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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>RESE&Ntilde;AS</b></font></p>     <p><font size="4" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Lucaioli, Carina P. y Lidia R. Nacuzzi (comps). </b>2010. <i>Fronteras. Espacios de interacci&oacute;n en las tierras bajas del sur de Am&eacute;rica</i>. Buenos Aires, Sociedad Argentina de Antropolog&iacute;a. 253 p.</i></font></p>       <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Monica Quijada</b></font></p>        <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif">L&iacute;nea de Estudios Americanos, Instituto de Historia, Centro de Ciencias Humanas y Sociales, Espa&ntilde;a.</font></p>     <p>&nbsp;</p>           <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Desde la independencia de M&eacute;xico, su construcci&oacute;n nacional ha estado notoriamente vinculada al liberalismo. M&aacute;s a&uacute;n, es dif&iacute;cil comprender la identidad nacional mexicana sin tener en cuenta dicha tendencia pol&iacute;tica como uno de sus componentes b&aacute;sicos; y debido precisamente a esa presencia axial, el liberalismo ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de m&aacute;s de un siglo. Sorprendentemente, o quiz&aacute;s precisamente por ello, el pensamiento conservador ha sido muy poco estudiado; tampoco han recibido gran atenci&oacute;n por parte de la investigaci&oacute;n mexicanista las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas derivadas de dicha posici&oacute;n. El conservadurismo ha sido, por tanto, un gran desconocido, si no es por su conversi&oacute;n en el referente negativo de un polo pol&iacute;tico binario. Lo anterior hace doblemente bienvenido el libro de Mirian Galante que estamos rese&ntilde;ando. Libro que adem&aacute;s, aunque publicado en M&eacute;xico, ha sido escrito en Espa&ntilde;a; pa&iacute;s donde esa tendencia de pensamiento ha sido muchas veces vinculada por la historiograf&iacute;a, de forma m&aacute;s o menos excluyente, a la parte m&aacute;s integrista de sus ra&iacute;ces. Para entender esto basta con recordar el famoso y muy influyente libro de Javier Herrero, <i>Or&iacute;genes del pensamiento reaccionario espa&ntilde;ol</i>.</font></p>      <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Basada en una abundante y s&oacute;lida documentaci&oacute;n, Galante propone que el  pensamiento conservador mexicano de la primera mitad del siglo XIX fue b&aacute;sica y profundamente liberal. No se refiere, claro est&aacute;, a las formas espec&iacute;ficas a las que nos ha acostumbrado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la tendencia que conocemos por el nombre de neoliberalismo, sino al liberalismo decimon&oacute;nico de la libertad y de los derechos. En una investigaci&oacute;n muy compleja, y de forma que considero convincente, la autora se&ntilde;ala no s&oacute;lo el cruce de ambas tendencias en la construcci&oacute;n del pensamiento conservador mexicano; prueba, adem&aacute;s, que en algunos aspectos este &uacute;ltimo pudo ser m&aacute;s liberal que ciertas tendencias pol&iacute;ticas que los liberales mexicanos han reivindicado siempre como parte inescindible de su propia tradici&oacute;n pol&iacute;tica, como es el caso del federalismo.</font></p>      <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Como bot&oacute;n de muestra del encaje de bolillos que hace la autora en relaci&oacute;n a ciertos desarrollos de su tema, voy a referirme al principio de representaci&oacute;n sobre el que los conservadores cimentan todo el edificio de su construcci&oacute;n pol&iacute;tica, que es al mismo tiempo una defensa clar&iacute;sima de la soberan&iacute;a popular e incluso del individuo y de sus derechos. Junto a ello, se utiliza tambi&eacute;n como una forma de asegurar la primac&iacute;a de la &eacute;lite constri&ntilde;endo los derechos pol&iacute;ticos del soberano exclusivamente a la elecci&oacute;n de sus representantes; y no de cualquier representante, sino de los miembros de esa &eacute;lite. Pero es tambi&eacute;n &ndash;y esta es la originalidad primordial del an&aacute;lisis de Galante&ndash; una contribuci&oacute;n fundamental a la comprensi&oacute;n moderna de la representaci&oacute;n, porque los conservadores la identifican con el &aacute;mbito nacional y con el mandato no vinculante, frente al mandato imperativo que los federalistas exig&iacute;an para sus provincias.