 76 a&ntilde;os. Numerosos peri&oacute;dicos  en Occidente publicaron obituarios al d&iacute;a siguiente. El <i>New York Times</i>, por ejemplo, dec&iacute;a que Timerman continu&oacute; defendiendo las instituciones democr&aacute;ticas y los  derechos humanos toda su vida. En los diarios israel&iacute;es, en cambio, su  deceso fue comunicado en forma lac&oacute;nica. Por su parte, <i>El Pa&iacute;s </i>de Madrid y el parisino <i>Le Monde</i> se despidieron del periodista con notas c&aacute;lidas. Sus funerales  en un cementerio privado en el Conurbano bonaerense fueron &iacute;ntimos, con la  presencia de treinta   personas en su mayor parte familiares y amigos. Varios de los  presentes estaban sorprendidos de lo peque&ntilde;o del cortejo que acompa&ntilde;aba en su  &uacute;ltimo camino a quien  fuera uno de los principales periodistas del siglo XX argentino.<a href="#nota73"><sup>73</sup></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Conclusiones</b></i></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Las relaciones bilaterales con la Argentina tuvieron siempre un  sitio preferente   en las relaciones del Estado de Israel con Am&eacute;rica Latina, entre  otras razones por   la presencia de una comunidad jud&iacute;a grande y vital y por la  exitosa integraci&oacute;n de   decenas de miles de inmigrantes oriundos de aquel pa&iacute;s en la  sociedad israel&iacute;.<a href="#nota74"><sup>74</sup></a>  No obstante, la historiograf&iacute;a que se ocupa de la relaci&oacute;n  triangular entre los dos   pa&iacute;ses y la comunidad jud&iacute;a local es limitada. La dificultad  para ubicar documentos   de archivo relevantes supone un obst&aacute;culo para los  investigadores interesados en   revelar las diversas facetas de esta compleja relaci&oacute;n desde la  independencia del   Estado jud&iacute;o en 1948 hasta nuestros d&iacute;as. Esta dificultad es a&uacute;n  mayor cuando   se trata de la documentaci&oacute;n de los d&iacute;as del llamado Proceso de  Reorganizaci&oacute;n   Nacional, desde mediados de los setenta. Estos v&iacute;nculos a&uacute;n no  fueron investigados   en forma sistem&aacute;tica y ordenada, entre otras razones porque el material   diplom&aacute;tico relevante no fue desclasificado a&uacute;n en su totalidad,  particularmente   en lo que se refiere a las exportaciones de material b&eacute;lico. Y  pese a ello, diversos   aspectos de las relaciones en aquellos a&ntilde;os aciagos merecieron  la atenci&oacute;n de algunos   historiadores, como fue el caso de la investigaci&oacute;n de la salida  hacia Israel   de varios centenares de jud&iacute;os que tem&iacute;an por sus vidas por las  persecuciones   del r&eacute;gimen militar.<a href="#nota75"><sup>75</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">En este art&iacute;culo pretendimos examinar varios puntos que se  refieren a un   episodio central, con implicaciones directas en las relaciones  entre los dos pa&iacute;ses   y que puede utilizarse como ensayo con papel tornasolado para  comprender la   forma en que se model&oacute; la pol&iacute;tica israel&iacute; <i>vis-a-vis </i>la dictadura militar argentina.   En qu&eacute; medida los derechos humanos y/o la preocupaci&oacute;n por los  intereses de   los jud&iacute;os locales, tanto en el nivel comunitario como en el  individual, marcaron   las pautas para los tomadores de decisiones y c&oacute;mo se manej&oacute; la  campa&ntilde;a para   liberar al periodista judeo-argentino que hab&iacute;a tenido v&iacute;nculos  tan estrechos con   instituciones israel&iacute;es y con la embajada en Buenos Aires  durante un per&iacute;odo   muy prolongado. En lo que se refiere a c&oacute;mo la prensa israel&iacute; en  Israel se refiri&oacute; al   preso m&aacute;s famoso de la Argentina, podemos establecer que el  entusiasmo inicial   con que hab&iacute;a sido recibido tras su puesta en libertad se  desvaneci&oacute; con rapidez.   Al negarse Timerman a encasillarse en el papel de jud&iacute;o  diasp&oacute;rico que encontr&oacute;   su redenci&oacute;n en el hogar nacional jud&iacute;o, muchos le quitaron su  apoyo. Tambi&eacute;n es   verdad que se adelant&oacute; a muchos en sus cr&iacute;ticas a la invasi&oacute;n al  L&iacute;bano, cuando   tal actitud generaba menosprecio y hostilidad; mucho m&aacute;s cuando  tales cr&iacute;ticas   provienen de un reci&eacute;n llegado, que pudo salvar su vida gracias  en parte a la intervenci&oacute;n   del gobierno israel&iacute;. El art&iacute;culo mencionado de Yoel Marcus en <i>Haaretz</i>   representa en forma notoria esta actitud.