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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La estética nazi: Un arte de la eternidad. La imagen y el tiempo en el nacional-socialismo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">RESE&Ntilde;AS</font></b></p>     <p><b><font size="4" face="Arial, Helvetica, sans-serif">&Eacute;ric Michaud,   La est&eacute;tica nazi. Un arte de la eternidad. La imagen y el tiempo en el nacional-socialismo,   Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2009, 397 p&aacute;ginas </font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif">Las cruces esv&aacute;sticas proliferanV       en las librer&iacute;as como enV       ninguna otra parte. SuelenV       funcionar como eficaz reclamoV       en las portadas de losV       numerosos textos de todo tipoV       sobre el per&iacute;odo nazi, y la delV     ]]></body>
<body><![CDATA[  libro de Michaud no es unaV       excepci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; delV       entendible inter&eacute;s hist&oacute;rico porV       conocer mejor un momentoV       clave del siglo xx, parece claroV       que persiste alg&uacute;n tipo deV       atractivo por, al menos, algoV       del paisaje visual que dej&oacute; elV       r&eacute;gimen m&aacute;s siniestro de laV       historia humana, en cuyaV     ]]></body>
<body><![CDATA[  configuraci&oacute;n se aliaron lasV       concepciones m&aacute;s retr&oacute;gradasV       con incre&iacute;bles audaciasV     modernistas.<br />     El  tema de Michaud es el      recurso  al arte de la ideolog&iacute;a y      la  pr&aacute;ctica nacionalsocialistas,      en  las que aqu&eacute;l jug&oacute; un papel      central,  como quiz&aacute; no ocurri&oacute; en  ninguna otra dictadura      moderna.  Los motivos son,      ]]></body>
<body><![CDATA[acaso,  conocidos; el primero de      ellos  fue el de las veleidades      art&iacute;sticas  del propio F&uuml;hrer,      miserable  acuarelista en su      juventud,  que frustr&oacute; su      aspiraci&oacute;n  de convertirse en el      mayor  arquitecto de su &eacute;poca      para  abocarse a proyectar, en      contrapartida,  un Reich      milenario.  Los planes de      ]]></body>
<body><![CDATA[construcci&oacute;n  de una ciudad a su      medida  termin&oacute; comparti&eacute;ndolos  con Albert      Speer,  una extra&ntilde;a y muy      influyente  personalidad.<br />     Al concentrar sus facultadesV     en la modelaci&oacute;n de un Estado hist&oacute;rico, Hitler no hac&iacute;a sino<br />     encarnar la met&aacute;fora, que se      remonta a los griegos, del      gobernante-escultor de hombres       y de realidades pol&iacute;ticas todav&iacute;a      ]]></body>
<body><![CDATA[informes. M&aacute;s all&aacute; de la      violencia que ejerci&oacute;, busc&oacute; su      legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica como      salvador y en tanto genio      art&iacute;stico supremo (una variante,      para Michaud, del derecho      divino). La gravitaci&oacute;n      moderna de esta concepci&oacute;n      incluy&oacute;, a su modo, tambi&eacute;n a      la urss. Como sostuvo Boris      ]]></body>
<body><![CDATA[Groys,<a href="#nota"><sup>1</sup></a> Stalin se consideraba el      art&iacute;fice de una obra de arte      total, el socialismo, y su tarea      superaba por ello todas las      realizaciones est&eacute;ticas      particulares, las cuales deb&iacute;an,      por supuesto, subordinarse a      ese gran objetivo creador.<br />     Hitler  se ocupaba      personalmente  de la orientaci&oacute;n      ]]></body>
<body><![CDATA[est&eacute;tica  de las artes visuales, de      los  festivales de Bayreuth (en      Wagner  reconoc&iacute;a su &uacute;nico      precursor)  y hasta realiz&oacute;, en      1932,  el primer boceto para      orientar  a Ferdinand Porsche en      el  dise&ntilde;o del que quiz&aacute; sea su      legado  modernista m&aacute;s      perdurable:  el <i>Volkswagen</i>, al      que  imagin&oacute; con la forma de un      ]]></body>
<body><![CDATA[insecto,  seg&uacute;n relata Michaud,      y que  el lenguaje popular, en      efecto,  acabar&iacute;a denominando      escarabajo  (<i>K&auml;fer</i>). El auto  del       pueblo  estaba pensado para que      las familias alemanas  poblaran esos kil&oacute;metros de autopistas      que el r&eacute;gimen constru&iacute;a en el      pa&iacute;s. Despu&eacute;s del hundimiento      del Tercer Reich, que nunca      logr&oacute; fabricarlo en serie,      ]]></body>