</font></p>      <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Junto a este cruce complejo y dif&iacute;cil de estudiar de lo conservador y lo liberal, otra contribuci&oacute;n importante de este libro es el hecho de que estudia el proceso de surgimiento y desarrollo del pensamiento conservador mexicano a lo largo de treinta a&ntilde;os. Es decir, el an&aacute;lisis no se focaliza en la posici&oacute;n de un corpus ya configurado y m&aacute;s o menos completo, sino siguiendo el proceso mismo de su configuraci&oacute;n. Y muestra c&oacute;mo se van diversificando las propuestas, hasta conformar un pensamiento conservador de ra&iacute;z liberal que tambi&eacute;n est&aacute; lleno de contradicciones en su propio seno. Este an&aacute;lisis basado en la <i>diversificaci&oacute;n</i> de las propuestas es, a mi juicio, uno de los grandes aciertos del libro. No es f&aacute;cil encontrar trabajos que hagan un seguimiento procesual tan cuidadoso y complejo de un pensamiento pol&iacute;tico, desde sus or&iacute;genes y a lo largo del tiempo. Sobre todo del pensamiento conservador, que ha sido desde siempre menos atractivo para la historiograf&iacute;a que otras corrientes.</font></p>      <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Esta manera de presentar los conceptos y sus resignificaciones tiene otra consecuencia, ya que muestra la importancia de las paradojas pol&iacute;ticas en la historia frente a la simplificaci&oacute;n del pensamiento que, desgraciadamente, suele estar muchas veces presente en la historiografia. Y esto me lleva a lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a se&ntilde;alar. Para ello debo recordar que en los &uacute;ltimos tiempos la historiograf&iacute;a latinoamericanista ha retomado el debate sobre la antig&uuml;edad o modernidad de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica decimon&oacute;nica hispana o hispanoamericana. Es decir, la confrontaci&oacute;n entre una tendencia interpretativa que defiende la permanencia del Antiguo R&eacute;gimen en el siglo XIX a trav&eacute;s de la continuidad de algunas instituciones y aquellos que abogan por la identificaci&oacute;n del per&iacute;odo 1808-1830 como una etapa rupturista en materia de ideas y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que abre camino a la irrupci&oacute;n de la modernidad. Con este libro, Mirian Galante &ndash;posiblemente sin propon&eacute;rselo&ndash; ha entrado de lleno en este debate, tomando partido claro por la modernidad. Y le ha hecho un gran favor a esa postura, porque ha mostrado con mucha claridad c&oacute;mo la utilizaci&oacute;n de recursos y discursos del Antiguo R&eacute;gimen, o el mantenimiento de pr&aacute;cticas e instituciones, estuvieron sujetos a la nueva contextualizaci&oacute;n que los dot&oacute; de nuevas significaciones. Particularmente expresivo en este sentido es el p&aacute;rrafo con que termina el libro: &quot;&hellip;a menudo los modelos historiogr&aacute;ficos jerarquizan unas tradiciones sobre otras impidiendo a la historia hablar libremente desde sus complejidades, matices, intensidades. S&oacute;lo ven contradicciones, insuficiencias, incapacidades especulares. Y, sobre todo, soterran las relaciones entre un antes y un despu&eacute;s, de lo mismo y lo contrario, de lo din&aacute;mico y lo est&aacute;tico&quot; (p.347).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Es posible que con este libro Mirian Galante sea asumida ante el pensamiento conservador como lo que Charles Hale fue para el pensamiento liberal. Y digo bien: Charles Hale y no Reyes Heroles. Por muchas razones: porque se trata de una mirada desde fuera de M&eacute;xico &ndash;y por eso mismo no es una visi&oacute;n nacionalmente comprometida&ndash;; porque es un an&aacute;lisis que rastrea con valent&iacute;a en la complejidad de los procesos; porque lo hace incluso en aquellos aspectos  que pueden generar disensiones y tensiones en los &aacute;mbitos acad&eacute;micos. Y, porque de alguna manera, recoge el testigo de Charles Hale que mostr&oacute; con maestr&iacute;a los dos momentos del liberalismo en M&eacute;xico, desde el liberalismo fundado en la libertad de la primera mitad del siglo, al liberalismo fundado en el orden y el progreso, de la segunda.</font></p>      <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Y esto no deja de ser sorprendente porque en muchos casos &ndash;que tienen nombres y apellidos&ndash; all&iacute; donde Hale ve&iacute;a liberales conservadores, Galante ve conservadores liberales. Que ciertamente no es lo mismo e introduce una perspectiva nueva. Adelanta, adem&aacute;s, en varios a&ntilde;os la cronolog&iacute;a de Charles Hale, porque el libro de Galante muestra c&oacute;mo se va configurando en la primera mitad del siglo ese pensamiento conservador basado en el orden que m&aacute;s tarde va a ser retomado por muchos que se consideran a s&iacute; mismos, y son considerados, como liberales. En suma, se trata de un libro importante por su originalidad, cuidada documentaci&oacute;n e interesante juego interpretativo.</font></p>         ]]></body>
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