</font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">El trato alienado del establishment y la prensa israel&iacute; hacia  Timerman, reflej&oacute;   tambi&eacute;n la continua falta de comprensi&oacute;n sobre la identidad  sionista como es   percibida por muchos jud&iacute;os en la di&aacute;spora. Incluso en la  Argentina, donde los sio-   nistas se sienten en primer lugar argentinos y su identidad  jud&iacute;a y sionista no pasa   por una voluntad de abandonar el pa&iacute;s en el que viven para  emigrar a Israel ni por   dar prioridad a sus compromisos para con el Estado de Israel o  el establishment   sionista, sin renunciar por ello a los diferentes componentes  identitarios como   argentinos-jud&iacute;os.<a href="#nota76"><sup>76</sup></a> Esta percepci&oacute;n se ha topado y  contin&uacute;a top&aacute;ndose con falta   de empat&iacute;a y desconfianza; en el caso de Timerman lleg&oacute; a  provocar que los dos   pa&iacute;ses que eran el pilar de su identidad, la Argentina e Israel,  le dieran la espalda.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota" id="nota"></a><b>Notas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota1" id="nota1"></a>1 Sobre el llamado Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional, v&eacute;ase,  entre otros, Paul H. Lewis,   Guerrillas and Generals:  The &lsquo;Dirty War' in Argentina, Westport, CT 2002; Donald C.   Hodges, Argentina's &lsquo;Dirty  War': An Intellectual Biography, Austin 1991; Martin Edwin   Andersen, Dossier Secreto:  Argentina's Desaparecidos and the Myth of the &lsquo;Dirty War',   Boulder, Colorado 1993. Sobre la cristalizaci&oacute;n de la Doctrina  de Seguridad Nacional,   v&eacute;ase Raanan Rein, &quot;'Subversi&oacute;n', torturas y eliminaciones  puntuales. Qu&eacute; ense&ntilde;aron   los franceses a los militares argentinos&quot;, Zmanim (en hebreo),  87 (verano 2004): 40-51.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota2" id="nota2"></a>2 Jacobo Timerman, Prisoner  without a Name, Cell without a Number, New York 1981.   En su versi&oacute;n espa&ntilde;ola, Preso sin nombre, celda sin n&uacute;mero, se  public&oacute; en 1982.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota3" id="nota3"></a>3 Al respecto, v&eacute;ase Gabriel (Gabby) Scheffer y Hadas  Rot-Toledano, &iquest;Qui&eacute;n es el l&iacute;der?   Sobre las relaciones entre Israel y la di&aacute;spora jud&iacute;a, Tel Aviv  2006 (en hebreo). Para   el caso espec&iacute;fico de la mayor comunidad latinoamericana, Raanan  Rein, Argentina,   Israel y los jud&iacute;os, Lumi&egrave;re, Buenos Aires 2002. Raanan  Rein, &quot;Israel and Argentine   Jews: Complementary of  Conflicting Interests&quot;, en E. Ben-Rafael, Yosef Gorny and   Yaacov Ro'i (eds.),  Contemporary Jewries: Convergence and Divergence, Leiden &amp;   Boston 2003, pp. 306-334.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota4" id="nota4"></a>4 Una visi&oacute;n cr&iacute;tica de la actitud adoptada por las autoridades  israel&iacute;es hacia los detenidos   de origen jud&iacute;o, v&eacute;ase Marcel Zohar, Deja salir a mi pueblo al  diablo, Tel Aviv 1991   (en hebreo). Estas cr&iacute;ticas se hicieron eco en el documental de  Nurit Keidar, Asesino,   (Israel, 2002). En la misma t&oacute;nica se expres&oacute; tambi&eacute;n Itzhak  Pundak, que entre 1977 y   1979 fue director de la Agencia Jud&iacute;a en Buenos Aires  (entrevista con los autores, Tel   Aviv, 26.11.2003). Una apolog&iacute;a de la actuaci&oacute;n de las  instancias diplom&aacute;ticas israel&iacute;es,   v&eacute;ase: Joel Barromi, &quot;&iquest;Los jud&iacute;os de Argentina fueron  abandonados a su suerte?&quot;, Gesher   (en hebreo), No. 133 (1996), pp. 53-71; Efraim Zadoff, &quot;El  compromiso de Israel hacia   los jud&iacute;os en situaciones de peligro. El caso de Argentina,  1976-1983&quot;, Bitajon Leumi   (en hebreo), No. 2-3, 2003, pp. 45-59.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota5" id="nota5"></a>5 CONADEP, Nunca M&aacute;s. Informe de la Comisi&oacute;n Nacional sobre la  Desaparici&oacute;n de   Personas, Buenos Aires, 1993.