<body><![CDATA[termin&oacute; siendo el modelo      producido durante m&aacute;s tiempo,      y todav&iacute;a siguen apareciendo      nuevas versiones. Hitler      admiraba a Henry Ford porque      sus productos, accesibles para      los trabajadores, abol&iacute;an las      diferencias de clase.<br />     El dise&ntilde;o industrial no      ocupa en este estudio m&aacute;s lugar      ]]></body>
<body><![CDATA[que el de esa menci&oacute;n      ocasional. En el relato que      ofrece Michaud, tampoco se      atiende al cine (al cual, dada su      importancia, Siegfried Kracauer      le consagr&oacute; un cl&aacute;sico trabajo,<a href="#nota"><sup>2</sup></a> no registrado en este libro), o a      los medios de comunicaci&oacute;n      como la radio (apenas se cita      una arenga del F&uuml;hrer a sus      ingenieros: &quot;&iexcl;Trabajad por el      ]]></body>
<body><![CDATA[lanzamiento de la televisi&oacute;n, y      trabajar&eacute;is por la victoria      completa y sin retorno de la      Idea nacional-socialista!&quot;). Se      incluyen, en cambio, algunos      an&aacute;lisis de las coreogr&aacute;ficas      concentraciones de masas, hitos      del r&eacute;gimen atentamente      producidas con la colaboraci&oacute;n      de Speer, un arquitecto      ]]></body>
<body><![CDATA[especializado en iluminaci&oacute;n      que m&aacute;s tarde fungi&oacute; como      cerebro log&iacute;stico de la guerra      (para ambos roles son reveladoras sus conversaciones      con Gitta Sereny, nunca      mencionadas aqu&iacute;).<a href="#nota"><sup>3</sup></a><br />     Tambi&eacute;n  la teor&iacute;a est&eacute;tica      constituye  en este libro un tema      lateral  en contraste con el      inter&eacute;s  por los usos del arte, al      ]]></body>
<body><![CDATA[que  se entiende de manera      tradicional:  pintura, escultura,      aunque  tambi&eacute;n fotograf&iacute;a, una      disciplina  que, en el per&iacute;odo,      super&oacute;  las realizaciones de la      pl&aacute;stica,  sometida a un canon      neocl&aacute;sico  asociada a los      contempor&aacute;neos  motivos del      arte  estalinista, con el que      jam&aacute;s  se buscan      ]]></body>
<body><![CDATA[comparaciones.  En la      arquitectura  p&uacute;blica, se&ntilde;ala      Michaud,  un eclecticismo      estil&iacute;stico  se decid&iacute;a seg&uacute;n la      funci&oacute;n:  neoclasicismo para los      templos,  vidrio y cemento para      las f&aacute;bricas.<br />     El  n&uacute;cleo de <i>La est&eacute;tica nazi</i> es un  an&aacute;lisis de la      redescripci&oacute;n  pagana en la que      los  nazis habr&iacute;an fusionado       ]]></body>
<body><![CDATA[elementos  provenientes de      distintas  mitolog&iacute;as: la griega y      la  n&oacute;rdica, pero, en primer      lugar,  la cristiana. La      investigaci&oacute;n  se centra      b&aacute;sicamente  en el discurso de      Hitler  -Cristo alem&aacute;n y artista      de  Alemania- y en el de sus      adl&aacute;teres  y m&aacute;s prominentes      ide&oacute;logos,  todos ellos movidos      ]]></body>
<body><![CDATA[por  un inmenso respeto      rom&aacute;ntico  a los poderes del      arte,  y algunos, incluso,      aficionados o  practicantes.<br />     Goebbels,  proveniente      tambi&eacute;n  de la bohemia, fue      dramaturgo  y escribi&oacute; una      novela  autobiogr&aacute;fica (<i>Michael</i>,      1929);  G&ouml;ring saque&oacute; museos y      residencias impulsado  por pulsiones  entre criminales y      ]]></body>
<body><![CDATA[coleccion&iacute;sticas,  y una cantidad      de  profesores se pusieron al      servicio  de la adulteraci&oacute;n de      im&aacute;genes,  del adoctrinamiento      de  artistas y de una reescritura      de la  historia del arte europeo      en  exclusivos t&eacute;rminos      germanizantes.  El nazismo fue      una  cultura eminentemente      visual,  afirma Michaud, y      ]]></body>
<body><![CDATA[confiaba  m&aacute;s en las artes      pl&aacute;sticas  que en la fotograf&iacute;a o      en la  palabra. Los discursos de      Hitler  eran perform&aacute;ticos; en <i>Mein Kampf </i>argument&oacute; en      favor  de una &quot;demostraci&oacute;n por      la  imagen&quot; ante las masas. Es      que  las im&aacute;genes aceleraban      pasionalmente  a la multitud      mientras  que la oralidad y los      textos  introduc&iacute;an confusi&oacute;n.      ]]></body>