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota6" id="nota6"></a>6 Para el testimonio de Timerman v&eacute;ase el sitio:  <a href="http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/testimon/timerman.htm" target="_blank">http://www.desaparecidos.org/nuncamas/   web/testimon/timerman.htm</a>. Durante el juicio contra el sacerdote  Christian Von   Wernich por delitos de lesa humanidad durante la dictadura,  realizado en la ciudad de   La Plata a mediados de 2007, se oyeron varios testimonios sobre  las torturas a las que   fue sometido Timerman y la &iacute;ndole netamente antisemita de los  interrogatorios que le   realizaron. Clar&iacute;n, 17.7.2007; P&aacute;gina12, 11, 16-17.7.2007.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota7" id="nota7"></a>7 En Campo de Mayo, en el Conurbano bonaerense, se encuentra la  base castrense m&aacute;s   grande y la comandancia del I Cuerpo del Ej&eacute;rcito.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota8" id="nota8"></a>8 Magdalena es una ciudad que se encuentra a unos 150 km de  Buenos Aires, con numerosas   instalaciones militares. Los otros dos lugares que se  mencionaron en el testimonio   son Puesto Vasco y COT-I Mart&iacute;nez, campos de detenci&oacute;n y tortura  que fueron operados   por las fuerzas de seguridad en forma ilegal. Muchos de los  internos que han pasado   por estos campos fueron asesinados.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota9" id="nota9"></a>9 El Plan Andinia era parte de una campa&ntilde;a antisemita que  comenz&oacute; en los a&ntilde;os 1971-72,   cuando un profesor de econom&iacute;a de la Universidad de Buenos  Aires, Walter Beveraggi   Allende, allegado a c&iacute;rculos militares, public&oacute; la presunta  existencia de un plan secreto   en tal sentido. Puede verse la reacci&oacute;n de la comunidad jud&iacute;a en  DAIA. Versi&oacute;n argentina   de la mayor supercher&iacute;a del mundo. Radiograf&iacute;a del &quot;Plan  Andinia&quot; y otros infundios,   Buenos Aires 1972. A pesar del car&aacute;cter antisemita y dudoso del  Plan Andinia,   cada tanto resurgen ecos de su supuesta existencia por parte de  diversos organismos   en la Argentina. Por ejemplo, el Jefe de Estado mayor del  Ej&eacute;rcito, el Teniente General   Roberto Bendini, en el marco de una conferencia dictada a altos  jefes en la Escuela   de Defensa Nacional del Ej&eacute;rcito lo mencion&oacute; como una de las  hip&oacute;tesis de trabajo   de la fuerza. Cuando sus palabras fueron publicadas, aleg&oacute; que  lo dicho fue sacado   de contexto.  V&eacute;ase:<a href="http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=529017" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=529017</a>.   Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la Organizaci&oacute;n Isl&aacute;mica Argentina, con sede  en la gran mezquita   de Buenos Aires, mencionaba en su sitio de Internet que Israel  tiene planes de erigir   otro estado jud&iacute;o en el sur de la Argentina. Ver:  <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/ elpais/1-54283-2005-07-28.html" target="_blank">http://www.pagina12.com.ar/diario/   elpais/1-54283-2005-07-28.html</a></font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota10" id="nota10"></a>10  <a href="http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/testimon/timerman.htm" target="_blank">http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/testimon/timerman.htm</a></font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota11" id="nota11"></a>11 Telegrama titulado &quot;Antisemitismo&quot;, Nirgad al Ministerio,  19.5.1978, Archivo de los   autores. Copias de los documentos relevantes citados en este  art&iacute;culo nos fueron entregados   por un veterano diplom&aacute;tico israel&iacute;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota12" id="nota12"></a>12 Ram&oacute;n J. A. Camps, Caso Timerman, punto final, Buenos Aires  1982, pp. 17-21.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota13" id="nota13"></a>13 Juan Gasparini, David Graiver: el banquero de los Montoneros,  Buenos Aires. 2007.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota14" id="nota14"></a>14 Jorge Saborido, &lsquo;El antisemitismo en la historia argentina  reciente: la revista Cabildo   y la conspiraci&oacute;n jud&iacute;a', Revista Complutense de Historia de  Am&eacute;rica, Vol. 30 (2004),   pp. 209-223.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota15" id="nota15"></a>15 Hay que recordar que Timerman, a trav&eacute;s de la direcci&oacute;n del  semanario Confirmado   tambi&eacute;n hab&iacute;a colaborado en el derrocamiento del gobierno  radical de Arturo Illia, en   1966. Ese golpe de estado fue dirigido por el general Juan  Carlos Ongan&iacute;a, y su gobierno,   que cay&oacute; en 1969 despu&eacute;s de la revuelta popular conocida como el  &quot;cordobazo&quot;, fue   tambi&eacute;n de tipo autoritario, y aplic&oacute; pol&iacute;ticas represivas pero  no de igual virulencia   que la dictadura militar de 1976-1983. Esto explica en parte la  vieja relaci&oacute;n existente   entre Timerman y un sector del ej&eacute;rcito, el denominado &quot;azul&quot;.  (Nota de la direcci&oacute;n   de Ciclos).</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota16" id="nota16"></a>16 Sobre las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y la  Argentina durante la dictadura,   ver David M. K. Sheinin,  Argentina and the United States: An Alliance Contained,   Athens and London 2006,  cap. 6; Ariel C. Armony, Argentina, the United States, and   the Anti-Communist Crusade  in Central America, 1977-1984, Athens and London   1997; Joseph S. Tulchin,  Argentina and the United States: A Conflicted Relationship,   Boston 1990, cap. 8.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota17" id="nota17"></a>17 Acerca de las relaciones bilaterales Israel-Argentina en este  per&iacute;odo, a&uacute;n no se ha publicado   una investigaci&oacute;n exhaustiva que trate diversos aspectos; v&eacute;ase  Luis Roniger   y Mario Sznajder, &quot;Evacuaci&oacute;n y exilio de quienes escapaban de la  persecuci&oacute;n del   gobierno de los generales en la Argentina de los a&ntilde;os setenta&quot;,  Sotziologia Israelit (en   hebreo), 6-2 (2005): 233-263; Zadoff, &quot;El compromiso de Israel  con los jud&iacute;os&quot;; Barromi, &quot;&iquest;Fueron abandonados a su suerte los jud&iacute;os de la Argentina?&quot;;  Zohar, Deja salir a mi pueblo al diablo; Leonardo Senkman, &quot;La evacuaci&oacute;n de  jud&iacute;os en la Argentina durante el gobierno militar, 1976-1983&quot;, en Dafna Sharfman  (comp.), &iquest;Una luz para las naciones? La pol&iacute;tica exterior de Israel y los DDHH (en  hebreo), Tel Aviv 1999, pp. 91-118; Yitzhak Mualem,  &quot;Between a Jewish and an Israeli Foreign Policy: Israel-   Argentina Relations and the  Issue of Jewish Disappeared Persons and Detainees under   the Military junta,  1976-1983&quot;, Jewish Political Studies Review, Vol. 16, No. 1-2 (2004).</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota18" id="nota18"></a>18 Telegrama Shmorak al Ministerio, 5.9.1976, Archivo de los  autores. Entre 1977 y 1981,   Israel suministr&oacute; el 14% del material b&eacute;lico adquirido por la  Argentina. La principal   proveedora fue la Rep&uacute;blica Federal Alemana (33%), seguida por Estados  Unidos (17%),   Francia (14%), Israel y otros pa&iacute;ses. El volumen de ventas de  Israel aument&oacute; desde 1982,   cuando el boycott occidental contra la venta de armas a la  Argentina se increment&oacute;,   como consecuencia de las alianzas de los dem&aacute;s proveedores con  el Reino Unido. V&eacute;ase   Bishara Bahbah, &lsquo;Israel's  Military Relationships with Ecuador and Argentina', Journal   of Palestine Studies, Vol.  15, No. 2 (1986), pp. 76-101.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota19" id="nota19"></a>19 Shulamit Aloni, &quot;Naturalmente, algunas reflexiones sobre la  moralidad en las cuestiones   de seguridad&quot;, Haaretz, 26.5.2006. Acerca de la negativa del  presidente del parlamento,   Menajem Savidor, de dar curso a la petici&oacute;n de Aloni de que se  incluya en el orden del   d&iacute;a un debate urgente sobre la desaparici&oacute;n de miles de  ciudadanos argentinos, entre   ellos muchos jud&iacute;os, v&eacute;ase Shlomo Ginossar, &quot;Argentina,  Argentina&quot;, Haaretz, 16.5.1983.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota20" id="nota20"></a>20 DAIA, Informe sobre la situaci&oacute;n de los  detenidos-desaparecidos jud&iacute;os durante el   genocidio perpetrado en Argentina, Buenos Aires 1999; Edy  Kaufman, &quot;Jewish Victims   of Repression in Argentina  under Military Rule (1976&ndash;1983)&quot;, Holocaust and Genocide   Studies 1989 4(4):479-499.