<body><![CDATA[Por  eso, un decreto de 1936      firmado  por Goebbels lleg&oacute; a      prohibir  la cr&iacute;tica de arte      autorizando  s&oacute;lo &quot;informes      art&iacute;sticos&quot;  que no pusieran en      cuesti&oacute;n  el impacto emocional      directo.<br />     Bajo Hitler, la concepci&oacute;n      dominante sobre el arte era, por      cierto, instrumental. Pese a toda      ]]></body>
<body><![CDATA[la ret&oacute;rica sobre su sublimidad,      heredera de una precedente      religi&oacute;n burguesa del arte,      Hitler repudiaba el arte por el      arte (&quot;jud&iacute;o y homosexual&quot;)      pues no serv&iacute;a para la      formaci&oacute;n de un &quot;hombre      nuevo&quot; sano y n&oacute;rdico. Si bien      Michaud incluye      consideraciones sobre el      ]]></body>
<body><![CDATA[notable poeta Gottfried Benn,      adicto al r&eacute;gimen, y el c&eacute;lebre      escritor Ernst J&uuml;nger,      demasiado aristocr&aacute;tico y      conservador para doblegarse      ante la chusma dirigente nazi,      su estudio refiere      principalmente cuadros y      esculturas protot&iacute;picas como las      de Arno Breker. Para el nspd,      ]]></body>
<body><![CDATA[estas obras deb&iacute;an ser, ante todo,  socialmente eficaces para      la  consagraci&oacute;n y la difusi&oacute;n de      unos  ideales que ponderaran el      poder  redentor del trabajo y del      combate  viril, as&iacute; como el culto      a la  vida dom&eacute;stica y al papel      reproductor  de las mujeres. Las      im&aacute;genes  eran &uacute;tiles en la      medida  en que exaltaban el      modelo  f&iacute;sico ario, mostraban a      ]]></body>
<body><![CDATA[Alemania  como la &uacute;nica      heredera  del esp&iacute;ritu griego y,      al  mismo tiempo, extend&iacute;an      nociones  moralizadoras y      racistas.  En cuestiones      art&iacute;sticas,  se&ntilde;ala Michaud,      Hitler  se mantuvo formalmente      fiel  a las concepciones de la      academia  que lo hab&iacute;a      rechazado  (&iquest;c&oacute;mo hubiese sido      ]]></body>
<body><![CDATA[el  mundo si la de Viena lo      hubiera  aceptado?), pero las      aplic&oacute;  al sue&ntilde;o de una nueva y      superior  naturaleza humana      cuya  consecuci&oacute;n era una      misi&oacute;n  de alemanes. Se trataba      de <i>realizar </i>el neoclasicismo en      la  naturaleza, no s&oacute;lo en el arte,      noble  instrumento para un      objetivo  superior.<br />     ]]></body>
<body><![CDATA[La  est&eacute;tica nazi, asegura      Michaud,  se val&iacute;a de un      lenguaje  religioso impregnado      de  nociones escatol&oacute;gicas.      Hitler  encarnaba el <i>corpusmisticum </i>comunitario y      pretend&iacute;a  conducirlo a la      redenci&oacute;n  nacional tras una      serie  de humillaciones      hist&oacute;ricas.  Combinaba para ello      un  romanticismo ideol&oacute;gico      ]]></body>
<body><![CDATA[reaccionario  con un estilo      visual  ep&iacute;gono del      neoclasicismo,  si bien      recargado  de temas espec&iacute;ficos      basados  en sue&ntilde;os de grandeza:      la  exaltaci&oacute;n del trabajadorartista-      soldado,  la fijaci&oacute;n de un      canon  de belleza arianizado, la      adoraci&oacute;n  del F&uuml;hrer, la      promoci&oacute;n  del sacrificio      ]]></body>
<body><![CDATA[individual  por la comunidad y      del amor por el paisaje  patrio.<br />     Los  nazis rechazaban los      vanguardismos  por motivos      desde  est&eacute;ticos hasta pol&iacute;ticos y      racistas.  Hoy son c&eacute;lebres las      muestras  de vanguardia      tituladas  &quot;Arte degenerado&quot; (y,      en  vista del poder concedido al      arte,  tambi&eacute;n degenerante). Las      ]]></body>
<body><![CDATA[hicieron  circular por el pa&iacute;s      para  mostrar los extremos de      degradaci&oacute;n  a los que la      influencia  judeo-bolchevique      habr&iacute;a  arrastrado a la pura y      original <i>Kultur </i>alemana.  Con el      fin  de combatir dicha infecci&oacute;n,      casi  paralelamente se inaugur&oacute; una &quot;Casa  del arte alem&aacute;n&quot; en      Munich  (1937) -nueva Atenas,      a la  vez capital del       ]]></body>
<body><![CDATA[&quot;movimiento&quot;  y del arte- donde  cada a&ntilde;o (y ya desde      1933),  para los festejos del      &quot;D&iacute;a  del arte alem&aacute;n&quot;, se      organizaban  grandes desfiles de      carrozas  aleg&oacute;ricas secundadas      por  trajes t&iacute;picos o de &eacute;poca. Es      claro  que el nazismo no fue      ajeno  al <i>Kitsch </i>tel&uacute;rico  y      provincial,  pero este hecho no      lo  abarca por completo. El      ]]></body>