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota21" id="nota21"></a>21 Entre ellos se encontraban los miembros del Knesset por el  partido Likud Gueula Cohen   y Dror Zaiguerman y del Laborismo, Menajem Hacohen. V&eacute;ase sus  testimonios en la   secci&oacute;n de Historia Oral, Instituto de Juda&iacute;smo Contempor&aacute;neo,  Universidad Hebrea   de Jerusal&eacute;n, 216/23, 216/40 y 216/42.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota22" id="nota22"></a>22 La commisi&oacute;n, integrada por los mencionados Cohen,  Zaiguerman, Hacohen y Yair   Tzaban lleg&oacute; a Buenos Aires a comienzos de 1984, despu&eacute;s de ya  haber asumido la   Presidencia de la Rep&uacute;blica Ra&uacute;l Alfons&iacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota23" id="nota23"></a>23 Comisi&oacute;n Israel&iacute; por los desaparecidos jud&iacute;os en la  Argentina, Informe en: <a href="http://www.mfa.gov.il/desaparecidos/dincomitispen.html" target="_blank">http://www.   mfa.gov.il/desaparecidos/dincomitispen.html</a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota24" id="nota24"></a>24 Ib&iacute;d.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota25" id="nota25"></a>25 En el mes de junio de 1981 se encontraban en Israel nada  menos que 118 oficiales argentinos.   En una carta enviada desde la embajada de Israel en Buenos Aires  el 2.6.1981,   tras un encuentro entre el embajador y la c&uacute;pula del Ministerio  de Relaciones Exteriores   argentino, dice que: &quot;no hay otro pa&iacute;s en el mundo en el que se  encuentren simult&aacute;neamente   tantos oficiales argentinos cumpliendo tareas de adquisiciones,  capacitaci&oacute;n,   etc.&quot;. Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota26" id="nota26"></a>26 Sobre la pol&iacute;tica israel&iacute; hacia jud&iacute;os militantes en la  izquierda en Argentina, v&eacute;ase Senkman, &quot;La evacuaci&oacute;n de jud&iacute;os en la Argentina durante el gobierno  militar&quot;; Roniger y Sznajder, &quot;Evacuaci&oacute;n y exilio de quienes escapaban de la  persecuci&oacute;n del gobierno de los generales&quot;; Mario Sznajder y Luis Roniger, &quot;De Argentina a  Israel: escape y exilio&quot;, en Pablo Yankelevich (ed.), Represi&oacute;n y destierro. Itinerarios  del exilio argentino,   La Plata 2005, pp. 157-185.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota27" id="nota27"></a>27 Raanan Rein y Efraim Davidi, &quot;Deporte, pol&iacute;tica y exilio:  protestas en Israel durante la   Copa Mundial de F&uacute;tbol (Argentina, 1978)&quot;, Estudios Sociales, 35  (Segundo semestre   2008): 169-198.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota28" id="nota28"></a>28 Por su labor en una de esas organizaciones, el Servicio de  Paz y Justicia (SERPAJ)   obtuvo el Premio Nobel de la Paz el Arquitecto P&eacute;rez Esquivel.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota29" id="nota29"></a>29 As&iacute; afirm&oacute; el embajador estadounidense en Buenos Aires,  Robert Hill, en una carta enviada   al Departamento de Estado. V&eacute;ase Graciela Mochkofsky, Timerman,  el periodista   que quiso ser parte del poder (1923-1999), Buenos Aires, 2003.  p. 253. Timerman fue   declarado, en diciembre de 1977, &quot;prisonero de conciencia&quot; por  Amnesty International   y moviliz&oacute; sus cap&iacute;tulos en todo el mundo para la campa&ntilde;a a  favor de su liberaci&oacute;n.   V&eacute;ase Amnesty  International, Background to the case of Jacobo Timerman, Londres,   December 1977.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota30" id="nota30"></a>30 David Cox y Robert John Cox, En honor de la verdad: memorias  desde el exilio de   Robert Cox, Buenos Aires, Ediciones Colihue 2002. V&eacute;ase  tambi&eacute;n Andrew Graham-   Yooll, Committed Observer:  Memoirs of a Journalist, London 1995.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota31" id="nota31"></a>31 Mochkofsky, Timerman, p. 255.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota32" id="nota32"></a>32 Pinjas Avivi, primer secretario y luego c&oacute;nsul en la embajada  israel&iacute; en estos tiempos   dif&iacute;ciles, afirma haber visitado a presos jud&iacute;os en las c&aacute;rceles  a quienes intent&oacute; ayudarles.   V&eacute;ase la entrevista con Avivi: Guillermo Lipis, &lsquo;Israel debe  abrir los archivos para que   se sepa la verdad', P&aacute;gina12, 29.7.2001.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota33" id="nota33"></a>33 Abrasha Rotenberg, Historia confidencial: La Opini&oacute;n y otros  olvidos, Buenos Aires   1999.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota34" id="nota34"></a>34 Joel Barromi, &quot;Israel frente a la dictadura militar  argentina: el episodio de C&oacute;rdoba y   el caso Timerman&quot;, en Leonardo Senkman y Mario Sznajder (eds.),  El legado del autoritarismo.   Derechos humanos y antisemitismo en la Argentina contempor&aacute;nea,   Buenos Aires, 1995, p. 331.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota35" id="nota35"></a>35 Nirgad al Ministerio, 5.4.1976. Archivo de los autores. Al  cabo de un mes, el embajador   Nirgad recibi&oacute; en su residencia al general Viola (posteriormente  jefe de estado mayor   y presidente de la Argentina) y en telegrama secreto enviado al  Ministerio el 11.5.1976   informaba que &quot;su postura hacia Israel es favorable, nos  considera un pilar importante   en la guerra contra la expansi&oacute;n del comunismo, siendo el Medio  Oriente un foco importante   de tal guerra&hellip; Para &eacute;l, todo movimiento que no es de derecha, es  de izquierda; el   centro no existe y la izquierda en su totalidad est&aacute; impugnada&quot;.  Archivo de los autores.   El 3.7.1976 estuvo en la residencia de Nirgad el ministro de  Defensa, Jos&eacute; Mar&iacute;a Klix.   El informe del embajador establec&iacute;a que &quot;sus ideas nos hicieron  recordar muy bien el   estilo que record&aacute;bamos de los a&ntilde;os treinta en Europa. La guerra  contra el comunismo   abre una puerta para que entren fuerzas de la extrema derecha.  Las palabras del ministro   dejaron esto bien patente. Nuestra preocupaci&oacute;n es que dentro de  la derecha hay una   gran concentraci&oacute;n de fuerzas antisemitas&quot;. Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota36" id="nota36"></a>36 Sobre las posturas del establishment comunitario con respecto  a la represi&oacute;n de los   derechos humanos durante la dictadura, v&eacute;ase Ignacio Klich,  &quot;Pol&iacute;ticas comunitarias   durante las juntas militares argentinas: la DAIA durante el  Proceso de Reorganizaci&oacute;n   Nacional&quot;, en Leonardo Senkman (comp.), El antisemitismo en la  Argentina, Buenos   Aires, CEAL, 1989, pp. 274-309.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota37" id="nota37"></a>37 Gabriela Lotersztain, Los jud&iacute;os bajo el terror. Argentina  1976-1983, Buenos Aires   2008, p. 264.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota38" id="nota38"></a>38 Haaretz, 29.3.1978.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota39" id="nota39"></a>39 Uno de los informes preliminares sobre este tema puede verse  en Iosef Walter, &quot;Sois   peores que la guerrilla: el armamento es vuestra palabra&quot;,  Maariv, 26.4.1977.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota40" id="nota40"></a>40 Entrevista con los autores, 20.1.2003, Jerusal&eacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota41" id="nota41"></a>41 Nirgad al Ministerio, &quot;Ultrasecreto&quot;, 9.6.1978. Archivo de  los autores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota42" id="nota42"></a>42 Mordejai &quot;Mota&quot; Gur hab&iacute;a pasado recientemente a retiro con  el grado de teniente general,   tras haber sido el d&eacute;cimo jefe de estado mayor de las Fuerzas de  Defensa de Israel   entre 1974 y 1978, periodo que coincidi&oacute; con el estrechamiento  de los lazos entre las   fuerzas armadas de los dos pa&iacute;ses. En 1981 fue elegido al  Knesset en representaci&oacute;n del   Laborismo y desde 1992 fue viceministro de Defensa, hasta su  muerte en 1995. Al iniciar   su vida como civil se ocup&oacute; de promover las exportaciones de las  industrias militares   israel&iacute;es en todo el mundo, incluyendo Am&eacute;rica Latina. En su  visita a la Argentina en   1978 fue recibido por el general Viola, uno de los hombres  fuertes del r&eacute;gimen destinado   a suceder a Videla como comandante en jefe primero y como  presidente despu&eacute;s. Gur   dict&oacute; unas conferencias en la Academia de Seguridad Nacional.  Seis meses m&aacute;s tarde   lleg&oacute; el entonces viceministro de Defensa, el general de brigada  (res.) Mordejai Tzipori.   