<body><![CDATA[componente  antisemita result&oacute;,      desde  luego, esencial en la      producci&oacute;n  de una identidad a      trav&eacute;s  del arte: Alemania      fundaba <i>Kultur </i>mientras  que      otros pueblos se  limitaban a transmitirla, o bien, como los      jud&iacute;os, directamente la      socavaban y por ello deb&iacute;an ser      combatidos.<br />     El  relato de Michaud recae      ]]></body>
<body><![CDATA[frecuentemente  en digresiones      moralistas  o condenas      redundantes.  Sus mejores      momentos  son aquellos en los      que  busca conectar la      mentalidad  nazi con el esp&iacute;ritu      alem&aacute;n  anterior a Hitler y con      una  m&iacute;stica vaciada en un      molde  cristiano, del que se      copiaban  rituales pero cuya      ]]></body>
<body><![CDATA[autoridad  espiritual se intentaba      sustituir  por una religi&oacute;n      nacional.  Con sus encuadres      hist&oacute;ricos  no pretende dar una      explicaci&oacute;n  exhaustiva de la      concepci&oacute;n  art&iacute;stica del      nacional-socialismo;  antes bien,      trata  de considerarla un      fen&oacute;meno  contextualizado y no      s&oacute;lo  una excepci&oacute;n hist&oacute;rica      ]]></body>
<body><![CDATA[s&uacute;bita  e inexplicable. Michaud      rastrea  motivos ideol&oacute;gicos      afines  en el pensamiento de      derecha  franc&eacute;s; la selecci&oacute;n de      los &quot;m&aacute;s  aptos&quot;, por ejemplo,      fue  parte del ideario que      difund&iacute;a  el cient&iacute;fico emigrado      a los  Estados Unidos Alexis      Carrel,  muy popular en la      &eacute;poca.  Tanto el radical      ]]></body>
<body><![CDATA[nacionalismo como la inclinaci&oacute;n neocl&aacute;sica de la      est&eacute;tica del Tercer Reich se      hallaban tambi&eacute;n vinculados a      un cierto clima de ideas vigente      en la Europa del momento.<br />     Algo  m&aacute;s peculiar fue que      Hitler  se consideraba a s&iacute; mismo,  ante todo, como un      artista  cuya alta vocaci&oacute;n acab&oacute; postergada  por atender al      llamado  de la salvaci&oacute;n      patri&oacute;tica.  Como se cuenta en la      ]]></body>
<body><![CDATA[monumental  biograf&iacute;a de      Kershaw  (Michaud apenas la      cita,  y alaba, en cambio, la de      Fest),  en medio de las      negociaciones  sobre la cuesti&oacute;n      polaca,  y antes de la invasi&oacute;n      que  desencadenar&iacute;a la guerra,      Hitler  convers&oacute; con un      funcionario  brit&aacute;nico: &quot;Y acab&oacute; la  entrevista con un comentario      pat&eacute;tico:  &eacute;l era por naturaleza      ]]></body>
<body><![CDATA[un  artista, no un pol&iacute;tico, y una      vez  que estuviese resuelta la      cuesti&oacute;n  polaca acabar&iacute;a su      vida como un artista&quot;.<a href="#nota"><sup>4</sup></a></font></p>     <p><font size="3" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Vega</b></font></p>     <p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"> CONICET /UBA</font></p>     <p><b><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nota" id="nota"></a>Notas</font></b></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>1</sup> Boris Groys, <i>Obra de arte total  Stalin</i>,  Valencia, Pre-textos,  2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2309851&pid=S1852-0499201100010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"> <sup>2</sup> Siegfried Kracauer, <i>De  Caligari a</i>    <i>Hitler. Una historia psicol&oacute;gica del cine</i>    <i>alem&aacute;n</i>, Barcelona, Paid&oacute;s, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2309853&pid=S1852-0499201100010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"> <sup>3</sup> Gitta Sereny, <i>Alfred Speer. Su  batalla</i>    <i>con la verdad</i>, Barcelona, Ediciones  B,    2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2309855&pid=S1852-0499201100010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Arial, Helvetica, sans-serif"> <sup>4</sup> Ian Kershaw, <i>Hitler. 1889-1936</i>,    Barcelona,  Pen&iacute;nsula, 2000, vol. i,    p. 221.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2309857&pid=S1852-0499201100010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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