El octavo jefe de estado mayor, Itzjak Rabin, tambi&eacute;n dict&oacute; un  ciclo de conferencias   en la misma academia, en agosto de 1980, y fue recibido con gran  calidez por los altos   mandos militares. Los visitantes israel&iacute;es de jerarqu&iacute;a al pa&iacute;s  del Plata se multiplicaron   de tal modo que el embajador Nirgad escribi&oacute; en febrero de 1979  al ministerio, con   car&aacute;cter &quot;secreto e inmediato&quot; que &quot;es habitual consultar con el  embajador antes de   tomar decisiones o de visitas de VIPs. &iquest;No es Ud. adepto a este  h&aacute;bito? Desde el d&iacute;a   de la independencia de Israel [en mayo de 1978] han estado aqu&iacute;  Mordejai Gur, Haim   Laskov [teniente general en la reserva y quinto jefe de estado  mayor de las FDI entre   1958 y 1961], Mordejai Hod [general en la reserva, que fue el  comandante de la Fuerza   A&eacute;rea Israel&iacute; entre 1966 y 1973 y en el momento de su visita era  Gerente General de   El Al, l&iacute;nea a&eacute;rea estatal de Israel], el viceministro Tzipori y  lo m&aacute;s encumbrado de la   jerarqu&iacute;a militar, adem&aacute;s de ministros y viceministros&quot;. Archivo  de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota43" id="nota43"></a>43 Marcelo Borrelli, El diario de Massera. Historia y pol&iacute;tica  editorial de Convicci&oacute;n,   Buenos Aires Koyatun, 2008.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota44" id="nota44"></a>44 Inbar al ministerio, &quot;Secreto&quot;, 24.11.1978. Archivo de los  autores. Debido al estado de   salud del embajador Nirgad, el consejero Inbar qued&oacute; a cargo de  la embajada por un   largo per&iacute;odo y se ocup&oacute; de las etapas pr&aacute;cticas y los &uacute;ltimos  arreglos para la liberaci&oacute;n   de Timerman. As&iacute; defini&oacute; el propio Inbar su funci&oacute;n diplom&aacute;tica  en una carta enviada   al miembro del Knesset Dror Zaiguerman el 29.3.1984 desde Nueva  York, donde Inbar   se desempe&ntilde;aba como c&oacute;nsul general de Israel. Archivo de los  autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota45" id="nota45"></a>45 Entrevista de los autores con Joel Barromi, Jerusal&eacute;n,  12.12.2003. El intento de presi&oacute;n   sobre el r&eacute;gimen argentino utilizando los medios masivos de  comunicaci&oacute;n no es   nuevo. En Nirgad al Ministerio, &quot;Secreto&quot;, 15.6.1976, antes de  la visita del ministro de   Econom&iacute;a Mart&iacute;nez de Hoz a Estados Unidos, escribe el embajador:  &quot;Sugerimos que   en la medida en que convoque conferencias de prensa en  Washington DC y en Ottawa,   nuestros representantes se ocupen de &quot;plantar&quot; la siguiente  pregunta acerca de la situaci&oacute;n   en la Argentina: &quot;Se dict&oacute; una ley que proh&iacute;be actividades  partidarias y se han   disuelto 48 organizaciones partidarias que, en su inmensa  mayor&iacute;a, est&aacute;n vinculadas   a la extrema izquierda. La impresi&oacute;n que ha generado es que  organizaciones de la   extrema derecha, entre ellas tambi&eacute;n algunas conocidas como  nazis y antisemitas que   han cometido acciones de incitaci&oacute;n y han publicado material de  ese tipo, contin&uacute;an   actuando y no se les aplica la prohibici&oacute;n&quot;. El objetivo es que  el ministro informe a su   gobierno sobre la preocupaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica en las  capitales aunque, en esta   etapa, sin despertar sospechas de que son acusados y se sospecha  que son antisemitas.   Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota46" id="nota46"></a>46 El general Harguindeguy fue acusado de delitos de lesa  humanidad y fue indultado por   el gobierno de Carlos S. Menem, aunque algunos a&ntilde;os despu&eacute;s el  indulto fue revocado.   V&eacute;ase Clar&iacute;n, 4.9.2006.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota47" id="nota47"></a>47 Nissim Elnecav&eacute;, &lsquo;Timerman: el abuso del argumento del  antisemitismo', La Prensa,   14.10.1979, p. 10.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota48" id="nota48"></a>48 Gabriela Lotersztain, Los jud&iacute;os bajo el terror, p. 283.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota49" id="nota49"></a>49 Schmorack al Ministerio, &quot;Confidencial&quot;, 14.5.1980. Archivo  de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota50" id="nota50"></a>50 Shmorack al Ministerio, &quot;Secreto, 2.6.1980. Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota51" id="nota51"></a>51 Mario Sagui, Departamento de Am&eacute;rica Latina 2, a Shmuel  Hadas, Director de Esclarecimiento   del Ministerio, 9.6.1980. Archivo de los autores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota52" id="nota52"></a>52 Shmorack al Ministerio, 24.6.1981. Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota53" id="nota53"></a>53 Menajem Carmi, Director del Departamento de Am&eacute;rica Latina 2  al Jefe de Gabinete   del Ministro, &quot;Previo a un encuentro del Ministro con el  embajador de la Argentina&quot;,   23.8.1981. Archivo de los autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota54" id="nota54"></a>54 H&eacute;ctor Timerman, &lsquo;Israel, la dictadura y los consejos de  Avivi', P&aacute;gina12, 30.7.2001.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota55" id="nota55"></a>55 Ib&iacute;d.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota56" id="nota56"></a>56 Jacobo Timerman, &lsquo;The  Silence of the Jews', Harper's Magazine, Noviembre 1981, pp. 20-23.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota57" id="nota57"></a>57 En el curso de una visita a Estados Unidos, Timerman declar&oacute;  que &quot;una diplomacia muda   es un simulacro y una diplomacia silenciosa es una rendici&oacute;n&quot;. V&eacute;ase  John M. Goshko, &lsquo;Argentinean Visits Lefever  Hearing, Criticizes &quot;Quiet Diplomacy&quot;', The Washington   Post, 20.5.1981, A3.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota58" id="nota58"></a>58 Mochkofsky, Timerman, p.  394.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota59" id="nota59"></a>59 As&iacute; lo declar&oacute; ya a fines de 1977 el embajador Ram Nirgad.  Ver Marcel Zohar, &lsquo;Desde   que asumi&oacute; la junta militar al poder, mejoraron las relaciones  Israel-Argentina', Iediot   Ajaronot, 16.11.1977. V&eacute;ase tambi&eacute;n &lsquo;El embajador de Israel: La  Argentina y su gobierno   no son antisemitas', Maariv, 24.5.1978.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota60" id="nota60"></a>60 Davar, 26.5.1980.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota61" id="nota61"></a>61 Haaretz, 5.6.1981.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota62" id="nota62"></a>62 Maariv, 17.6.1981.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota63" id="nota63"></a>63 Haaretz, 15.1.1982.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota64" id="nota64"></a>64 Yoav Karni, &quot;El caso Timerman: el complot del silencio&quot; (en  hebreo), Bashaar, No. 3   (155), septiembre 1981, p.  7.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota65" id="nota65"></a>65 Jacobo Timerman, The  Longest War: Israel in Lebanon. New York, Knopf , 1982.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota66" id="nota66"></a>66 Mochkofsky, Timerman, p.  424.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota67" id="nota67"></a>67 Haolam Haz&eacute;, N&uacute;m. 2364,  22.12.1982.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota68" id="nota68"></a>68 &quot;Israel: Timerman's  Angry Dissent&quot;, Newsweek, 20.12.1982, p. 14.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota69" id="nota69"></a>69 &quot;Dany Timerman sentenciado a 28 d&iacute;as de prisi&oacute;n por negarse a  servir en L&iacute;bano&quot; (en   hebreo), Haaretz, 5.10.1982.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota70" id="nota70"></a>70 Am&oacute;s Eil&oacute;n, &quot;Argentina&quot; (en hebreo), Koteret Rashit,  8.10.1986, p. 29.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota71" id="nota71"></a>71 Ibidem, pp. 29, 31.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota72" id="nota72"></a>72 &quot;Soy la conciencia de los pa&iacute;ses&quot; (en hebreo), Haaretz,  15.2.1984.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota73" id="nota73"></a>73 Mochkofsky, Timerman, p.  472.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota74" id="nota74"></a>74 Luis Roniger and Deby  Babis, &quot;Latin American Israelis: The Collective Identity of an   Invisible Community,&quot; en  Identities in an Era of Globalization and Multiculturalism:   Latin America in the Jewish  World, ed. Judit Bokser Liwerant et al., 297-320.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota75" id="nota75"></a>75 V&eacute;ase, por ejemplo, los art&iacute;culos ya mencionados de L. Roniger  y M. Sznajder y de R.   Rein y E. Davidi.</font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota76" id="nota76"></a>76 Raanan Rein, <i>Argentine  Jews or Jewish Argentines? Essays on History, Ethnicity and Diaspora, </i>Brill, Boston 2010.</font> </p>      ]]></body>
</article>
